Su mente en ese preciso momento era un torbellino de dudas, memorias tanto buenas como malas y emociones sin fin. Acompañó a Grace hasta su puerta para toparse con que su hijo, que la esperaba en el sillón de la sala de estar, tenía dolor de estómago por haber comido todos los dulces que su niñera llevó y debían de durar varios días. Fue imposible evitar el recuerdo de cuando Miki, llegando a su casa, hacía ya tantos años, se topó con Ed y una leve herida en su rodilla.
El enérgico reto de Grace para su hijo, Scott, por haberse sobrepasado con las golosinas era idéntico al de su viejo amor cuando se enojó con su hermano por andar trepando. Ambas patas sobre sus caderas y luego cruzadas mientras regañaban a los jóvenes vulpinos. Acto seguido apartaban la vista y elevaban un poco el mentón para quedar en silencio. A la primer palabra del cachorro volvían a arremeter, pero el tono de voz se volvía cada vez más suave. Miki le dio un beso en la frente a Ed aquella vez, mientras ahora Grace lo abrazaba a Scott y le decía que suba a su habitación. Al menos una diferencia entre tantas similitudes que no paraba de hallar desde que Ed las comparó.
Posterior a su despedida no serían demasiadas las calles que recorriese hasta frenar su vehículo por un breve momento. La tranquilidad y serenidad que todos decían que lo caracterizaba, desapareció por completo apenas se alejó de la morada de los Wilde. ¿Acaso sería cierto? ¿Por qué rayos su corazón estaba tan agitado? Apenas la conocía, era más el recuerdo de Miki lo que lo volvía loco que la propia Grace, pero no por recurrir a dichos argumentos lograba hallar paz.
Era una mujer casada, felizmente casada según lo poco que sabía, además de que tenía un hijo, por no mencionar que ni siquiera era de su especie. Tampoco sabía nada de sus gustos o pasatiempos, aparte de investigar una antigua hermandad que manipulaba a la ciudad a gusto. Los múltiples factores evidenciaban que no tenía oportunidad, ¿pero por qué siquiera pensaba en oportunidades? La respuesta era obvia, simple, sólo unas pocas letras englobaban todo lo que sentía por la vulpina, pese a que no quería admitirlo. Sentía vergüenza de sí mismo por apenas pensar en las posibilidades, le era imposible no maldecirse a viva voz como si eso fuese a tapar los sentimientos que habían comenzado a emanar de él.
No quería encender su vehículo para encaminarse a su apartamento, sabía que podía cruzarse con Ed y esta vez seguro terminaría todo muy mal. No ir sin embargo demostraría que el ladrón tenía algo de razón y no pensaba dársela. Era imperiosa su necesidad de demostrar que Grace no era más que una compañera en un particular equipo y, como mucho, un futuro contacto con cierta amistad de por medio.
Subiría la música en tanto conducía pese a que le molestaba un poco los oídos, le servía para acallar un poco esas malditas ideas que no terminaban de sucumbir. Se sentía estúpido por tener que recurrir a tales recursos, pero le era necesario a más no poder quitarse a Grace y a Miki por un momento de su cabeza. Apagaría la música una vez que estacionase frente a su apartamento, ahora a sus confusas emociones se les sumaba un molesto pitido.
Debía de subir las escaleras, a cada paso que daba parecía que un par de escalones más surgían de la nada misma. Se sentía en serio molesto de sólo pensar en los múltiples escenarios que podían esperarlo, pese a los buenos pasos que dieron con la hermandad, la noche parecía cerrarse con un tinte de malestar y fastidio. Le sorprendería no toparse ni con Barnes ni con Ed una vez que se hallase en el corto pasillo que conducía a sus respectivos hogares. Apenas colocaría la llave sobre la cerradura para que desde el apartamento que se hallaba enfrente se abriese la puerta, un lobo y luego un zorro se asomarían desde dentro en silencio.
—¿Abel? —Ante el llamado de Barnes, su homónimo lupino elevaría las orejas para demostrar que tenía su atención—. Harkness quiere disculparse por lo de hace rato.
—No deberías decir su apodo aquí en el pasillo, Barnes, ya hablamos de eso. —Seguido al comentario de Fowler, un incómodo silencio se haría entre ellos—. ¿En serio lo sientes, Ed? — Willard golpearía a su compañero con su codo para que éste respondiese.
—Sí, Abel, lamento lo de Miki. —El agente del ZBI suspiraría exasperado y luego se daría la vuelta para observar a sus compañeros.
—La mejor forma de honrar su memoria es llevándonos bien entre nosotros, ¿de acuerdo? Ella odiaría vernos pelear. —Fowler se cruzaría de brazos mientras apretaba un poco los dientes, bien sabía que las disculpas del ladrón eran falsas a más no poder, pero lo último que necesitaba hasta entonces era una nueva pelea—. Yo también quiero disculparme, me dejé llevar por lo que dijiste. —El lobo tendería su pata derecha luego de dar un paso al frente.
—Sí, como sea, está todo en el pasado supongo. —Harkness correspondería la acción de Fowler para zanjar el asunto con un apretón de patas. Luego de volver sobre sus pasos el lobo asentiría un par de veces y se daría la vuelta para entrar a su apartamento.
—Antes de que te vayas a dormir, Abel, hay algo más de lo que quiero hablar, es algo que hemos estado discutiendo con Ed. — Un escalofrío recorrería la espalda de Fowler, ¿acaso debatirían algo sobre lo de Grace? Más les valía que no, porque no estaba de ánimos para nada y los mandaría al demonio de hacer falta—. Quizás quieras entrar a mi apartamento para hablar sobre lo que platicamos con Grace…—Sin muchas ganas, el lobo caminaría hacia ellos y Willard cerraría la puerta luego de que entrase—. Ya con lo que les dijo ese zorro, pudimos desarrollar muchas teorías viables e incluso hacer una que otra afirmación. Puede que haya incluso nombres de algunas de las grandes familias involucradas.
—Tenemos que hacernos del libro con la historia de la Hermandad —exclamaría Harkness yendo directo al punto—. Grace se lo puede pedir por las buenas, o podemos tomarlo por las malas.
—¿Qué quieres decir con tomarlo por las malas? —preguntaría Fowler entendiendo lo obvio.
—Es posible que no nos lo quiera dar, es un libro casi único y por ello valioso —señalaría Willard en tanto sus compañeros cruzaban miradas.
—Tú sabes a lo que me dedico, Abel —El tono de voz del zorro iba cargado de altanería, lo cual no terminaba de agradarle a Fowler—. Incluso podríamos saltearnos la parte donde preguntamos por las buenas.
—Ni loco pienses que robarás algo en mi guardia. Podemos volver en cualquier momento y preguntar, además el tipo tiene interés en lo que hacemos.
—Entre menos gente se involucre mejor, por lo que dijo Grace, el tipo no parecía ser de confianza —indicaría Willard—. Además no fue gratis, les pidió información del anillo, el sujeto ansía saberlo todo y podría chantajearnos o amenazarnos con algo.
—Como algo le pase a ese libro, Grace y yo seremos los apuntados.
—Ustedes mismos dijeron que el tipo tenía el libro juntando polvo, de seguro ni se entera de su ausencia. —Barnes asentiría ante el comentario de Harkness—. Sólo necesito que alguien lo distraiga mientras entro por la puerta trasera y listo, es pan comido.
—Es un "no" muchachos, no robaremos nada. Ya tenemos suficiente información, sabemos de la existencia y del poder de estos animales, con eso debería bastar para entender por qué Arcagma está enfrentado contra ellos.
—¿Suficiente información? Tú que trabajas en el ZBI, deberías saber más que nadie que nunca hay suficiente información —exclamaría Willard un tanto fastidiado con el lobo—. Tenemos que tomar ese maldito libro y ver qué pruebas podemos sacar, para demostrar que Arcagma tiene un enemigo específico y no es toda Zootopia.
—¿Pruebas? ¿Qué pruebas? ¿Las que conseguirás de un libro, un anillo y una daga, todos robados? ¡Piensa un poco, Barnes! —Fowler elevaría el tono de voz, pero no por ello su compañero retrocedería—. Si una cámara los ve juntos, si hay algún testigo o alarma estamos muertos… Lo único que tú quieres es una buena premisa para que Cronos te dé el maldito ascenso del que me hablaste, tienes que pensar un poco más allá de eso.
—¿Y qué si quiero un ascenso? ¿No te gustaría a ti, que todos en el ZBI te aplaudan por ser clave en la caída de Arcagma?
—¿Qué no te das cuenta de que mandarán todo a la mierda? No podemos arriesgarnos tanto sólo por un jodido libro —remarcaría una vez más Fowler.
—No es un libro, Abel, son respuestas, y lo sabes pero tienes miedo. —Los dichos del vulpino le molestarían al agente del ZBI.
—¿Miedo? Se llama precaución. ¿Te recuerdo con quiénes estamos tratando?
—Hay momentos en los que tienes que apostar, y esta vez está muy a nuestro favor. ¡Maldita sea, Abel! ¿¡Quieres no ser un cobarde una vez en tu vida!? —Si antes estaba molesto, ahora los dichos de Harkness lo tenían furioso.
—¿Cobarde? ¿Sabes lo que me juego al tenerte aquí? ¿¡De qué clase de apuestas me hablas, si no sabes lo que es apostar cosas importantes!?
—Chicos… —Notando que la tensión sobrepasaba los límites, Willard intentó calmarlos a ambos alzando tímidamente su voz.
—Hablas como si supieras de apuestas. —Lo sentía, Fowler bien sabía qué era lo que estaba por escupir el zorro y esta vez, sí que no se contendría—. ¿Te recuerdo cómo te fue en tu mayor apuesta?
—Por favor, Ed, no traigas a Michelle ahora… —Las palabras de Barnes no serían oídas por el ladrón, que contrario a lo acontecido más temprano no tenía su típica sonrisa burlona.
—Hablas como si tuvieras noción de lo que pasó —exclamaría Fowler con la frente en alto y sin apartarle la mirada a Harkness.
—Mi hermana murió por culpa de tu maldito engendro, no hay que ser un genio para entender lo que pasó. —Abel respiraría hondo, aparentando meditar una respuesta para poner fin a la discusión, pero contrario a ello daría un par de pasos hacia adelante para empujar al zorro.
—No dejaré que hables de mi hijo de ese modo.
—¿De quién? —El zorro correspondería el empujón, aunque con más fuerza— ¿Del engendro que era demasiado grande para que mi hermana soportase el parto?
—La culpa fue de los médicos, no de Luke. —Un nuevo empujón de Fowler, aunque con más violencia—. ¡Fue una maldita hemorragia! ¡No fue él!
—¿¡Y cómo carajo piensas que apareció la hemorragia, idiota!? ¡Era más grande de lo que mi hermana podía dar a luz, porque era hijo tuyo! ¡Un repugnante lobo que insistió en dar a luz a algo antinatural!
