Múltiples eran las situaciones y posibles desenlaces que pasaban por su cabeza, más allá del eventual éxito que tuvieran a continuación, un escenario puntual se erigía en sus pensamientos por sobre los demás. Habría un antes y un después en su relación con Abel si es que todo salía a la luz como planeaba, aunque le quedase cierto remordimiento su egoísmo cruzaría los límites que hicieran falta para tener ese condenado libro.

Toda su vida esperó por una oportunidad como la que se le presentaba y no pensaba dejarla pasar. Podría dar a conocer al mundo la existencia de un ente que moldeaba a Zootopia a su antojo, que movía los hilos sin importar qué consecuencias se acarrearan, que quizás, además, podría vincularse con las operaciones de Arcagma. Era perfecto, sublime, glorioso, su carrera despegaría y ya nunca bajaría de la cima. "Barnes Willard, el mamífero detrás de la conspiración", se regodeaba de sólo pensar en el futuro, pero su ambición debía esperar, primero debía de conseguir junto a Harkness el libro que tenía el zorro conocido como David Goldschmidt.

Ambos irían por separado, Barnes estacionaría su auto a unos cien metros y el ladrón llegaría por sus propios medios. Su plan era por demás de sencillo, Willard distraía al dueño del local de antigüedades mientras Harkness forzaba la entrada trasera e ingresaba para explorar en busca del libro. Era temprano, seguramente no habría otros clientes y por lo que dijo Grace el zorro debía de estar solo en su negocio, las probabilidades de éxito eran muy altas.

El lobo revisaría su teléfono, Harkness le indicaría a través de un mensaje de texto que ya estaba listo para actuar. Lo único que debía hacer Willard era caminar hacia la puerta y entretener al dueño del lugar, aunque para ello contaba con un inesperado obstáculo. Esperaría unos pocos segundos y observaría su teléfono, ya era la hora en que todos los negocios abrían en la ciudad. Al observar hacia el interior de la tienda de antigüedades notaría que había un par de luces de fondo, se suponía que debía de estar abierto, Goldschmidt quizás hasta estuviese allí mismo, pese a que un cartel en la entrada indicaba que el lugar se hallaba cerrado.

Willard recibiría un mensaje de su ansioso compañero, que aún esperaba su confirmación para entrar. El lobo le indicaría que aguardase un par de minutos, quizás Goldschmidt fuese a buscar algo y dentro de poco abriría el local. Debían de aguardar, si el zorro estaba ocupado con algo en la parte trasera del local y Harkness entraba, sus planes se complicarían de forma innecesaria.

Los segundos que pasaban pronto se convertirían en minutos, un impaciente Willard tomaría aire exasperado y posaría su pata en el picaporte. Exhalaría al tiempo que daba un paso hacia adelante e intentaba abrir la puerta que, para su sorpresa, no tenía seguro. Una campanilla sonó y ruidos al fondo se comenzarían a escuchar. Lo más probable fuese que Goldschmidt fuera al encuentro de su potencial cliente, el lobo se adentraría intentando actuar con normalidad.

Se acercaría hacia los expositores a paso lento mientras esperaba a que el zorro apareciera. Observaba unos viejos relojes de bolsillo con especial curiosidad en cuánto un molesto Goldschmidt abría la puerta que llevaba a la parte posterior de la tienda y cerraba con fuerza. Su ceño fruncido, el modo en que sacaba pecho y su colmillo superior derecho asomándose ligeramente demostraba que quizás su molestia iba un poco más allá de lo normal.

—¿Qué no vio el cartel? ¡Dice cerrado! —exclamaría golpeando el exhibidor que hasta hace un momento tenía toda la atención de WIllard.

—Vi que las luces al fondo estaban encendidas, no presté atención. —El lobo retrocedería un par de pasos mientras se excusaba, tomaría su teléfono y pulsaría la pantalla para enviar un mensaje que ya tenía listo para Harkness—. Además las tiendas suelen abrir para estas horas, no quise fastidiarlo.

—Los metiches siempre son fastidiosos, ahora váyase y no vuelva hasta después del mediodía, estoy muy ocupado.

—Es que… tengo un viaje dentro de poco y no volveré a Zootopia en un par de meses. —El lobo tragaría saliva después de mentir, con Harkness habían acordado crear una nueva identidad para él en caso de emergencia.

—Hago envíos a cualquier lugar, así que…

—¡Tiene que ser ahora! —Goldschmidt llevaría una de sus patas al rostro y maldeciría por lo bajo, en tanto Willard se insultaba a sí mismo por ser tan precipitado.

—Bien, bien, bien… Que sea rápido, dígame qué es lo que quiere. —El zorro rojo respiraría para apaciguar su molestia mientras detenía su mirada en el lobo.

—Es algo para un mamífero muy especial para mí. —Willard juntaría sus patas mientras bajaba la vista para esquivar los penetrantes ojos de Goldschmidt, quien lo estudiaba sin siquiera molestarse en ocultarlo.

—¿Pensó en algo en particular?

—No…—El vulpino cerraría los ojos mientras se contenía para no echar al inoportuno lobo.

—¿Quién es ese mamífero especial? ¿Algún amigo? ¿Su abuela? ¿Pareja?

—Lo último —indicaría Barnes sonriendo con timidez.

—Tengo una buena colección de anillos y alhajas allí atrás —exclamaría un desganado Goldschmidt mientras señalaba con su pata la puerta que había atravesado hacía sólo un minuto.

—¡Espere! —Willard bien sabía que por más bueno que fuese Harkness, no podría hallar el libro con tan poco tiempo.

—¿Sí? —El zorro elevaría una ceja con extrema curiosidad, el comportamiento de su cliente era demasiado raro.

—No hace falta que vaya hasta allí, sólo muéstreme algunas de las cosas que tenga aquí.

—De acuerdo…

Goldschmidt rodearía el expositor para acercarse a su cliente. Posaría una de sus patas sobre la espalda del lobo para guiarlo hacia un mueble donde, a través del vidrio, se veían varios juegos de té. De su bolsillo tomaría una llave y quitaría el seguro de la ventanilla para tomar uno de los juegos de té.

—Ya que no parece tener interés en algo tan normal como anillos o joyería, creo que podría interesarle esto. —El zorro le entregaría un plato con una taza sobre él, junto a una cuchara en su interior. Su mirada y su actitud habían cambiado por completo por una más tranquila y serena—. No soy fan de lo japonés, pero pocas cosas serían tan buen regalo como este juego de té, creo yo. —El vulpino caminaría hacia sus espaldas—. El precio no es tan asequible, pero podría rebajarlo un poco. Tal y como le dije no me agrada lo oriundo de tierras niponas, quiero deshacerme de él, pero no puedo sencillamente regalar algo con tanta historia.

—¿Cuan…? ¿Cuánto costaría? —El lobo giraría para estar frente a frente con el zorro, su tono de voz casi susurrante le ponía los pelos de punta. Goldschmidt se hallaba con su teléfono en una de sus patas observando la pantalla, luego de cruzar la mirada con él guardaría el celular en su bolsillo.

—¿Cuánto dinero lleva consigo? —El zorro tomaría el juego de té de las patas del molesto lobo para dejarlo donde estaba. Willard por su parte llevaría su pata al bolsillo derecho de su campera, donde siempre solía guardar su billetera—. Dejémonos de juegos… ¿Qué hace usted aquí? ¿Quién lo envió? Ha sido un manojo de nervios desde que lo vi, dudo mucho de que venga por iniciativa propia…

—Vine por iniciativa propia, lo juro. Es qué… Verá, no vengo como un cliente normal.

—Ya no vendo drogas, si lo enviaron por eso dígale a su contacto que ya no estoy dentro del negocio.

—No es por eso, es que… Espere, ¿dijo drogas? —preguntaría el lobo confundido, pero rápidamente volvería a centrarse en distraer a Goldschmidt aunque sus ideas escaseaban—. Sólo vine porque quería hablar un rato con usted.

—¿Viene de parte de los coyotes o algo así? ¿Tiene algún micrófono o algo? —El zorro abriría los ojos de par en par—. La parte trasera, quiso convencerme de que no vaya…

Goldschmidt se daría la vuelta, pero el lobo lo tomaría de una de sus patas. Ambos forcejearían un poco con insultos de por medio, hasta que el vulpino empujaría a Willard al suelo. En un intento desesperado para evitar que el dueño del lugar se fuese a por Harkness, Barnes se pondría de pie de un salto y lo volvería a tomar, en lo que era una de las decisiones más locas que tomaría en su vida.

—Estoy aquí porque me interesas, necesito alguien que me acompañe. —Con delicadeza pasaría su pata izquierda sobre la nuca del zorro que poco y nada entendía de la situación—. Sólo quédate aquí conmigo, apaguemos las luces y pasémosla bien.

—Este es el peor intento de seducción que vi en mi vida. Ahora váyase o destrozo su cara a patadas.

—Me gustan los chicos rudos… —El lobo tomaría a Goldschmidt de su hocico con suavidad en tanto éste tragaba saliva.

—Y yo detesto los idiotas. —El zorro se quitaría de encima al lobo con un empujón, no tan violento como cuando lo hizo caer, pero con la suficiente fuerza para alejarlo—. Quisiera creer que esto es una broma, pero en serio parece estúpido como una piedra.

—Hablando de eso —Willard revisaría su teléfono, todavía no había mensajes de Harkness por lo que no le quedaba más opción que seguir—, estoy seguro que hay al menos dos cosas en esta habitación que parecen piedras.

—Que analogía más infantil y…

Antes de que Goldschmidt terminase de burlarse de Willard, éste avanzaría hacia él y lo tomaría de su hocico para posar sus labios sobre los del vulpino de forma parsimoniosa y gentil. Milésimas de segundo servirían para que Goldschmidt se apartara del terco lobo que insistiría intentando abrazarlo.

Contrario a lo que esperaría Willard, el zorro se acercaría hacia él luego de haberse hecho espacio en lugar de alejarse. Luego de escupir al suelo lo empujaría contra una pared. Su temple lejos estaba de verse calmo y compasivo, de sus ojos salían chispas y su pelaje estaba por completo erizado.

—Creí que te gustaría, me habían dicho que eras gay —exclamó el lobo luego de recordar la anécdota de las insinuaciones de Goldschmidt para con Fowler.

—En primer lugar, no soy exclusivamente gay, me gustan las hembras también. En segundo, aun siendo gay no besaría a cualquiera que entre aquí, no soy algún tipo de ninfómano desesperado. Ahora dame sólo un motivo para no…

Un sonido llegaría desde la parte de atrás de la tienda, algo de vidrio se había caído. Ante un descuido de Harkness, el ladrón había alertado a su víctima, quien voltearía con notoria velocidad luego de soltar a Willard. Dudoso entre huir o darle unos segundos más a Harkness, el lobo se quedaría inmóvil por un momento para calcular sus próximos pasos.

Ya sin el molesto cliente encima, Goldschmidt buscaría una pistola que se hallaba debajo de la caja registradora, colérico apuntaría a Willard y le indicaría que se moviera hacia la puerta que llevaba al sector trasero del local. Sin discusiones ni movimientos extraños de por medio, el lobo elevaría sus patas y caminaría con ligereza hacia donde el zorro apuntaba.

Ante la orden de Goldschmidt, Willard abriría la puerta y bajaría un par de escalones con el vulpino apuntando desde sus espaldas. Harkness yacía en medio de la habitación y no estaba solo. Al igual que Goldschmidt con Willard, el ladrón había tomado de rehén a una mapache, a quien tomaba con una pata mientras con la otra sostenía una navaja. Múltiples pedazos de vidrio se hallaban en el suelo, al parecer la hembra había lanzado algo al intruso para espantarlo o defenderse.

—Si los noticieros están en lo cierto, tú has de ser Harkness. —Goldschmidt no titubearía al dirigirse hacia el ladrón—. Suéltala y te dejo ir con tu amigo.

—No tan rápido, Goldy, no me iré de aquí con las manos vacías. —La mapache comenzaría a resistirse al agarre, aunque sin demasiado éxito. Algo en ella cambió al escuchar quién era el zorro que la tenía atrapada—. Tranquilízate que no pasará nada malo al menos hoy, siempre que tu amigo coopere.

—Mátalo, David, ponle una bala entre las cejas. —Poco y nada parecía importarle el riesgo en que se hallaba a la hembra, que forcejeaba cada vez con mayor ímpetu.

