Si hubiese algún modo de llevar el infierno a la tierra, sin duda alguna se encontraba en las puertas del mismo. Lo único a su favor era que Grace, Finnick y Scott estaban a salvo, con él. Arcagma había desnudado sus peores secretos ante el mundo entero y no había modo alguno de defenderse, quienes fueron sus amigos debían de odiarlo y la hembra que tanto amaba debía de estar sufriendo como nunca.
Había pasado un día desde que el Requiem se derrumbó frente a sus ojos, marcando su caída después de los trucos tan sucios y bajos del calvo felino. Su primer pensamiento estuvo dirigido hacia Judy, quiso ir a por ella en el momento en que todo se fue al diablo pero Skye insistió en mantenerse en las sombras. Asomar el hocico con todas las agencias buscándolos y con la misteriosa hermandad que le mencionaron era un suicidio. Debía de ser paciente, y eso implicaba evitar acercarse a Judy de manera directa con tal de protegerla.
Las horas se pasaban con tortuosa lentitud, la mayor parte del tiempo lo invirtió hablando con Finnick para explicar toda la situación desde el comienzo de la misma y con Scott, para ayudarlo a sobrellevar todo lo que estaba viviendo. La convivencia no era de lo mejor y más de una vez hubo choques y discusiones entre los presentes. Si estaban todos unidos era por un fin en común, nada más.
Se encontró con su familia y aliados en un escondite que Langley proveyó apenas salió a luz la jugarreta de Arcagma, les indicó la ubicación de una casa en el Distrito Forestal donde se encontraría con Finn, Grace y Scott. La información lo tomó un tanto por sorpresa pero fue un gran cable a tierra para mantener la compostura en medio del caos. El lugar era pequeño y eran un total de nueve mamíferos, Tora y Harkness ofrecieron irse para dejar más espacio al resto pero todos creyeron que lo mejor era estar reunidos ante una eventual amenaza.
En un comienzo la tensión fue asfixiante, Nick necesitaba explicarse y la presencia de alguien tan intimidante como Tora a su lado no ayudaba. Sólo Finn y Scott confiaron en el tigre desde un principio, mientras que Langley logró que Goldschmidt y su hermana se tranquilicen ante la presencia del enorme acompañante. Su cuñada era algo escéptica respecto al gran felino, aunque conociéndola quizás no confiase en nadie allí.
En cuanto el zorro comenzó a explicar cómo terminó trabajando junto a Arcagma, todos guardaron un respetuoso silencio y nadie lo interrumpió mientras hablaba, pero así como todos le dieron el tiempo de explicarse, a cambio exigieron respuestas. ¿Cómo era Arcagma? ¿Qué era lo que quería? ¿Qué relación tenía con Skye? ¿En serio no tuvo ninguna otra opción más que trabajar con él? Asimismo la vulpina no sería la excepción, mucho menos considerando que estaba desde antes que Nick se uniese Arcagma.
Su relato ayudaría a aliviar un poco los ánimos, recibió más apoyo del que creyó en un primer momento. Tora siempre estaba abierto al diálogo con él, Finnick, Skye y Langley por lo general también. Del trío de mamíferos que no conocía, Theresa parecía ser la más agradable de todas, su hermana parecía haberle hablado bien de él y se mostraba agradecida por la participación del zorro durante su rescate. Grace por su parte estaba siendo más fría y distante de los allí presentes, aunque siendo sincero esperaba algo incluso peor. Lo vivenciado con el idiota de Todd y el haber arrastrado a Scott en medio de una batalla terminaron por derrumbar su espíritu, que él mismo estuviese en problemas no parecía ser una de las mayores preocupaciones de la vulpina. Scott, el futuro de Drew, la persecución de Arcagma y la misteriosa hermandad que mencionó mantenían su mente ocupada todo el tiempo, sin importar cuánto intentase ayudarla nada funcionaba.