Fowler daría un único paso hacia adelante, pero ya no habría empujones de por medio. Un fuerte derechazo se dirigiría hacia el rostro de Harkness, quien esperando la reacción del lobo desviaría el golpe para conectar un puñetazo en su estómago. Lejos de retroceder, Abel patearía con su derecha sobre la rodilla del zorro, para seguido a ello golpear a puño cerrado con su pata menos hábil sobre su sien.
Willard intentaría interponerse entre ambos para ser empujado por Fowler hacia un costado. En el momento en que el lobo se distrajo, el vulpino se abalanzaría sobre él para taclearlo y hacerlo caer de espaldas. Con una que otra lágrima de impotencia, Harkness conectaría un par de golpes en el rostro del agente del ZBI, que aún un tanto aturdido luego de impactar su cabeza al caer contra el suelo, conectaría un golpe en la quijada del zorro que lo haría retroceder.
En tanto el lobo se ponía de pie, Willard se interpondría entre ellos con mayor decisión. Tomaría a Harkness por la espalda y lo empujaría hacia el pasillo que llevaba a su dormitorio. Con una mirada tenaz para cada uno, Barnes negaría un par de veces para luego llevar ambas patas a su rostro en tanto ahogaba un grito de frustración.
—¡Esto no nos llevará a nada! Ya se quitaron las ganas de encima, ahora es cuestión de seguir —exclamaría Willard mientras se apoyaba de espaldas contra una pared—. Todos sacaremos provecho de esto y Zootopia se librará de al menos un gran mal, pero si peleamos entre nosotros nos quedamos con las patas vacías.
—Ustedes sacarán provecho, yo sólo me iré a la mierda cuando Arcagma caiga de una vez y dejen de joderme. —Sin observar a los suyos, Harkness entraría al dormitorio para luego dar un portazo y tirarse en la cama mientras frotaba su frente, el maldito lobo sabía dónde golpear.
—Más les vale no hacer nada, Barnes, o se acabó, va en serio. —Un adolorido Fowler caminaría a paso lento hacia la entrada para abrir la puerta—. No te dejes llevar por lo que te diga Ed, está muy ansioso y quiere que todo termine, su juicio está muy nublado. Sólo necesitamos un paso en falso para echarlo todo a perder, e ir a por ese libro no es más que un error de tantos que debemos evitar. —Dicho esto, Abel cerraría la puerta con mayor calma que su contrincante, ya en su apartamento buscaría algo de hielo para evitar que su rostro se hinchase demasiado.
. . . . . . . . . .
Nunca se había acostumbrado del todo a quedarse en la guardia del hospital. Más allá de lo agotador de pasar varias horas seguidas trabajando, su principal problema era el aburrimiento. Podía haber pacientes, como no, si bien Zootopia era una ciudad enorme, no es que tuviese animales que atender a cada rato. Aparte de ello, buena parte de los casos eran nimiedades que podían esperar al día siguiente, no es que hiciera falta recurrir al médico a las tres de la mañana porque alguien tenía un poco de fiebre, pero ese tipo de cosas le pasaban.
Encendería su computadora luego de observar el reloj, su turno recién comenzaba, eran apenas las ocho de la noche. Comió una ensalada antes de ir al hospital y se preparó una botana por si le daba hambre mientras tanto. Quizás pudiese pasar el rato leyendo en su ordenador, en tanto cruzaba los dedos para que no la molestasen, la última semana había estado con algo de insomnio y se sentía verdaderamente molesta. Lo último que quería era una anciana molestando por tener algo de tos.
Pasarían pocos minutos hasta que el teléfono que se hallaba en su escritorio sonase, la llamaron desde recepción para indicarle que tendría un paciente. Antes de asomarse por su puerta para observar la sala de espera en busca del mamífero en cuestión, respiraría profundo y esbozaría una tan amable como falsa sonrisa. Mantenerla le costaría un tanto más en cuanto observase de quiénes se trataba, bien recordaba sus rostros al leer sobre la familia de Wilde.
—Adelante, por favor. —La vulpina se pondría de pie junto con su hijo y se apartarían de los asientos para ingresar al consultorio—. Pónganse cómodos.
—Gracias, doctora. —Grace tomaría asiento frente al escritorio de Sánchez mientras observaba de reojo a Scott, quien también tomó asiento a la par de ella.
—Puede llamarme Laura si quiere —indicaría la nutria luego de requisar rápidamente con la mirada al cachorro. Se hallaba con la mirada baja, con cierto temor, de seguro su madre lo retó por algo que los condujo hacia ella. Sus ojos estaban un tanto húmedos y rojizos, a menos de que se tratase de una reacción alérgica o conjuntivitis estuvo llorando. Se rascaría su pata izquierda y luego un poco el pectoral, pasados unos segundos lo haría una vez más detrás de su cabeza—. ¿Qué es lo que sucede, señora…?
—Wilde, me llamo Grace Wilde, él es Scott. —El cachorro elevaría la mirada hacia la doctora y sonreiría con cierta timidez—. Nuestra niñera suele llevar dulces a casa una vez por semana para que duren tanto como sea posible, pero alguien decidió que quería comerse todo hoy y ahora anda con dolor de estómago y sarpullido.
—Ya veo, ¿hay algo a lo que sea alérgico? —preguntaría Sánchez, luego de entender la razón por la cual Scott se rascaba tanto.
—Es alérgico al maní, suele haber unos pocos que nuestra niñera lleva con maní para comer ella mientras está en casa, pero Scott parece no haberse dado cuenta. —El cachorro ahora volvía a bajar la vista aunque mantenía su tímida sonrisa, Sánchez lograría entender el cuadro a la perfección.
—¿Algún otro síntoma?
—Sí… —El teléfono de Grace comenzaría a vibrar, le llamaría la atención que Willard la llamase a esas horas. De seguro tenía alguna nueva teoría sobre Arcagma y La Hermandad—. Disculpe, es del trabajo…
—No hay problema, Grace, puede salir un momento si quiere mientras me quedo con Scott. —La zorra se pondría de pie y atendería la llamada una vez que saliese del consultorio—. Así que… Scott…
—Me ha dolido mucho la panza también, y vomité una vez —Sánchez abriría los ojos bien grandes mientras asentía.
—¿Tuviste náuseas? ¿Fiebre?
—Náuseas sí, pero fiebre creo que no.
—Quizás te tenga que hacer un certificado para que faltes al colegio, más te vale no atrasarte con las tareas —exclamaría la nutria con una amable sonrisa.
—No hace falta, no estoy yendo a la escuela estos días.
—¿Y eso a qué se debe? —El cachorro borraría su sonrisa y tragaría saliva, giraría la cabeza para ver hacia la puerta y luego detendría su mirada en el suelo—. Está bien, imagino que ha de ser. Sé… Sé lo que pasó con tu papá, y sé quién es tu tío, de seguro quieren cuidarte.
—Sí… Hay muchos policías cerca de casa.
—Tu niñera va todos los días, ¿verdad? —Scott asentiría—. Pero tú preferirías que tu mamá te acompañe, por eso te comiste los dulces.
—No…
—No sólo comiste muchos dulces, comiste los que no tenías que comer para que tu mamá se quede contigo en casa a cuidarte si te enfermabas. Eres astuto, zorrito, aunque no deberías jugar con tu salud. —El cachorro seguía observando el suelo, Sánchez había descubierto su plan—. Puedes quedarte tranquilo, no le diré a tu mamá, pero tienes que prometer que no lo harás otra vez, ¿de acuerdo?
—Claro, lo prometo. — La cola de Scott se movería de un lado a otro marcando su curiosidad—. ¿Cómo lo supo?
—Bueno… —Sánchez intentaría mantener su sonrisa en tanto analizaba hasta dónde hablar o no—. Yo estuve en tu lugar una vez.
—¿Te salió sarpullido?
—No, eso no… Bueno, sí tuve sarpullido un par de veces, pero no iba a ello. —Ambos reirían un poco—. Sé lo que se siente que alguien a quien quieres no regrese a casa.
—Oh…
—Era un poco más grande que tú, fingía tener fiebre para que mi papá se quedase en casa conmigo —recordó Sánchez—. Era mi mamá quien fue llevada por los malos, no mi papá, como en tu caso.
—¿Y él se quedaba contigo?
—Sí, siempre, aunque sabía que fingía, me lo dijo tiempo después. —El giro de tuerca preocuparía al vulpino, ¿sabría su madre acaso el por qué se comió todo?—. Los adultos se refugian en cosas de adultos para no pensar en lo que pasa, como puede ser el trabajo. Tu mamá parece interesarse demasiado en eso.
—Nunca está en casa, si no está trabajando se va con un amigo del trabajo, o si está en casa se queda leyendo mucho las noticias. Quiere encontrar a mi papá, pero ella no es policía como mi tío Nick.
—De seguro tu mamá investiga mucho y luego ayuda a tu tío Nick, ¿no lo pensaste así? —Scott negaría con la cabeza—. Es como una detective, una investigadora privada, busca toda la información y se la da a la policía para que sepan dónde buscar —exclamaría Sánchez como si le estuviese contando una historia al muchacho—. Cuando tu papá aparezca, será gracias a tu tío Nick y gracias a tu mamá.
—Y gracias a Judy Hopps, ella es una heroína también.
—¿Ya la conociste?
—No todavía, tío Nick siempre dice que ella trabaja mucho y no la quiero molestar.
—No la molestarás, sólo pídele a tu tío hablar con ella, de seguro que cuando te conozca trabajará con más fuerzas para encontrar a tu papá. —La molestia de la nutria de a poco se acentuaba detrás de su máscara de amabilidad y entusiasmo, cada comentario al cachorro sobre su padre se le hacía como un puñal a sabiendas que ella sabía dónde estaba cautivo—. Escucha, Scott, lo importante ahora es que te mantengas fuerte.
—Soy muy fuerte.
—Tienes toda la apariencia de ser un chico duro. —Scott sonreiría, en tanto Sánchez comenzó a sentir un nudo en su garganta—. Pero aun así, lo digo en serio, tienes que permanecer muy fuerte. Tu mamá te necesita mucho y debes ser un soporte para ella, tienen que unirse más que nunca, para que cuando tu papá vuelva puedan salir adelante como la gran familia que de seguro son.
—¿Crees que vuelva? —Su mente quedaría en blanco, la respiración se le tornaría más pesada, un escalofrío recorrería todo su pelaje—. Yo pienso que sí, mi papá es un poco bobo pero es inteligente, sé qué volverá a casa, y más si tío Nick trabaja con mi mamá.
—Seguro que será así, Scott, tu madre y tu tío llevarán a tu papá de vuelta a casa. —La calidez de su voz se contrastaba con el frío que sentía dentro de sí, abrumador como nunca antes lo sintió—. Lo importante es no dejar que la esperanza desaparezca, nunca bajes los brazos.
—De seguro fuiste muy fuerte tú también cuando se llevaron a tu mamá.
—Hice mi mayor esfuerzo.
—Ella… —Scott detendría sus palabras por un momento, su rostro se vio más serio, borrando todo rastro de la alegría que la charla le había dado—. Ella volvió, ¿no es así?