—¡Cálmate, Theresa!

—No me calmaré, David, este es el tipo por el cual Sarah fue a prisión —indicaría la hermana de Langley dejando atónitos a ambos zorros—. ¡Dispárale de una vez!

—¿Conoces a Sarah? ¿¡Sabes dónde está!? —exclamaría Harkness, en un inesperado giro de los hechos—. ¿Sigue con Arcagma?

—¿Y a ti qué carajos te importa? —Theresa guardaba gran similitud en cuanto a la personalidad de su hermana por lo que el ladrón podía observar. Molesto ante su falta de cooperación, la tomaría con mayor fuerza y la zamarrearía jalando de sus ropas, provocando así la furia de Goldschmidt.

—¡No te atrevas a hacerle daño! — gritaría el vulpino mientras quitaba el seguro al arma y daba un par de pasos hacia adelante, en dirección al ladrón—. Ofrecen una recompensa por ti, vivo o muerto, así que no me fuerces a matarte.

Percatándose de que Goldschmidt ya no le prestaba atención, Willard pasaría una de sus patas por delante de las dos del zorro para hacerle una zancadilla. En cuanto éste tropezase soltaría el arma y el lobo la tomaría para comenzar a apuntarle. Ya en completa desventaja, al estar tanto él como Theresa controlados por sus rivales, el zorro terminaría por ceder.

—¿Qué es lo que quieren? —preguntaría levantando las patas y mirando fijamente al suelo, detestaba verse derrotado—. Pueden tomar lo que quieran, sólo no nos hagan daño.

—Hace poco un lobo del ZBI, de apellido Fowler, vino en busca de respuestas junto con una zorra llamada Grace. —Harkness tomaría la iniciativa—. Se fueron de aquí hablando de la Hermandad de los Lirios de Sangre.

—¿Cómo saben ustedes de eso? —exclamaría sorprendido Goldschmidt.

—Los sigo desde hace tiempo, me robaron una daga que yo les quité a los imbéciles de la Hermandad. —El ladrón improvisaría sobre la marcha, sorprendiendo con sus dichos incluso a Willard.

—No tiene sentido, ¿cómo alguien como tú sabría de ellos?

—¿Y a ti qué cuernos te importan mis negocios y mi información? —Harkness se tomaría un par de segundos para pensar cómo seguir con su fachada—. Ya no puedo recuperar lo que ese idiota del ZBI me robó, pero si sé más cosas de la Hermandad puede que me encuentre con muchos tesoros más valiosos.

—Sólo les dije algunas cosas que yo sé, soy profesor de historia.

—No me tomes por idiota, los seguí muy de cerca, hablaron de un libro. ¿Quieres que acabe con tu amiga y luego contigo? —Harkness observaba a su compañero mientras hablaba, el lobo no estaba para nada cómodo con la situación, debía evitar que se alargase mucho más—. Mueve tu jodido trasero, maldito zorro, no queremos ensuciarnos las manos con tu sangre.

—No sé cómo hicieron para saber de la Hermandad, o qué tienen contra ellos, pero está bien… Sólo déjennos ir, y deja en paz a Grace, que ella seguramente no tiene nada que ver.

Goldschmidt se pondría de pie y caminaría hacia una estantería con varias enciclopedias de gran grosor. Buscaría una de lomo azulado, la cual resultaría tener en su interior un libro de menor tamaño, aunque no necesariamente pequeño. Estaba revestido en cuero y pintado de verde, se notaba el paso de los años en las páginas, que aun estando cerrado el libro se veían amarillentas.

Harkness se acercaría al zorro luego de soltar a Theresa, Goldschmidt entregaría el libro desprendiéndose así de uno de sus tesoros más preciados. Haciendo un gesto con su cabeza, el ladrón le indicaría a Willard que se fuese por la puerta trasera, la cual él mismo había forzado hasta hacía un momento. El vulpino iría detrás de su compañero con el libro en sus patas, cerraría la puerta con fuerza luego de detenerse un par de segundos para ver a la mapache. Una vez más se enfrentó a una Langley, y una vez más se fue con un mal sabor de boca.


. . . . . . . . . .

Varios eran los días que pasaron desde su última visita al escondite, su trabajo la tenía demasiado atareada. La remodelación del ala este del hospital llevaría a que todas las salas de la zona cerrasen, por lo que quienes trabajaban en los demás sectores vieron aumentada la cantidad de pacientes a tratar. La mayoría de médicos y enfermeros aprovecharían la remodelación como excusa para tener unas vacaciones anticipadas, impulsados a su vez, según rumores, por el miedo de un ataque de Arcagma. Hospitales y escuelas eran el blanco perfecto para un ataque del enemigo público número uno del momento.

Si bien Sánchez se encontraba a gusto en los climas fríos, el conducir hacia el refugio siempre era una molestia. Solía dejar su vehículo aparcado en las cercanías y un grupo de mamíferos la llevaba luego, donde el hostil territorio no permitía paso a vehículos de menor porte como podía ser el de la nutria.

Como de costumbre, Zachary Jeffers, el reno que según sabía era un viejo amigo de Herbert, sería quien fuese a por ella. No confiaba demasiado en él, al igual que en la enorme mayoría de matones, pero entre caminar algunos kilómetros en la nieve o ir en un auto con un sociópata drogadicto potencialmente peligroso, su prioridad era clara.

El trayecto se efectuaría casi en completo silencio, la nutria no era buena conversando y Jeffers poco interés parecía guardarle su acompañante. Sánchez apenas preguntaría por si había grandes novedades y sobre la salud de Arcagma. La única noticia interesante era la traición de Tora, aunque no es que no estuviese al tanto de ello. La muerte de un ex-convicto por pedido de Arcagma y el que Reyes quisiera escapar no eran de por si algo que le importase demasiado, todo era más que predecible conociendo a los involucrados.

Una vez que ingresaron al escondite, la nutria le indicaría a su chofer que estuviese listo para volver dentro de pocos minutos. Sólo era cuestión de revisar el estado en que se encontraba Arcagma, más por rutina que por otra cosa. Wilde hacía un buen trabajo cuidándolo en su ausencia después de todo.

Avanzaría a través de los largos pasillos de la mina hasta la sala común donde la gran mayoría de vándalos y criminales solían concurrir, apenas unos pocos estaban presentes para desayunar. De ahí en más debía de caminar por un pasillo que se encontraba en medio de otros dos, la puerta que se erigía en el último tramo marcaba el final de su recorrido, Arcagma la esperaba al otro lado de la habitación.

La apariencia del felino no iba acorde a lo que se esperaba, su alarmantemente pálida piel contrastaba mucho con sus rojizas sábanas y la alfombra del mismo color que, por capricho suyo, ocupaba toda la habitación. Sánchez se acercaría a paso ligero, pese a encontrarse tapado Arcagma tiritaba del frío, al mero contacto con su frente la nutria percibiría que tenía una fiebre de al menos treinta y nueve grados. Buscaría agua fresca en la heladera y un trapo para humedecer, luego de dejarlo sobre su cabeza iría a por un antipirético en el botiquín de emergencias.

Si bien Arcagma despertó al sentir a la nutria entrar, no se inmutaba en lo absoluto por su desesperada reacción. Se sostenía el paño húmedo y a su vez se quitaría las frazadas de encima para dejar casi todo su cuerpo al descubierto, apenas contaba con unos boxers blancos. Sánchez le entregaría un vaso con agua y una pequeña pastilla de color rosado, el felino mismo se sorprendería al ver cómo su pata temblaba al intentar tomar el vaso, hacía tiempo que se sentía muy debilitado pero estaba cruzando nuevos límites.

—El panorama no me luce para nada alentador, ¿no crees, Laura? —exclamaría con una ligera sonrisa para luego llevar el medicamento a su boca.

—¿Wilde te está dando todas las pastillas? ¿Te está cuidando bien?

—Afirmativo, señora. —Arcagma extendería su pata para devolver el vaso con agua.

—Necesitas hidratarte.

—No gracias, estoy bien.

—No, no lo estás.

—Ahora que lo dices, tienes razón… Necesito un whisky, o un habano para estar mejor.

—Y un buen golpe que te acomode las ideas… ¿Estás de broma? —El felino se pondría de pie luego de abandonar su cama en silencio, dándole la espalda a la nutria.

—Ambos sabemos que es cuestión de días, Laura, quizás horas.

—Quizás meses, o toda una vida, no entiendo por qué estás renunciando justo ahora.

—Prefiero que sea más temprano que tarde la verdad, al fin y al cabo nuestros planes ya están listos, además de que prefiero irme disfrutando de pequeños placeres. Ahora, Laura —Arcagma comenzaría a estirarse, en tanto aún sostenía el paño húmedo sobre su frente. Con su rostro señalaría en dirección a un estante—, pásame por favor mis habanos. El whisky quizás sea para después, beber a estas horas no creo que me siente bien.

—Estás con mucha fiebre, por amor al cielo, ¿podrías preocuparte más por tu salud? Tendrías que luchar un poco más para estar presente cuando todo esto acabe, pelea por seguir con vida.

—Prefiero pelear por mi muerte e ir a por los habanos, así que si no me los pasas tú… —La nutria se interpondría en su camino y se cruzaría de patas, no estaba dispuesta a dejarlo avanzar—. Laura…

—Viktor…

—Sabes que no me agrada que me llamen por mi nombre.

—Y a mí no me agrada verte así, y aquí estamos. —La nutria frunciría el ceño y el felino la imitaría con una burlona sonrisa.

—¿Todas las nutrias son así de tercas o sólo tú?

—Estás muy débil y con mucha fiebre, no sé qué has estado haciendo, pero tienes que quedarte en cama, hacer reposo y dejar tus vicios. —Sánchez frunciría el ceño con molestia—. ¿Para qué te dejo con un médico como Wilde si te vas a encerrar con tus caprichos?

—¿No puedes sólo aceptar que moriré dentro de poco y ya? —Arcagma resoplaría molesto y se volvería hacia su cama para sentarse—. A todos nos llega la hora y a mí me tocó antes de lo previsto, son cosas que pasan.

Sánchez avanzaría a paso lento hacia él, con un leve salto se subiría a la cama para acompañarlo. No sabía qué fue de aquel mamífero que conoció hacía ya tantos años, aquel que se sentía invencible e indomable. Hasta hace unos pocos meses estaba dispuesto a seguir hasta donde hiciera falta, y ahora tenía la mirada perdida en el vacío a la espera de que la muerte lo reclamase como suyo.

Había visto esa misma actitud en muchos de sus pacientes, pero algo no encajaba, Arcagma era alguien fuerte por naturaleza, derrumbarse no entraba en ninguno de sus planes. De ser una broma era una de muy mal gusto, no hallaba otra razón para explicar su comportamiento. Se reclinaría levemente para apoyarse sobre él, pasaría una de sus patas por su calva espalda y le daría un par de palmadas para intentar animarlo.

—De no ser por el cáncer nuestros planes se alargarían al menos una década más, ahora mismo seguiríamos atacando desde las sombras. Habrían sido más de veinte años cazando idiotas ricachones con hambre de poder, donde al final, si tuviéramos el éxito que esperábamos, quizás me permitiese descansar en alguna vieja cabaña alejada del resto del mundo.

—Todavía te lo puedes permitir, sólo no fumes y ya.

—¿Para qué? Cuando caiga la hermandad ya no tendré motivos para seguir. ¿Qué gano prolongando mi vida si no tengo razones para vivir? —preguntaría de forma retórica con resignación—. No puedo volver con mi familia, ni tengo amigos aparte de ti. Ya no quiero seguir con quimioterapias que de nada sirven, tampoco pasar mis últimos días postrado en una cama, vomitando y escupiendo sangre a cada rato, todo para "vivir" sin ser feliz, sin metas que me importen, sin poder apoyarme en mis seres queridos porque soy un fantasma.

—Estás yendo por buen camino, que tuvieras una recaída hace poco no significa que pasarás toda tu vida en este estado. ¿Cuántos mamíferos pasan por esto y salen adelante como si nada hubiera pasado? Si otros pueden, tú que eres el animal más fuerte que conozco podrás sin dudas. Además, ¿ver a estos idiotas caer no te suena tentador? —Ambos sonreirían ante el comentario—. Más de una década peleando, ¿en serio te perderás el final por unos estúpidos habanos? Al menos quédate hasta los fuegos artificiales.