Si le preguntasen en ese preciso cuáles eran las hembras más feroces que conocía, sin duda alguna Grace y Judy serían su elección. No hacía falta destacar los logros y la personalidad de Judy, pero jamás habría esperado tanto de la vulpina. Se metió por sus propios medios en la lucha de Arcagma y la hermandad para apenas saber algo sobre su esposo, en tanto Zootopia entera farfullaba teorías ridículas sobre los motivos del calvo felino. Luego, por si fuera poco, estuvo la emboscada que le tendieron los matones dirigidos por Todd, ¡cuyo fin estuvo a manos de su mismísima cuñada! Era de locos pensar que una civil acabó con ese desquiciado mientras las agencias fracasaban en todos sus intentos de dar con él, y el modo en que se dio su muerte… Ya no podría ver a Grace con los mismos ojos, la transformación que llevó a cabo desde la desaparición de Drew era brutal. ¿Qué tantos extremos tendría que pasar una madre de familia para matar a alguien apuñalándolo con un vidrio roto reiteradas veces? Su mirada era fría como pocas, algo se había quebrado en ella para poder salvar a su cría.
Scott por su parte estaba viviendo una película de horror. Cuando rescatasen a Drew, de seguro éste se moriría al ver lo que debería invertir en un psicólogo. El secuestro de su padre fue un golpe de lo más bajo, y ahora se le sumaba la persecución que viviría junto con su madre. Tuvo suerte de no perder su ojo durante el arrebato de Todd, aunque dicho encuentro ya habían traído sus primeras pesadillas. Daba todo de sí para intentar levantarle el ánimo, las Langley también intentaban ayudarlo, pero la única que lograba acercarse a él era Grace.
Si bien eran sus aliados, poco le importaban Goldschmidt y Harkness, el par de idiotas no paraban de poner incómodo al resto con sus constantes discusiones. En un ambiente tan inestable emocionalmente, lo último que les hacía falta era un dúo de zorros tóxicos. Tenía la suerte de contar con Finn y Langley, quienes los calmaban a cada rato. Su cordura se hallaba al límite y por momentos también él se ponía a discutir con ellos, le era inevitable mantenerse al margen todo el tiempo.
Harkness, Tora y Langley se encontraban jugando a las cartas en la cocina, cerca de ellos Goldschmidt y Theresa hablaban de trivialidades y Skye leía un libro que encontró en una estantería para pasar el rato, sentada a unos metros de ellos. Grace acompañaba a Scott en el dormitorio, el cachorro intentaba dormirse y ella lo cuidaría mientras. Finnick, por su parte, estaba en la sala de estar descansando en un sofá. Intentaría aprovechar la situación para tener un momento a solas con él, tenía varias ideas en su mente dando vueltas y su viejo amigo parecía la mejor opción para hablar de ellas.
—¿Te molesta si hablamos un rato, Finn? —Nick se pararía frente al fénec, mientras éste entreabriría los ojos de a poco y se estiraba para desperezarse.
—¿Sucedió algo? —preguntó el vulpino de menor tamaño sabiendo que Nick no buscaba una conversación trivial, en tanto se sentaba sobre el sofá.
—Sé que has de estar algo decepcionado por lo que viste de Skye…
—Es asunto tuyo, no me importa si estás con la coneja y la zorra al mismo tiempo —esbozaría Finnick luego de un leve gruñido—. Son tus cosas, no quiero meterme ni que tú me metas en ellas, ¿entiendes?
—Vamos, Finn, en serio necesito hablar de esto y más cosas.
—Todos tenemos necesidades, Nick, y no por eso arrastramos a todos los demás con nuestra mierda. —El vulpino rojo retrocedería un par de pasos ante el inimaginado golpe bajo de su amigo, no se lo esperaba en absoluto.
—Sí… Olvídalo, no quise interrumpir tu siesta.
—No, tú olvídalo… No quise decir eso, ven y siéntate, hablemos. Sólo… estoy algo más irritable de lo normal. —Luego de un par de segundos en silencio, Nick se sentaría a la par del fénec, con la mirada fija en la nada y respirando, profundo dejando en evidencia su malestar—. ¿Qué te sucede?
