Disperso, no había otra palabra para definir el cómo se encontraba su mente. Feliz en parte, con miedo por otra, además de ansioso, preocupado, nervioso, confundido, pero disperso más que cualquiera de las anteriores, muy disperso. No sabría decir en qué momento salió del bar, ni cuándo dio marcha a su vehículo, o cuándo llegó a su casa y se dejó caer sobre su cama. ¿En serio las cosas habían salido bien? Después de todo lo que pasó en las últimas semanas, ¿en serio podía visualizar un futuro donde todo salía bien?
No debía apresurarse, el futuro todavía le era muy distante, de momento su prioridad era rescatar a la hermana de Langley. Aunque le fuese casi imposible debía de alistarse para cuando Skye le diese la orden. Comería algo aunque no tuviese demasiada hambre, al menos para tener energía cuando llegase la acción. El whisky hizo que le entre bastante sueño, quizás un café que lo despertase y algo dulce pudiesen ayudarlo.
Su mirada estaba fija en la nada misma en tanto bebía de a sorbos pequeños, un par de tostadas con dulce de moras acompañaban el café. Nunca, jamás de los jamases, hubiese pensado que encontraría en Savage alguien en quien confiar su mayor secreto. Sentía cómo una gran carga de a poco se desvanecía, hablar de ello con tanta naturalidad fue realmente increíble. Después de todo el conejo estaba en su misma situación, o inversa cuanto menos.
La reacción de Jack cuando descubrió sus sentimientos por Judy sería algo imposible de olvidar. Del entrecejo fruncido dubitante a los ojos abiertos como platos, a una que otra sonrisa en tanto golpeaba la mesa con su puño. "No puede ser cierto", fueron las palabras de un casi eufórico Savage al notar que no era el único con una relación vulpino-lagomorfo.
Ayudarse mutuamente, dejarse cada uno su respectivo espacio, forjar una amistad cuando todo termine, apoyarse ante la cruel mirada del mundo cuando llegase el momento; sólo eran unas de las tantas cuestiones que trataron, todas fundamentadas en que las cosas saliesen bien. Restaba esperar que el escenario fuese más favorable para ambos nada más, lo cual no se daría a corto plazo. Entre la memoria de Judy y la complicada forma de ser de Skye, no es que la tuviesen demasiado fácil.
Varias risas, un par de anécdotas, y una que otra mentira para meterse al conejo en el bolsillo, fueron los principales ejes para que Savage empatizara con él, ¿y por qué no viceversa? Si algo debía de admitir, es que una vez que ambos se soltaron la conversación se volvió mucho más distendida y llevadera, como si fuesen amigos de hacía varios años. Aun así, no debía de olvidar que la farsa y el engaño fueron sus principales herramientas, cada uno de sus pasos debía darse con cuidado.
Bajaría el café de un par de tragos y devoraría las tostadas en cuestión de pocos segundos, ya casi era la hora y no estaba del todo listo. Buscaría en su habitación ropa completamente negra, también tenía un gorro y un pañuelo para tapar parte de su rostro. Según lo que dijo Skye, tendrían que deshacerse de los cuatro guardias que estaban custodiando el lugar, no podían arriesgarse a que queden testigos que los identifiquen. Los hombres de Arcagma no serían el principal problema de todos modos, el riesgo radicaba en las cámaras de seguridad. Si la zona estaba siendo filmada podían identificarlos con facilidad, necesitaba cubrirse tanto como fuese posible.
Estando listo, volvió a la sala de estar para buscar su teléfono, le diría a Skye que estaba preparado. Algo inesperado lo aguardaría en su sofá, aunque no es que fuera tampoco tan sorpresivo. Si la zorra ártica supo entrar la noche anterior, ¿por qué no Langley siendo una ladrona de guante blanco? La mapache llevaba una mochila consigo, se pondría de pie mientras la abría para buscar algo.
—Si siguen forzando mi cerradura la terminarán por averiar, sólo díganme cuando vengan y les abro —exclamó el vulpino un tanto molesto mientras se dirigía hacia Langley.
—Traigo algo que te servirá, tampoco te quejes tanto que te pondrás como Tora —respondería entre risas la mapache, le daría a Nick un par de botellas con aerosol—. ¿Recuerdas la tintura que te dio Tora cuando se metieron en la ZPD? Esta es parecida, sólo que seca más rápido y se quita con una ducha normal.
—Gracias al cielo, me preocupaba lo de la seguridad del lugar. —Eran tres los aerosoles que le daría Langley, uno blanco, otro gris y un último negro—. ¿Me tiño como zorro de mármol?
—Tengo un viejo colega que es un zorro de mármol, si Arcagma en serio sabe todo de mí irá a por él y no te molestará. Sólo tenemos que hacer que te parezcas lo suficiente.
—Supongo que tú y ese colega no terminaron muy bien, ¿verdad?
—Lo suficientemente bien como para tener ganas de que Arcagma vaya tras el infeliz. —La mapache buscaría algo más dentro de su mochila—. Esta es una foto de él, ve a teñirte para que quedes igual. Cuando termines partimos.
—¿Algo más que tenga que saber?
—Creo que Skye te lo había dicho todo ya: Tora vigila a Herbert, nosotros vamos y matamos a esos bastardos para rescatar a mi hermana, son sólo cuatro lobos.
—Será algo sencillo entonces…
. . . . . . . . . .
La comida que le llevaron no podía ser más insípida, pero no podía objetar nada si quería mantener su salud tal y como estaba. Si había aprendido algo con el correr de los días es que discutir con ex-convictos no era para nada bueno, pese a que fuese con humor y con toda la buena intención posible. Intentaba mantener una buena relación con todo aquel que necesitase asistencia médica, si lograba empatizar con al menos unos pocos evitaría que el resto le hicieran cualquier tipo de barbaridad. El sarcasmo y la ironía no eran buenos recursos, sus chistes tampoco parecían servir. Los idiotas parecían vivir a la defensiva y todo era una ofensa para ellos, sólo se quedaba en silencio mientras aguantaba insultos e intentaba hacer un buen trabajo que los dejase contentos.
Comenzó a escuchar pasos a las afueras de la cabaña, de seguro tendría que atender a otro de los mamíferos de Arcagma. Comería más rápido para llenarse al menos un poco, si de por sí su cena era un asco estando caliente no quería ni imaginar estando fría. Si salía vivo de allí lo primero que haría era pedirle a Grace una pizza, o unos buenos fideos con salsa, tacos quizás, o algún postre casero…
La puerta se abrió y una enorme figura se hizo frente a él, era alguien amigable por suerte. Con notoria seriedad, Tora le haría un gesto con la cabeza, por lo visto tendría más trabajo antes de cerrar el día. El zorro se pondría de pie con pereza y suspiraría con desgano, siempre había algo para hacer con esos idiotas.
Seguiría al tigre en silencio, se le hacía curioso verlo tan absorto en sus pensamientos. Con Tora había cierta confianza como para ello. El felino lo observaría de reojo y soltaría el aire molesto. "Puede que esta noche sea especial para mí, nada importante que debas saber.", indicaría sembrando la duda en el zorro. Quizás los rebeldes hicieran algún tipo de movimiento contra Arcagma esa misma noche.
Realizando el típico camino a la sala general donde estaban los matones de Arcagma, quienes festejaban algo por alguna razón, Drew comenzó a caminar en dirección a los reclusos mientras Tora siguió derecho. Corrigiendo sus pasos con un ligero trote al darse cuenta que se había desviado del tigre, entendió que su destino se hallaba en la habitación del mandamás.
Tora cruzaría palabras con el par de custodios de Arcagma y estos abrirían la puerta a su habitación. El zorro maldeciría para sus adentros al ver que el felino no estaba solo, por lo visto no lo atendería a él. Uno de los guardias le dio un leve empujón para hacerlo entrar y luego cerraría la puerta. Ahora estaba a solas con Arcagma y uno de sus hombres, Todd.
Ambos se encontraban muy serios hablando de algo que no lograba entender en primera instancia, luego del portazo clavarían su mirada en él y sonreirían de forma cínica. Por lo visto disfrutaban molestarlo o algo así, evitaría mantener demasiado el contacto visual, más que nada con el híbrido que no parecía estar muy estable mentalmente. Había un botiquín en el suelo, vendas, una pequeña pinza y un bisturí. De seguro una bala o algo de eso.
—Lamento que hayamos tenido que interrumpir su cena, doctor Wilde, pero Todd volvió en mal estado luego de su último trabajo y necesita asistencia —indicaría Arcagma confirmando que su trabajo sería con el híbrido—. Entonces, Todd, ¿cómo siguió todo eso?
—Newell se encargó del par de guardias mientras fui a por Reyes, había más seguridad de la que pensamos en un primer momento. Se preparaban para trasladarlo o algo así, se ve que el ornitorrinco estaba muy paranoico cuando descubrió que conseguimos la contraseña —explicó Todd mientras Drew se acercó a revisar lo que había en el botiquín. El híbrido se quitaría su remera dejando entrever un vendaje mal realizado con sangre todavía fresca—. Con cuidado, Wilde.
—Tranquilo, Todd, nuestro amigo es bueno en lo que hace. —Drew observaría de reojo al felino calvo mientras quitaba las vendas y revisaba la herida—. ¿Reyes opuso mucha resistencia?
—Gritó y pataleó un poco, pero no hubo mayores dificultades. Esa cosa deforme no tuvo oportunidad desde un principio. —Le sería imposible a Drew contener una ligera carcajada aunque la ahogaría del mejor modo posible. ¿Con qué derecho le decía deforme ese tipo a un ornitorrinco? Por lo visto no le gustaban los espejos—. ¿Qué es lo que te parece chistoso, idiota?
—Los modales, Todd —recriminaría Arcagma con una ligera sonrisa y un suave tono de voz.
—Sólo aclaraba la voz, hay mucha humedad en la cabaña y se me irritó bastante la garganta, tengo comezón. —La excusa de Drew no parecía haber colado por los gestos del híbrido.
—Tendrás algo más que comezón en tu garganta cuando tome un pelapapas y te lo entierre en la boca. —No había sido ni de cerca la amenaza más extraña que había recibido Drew en esos días, pero lo del pelapapas le causó cierta gracia. Comenzaría a desinfectar la herida evitando el contacto visual con Todd mientras éste tenía su mirada fija en él—. Quita los restos de bala y ya no jodas.
—Limpiaré un poco la herida con alcohol primero —indicaría Drew intentando no sonreír mientras el híbrido apretaba los puños por el ardor—. Y ahora sí, respira profundo.
Las balas habían penetrado bastante por debajo de su hombro derecho, era una lástima que no le perforase el pulmón. Intentaría cortar profundo con el bisturí con la excusa de que tenía que abrir bien la zona para no desgarrar tejidos una vez que arrastrase las balas hacia afuera con la pinza. Nada podría objetar Todd, aunque el zorro sólo se aprovechaba de su ignorancia en el tema para divertirse a costa de su dolor sin morir en el intento. Los gemidos de dolor de los convictos le eran más que satisfactorios, lo cual nunca hubiese experimentado de no estar ahí. Definitivamente sacaban lo peor de él.
"Hay dos fragmentos", luego del comentario de Drew el híbrido aceleraría un poco su respiración. El zorro no abusaría demasiado de su suerte y extraería el primer fragmento con suavidad evitando generar dolor, ya se estaba arriesgando demasiado. Con el segundo fragmento, que se hallaba más profundo, disfrutaría un poco más de la mala experiencia del híbrido.
—Sánchez es mucho mejor para estas cosas —refunfuñó Todd mientras Drew suturaba la herida.
—Nunca hice nada de esto hasta llegar aquí, cuanto menos evité cortar una arteria importante o algo así, tampoco estuvo tan mal —respondió Drew, terminando de vendar la zona.
—¿No estuvo tan mal? ¿Sabes qué es lo que no estaría tan mal? —Todd se pondría de pie y lo tomaría al zorro del cuello—. Te arrancaré las orejas y tu cola para ponerte las de un maldito cerdo, o quizás de una asquerosa comadreja.