—Claro, por eso te digo que hay que mantenerse unidos, lo más difícil comienza cuando quien quieres vuelve a casa, salir adelante no es fácil. —Sus ojos llorosos se contenían para no dejar caer ninguna lágrima—. Debes disfrutar de las cosas más pequeñas, porque cuando ya no estén quizás… quizás te des cuenta de que no eran tan pequeñas.
—Mi papá hizo una apuesta conmigo antes de irse, perdí y me obligó a limpiar el garaje. Sé que es tonto, pequeño como dices, pero quiero esperar a que él llegue para que me vea limpiar, quiero que vea que cumplí mi parte de la apuesta y que no limpió alguien más.
—Eres un muy buen chico, Scott.
—Tú también, Laura… Bueno, eres una buena chica, o mujer.
La puerta se abriría nuevamente y Grace tomaría asiento a la par de Scott. Lucía un tanto más desanimada y molesta, la llamada de Willard la dejó desconcertada con su propuesta. Por suerte para ella, Abel pensaba igual y ambos coincidieron no ir a por el libro. Avisarle a David sería cometer suicidio, si bien sabía de lo que Harkness era capaz, sería mejor si el dueño del libro no se lo veía venir. De momento sólo podían esperar por lo mejor, esperar que ni Harkness ni Barnes cometieran semejante idiotez.
El diagnóstico final de Sánchez sería una intoxicación por los caramelos de maní. Debía de usar una crema en donde tuviese comezón y tomar un medicamento para evitar vómitos y disminuir el dolor de estómago. También le recomendaría a Grace que se quedase junto a Scott hasta que los síntomas aliviasen, debería llamar por la mañana para avisar que no iría a trabajar. El plan del joven vulpino terminaría funcionando.
Una vez que los zorros se fueron, Sánchez comenzó a maldecir su debilidad por los cachorros. Podría haberse limitado a dar un diagnóstico, recetar los medicamentos y ya, pero Scott la necesitaba encarecidamente. Se odiaba por haberle hablado y mentido, pero se odiaría más aún de no haberlo ayudado, cuando ella misma estuvo en su lugar hacía ya varios años. Sabía en carnes propias lo que significaba que alguien amado no volviese a casa y, por ello, comenzó a desear que a diferencia de su madre, Andrew Wilde pudiese volver con Scott.
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Estar siempre alerta le terminaba siendo contraproducente, conciliar el sueño le era imposible pese que le prometieron más de una vez que mientras cumpliera su trabajo nada malo le sucedería. Sumado a la intranquilidad general que cada noche se hacía presente, se le presentaban los dichos de Arcagma una y otra vez en su mente.
Fue cuestión de cruzar unas pocas palabras para quedar sin argumentos, Arcagma tenía una postura concreta de la cual pocas cosas podía refutar. Sabía a la perfección que Zootopia, al igual que cualquier lugar del mundo, sufría de corrupción y tenía negocios sucios por doquier, pero el caos que Arcagma generó para contrarrestarlo, escapaba de la lógica en muchas formas. El asesinato de Bonnie Hopps nada debía tener que ver con su lucha contra la hermandad que mencionó, al igual que su secuestro, las incontables muertes de los agentes de la ZIA durante la violenta incursión y el terror exagerado que su mero nombre generaba. La confrontación de Arcagma con sus enemigos debía de ser mucho más que una batalla para ver quién eliminaba a su rival primero, de seguro con el paso siguiente pudiese comprender por qué su fin justificaba medios que no se le relacionaban directamente.
El miedo era su principal arma según Arcagma, necesitaba quitarle la venda de los ojos a una sociedad dormida desde que nació. Exponer la verdad frente a todos, sería mucho más fácil que liberar presos a través de un motín y reproducir crímenes a lo largo y ancho de la ciudad. Tenía los nombres de sus enemigos, o al menos decía tenerlos. Exponer sus actividades con ciertas pruebas podría funcionar para combatirlos, quizás no lo haría dentro de Zootopia sino más bien en otros lugares para que la información no fuese manipulada por los medios desde dentro. ¿En serio hacía falta tanta masacre? La misteriosa hermandad no podía gobernarlo todo, le costaba creer en una secta iluminati sacada de un libro de conspiraciones y misterio, aunque por los dichos de Arcagma ésta era el único enemigo real que lograba poner a su misma altura.
De todas las frases que el calvo felino usó para dar a entender sus planes e ideas, sería una puntual en la que más podía asentarse para analizar sus ataques. "Sólo es cuestión de mostrar cuán débiles son los grandes íconos y líderes de Zootopia", supo decir Arcagma para mostrar cuál era el eje principal de sus planes. Nick y Judy eran mucho más que dos simples policías a los ojos de la ciudad, eran héroes, para muchos ídolos, por quebrar las fronteras de la adversidad por salir adelante. Si ellos estaban desprotegidos al igual que sus familias, ¿qué le quedaba al resto de la población? La figura de Arcagma se volvía implacable, al mostrar que los grandes héroes de Zootopia eran seres de carne y hueso, más aun ante el ataque a la ZIA donde quienes garantizaban la seguridad de muchos fueron atacados y derrotados en su propio territorio. La ZPD tampoco daba muchas garantías al quedar flanqueada con tantas oleadas de crimen, sólo el ZBI era la excepción por ganar su única batalla durante el rescate de los concejales, o al menos eso escuchó en los pasillos en boca de varios. De un modo u otro, tarde o temprano, Arcagma lograría mostrar la debilidad de los más fuertes para así proclamarse como el más poderoso de todos.
Se sentaría sobre su cama ante la imposibilidad de dormir, pese a tratarse de un día con más trabajo del habitual y, con más idas y vueltas, no se sentía tan cansado como otras veces. Pensó en hacer actividad física para agotarse un poco y tener mayores posibilidades de dormir, aunque a decir verdad lo último que quería hacer era actividad física. Quizás si tuviese algo para leer podría ayudarse, aunque los libros que Arcagma le prometió por cooperar todavía no llegaban. Calvin, como se refería a él junto con Tora aludiendo a su calvicie para bromear, le había prometido que de a poco su estancia allí dejaría de ser tan tortuosa, aunque nada mejoraba en absoluto.
Unas palabras a la lejanía le llamarían la atención, las voces se mezclaban y no eran del todo claras. Poco a poco lograría diferenciar una voz de la del resto, la intriga y el miedo se manifestarían a través de su erizado pelaje y su aumentado ritmo cardíaco. Hasta ahora nunca había visto a Arcagma fuera de sus aposentos, ¿qué razones lo estaban guiando a él y a sus guardias hacia la cabaña donde estaba recluido?
Se acostaría rápidamente y fingiría estar dormido, como si eso sirviese de algo. La puerta se abriría con lentitud y un oso pardo lo llamaría desde las afueras por su apellido. Se daría la vuelta con lentitud mientras mantenía los ojos entreabiertos, si antes tenía dudas ahora se disipaban al ver a Arcagma, iluminado por las tenues luces que desprendían las linternas de sus secuaces.
—Es una noche demandante como puede ver, doctor Wilde. —La voz del felino calvo sonaba más carrasposa que de costumbre, la caminata desde su cómodo refugio hasta la húmeda zona obrera parecía haberlo afectado.
—Supongo que ha de ser algo muy importante como para que venga a verme aquí —respondería Drew sentándose sobre su cama para luego tomar sus pantalones.
—No vengo a verlo precisamente a usted, aunque sí requiero de sus servicios —exclamaría Arcagma en tanto el zorro se ponía de pie y caminaba hacia él y sus guardaespaldas.
—¿Es algo grave? Me sorprende su visita y a estas horas.
—Sin preguntas, Wilde. —Bajaría las orejas ante la potente voz del oso pardo, Arcagma sólo sonreía.
—Está bien, Pop, no me molesta. Visitaremos a alguien con quien necesito hablar, su presencia es circunstancial dadas las condiciones en las que este mamífero se encuentra. Ahora apresurémonos, que me quiero ir a dormir.
Si bien sus secuaces podrían cargarlo con facilidad, Arcagma iba caminando a paso lento y tosía por momentos dada la exigencia física. Su orgullo no le permitía ser ayudado de dicho modo por los suyos. Seguirían avanzando hacia el interior de la zona obrera de la mina, no debían de ir tan lejos si al fin y al cabo las cabañas no eran tantas.
Se encontraban a unos cien metros de la cabaña de Drew, habían llegado al límite de la mina. Un abismo que parecía no tener fin les cortaba el paso, de sólo imaginar la caída se le haría un nudo en la garganta. Quién sabe si en su época operacional no habrá habido algún desprendimiento del precipicio que se llevase un par de cabañas y obreros consigo. No se hallaban frente a una cabaña normal, parecía más bien un cubículo dado su tamaño. Apostaba a que los trabajadores debían de guardar sus herramientas ahí, o cuanto menos era un lugar para alojar animales más pequeños.
No tendrían la misma decencia al abrir como cuando fueron a por él. Uno de los matones de Arcagma, un jaguar, patearía la entrada al cubículo con violencia mientras alumbraba al animal que se encontraba dentro. Era un ornitorrinco que reposaba sentado contra una de las paredes, seguramente aquel que Todd mencionó con anterioridad, Reyes si mal no recordaba.
Las luces de las linternas le molestaban a la vista, intentaba taparse un poco con su pata derecha. Tenía varios cortes y magulladuras en su rostro y sus patas se encontraban dobladas en una posición antinatural. Jadeaba a más no poder y tenía cierta humedad en sus ojos, irritados por el llanto, pero estos no mostraban miedo sino un coraje que lo impresionaría.
—Estoy muy decepcionado, señor Reyes, creí haber sido claro con nuestro trato. Esto de intentar escapar sin rumbo fijo es algo que carece de sentido en estos lares, usted no podrá irse si nosotros no queremos. —El ornitorrinco escupiría a un lado luego de los dichos de Arcagma, el oso pardo avanzaría hacia él pero un gesto de su jefe serviría para que se quede en su lugar—. Hemos traído a un doctor, lo ayudará con sus lesiones en la medida de lo posible. Ya hay anestesia y elementos para inmovilizar sus patas en camino.
—No me interesa, haz que se vaya, no quiero nada que tenga que ver con tus secuaces. —La réplica de Reyes no agradaría a Arcagma por su agresivo tono de voz—. Si no vienen a matarme, pueden irse al carajo ustedes y su médico.
—¿Quiere que se vaya el doctor Wilde, entonces? —Sólo una mirada de Arcagma al oso pardo serviría para que éste entendiese su pedido—. Es una pena porque él sólo estaba aquí para ayudar.
—¿Acaso dijo Wilde? —La pregunta del lastimado prisionero demostraría que bien sabía quién era el vulpino, producto de las noticias y de la fama de Nick.
En un rápido movimiento Drew sería tomado por el oso pardo y levantado desde su remera. El enorme mamífero caminaría en dirección hacia el precipicio mientras el jaguar arrastraba a un Reyes que daba alaridos de dolor mientas sus ojos se abrían como platos observando al zorro que pendía de las garras del oso.