—Me es imposible dejar de pensar en ella, eso es lo que pasa. —Nick observaría de reojo cómo Finn apartaba la mirada y fruncía el ceño—. Sé lo que has de estar pensando. Dirás algo como, "fuiste un idiota, Nick, son las consecuencias de salir con dos hembras a la vez, intentar algo serio y mientras tanto jugar a las espaldas de tu chica es lo más estúpido que pudiste haber hecho en tu inútil vida", pero las cosas no son como parecen.
—No pongas en mi hocico palabras que no son mías. Cualquiera puede tener un desliz, más en tu situación, con Judy alejándose y con toda la mierda de Arcagma, puedo entender eso. Lo que en serio me parece estúpido fue la grabación, ¿en qué pensabas?
—No fue un desliz, sólo… —Desviaría la mirada hacia el pasillo que conducía hacia la cocina, luego fijaría sus esmeraldas en los ojos de Finnick—. Estuve obligado a hacer eso, ni siquiera supe que había una grabación hasta que salió a luz.
—¿Por la zorra de las nieves? —preguntaría el fénec, el gesto de su amigo no le sería indiferente.
—Era eso o me arriesgaba a que maten a Drew, ella me daría la contraseña para que Arcagma tuviese control de los archivos que quería y a cambio debía hacer lo que quisiera.
—¿¡Cómo rayos no le arrancaste los ojos todavía!?
—¿Y arriesgarme a que lastimaran a alguien? ¡Estaba arrinconado, Finn!
—Dame un solo motivo para no sacarla a patadas de aquí mismo. No sólo jugó con Drew, sino que por su culpa puedes perder a la coneja.
—Necesitamos aliados para combatir a Arcagma, sólo por eso está aquí.
—¿Aliados? ¡Esa zorra no es de fiar! ¡Y me refiero a zorra en todos los sentidos de la palabra!
—¿Quieres bajar la voz?—Algunos segundos de silencio después, Nick continuaría—. Sarah piensa que Skye tuvo que ver en una emboscada que nos tendieron cuando rescatamos a Theresa, pero eso no es lo peor… Cuando nos juntamos con Arcagma en ese maldito bar, el tipo dijo que Skye pertenece a la secta que mencionó Grace.
—Ya es suficiente, dile que se vaya al carajo o yo mismo me encargaré de mandar su trasero bien lejos de una patada….
—Me gusta como suena eso. —Una voz femenina llegaría desde el pasillo, ambos se girarían al observar a la hembra mientras esta se acercaba hacia ellos.
—Maldita sea, Sarah, ¿quieres matarme del susto? —exclamaría Nick en tanto el escalofrío que sintió se desvanecía.
—Ya te dejé mi opinión clara en cuanto a eso, Skye es un peligro, y si lo hablas con todos aquí a sus espaldas, la tensión sólo aumentará. —La mapache avanzaría hacia ellos luego de ver por sobre su hombro para revisar que la zorra siguiese lejos—. Tu cuñada ya habló de la Hermandad, también David nos dijo muchas cosas de ellos, son mamíferos que sólo buscan su propio bien.
—Es una enemiga de Arcagma, y si ella quiere hacerlo caer por mí bien. —indicaría el zorro rojo.
—¿En serio confiarás en alguien que te manipuló, que jugó con la vida de tu familia, que te expuso ante el mundo y por quien puedes perderlo todo? ¿Es en serio Nick? —Si bien los dichos de Finnick mostraban lo ilógico de su decisión, su postura se mantenía firme.
—Si Skye se va de aquí quizás sumemos otro enemigo… Y también necesito que ella misma explique lo que pasó en esa grabación, mi palabra por sí sola ya no vale de mucho. —La voz del cabizbajo zorro estaba cargada de pesar; los hechos mostrados al mundo por Arcagma estaban por completo descontextualizados, pero era la absoluta verdad para todos en ese momento—. Si es cierto que quiere redimirse, tal vez pueda hacerme uno que otro favor, de hecho necesitaría varios ahora mismo.
—Hablando de favores, aquí tienes lo que te prometí. —Ante la curiosa e intrigada mirada del fénec, Langley le entregaría un celular a Nick y éste lo guardaría en uno de sus bolsillos en un rápido movimiento.