—Vamos, Todd, suelta al doctor Wilde, no hizo un mal trabajo. —Era curioso ver cómo Arcagma actuaba como la voz de la conciencia del híbrido—. Ya hablamos de tus ataques de ira, respira profundo, cuenta hasta tres y déjalo ir. No hay por qué retomar viejos hábitos, ¿no es así?
—Sí, mejor evitar viejos hábitos… —abriendo su garra, el híbrido soltaría el cuello de Drew que empezaría a toser—. Me iré a dormir, cualquier cosa me avisas —indicaría observando al felino—. Mucha suerte con tu garganta, Wilde.
—Buenas noches, Todd, descansa bien que lo tienes merecido después del trabajo de hoy. —El tono de voz casi paternal sería cuanto menos curioso para el vulpino que se acariciaba el cuello y maldecía para sus adentros.
En tanto Drew ordenaba las cosas dentro del botiquín, Arcagma se pondría de pie y buscaría una jarra de agua en su heladera, además de un par de vasos. Haría un gesto a su médico personal para que tomase asiento, al parecer una charla le deparaba al zorro. Todo sería silencio hasta que Arcagma terminase de servir agua para ambos y se sentase en su sillón.
—Me disculpo por todo esto. Todd siempre ha sido alguien… impulsivo, por así decirlo. Su condición es algo con lo que a veces le cuesta convivir. —Dicho esto, Arcagma bebería hasta la mitad de su vaso—. Sufrió mucho en el pasado por ello y a día de hoy le cuesta controlarse cuando percibe algún tipo de burla hacia él, como cuando usted reaccionó cuando él dijo "deforme".
—¿Entonces es mi culpa por aclararme la garganta en el momento inadecuado?
—Vamos, ambos sabemos que fue una risa ahogada, quizás Todd lo dejó pasar pero aun así se sintió atacado por la idea, podría haberle salido más cara. Me sorprendió lo rápido que supo zafarse, por cierto.
—¿Qué rayos fue eso de mutilarme la cola y orejas?
—Es la razón por la cual fue a prisión, encerró a algunos de sus compañeros de escuela en un hangar y los "convirtió en híbridos" como él… —Drew abriría los ojos de par en par, el tipo era en serio un psicópata—. Si mal no recuerdo también les hizo varios tajos en el pecho y escribió… Yo amo a los híbridos o algo así, no recuerdo bien a decir verdad.
—Más que a prisión deberían encerrarlo en un manicomio.
—Todos estamos locos en menor o mayor medida, doctor Wilde, sólo que no todos tienen la valentía de exteriorizarlo. —La frase se le hizo un tanto extraña pero asintió con escepticismo, llevarle la contra en sus cosas no llevaba a cosas buenas—. Puede que Todd haya exagerado un poco, pero no es más que una de tantas víctimas.
—Si él es víctima qué hay de sus compañeros de escuela…
—Usted es un zorro, Wilde, ha de saber muy bien lo que es el bullying, los jóvenes son muy crueles. Póngase en el lugar de Todd y créame que, pese a que lo que hizo es un poco extremo, se podrá sentir identificado. ¿Nunca le dieron ganas de tomar a algún matón y vaciar un cargador en él?
—Me pasa bastante desde que llegué aquí.
—Estoy hablando en serio, Andrew, por favor. Más allá de pasar en las escuelas, pasa en las universidades y trabajos, uno se topa con idiotas en todo momento y en todo lugar. El problema no es de Todd, o de nosotros, tampoco de quienes nos educaron, va mucho más allá.
—Mire, Arcagma, si en serio intuyo lo que quiere decir puedo darle en parte la razón. Las leyes que rigen la sociedad premian el mínimo esfuerzo, la delincuencia y la vagancia, la culpa no es de los estudiantes y los jóvenes, el problema es estructural.
—Pero…
—Pero pese a todo, mutilar compañeros de clase y escribir cosas en sus pechos me suena más a un trastorno grave. Por cínico que suene, el único lugar en la sociedad que tendría que tener alguien que trae muerte y dolor es bajo tierra y en un cajón.
—¿Y quién cree que deba ser enterrado más profundo? ¿Quién mata o la sociedad que convierte a un mamífero en un asesino? No creo que haga falta decirle que lo que nos rodea es lo que nos da forma, nadie nace siendo asesino.
—No tiene sentido hablar del estado o la sociedad en estos casos, si Todd necesitaba ayuda debía de buscarla él o sus padres.
—Su padre era un lobo pederasta y su madre una osa joven que se dejó influenciar porque sus padres eran dos alcohólicos inútiles, no podían explicar el límite entre lo decente y lo indecente ni predicar con el ejemplo. ¿A quién podía pedirle ayuda? —Arcagma iría levantando cada vez más la voz a medida que hablaba, el silencio se haría presente entre ambos a la espera de una respuesta que jamás llegaría—. Exacto, a nadie, sólo se dejó llevar e hizo algo que creyó que liberaría todo su dolor y angustia.
—Siempre hay alguien, siempre aparece alguien. Es sólo cuestión de… no sé, mejorar la educación. No sólo instruir mejor a los profesores para que tengan más para entregar, sino fomentar en los más jóvenes…
—¡No sea estúpido! — Por primera vez desde que Drew lo conocía, Arcagma perdió la compostura. No sólo lo insultaría, también lo dejaría con las palabras en la boca—. ¡Educación! ¡Educación! ¡Educación! No es más que una parte del clásico discurso político, mejoraremos la educación para los niños, daremos más beneficios a los ancianos y lucharemos por los derechos animales. ¿Qué no ve que todos prometen lo mismo y nada mejora? Hay cada vez más profesores y más acceso a la educación, más herramientas, ¿y todo para qué? Buscan incluir a todo el mundo en la misma bolsa, aunque signifique encadenar a quienes más avancen para equiparar con los que se quedan atrás. Exigen menos y menos año a año, el coeficiente de la población baja y ellos quedan felices.
—¿Ellos? — Arcagma tomaría aire, analizaría por unos segundos para ver hasta dónde hablar.
—¿Sabe quién fue Harold Gormsson, doctor Wilde? Un hombre de estudios como usted no puede no conocerlo.
—¿Habla del fundador de Zootopia?
—Gormsson fue posiblemente el animal más sensato e inteligente que existió. Usó a los ricos para darles cosas a los pobres, unificar a todos los mamíferos e incluso fundar una ciudad con lo que dichos ricos le dieron. Muy listo, ¿verdad?
—Si lo plantea así, demasiado para ser real.
—Gormsson tenía un sueño, quería que todos diesen lo mejor de sí mismos y reciban lo mejor de los demás en una ciudad donde, nuestras diferencias, nos permitieran crecer. Tierra de libres, todos los mamíferos son iguales, la justicia es ciega, la prensa es libre, los negocios son honestos, los buenos ganan y todo, simple y llanamente todo estará bien. Es un sueño, doctor Wilde, porque tiene que estar dormido para creer él.
—Y usted nos despertará de ese sueño, ¿no es así? ¿Es el salvador que siempre necesitamos?
—Soy el salvador que nunca nadie quiso, ¿y sabe por qué? Porque todos aquí son muy prósperos como para darse cuenta, temen despertar algún día y darse cuenta de que la mesa está inclinada a favor de una gran minoría.
—¿Es ese su objetivo? ¿Atacar a quienes mueven los hilos? ¿A quiénes nos roban en la cara? —Las preguntas de Drew iban cargadas con escepticismo—. Lleva criminales como bandera, mata inocentes, tortura a quienes nada tenemos que ver, ¿para ser el despertador de la sociedad?
—¿Quiere saber por qué Todd está aquí?
—Porque es un monstruo, una aberración, más allá de su condición de híbrido. Sirve para fomentar el miedo más que nadie, lo cual usted quiere.
—Exacto… Es el producto de todo lo que está mal en Zootopia. Desde la falta de concientización, a las pocas medidas tomadas contra violadores, pasando por el alcoholismo y la negligencia familiar. Puede tomar también la violencia en las escuelas, la desatención de los profesores y directivos, la falta de empatía, la "falta de educación" que usted mencionó en parte también. Todd, nuestro querido Daniel Todd, es un monstruo por ser hijo de la monstruosa "civilización" en la que vivimos.
—Matar a una coneja para mostrar a su "querido" monstruo fue completamente innecesario.
—Je… ¿En serio le molestó lo de Bonnie Hopps? Es una coneja, dentro de cinco minutos habrá treinta más.
—Eso no compensa el dolor de una familia rota.
—Compensa la salvación de montones de familias. Se llama daño colateral, el fin justifica los medios.
—No, el fin nunca justifica los medios, más cuando hay vidas de por medio.
—Si yo le diera un arma en este preciso momento y le dijera que me mate para terminar con todo, ¿me mataría? Después de todo lo que ha vivido aquí, después de apartarlo de su familia y ocasionarles tanto dolor, ¿jalaría del gatillo para traer la paz a Zootopia?
—Por más que muera la cosa no termina aquí.
—Pero si lo hiciese, ¿lo haría? —Luego del cruce de miradas, Drew apartaría la vista mientras el felino negaba—. Esperaba más de usted después de todo lo que hablamos, doctor Wilde, mucho más.
—No sólo lo mataría, Arcagma… Puede asegurarse de que haría más que jalar el gatillo.
—Sólo es cuestión de mostrar cuán débiles son los grandes íconos y líderes de Zootopia, quitarle la venda de los ojos a la población para que comience a actuar por sí misma. Usted lo hizo, en parte, cuando se hizo famoso por ser el Archimago de Plata, demostró que el miedo no tenía fundamento y que los enemigos más grandes pueden caer.
—Yo me quedé en las sombras y no estuve fomentando el pánico en toda la ciudad.
—Y eso, mi estimado, es lo que nos diferencia. Usted pudo… no, más bien tuvo que quedarse en las sombras. Si yo permaneciera invisible en mi cruzada la verdad permanecería oculta, no puedo permitirme eso tratándose de la Hermandad.
—¿Hermandad? —Arcagma sonreiría ante su fallo.
—¿Acaso pensaba que mi lucha es contra un par de políticos y empresarios nada más? Sé todos y cada uno de los nombres y apellidos de quienes conducen la ciudad.
—Mátelos a ellos entonces, ¿qué tiene que ver todo el resto de Zootopia?
—Son como la hidra, corta una cabeza y nacerán más. Ellos también juegan este juego y, a cada movida mía, responden. Sólo exponiéndolos a ellos y a sus fallos, sólo sembrando el miedo, evitaré que Zootopia vuelva a ponerse la venda de quien quiera que venga para tomar el control. Morgan, Bradford, Lister, Moss, Delius Giesler y Dalton, la Hermandad y tantos otros pasaron por aquí. Los ciudadanos zootopianos son ignorantes y egoístas y tienen que aprender, por la fuerza si hiciese falta, que a menos que ellos mismos cambien sus líderes también serán ignorantes y egoístas.
—Por más que esté en lo cierto, incluso sin saber de qué va todo esto de la Hermandad, puedo asegurarle que nunca nadie le dará la razón. Fomentar el miedo hará que lo esquiven, que lo odien y repudien.
—¿En serio piensa que nadie me dará la razón?
—En absoluto.
—Entonces quizás deba recordarle que usted aceptó jalar del gatillo, del mismo modo que yo lo estoy haciendo desde hace varios años. Usted mismo, Andrew Jefferson Wilde, me acaba de dar la razón.
. . . . . . . . . .
No haría demasiadas preguntas sobre los autos en los cuáles iban, uno conducido por Skye y el otro por Langley, que era acompañada por él. Quizás fuesen robados por la mapache, tal vez Skye usó sus recursos para conseguirlos o los podría tener de antemano. El zorro estaba un tanto malhumorado y lo último que quería era hablar con ninguna de ellas, aunque eso significase satisfacer su curiosidad.
No tenía nada en particular en contra de la mapache, nada que le jugase muy a favor tampoco, pero de no ser por la insistencia de Skye ni siquiera estaría ahí. Jugársela por una ladrona no tenía sentido alguno, más siendo ellos un policía y una agente de la ZIA. Estaba convencido de que apenas tuviese oportunidad, Langley huiría con su hermana. Se le hacía curioso el proceder de Arcagma para tener alguna posibilidad de encontrar a Harkness. Tener a la fuerza un arma de doble filo como Langley, además de tomarse las molestias de secuestrar y mantener con vida a su hermana, no parecían medidas muy lógicas de su parte, o no a simple vista. Con el famoso ladrón desaparecido todo cobraba menor sentido.