—Pídamelo otra vez, veamos si es tan osado ahora, Reyes —exclamaría Arcagma mientras se apoyaba de espaldas contra una pared—. ¿Cómo es que dijo? ¿Qué mandemos a nuestro médico al carajo?
—¡Por favor! ¡He sido útil! ¡He hecho todo lo que me dijiste! —vociferaría Drew para rogar por su vida, aunque Arcagma tenía la mirada fija en un único animal.
—El doctor Wilde tiene familia, un hijo que espera verlo cuando esta interesante travesía termine. Me gustaría verlo torturarse día a día por sus patas manchadas con sangre inocente, mientras muere de hambre y el resto de mis hombres le quiebran más que las patas, pero…
—¡Perdón! ¡Perdónelo! ¡Creí que se trataba de otro criminal! —El ornitorrinco había sacado a relucir su temor ante la primera amenaza de Arcagma, el felino sonreiría cínicamente.
—¿Entonces si uno de mis hombres lo quisiera ayudar, sería igual de descortés? Oh, qué mala educación de su parte… —Arcagma se giraría hacia el oso que sin esfuerzo estaba sosteniendo a Drew—. ¿Qué tan alta crees que sea la caída, Pop?
—Podríamos tirar una piedra y contar los segundos que pasan, la caída libre es física básica. —El comentario de Drew sería ignorado por todos, en tanto el oso movió un poco su pata para sacudirlo un poco—. ¡Ya! ¡Ya! ¡Me callo!
—Déjalo ir, creo que Reyes cooperará con nosotros, ¿no es así? —preguntaría Arcagma con su mirada fija en el ornitorrinco. Drew sería liberado por el oso en tierra firme, quien abriendo su puño lo dejaría caer.
—Escucha, yo ya te dije que no puedo hacer eso, me estás pidiendo demasiado. —Arcagma asentiría un par de veces ante la negativa de Reyes. Caminaría un par de pasos y luego observaría al oso, se mantendría en silencio durante un par de segundos con su mirada fija en él.
—¿Me puedes ayudar con esto, Pop? En serio me da curiosidad qué tan alta es la caída.
Una seña de Arcagma con su cabeza para su hombre bastaría para indicarle que fuese a por su víctima. El oso tronaría sus dedos y avanzaría hacia donde se hallaba el ornitorrinco, en tanto el corazón de éste se paralizaba. Drew observaría al calvo felino con su mirada fría y vacía posada sobre Reyes, tales ojos no parecían ser de este mundo, su demoníaca aura era prueba de ello.
Estando sobre Reyes, Pop se abalanzaría hacia adelante pero no tomaría al ornitorrinco sino al jaguar que supo arrastrarlo. El confundido felino le dirigiría un rápido vistazo a Arcagma en busca de explicaciones, pero este seguía con la mirada fija en el ornitorrinco. Un violento movimiento del oso pardo culminaría en el vuelo del jaguar hacia el fondo de un vacío desolador.
—¡Cinco segundos! ¿Cómo es el cálculo doctor Wilde? —exclamaría con entusiasmo Arcagma, dejando anonadados tanto al zorro como al ornitorrinco.
—Técnicamente no fue caída libre porque fue lanzado y describió una parábola… —Drew dirigiría una fugaz mirada al oso—. Aunque de ser caída libre serían unos ciento veinticinco metros.
—¿Hago otro lanzamiento, jefe? —preguntaría Pop mientras se acercaba al vulpino.
—De hecho son unos cincuenta metros, si no es que calculo mal. —Reyes alzaría la voz—. No hay por qué volver a intentar nada de esto.
—Me parece muy bien, Reyes, por la tarde comenzará con su trabajo. —Antes de que el ornitorrinco pudiese replicar, Arcagma volvería a tomar la palabra mientras caminaba hacia él—. En lo personal no tengo problema en seguir intentando, lo traería a usted junto a otros cincuenta mamíferos. Quizás los compañeros de escuela de su hija con sus profesores colaboren con nuestra noble causa para determinar cuán profundo es este precipicio, si pude lanzar a uno de mis mamíferos al vacío el resto es pan comido para mí.
—Me está pidiendo que acabe con la vida de mucha gente.
—No, yo sólo le pido que construya algo. Quizás pueda haber algún herido en circunstancias poco alentadoras, pero eso ya es más cosa nuestra que de usted. Si no quiere ver gente morir por su culpa, entonces acate mis pedidos. —Las palabras de Arcagma iban cargadas con algo más que fastidio y enojo por la reticencia de Reyes, había una fuerte ambición que nunca antes se hizo presente en sus encuentros previos con Drew. Fuese lo que fuese que construyera el ornitorrinco, era el eje en los planes del felino, era el centro de su obra—. Usted encabeza una larga lista de nombres, si mañana por la tarde no comienza con su trabajo buscaré a alguien más que lo haga, y luego a alguien más, y así hasta encontrar a quien se encargue de lo que quiero. Pobre de usted, Reyes, si me obliga a recurrir a uno de esos nombres.
Arcagma le daría la espalda a los presentes, un par de haces de luz se veían a la distancia. El felino había mencionado que llevarían elementos para inmovilizar las piernas de Reyes y medicamentos, debían de ser ellos. Arcagma farfullaría algo en voz baja y el oso lo acompañaría de regreso a su refugio mientras el zorro y el ornitorrinco quedaban a solas un momento, tendrían pocos segundos para aprovechar.
—Es aquí donde me dices quién eres y por qué su obsesión contigo —exclamaría Drew bastante agitado por los recientes sucesos.
—¿Acaso serviría de algo? —preguntaría un escéptico y desesperanzado Reyes—. No quise que te lancen de un precipicio, pero no por ello creo que puedas detenerlo.
—¡No seas idiota! Hay quienes pueden hacerlo, pero para ello tenemos que saber qué quiere, si yo llego a ver a alguien puedo dar el aviso.
—Bien, de acuerdo… Sujétate, zorrito, porque esto es bueno.
—¡Ya, suéltalo!
—Soy un ingeniero nuclear, el calvito me quiere para construir núcleos de plutonio.
—¿Núcleos… de plutonio? —En la mente de vulpino las ideas intentaban unirse, sólo había un escenario posible. El robo de información a la ZIA y la presencia de Reyes eran el eje de la más cruel idea de Arcagma.
—Así es, Arcagma quiere construir bombas nucleares. Ya tiene construidos varios artefactos y elementos según dijo, también pequeñas bombas que no son nucleares para experimentar. Es sólo preparar los núcleos y ultimar detalles, tendrías que decirle a los tuyos que están en una carrera contrarreloj.
. . . . . . . . . .
La luna contrastaba en los cielos como ella recorriendo los oscuros callejones del Distrito Forestal. Sabía que sus acciones marcarían un antes y un después, pero necesitaba mayores libertades para actuar de acuerdo a su juicio, sus prioridades ya no eran las mismas que en un comienzo y no quería seguir las órdenes que se le imponían. Quizás nada bueno saliese de su reunión, pero una vez que le plantase cara a su jefe podría dormir un tanto más tranquila, a medida que limpiase su conciencia.
No negaría que siempre fue ambiciosa, tampoco negaría que su ambición la llevó a tomar malas decisiones, pero si a algo se negaba es que por su ambición los demás se alejasen de ella en un momento tan crucial. Sólo tenía un objetivo en mente, acabar con Arcagma, si tenía que destruir su vida en pos de ello poco le interesaba, pero jamás podría si sus aliados se apartaban. No podría reparar el daño que hizo y la redención parecía un anhelo imposible por momentos, pero si lograba que volviesen a confiar en ella para combatir a su enemigo común, Zootopia podría tener alguna esperanza.
Se apoyó contra la pared en el callejón donde se encontrarían, el mercado de fruta era un lugar ideal para encuentros por su poca iluminación y la ausencia total de mamíferos circulando. Un almacén a un lado y un edificio de apartamentos se enfrentaban para dar lugar a su punto de encuentro. Su teléfono marcaba que ya era la hora, Blackwell debía de estar al llegar. Por su mente pasaban múltiples escenarios, sabía que el zorro de mármol se la había jugado para que ella tuviese su posibilidad de regresar a la Hermandad y la noticia le sería de todo menos agradable, pero también la obligaba a tomar decisiones que ya no quería tomar.
—Has elegido una bella noche para nuestra reunión, Skye. —La zorra no se giraría hacia él, apenas lo miraría de reojo mientras avanzaba hacia ella—. He de suponer que todo salió bien, ¿no es así?
—Se podría decir que la misión fue exitosa, en parte, rescatamos a la hermana de Langley. —El tono de voz distante y desinteresado de Skye le llamaría la atención a Blackwell. El zorro se apoyaría de espaldas a su lado, al igual que su agente evitaba el contacto visual.
—¿Qué sucedió?
—Alguien dio aviso de que íbamos. —El vulpino frunciría el ceño, no esperaba la respuesta de Skye—. Fue desde dentro y el grupo de rebeldes ya tiene un sospechoso, o más bien un culpable…
—¿Fue Tora?
—No, él se enfrentó a Herbert para que no llegue a nosotros, se refugiará en un escondite hasta que hagan falta sus servicios, los mamíferos de Arcagma están detrás de él.
—No imagino a Wilde o Langley traicionándote, a menos que a Wilde le hayan ofrecido un trato por su primo…
—Wilde no tuvo contacto con la gente de Arcagma y lo sabemos. —Skye rezongaría molesta—. No creo que haya habido traidores en sí, nuestro querido felino calvo debe haber escuchado algo, no hay otra forma.
—Dices que hay un sospechoso.
—Me culpan a mí. —Un silencio incómodo se haría presente entre ambos—. Motivos no les faltan, su teoría es la más válida al fin y al cabo.
—Ya hemos hablado de esto, Skye, tienes un lugar privilegiado y lo has de mantener, aunque signifique darle la razón a Arcagma y acabar con los tuyos.
—Es exactamente lo que piensan que hice, creen que los traicioné para que Arcagma me tenga entre sus mamíferos de mayor confianza. —El zorro de mármol la notaba en exceso molesta, no solía mostrar ningún tipo de sentimientos al tratar con él—. No podré pararlo yo sola, los necesito.
—Un policía con suerte, una ladrona y un ex-convicto, ¿en serio esos animales mediocres significan tanto? —Las palabras de Blackwell no caerían para nada bien en la vulpina, quien daría un paso al frente y se pondría cara a cara con él.
—De no ser por esos animales mediocres, hoy no la habría contado, tampoco habría funcionado el ataque a la ZIA, ni de la ZPD, ni tantas de tus maniobras.
—Cariño y respeto, no lo hubiese esperado de ti, Skye —exclamaría un irónico Blackwell que ya le estaba poniendo los pelos de punta a la zorra—. Se supone que son herramientas que puedes usar, como cuando te acostaste con Wilde para tener una excusa para que dejen de desconfiar de ti.
—Tú me obligaste a recurrir a eso, no te hagas el desentendido, yo nunca me hubiese prostituido de esa forma si no me hubieras puesto contra la espada y la pared.