—Tú sabes que las bombas nucleares…

—Ya sé, ya sé. Hemos discutido tus jugadas maestras varias veces… Pero aun así podrías ver las bombas normales de cerca.

—Hablando de eso… —Arcagma se pondría de pie e iría a por sus pantalones y una bata—. ¿Qué tan factible crees que sea salir de aquí para estar cerca cuando la siguiente fase de nuestro plan ocurra?

—Mientras no estés en Tundratown con tanto frío estarás bien. ¿Qué tienes en mente?

—Hace un tiempo le prometí a Wilde que lo dejaría ver a su primo, creo que se aproxima ese momento. Necesito hablar con Nicholas y los demás rebeldes.

—Es demasiado riesgoso.

—Yo lo veo más bien como algo potencialmente enriquecedor, será interesante cruzar palabras con ellos.

—Hablando del doctor Wilde… —El felino podía verlo en su rostro, Sánchez se sentía apenada y un tanto avergonzada por lo que estaba por decir, siempre le fue imposible ocultar sus emociones a través de ciertas muecas.

—¿Qué sucede con él?

—¿Qué tienes pensado hacer con él?

—Nada certero, pero su panorama no es el mejor. Imagina que reaparece el Archimago de Plata después de tantos años y perece en mis garras. Los animales ya me temen y odian, esto sería el golpe definitivo… Aunque admito que no es tan fácil, admiro mucho lo que hizo.

—De no ser por él, los Giesler y Dalton no habrían caído como lo hicieron, ni la hermandad retrocedería por miedo a un justiciero anónimo.

—Así es, de no ser por su favor las cosas habrían sido mucho más complejas, los Giesler y Dalton eran enemigos mucho más temibles que estos pobres cachorros asustados. —El felino se sentaría en su sillón—. Es un tanto curioso, he de decir.

—¿Qué cosa? —preguntaría un tanto confundida.

—Tu preocupación por él.

—No me preocupo por él —exclamaría la nutria cruzada de brazos y apartando la vista, reacia como de costumbre.

—Hablaste bien de él y fuiste quien trajo el tema a la conversación, lo cual es cuanto menos sorpresivo. —Pasarían unos segundos y Sánchez no esbozaría palabra alguna, por lo que el calvo felino buscaría una nueva estrategia para hacerla hablar —. ¿Quieres que lo mate? Sólo tienes que pedirlo.

—¿¡Qué!? No, no es eso, o no todavía. —La nutria inspiraría profundo y lo observaría fijamente, con tanta seriedad como le era posible—. Atendí a su hijo, tuvo una reacción alérgica.

—Ya veo de dónde sale todo esto… ¿Te sentiste identificada con el cachorro?

—No me agrada la idea de que alguien pase por lo mismo que yo pasé. ¿De qué sirve hacer que aquellos me quitaron a mi madre paguen, cuando yo le quitaré a alguien su padre del mismo modo?

—¿Aunque sea un zorro? —preguntaría Arcagma con una divertida sonrisa en su hocico conociendo el punto sensible de la nutria—. Tú y tu debilidad por los más pequeños… Ahora que lo pienso, cuando Herbert secuestró a esa conejita de los Hopps e hizo que su madre muera en frente de ella no dijiste nada, hasta me defendiste de Skye cuando me lo recriminó, ¿qué cambió?

—Nada cambió, aborrezco a esa asquerosa pantera por lo que hizo, si lo hubiera sabido antes no habría dejado que le hagan algo así. Y lo de ser un zorro, no es un odio que me permita llegar tan lejos.

—En mi defensa, no creí que Herbert hubiese llegado hasta ese punto, aunque hay que alabar su notoria imaginación. —Sánchez estaba por decir algo, pero Arcagma volvería a tomar la palabra—. Volvamos con el tema del cachorro, ¿quieres que deje libre a su padre?

—Con todo lo que sucederá, creo que no hace falta sumar una muerte más sobre nuestros hombros.

—Verte actuar con el corazón y no con la cabeza es tan enternecedor… —indicaría el felino burlón ante la molesta Sánchez—. Me lo pensaré un poco más si así lo quieres, aunque no esperes demasiado. Lamento mucho la situación que está viviendo el pequeño Wilde, pero su padre es el Archimago de Plata, es algo que podemos explotar demasiado a nuestro favor.

—¿Y si te lo pido como un favor personal?

—Lo tomaría como un cuestionamiento contra mi autoridad. —La rigidez de sus palabras la tomaría por sorpresa—. Ya te dije que lo analizaré con detenimiento, creo que terminaré de definirlo luego de mi charla con Nicholas, pero hasta entonces Andrew Wilde tiene un pie dentro del cajón.

—Tú comenzaste todo esto por el ataque a tu familia, usaste tu dolor como excusa para traernos hasta aquí. ¿Por qué no me permites usar el mismo dolor que yo siento para hacer lo que creo que es correcto?

—Yo no te obligué a estar aquí, tú misma decidiste unirte cuando supiste el destino de tu madre a manos de la Hermandad. —Arcagma se pondría de pie y avanzaría hacia Sánchez—. No estamos aquí para hacer lo correcto, Laura, sólo hacemos lo necesario, lo que nadie puede ni quiere hacer. —Con una de sus manos la tomaría de su mentón, obligándola a observarlo a los ojos—. Mi venganza personal contra ellos, la tuya, los motivos que los demás tengan para seguirme u odiarlos, todo eso es la frutilla del postre, nada más ni nada menos.

—Te estás perdiendo a ti mismo, Viktor, si no es que ya los hecho. —Con su pequeña pata, Sánchez apartaría los dedos de Arcagma de su mentón. Acto seguido se pondría de pie y caminaría unos pocos pasos para darle la espalda—. Se suponía que seríamos los buenos, que las víctimas serían sólo aquellos que se lo merecían, todo esto es una gran barbarie.

—El cáncer nos obligó a actuar con mayor rapidez y, con ello, tomar medidas más precipitadas. Diez años de planes se resumieron en pocos meses, ¿acaso esperabas que todo saliera bien siendo sólo los buenos?

—Los muertos por el ataque a la ZIA, el oficial de la ZPD, Bonnie Hopps, sus nombres se repiten en mi mente todas las noches y la lista no parece que se acabe aquí. Hicimos demasiados sacrificios a mi gusto, muchos de ellos innecesarios también… Quizás era imposible ganar siendo sólo los buenos, pero que te vayas a dormir por las noches sin remordimiento me llena de horror.

En silencio y con lento andar, Sánchez se dirigiría hacia la salida. Voltearía por un momento para ver a Arcagma, aunque no podría ver su rostro porque este no se había movido desde que avanzó hacia ella. Se había decepcionado hacía ya mucho tiempo, pero ahora, como nunca antes, perdió la esperanza de poder rescatar un poco de aquel viejo amigo del que no quedaba más que un cascarón.

Apenas el felino escuchase cómo la puerta se cerraba detrás de él, llevaría ambas patas hacia su nuca y entrelazaría sus dedos. Tomaba aire con lentitud, si lo hacía de golpe una impetuosa tos lo atacaría. Manipular a los convictos, a Herbert, a Wilde y a tantos otros poco le significaba, de hecho había veces donde hasta se divertía con ello, pero Laura era diferente. Ella tenía fe en él, lo conocía desde antes de que todo comenzara, era una de los dos únicos mamíferos que mantenían vivo a un fantasma del que poco quedaba más que un recuerdo. El usarla como una más de una de sus herramientas le dolía hasta lo más profundo de su ser, pero era necesario, quizás hasta fundamental para que todo saliera según lo planificado.

Bufaría molesto y tronaría un poco su cuello, luego sus nudillos. Pocas cosas podían calmar su ansiedad en un momento así, necesitaba calmarse cuanto antes. Avanzaría hacia uno de los tantos estantes en busca de una pequeña caja metálica pintada de azul oscuro. Al abrir la tapa vería sus vacíos y asimétricos ojos reflejados, uno afectado por el cáncer tenía la pupila más pequeña y parecía hundido, el otro con una pequeña mancha por esa vieja úlcera.

Lejos habían quedado esos años donde con su esmeralda mirada podía llamar la atención de cualquier joven, cuando su suave pelaje se frotaba con el de su madre en cada abrazo y donde su sonrisa podía ocupar su rostro a cada rato. Sus nostálgicas memorias se contraponían con su repulsiva y desagradable apariencia, muchas veces le costaba entender cómo pasó de ser alguien con un gran presente y futuro con una familia que lo amaba, a un horrible monstruo que fumaría un habano considerando la posibilidad de morir por ello en cualquier momento.


. . . . . . . . . .

Con notoria velocidad llevaría su pata hacia su teléfono, que se encontraba debajo de la almohada, para apagar la alarma. Contrario a otras veces no saldría de la cama al instante, más allá de la comodidad que hallaba entre sus sábanas y del sueño que la acompañaba en cada mañana, el cansancio arrastrado por la falta de descanso a lo largo de toda la noche la encadenaba a su colchón. ¿Cómo alguien era capaz de roncar tanto?

Abriría los ojos poco a poco y se los frotaría con sus dedos, maliciosas ideas cruzaban su mente y estaba demasiado tentada como para no recurrir a ellas. Podría saltarle al torpe zorro encima mientras gritaba, jalar de su cola hasta tirarlo al suelo, ir a por una jarra de agua y empaparlo desde las patas hasta las orejas, entre tantas otras cosas. Voltearía suavemente sobre su cuerpo para evitar despertarlo, analizaría a su objetivo en pos de las maldades con las cuales se vengaría… si es que estuviera ahí.

Más de una vez el vulpino le había comentado de sus anécdotas llegando tarde porque él se quedaba dormido, no hubiese esperado que despertase antes que ella. Lo llamaría por su nombre un par de veces y no habría respuestas de su parte ¿Se habría ido a su casa en medio de la noche quizás? ¿Estaría enojado con algo? Era una posibilidad que la molestaba y que, pese a que intentaba borrar la idea, se enraizaba con más fuerza. Si antes de que Nick confesase la relación que mantuvieron meses atrás, ella era un cúmulo de nervios y sentimientos que le costaba explicar, en ese preciso momento el no tenerlo a su lado originaba un dolor en su pecho que de a poco comenzaba a expandirse.

Apenas tomase su teléfono para llamarlo, un sonido proveniente del baño llamaría su atención, alguien tiraba la cadena del retrete. El zorro, que ya portaba su uniforme, saldría a paso lento mientras observaba su teléfono en tanto Judy fingía estar dormida y lo miraba de reojo. Nick tenía los auriculares puestos, era la evidente razón por la cual no la había escuchado.

Sin saber mucho qué hacer, saldría de su cama mientras Nick estaba centrado en la cafetera. En cuclillas y con largos, pero lentos pasos, se pondría en papel de un depredador para darle un gran susto al roncador serial que la había transformado en su víctima a lo largo de la noche. El zorro había dejado la cafetera y ahora estaba centrado en su teléfono, debía de apurarse por si se daba la vuelta.

Con un andar ahora más acelerado se acercaría a Nick apuntando con sus dedos por debajo de sus axilas para hacerle cosquillas, pero un espantoso sobresalto la haría caer sobre su rabito de algodón luego de largar un ahogado grito. El zorro por su parte estallaría en carcajadas, después de haberse dado la vuelta y ser quien diese el susto a la torpe coneja, mostrando del primer al último de sus colmillos con una mirada que le inspiró un instintivo terror.

—¡Eres un idiota! —exclamaría Judy a viva voz mientras se ponía de pie para empujar al vulpino que ni siquiera se preocupaba por los golpes de la coneja—. ¡Te odio! —Pronto la risa de Nick se volvería contagiosa, a lo que la indignada coneja comenzaría a sonreír también.

—Escuché tu alarma mientras estaba en el baño, sólo me puse los auriculares para ver si intentabas esto. Eres tan predecible, Zanahorias…

—No se vale, tú me conoces a fondo y yo apenas tengo recuerdos de los últimos años —indicaría Judy de brazos cruzados intentando excusarse.

—Ese es tu problema, rabo de algodón, nada te habría pasado si no hubieras querido asustarme, no puedes ganarme en mi propio juego.

—¿Eso es lo que tú crees? —preguntaría con un pícaro tono de voz, acto seguido lo tomaría de su corbata y jalando de ella lo rebajaría a su misma altura—. Quizás pueda demostrarte lo contrario, si me das una oportunidad… —Con la mirada del zorro fija en la suya, Judy comenzaría a acercar sus labios a su hocico.