—Esperen, esperen, esperen… Fue de acuerdo común que no usaríamos teléfonos, podrían rastrearnos los locos de la secta esa o pasar cosas peores —exclamaría Finnick evitando elevar el tono de voz con mucho esfuerzo.
—Es descartable y está registrado con una de mis identidades falsas, una vez nick lo use solo es cuestión de romperlo para que no lo localicen luego de eso —explicaría la mapache cruzándose de brazos, algo molesta por la actitud del vulpino.
—Ya sé cómo funciona un celular descartable y sé que hay menor riesgo a que nos encuentren, pero eso no es lo que me preocupa. El problema aquí es a quién llamará Nick y lo que le dirá, eso es lo peligroso. ¿Y si tienen su teléfono intervenido y escuchan su conversación? Te condenarás a ti y podrías condenarla a ella—El zorro rojo tragaría saliva ante el comentario de su amigo. Sabía que tenía la completa razón, pero necesitaba hablar con Judy o moriría de la desesperación.
—¿De qué hablas? —Pronto los ojos de la mapache se abrirían—. ¿Qué es lo que harás, Nick?
—Es cosa mía, Sarah, a ti no te afectará en nada. Ya te dije todo lo que sucedió en la charla con Arcagma y tú me diste lo que querías, estamos a mano. —El zorro se pondría de pie e intentaría alejarse, pero Langley lo tomaría de su hombro.
—No se trata de estar a mano, idiota, me has cuidado la espalda montones de veces y me ayudaste con mi hermana, hay algo forjado entre nosotros que no aparece de la noche a la mañana. Llámalo amistad, respeto o como quieras, pero esto que tenemos me impide apartarme mientras estás en caída libre, no dejaré que cometas un error que puedes evitar. —Nick abriría sus ojos de par en par, nunca se habría esperado la respuesta que Sarah acababa de darle. Sin embargo, pese a que su acto de lealtad lo reconfortase, no podía obedecer su llamado de atención.
—Si estuvieses en mi misma situación, y necesitaras hablar con alguien a quien amas pero lastimaste mucho, ¿qué es lo que harías? —La mapache pronto comprendería el por qué detrás del accionar del vulpino, sus sentimientos lo estaban cegando—. ¿Te alejarías de ese mamífero y lo dejarías sufrir en silencio? ¿Incluso si te odia por errores que te forzaron a cometer?
—¡Claro que sí! ¿Qué clase de pregunta es esa? —Si bien nunca sabría lo que era estar en sus patas , Langley intentaría hacerlo entrar en razón aunque tuviese que mentir—. Podrá seguir adelante con su vida, sacrificaría mi felicidad para darle una nueva oportunidad en lo que sea que el destino le depare, aunque yo ya no pueda acompañarlo.
—Lo dices como si fuera muy fácil, pero créeme cuando te digo que no lo es. —Los ojos de Nick pronto se pondrían brillosos, una mezcla de impotencia y dolor se apoderaba de él.
—Tienes que pensar en el mañana, no en el hoy, te autodestruirás y dañarás a todos —indicaría Finnick, intentando contener las ganas de golpear a su amigo. No había modo de que entrase en razón, y lo entendía a la perfección, pero se condenaría a sí mismo ante el más mínimo error—. Ella estará bien y cuando todo esto termine la verdad saldrá a la luz, pero no tienes que dejarte llevar. Te estás preocupando por lo que sientes y no por lo que podría pasarle, estás siendo egoísta, Nick.
—¿Egoísta? ¿¡Egoísta!? ¡Llegué hasta estos extremos por preocuparme por todos menos por mí! ¡Seguí adelante por todos los demás y mírame!
—No hagas esto, Nick, por favor. —En todos sus años de amistad, nunca vio a Finnick suplicando nada ante nadie. Se quedaría inmóvil mientras millones de escenarios surcaban su mente, las posibilidades de ser afectados en el futuro por intentar llamar a Judy eran mínimas, pero allí estaban. De pronto una figura se acercaría desde las espaldas de Langley, terminando por aumentar la tensión entre los allí presentes.