—¿Entre la espada y la pared? ¿Te recuerdo quién le rogó a quién para volver a la Hermandad después del fracaso del motín? De no ser por mí te habrían matado al instante, yo mismo me puse entre la espada y la pared para que te perdonaran. Es más, bien sabes que estás a muy poco de volver, y no es por tus propios méritos, es por lo que yo te digo que hagas. —El zorro de mármol había comenzado a elevar la voz, la indisciplina de Skye lo estaba exasperando.
—He sido fiel y he antepuesto los ideales de la Hermandad ante todo, he sido la mejor agente de campo en décadas, así que no quieras tomar rédito de lo que yo misma he hecho. Tú tienes poder por ser el jefe de la ZIA, pero no tienes ni la mitad de respeto que me tienen todos dentro por hacer lo que nadie quiere hacer.
—A ti el respeto te dejó fuera del juego, a mí el poder me puso en la cima, cuando buscaron a un culpable sólo te tomaron a ti. ¿Entiendes la diferencia? Eres una agente fiel que está dispuesta a bajar la cabeza si se lo piden, eres prescindible, alguien siempre puede tomar tu lugar. Yo nunca bajo la mirada por nada ni por nadie, si me tocan están muertos, nunca podrán moverme de donde estoy.
—No eres tan intocable como piensas, todos terminan cayendo y tú pronto serás un buen ejemplo de ello.
—¿Eso es una amenaza?
—Es una realidad, Blackwell. La ZIA está muy frágil después del ataque y cuando todo el mundo sepa que una de sus agentes se metió de forma extraoficial con Arcagma, estarás perdido.
—Si llegas a filtrar información y Arcagma cae, sólo me dejarás como el héroe que soy, no es muy astuto de tu parte.
—¿Héroe? Utilizaste recursos de forma extraoficial, dejaste que ataquen a la ZIA y que Arcagma consiguiese lo que quería, además de que sabes dónde está Arcagma y te niegas a ir a por él, eso es un entorpecimiento de la justicia. Tú nunca serás un héroe por más que algunos lo piensen, un héroe no deja morir a los demás en las sombras para sacar provecho de eso. Lo único que quieres es derribar a Arcagma para llevarte el crédito
—Ajá… ¿Y? ¿Qué hay con eso? Mover los hilos desde lo más recóndito es un arte, y Arcagma será una víctima más de ello si todo va acorde a mis planes. ¿ZBI? ¿ZPD? Son patéticos, su moralidad les impide ver que la ley es un obstáculo si quieres preservar el bien común.
Desde su bolsillo, Skye sacaría su teléfono y detendría su grabación frente a los ojos de un atónito Blackwell. El líder absoluto de la ZIA había sido embaucado por una de sus agentes, quien con una sonrisa picaresca dejaba en claro cuánto estaba disfrutando de la situación. Skye llevaría su teléfono a uno de sus bolsillos y le daría la espalda a su jefe mientras se alejaba lentamente.
El zorro de mármol resoplaría por lo bajo y comenzaría a caminar detrás de ella, pese a llamarla por su nombre la vulpina nunca volteó hacia él. Estaba furioso por su desacato, pero mantener la compostura era necesario para evitar que Skye cometiera más locuras, había algo más allá del complejo rescate que le había movido el suelo y la hacía rebelarse en su contra.
—¿Qué harás con eso? —preguntaría Blackwell intentando mostrar seguridad a través de su voz mientras aceleraba el paso.
—Es mi forma de garantizar que no me estorbarás, a partir de ahora yo elijo cómo combato a Arcagma.
—Estás truncando tu regreso a la Hermandad, si mal no recuerdo, es por ello que acudiste a mí apenas Arcagma te contactó.
—La Hermandad me dejó vivir porque sabían que intentaría compensar mis fallas de algún modo y ellos saldrían ganando, cuando sepan que estuve metida en todo esto me pedirán que vuelva sin duda alguna. Además, Diego, esto no debería significar nada para ti. —Bien sabía Skye cuánto detestaba su jefe que lo llamen por su nombre, el zorro detendría un poco la marcha para quedar detrás de ella—. No te llevarás el crédito de la caída del mayor villano de los últimos años como querías, pero al menos no caerás con él.
—Quiero que borres eso, ya mismo. — La vulpina escucharía el sonido de un seguro quitándose, Blackwell le apuntaba desde sus espaldas.
—Sí que tienes valor para apuntarme —exclamaría Skye mientras volteaba—. No hay nadie tan cerca de Arcagma como yo ahora mismo, sabes que si me matas las posibilidades de derribarlo bajarán drásticamente.
—¿Acaso piensas que la Hermandad de Los Lirios de Sangre no puede contra un felino canceroso?
—Hasta ahora no han podido… Estaban atados de patas con Raines porque si él muere a varios se les arruina el negocio, secuestraron a tres miembros más y están todos como cachorros asustados porque no saben quién es el que sigue. —Blackwell seguía con su pistola en alto sin inmutarse—.No jalas del gatillo porque sabes que sin mí no podrás contra él, temes el legado que pueda dejar al morir, legado que sólo yo podré descifrar… si es que bajas el arma.
—No me dejarás opción, ¿verdad?
—He hecho mucho daño por tu culpa, cuando todo podría haber sido más fácil, si es que te preocupabas por alguien además de ti mismo. Es un no definitivo, ya no te dejaré opción, me matas ahora mismo o me dejas ir para hacer mi trabajo, aún si eso significa que debas darme todo lo que diga sin recibir nada a cambio. Ya va siendo hora de que apeles al bien común, no es que vayas a morir por eso.
—Vale, vale, vale… De acuerdo, tú ganas esta vez. —Blackwell bajaría el arma y esbozaría una sobreactuada sonrisa en tanto respiraba profundo—. Te ayudaré con todo lo que necesites, pero no olvidaré nada de esto. Una vez que Arcagma caiga o se sepa qué es lo que quiere, yo estoy fuera y tú bajo tierra.
—Si logro entrar de nuevo a la Hermandad dudo que tengas oportunidad… Buenas noches, Diego.
. . . . . . . . . .
No llevaba la cuenta de cuánto había recorrido desde que huyó tan rápido como sus piernas se lo permitieron, tampoco se hacía una idea de cuánto tiempo llevaba corriendo sin mirar hacia atrás. Su mente se había desconectado por completo y sólo se guiaba por sus instintos, sentía el fuerte palpitar en su pecho y su garganta comenzaba a molestarle de tanto que respiraba por su boca. El cúmulo de emociones liberadas le permitió llegar mucho más lejos de lo que podría haber recorrido en condiciones normales, pero su cuerpo ya no daba para más.
Frenaría en seco para reclinarse hacia adelante mientras se apoyaba en sus rodillas, necesitaba tomar aire pero el nudo que tenía en su garganta y las lágrimas brotando a borbotones dificultaban su respiración, más allá de la taquicardia, por recorrer quién sabe cuántas calles en pocos minutos y el frío de Tundratown que le quemaba la garganta. Dejaría su corazón de lado por un momento para apelar al sentido común, necesitaba llamar un taxi para volver a casa. Le quedaba algo de dinero en sus bolsillos, esperaba que alcanzase porque de lo contrario se quedaría en el primer callejón que encontrase para que nadie la viese en ese estado.
Tranquilizarse para llamar por un taxi sería una ardua tarea que le demandaría varios segundos, caminaría a paso lento hasta llegar a una de las esquinas para ver entre qué calles estaba. Con el pedido realizado, sólo restaba esperar que el vehículo llegase a por ella.
Se quedaría en la intersección de ambas calles, mientras intentaba respirar profundo y dejar de lagrimear. Se cansó de limpiar el producto de su desconsolado llanto y pronto sólo se limitó a sacar su celular para apaciguar la espera. Había varias llamadas perdidas, tal y como se esperaba, pasaría de ellas mientras revisaba fotos y videos en sus redes sociales. Su mente seguiría inquieta sin embargo, todo lo acontecido a lo largo de las últimas veinticuatro horas se repetía de forma incesante una y otra vez. Pasó del dolor que sintió al ver lo que aconteció en el caso donde Nick salió herido, al enorme coraje para ir con él y dejar las cosas en claro de una vez por todas, para terminar así; sola en medio de la noche bajo la penumbra, a la espera de un taxi que estaba tardando demasiado en llegar.
No comprendía de dónde sacó el impulso para ir a ver a Nick, mucho menos su reacción en cuanto vio a Skye. Pensaba en la bofetada que lanzó contra su amigo y sentía cómo todo alrededor de ella se derrumbaba. Eran dos zorros juntos al fin y al cabo, que además dijeron no tener nada, ¿por qué rayos actuaba así? Enamorarse de Nicholas Piberius Wilde era de las cosas más absurdas, ilógicas y frustrantes que le pasaron en la vida, hasta donde recordaba... Sólo lograba explicar su comportamiento, sus sentimientos, a través de algún viejo resquicio que su memoria anhelaba sacar a flote. ¿Sería que tenía sentimientos encontrados por el zorro, desde antes de perder su memoria? De ser así explicaría el porqué del impacto que la llevó a olvidarlo todo y también el cómo se sentía en ese preciso momento, o el porqué de su reacción al ver al par de vulpinos juntos.
Unas luces a la lejanía, que con lentitud se acercaban hacia ella, terminarían por cegarla un poco. Subiría al taxi luego de respirar profundo para calmarse, el conductor era un mapache con voz carrasposa que poco y nada le diría a lo largo del trayecto, apenas un par de preguntas relacionadas a por qué una pequeña coneja estaba sola en medio de la noche. Como si de escasos segundos se hubiera tratado, en un pestañeo, estaría en la entrada de los apartamentos Grand Pangolin. El dinero le alcanzaría por poco, se sentía muy torpe por no haber llevado su billetera en primera instancia. ¿Qué pensaría que sucedería una vez que hablase con Nick? Tenía que volver al fin y al cabo.
Sufriría los escalones como nunca antes, su cama y la barra de chocolate que la esperaba en su heladera, eran separados de ella por culpa del maldito ascensor averiado que nunca funcionaba. Maldecía por lo bajo, ya ni siquiera se limitaba a guardar sus pensamientos sino que los liberaba a través de pequeños murmullos. Las palabras dejarían de salir de su boca de un momento a otro, una figura se erigía a la par de su puerta para dejarla entre molesta y sorprendida.
—¿Cómo estás, Zanahorias? —Nick se hallaba apoyado de espaldas al lado de la puerta de su apartamento, con un semblante que no lograba descifrar. Era el último mamífero que quería cruzarse en ese preciso momento y ahí lo tenía, esperándola, sabiendo seguramente que corrió hasta al cansancio de forma tonta e impulsiva para luego pedir un taxi—. Me dijiste que nos debíamos una charla, aquí estoy. —Judy mantendría la mirada baja mientras caminaba hacia su puerta.
—No es momento, Nick —balbucearía Judy por lo bajo evitando los ojos del zorro, sólo se limitaría a poner la llave en la cerradura. El vulpino se acercaría a ella y posaría una de sus patas sobre su hombro. El pecho de Judy ardía en llamas, la pata que sentía sobre ella pesaba toneladas y estaba a nada de derrumbarse.