Skye detendrían el vehículo a unos veinte metros del hangar donde se hallaba la hermana de Langley, Theresa, la mapache estacionaría detrás. Había bastantes similitudes con el lugar donde, junto con Judy, enfrentó a los Outterridge. Desde el tamaño hasta la odiosa pasividad que mostraba, el lugar no paraba de darle escalofríos.
Skye bajaría de su auto y caminaría hacia ellos. Al igual que Nick la vulpina teñiría su pelaje, aunque se haría pasar por una zorra roja y no de mármol como él. Prepararían sus armas antes de bajar, cuatro pistolas 9mm con silenciador, dos de las cuales usaría Skye y una para cada uno de sus compañeros, un revólver para Nick y un par de navajas para Langley.
—Son sólo cuatro lobos. Entramos en silencio, los acabamos y nos llevamos a Theresa, así de simple y así de rápido. —Langley asentiría ante los dichos de Skye mientras Nick las observaba de reojo, estaba concentrado en el hangar.
—Hay muy poca vigilancia, ni siquiera custodian la entrada —señaló Nick con escepticismo—. ¿Siempre fue así, Skye?
—Sí, no suelen salir. Han de estar confiados, llevan meses ahí sin inconveniente alguno —explicaría la vulpina—. Tampoco es que requieran mucho para controlar a una civil, es sólo esconderla de Sarah.
—Es una pena que esto tenga que ser rápido, en serio tenía ganas de divertirme. —Dicho esto la mapache haría un gesto para que los suyos la acompañen en dirección al hangar.
La entrada del hangar no parecía contar con cámaras, después de lo complejos que fueron sus trabajos anteriores esperaba algo de mayor dificultad. Incluso les sería sencillo forzar la cerradura, Langley no tardó más que unos pocos segundos. Si bien estaba listo junto a Skye para arremeter si alguien se aparecía, nadie les ofreció resistencia alguna para que entren.
La iluminación era prácticamente nula en el amplio hangar donde había restos de avionetas y vehículos varios, con basura por todos lados. En cuclillas e intentando ser tan silenciosos como fuese posible, avanzaron por las sombras en dirección a un grupo de cuatro lobos que estaban jugando a las cartas bajo la tenue luz de una lámpara que estaba en la pared.
Por medio de señas, sería Skye quien le indicase a sus compañeros quién se cobraba cada víctima, ella sería la única que tomaría dos. Debían ser disparos limpios, tenían que llevarse el alma de cada lobo sin contemplación. Contando hasta tres, mientras contenían la respiración, el trío accionó sus respectivos gatillos dando por cumplido su objetivo. Con un sonido seco uno de los lobos caería de su silla, mientras dos se desparramaron en la mesa y el cuarto se mantuvo en su asiento.
A paso ligero caminarían hacia la mesa donde estaban los cuerpos de los lobos, se asegurarían de que los cuatro estuviesen muertos, tal y como comprobaron que estaban. Langley y Skye los revisarían buscando alguna llave o algo que sirviese para saber dónde se encontraba la hermana de la mapache. Nick por su parte se quedó quieto observando el lugar para evitar sorpresas. Sería Langley quien encontrase un juego de llaves, todo parecía estar bien encaminado.
Llegada la hora de buscar a la dama en apuros, los tres se dividirían buscando alguna habitación donde pudiese hallarse. Nick y Skye revisarían abajo mientras Langley subió unas escaleras hacia un segundo piso. Por medio de un mensaje la mapache le avisaría a su compañera que había encontrado la habitación y la estaba por forzar, las llaves no parecían funcionar. Skye llamaría a Nick para luego dirigirse hacia las escaleras, aunque el zorro decidió quedarse.
—Ya casi estoy —indicaría la ladrona terminando de forzar el cerrojo que por alguna razón se le dificultó un tanto demás—. ¡Sólo unos segundos más, Theresa!
—¿Segura que está ahí, Sarah? —preguntaría Skye.
—La escuché gemir recién, debe estar amordazada. —Un clic le indicaría a Langley su éxito, con rapidez se pondría de pie para abrir la puerta.
—Tenemos compañía abajo —exclamaría Nick respirando aceleradamente, por haber subido corriendo—. Conté cinco al menos, no nos queda más opción que pelear.
—Libera a tu hermana, Sarah, con Nick haremos tiempo abajo e intentaremos hallar una salida. —La vulpina seguiría a Nick hacia abajo, hasta que su celular vibró en su bolsillo, Tora la estaba llamado—. ¿Qué sucede?
—Herbert se está yendo a Tundratown, creo que va hacia donde están ustedes. Lo entretendré lo más que pueda. —El tigre los había dejado a todos paralizados, debían proceder con rapidez.
—Prométeme que no harás ninguna locura, ¿de acuerdo? —Una ligera risa se escucharía al otro lado luego de las palabras de Skye.
—Hablas como si no me conocieras…
Sin más que decir el tigre colgaría y el dúo de zorros tomaría sus armas para enfrentarse a los cinco que Nick contó, junto a más si es que los había. "Tenemos diez minutos más el tiempo que Tora nos consiga", indicaría Skye. Con el tiempo en contra y rodeados por varios enemigos, Langley iría a por su hermana mientras sus compañeros ganaban terreno.
. . . . . . . . . .
Paz, expansión, diplomacia, unión, futuro, comercio. La fundación de Zootopia no fue algo que se diese de un momento a otro, tampoco algo que contase con un único objetivo. El comercio quizás fuese el pilar primordial, o la ambición de unos pocos aunque nadie nunca lo admitiese.
Los libros de historia narraban cómo en un principio había pequeños poblados habitados por mamíferos que pertenecían a las mismas especies y luego familias, como los cánidos, los roedores o los felinos. Las diferentes necesidades de cada ciudad llevaría a que se establecieran rutas comerciales de todo tipo, aunque fuese lenta la globalización sería inminente.
Pese a lo simple que pudiese parecer el proceso, serían varias las décadas e incluso siglos que pasasen para dejar de lado las diferencias y prejuicios. Se formarían ciudades donde lo único que tenían en común los mamíferos era el tamaño y la dieta, aunque lo primero dejaría de ser también un inconveniente con el paso del tiempo.
Depredadores y presas vivirían separados pese a tener ciertos acuerdos comerciales. Las presas temían ser atacadas por depredadores, mientras estos eran superados por una diferencia de casi diez a uno. Sería la necesidad de expandir sus tierras lo que llevaría a que los diferentes grupos de mamíferos forjasen una profunda enemistad, llevando a múltiples batallas y, en cierta medida, a una involución.
Las presas lucharían contra los depredadores buscando ampliar sus dominios y recursos, luego entre otras presas también al ver cómo los conejos, roedores y rumiantes no paraban de aumentar su población y limitaban al resto. Los depredadores por su parte se mantendrían unidos por la gran diferencia numérica respecto a las presas, aunque las rivalidades presentes llevarían a múltiples conflictos entre ellos también. Presas contra depredadores, mamíferos grandes contra pequeños, cánidos rivalizando con felinos y lagomorfos con roedores, todo el que fuese diferente a uno podía ser un eventual enemigo.
El mundo se sumiría en una etapa oscura, pocas eran las poblaciones que se podían mantener en paz. Varias voces intentarían hacerse oír buscando acabar con los conflictos, pero Harold Gormsson sería considerado por muchos el más destacado. Observando el camino recorrido a lo largo de la historia, las diversas especies siempre terminaban por agruparse para progresar hasta llegar a diferenciarse sólo entre presas y depredadores. ¿Por qué no volver a las bases? La expansión no sería un problema siempre y cuando todos pudiesen convivir juntos y en armonía, aunque la utópica idea pareciese una completa locura en la época.
Los primeros bocetos de una posible Zootopia se comenzarían a idear a medida que Gormsson llamase la atención de mamíferos poderosos de todo tipo. El hambre, la penuria y la pobreza serían consecuencias inmediatas luego de tantas batallas sin sentido. Quizás un punto neutral en medio del frente de batalla, que abasteciese de comida a las tropas de forma equitativa, pudiese servir como ejemplo de que se podía trabajar en armonía sin necesidad de preocuparse por el mamífero que se encontraba a tu lado.
Si algo tenía presente Gormsson es que sólo el poder y el dinero podrían acaparar las miradas de ambiciosos aliados. Tomando el comercio como base, convencería a los suyos de fundar una pequeña ciudad donde presas y depredadores viviesen en paz en pos de un bien común, al fin y al cabo eran varios los que estaban hartos de tantas disputas que sólo dejaban pérdidas a su paso. Al no haber aranceles o impuestos de ningún tipo al llevar productos a un bando u otro, todo aquel que tuviese algo para vender intentaría sacar provecho de la idea de Gormsson para tener mayores ganancias. Poco importaba a los ricos a quién llegaba lo que vendiesen mientras sus bolsillos se llenasen, todos se beneficiarían en cierta medida.
El éxito del Plan de Unificación Comercial Interespecie llevaría a la fundación de varias sedes similares a la ciudad que Gormsson había creado a la par de ricachones desesperados por enriquecerse a costa de la guerra. En vista de que depredadores y presas trabajaban juntos para autoabastecerse, las batallas disminuirían hasta dejar sólo viejos rencores. Sería en conmemoración del "alto al fuego" que se le otorgaría a Gormsson los recursos necesarios para dar rienda a su máximo proyecto, la creación de una metrópolis donde presas y depredadores comenzasen a reunirse en paz y declararon que cualquiera podría ser lo que quisiera ser. Por desgracia para él, no llegaría a ver su idílica utopía al morir por causas naturales ya entrado en la vejez.
Pese a la ausencia de un gran líder como supo serlo Harold Gormsson, Zootopia dejaría en claro que, aún con prejuicios presentes, la paz era posible. El comercio y la distribución de hábitats serían la gran clave para desarrollar la magnum opus de todos los mamíferos en general, pero tan idóneas ideas terminaron por ser monopolizadas por pequeños grupos y la corrupción a manos de unos pocos llevarían a que el auge zootopiano fuese reemplazado por una crisis muy fuerte.
La etapa conocida como "La corrupción de Morgan" no alteraría la paz entre presas y depredadores, pero Zootopia se sumiría bajo un régimen decadente como pocos. En vista de que el miedo y la corrupción todo lo controlaban, diferentes mamíferos con notable influencia decidieron aliarse en secreto para acabar con el corrupto alcalde. Matarlo no serviría porque alguien más perteneciente a su sector asumiría su puesto, necesitaban debilitarlo a Morgan y a todos sus allegados.
Un accidente por aquí, malos negocios por allá, también tratos sucios y sobornos por doquier. No pasaría demasiado tiempo para que la Hermandad de los Lirios de Sangre con toda su influencia quitase a Morgan del medio. Su gran poder para actuar desde el anonimato y sin ser descubiertos sería sorprendente incluso para ellos mismos, necesitaban mantenerse unidos para proteger el legado de Gormsson y aumentar sus filas para perdurar en el tiempo.
En qué momento la Hermandad terminó por preocuparse más por si misma que por la ciudad, no era sabido a ciencia cierta, pero el duelo de egos y la influencia suficiente para hacer lo que quisieran terminó por desviar a sus miembros de los objetivos iniciales. Al menos eso es lo que estaba documentado en los relatos de Dominick Allard, quien supo ser parte de la Hermandad hasta apartarse por sí mismo. A sabiendas de que dejó constancia de todo lo relacionado a la Hermandad, su obra terminaría por desaparecer hasta quedar no más que un par de tomos, uno de los cuales tenía David Goldschmidt.
Desde elegir quiénes eran los gobernantes, hasta hacer desaparecer del mercado a quienes atentaban contra ellos, e incluso desaparecer de la faz de la tierra, La Hermandad de Los Lirios de Sangre influía desde las sombras para guiar a Zootopia a su antojo. Con varios altibajos a lo largo de la historia siempre yacía presente, siendo controlada por los individuos más destacados de cada época.