—Veo que alguien tiene ganas de…

En cuanto tuviese toda su atención, Judy desconectaría los auriculares de Nick de su teléfono. Jalaría con mayor fuerza de su corbata para hacerlo caer y así usar los cables de los auriculares como unas improvisadas esposas. El zorro intentaría liberarse pero la coneja lo inmovilizó con demasiada facilidad al sentarse sobre su espalda.

—Sí que soy predecible, ¿no crees, Nick?

—Bien, también puedes ser una caja de sorpresas, Judy, no es que… ¡Oh, no! ¡Eso no!—Los dedos de la coneja irían a ambos costados del zorro, por debajo de las costillas para hacerle cosquillas. La cola del zorro iba de un lado a otro y pese a que forcejeaba, la coneja no pensaba dejarse ganar.

—Si admites que eres un zorro torpe que fue vencido por una astuta coneja te dejo ir.

—¡Jamás! ¡Ni lo creas!

—¿Quieres más entonces? Te puedo hacer gritar como a un cachorro.

—¡Si te gusta jugar sucio pues bien!

El zorro aprovecharía que Judy estaba muy centrada en contenerlo y torturarlo con algo tan cruel como las cosquillas. Haciendo uso de su cola, golpearía su rostro para tomarla desprevenida y tomar un segundo de ventaja. En cuanto la coneja llevase una de sus patas a su rostro, Nick se levantaría con todas sus fuerzas haciéndola caer sobre uno de sus costados.

—Me llenaste la boca de pelos, Nick…

—Si seguimos con esto no tendremos tiempo de desayunar y llegaremos tarde… ¿Tregua?

—De acuerdo, tregua, pero sólo por esta vez. —El vulpino se daría la vuelta y Judy se acercaría a él para desatarlo.

—Ve a cambiarte, yo preparo el café —indicaría el zorro una vez que tuviera sus patas libres—. No te haces una idea de cuánto extrañaba estas tonterías.

—¿Extrañabas estar de patas atadas y debajo de mí? —La coneja se dirigiría hacia su armario, luego de abrir las puertas de éste tomaría su uniforme y lo dejaría sobre su cama—. No pensé que te gustase tanto ser así de sumiso, Nick. —Se quitaría su camisón para dormir y se pondría la parte superior de su uniforme, luego su pantalón.

—Así que la Judy picarona está de regreso, bien jugado, Zanahorias. —Pese a que le golpease en su orgullo, al zorro le sería imposible contener una leve sonrisa.

—Cuando desperté fui a buscar esas galletas artesanales que tanto te gustan, las de la panadería de aquí a la vuelta. Están recién horneadas y todo.

—¿Entonces despertaste temprano sólo para darme un pequeño gusto?

—Lo sé, Zanahorias, soy genial.

Nick dejaría el par de tazas de café sobre la mesa y luego iría a por las galletas, mientras que Judy tomaría asiento; se dejaría consentir un poco al menos en esta ocasión para darle el gusto. El desayuno se desarrollaría en mayor parte en silencio, no tenían demasiado tiempo para charlar y ambos comían un tanto apurados en su carrera contrarreloj para ir a la reunión del día con Bogo.

Por primera vez en semanas, Nick aprovecharía la reunión para plantear una nueva estrategia. Según el zorro le comentó a la coneja para argumentar su encuentro con Skye, uno de los mamíferos de Arcagma era un conocido por Nick. Zachary Jeffers era el nombre del reno que supo ser visto en diversos ataques, pese a no ser parte de quienes escaparon en el motín. En su historial había múltiples asaltos, venta de drogas y armas, así como un par de casos de su asesinato, pero más allá de sus crímenes un dato destacaba del resto. Varias habían sido las veces en que fue avistado con una pantera cuya descripción coincidía con Herbert Crncévic, su vínculo con Arcagma era más que evidente.

Hasta donde Judy tenía entendido, Nick recibió un dato de uno de sus contactos, quien afirmaba que Jeffers había sido localizado a lo largo de la última semana en dos diferentes puntos del Distrito Forestal. Tanto el zorro como la agente de la ZIA afirmaban haberlo seguido y encontrarlo en ambos lugares, razón por la cual estarían juntos por la noche cuando Judy los encontró.

Corrían los rumores de que Jeffers era uno de los reclutadores de Arcagma y se presentaba en busca de nuevos socios que quisieran dinero fácil. Dar con él permitiría dar pie a múltiples estrategias, desde atraparlo e interrogarlo, hasta seguirlo al lugar donde el ejército de Arcagma yacía escondido. Los ojos de la coneja se abrirían de par en par al contemplar dichas opciones, el caso podría dar un giro por completo a su favor. Nick por su parte repetía lo que Skye le fue diciendo por teléfono mientras él conducía hacia el apartamento de Judy, durante la noche. El zorro nunca había conocido al reno en sí, tampoco hubo contacto que le pasase la información, aunque era cierto que podían atraparlo con la información que Skye fue recolectando en silencio a lo largo de las últimas semanas.

Si bien la zorra de blanco pelaje era una constante incógnita, así como también podía ser un arma de doble filo, no tenía otra opción más que repetir el guion que ella le había armado si es que quería recuperar a Judy. A lo largo del día debería de buscar algún momento para hablar a solas y buscar razones que le permitieran recobrar su confianza en ella. Si bien lo acontecido durante el rescate de Theresa Langley dejaba mucho qué pensar, había algo en Skye que sin dudas había cambiado. La máscara de la agente fuerte, segura de sí misma y dispuesta a todo parecía haberse quebrado; lo que había debajo de esta fachada sin embargo no era algo con lo que se sintiese completamente tranquilo, no sabía qué esperar de alguien como Skye.

Con el desayuno ya terminado y con todo listo ambos bajarían las escaleras, pese a la insistencia de Nick para tomar el elevador. En un viaje agradable y tranquilo en el vehículo del vulpino, ambos se dirigirían a la estación central de la ZPD. Si bien el zorro se mostraba tranquilo, Judy por su parte sentía un nudo en su estómago que no recordaba haber sentido nunca antes.

—Son los nervios, no te preocupes. Sólo tienes que actuar normal, saludar a todo el mundo como si nada pasara, no sonreír más de lo debido pero tampoco parecer un amargado como Bogo.

—¿Ya hemos pasado por esto antes?

—Sólo una vez… Ya sabes, era nuestro primer día como pareja, nos asignaban el caso… Volver a vivir esto hace que todo mi pelaje se erice un poco, pero a la vez ansiaba sentirlo. —La amable sonrisa de Nick de poco y nada servía para tranquilizarla—. Vamos, Judy, no estés nerviosa.

—Gracias por decirme que no esté nerviosa, ahora mis nervios desaparecieron como por arte de magia —exclamaría la coneja con una tímida risilla.

—Que cruel eres, Zanahorias…

—Perdón… —Bajaría sus orejas en lugar de replicar el comentario de Nick, como el zorro hubiese esperado. Le diría que se veía demasiado tierna, pero arriesgarse a que lo golpeen mientras conducía era suicidio—. Ni siquiera cuando estaba por graduarme estaba tan nerviosa.

—Tienes la suerte de tenerme a tu lado, nada podría salir mal.

—Claro…

—¿Acaso desconfías de mí? ¿Después de que fui por las galletas?

—Bien, confiaré en ti pero sólo por las galletas de hoy, nada más.

—Sí que es fácil convencerte.

—¿Qué dijiste?

—Que me gusta complacerte…

Nick aparcaría en el estacionamiento para personal de la ZPD, en el mismo lugar que solía ocupar casi todas las jornadas de trabajo. Ambos cruzarían miradas un par de segundos antes de bajar del vehículo, había cierto temor tanto en los verdes como en los púrpuras, pero ninguno de los dos titubearía. Sus nervios y los sentimientos encontrados parecían frenarlos, pero su relación ya estaba clara y un vínculo más fuerte que antes los unía. Luego de descender del coche se encaminarían hacia la entrada de la ZPD, de un modo u otro un día más de trabajo los esperaba y nada los detendría.


. . . . . . . . . .

Si bien había improvisado todo sobre la marcha, sus planes con Jeffers como eje parecían darle los resultados que deseaba. Sus compañeros, y Bogo sobre todo, habían quedado más que conformes con las ideas que compartió junto con Nick. Si bien el zorro se llevó parte del crédito por ser quien supuestamente obtuvo la información en cuestión, ella hizo todo el trabajo y fue quien más explicó la situación. La decisión final del equipo fue seguir de cerca al mamífero que parecía reclutar nuevos animales para Arcagma, evitando arrestarlo de momento para ver hasta dónde se extendían sus redes y contactos.

Dado el supuesto buen trabajo del dúo vulpino, Bogo les dejaría el día libre para que se moviesen con libertad. Desde el momento en que mencionaron a Jeffers algo cambió en el búfalo, su típico semblante serio y agotado fue reemplazado por un particular brillo en su mirada pocas veces visto. Después de varias semanas estancadas al fin lograrían avanzar en su investigación, o eso es lo que la mayoría pensaba.

Aunque planificase todo en un santiamén, Skye había decidido no dejar nada al azar. Jeffers bien sabía de su participación y la de Nick en las incursiones de Arcagma, el reno era un arma de doble filo del que la zorra ártica se desharía en la primera oportunidad que se le presentase. No le gustaba la idea de que el equipo se frustrase de cara a la investigación, pero le agradaba la idea de golpear a Herbert en uno de sus puntos débiles; Jeffers era uno de los pocos mamíferos que sabía que mantenía una buena amistad con la pantera. Además de ello su principal objetivo estaba cumplido, ya había ayudado a Nick con Judy. Por el modo en que los vio entrar al despacho de Bogo podía notar que algo entre ellos cambió para bien, su curiosidad estaba a flor de piel.

Bogo sería el primero en salir de su despacho, debía de ir a una reunión con Lionheart en la alcaldía para hablar sobre políticas de seguridad y ya estaba en una carrera contrarreloj, la charla sobre Jeffers se había extendido demasiado. Clarke iría a informes para terminar con lo que nadie quería hacer, mientras Jack y Nick se encaminaban junto a él en busca de expedientes y viejos reportes con una curiosa camaradería nunca antes vista entre ellos. Al ver a los machos alejarse, Skye cruzaría su mirada con la coneja y, con una sonrisa perspicaz dibujada en su rostro, haría un gesto con su cabeza para que Judy la siguiese. Sin mucho que perder, y dado que Bogo les había dado la mañana para trabajar a gusto, comenzaría a seguir a la vulpina sin mucho entusiasmo, por alguna razón nunca terminaba de ser de su total confianza.

—¿Qué piensas de lo de hoy, Judy? —preguntaría la vulpina sin dirigirle la vista, su atención estaba en el camino hacia un pequeño despacho que Bogo le había asignado a ella y a Jack. Allí guardaban todo lo que consideraban de utilidad, para no tener que ir y volver a la ZIA a cada rato.

—Deberías haber dejado que Nick se luzca un poco más, fue él quien consiguió la información al fin y al cabo, lo opacaste al hablar tanto.

—Esto no es una competencia, Judy, con Nick sólo nos enfocamos en hacer un buen trabajo. —Comenzarían a subir unas escaleras—. Considero bastante la posibilidad de que no te caigo bien de a ratos, y entiendo que puede venir por lo que pasó anoche.

—Con Nick ya blanqueamos todo lo que había que hablar, no hay rencores con él.

—Ese "con él" me confirma que hay cierta reticencia conmigo. —Una sonrisa se dibujaría en el rostro de Skye al ver la postura de Judy—. Es aquí, yo vine a buscar unas cosas mías, puedes ir luego a cumplir con las tareas que tú quieras. —Luego de detenerse frente a una puerta, la zorra de las nieves introduciría su llave y giraría el picaporte, para después adentrarse en la habitación y prender la luz.

—Como para dejar todo en claro, no sé cuáles sean tus intenciones con Nick, pero eso de ir paseándose en su casa en paños menores no me agrada demasiado.

—Hablas como si fueras su pareja, Judy. —La coneja tragaría saliva y además de sonrojarse se pondría nerviosa, Skye la miraba de reojo y se acercaba a un escritorio que se hallaba en medio de la sala mientras reía para sus adentros.

—No soy su pareja, sólo me preocupo por él —exclamaría Judy cruzándose de brazos y desviando la mirada.