—Si no es ahora, ¿cuándo lo será? No es como si no me diese cuenta de lo que piensas, digo… Me abofeteaste luego de verme con Skye, saliste corriendo y por tus ojos pasaron ríos de lágrimas. Puedo darte respuestas, sólo necesito que me escuches. —La coneja abriría la puerta pero no avanzaría, estaba estática y dubitativa.
—No me lo dejas para nada fácil, nunca lo haces de hecho. —Judy se quitaría de encima la pata de Nick con suavidad, daría un par de pasos hacia adelante y voltearía para observarlo—. Sólo estoy confundida, es todo, tú no tienes la culpa de que yo…
—Tengo toda la culpa, Judy, te debo esta charla desde hace mucho. —Luego de un par de segundos de pausa, la coneja inspiraría profundo y cerraría la puerta para dejar de ver a quien, sin quererlo, tanto la hería. Se escucharía una disculpa desde dentro que lo terminaría de amargar.
Al igual que la coneja un momento antes, Nick tomaría aire lentamente para intentar no maldecir a los cuatro vientos. Cerró los ojos pensando en que quizás le ayudase a contener su llanto, aunque una que otra lágrima se asomaría. Era la oportunidad ideal para intentar remediarlo todo, para decirle a esa torpe amante de las zanahorias todo lo que hubo entre ellos. Judy bien parecía estar entregada a lo que sentía por él, mientras que Skye le dio vía libre para dejarse llevar y Jack había dejado en claro que le daría su espacio para intentar solucionarlo todo. No sabía qué esperar de la zorra ártica, pero cuando le pidió que fuese a por Judy notó en ella una transparencia y paz que nunca había percibido desde que la conocía, al fin sentía que podía confiar en ella.
Metió su pata en su bolsillo, allí guardaba la llave que Judy supo darle meses atrás en caso de alguna emergencia. Sabía confiar tanto en él como para darle libre acceso a su humilde apartamento, nunca le había dado uso porque pasaban mayor tiempo en su casa al ser más grande y ahora tenía oportunidad. El estado de Judy lo hacía dudar y su miedo retroceder, pero si no se la jugaba en ese preciso instante, ¿cuándo lo haría? Pasaría su pata por sus ojos para limpiárselos y aclararía la garganta, estaba listo para jugársela el todo por el todo, para darle a conocer sus sentimientos otra vez.
—¿No piensas entrar, zorro? — preguntaría Pronk asomándose apenas desde su entreabierta puerta.
—¿¡Qué!? ¡Ya…! ¡Ya estaba por hacerlo! —exclamaría Nick frustrado como nunca antes, por suerte el antílope susurró en lugar de gritar como siempre.
—Te dije que no lo molestes. —Ahora era Bucky quien se asomaría, luego de abrir la puerta por completo—. Le aposté a este zopenco que no tendrías las pelotas para ir a por ella, así que ahora vete a tu casa.
—Escuchamos el rumor de su memoria hace un par de días, estuvimos fuera de vacaciones y no estábamos al tanto de nada —explicaría Pronk—. Ahora ve y reclama lo que es tuyo.
—¿Pueden bajar la voz un poco? —Todo el coraje que había tomado el vulpino desapareció para dejarlo completamente irritado—. ¿Por qué no se van a hacer sus cosas por ahí?
—Hicimos una apuesta, esto es de nuestra incumbencia —exclamaría Bucky susurrando apenas—. El trato es de una semana, puedes venir de nuevo en unos días, ya la tienes servida.
—Escucha música romántica y todo, como antes de que empiecen a ser pareja, es sólo cuestión de que entres ahora y tengan buen sexo de reconciliación. —Nick frunciría el entrecejo al escuchar a Pronk, no pensaba mantener relaciones con Judy, apenas explicarle cómo fue su relación.
—Estás yendo muy rápido, idiota, ¿cómo van a acostarse, si ella ni siquiera recuerda nada?
—¿Me vas a decir que no te gusta el sexo de reconciliación? ¡Vivimos peleando sólo por eso! —Bucky se quedaría de brazos cruzados sin objetar nada.
—Como sea, más te vale no intentar nada, Wilde, no hasta que pasen al menos cinco días, estaba muy triste y seguro patea tu trasero si entras.
—Algo le pasó para estar así, ve a consolarla, y si se "reconcilian" procuren no hacer ruido mañana tenemos… asuntos pendientes.
Tan repentinamente como apareció, Pronk cerró la puerta para dejar al zorro a solas en el pasillo con más dudas de las que tenía antes. ¿Y si por su estado actual, no atendía a razones y lo echaba? Estaba a punto de entrar a su casa sin su previo consentimiento, bien sabía cómo era Judy con su privacidad y que podría molestarse.
Daría un par de vueltas en el pasillo, los nervios y la ansiedad lo invadieron desplazando la confianza que había logrado juntar. Llevaba la llave de una pata a otra y miraba cada tanto de reojo la puerta de la coneja, los comentarios de los antílopes no paraban de sonar en su cabeza como si de su conciencia se tratase.
Llevaría ambas patas a su rostro y ahogaría un grito de frustración, tenía una medida tomada y, para bien o para mal, ya no retrocedería. Caminaría hacia la puerta, introduciría la llave y abriría con suavidad. Estaba seguro de que Judy estaría acostada en su cama intentando conciliar el sueño, no quería que se sobresalte. Una vez dentro cerraría la puerta de igual modo que la abrió, a paso lento pero silencioso se acercaría hasta la cama de la coneja.
Judy estaba acostada boca abajo con sus auriculares puestos, suspiró de alivio al pensar que no oyó a sus molestos vecinos, por curiosidad observaría en su teléfono qué es lo que escuchaba. Por unos pocos segundos se detendría a observarla, su tristeza y melancolía lo tenían a él como eje, el que estuviera así era enteramente su culpa por haber tardado tanto en hablar. Quizás si le explicase sus temores lograría hallar su perdón cuanto menos, ya con eso se conformaba.
Su pata derecha avanzó para tocar uno de sus hombros, pero se detendría por un momento. Lo primero que se pasaría por la mente de la coneja es que un intruso había entrado en su casa, si no quería ligar golpes de ningún tipo mejor estar preparado. Intentaría tocarla con su pata izquierda mientras se cubría con la derecha, Judy no reaccionaría al mero tacto. Comenzó a empujarla apenas, un par de leves sacudidas sobre su hombro. Sus ojos se abrirían de par en par ante el sorpresivo contacto y, en un rápido movimiento, giraría sobre su cama para lanzar una patada a la altura de su cabeza. Astuto él, lograría frenar el golpe que podría haberlo dejado noqueado y empeorar la situación más allá de los límites, aunque quizás bien que se merecía ese golpe.
—¿Cómo estás, Pelusa?— La coneja jadeaba mientras Nick la miraba en silencio, se había llevado uno de los mayores sustos de su vida—. Lamento entrar a hurtadillas, pero no me iría sin hablar contigo.
—¿Cómo carajo entraste? —preguntaría la coneja mientras limpiaba sus mejillas humedecidas—. ¿Estás mal de la cabeza o qué? ¡No puedes entrar así a mi departamento!
—Tengo una copia de tu llave, me la diste hace meses —exclamaría el zorro retrocediendo un par de pasos, en cualquier momento Judy podría arremeter contra él por su intromisión—. ¿Todavía te queda licor de zanahorias? Podría servir un poco si quieres.
—Lo que quiero es que te vayas, ya te dije que no quería hablar contigo.
Judy se pondría de pie y avanzaría de forma amenazante hacia el zorro, que retrocedería un par de pasos con una pícara sonrisa en su rostro. Extrañaba verla enojada de ese modo, se le hacía muy tierno, pero bien sabía que de comentarlo estaría más que muerto. Debía pensar en algo para calmarla a la de la primera.
—We bitch and we fight, diss each other on sight, but this thing we do, these times together, rain or shine or stormy weather, this thing we do.
El canto del zorro la dejaría atónita, aprovechando el momento de confusión, Nick avanzaría hacia ella para tomarla de sus patas y guiarla hacia una silla. Él por su parte se mantendría de pie frente a ella por un momento, le gustaba apreciar sus cambios emocionales tan repentinos, como ahora, desde el enojo hacia la duda y curiosidad. Inspiraría profundo y buscaría una silla mientras ella tomaba la palabra.
—¿Cómo supiste que escuchaba esa canción? —Sus púrpuras, a diferencia de muchas de las veces que habló con él en las últimas semanas estaban clavados en sus ojos, al fin se sentía capaz de sostenerle la mirada.
—Cuando nos peleábamos o discutíamos por tonteras, o antes de eso, cuando te sentías muy triste por algo, siempre recurrías a esta canción, logré contagiarte mi gusto por Pink Floyd desde el primer día. —El vulpino se sentaría frente a ella, después de unos segundos en silencio se reclinaría hacia adelante mientras bajaba la mirada—. Es una canción muy… nuestra. Si en serio la tenías todavía en tu teléfono y si en serio estabas triste, no podías estar escuchando otra cosa, lo cual en cierto modo es reconfortante.
—¿Reconfortante? —Nick sonreiría ante la pregunta, se estiraría por un momento y se pondría de pie, no aguantaba estar sentado.
—Es como si pese a todo lo que pasó y a que hayamos tomado algo de distancia por momentos, hay algo de mí que todavía vive en ti.
—Pero… Si yo perdí la memoria, podría recurrir a otras canciones que escuchaba desde antes de conocerte, te sería mucho más difícil adivinar si tienes en cuenta esto. —El zorro tragó saliva, la coneja no había caído del todo en su trampa.
—Bueno, yo… Quizás miré tu teléfono antes de despertarte. —La coneja frunciría el entrecejo, su sinceridad no lo había ayudado demasiado—. Pero lo que digo es cierto, era una canción que adoptamos como nuestro himno, era muy pero muy personal, y en serio me hace feliz que todavía la escuches. —El vulpino metería su pata en el bolsillo—. Tengo una grabación aquí en mi teléfono si quieres escucharla, desafinamos como hienas pero…
—Está bien, Nick, te creo, en serio. —Por alguna razón, la coneja disfrutaba de verlo tan nervioso por ella, sentía un calor dentro de sí misma al verlo preocupado por lo que pensaba, que no le permitía enojarse con él—. Entonces… Yo te di una llave extra, ¿no es así?
—Sí, es la primera vez que la uso de hecho. —Una risilla de alivio se escaparía de su hocico para luego perderse por un par de segundos en su mirada.
—¿Estás bien? —preguntaría la coneja, apartando la mirada un tanto sonrojada al ver a Nick tan centrado en ella.
—Sí, claro… hablar… tenemos mucho para hablar. —El zorro asentiría y apartaría la silla donde momentos previos se había sentado, arrodillándose, se pondría a su altura—. Yo… —Sin palabras que llegasen a su mente, Nick cerraría la boca y apretaría los labios—. No estaba con Skye por lo que tú piensas.
—No importa, Nick, si fuesen amantes o no es cosa tuya, yo debería estar bien si tú estás bien. —Ambos sonreirían de forma sincronizada—. Lamento la bofetada.