La explicación de Grace y comentarios de Fowler dejarían boquiabiertos a los suyos, ¿en serio podía existir un ente de semejante poder en Zootopia? ¿Hasta dónde podían creer lo que Goldschmidt dijo? El zorro parecía ser un tipo muy inteligente y lo que decía podía constatarse a través de varios hechos históricos, ¿pero en serio se fundamentaban estos con el actuar de una secta de locos?
La mente de Barnes Willard, compañero de trabajo de Grace, comenzó a idear infinidad de teorías que comenzaría a decir en voz alta hasta que un molesto Harkness le pediría de mala gana que se calle. El vulpino se mantenía muy escéptico con todo lo relacionado a la Hermandad, que aún de ser cierta no veía hasta donde podía vincularse con Arcagma.
—Sólo podemos sacar teorías y conjeturas, Ed, al menos hasta tener algo concreto —indicaría Fowler, quien estaba apoyado contra la pared y cruzado de brazos, en tanto el resto se hallaba sentado alrededor de una mesa—. Si bien no seguimos más que nuestro instinto, la existencia de estos tipos explicaría muchas cosas.
—No hay pruebas de nada, no podemos andar a ciegas, Abel —respondería el vulpino—. Llevo semanas encerrado aquí sin hacer nada y seguiré así porque "no seguimos más que nuestro instinto".
—Si se te ocurre algo mejor podrías decirlo ahora, Harkness. —El comentario de Grace sería secundado por un breve silencio de todos los presentes—. David puede ser un tarado, pero sabe de lo que habla. Fue darle el anillo y comenzó a jugar con nosotros a su antojo, además de que el libro es en serio antiguo y explica muchas cosas.
—Durante el rescate de los concejales hubo fuego cruzado entre los agente presentes y los animales de Arcagma. Si bien los medios dicen que los terroristas atacaron primero, Leonard me dijo que ninguno de ellos esperaba el disparo, ambos bandos fueron tomados por sorpresa. —La explicación de Fowler daba por entendido quién fue el que ocasionó el tiroteo.
—¿Los Lirios de Sangre comenzaron el tiroteo? —preguntaría Willard con cierto brillo en sus ojos—. Tiene mucho sentido de hecho, más sabiendo cómo resultó todo. Los líderes del ZBI salieron muy bien parados, igual que el alcalde y los medios que se beneficiaron de la noticia. Apuesto mi salario de un mes a que fueron ellos.
—¿Concluimos entonces en que el alcalde pertenece a la Hermandad junto al jefe del ZBI? —preguntaría Grace en lo que era casi una afirmación.
—Creo que hay otra conclusión aún más importante…—Todas las miradas se centrarían en Fowler—. Encontramos al enemigo principal de Arcagma, sabemos en parte qué es lo que quiere.
—Hagamos de cuenta que tienen razón, Arcagma y los locos de sangre son enemigos… ¿Qué tienen en contra? Y más importante todavía, ¿Por qué me persigue? —Luego de la pregunta de Harkness, Grace tomaría de su bolso la daga que el ladrón le robase a Raines.
—Si tuviese que apostar, diría que es por esto —dijo la zorra dejando la daga en la mesa—. Según David esa daga tiene cerca de doscientos años. Buscamos algunos hechos en el libro sobre esa época y no hallamos demasiadas cosas para relacionar. Lo más importante es que un miembro de las familias originales, los Edevane, fue expulsado de la Hermandad, lo cual no se ha dado con mucha frecuencia en su historia. La familia terminó por desaparecer en cuestión de pocos días.
—¿Qué pasa cuando te expulsan? ¿Cómo confiar si guardarán el secreto? —preguntaría un ingenuo Willard—. ¿Qué?
—Los matan, Barnes, no pueden arriesgarse a que alguien que sepa de la secta hable. —Habría un nuevo silencio luego del comentario de Fowler.
—Entonces… —Otra vez Harkness alzaba la voz—. Si hay una ligera, muy ligera posibilidad de que esta daga fuese usada para matar a los Edevane, ¿qué quiere Arcagma con ella? ¿Cómo podía saber siquiera que Raines la tenía? Si es que me está persiguiendo por esta cosa, ¿cómo supo que yo la robé?
—Quizás… Arcagma estuviese dentro de la secta —afirmaría Willard tímidamente—. La secta debilita a sus enemigos muy de a poco hasta derrotarlos, de seguro Arcagma estaba dentro para sacar información. Está él sólo y su pequeño ejército contra todos ellos.
—No, es muy rebuscado. —Ahora era Fowler quien tomaba la palabra—. Los Edevane son expulsados hace doscientos años y Arcagma aparece ahora, eso sí que no tiene lógica. Tiene que haber algo que marque un antes y un después, algo que relacione a Raines y la daga.
—Los Raines llevan en Zootopia poco más de setenta años, si bien tienen suficiente poder como para entrar a la secta, ¿qué hacen con esa daga? —La pregunta de Grace los dejaría a todos en silencio—. El padre y hermano de Raines murieron, ahora él es secuestrado por Arcagma. Sea lo que sea que tenga Arcagma con ellos parece ser algo muy personal y puede no tener que remontarse tan atrás.
—Sabemos que el anillo marca que uno es miembro de la Hermandad, pero no sabemos si hay algún tipo de jerarquía o status. Puede qué… No sé, quizás las reliquias de las familias fundadoras sean entregadas a los miembros más poderosos de la Hermandad. —Todos asentirían ante los dichos de Abel—. No hay muchos en Zootopia que tengan más poder que los Raines por sí mismos.
—Esa parece ser la teoría más viable… —afirmaría Willard—. Pero seguimos sin explicar por qué Arcagma aparece ahora y no en algún otro momento, tampoco sabemos cómo es que sabe de Harkness. Si es que mató a los Raines hace más de una década, ¿por qué usar toda su influencia a partir de ahora?
—Las elecciones de seguro tienen algo que ver —exclamaría Harkness muy seguro.
—Ya ha habido otras elecciones antes y Arcagma no movió un dedo, o no hasta donde sabemos. —El ladrón suspiraría ante el comentario de Grace—. Estamos profundizando todo demasiado, de seguro es mucho más simple. Tal vez Arcagma viene luchando desde hace mucho tiempo contra la Hermandad y ahora, entrado en la vejez, comienza a gastar sus últimos recursos para acabar con ellos.
—Quizás la idea de Barnes no era tan descabellada entonces, puede que Arcagma actuase desde dentro de la Hermandad y los debilitase muy de a poco. —Willard sonreiría ante el apoyo de Abel—. Así podríamos explicar también el cómo supo que Raines tenía la daga y que Harkness la robó. Raines de seguro tuvo que explicar el robo de un elemento tan importante.
—O puede que sólo esperase al momento justo… —Todos se girarían hacia Harkness—. Sabemos que Raines y Lionheart son parte de la Hermandad y en las elecciones cada uno va por un bando diferente. Quizás los locos de sangre estén debilitados, cuanto menos divididos.
—Notando eso Arcagma comienza su estampida contra ellos… Sí, tiene su lógica de hecho —exclamaría Grace un tanto más entusiasmada, el rompecabezas comenzaba a tomar forma—. David nos dijo que había un duelo de egos muy importante dentro de la Hermandad, imagina que todos tienen mucho poder y quieren hacerse cargo. Si se pelean entre sí no podrán contra él.
—Bien, supongo que es suficiente por hoy… —Fowler se acercaría hacia los suyos—. Tu hijo te espera en casa, Grace, tienes que hacerle algo de cenar.
—Maldición, tienes razón, se hizo tarde muy rápido. —La vulpina se pondría de pie un tanto molesta.
—¿Quieres que te lleve? —preguntaría el agente del ZBI esbozando una amable sonrisa.
—No, me tomaré un taxi para pasar por algún lugar de comida rápida, no tendré tiempo de cocinar. Encargaré ahora de camino.
—¿Gastar en comida y también el taxi? —preguntaría el lobo de forma retórica—. Yo te llevo, en serio, no me molesta para nada.
—Argh… —Grace suspiraría profundamente. Tomaría su billetera para ver cuánto efectivo llevaba a mano—. Bien, supongo que por esta vez tendrás el lujo de llevarme a casa. Sólo espérame un par de minutos que voy al baño y vuelvo.
—Claro, aquí te espero. —Fowler se sentaría en la silla que ocupaba la vulpina mientras la veía alejarse.
Tanto Willard como Harkness cruzarían miradas al ver el curioso comportamiento de su compañero. Si bien el compañero de Grace intentaría no decir nada, el zorro dejaría escapar una leve risilla que se le contagiaría a Willard. Percatándose de ello, Fowler comenzaría a mirarlos con cierta curiosidad, no entendía qué es lo que pasaba.
—¿De qué se ríen? —preguntaría de forma seca.
—Quién diría que alguien recto como Abel Fowler se interesase en una mujer casada… —La respuesta del ladrón no cayó para nada bien en el agente del ZBI, que sólo negaría con la cabeza mientras revisaba su teléfono.
—Sé que son tus cosas, Abel, pero te estás metiendo en terreno peligroso…—Willard sería ignorado por su compañero, por lo que intentaría insistir un poco—. Abel, en serio, no está bien lo que haces.
—¿Qué es lo que no está bien, Barnes? ¿Eh? —replicaría Fowler molesto con ambos—. Necesita un aventón, nada más, ¿quién se piensan que soy? Dios… No podría meterme con una hembra casada, mucho menos con alguien que conozco hace sólo un par de semanas.
—Vamos, Abel, estamos aquí entre machos, tranquilo, amigo. —El tono en el que se dirigía el zorro no le agradaba demasiado—. Tienes que admitir que se parece bastante a Miki, sólo que tiene un poco menos de "pechonalidad"…
Las risas de Harkness se verían ahogadas en cuanto Fowler se pusiese de pie y lo levantase de la silla tomándolo de sus ropas. No había tema más sensible para el lobo que el que acababa de tocar el ladrón, se había pasado demasiado de la raya y con su propia hermana.
—Grace no es Miki, ella no es tu hermana, ¿entiendes eso, Ed? —La sonrisa vivaracha y pícara del zorro no hizo más que acrecentarse.
—Yo lo entiendo a la perfección, Abel, la cosa es que tú lo entiendas. Quizás si te lo repites un par de veces… —El lobo empujaría al zorro contra la pared.
—Te lo diré sólo una vez más, Ed… Vuelve a tocar el asunto y te juro que te encierro en la celda más repugnante y asquerosa de la peor cárcel que maneje el ZBI, te acordarás de mí cada vez que se te caiga el jabón y cada vez que los guardias abran tu celda para que recibas visitas. ¿Estoy siendo claro? —Fowler lo soltaría—. Tú sabes lo duro que fue para mí, si tuvieras un poco de respeto por mí y por tu hermana no hablarías de ella en esa forma.
—Hagamos de cuenta que no sientes nada por ella como das a entender… ¿Me dirás que no se parecen? Más allá de lo físico, piensa en su forma de ser, tan independiente, inteligente, extrovertida. Además de no ser por lo que pasó, Miki también hubiese…
—¿Quién es Miki? —La voz de Grace serviría para cortar la tensión entre ambos y para salvarle el pellejo a Harkness, quien no parecía dispuesto a soltar el tema.
—Es la hermana de Ed, falleció hace unos años. —Al ver cómo el rostro de Grace se transformó de un segundo a otro, Fowler giró la cabeza en dirección a la puerta y luego volvió a mirar a la zorra—. Cuando estés lista te llevo, sólo dime a qué lugar vamos a buscar tu cena — exclamaría luego de respirar hondo intentando ocultar su molestia.
—A la pizzería D'angelo, ¿sabes dónde queda?
—Claro que sí, son las mejores pizzas de toda la ciudad —respondería Fowler intentando disimular con su mejor sonrisa su estado de ánimo.
—Eso porque no probaste mis pizzas caseras —exclamaría Grace—. Cuando todo esto termine los invito a casa a comer.
—Miki también cocinaba buenas pizzas, ¿recuerdas, Abel? —acotaría un provocador Harkness llevando a que Fowler se pusiera serio nuevamente.
—Vamos, Grace, es hora de irnos…
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Su tarea no era del todo sencilla, por fácil que pudiese parecer. Herbert rechazó jugar cartas, lo cual siempre lo hacía con sus más allegados, era de por sí un mal indicio. Tampoco quiso tomarse un trago pese a su insistencia y las invitaciones de otros tantos. Era una noche de celebración por la sucesión de misiones exitosas ese mismo día y el único que no festejaba por ello era quien siempre arengaba a los suyos para ello.