—Tranquila, sé muy bien lo que hay entre ustedes —indicaría Skye mientras reía para sus adentros ante la actitud de la coneja.

—No sé de lo que hablas, Skye… —Una sonrisa que abarcaba su hocico por completo se dibujaría en el rostro de la vulpina, quien se cruzaría de brazos y observaría a Judy fijamente—. ¿Tan obvio es?

—No tanto, tranquila. Se lo dije a Nick antes de que fuera a por ti, es algo que intuía desde antes de que tú perdieras la memoria y lo que pasó anoche terminó de confirmar mis teorías.

—Hablas como si nos siguieras muy de cerca.

—Hacía tiempo que no veía una relación vulpino-lagomorfo, es cuanto menos curioso.

—Espera, ahora que recuerdo… Si tú intuías que había algo entre Nick y yo, ¿por eso me dijiste que me aleje de Jack?

—No te lo tomes a mal, pero desde lejos era demasiado obvio que fue algo pasajero, al menos para ti. Sé que salieron una vez y no salió para nada bien, pero que había cierto interés.

—Es que Jack es…

—Lo sé, sólo da una buena primera impresión, luego lo arruina siempre que abre la boca. —Judy dejaría escapar una sonrisa, Skye tenía toda la razón.

—Necesita relajarse un poco.

—Es lo que pasa cuando un macho que tenía un gran ego comienza a ser rechazado por muchas hembras, pero dejemos a Jack de lado…—La coneja bajaría las orejas, sabía que Skye la llevaría a terreno peligroso—. ¿Concretaron algo?

—¿Concretar? —El pelaje de la espalda de Judy se erizaría por completo mientras un escalofrío recorría todo su cuerpo—. ¿Qué quieres decir con eso?

—Estamos aquí sólo para chismear, ¿acaso pensabas que haríamos algo más? Pronto aprenderás de Nick que los vulpinos somos muy curiosos a veces.

—Demasiado curiosos…

—Es que… —La zorra mordería uno de sus labios, debía de medir sus palabras pero a su vez quería lanzarse al todo por el todo—. ¿Cómo hicieron con la diferencia de tamaño?

—¡Skye! No hicimos nada, absolutamente nada de nada —gritaría Judy ruborizada de pies a cabeza.

—¿Entonces no hubo sexo de reconciliación? Creo que esperaba demasiado de Nick… —indicaría la zorra un tanto decepcionada.

—¿Y qué si hubo algo? Digo… Que no hubo… ¡Dios!

—¡Santas frutillas con crema! ¡Lo sabía! —Skye golpearía el escritorio y movería su cola un tanto entusiasmada—. ¿Por qué lo niegas, Judy?

—Porque no me gusta hablar de estas cosas con alguien a quien no le tengo confianza, apenas te conozco, Skye, y tú me hablas como si fueras mi amiga de la infancia.

—Bien, de acuerdo, te entiendo… Seré justa contigo, como para que puedas sentirte menos incómoda. —Skye tomaría aire mientras la nariz de Judy no paraba de moverse, no quería admitirlo pero la vulpina tenía todo su interés en ese preciso momento—. Yo, Skye Steppefurd, alguna vez… estuve en una relación como la tuya.

—¿¡Qué? —Judy bajaría las orejas ante la inesperada afirmación, pero pronto las volvería a elevar tan rápido como cayera en la cuenta—. ¿Tú y Jack? ¿Cómo? ¿Cuándo?

—Creo que podría decirse que éramos jóvenes y estúpidos, pero la idea no era hablar de lo mío… —Skye bajaría la mirada junto con sus orejas por un momento, se la veía mucho más seria que hasta hacía sólo un par de segundos—. Sólo quiero que sepas que no estás sola, es difícil en un principio porque piensas que el mundo querrá destruirte por ir contra la corriente, pero no es así. No eres la única en vivir una relación zorro y coneja y no eres la única que tiene una relación interespecie, te sorprendería la cantidad que hay.

—Mis vecinos tienen una relación interespecie, son un kudú y un gacela órice macho, y aun así puedo ver cómo los miran mal, sólo son antílopes de diferentes razas y ya los juzgan. Si tenemos eso como base, imagina una relación entre presa y depredador… El mundo definitivamente está en nuestra contra.

—No digo que salgas y lo grites a los cuatro vientos, sólo que no dejes que el miedo te impida disfrutar de lo que tienes con Nick.

—Anoche creí que algún que otro recuerdo volvería después de todo lo que hablamos, que podría despertar y volver a ser la misma de antes, pero no fue así…

—¿Te sientes frustrada o decepcionada?

—A decir verdad, no recuerdo haber amanecido tan feliz, tan segura de mí misma, tan… bien. No gritaré a los cuatro vientos que estoy con un zorro, pero el miedo nunca me detuvo y menos lo hará si se trata de Nick.

—Ojalá todos tuvieran el mismo coraje que tú, Judy… De ser así estoy segura que la ZPD tendría un gran repertorio de parejas como la tuya.

—No creo que sea para tanto —indicaría pensativa.

—Wolford y esa tigresa, la lince que trabaja de conserje en la entrada con el compañero de Wolford, el recepcionista y la jabalí…

—¿¡Ben y Nancy!?

—Al menos Benjamin, de ella no sé qué pensar. —Skye llevaría su pata al bolsillo derecho de su pantalón, sacaría el celular y se quedaría un par de segundos leyendo la pantalla—. Supongo que seguiremos en otro momento, Jack quiere que lo acompañe a buscar algunas cosas.

—Ahora que lo mencionas, ¿no lo notaste raro hoy? Él y Nick no eran exactamente mejores amigos.

—Quizás tengas que hablar con Jack y advertirle como a mí que Nick es sólo tuyo, queda en claro que a tu zorro le gustan los conejos…

Judy no sabría cómo responder a la broma de la vulpina que, luego de tomar un par de expedientes e informes, se dirigiría hacia la salida. Skye esperaría a que la coneja saliese antes que ella y luego saldría de la habitación. Se saludarían y tomarían caminos opuestos, mientras la zorra de las nieves volvía a bajar por las escaleras para ir hacia la planta baja, Judy se encaminaría hacia el baño que se hallaba en el segundo piso.

Jack la esperaba en el estacionamiento, no había explicado bien los motivos pero no parecía ser más que una reunión formal en la ZIA. Quizás tratasen los últimos secuestros que orquestó Arcagma, o quizás tuviera algo que ver con las medidas de seguridad que Bogo discutiría con Lionheart. Fuese como fuese, le molestaba que no le hubiesen avisado con anticipación, podría haber aprovechado la mañana para muchas cosas al no tener que estar ligada a Jack ni a las órdenes de Bogo.

Se detendría en seco y elevaría sus orejas mientras giraba hacia el lugar de donde escuchó algo que abría una infinidad de posibilidades. Era un sujeto molesto, el oficial a cargo se notaba desbordado por la situación. Jack podía esperar, debía de intervenir cuanto antes, tenía una oportunidad como pocas.

A paso ligero se acercaría al escritorio que separaba a los mamíferos que discutían. Se pararía detrás del zorro rojo que discutía con el oficial, posaría una de sus patas sobre su hombro y éste tendría un ligero sobresalto. El policía por su parte se calmaría al verla llegar, Skye le haría un gesto con la mirada y éste se retiraría luego de bufar molesto. Tomaría asiento en el lugar que dejó libre el mamífero al retirarse, posaría sus codos sobre el escritorio y apoyaría su cabeza sobre sus patas.

La mirada seria y fría de Skye ayudaría a calmar al vulpino, que se cruzaría de brazos esperando a que la zorra blanca tomase la palabra. Por lo que veía en la ficha que llenó el oficial, su nombre era David Goldschmidt y denunciaba un robo en su negocio. Pensando en sus pasos a seguir, Skye comenzó a idear un plan que rozaba lo extremo pero de ser exitoso la dejaría en una situación más que favorable.

—Bien, David, soy la agente especial Skye Steppefurd, de la ZIA. Soy una de las encargadas del caso Arcagma, no de Harkness en sí, pero todo lo que pueda decirme será de vital importancia.

—Es un auténtico placer, mi estimada —exclamaría Goldschmidt con una pícara sonrisa.

—Dijo que quiere la recompensa por haberlo encontrado, por lo que he de suponer que tiene algo relevante.

—Tal y como le decía al otro idiota, Harkness entró a mi negocio de antigüedades hoy para robarme. Un sujeto me distrajo y él se llevó lo que quiso.

—¿Está seguro de que fue Harkness? ¿Lo vio antes de que huyera con lo que robó?

—Así es, escuché ruidos en otra habitación y al ir ahí estaba él. —Goldschmidt se ahorraría el dato de no estar solo, debía de proteger a Theresa.

—¿Sabe del paradero de Harkness o su aliado?

—De Harkness no estoy seguro, pero de su aliado… Puedo darle su nombre y algunos datos personales, tomé una foto de su licencia de conducir.

—De acuerdo… —Skye completaría un par de datos en el informe de la denuncia—. Permítame ver la foto con los datos del sujeto. —El zorro entregaría una hoja donde se hallaba impresa la identificación de un lobo de nombre Barnes Willard—. Necesito anotar qué fue lo que le robaron, Goldschmidt.

—Fue… un viejo libro. Su valor radica en su antigüedad, en sí el contenido no es la gran cosa. —La duda de Goldschmidt le llamaría la atención a la vulpina, que insistiría un poco más.

—Necesito el nombre para devolverle el libro si encontramos los artefactos robados por Harkness.

—Bien, pero quiero que me lo regresen al instante. Se titula Hermandad de Los Lirios de Sangre, la verdad detrás de Zootopia.

—De acuerdo… —Las pulsaciones de Skye fueron en aumento, bajaría la mirada al escribir para que Goldschmidt no notase cómo se habían dilatado sus pupilas. Su evidente molestia indicaba que el zorro estaba más que al tanto de la historia de la Hermandad, quizás pudiese aprovecharse de él en el futuro.

—¿Algo más que deba anotar? —preguntaría el impaciente vulpino.

—No por ahora, sólo debe esperar a que esto se resuelva. Hablaré con mis superiores para proceder de la forma más prudente posible.

Skye se pondría de pie, estrecharía su pata con el vulpino y luego de un frío saludo se dirigiría hacia donde se hallaba Garraza. Le dejaría al cheetah la denuncia para que se la entregase a Bogo apenas regrese de su reunión con Lionheart. Si alguien le recriminaba su falta de accionar al descubrir la posible localización de Harkness, respondería que, al igual que con Jeffers, creyó que lo mejor sería actuar con prudencia y no apresurarse. Al fin y al cabo el mismo Bogo indicó que esa sería la postura general en caso de toparse con mamíferos involucrados en el caso.

Con poco tiempo a su favor, antes de que el búfalo estuviera al tanto de todo, tomaría el teléfono para hablar con dos mamíferos en particular. Sabiendo que Arcagma estaba obsesionado con encontrar a Harkness para recuperar una reliquia que éste había robado de la Hermandad, llamaría a Herbert para que fuese en busca del escurridizo ladrón. Antes de ello sin embargo hablaría con Diego Blackwell, su jefe dentro de la agencia y principal contacto en la Hermandad, le daría unos minutos de ventaja sobre la pantera. Avisaría de la presencia del libro y que Herbert estaba en camino, de modo que el zorro de mármol pudiese tomarlo por sorpresa e intentar acabar con él. Le tentaba la idea de no avisarle a Blackwell de la presencia de la pantera, cualquiera de los dos muertos le eran de utilidad, pero Herbert supondría más problemas en el futuro cercano y era más difícil de derribar.

La posibilidad de recuperar el libro, hallar lo que robó Harkness y acabar con Herbert se le hacía demasiado buena para ser verdad, quizás hasta le permitiesen reingresar a la Hermandad. No quería hacerse falsas ilusiones pero debía de admitir que tuvo mucha suerte de toparse con Goldschmidt. Ahora sólo debía de cruzar los dedos para que Harkness y el tal Willard estuviesen en donde vivía el desprevenido lobo, no entendía cómo alguien podía salir a robar con una identificación en sus bolsillos. Quizás no fuese tan estúpido como para ir a su hogar a esconderse, pero después de tan magno error cualquier cosa podía esperarse.


. . . . . . . . . .