—Creo que me merecía más de una, y más fuerte también. —Una risa de parte de la coneja se haría presente—. Se supone que deberías decir que no, no tienes que reírte.
—Perdón, perdón… —Luego de un par de risas de ambos, un incómodo silencio se haría presente, ya más serios Judy volvería a tomar la palabra—. Creo que sabes por qué fui a tu casa.
—Se podría decir que sí… —Nick tragaría saliva por un momento, poco a poco se le formaba un nudo en la garganta—. Cuando llegaste a la ciudad no la pasaste muy bien al principio.
—Lo sé, ya me has contado todo eso.
—Ya sé, ya sé, pero déjame seguir. —Judy sonreiría y asentiría—. Querías hacer del mundo un lugar mejor, pensabas que todos los mamíferos tenían un gran potencial pero… Había una especie en particular en la que no confiabas, muy injustamente claro está.
—Porque un zorro entrando a hurtadillas en un negocio, no es para nada sospechoso…
—La cuestión es que tú desconfiabas mucho de los zorros, y al perder la memoria en cierto modo, volviste a tener cierta desconfianza de mí. Lo notaba cuando hablábamos o cuando yo de a poco intentaba acercarme, no estabas cómoda conmigo.
—Sí… Perdón por eso, Nick, tú conoces la historia de Gideon Gray y…
—Tranquila, no tienes que disculparte, ya pasó, ¿de acuerdo? —Judy asentiría, ahora cabizbaja—. Bien… Además de tener en contra algo de reticencia de tu parte, Jack intentó acercarse a ti y eso… Digamos que me jugó bastante en contra, me destrozaba el alma la posibilidad de que él tuviera aunque sea una simple cita contigo.
—¿Y por eso lo saboteaste?
—Sí, por eso… Aunque ahora nos llevamos bien, de hecho, fuimos a por unos tragos y todo.
—Es bueno oír eso. —Nick asentiría rápidamente con la cabeza para darle la razón.
—Lo de Drew me golpeó mucho también, y el que tú no recuperaras tu memoria y que toda mi vida pareciera derrumbarse, me llevó a cometer muchos errores. Estaba muy triste y enojado, enojado con el mundo y conmigo mismo por no saber qué carajo hacer, me cegué por momentos y perdí el rumbo.
—Yo también hice mal, al no acercarme a ti con todo el mundo diciendo que éramos tan unidos. Me he atormentado por ello muchas noches, me he sentido como…
—No llores, ¿sí? —La coneja asentiría mientras se refregaba los ojos—. Yo también me alejé por momentos porque no me sentía bien, la culpa es compartida. —En cuanto Judy se calmase, Nick continuaría—. Este último tiempo la he estado pasando muy mal, han sido más los días malos que buenos, pero al comienzo de cada día siempre tomaba fuerzas pensando… Pensando mucho en los mamíferos que amo.
—Hablas de tu familia, ¿verdad?
—Sí, pero también de ti. —Al verla con una sonrisa y con sus ojos brillosos, Nick avanzaría hacia adelante para abrazarla y darle el último empujón que necesitaba para desbordarse en lágrimas—. Eres lo más importante que me pasó en la vida, Judy, cada día que pasó sin que tú pudieras recordar todo lo que fuimos, fue un auténtico martirio. —En tanto sonreía, el zorro no podía ser ajeno a sus emociones y lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos.
—Antes de perder mi memoria, ¿cómo eran las cosas entre nosotros? —preguntaría Judy aferrándose más aun a Nick.
—La pasábamos muy bien, aunque tuvimos mucho miedo al principio, pero todo fue fluyendo de maravilla. Salir en secreto le daba un toque extra de adrenalina y emoción, todos siempre nos miraban como los grandes amigos que se suponía que debíamos ser, pero fuimos más allá.
—Si tuviera que apostar, diría que fue después del caso de los Outterridge, ¿no es así?
—No sé cómo sabes de eso, pero sí, fue después. Yo… —Nick tomaría aire antes de evocar sus recuerdos—. Yo te lo solté todo apenas desperté, sentía que mi vida pendía de un hilo y necesitaba que lo supieras. Cuando tú me dijiste que también… Que tú también… —Judy se separaría un poco del zorro, que se taparía el rostro para ocultar sus lágrimas.
—Me dijiste una frase una vez que creo que encajaría muy bien ahora mismo, sólo que en lugar de conejos diré que ustedes, los zorros, son muy…
Una fracción de segundo, un latido, un abrir y cerrar de ojos bastaría para que llegase a ella y, con sus fauces, se hiciera con agradable suavidad de sus labios. Posaría sus patas lentamente sobre ella, al mismo tiempo que Judy se abrazaba envolviendo sus hombros. Sentía un calor dentro de sí misma que no recordaba haber experimentado jamás, una sensación que subía desde su estómago a su pecho, haciendo latir su corazón tan fuerte como nunca antes.
—No podía dejarte, valía la pena vivir si me mirabas del mismo modo que yo… —Al igual que él antes, ahora Judy lo dejaba con las palabras en la boca para besarlo con tanta pasión como nunca antes.
—Sentimentales, iba a decir que los zorros son muy sentimentales.
—No más que los conejos —exclamaría él con una sonrisa—. No te haces una idea de cuánto esperaba esto. —De forma repentina, la levantaría con sus patas para abrazarla con fuerzas y besar su frente.
—¡Ya suéltame, zorro bobo!
—¡Sólo cuando me digas eso que hace tanto tiempo quiero escuchar de tu boca, Zanahorias! —Nick dejaría bajar a la coneja, quien lo observaría con curiosidad—. Dime que me amas.
La sonrisa de la coneja se borraría por un breve instante, si bien intentaría dibujarla nuevamente sobre su rostro fracasaría, bajaría la mirada para que Nick no se percatase de ello. Tomaría una de sus patas y la apretaría con fuerzas, sus orejas bajarían y, con ello, las del zorro también.
—Siento muchas cosas, Nick, cosas que me dejan confundida, cosas que me dan mucho miedo, pánico de hecho… —Elevaría ahora su mirada, una tímida sonrisa se hizo presente en ella—. Pero creo que contigo lograré dejarlas de lado, porque aún en mi confusión y dudas estoy más que segura de lo que siento por ti. Te amo, mi torpe zorro.
. . . . . . . . . .
Nota de autor: Buenas gente, quisiera aprovechar esta vez este apartado para explicar los motivos detrás de la tardanza de este capítulo. Si bien dije que quería aprovechar las vacaciones para escribir más, tuve un compromiso donde escribí la mitad de una historia para un amigo, entre varios comenzamos a compartir historias y la mía se alargó mucho más de lo pensado en un principio. Me quitó mucho de mi tiempo y para colmo tuve que pasar mi parte por la mitad, todavía mi amigo espera la continuación pero no quería dejarlos esperando por tanto. Sumado a ello, también he tenido un viaje familiar y por momentos la escritura no se me daba por motivos obvios. Aparte de todo esto, también he pasado por una situación familiar bastante compleja hace unos días, el capítulo podría haber estado listo hace una semana pero no me encontraba de ánimos para escribir. Ya estoy mucho mejor por suerte, todo gracias a la gente que me ha apoyado a lo largo de los últimos días. Quiero aprovechar desde aquí para agradecer a todos los que me acompañaron en un momento que por poco casi logra derrumbarme, hoy ya soy el de siempre y en gran parte se debe a la gente que supo rodearme y, por ello, estaré eternamente agradecido.
Sin gastar más palabras explicando mis motivos, les recomiendo escuchar la canción de Pink Floyd que Judy escuchaba, búsquenla por la letra que el título me lo reservo xD. También quiero recordarles que dentro de poco la historia cumplirá un año, intentaré actualizar el mismo día del aniversario de publicación si es que mis exámenes me lo permiten, nuevamente la universidad me estorbará un poco xD. Procedo a despedirme, mi gente, espero que hayan disfrutado de un nuevo capítulo y si todo va bien volverán a saber de mí el próximo 28 de febrero, hasta la próxima ;)
Agradecimientos
Makarov Fox: En realidad eran 14k más 2k de respuestas xD. No seas quejoso, bien que te gustan las cosas largas (? Nick es bastante fuerte, fueron apenas un par de tragos, bien supo cuidarse de cara a lo que venía xD. Tú lo único que quieres es una noche loca entre varios, que loco eres (? Y… Rodeado de esos mamíferos, Drew comienza a mostrar una faceta de él que quizás no estuviera antes, la mala junta y la ira por lo que le toca vivir lo vuelven así. No sé si el fundador estaría decepcionado, él sólo creó la ciudad y esta en parte tiene lo que buscaba: unión entre todas las especies, o al menos una sociedad en paz. Hablas de una canción y no dices cuál, todo mal xD. "Siempre me gustó saber el cómo pasaron las cosas", por algo eras profe de historia xD. Magnum opus es algo así como la "obra máxima", o magna si traducimos puntualmente, de alguien. No lo había pensado desde las facciones del Assassin´s Creed, peeeeeeeero puede que tengan algún punto en común. Seh, bien por el loquito de Goldschmidt y por el felino calvo, aunque el primero parece estar más loco… Pobre David, es objeto del bullying generalizado xD. ¿En serio te imaginabas con lo que se encontraría Judy? Fui obvio a más no poder xD. Nick no tendrá cargo de conciencia, tenlo por seguro, mata criminales que están bajo las órdenes de quienes se llevaron a su primo, dañaron su familia, mataron a Bonnie y que, directa o indirectamente, dejaron a Judy como está. En cuanto a tu posdata, puede ser raro, pero el buen David es extravagante xD. Eh, ya te dije que David era un loquillo, reparte amor para cualquiera de los dos bandos, tú tranquilo y no te enojes xD.