Revisaría su teléfono para ver la hora, Skye y los demás debían de estar ya en el hangar rescatando a Theresa. Al no haber novedades de parte de los suyos supuso que todavía estarían viendo cómo acabar con el grupo de lobos. Luego de guardar su celular nuevamente en el bolsillo observaría cómo la pantera hablaba con algunos de los suyos para luego alejarse en soledad rumbo a la salida de la mina.
—Dawson, ¿qué te dijo Herbert? —preguntaría el tigre mientras miraba de reojo a la pantera alejarse—. Ha estado actuando un tanto raro esta noche, ¿hay problemas de algún tipo?
—Dijo que se iba a Tundratown, quería ver si le cargué gasolina a su camioneta —respondería la comadreja un tanto indiferente, seguiría en lo suyo mientras observaba al tigre seguir los pasos de Herbert.
Debía de llamar a Skye cuanto antes para darle el aviso de que la pantera estaba de camino. Intercambiarían algunas palabras y colgaría rápido, no tenía tiempo para explayarse demasiado. A paso ligero se dirigiría a la salida de la mina, donde había un estacionamiento con unos pocos vehículos que solían usar para los diferentes trabajos. Si bien era difícil llegar a la mina con autos normales, a las afueras había un sendero de piedra caliza de varios metros que facilitaba el acceso para camionetas como la de Herbert, quien estaba por subir a su vehículo antes de que Tora llamase su atención.
Sabiendo que estaba decidido a irse, insistió con que volviese a la fiesta de un modo u otro mientras caminaba hacia él. "De seguro te vas a festejar con una buena hembra, ¿eh, pantera?", se sintió estúpido después de su comentario, pero debía de entretenerlo. Incluso intentó tomar su llave un par de veces y simuló estar bastante pasado de copas. En un tercer intento tomaría las llaves de la camioneta mientras lo observaba de forma burlona.
—Mira, Tora, estoy en serio apurado, así que me das las putas llaves o me harás tomarlas a la fuerza —exclamó colérico el felino de negro pelaje en tanto caminaba hacia el tigre—. ¿Estoy siendo claro contigo? ¿Me estás entendiendo maldito borracho? —preguntaría en tanto lo tomaba con fuerza de su remera a la altura del cuello. Tora nunca perdería su boba sonrisa.
—Fuerte y claro, jefe, pero a dónde te vas en una noche así. —La pantera tomaría las llaves luego de quitárselas de su pata.
—Por si no lo notaste, no están todos los invitados de la fiesta…
—Bien, supongo que eso es lo que necesitaba escuchar para confirmar mis sospechas —suspiraría el tigre por lo bajo. Herbert comenzaría a alejarse en tanto Tora analizaba sus opciones. Ya sin nada que perder, aparte de sus aliados, se decidió por su principal deseo—. Hace un rato me pidieron que prometiera algo, pero colgué mi teléfono antes de eso. —Se encaminaría hacia la pantera que hacía oídos sordos a sus dichos—. Es un alivio la verdad, porque hace mucho que tengo ganas de hacer locuras. —Al alcanzarlo posaría su pata sobre su hombro mientras cerraba su otro puño.
—¿Qué mierda te pasa hoy?
Una sonrisa se dibujaría en el rostro del tigre en cuanto conectase un gran puñetazo en medio de la nariz de la pantera que no caería por poco. En un segundo arrebato, Tora lanzaría un zarpazo hacia sus ojos aunque el mareado Herbert lo vería venir y se cubriría con sus patas formando un escudo. Las garras del tigre dejarían una profunda marca, además de rasgar las mangas de la campera y remera de Herbert.
Aprovechando que lo tenía contra las cuerdas y la pantera no lograba acomodarse para atacar, Tora lanzaría una sucesión de puñetazos y zarpazos intentando herir a su rival. Herbert apoyaría su espalda contra su camioneta, prefirió acorralarse a perder por completo el equilibrio y caer. A la primera que Tora dudase o se detuviese tenía que aprovechar su oportunidad.
El felino negro supo apreciar su oportunidad cuando Tora abrió demasiado su pata derecha para golpearlo en un costado y así ignorar sus defensas. Sería girar hacia su izquierda mientras levantaba su pata, también izquierda, para desviar el golpe y con la derecha darle un puñetazo en el mentón que lo hiciera trastabillar.
Ahora con más espacio y su rival retrocediendo, Herbert lo embistió para inmovilizarlo en el suelo. Apoyaría sus rodillas a cada lado de su abdomen y lanzaría golpes con ambas patas, quería conectar tantos como fuese posible en pocos segundos. Sin mucho éxito, la pantera sacaría sus garras para lastimar los antebrazos de Tora con varios zarpazos, el tigre no aguantaría demasiado o al menos eso creía Crncevic.
Recurriendo a trucos sucios, y a muchos riesgos por ello, Tora abriría sus defensas por un momento para asomar su cabeza. En consecuencia las garras de Herbert lo lastimarían en su hocico, pero aprovecharía para escupirle en su rostro. El corto tiempo que ganó por la confusión lo emplearía para golpear a la pantera en el hígado y, en cuanto se doblase por el dolor, quitárselo de encima.
Si bien podía intentar abalanzarse sobre Herbert y derribarlo, estaba muy cansado y adolorido, una mala jugada podría ser su final. Pasaría su pata sobre su hocico, donde Herbert supo dejar su marca, la sangre era bastante y ardía como el infierno mismo. La pantera no parecía estar demasiado cansada, era como si recién comenzara a pelear.
Sabiendo que no podría ganarle y que a su vez nunca dejaba un combate sin terminar, Tora le dio la espalda para comenzar a correr en dirección a la salida. Herbert rugiría furioso al ver su cobarde acto y comenzaría a maldecirlo a gritos mientras iba detrás de él. Ya a las afueras del estacionamiento y con la fría nieve cayendo sobre ellos, Tora corrió unos pocos metros antes de ser derribado por un tacle que esperaba de la pantera. Al sentir el impacto giraría su eje para no caer de cara al suelo, lo haría de costado. Un fuerte codazo descolocaría a Herbert, que sería dado vuelta con sencillez de parte de Tora.
Nuevamente el tigre comenzaría a huir en lugar de luchar, pero Crncevic comprendería sus intenciones y no iría tras él. Se pondría de pie y aun maldiciéndolo volvería a correr hacia el refugio. Confiando en que Skye, Langley y Wilde lograsen salir del hangar con el tiempo que consiguió, Tora comenzaría a huir. Herbert le había sacado mucha distancia y no tenía sentido ir detrás de él, sería abrazar la muerte de forma muy tonta en una pelea que no ganaría jamás.
Su camino se separaría del de Arcagma en tanto se perdía en la niebla. Vería a Herbert recorrer con su camioneta el sendero de piedra caliza y comenzaría a seguir dicho camino. Era aproximadamente un kilómetro y medio que debía de recorrer en medio de la tempestad, su hábitat natural como tigre blanco. Sólo debía evitar a los matones que Herbert de seguro mandó a que lo cacen, pero estaría bien, esos mediocres de seguro no aguantarían el frío y desistirían rápido de la búsqueda. Su destino sería un refugio en Savannah Central donde se escondería junto con Langley y su hermana si todo salía bien.
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El reloj avanzó con una velocidad sutil, nunca supo en qué momento se pasó la hora de comer o cuándo dejó de leer los informes y viejas noticias para tirarse en su cama. El ruido de su estómago la obligó a levantarse para prepararse su cena, aunque no tenía demasiadas ganas de comer. Quizás un buen trago para sopesarlo todo le viniese mejor. Con sólo algo de pan, queso y algunas zanahorias se prepararía un sándwich para cortar el hambre.
Monteiro tenía razón en cuanto a la forma de encarar el tratamiento, necesitaba apartarse de su zona de confort para volver a ser la que era. El dolor, la sensación de desconcierto y la frustración por no haber recordado nada de eso antes la hicieron desbordarse a medida que fue leyendo. Por suerte para ella Monteiro la contuvo como si fuese un amigo de toda la vida, el lobo era muy bueno en lo suyo. Ahora sin embargo estaba sola, completamente sola, además de perdida.
"Caso Outterridge", enunciaba una etiqueta sobre el legajo que se hallaba sobre la mesa a un lado del sándwich que se había preparado. Lo había leído montones de veces, sabía qué es lo que decía cada hoja y cada párrafo, pero no era suficiente. Necesitaba algo más que un mero informe y fotos de una escena del crimen, necesitaba algo más que simples palabras. Lo tenía ahí mismo, era todo lo que quería saber pero sus memorias no volvían. ¿¡Por qué rayos no volvían!? ¿¡Por qué!? Leyó de cabo a rabo e incluso buscó noticias en internet pese a que lo tenía contraindicado. No tenía sentido, en serio no había sentido alguno para el estúpido bloqueo que sólo la frustraba más y más hasta enloquecer.
Si algo le había dejado en claro Monteiro es que sólo podía hablar con él sobre el tema de momento. De salir a la luz que el lobo fue en contra del tratamiento tradicional que Judy tenía recomendado, podría estar en muy serios problemas. Si bien Monteiro dijo que buscaría algunos compañeros cercanos a ella para ir hablando de a poco sobre absolutamente todo, debía de esperar a que todo se realizase en su pequeña oficina… y ese era el principal problema.
Necesitaba más, mucho más. Ese informe no representaba más que un caso de montones, apenas unos pocos meses de los últimos años donde ni siquiera invirtió todo su tiempo, apenas sus horas de trabajo. No sabía qué fue lo que pasó los días siguientes, ni cómo acompañó a Nick, o el cómo se sintió después de lo que él hizo por ella.
Ese estúpido zorro en serio le había salvado la vida y de forma literal. ¿En qué rayos pensaba cuando fue a por esos tipos? ¿En qué pensó cuando fue tras Langley para luego perder su memoria? Las preguntas no eran acordes a lo que le preocupaba, quizás lo correcto fuese decir en quién no pensó… Lo arrastró siempre con ella y aparte de arriesgarse a sí misma lo puso en peligro a él.
Bien podía recordar las palabras de Andrew, la amnesia disociativa sistematizada se da como mecanismo de protección a situaciones estresantes muy fuertes. Siempre dudó de la veracidad de sus palabras, debía de haber algo más, pero ahora bien sabía que tenía razón. El ver a Nick al borde de la muerte dos veces y ambas por su culpa le provocaba escalofríos de sólo pensarlo. Cargar con su sangre en sus patas no era algo que se pudiese perdonar, y eso que ni siquiera tenía sus memorias otra vez… Quizás fuese ahí donde entrase en juego el reseteo de sus recuerdos, mejor olvidar todo en lugar de sufrir, ¿verdad? No podía dejar de maldecirse por ser triplemente estúpida, por llevarlo a la muerte dos veces y también por olvidar todo con tanta simpleza. Fue despertar y adiós Nick, como si en serio se hubiese ido, no tendría que cargar con la culpa de todos los sucesos ocasionados por su imprudencia.
No era de sorprenderse que estuviera tan confundida respecto a sus emociones hacia él. Conociéndose a sí misma de seguro pasaron horas y horas los dos juntos en el hospital, debía de hacerlo para compensarlo de alguna forma. Recordó que Ben supo decirle que pasaban mucho tiempo juntos y que eran grandes amigos, ¿quizás el caso Outterridge fuese el punto de quiebre? Debía de haber algo más, lo necesitaba, no podía ver a Nick como un simple amigo por alguna razón.
El zorro se ganaba su cariño a pulso, pese a que muchas veces podía ser muy bobo. No podía hacer más que sonreír de sólo pensar cuando la animó con Nancy cuando la llevaron a la ZPD previo a lo que pasó con su familia, o de sólo pensar cómo se puso con la cita con Jack. Si esos no eran celos, no sabía qué podían ser. Luego estaba lo del Club Naturalista donde todas sus feromonas comenzaron a brincar de un lado a otro, esa atracción sexual que no quiso admitir nunca estaba ahí presente y era más que evidente. Sólo faltaba que Nick lo confirmase, aunque sus sentimientos se aclaraban más a medida que pasaba el tiempo.