El malhumor y la ansiedad de Harkness se percibían con sólo verlo, yendo de un lado a otro con el ceño fruncido y en silencio, siendo esto último lo más extraño en él. Mientras volvían al apartamento de Willard luego de robar el libro de la Hermandad, ambos coincidieron en avisar a Fowler de su nueva adquisición, aunque el zorro no estaba muy convencido de ello. Si bien el agente del ZBI se había opuesto a tomar el libro por la fuerza, necesitaban de él para protegerse una vez que dieran a conocer la existencia de un grupo tan peligroso como la Hermandad y su posible vínculo con Arcagma. Willard estaba seguro de que Fowler no había accedido a robar el libro por miedo a ser descubiertos, ahora que lo tenían en sus patas confiaba en que los ayudaría a seguir adelante sin oponerse demasiado, aunque quizás debieran modificar un poco la historia y evitar mencionar el par de percances que hubo de por medio.

Contrario al ladrón, el lobo se mantuvo leyendo en voz alta todo dato que le parecía importante, y vaya que eran varios. Harkness no le prestaba demasiada atención pero él insistía con los gobiernos derrocados, el lavado de dinero, las familias que se vieron obligadas a abandonar la ciudad o aquellas que incluso perecieron bajo las garras de la Hermandad. Su entusiasmada lectura se frenaría al escuchar cómo alguien golpeaba la puerta con una suavidad parsimoniosa. Se le hacía extraño que Abel llegase minutos antes de lo pautado, solía ser en exceso puntual.

Harkness se escondería en el dormitorio como acostumbraba a hacer cada vez que alguien llamaba a la puerta. Willard por su parte se acercaría para atender a quien estaba al otro lado de la entrada, luego de esconder el elemento robado en una estantería con varios libros más. Al mirar a través de la mirilla vería a un lobo de azabache pelaje y ropas casuales cruzado de brazos. Antes de abrir la puerta pondría la cadena en el pasador, para evitar que el extraño pudiera entrar, desconfiaba de su oportuna aparición.

—¿Puedo ayudarlo? —preguntaría Willard asomando apenas su rostro por la puerta entreabierta.

—Barnes Willard, ¿verdad? —El lobo azabache se acercaría un poco y elevaría un papel—. Me envía Wright para hablar sobre su contrato, los vecinos dicen que han visto a un zorro entrar y salir de aquí reiteradamente. Si está viviendo con alguien más tenemos que revisar el monto que paga mes a mes.

—Es un amigo que está de paso en la ciudad, pero no está alojado aquí, sólo viene día por medio.

—¿Le molestaría dejarme pasar? —Willard tragaría saliva, no podía arriesgarse a que alguien viera a Harkness allí mismo. Tampoco recordaba nada sobre pagar un monto extra, quizás pudiera llamar a Wright, dueño de los apartamentos, para hablar sobre el contrato y evitar que el lobo entrara.

—¿Cuál es su nombre?

—Soy Blaz, ¿va a abrir señor Willard?

—Quisiera hablar primero con Wright, espere un momento.

—Claro, aquí lo espero.

El ladrón se asomaría desde el dormitorio para preguntar en voz baja quién era el sujeto al otro lado de la puerta. Un acelerado Willard buscaría su teléfono para marcar el número de quien estaba a cargo de los apartamentos, en tanto explicaba la situación a Harkness. El zorro tomaría el libro y se escondería en el baño, que tenía una pequeña ventanilla que daba hacia el exterior. En caso de que revisaran el lugar podría pasar por ahí, aunque eso implicaría saltar desde un segundo piso.

Mientras Willard intentaba comunicarse con Wright, giraría hacia la puerta y vería cómo el picaporte giraba y una pata se asomaba para quitar la cadena del pasador. Dejaría caer su teléfono para correr hacia la puerta, pero esta se abriría con fuerza y el lobo azabache entraría al apartamento junto a un zorro de mármol y un lobo de blanco pelaje, estos últimos dos vistiendo costosos trajes de color negro y dejando entrever sus pistolas de forma amenazante.

Sin tener hacia dónde huir, Willard se arrodillaría mientras observaba el suelo y llevaba sus patas detrás de la nuca, entregándose por completo. El zorro de mármol cerraría la puerta mientras ambos lobos tomaban a Barnes y lo llevaban al dormitorio. Sólo una idea llegaba a la mente de Willard, la Hermandad había logrado dar con él, estaba jodidamente muerto una vez consiguieran lo que fueron a buscar.

Abel tenía razón al fin y al cabo, ir por el maldito libro era firmar una sentencia de muerte, pero si bien era tarde para él quizás Harkness tuviese alguna oportunidad y también pudiera avisar a Fowler y a Grace para que se resguarden. Elevaría la voz y comenzaría a pedir clemencia, aunque se le dificultaría esbozar frase alguna por el nudo que se formaba en su garganta en tanto quebraba en llanto. Blaz abriría la puerta del baño y Willard hallaría paz al ver que Harkness se había ido, cuanto menos esos sujetos no conseguirían lo que querían.

Según escuchó de boca del zorro de mármol, Mauve era como se hacía llamar el lobo blanco que lo cuidaba. El vulpino buscaría lo que Willard suponía era el libro de la Hermandad, en tanto Blaz hacía lo propio en su dormitorio. Luego de un par de minutos de incesante búsqueda consultarían con Willard, quien negaba saber de qué hablaban. No pasaría demasiado tiempo para que los tres cánidos se parasen frente a él para intimidarlo, parecían estar más que apurados por alguna razón. Le ofrecían dejarlo vivir aunque estaba más que seguro que mentían, sabía demasiado al fin y al cabo. Ante su rebeldía, ambos lobos lo sostendrían mientras el vulpino sacaba una navaja de su bolsillo. Cerraría los ojos al sentir el filo del arma blanca sobre su cuello, pero entonces un sonido proveniente de la entrada detendría el corazón de los presentes.

Luego de la orden del zorro de mármol, Blaz se acercaría a la puerta mientras Mauve lo acompañaba desde detrás con su arma en alto. El vulpino esperaría en silencio desde el dormitorio, para así evitar que Willard intentase escapar o frustrar sus planes. Si bien estaba en clara desventaja, debían de ser tan discretos como fuese posible.

—Hola, ¿puedo ayudarlo en algo? —preguntaría el lobo azabache asomándose por la puerta entreabierta, tal y como Willard había hecho minutos atrás.

—Barnes me llamó hace un rato, me dijo que era urgente. ¿Quién es usted?

—Un amigo de él, espere que voy y le aviso que llegó, está en el baño. ¿Cómo es su nombre?

—Abel.

—Espéreme un momento Abel.

Luego de cerrar la puerta, el lobo caminaría a paso ligero hacia donde estaba su jefe junto con Willard, Mauve se mantenía con su arma en una de sus patas, a la espera de la orden que le diesen a su compañero. El zorro de mármol observaría en silencio a Willard, quizás si torturasen a su amigo lo pudieran hacer hablar rápidamente, antes de que Herbert llegase. Al escuchar la idea de sus captores, Barnes gritaría con su instinto a flor de piel para alertar a Abel.

Con una impetuosa patada, Fowler entraría al apartamento de Willard con su arma en alto y arremetería contra el primer mamífero que se encontrase. Mauve, lento de reflejos, recibiría un disparo en uno de sus hombros y luego en su estómago. Si bien gemía de dolor y su muerte no llegaría tan rápido, Fowler lo dejaría vivir para tomarlo de rehén contra los demás animales que tuviesen a Willard y tomaría su arma. Un lobo negro como la noche se acercaría a paso veloz pero se detendría en seco. Fowler apuntaba con el arma de Mauve hacia la cabeza del lobo blanco, y con una segunda arma hacia él.

—¿Quién está a cargo aquí? —preguntaría Abel a viva voz.

—Yo, Abel, tengo aquí a tu amigo, Barnes Willard. —La voz llegaría desde el dormitorio, si bien su amigo estaba en peligro Fowler se calmaría un poco al saber que Harkness había huido. Era mejor lidiar con un solo rehén que con dos.

—¿Qué es lo que quieren aquí? ¿Por qué han venido? —Tal y como le enseñaban en la academia, el lobo del ZBI intentaría negociar para rescatar a Willard.

—Tu amigo se metió con la gente equivocada, pero no venimos por él precisamente. —Un zorro de mármol aparecería desde el dormitorio, caminaba desde detrás de Barnes y apuntaba hacia su cabeza—. ¿Sabe quién soy, Abel?

—¿Blackwell? ¿De la ZIA? —El pelaje de Fowler se erizaría por completo, tanto al ver a quién tenía enfrente suyo como al percatarse la razón por la cual estaban allí—. ¡Maldita sea Barnes! ¿¡En serio fueron a por el maldito libro!?

—No había modo de que nos descubrieran, no sé qué pudo haber salido mal —indicaría Willard sin saber cómo excusarse ante Fowler.

—Según me dijo mi contacto, tomaron tu billetera y sacaron una foto a tu licencia de conducir… La verdad, me sorprende que alguien que acompañe a Harkness sea tan torpe como para cometer un error así.

—¿Sabes qué? —rugiría Fowler furioso—. Tendría que dejarte aquí por idiota, no sólo por no hacerme caso, sino por ser tan estúpido. ¿Cómo es que no se te pasó por la cabeza la idea de dejar todas tus cosas en tu auto?

—Yo… No sé, estaba muy ansioso y con muchos nervios, sólo pensé en el plan y me lancé de lleno…

—El chiste dice que mandas un idiota a robar y toca el timbre… Supongo que Willard es más idiota aún, entra por la puerta principal con su billetera consigo. —Los dos lobos que lo acompañaban comenzarían a reír ante la broma de Blackwell—. Baja el arma y ayúdanos con el libro, Abel, no tenemos nada contra ti.

—Sé que me matarían al encontrarlo, sé su secreto.

—No puedes demostrar nada de todo esto, te daremos una oportunidad. Soy el jefe de la ZIA, no soy el malo aquí. —El vulpino llevaría una de sus manos a su bolsillo, al parecer alguien le había enviado un mensaje—. Bueno muchachos, cambio de planes… Herbert está por llegar y viene acompañado de cuatro matones, no podremos hacerle frente.

—¿Hablan de Herbert Crncévic? —preguntaría Abel estupefacto, de librarse de Blackwell y los suyos quedaría encerrado por la pantera y, a decir verdad, no sabía qué era peor.

—El mismo…

No pasaría un segundo de la respuesta de Blackwell y éste dispararía contra Mauve, el lobo blanco en ese estado los retrasaría y podría forzar una pelea con los de Arcagma. Fowler arremetería contra Blaz, quien haría lo propio con el lobo del ZBI. Si bien logró acabar con el lobo azabache luego de disparar en su pecho, quedaría herido en el hombro de su pata hábil, no podía arriesgarse a disparar con la zurda al zorro de mármol sin lastimar a Willard. Pese a haberlo arrastrado hasta ese infierno no podía arriesgarse a matarlo para salvar su propio pellejo, su dedo se hallaba rígido ante el gatillo que jamás sería pulsado.

Un pensativo Blackwell apuntaba hacia él, Fowler inspiraría profundo esperando para dar su último aliento. Pensando en que el lobo podría darle información si Skye contactaba con él en el refugio de Arcagma, pero con poco margen de error con la pantera al llegar, el vulpino dispararía en una de las piernas de Fowler para dificultar su huida. Saldría con Willard como escudo y dejaría al lobo desangrándose como ofrenda a Herbert. Si tuviese suerte, quizás la pantera lo llevase consigo para saber qué pasó con Harkness y lo dejaría un tiempo con vida.

A sabiendas de todo lo que implicaba la situación donde se veía comprometido, una única idea se cruzaría por la mente de Abel. Si Barnes era torturado e interrogado podría hablar, llevando consigo nuevas víctimas. Debía tomar su teléfono y llamar al último mamífero involucrado con ellos, debía llamar a Grace para protegerla. Si bien la vista se le nublaba por estar desangrándose, además del insoportable dolor, buscaría en el registro de llamadas su número para advertirle de los riesgos a los cuáles estaba expuesta.

El desesperante tono sonaba incesantemente, ya podía sentir los pasos y murmullos acercarse cada vez más desde las escaleras. Si no moría ahí mismo los hombres de Arcagma acabarían con él. Prefería acabar con su vida en sólo un segundo antes de someterse a tan crueles bestias, por lo que si Grace no atendía llevaría la pistola a su sien.