ErickLsk: Espero que te hayas podido poner al corriente para leer esta respuesta xD. Encontrar un nuevo lector siempre es muy agradable, más cuando se toma el tiempo de dedicar tan buenas palabras. Lo dejaste un tanto rápido, parece que pasaron años desde ese capítulo, hago retrospectiva viendo lo que ha acontecido en la historia desde entonces y a decir verdad no quiero pensar en las dudas que has de tener xD. Cuanto menos sabes de algunos de los hechos más relevantes, pero estando estos inconexos difícil hallarles sentido, pero ya con este último capítulo y un poco del anterior confío en que, cuando llegues, entiendas mucho más de todo lo que pasó junto a los demás. Skye… Bueno, si has leído todo hasta aquí comprenderás todo lo que ha acarreado desde un primer momento, pero si en serio quiere redimirse no alcanza con sus buenas intenciones, muchas cosas están por pasar y ella es un eje más que importante. Tienes un muy buen manejo de las palabras por suerte, si bien tu comentario no fue tan extenso como otros me dio mucho gusto leerte, lograste sacarme una gran sonrisa cuando desperté y me topé con tu mensaje. Je, "si supieras lo que se viene" está más próximo que nunca, quizás no el siguiente capítulo, quizás no dos, pero todo está al caer, queda mucha historia por delante y tendrás que lidiar con una largar espera, de aquí hasta seguramente fin de año si todo marcha con normalidad, compañero lector. Anda, seguro que te tuve esperando demasiado, si en serio lograste llegar hasta aquí espero que haya sido de tu agrado y que los feels estén preparados, porque todavía no está nada dicho y queda un largo camino por recorrer. Espero que hayas disfrutado de este capítulo, muy cordiales saludos ErickLsk ;)
4ndr3w: Bueno, no fue bajo la lluvia, pero uno que otro beso hubo y quién sabe qué más… Te sorprenderías con la traición, o quizás no, tal vez esté o tal vez sea todo una excusa para hacerlos dudar, como ahora xD. En definitiva, sí, Arcagma lleva preparando esto hace mucho y lleva algunos pasos delante, sólo el tiempo dirá si tiene éxito o no. En cuanto a Skye, imagina que Judy quiera ir al baño o algo así, sería a la mar de incómodo, sólo quería hablar con Nick para ver qué hacer y todo le salió mal xD. Espero que hayas disfrutado de este nuevo capítulo, mi muy fiel lector, hasta la próxima :P
Reyarturo4: ¿Perderte? Pero si todo estaba más que claro (? Cuanto menos te gustó la mezcla de arcos que hice xD. Escenas de traición que no son traición o que quizás sí lo sean pero sólo te quieren hacer dudar, es muy divertido. Sí, el encuentro sorpresivo no tuvo tanto de sorpresa, pero bueno, los tenía que llevar hasta allí. Y lo del cliffhanger no lo hice esta vez, sólo para que no te quejes (? De Star Wars sólo vi los seis episodios originales, de lo nuevo nada todavía, así que si quieres spoilear hazlo gustoso que yo a cambio te ofrezco algún spoiler de algo más xD. Saludos Rey, espero que hayas podido disfrutar del capítulo.
Leonardo Leto: Me alegro que te resulte tan fkslhsisudhagdjds xD. Nah, juro solemnemente que Drew no muere en este fic (? Dudo que el loco del pelapapas te suene a alguien, no hay nadie que pueda ser tan sanguinario como para recurrir a eso… Drew de a poquito se comienza a volver un sádico como tú dices y se empieza a corromper, ¿a poco no es divertido? Lo sé, lo sé, Arcagma es lo mejor de lo mejor y hasta me está costando pensar un final donde no gane porque tiene poder de todos lados xD. Bien, te nombro oficialmente "Presidente del club de fans de Arcagma", has buen uso de tu poder (? La historia de ZT fue un tanto difícil de pensar, lo admito, no soy bueno en estas cosas, pero ya en cuanto a la Hermandad fue mucho mejor, hace meses que lo vengo pensando. MIra, no es taaaaaan rebuscado en serio, aunque si prestas atención a un par de detalles entenderás por qué no, fíjate bien.
¿Qué Drew cuide lo suyo? Como si Grace necesitase cuidarse (? Nah, como leíste en este cap Nick y Judy comenzaron de a poco a reconciliarse, me tienes muy poca fe de que haré cosas buenas xD. ¿Skye traicionando a los suyos? ¿Tienes idea de lo loco que se escucha eso? xD. Si no puedes confiar ni en tu sombra es cosa tuya, yo con la mía me llevo muy bien (? Ya que hablas de los dos escenarios posibles aquí, espero que al menos haya quedado bien, lo fluff sabes que no es lo mío xD. Espero que lo hayas disfrutado, Leo, el próximo espero que no tarde taaaaaaaaaaaaaaaaaanto en llegar xD.
Byakko Yugure: Ya, que llegaras un poco más tarde de lo usual no tiene nada malo, llegaste y con creces xD. Bueno, uno de mis objetivos borrados de mi lista de pendientes, empatizaste con Jack xD. Eso de "eres tú" no es nada bonito, ¿sabes? Pos bien, sigamos con el psj más menso de todos. Ya, sé que tú eres un sádico de primera y gozaste de lo que Drew hizo, pero el tipo se está corrompiendo y tú lo disfrutas… Muy mal… Todd es un desquiciado idiota, pero bueno, ya sabemos de donde salió (? La moralidad, que linda que es cuando se pone a prueba. ¿Si está bien el accionar de Arcagma? Está más que bien, es el ideal (? Fue divertido leer la sucesión de preguntas que rodean al arco, buena forma de englobarlo todo, gracias por la reverencia mi estimado. ¿Soltándose la lengua? Quién dice que no lo haya dicho a posta… Ahora Drew sabe de sus rivales, quién dice que no lo termine ayudando… Gracias por lo del nacimiento de la ciudad, y en cuanto a Gormsson no aclaré su especie, lo dejo a la imaginación de cada uno. Lo de Miki aquí lo has tenido, primer arco y todo para despejarte las dudas xD. Convengamos que Harnkess no es lo más entrañable que haya, pese a que sus obras son a veces buenas.
Bien sé cuánto te agrada Langley, tú tmb sabes lo que pasaba en un inicio con su hermana, pero creo que todo queda mucho mejor así, la muerte de Theresa habría llevado al grupo a una pelea donde más de uno saldría herido en muchas formas. La pelea de Tora con Herbert fue entretenida de escribir, ya sabemos ahora que en condiciones normales Tora no puede con la pantera y eso se ha de tener en cuenta en el futuro. Al final no la cambié y la publiqué como estaba, supongo que andabas pensando en otra cosa y no cayó bien a la primera, mejor que hayas cambiado de parecer xD. Nick es apenas un policía con apenas un par de años de servicio, conocer las calles no lo hace un gran experto, al menos aquí no lo veo como un rambo implacable como algunos lo dibujan a la primera xD. Vic tmb mencionó que le hubiese gustado algo así como una cachetada a Skye de parte de la mapache, pero ya las palabras hicieron daño suficiente creo, la zorra quedó muy tocada, mucho más de lo que se haya visto hasta ahora.
Bueno… Judy bien sabemos que es impulsiva, pero tampoco la podemos culpar con todo lo que le viene pasando xD. Lástima por Nick y el mal trago de ambos. Skye, ya veremos qué pasa con ella, tal y como dije quedó muy tocada y ahora que se sabe que no actuó por mano propia quizás presente algún cambio, esperemos que no por intentar remediar las cosas meta la pata… Bien, las preguntas ya te las respondí por privado, privilegios de beta supongo, por aquí sabes que no se puede porque una nutria gorda muy muy mensa se pone a leer comentarios de rw ajenas… Hola Vic a todo esto (? Me despido por ahora Cris, espero que te haya gustado este cap, bien sabes cuánto me costó xD. Nos estamos leyendo donde siempre, hasta luego :P
Victorique: Bien, sí que me darás trabajo para responder… Para empezar, no te llamas Vic, no vale apostar así (? No te preocupes por la tardanza que llegaste a tiempo, es lo importante xD. Lo de largo no sé si es para un aplauso, pero bueno, lo agradezco mucho de todos modos. ¿Cómo no recordar al zorro bobo y a rayitas bebiendo un rato? Ya comenzamos mal (? Mmm… el escritor es un cabrón, no sé qué tanta suerte tengan en su cometido. Más allá de la amnesia de Judy, Skye en sí no hubiese sido difícil para Jack si no hubiera retrocedido, mira que ella estaba más que dispuesta a jugársela por él, complicada no es, simplemente recuerda lo que pasó xD. Nah, Nick necesitaba relajarse un poco y no bebió demasiado, sólo dejó que Jack entrara en confianza y dejó de beber. No había pensado en Grace entrando a la casa de Nick, buena idea nutria (? Vamos Vic, que no soy tan malo xD. Es que ya se había hecho pasar por un zorro ártico, al menos fue un ligero cambio xD. A primera vista parecía sencillo, incluso lo fue hasta que… tú sabes xD.
Pasando con el menso de Drew, tampoco es que sufra tanto, con Todd pareció divertirse y Arcagma es alguien con quien siempre tiene buenas y agradables charlas. Tal y como dices, se le pegan cosas del ambiente que lo rodea, es muy menso… Anda, matar a Todd, te quiero ver intentándolo xD. Aaaaaah, ahora te le alejas, ¿no que lo ibas a matar? Que nutria cobarde (? Lo de Arcagma no es un bien mundial, sólo en ZT xD. Yo sé que te molesta, pero son sus métodos, él piensa que si la gente teme algo cambiará para que no vuelva a pasar, sólo resta ver cómo le va xD. ¿Qué tiene que ver Bonnie? Es la madre de una de las heroínas de la ciudad y, por ende, muestra la debilidad de dicha heroína, los mamíferos comienzan a temer más al ver que nadie está a salvo. Está bien si no le crees al calvito, hablen con Leo dsp que él quiere que gane xD. Muchas gracias por el aplauso, mi estimada :P
"Un cadáver sin vida"… Vic, si es un cadáver no tiene vida xD. La historia de la ciudad, el origen de la metrópolis, el nacimiento de ZT… No te haces una idea de cuánto me costó, hilarlo todo fue muy difícil, pero por suerte todos los que hablaron de ello parecen haber quedado contentos xD. Ten todos los nombres en mente, generalmente me los olvido así que te preguntaré (? Bueno, tú dudabas de la lucha de Arcagma y la Hermandad, como ves no son buenos tampoco o no del todo… Edevane, quizás los escuches más adelante, lo importante de ellos es que fueron desterrados como dices, la razón detrás de todo. Yep, te hiciste un bonito lío xD. Grace es papa casada, sólo esperemos que no enviude. Tora y Herbert, dos pesos pesados chocan, fue muy divertido xD. No creo que muera Tora, pero ya veremos… Monteiro es buena gente, de eso puedes estar más que segura, lo prometo xD.
Los recuerdos no son algo que puedan volver así como así, podrían incluso no volver, hay que sopesar esa idea. Todo culpa de Langley, habría que matarla (? Anda, que el zorro del mal no tiene nada que ver con esto, insultos fuera, maleducada. Hablas de malas experiencias y de momento sólo Bonnie la ha palmado, prepárate que caerán varios pronto xD. Fue Cris quien propuso la bofetada, pero habría estado muy demás, una pelea a los golpes ahí mismo podría terminar muchísimo peor, los ánimos estaban muy caldeados. Nah, Skye no merece nada de eso, pobrecita… Quizás la zorrita actuó, o quizás no… Bueno, dsp de este cap queda en claro que no actuó, sólo resta ver de dónde lo supo Arcagma xD. Si entras en pánico ni lo preguntes, sólo corre xD. Eh, que Skye siempre actúa muy bien (? Tú sólo querías cachetadas xD. ¿Y si Skye es de la Hermandad? Qué loco sería eso… ¡Ah! ¡Espera! Sí lo es xD. Bien, lo leíste hace poco y ahora tienes nuevo cap, siéntete privilegiada (? Muchas gracias por todas tus palabras Vic, me alegro muchísimo de que hayas podido disfrutar tanto de todo esto, espero que este capítulo también te haya gustado. Hasta pronto nutria loca ;)
PD: Bendito nada, la elección en este cap fue mía xD.