La charla que tuvo con Finnick hacía ya algunas semanas vino a su mente. Le había dicho al fénec que hablaría con Nick sobre todo lo que significaba su relación, aunque el tiempo y los acontecimientos que vivieron no se lo permitieron. Apenas una que otra anécdota o charlas normales, nada del todo relevante. Necesitaba un momento a solas con él y cuanto antes, ya no podía guardarse todo ese cúmulo de emociones que la venía abrumando desde que leyó el informe.
Por la mañana ella estaría en informes mientras él seguiría yendo de un lado a otro por toda la ciudad buscando respuestas a preguntas que ni siquiera habían formulado sobre Arcagma. El caso los tenía a todos a maltraer, la ZPD no era un buen lugar para hablar. Después del trabajo podría ser una buena opción, quizás incluso podría charlar con Monteiro antes de ello para que la asesore y también pedirle permiso para hablar con Nick, después de todo el zorro era alguien de confianza… No, no podía esperar tanto, ¿era acaso posible aguantarlo siquiera unas pocas horas?
Era el momento, debía de ir y enfrentarlo, dejarlo todo en claro y jugársela el todo por el todo. Ya se había tardado demasiado y el torpe zorro mantenía la distancia para no estorbarle. Buscaría un abrigo y algo de dinero, llamaría un taxi luego de eso. Tendría las respuestas que buscaba esa misma noche a como dé lugar.
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No reconocerían a ninguno de los allí presentes, parecía ser una horda del nuevo ejército de Arcagma, criminales de poca monta principalmente. Al ver que los cinco que contó Nick iban acompañados de otros cuatro, Skye disparó a la lámpara que alumbraba los cadáveres, la única fuente de luz conocida. Su visión nocturna les daría una ventaja sobre algunos de sus rivales.
Langley quitaría la mordaza y las ataduras de su hermana para toparse con una herida de bala en cada una de sus piernas, un nuevo obstáculo para su huida se hacía presente. El abrazo que consumarían en su angustioso reencuentro no duraría más que unos pocos segundos, los primeros disparos se harían presentes. Con Theresa incapacitada para caminar, Langley se dirigió hacia los vulpinos mientras la dejaba sentada a la espera de que todo saliese bien.
Skye abrió fuego con sus dos pistolas desde las escaleras mientras Nick avanzó intentando ganar terreno, escondiéndose detrás de los restos de un viejo auto. Apenas habían logrado deshacerse de tres de sus enemigos, un antílope, un coyote y una comadreja. Su objetivo era acabar con los cinco depredadores con visión nocturna que había entre los nueve enemigos que se les presentaron en un primer momento, restaban tres a los cuales lograron localizar. Dos al fondo y dos acompañados de otras dos presas ganando terreno y avanzando con velocidad.
Una sucesión de disparos hacia donde se encontraban Skye y Langley las obligaría a tomar cobertura, desprotegiendo a Nick que podía ser flanqueado en cualquier momento. Cuatro de sus enemigos comenzaron a dirigirse hacia el zorro, dos a cada lado para rodearlo con un depredador al frente. Cerca de donde estaban los cadáveres de los cuatro primeros lobos, al fondo del hangar, estaban los últimos dos enemigos que disparaban hacia la ubicación de ambas hembras.
En el momento en que uno de los enemigos del fondo recargó, Langley bajó las escaleras dando un salto hacia adelante para luego brincar hacia su derecha y correr en dirección a unos desechos de avioneta que le servirían para cubrirse. Un disparo en su hombro izquierdo sería su única herida después de tal osadía, pero valdría la pena. Al ver cómo Nick estaba a punto de ser reducido por cuatro enemigos, Langley le gritó para avisarle a éste y a su vez llamar la atención de Skye para que lo ayude.
La distracción de la ladrona serviría para que Skye pudiese avanzar hacia la zona donde estaba Nick, pero al escuchar su aviso de que estaban por ser rodeados corregiría su rumbo hacia los enemigos que flanquearían al zorro por la derecha. Dispararía cerca de ellos para obligarlos a retroceder e inmediatamente correría hacia Nick.
En tanto el vulpino intentaba arremeter contra los enemigos que retrocedían, Skye intuyó que los enemigos del flanco izquierdo intentarían atacarlo por la espalda. La velocidad de la zorra le permitiría recorrer los pocos metros que los separaban en el tiempo suficiente para tomar ambas armas y disparar a quienes ya estaban por disparar a las espaldas de Nick.
Uno de los enemigos que retrocedían se descuidaría en el intento de atacar a Skye al verla correr, por lo que Nick podría acabarlo con facilidad. Un escalofrío recorrería todo su cuerpo al sentir cómo dos cuerpos cayeron a sus espaldas luego de que la zorra se moviese como un fantasma detrás de él.
Quedando sólo tres enemigos, los dos del fondo y una presa que había intentado flanquear a Nick, podrían moverse con mayor seguridad. El par de zorros avanzaría en dirección a su solitario enemigo para reducirlo sin mucho esfuerzo. Los últimos dos huirían al ver que estaban en desventaja, pero Langley les dispararía por la espalda desde su cobertura. Skye había sido clara, no debía de haber sobrevivientes. Sólo debían de ir a por Theresa y largarse de allí antes de que llegase Herbert con potenciales aliados.
Los tres correrían en dirección a las escaleras y luego hacia donde estaba la hermana de Langley, Nick la cargaría mientras las dos hembras iban al frente. Al salir del hangar, Skye y Langley apuntarían ambos lados de la calle, luego de llamar al zorro éste saldría con Theresa en sus patas. Sus vehículos estaban con las ruedas pinchadas por navajazos, pero había un par de autos de parte de quienes los atacaron.
—¿Cuál tomamos? —preguntó Nick para ver dónde dejar a Theresa.
—Mi hermana y yo tomamos el negro, ustedes se pueden ir en el gris —exclamaría Langley rompiendo las ventanas del lado del conductor con la culata de su pistola, para luego abrir las puertas—. Conecto los negativos y nos vamos, no hay llaves en ninguno de los dos y no podemos ir a buscar en los cadáveres.
—Sería mejor movernos juntos, Sarah. —La mapache no respondería a los dichos de Skye—. Sarah, iremos en el auto donde conectas los negativos.
—Hazlo tú en el otro y vete con Nick, supongo que en la ZIA han de enseñar estas cosas. —Sin mediar más palabras de por medio, Skye hizo lo que la mapache le dijo.
—Sarah, tienes tu hombro lastimado —señaló Theresa con un tono claro de preocupación.
—No es nada, ¿cómo están tus piernas? —preguntaría luego de dar marcha a su auto.
—Duelen, pero no tanto como hoy a la mañana cuando me dispararon. —La respuesta de Theresa dejaría desconcertado a Nick, ¿habrá intentado escapar o algo así? No entendía por qué le habrían disparado.
—Tora me acaba de enviar un mensaje, se fue a un refugio en Savannah Central, dijo que tú debes saber dónde está. —Langley asentiría fríamente a los dichos de Skye—. Pásame luego la dirección, nos veremos allí para ver cómo seguir.
—No, Skye, no te pasaré la dirección. Tú y yo ya no tenemos nada que hacer juntas. —La ladrona se daría la vuelta mientras Nick abría la puerta del acompañante y dejaba a Theresa.
—Te ayudamos a rescatar a tu hermana, tienes que ayudarnos. —Nick, que seguía la conversación de las dos hembras, decidió tomar parte.
—Puedes quedarte tranquilo, Nick, a ti sí te debo una. Te ayudaré a rescatar a Drew cuando surja la oportunidad. —La respuesta lo tomaría por sorpresa al zorro—. El inconveniente aquí es con ella.
—¿Cuál es tu problema? —preguntaría Skye molesta con la situación.
—Mi problema es que estos tipos llegaron en tres minutos aquí cuando el refugio está a diez minutos, mi problema es que le dispararon a mi hermana en ambas piernas para jodernos la huida, y mi problema es que eres una maldita bastarda manipuladora que piensa que todos los que la rodean son sólo herramientas. —Todos se quedarían mudos ante la arremetida de Langley—. Nos traicionaste, le dijiste a Arcagma que vendríamos, no hay otro modo de que nos hayan emboscado tan rápido.
—Estás diciendo idioteces, ¿acaso te escuchas? —Skye no se guardaría nada ante semejante acusación—. Pongo mis recursos a disposición, arriesgo nuestras vidas, peligra la vida de Tora también y me sales con esto… No lo puedo creer, ¿en serio me crees capaz de algo así?
—Tora tuvo que frenar a Herbert peleando con él, Nick nunca estuvo en contacto con nadie y yo no nos traicionaría con esto. El único modo que tenían de saber es que alguien les hubiese dicho, y esa eres tú, Skye, no hay nadie más. —Nick dirigiría su mirada hacia la zorra ante las acusaciones de Langley, no era nada tan descabellado—. Necesitas estar a su lado para saber sus planes, ¿esto te permitirá acercarte a él? ¿Traicionas a los tuyos para ganarte su empatía?
—Dime que tienes una maldita excusa para esto, Skye. —La vulpina refunfuñaría al ver cómo los suyos se ponían en su contra, ahora Nick también parecía señalarla como traidora—. Dijiste que la zona estaba desprotegida y que no habría tanta vigilancia porque Theresa era sólo una civil y no lo requería. Ellos lo supieron de alguna forma y a decir verdad no puedo imaginar cómo sin una traición.
—No sé cómo lo descubrieron, pero no hay un traidor entre nosotros. Ayer fui a lo de Nick y le dije, no encontré micrófonos pero podría haber quedado alguno, o quizás tuvieran la zona vigilada. —El desconcierto en sus miradas evidenciaba que no le creían en absoluto—. Yo no los traicioné, lo puedo jurar…
—¿Jurar? ¿Tú? ¿De qué sirve tu palabra si sólo engañas y manipulas a todos? Después de lo que le hiciste a Nick y ahora con esto ten por asegurado que lo que digas no vale un carajo. —Las palabras de Langley no le serían indiferentes—. Herbert ha de estar viniendo y Tora quizás esté herido, tengo que irme.
—Suerte, Langley, espero que Theresa se recupere de todo esto. —Aun atónita por la escena, Skye observaba en silencio el saludo del zorro y la mapache.
—Te vigilaré de cerca Nick, a ti y a los tuyos. En serio te debo una. —Langley le daría un fraternal abrazo que lo tomaría por sorpresa, sin dirigirle la mirada a Skye subiría a su auto y se iría a toda velocidad.
—Deberíamos hacer lo mismo, ¿conectaste los negativos, Skye?
—Sí… Yo… Yo no soy una traidora, Nick. —El zorro subiría al auto del lado del conductor mientras esperaba a que ella se subiese.
—Más te vale, porque si no me dices nada coherente te puedes ir bien al demonio… Te daré sólo una oportunidad porque me salvaste de los dos tipos que iban a dispararme por la espalda, pero sólo eso.
. . . . . . . . . .
Si bien no le agradaba la idea de que la vulpina lo acompañe a su casa, tenía que escuchar su versión de las cosas más calmado. Abandonarían el auto llegando al centro de la ciudad y se desharían de las armas. El paso siguiente sería buscar un taxi e ir a su propio hogar. En lo que sería un trayecto silencioso y tenso, ambos se distraerían con sus celulares mientras el taxista, un lobo entrado en los cincuenta, se la pasaba quejandose de su ex. Skye recibiría un mensaje de Tora preguntando por qué rayos Langley la estaba acusando de traición, su panorama era de todo menos claro.
Bajaría a buscar dinero en su casa, no había llevado su billetera y argumentó haberla olvidado. Luego de volver con el dinero y pagarle al taxista, se encaminaría junto a Skye al interior de su hogar. Mientras la zorra tomaba asiento en la sala de estar, él por su parte iría a su habitación en busca de ropa. Lo primero y primordial era tomarse una ducha rápida y quitarse el resto de tintura, si por alguna razón llegaba gente de Arcagma preguntando por Langley y ellos seguían teñidos estarían en un gran apuro. Luego de ducharse podrían hablar sobre todo lo vinculado a la emboscada que sufrieron.