—¿Abel? —El lobo suspiraría al escuchar la voz de la vulpina, un tanto confundida hasta donde pudo oír—. ¿Me escuchas?

—Grace, escucha muy atentamente y evita entrar en pánico… Nos acaban de encontrar, Barnes y Ed fueron a por el libro. —Fowler sentiría como se corría una silla, de seguro Grace se puso de pie para alejarse de su puesto de trabajo.

—¿Qué quieres decir con que nos encontraron?

—No sé dónde está Ed, pero se llevaron a Barnes y hay hombres de Arcagma llegando a donde estoy yo. —El silencio de parte de la zorra era absoluto—. Tienes que tomar a Scott y esconderte, ¿me oyes? Huye de la ciudad de ser posible, no confíes en nadie, toma sólo lo necesario y desaparece.

—Ya me estaba yendo desde que me dijiste que no entre en pánico… —Su voz se sentía afligida y desconcertada, hubiese querido acompañarla para amortiguar el golpe que toda la situación significaba, pero cuanto menos su tarea estaba hecha—. ¿Qué hay de ti? ¿Dónde estás? Puedo llamar a la policía.

—Estoy… —Un enorme y tuerto felino, oscuro como la noche y con una mirada que no vería ni en la más aterradora de sus pesadillas, se apareció frente a él junto a tres mamíferos más—. Buena suerte, Grace.


. . . . . . . . . .

Nota de autor: Casi dos meses, sí, no quiero ni pensar en ello... Aprobé mis finales, sufriendo mucho, comencé la uni, sufriendo bastante, y pronto me mandarán al hospital de la ciudad para intensificar mis prácticas, y así seguir sufriendo (? Con mi bitácora ya actualizada, y mi excusa de la uni ya dada por la tardanza, quiero mencionar algo que ya pasó de largo pero que no está demás... Este fic... ¡Cumplió un año! Ya sé que pasaron tres semanas de ello, pero hay que festejar igual, vámonos de parranda que mi beta paga las cervezas. Para no alargar más este capítulo, voy a ir acortando esta nota porque, como verán, abajo vienen más cosas. Antes de pasar a los agradecimientos, dejaré una pequeña sección de curiosidades y comentarios sobre la historia, no se revela nada nuevo pero creo que es un buen modo de conmemorar el aniversario de esta historia. Me voy despidiendo desde ya, muchas gracias por pasar y leer a lo largo de todo este último año, espero que estos diecisiete capítulos les hayan gustado y que sigan aquí presentes para ver qué le depara a nuestra tan querida y particular pareja. Ciao ;)


Curiosidades

Boceto original:

Bien, vamos desde el comienzo de la historia, desde sus orígenes apenas se concibió la idea. ¿Qué iba a ser LTW? ¿Cuándo surgió la idea de traer otra historia?

Fue sobre el final de Dystopia, mi anterior fic, que varias ideas se comenzaron a cruzar en mi mente, usando a los mismos personajes. ¿Qué habría pasado con los mismos personajes sin la trama de los collares y Cronos de por medio? Esa pregunta revoloteó por mi mente, hasta que idea salvaje apareció… Un asesino serial sería el eje de la historia, pero no un asesino como tantos otros. Quienes hayan jugado Heavy Rain quizás conozcan al "asesino del origami", quien obligaba a Ethan, uno de los protagonistas, a cumplir ciertos retos para recabar pistas sobre el paradero de su hijo, quien podría morir si su padre no llegaba a tiempo. Más allá de cuánto me gustó la trama de Heavy Rain, y el jodido giro que tomó al final, esta vez el asesino tendría un modus operandi diferente.

En lugar de una víctima serían nueve, o dieciocho si es que pensamos en quienes cumplen con los retos y las personas que tienen que rescatar. Algunos personajes se conocerían de antemano, otros no tendrían ni idea, pero llegado el momento todos se cruzarían. El asesino imponía tres retos a cada uno, siendo el reto final de todos el "mata a X psj", por lo que enfrentaría a los protagonistas que siguieran con vida. De los personajes presentes en LTW, Judy, Drew, Pronk, Tora, Langley, Clarke y Todd estarían en el rol de "cumple con los retos". Vale aclarar que los cuatro últimos no tenían nombre en ese momento, ni siquiera boceto tenían, son de los tantos personajes que cree inspirándome en diferentes amigos y lectores que conocí en este ámbito.

Antes de pasar al siguiente punto, quizás quieran saber (o quizás no, pero sigan leyendo) el por qué no terminé desarrollando esta trama policial. El principal motivo es que se me dificultó para armar la psiquis del asesino, sus motivos y su entorno. ¿Por qué ponía en esa situación a tantos animales? Además era serial, lo hizo otras veces, debía de tener un motivo con muchísimo peso. Fue al buscar entre varias posibilidades que dije, "quizás quiera reclutar gente", algo como Jigsaw en Juego del Miedo (o Saw en su defecto). Poco a poco fue naciendo la idea de Arcagma…

Personajes secundarios:

Algo que caracteriza a LTW es que son varios, quizás muchos, los personajes secundarios, y de a ratos primarios, que son originales. Una de las razones por las que escribo fics es porque busco aprender a escribir, y parte de ello es desarrollar a los personajes. Si bien tengo a los propios de la película, me gusta la idea de ir probando cosas nuevas y armar personajes desde cero, al final del camino todo aprendizaje cuenta.

¿De dónde sale la gran mayoría? Cómo dije anteriormente, la mayoría son un homenaje a lectores y amigos que conocí en este medio. Tora es mi beta, quien capítulo a capítulo hace un trabajo silencioso pero más que importante al corregir mis capítulos. Leonard Clarke es Leonardo Leto, a quien han de conocer si les gustan los fics de ZT, es un grandísimo amigo y un constante espejo de quien tomo grandes referencias al escribir, admiro mucho su trabajo. Todd por su parte está inspirado en The Damned Nameless, de mis primeros lectores en Dystopia, al igual que Victorique, representada a través de Laura Sánchez. Sarah Langley es espejo de quien dibujó mis imágenes de perfil, Seth Liawar, una de las personas que más significó para mí al decidir seguir escribiendo historias. Fowler iba a ser un personaje de menor relevancia, estaba inspirado en un conocido con quien no tenía demasiado contacto pero era parte de un grupo de amigos, por lo que a medida que fue tomando protagonismo fui inspirándome en un amigo llamado Derek, a quien planeaba meter como un asesino de la Hermandad, por contradictorio que suene. El psicólogo de Judy, Mattew Monteiro representa a Apheront, un auténtico tipazo a quien seguro conocen por ser pilar de este fandom… y puedo seguir con Goldschmidt, Reyes, Harkness, Willard, en este último capítulo Blaz y Mauve… Los únicos personajes originales que no están inspirados en nadie son Arcagma, Herbert, Drew, Grace, Scott, Theresa, Raines, y los concejales secuestrados en su momento.

Skye y Jack:

Sé que el conejo no suele caer bien, pero pensaba ir mucho más allá y hacerlo un auténtico dolor de cabeza para Nick, pero terminaría abordando demasiado una trama romántica que desviaba el foco de la historia. Skye por su parte siempre la vi al lado de Arcagma como doble agente, pero… no con la Hermandad. Esto último se me ocurrió mientras escribía el capítulo donde se deja en claro que la vulpina trabaja para todos los bandos, me estaba duchando y llegó la idea, no pude dejarla pasar, encajaba muy bien con lo que se viene xD.

Estado actual de la historia:

No tengo un estimativo totalmente certero, es algo que discutí con mi beta, pero creo que nos hallamos entre el 60% y 70% de la historia, pasaron diecisiete capítulos y al menos ocho se pueden venir, creo…

Personajes que murieron y no estaba planificado:

Bien, ya unos cuantos saben que Bonnie Hopps murió aunque eso no formaba parte de la idea inicial. Mi beta tiene una gran devoción por ella, es uno de los personajes que más quiere, y un día entre bromas le dije que acabaría con su vida por no recuerdo qué cosa… Y bueno, RIP Bonnie… Hamilton, el concejal que es secuestrado y muere en el octavo capítulo, tampoco estaba destinado a morir, pero me pareció buena idea para enviar un mensaje. Como dato curioso, el fármaco que desarrolla la respuesta alérgica de Bonnie y con ello su posterior muerte, me lo tomaron en mi examen final de Farmacología en el oral, lo supe tan bien por lo que escribí en el fic que sumé puntos extra xD.

Personajes que siguen vivos aunque ya la podrían haber palmado:

Creo que Theresa, la hermana de Langley, fue quien se salvó más por lo justo en esta sección. Escribía el rescate y le dije a mi beta, "creo que no la mataré por ahora, quizás sirva para después". El desenlace al que llegué después de dejar vivir a la mapache hoy es un gran pilar de esta historia, Skye tocó fondo y decidió ayudar a Nick, quien gracias a ello hoy está con Judy… Interesante cómo un pequeño cambio en un personaje irrelevante cambió tanto, ¿no? Conste que el zorro y la coneja tendrían que haber esperado más tiempo si siguiese mis planes originales xD.

Sumada a Theresa, Finnick me tentó mucho, pero decidí dejarlo vivir por ahora. Jeffers, el reno, y Todd, el híbrido, también estuvieron por ser visitados por la parca en el último par de capítulos. Drew es una constante tentación, pero con él todavía puedo hacer muchas más cosas.

La escena de Goldschmidt y el robo del libro:

Bien, esto es una de las tantas cosas que cambié en pos de la historia y sobre la marcha, pero lo habría hecho a modo de broma. En un principio Golschmidt no estaría acompañado por Theresa, ni siquiera conocería a las Langley, pero no por eso estaría solo. Mientras el zorro era distraído por Willard, Harkness entraría por la puerta de atrás para buscar el libro y se toparía con… ¡Los antílopes! ¿Qué estaban haciendo esos dos a escondidas con el zorro? Lo dejo a su imaginación esta vez, aunque la respuesta es la más obvia.

Reconciliación entre Nick y Judy:

Más allá que pensaba que llegase más adelante, y con un par de discusiones de por medio, creo que se dio en el momento justo e ideal. Hay ideas a futuro que descarté, por lo que la relación de nuestra pareja preferida volvió a rearmarse de a poco más temprano que tarde. Como dije por ahí, pensaba que hubiese un lemon entre ambos, pero la situación a medida que se fue desarrollando me lo permitía cada vez menos. Creo que podría haberlo hecho mejor, pero a su vez sostengo que narrar lo que hubiese pasado en la intimidad era innecesario, quizás hasta entorpeciese un poco la situación. Conste que estaba mentalizado y pensaba hacerlo, no es que me volví sobre mis pasos y me dio miedo o algo así, en serio me gustaba la idea de intentar escribir algo diferente a lo que siempre hice pero no me gustaba el resultado.

Relación Fowler-Grace:

Las duchas son mágicas para mí por alguna razón, esta fue una de las tantas ideas que me llegó mientras me daba un buen baño caliente e inspirador. Escribí cuando se conocieron y dije, ¿por qué no? Lo que sucederá entre ambos… aún lo sigo meditando.

¿Qué sucede con Raines y el resto de secuestrados?

Arcagma los mantiene vivitos y coleando, tiene planes con ellos aún.

¿Cuándo surgió la idea de la Hermandad?

Esto es algo que nació en medida de que Arcagma comenzó a tomar forma, aunque fue mucho más difícil de armar que el calvito. Su nombre e historia surgieron en el mismo capítulo donde se da a conocer su existencia, me trajo tantos dolores de cabeza que lo dejé hasta el final, pero la idea estaba pre-concebida desde hace mucho.

¿La amnesia de Judy es un truco sacado de la galera o es algo real?

Leí una vez que lo de Judy parecía algo irreal, un truco rebuscado para darle más drama a la historia desde el comienzo y… No es algo así. Al amnesia disociativa sistematizada es algo real y algo muy serio, además de curioso e interesante. La persona puede perder la memoria, como supo explicar Drew, por horas o hasta toda la vida. Es más, puede simplemente olvidar los recuerdos que involucren a X persona. Imaginen que Judy recordase que resolvió el caso de los Aulladores, pero que no recuerde a Nick, o que recuerde lo que pasó la semana anterior al incidente, sin saber nada del zorro tampoco. Teniendo eso en cuenta, terminé por traer un caso de amnesia más general y no tan "rebuscada" como puede llegar a ser. No me especializo en esta área, todo es sacado por google, así que si tienen alguna duda consulten conmigo que les digo lo que sé o pueden buscar por google también. Informarse y criticar objetivamente es mejor que salir a difamar el trabajo de uno.