Si bien era el anfitrión, iría primero sin importarle demasiado lo que pensase Skye. Sería rápido, pero aunque fuesen apenas un par de minutos necesitaba sentir el agua caliente sobre él cuanto antes. La noche fue mucho peor de lo que se anunciaba en un principio, el desenlace final le dejó un sabor muy amargo.
La reacción de Langley lo tomó por completo desprevenido, siendo lo peor de todo el que no era tan descabellado lo que afirmaba. Sabía que Skye estaba dispuesta a casi cualquier cosa para estar cerca de Arcagma y averiguar sus planes, pero dar aviso previo a éste ya le parecía demasiado. ¿De qué otro modo podría haber descubierto que irían? No se le ocurría a decir verdad. A menos que tuvieran micrófonos escondidos en algún lugar sólo quedaba la opción de la traición.
Saldría de la ducha y luego tomaría una toalla, aún ensimismado en sus pensamientos se secaría y vestiría para que Skye entrase a la ducha. No habría miradas ni palabras de por medio, el zorro salía y la vulpina ingresaba. Hasta donde pudo ver, Skye había hurgado en su armario para buscar ropa limpia.
A la espera de su compañera se dejaría caer en el sofá, se estiraría mientras cerraba los ojos por un momento hallando después de un día tan desesperante la tan preciada calma. Respiraría profundo y dejaría ir el aire para luego reincorporarse, aún no lograba sacar conjeturas de ningún tipo donde no tuviese que explicar lo acontecido con alguna traición.
Tal y como todos coincidían, poner mucha vigilancia para una civil y durante meses no era muy sensato. Tampoco lo era mantener a Langley en las filas de Arcagma con Harkness desaparecido, ¿y por qué tanto empeño con él a todo esto? Fuera de todo acto poco lógico, fueron emboscados en un lugar que Skye aseguró no tenía demasiada vigilancia. El único modo de que llegasen tan rápido era esperándolos de antemano, lo cual podía justificarse en las heridas de bala que tenía Theresa en sus piernas. Si había llegado a dicho extremo no había duda de que esperaban el ataque, ¿pero cómo asegurarse que hubo un traidor?
Micrófonos no hubo en ningún lugar, la otra opción es que los siguieran pero dudaba de ello porque cualquiera de los cuatro rebeldes involucrados se habría percatado. Él y Langley quedaban descartados por razones lógicas como traidores. Luego estaba Tora, que según lo que escuchó de parte de Langley es que peleó garra a garra con Herbert. Ya con tal locura lo descartaba también como traidor, luchar contra la pantera y salir con vida no era poca cosa. Skye era la única de los cuatro sin duda que sería capaz de abrir el hocico.
Un sonido llevaría a que su corazón diese un vuelco, alguien llamaba a la puerta, a continuación sonaría el timbre. Su arma reglamentaria se encontraba en un cajón de la mesa de luz de su dormitorio, por lo que primero se asomaría por la cerradura para ver quién estaba del otro lado. De ser un desconocido, o conocido poco grato, correría de inmediato hacia donde estaba su pistola.
Tan imprevista como inoportuna, quien se encontraba al otro lado de su puerta era ni más ni menos que Judy. ¿Qué rayos estaba haciendo allí? Con su mente bombardeada de ideas, actuó por instinto y abrió la puerta para luego dirigirle una cálida sonrisa. No la haría pasar, sin embargo, o no a la primera. Debía de asegurarse primero que Skye no saliese de la ducha o toda su vida se le escurriría de entre las patas.
—Judy, ¿qué haces aquí a estas horas? —preguntaría Nick bloqueando la entrada luego de dar un paso al frente, ocultaría su nerviosismo tanto como le fuese posible—. ¿Está todo bien?
—Nick… Yo… Sí, se podría decir que las cosas están relativamente bien. —La coneja no salía dar muchas vueltas al hablar, Nick supo entender que no se encontraba para nada bien—. ¿Te importa si hablamos un poco? Creo… Creo que nos debemos una charla, varias de hecho, pero una buena charla compensaría la falta de las otras. Sé que es tarde, pero…
—Claro, claro… Yo… Dame un minuto para limpiar las cosas en un momento.
—Es que hace un poco de frío aquí afuera. No me molestaría un poco de desorden. —Estando atado de patas, Nick abriría la puerta y la dejaría entrar—. Hey, sólo está un poco desordenado, tampoco es para tanto, zorro bobo.
—Soy muy pulcro y obseso con eso, ven conmigo a la cocina mientras te preparo algo caliente. —Cada vez le era más difícil disimular la tensión y los nervios, por suerte para él Judy lo acompañó a la cocina a paso ligero—. Espérame un minuto aquí, Zanahorias, voy al baño y vuelvo. Haré un poco de café y hablaremos toda la noche si es necesario.
—Sí, está bien, te espero.
Caminando con tanta normalidad como le era posible pese al cúmulo de emociones y nervios que sentía en ese momento, Nick abandonó la cocina para pasar por la sala de estar y a través de un pasillo dirigirse al baño para hablar con Skye. Las luces estaban apagadas y lo único que faltaba era su bata, la zorra se había ido de allí con sólo la maldita bata puesta.
No estaba tampoco en su dormitorio y de a poco se dejaba llevar por la desesperación. Sentiría entonces cómo su alma escapaba de su cuerpo al sentir una pata sobre su hombro, Skye todavía un tanto húmeda lo tomó por sorpresa. Conteniéndose para no maldecirla de cabo a rabo le susurró que se escondiese en la habitación de huéspedes que se hallaba a la par de su dormitorio, lugar donde la zorra se había escondido hasta hacía un momento. En tanto Skye volvía a abrir la puerta de la habitación, una figura se asomó del otro lado del pasillo.
—¡Nick! ¡Más te vale que te apures porque me dieron ganas de ir al baño…! —La mirada de Judy dejaba en claro su desconcierto y confusión—. ¿Skye? ¿Qué… Qué haces tú aquí?
—Judy, no es lo que parece, ¿de acuerdo? —Nick intentó avanzar hacia ella pero la coneja retrocedería un par de pasos.
—¿Se bañó aquí? Tú también estabas húmedo, Nick —indicaría Judy dejándolos a ambos sin palabras—. ¿Ustedes son…?
—Amigos, puede parecer otra cosa pero somos amigos. —La respuesta de Skye los confundiría a ambos—. Sólo tienes que sentarte y te explicamos.
—¿Explicarme? Estás casi prácticamente desnuda y ambos parecen haber salido de la ducha recién. —Judy se voltearía hacia el zorro—. ¿Por eso no querías dejarme entrar al principio?
—Creí que podría prestarse a confusión, quería hablar antes con Skye —respondería Nick mientras observaba sus humedecidos ojos.
—Confusión… Creo que la única confundida aquí soy yo, pero no importa. —Judy se alejaría de ambos mientras les daba la espalda y se dirigía hacia la entrada.
—¡Zanahorias! ¡Judy! —La coneja no respondía a los llamados del vulpino, quien comenzaría a caminar hacia ella para tomarla de su pata.
—¡Suéltame! —gritaría Judy liberando su furia e impotencia mientras con una bofetada sorprendía a Nick, que la soltaría al instante—. Perdón, perdón Nick, y a ti también, Skye. —No podía creer lo que había hecho, la noche no podía empeorar—. Es que en serio no puedo enojarme con ustedes por tener algo natural…
—Tan natural como una amistad, Judy. —Las palabras de Skye serían obviadas por la coneja, quien estallando en lágrimas abriría la puerta para salir corriendo.
Estando Nick completamente atónito, Skye se acercaría a él para tomarlo por su hombro. El zorro no reaccionaría para nada bien, quitándosela de encima con un empujón para luego darle la espalda. Era su culpa, todo era su culpa. Si se hubiese quedado en el baño no habría pasado nada de eso, ¿qué podía hacer ahora con Judy?
—Ve tras ella —exclamaría Skye como si pudiese leer sus pensamientos—. ¿Qué no me oyes? Ve tras ella.
—Y a ti que te puede importar lo que me pase a mí o a Judy, vives arruinándolo todo. —Hastiada al cansancio de un día en donde todos la culpaban por todo, a paso firme se dirigiría hacia él para obligarlo a voltear luego de tomarlo con fuerza de su hombro.
—Cierra el puto hocico y ve tras ella, me culpas luego.
—¿Desde cuándo te preocupas por lo que le pase a alguien que no eres tú?
—Desde el preciso momento que noté que tendría que batallar en soledad contra un enemigo al que no le podría ganar. —La respuesta de Skye lo tomaría por sorpresa—. De nada me sirven mis recursos y coartadas si todos se alejan.
—Tardaste demasiado en darte cuenta.
—Espero que tú no tardes demasiado en darte cuenta de que vas a por ella ahora o la pierdes para siempre. —Las palabras de Skye lo atravesarían como un puñal—. Mañana intentaré hablar con Tora para que interceda por mí con Sarah, quizás pueda ver también cómo rescatar a Drew en estos días.
—Si te arriesgas demasiado Arcagma podría volverse en tu contra, todo el mundo sabrá que trabajaste con él y lo perderás todo.
—Puede ser, pero tendré más chances de derribarlo con ustedes que sola. Quizás también pueda buscar más gente, sé que Jack creerá en mí.
—Hay unas llaves de emergencia en mi mesa de luz, cierra cuando te vayas.
—Mucha suerte, Nick, espero que de una vez por todas puedan aclararlo todo.
—Por cierto… ¿Desde hace cuánto lo sabes?
—Desde que ella me miraba con celos cada vez que yo te hablaba, apenas comenzó el caso y nos conocimos en la oficina de Bogo.
—Y aun así…
—Sí, y aun así te obligué a hacer lo que hicimos.
—Tu cinismo llega cada vez más lejos.
—De no ser por ese video no habríamos rescatado a Theresa y yo no habría abierto los ojos, puede que no sirva de consuelo pero al menos sirvió para eso. Ahora vete de una vez, o te llevo yo misma jalando de tu cola.
. . . . . . . . . .
Nota de autor: Sin duda alguna, este ha sido el capítulo más largo que he escrito hasta la fecha, 14k y unas poquitas palabras más. Bastante bien para traerlo en tres semanas y no atrasarme todo un mes como me venía pasando xD. Ahora mismo estoy preparando un par de finales y además de ello tengo que escribir algo como regalo como parte de un trato entre varios amigos para las fiestas, así que el próximo cap llegará entre navidad y año nuevo, espero en serio poder volver antes que termine el año (que se pasó volando la verdad). Una vez más, gracias a todos por volver y tomarse el tiempo de leer este capítulo, el cual espero que les haya gustado. Me despido por ahora, estimados lectores, hasta pronto y mucha suerte en el final de sus clases y exámenes si aún tienen algo pendiente ;)
Agradecimientos
Leonardo Leto: ¿Tú dejando de escribir un cap para leer? Vaya halago xD. Skye es lo mejor que le pasó a este fic después de la aparición de Herbert (? Bueno, al menos alguien se la pasa bien con ella y no la insulta, aparte de Nick (? Estuve pensando lo suyo en el nombre, hasta el momento de escribir este cap no tenía un nombre conciso. Es un zorro raro, bobo, molesto y se llama David, otro no puede ser xD. Monteiro es un genio, sólo esperamos que su idea salga bien porque no veo un buen panorama xD. Bien, caíste en la cuenta de una de las opciones que más me gusta, por suerte Skye decide cooperar un poco xD. El infierno es mi patio de juegos, no pasa nada si voy de paseo (? Lo de Nick y Jack tomó por sorpresa a varios, dudo ser el primero que haga algo así pero aún queda mucho por recorrer. Pobre Jack, pobre Jack, pobre Jack… Si supieras lo que se le viene xD. Suelo escribir con un leve estado de ebriedad a veces, pero no me doy cuenta qué frases xD. ¿Conquistado yo? No cuento con dicha suerte por ahora xD. Oh, vamos, ¿cómo no cortarlo ahí? Pensaba seguirlo más, escribo esas líneas y digo "ya está, esto de aquí no se mueve". Era demasiado perfecto para cortar xD. Ni tan corta Leo, es una buena rw como siempre. Lo de Jack y Nick quedó en los recuerdos del zorro, lo de amistad fuerte… Ya veremos, todavía hay balas con nombres para todos y en armas de todos… Nos estamos leyendo lelo lelo, buena suerte :P
4ndr3w: Genial leer que te pude traer una pequeña alegría xD. Las conspiraciones son una gran fuente de entretenimiento, estoy plenamente de acuerdo xD. Vi parte de los expedientes X pero llegué hasta la quinta temporada más o menos, nunca la pude terminar. Tal y como dices, lo sentimental estuvo a flor de piel. Nos estamos leyendo compadre, espero que este capítulo también sea de tu agrado.
Reyarturo4: Gracias por lo de la intro, mi estimado. El historiador está inspirado en un amigo, tal y como dices tiene el ego por las nubes pero al menos lo justifica un poco xD. Nah, Skye no es idiota, sólo Nick (? Los zorros árticos somos de todo menos idiotas… espero xD. Otro más encantado con el psicólogo, se ve que di en el clavo justo con Monteiro. Bueno, si vuelve a aparecer Monteiro agregaré el "Y dime… como te sientes" sólo para ti. No sólo en este fandom, la charla con bebida de por medio es un cliché al cual se recurre en todos lados, pero tal y como dices tiene un giro de tuerca que la vuelve un tanto más singular. ¿En serio te desagradan los cortes en medio del clímax? A mí me encanta escribirlos sólo para molestar xD. En cuanto a tu respuesta… A excepción de lo erótico puedes llegar a encontrar el resto… No es que se me dé bien el tema, me genera un tanto de pudor escribir sobre ello y no podría llevarlo del todo bien xD. Quizás algún lime, pero no más que eso, creo... Muchas gracias por lo del video, y además de eso muchas felicitaciones por la clasificación de Perú al mundial, más que merecido xD. Mucha suerte, Reyarturo4, nos estamos leyendo ;)
Neslykoki: Que se dio cuenta, se dio cuenta, y ahora Judy se confundió mucho… Nick no parece tener dos buenas seguidas xD. La pobre coneja parecía mejorar pero esto quizás la derrumbe, ya veremos qué pasa… Fue un gusto volver a leerte, mucha suerte y espero que este cap haya sido de tu agrado.
Makarov Fox: Bueno, más allá de ser molesto el gato roñoso tiene que joder para sembrar el miedo, es lo que hay xD. Bueno… Creo que hizo más que nublarle la mente xD. Es un histérico, de revolear la silla a hablar… bueno, tampoco no muy civilizadamente… El anillo era de tamaño normal, sólo que la insignia sobresale un poco, ni siquiera tiene que ser muy grande para notar esos detalles xD. Te echaron de la universidad por acoso, a ver si te comportas… Vamos, que si va a pedirle ayuda es porque es el mejor en lo suyo xD. Me inspiré un poco en tu vestimenta en algunos de los dibujos que hiciste, aunque mezclé muchas cosas para darle un toque bien excéntrico. No te lo tomes a mal, es sólo por el personaje. Pues sí, seduce todo lo que produce sombra. Grace está muy histérica y con sus razones, Goldschmidt se lo toma con gracia de todos modos xD. Anda, ¿sacarlos de tu local? ¿Con algo de tanto interés como ese anillo? Sacia tu curiosidad y luego haces lo que quieras xD. Nah, lo de idiota no es para nada discutible. No es de rata, el tipo trabaja en un negocio de antigüedades, tampoco es que deje tanto presupuesto xD. Quizás te recordó a Skyrim por lo de la Hermandad Oscura. Anda, que es muy exagerado, pero no es más que para darle carisma y una curiosa personalidad xD. A mí tampoco me gustan los psicólogos, pero hay a quienes parecen servirles. Anda, no dijo cuántos encuentros, sólo que varios a lo largo de los últimos meses, además de haber dichos encuentros poco importa la cantidad, hubo xD. Puedes hacer una versión con final gay de esto si quieres, sé cuánto te gustan estas cosas (? ¿Si podrá decir lo de él y Judy? Después de lo que pasó en este cap dudo que tenga mucha más opción…
Seth Liawar: Al final fuiste el número 100, felicidades xD. Te ganaste mi eterna gratitud (? Anda, que sólo era una idea, con que dejes tu marca yo feliz xD. ¿No te interesa el romance? Vamos, que con tu vida alcanza y sobra xD. ¿Apuestas por Jack? Bien, haré que sea el que mejor la pase (? Terapia como tal no, por eso la terminan obligando, sólo una que otra medicación pero apenas. Definitivamente Judy es muy fuerte, pese a todo lo acontecido, pero así son algunos que se cierran y avanzan en lugar de tomarse un momento para sopesarlo todo. Sin reclamos para el escritor, que luego le erra y hace todo al revés (? Nah, en el psicólogo no hay nada de otro mundo, esa si te la confieso, busca mejor xD. Quizás tu enemistad tenga algo que ver cómo dices… El anillo es un emblema de una secta de locos, así de fácil xD. ¿Entender a Arcagma? Nadie lo hace, ni siquiera los suyos, tranquilo xD. Nos estamos viendo trasero a rayas, ya luego de los exámenes te vuelvo a joder como siempre xD.
AngelEstebanFox14: No te culpo por lo de Bonnie, no eres el único al fin y al cabo. Ya veremos que tanto se entera Judy de eso, con lo de este cap seguro te enojas también, pero es lo que hay xD. Le dice cariño para provocarlo, sólo con intención de molestar, tranquilo que no hay un interés más allá detrás de eso. En mi casa hay dos controles remotos que están en todos lados, puede que Nick lo hubiese dejado ahí xD. ¿Preguntar quién es la hembra que ama Nick? Anda, vamos, que siempre lo supo, la zorrita es muy lista xD. Lo del rescate no estaba destinado a salir bien desde un principio. Bueno, Sarah está decidida a ayudar a Nick por lo visto, dejemos los prejuicios de lado que tenemos a un zorro policía de prota xD. Tal y como ves, Drew atiende al calvito y a sus buenos amigos. Me sacaste una sonrisa por cierto con esto que dices, con que le dices Andrew a tu primo xD.
David es peculiar por muchas cosas, más allá de gustarla los hombres un poco xD. Hey, tampoco para que le digas así al pobre, más allá de ser simplón e imbécil no hay que decirlo (? Aportará a la historia, tú tranquilo, además casi un tercio de este cap está destinado a ellos, ya tendrán su importancia, así como la han tenido en el pasado. Los Raines tienen algo más que desgracias xD. Bueno, por más que seas listo es difícil prever la muerte compadre, o eso creo xD. Ben siente todo lo que le dicen, aunque tal y como Nick finge que todo le resbala y no le da importancia. Y otro más que le cae bien Monteiro, se ve que hice un buen trabajo con él, si hayo algún lugar puede que lo traiga de nuevo. El caso Outterridge es donde Nick recibe las balas por Judy, en el primer capítulo. Apa… otro más buscando WildeSavage, que curioso… Puede que haya amistad, puede que no, en el futuro quizás todo esté un poco más claro. ¿Terminar juntos el cobarde y la loca? Podemos apostar si quieres xD. Nos estamos leyendo, Angel, mucha suerte y espero que este capítulo haya sido de tu agrado, hasta pronto ;)
Byakko Yugure: Tanto que te apretaba la soga al cuello terminaste sacando un 12, no llores (? Más de una vez he ido a parques de atracciones, tranquilo que los he disfrutado y mucho xD. ¿Sufrir Nick? Para nada. Pues no, no quiero que la insulten a Skye, antes que nada es una dama y no se lo merece, y aparte de ello está haciendo un gran trabajo (? El macetazo no tendrá igual, es incomparable xD. Sí, bien sé que te cae bien Langley, ya con tu reacción cuando te dije que su hermana al final sí se salvaba me quedó mucho más que claro, aunque de por sí me lo dijiste mucho xD. ¿No recuerdas por qué está arrinconado por Tora? Quizás lo detalle en los siguientes caps. ¿David te resultó interesante? Cuando quieras los pongo en contacto (? Es buena fuente de información sobre la hermandad, pero hasta ahí, ya veremos si surge la posibilidad de traerlo otra vez. La comparación con Leo me hizo el día, lo tomaré como un gran progreso xD. Monteiro, Monteiro, Monteiro, no recuerdo haber creado un personaje que cayera tan bien a la primera, o que al menos me lo hayan hecho notar xD. Pues, por más que sea a la fuerza lo veo necesario, mejor saberlo todo ya que seguir sufriendo por no recordar nada de nada. Y lo de la tontera no pasa nada, para servir xD.
Tal y como tú lo dijiste, Jack encarando a Nick por Skye… No sé qué tantas experiencias reales, así como esta nunca he tenido. Anda, que Jack necesitaba un momentito de protagonismo, estaba pasando muy desapercibido. Bueno, ya veré de hacer que empatices con él, ya con lo que te dije el otro día parecías aceptarlo un poco más todavía xD. SI! CLARO QUE SÍ! ERA PARA CORTARLO! No había momento más exacto para cortarlo que ahí mismo con tanto clímax xD. Vamos, que el único que no para aquí por ningún momento es Arcagma, es en serio pesado xD. Nos estamos leyendo Cris, mucha suerte en estas semanas de proyectos y exámenes ;)
Victorique: Un saludo para ti también, mi estimada Victorique. Tal y como dijiste, tendrás que imaginar lo del parque xD. ¿Qué fue de la madre de Nick? Le pasó eso que te responde Google cada vez que buscas un síntoma… sí, cáncer. ¿De dónde saca tantos hombres? Sí que estuviste preguntona al comienzo de la review xD. Hay gente en las calles que quiere dinero fácil, criminales menores más que nada. ¿A quién secuestró? Quédate con Reyes, de este cap, el resto son secuestros de personajes menos relevantes. Tampoco mato por matar, si tuviese que matar a Bonnie al menos hago algo grande y divertido como lo que pasó con la falsa cura xD. Bueno, si tenías una mala imagen de Skye espero que su supuesta traición no te haga tener una peor, o que al menos con el final intentando ayudar a Nick levante un poco xD. ¿Darle con la silla? Menos mal que no le pegó, imagina las feminazis como locas por violencia (? Mira, nadie murió pese a que el rescate fue más complejo de lo esperado… Bien que iba a matar a Theresa pero lo cambié a último momento, cierto tigre beteador me agradeció eso xD. A Drew le llevan baldes de agua para que se duche, cuanto menos Tora y Langley lo cuidaban así, ahora que ya no están…
Y vamos con la zorra no tan zorra como la otra maldita zorra. Yep, los noticieros siempre igual de asquerosos. Está inspirado en ya tú sabes quién, obvio que iba a ser raro xD. Lo de Grace no lo detallé al final, pero digamos que David se pasó un poco de la raya… Idiota y todo bien que consiguió lo que quería, hay que admitir que es astuto cuanto menos. Grace si trabaja, sólo que fue más temprano sabiendo que David siempre tiene abierto el negocio. Dicha explicación de hecho fue de lo más fácil que pude escribir, la tenía bastante pensada. Es una hermandad con un nombre fundamentado en una flor, aparte de raros era obvio que quieren poder xD.
Pobre conejita amnésica… No le des tanta importancia a lo de los Raines, es sólo para despistar y no tiene relevancia alguna (? Garraza al locólogo tal y como dices, su tierno corazoncito no siempre aguanta. Judy tenía cero ganas de estar ahí, pero sí, Monteiro es bueno en lo suyo y supo sobrellevarlo. La idea era buscar los recuerdos, lástima que Judy se apuró y fue a por todas a buscar a Nick, ahora jamás estarán juntos (? Muy mal chiste lo de Jack Carrowts xD. Nah, es un agente entrenado de la ZIA, no le iba a pasar nada grave pero tendría que usar su licencia para matar (? Bueno, tenía que hacer la mentira viable, ¿para qué ser amigos con derecho y acostarse sólo un par de veces? Podría haber sido mejor, pero al menos se lo tragó. Fue más que idiota al dejarla, fue muy cobarde, pero no todos están listos para jugársela el todo por el todo. Pobre del idiota de Jack, todos le dicen idiota xD. Sí, tiene un par de neuronas activas aunque no lo creas, al menos una logró captar. Espero que te haya gustado este cap también, saludos cordiales nutria manca :P