¿Hermandad o Arcagma? ¿Orden con corrupción detrás, o caos para frenar a los titiriteros de Zootopia?

Mi muy querido calvito ha cometido muchas atrocidades a lo largo de la historia, y queda más por ver, Arcagma en el futuro será sinónimo de muerte, dolor y sufrimiento. La Hermandad por su parte ha manipulado a todo el mundo para su propio beneficio, generó un falso aura de eterno bienestar y prosperidad al camuflar los negocios sucios que en parte mantienen Zootopia a flote y que en mayor medida les trae muchos beneficios. Teniendo esto en cuenta, la historia y el trasfondo de cada uno, y lo que está por venir… me quedo con Arcagma. Quizás al avanzar la historia opinen igual, o quizás no, admito que me da curiosidad lo que puedan pensar sobre esto xD.

¿La historia está completamente programada? ¿El final está pensado?

Sí, y dudo cambiar mucho más, me gusta lo que preparé de cara a lo que se viene. Todo lo más importante está listo sólo queda la parte difícil… escribir.

¿Es cierto que el autor elige qué personajes viven y quiénes mueren tirando una moneda?

A veces, a menos que me llegue una idea imposible de esquivar, aunque esto pasa con muy pocos personajes.

¿Personaje más divertido de escribir?

Sin duda alguna, Arcagma xD. Para él tomé inspiración en algunos de los monólogos de Bill Hicks y George Carlin, si te gusta el humor negro y no los conoces, quizás te caigan bien.

¿Arcos más divertidos de escribir?

La cita con Jack y el encuentro de Nick y Judy en el centro naturalista son mi top, pero creo que nada superará a la cita del pobre súper agente.

¿Arcos más difícil?

La explicación de la historia de la Hermandad, sin duda. Fue escribir y borrar por días…

¿Obras o escritores del fandom que sirvan de espejo o inspiración?

La obra de ThePhantomPain02, Eclipse, me ha marcado mucho desde que me adentré en el fandom. Si bien muchos ya lo han de haber leído, no ahondaré mucho en la trama, pero todo lo que rodea al grupo de primates fue... uffff, de primera calidad. Junto a él, Leonardo Leto es otro grande de quien he aprendido mucho, para desarrollar varios OC, dar giros en la trama, esconder secretos a la vista, crear escenas épicas (un pendiente que queda a medida que avance la historia), entre tantas otras cosas.

Agradecimientos

Makarov Fox: Bien… No sé si te lo dije en su momento, pero tu rw me pareció… particular cuanto menos, y no por la longitud en sí. No hay problema en una que otra broma de por medio, pero un poco de mesura en ciertos momentos en particular no estaría mal. Lo de Grace y Fowler va un poco más allá de darle duro contra el muro… Ladrón que le roba a ladrón tiene cien años de perdón según el dicho. Acertaste, doctora en lugar de doctor. El mundo es un pañuelo. No es bipolar, su historia no se había desarrollado aun, es el primer arco donde toma relevancia, más adelante entenderás cuando veas la verdad detrás de Arcagma. Los zorros mueven la cola como perros, raro que no lo sepas, busca algún video. Siendo que se trata de Vic, me quedo con la debilidad por los más pequeños. Ornitorrinco, Reyes, ya sabes de quién se trata. No se trata de ser destructivas o no, como las de hidrógeno, sino de poder hacerlas ellos mismos con los planos. Tienen prisa, para la de hidrógeno necesitarían más recursos y más tiempo. Blackwell, lo eligió Land sin saber de qué se trataba. Villano suena bien a mi gusto. Super español el tipo que escribe "tío" en los comics… Nah, ni que sea un guiño. El mundo es pequeño, pero tampoco para que Nick sea el taxista. Aquí no hay uber, la verdad ni se me pasó la idea por la mente. No llegaron rápido, se salteó la narración del viaje por ser innecesaria a estas alturas, Judy tenía la mente en otro lado y el tipo no le daba mucha bola, se sobreentiende que lo sintió rápido, no que llegó rápido. Que los departamentos sean viejos no significa que no pueda haber un ascensor. No todo es apa apa 7w7. Judy y sus patadas locas, por suerte Nick la conoce y se zafó. No se me ocurrió una versión zoo para Pink Floyd que quedase bien y que se pudiera identificar rápido que se trataba de ellos. Tora y Langley todavía pueden esperar, llegarán en el momento preciso e ideal. Nos estamos leyendo Maka, espero que este cap haya sido tmb de tu agrado.

Leonardo Leto: Bien, ahora el segundo cap del año (? Es curioso comenzar respondiendo tu rw sobre los instintos bajos de Abel con Grace, siendo que su instinto tmb hace que se preocupe por ella y le avise xD. Al menos de algo sirvió el lobo, además de alimento para gusanos (? Por un momento pensé en matar a Ed en este cap, pero sé que su historia da para más, así que por ahora se zafa… Hablamos de Vic, la nutria kawai y tierna xD. Mmm… Así que piensas que fue Arcagma… No sé, no sé… Yo no apostaría por ahí xD. Te vienes quedando absorto en varios caps, eso es bueno, espero xD. Tal y como dijiste, se viene lo shidori, Arcagma pronto hará uso de sus fuegos artificiales. Skye siempre es op, pasa que la menosprecian mucho, nos suele pasar a todos los árticos (? No sólo es el jefe de la ZIA, sino que es uno de los pesos pesados de la Hermandad, con dos coj… ovarios xD. No sé qué tal haya quedado la reconciliación de Nick y Judy, siempre siento que en momentos puntuales puedo dar mucho más y ese momento en particular sentí que le faltaba algo, no pude quedar cien por ciento conforme, pero que bueno que te haya gustado a nivel haihsjahsueyjaarahdrssgegakshsjs xD. Nos estamos leyendo Leo, conste que este cap llegó antes de que entres en los 30…

Neslykoki: Gracias por volver a pasar Nesly, siempre es un gusto leerte por aquí. En cuanto a la plática de Nick y Judy, sentí que le faltó algo, no sé qué pero me fue imposible quedar conforme luego de varios intentos escribiendo ese arco, supongo que el no tener tanta práctica con escenas de este tipo me jugó en contra. Lo de Drew… pues, apenas rozó la superficie de lo que se viene, la jugada de Arcagma va más allá de las bombas que se mencionan. Espero que este capítulo también haya sido de tu agrado , hasta pronto Nesly, o hasta cuando salga el próximo capítulo xD.

4ndr3w: mi hermano se compró una pizarra hace poco, puedo decirle que te la preste para hacer un esquema con los villanos xD. El asunto aquí es… ¿quién es el malo? Al fin love y más love entre ambos, ya era hora de que ambos tuviesen una buena entre tantas malas. Las organizaciones no son muchas la verdad, son pocas pero cada una con varias raíces, ya veremos quién termina saliendo victorioso de aquí y concentrando el poder… o no xD. Nos estamos leyendo 4ndr3w, hasta pronto y gracias por volver a pasar como siempre ;)

Reyarturo4: La verdad, a mí luego de conocer a la persona detrás de una historia se me hace más fácil comentar, como que hay más confianza xD. "La Maka"… Curioso que veas al vampiloco así xD. La pelea de patas no sirvió de nada, al final hicieron la suya y, como ves, no salió bien… El boom literal, el problema de la historia… Cuántas ganas de responderte eso pero no puedo hacerlo sin spoilear xD. Era obvio que Skye no lo haría hablar tanto sin llevarse nada a cambio, más con un charlatán como cierto zorro de mármol. Tenía pensado que termine en NSFW, me había mentalizado en escribir lemon y todo, pero al final quedó bastante bonito todo como para ensuciarlo con porno xD. Nah, no te daré emociones fuertes, no aún, y no porno, ve a buscar cochinadas a otro lado que este es un fic cristiano (? Oh, y al final apareció tu zoozona, Blaz oficialmente fue parte del elenco, y duró más de lo que pensé en un principio xD. Nos estamos leyendo, o hablando por el server, en cualquier caso seguimos en contacto Rey, mucha suerte y saludos a Blaz… o quizás no…

IronMaik2095: Siempre es un gusto leer a nuevos lectores, infinitas gracias por pasar. Finalmente se demuestra que la doctora tiene, o al menos tuvo en su momento, algo de moral xD. Bombas, muchas bombas, y chantaje, tanto como no te haces idea, pero no todo toma relevancia aún… Puedes hablar sin miedo a spoilear si gustas, al fin y al cabo no se han de leer reviews sin leer caps, es sacrilegio (? Gracias nuevamente por pasar, espero que este nuevo capítulo pueda ser de tu agrado ;)

Byakko Yugure: muy mal dejarse llevar por Netflix, qué débil que resultaste ser… Pobre Abel, la verdad que entre este capítulo y el 16 no ligó con nada xD. ¿Tiempo para despejarse? ¿Qué? Ni loco, hay que seguir a paso firme. Vaya menso ese Willard, por suerte recibió su merecido. Miki… si así quedaste tú por un psj que ni siquiera apareció en sí, imagina a cierto menso con una maldición empática, hasta un dibujo de ella con Abel quería hacer xD. Si bien soy quien escribe todo esto, apoyo completamente a Abel, por más cicatrices que pueda tener Harkness es un idiota… y ahora se nota q tmb un cobarde y traidor que se va a la primera q pasa algo xD. Vamos, que si se hace mención del tema, no podíamos olvidarlo así nada más, tenían que ir a por el bendito libro, meter la pata y condenarse xD.

Tal y como dices, una nutria cuyo comportamiento es similar a alguien… Wait, ¿debilidad por los cachorros? Confirmadísimo quién es (? Pues sí, niño listo, más por el lado de la madre que por el lado paterno y del tío xD. Ya, sé que no dijiste nada malo, pero es especista, y eso no está bien, tendrías que hacerte tratar… Al final, Laura quedó con la consciencia remordiéndole y sí, influyó en el futuro cercano, aunque sólo para hablar con Calvin, hay que ver si toma coraje para hacer algo más. Ehhhhhh, ¿poner en tela la cordura de Arcagma? No seas malo, pobre gatito canceroso… Nah, no tiraría a Drew por un barranco, sería una muerte muy rápida y desaprovechada xD. ¿Un jaguar? Pffff, no pasa nada, tendrá alguno más por ahí guardado. Exacto, bombas nucleares don gato. ¿Cómo no demostrar tu punto con bombas nucleares? ¡Son bombas nucleares? O sea, piensa un poco…

Lo tuyo con Jack ya era sabido, ¿pero por qué Skye? ¿Es por ser una zorra ártica? ¿Es eso? Sí que eres jodidamente cruel e injusto… Ella que hacía todo porque se veía obligada y tú la tratas así de mal… Sí Cris, es parte de la Hermandad, vamos que hasta Vic lo sacó en una rw, que torpe que estuviste en este comentario. Pues claro, todos los mamíferos más importantes de ZT están metidos, ¿por qué el jefe de la ZIA no? Nah, lo de Bogo y Lionheart no se daría jamás, o no en este fic, se aborrecen demasiado xD.

"Conociendo la clase de autor que eres", eso ya me hizo ver venir uno q otro palo, pero por suerte no fue así xD. A decir verdad, yo mismo no sé cómo me sentí luego de publicar esto, como mencioné en otras rw, no fue algo que me llenase al cien por cien, di muchas vueltas, reescribí mucho y todo esto me pareció "aceptable", un bien hasta ahí y un poquito más, no mucho más, pero por suerte varios se encargaron de hacerme ver que quedó bien xD. Lo de no incluir ya sabes qué cosa, también lo vi como un acierto la verdad, eso no lo negaré, habría sido ensuciar todo lo bueno que pude intentar hacer con algo de fanservice innecesario. La intromisión de Bucky y Pronk fue más que necesaria, tenía que cortar con tanto mal rollo xD. El punto cúlmine, buena denominación para lo que fue un cierra a esta etapa de Nick y Judy, dsp de todo lo que dices que pasaron al fin pudieron avanzar y, por suerte, hacerlo juntos, lo cual no siempre estuvo pensado debo de admitir xD. Ohhhh, la bendita canción que parece que nadie se dio el gusto de buscar, o nadie me lo dijo al menos xD. Nos estamos leyendo Cris, gracias por pasar como siempre y por tus tan geniales rw ;)