—¿Qué es lo que no debe hacer? —preguntaría Skye con una gélida mirada.
. . . . . . . . . .
El control remoto, un viejo vaso de vidrio con su nombre grabado y varias botellas supieron bailar en sus patas a lo largo de las últimas horas. El televisor de su apartamento no parecía ser más que un adorno, dado el poco uso que le daba; estuvo encendido más tiempo desde el incidente que en los últimos meses. Del mismo modo, todas esas botellas con vinos y licores que le regalaron en diferentes ocasiones no eran más que un juntadero de polvo debajo de su mesada, al menos hasta ahora. No era un gran fan de la bebida, pero ahí estaba en ese preciso momento, cambiando canales sin buscar nada puntual mientras acababa el contenido de una nueva botella, ya ni sabía qué estaba tomando.
Tuvo miedo de mirar la hora, sabía que por la mañana debía ir al trabajo luego del día de descanso que lo obligaron a tomar. Su cabeza le daba vueltas y sentía un dolor que sabía que no calmaría ni con la más potente de las aspirinas, pero en su pecho había una sensación mucho más displacentera aún. ¿Cómo fue que todo sucedió frente a sus narices sin que se dé cuenta? No conocía a Skye y Nick tanto como Jack y Judy, quienes, por sus reacciones, fueron impactados por la verdad de forma más atroz; ello sin embargo no minimizaba el golpe a su orgullo, la traición del par de zorros fue quizás la mayor decepción de toda su vida.
A todo el caos de la ZPD se le sumaba la inexplicable desaparición de Abel. Su mejor amigo nunca volvió al trabajo luego de su descanso, ni se presentó al día siguiente. Su apartamento estaba intacto, mas no el de su vecino, donde se hallaron marcas de balas e incluso rastros de sangre. La última llamada que efectuaría Abel sería hacia un individuo cuya conexión en toda esta enrevesada trama no lograba comprender: la cuñada de Nick, esposa del desaparecido Andrew Wilde y compañera de Barnes Willard, el vecino de Abel. Grace se había esfumado junto con su hijo; al intentar hallar a un amigo de la familia, llamado Finnick, este también había sido tragado por la tierra.
Según le informaron, en el lugar donde se había avistado al fénec aparecieron varios cadáveres de los mamíferos de Arcagma, incluido Todd. Un sanguinario tiroteo se llevaría la vida de todos esos infelices, aunque las grabaciones del lugar no mostraban nada. Había un salto temporal en las cintas, ¿una jugarreta de Skye tal vez? La hora era cercana a la desaparición de Abel y al último avistamiento de Grace con su hijo, según relatos de un taxista que afirmaba haberlos llevado hasta el lugar.
Había un último individuo que no volvió a ser visto, la ZPD intentó contactar con él por una denuncia que dejó por la mañana. La mismísima Skye había prestado oídos al denunciante, que afirmaba haber sido robado por Harkness. ¿El elemento hurtado? Un libro del cual nadie tenía registro y un nombre de lo más sospechoso mencionando una extraña hermandad, o eso al menos había dicho Bogo. David Goldschmidt era el vulpino que no pudo ser localizado de ningún modo, la ZPD lo buscaba para escuchar su declaración respecto al ladrón que había sido acompañado por Willard.
Hubiese querido tener teorías para aclarar sus dudas o cuanto menos dar una ínfima respuesta a alguna de sus preguntas, pero era imposible atar los múltiples cabos. Skye y Nick trabajaban para Arcagma, incluso atacaron a sus propios compañeros; el primo de Wilde era secuestrado sin motivo aparente hacía varías semanas, su sobrino y cuñada desaparecían junto al mejor amigo de la familia en el lugar donde varios matones eran asesinados; el compañero de Grace Wilde desaparecía en medio de una balacera y el informe forense indicaba que varias de las marcas de disparos coincidían con las balas del arma reglamentaria del ZBI, era un hecho que Abel estuvo allí mismo. Todos desaparecidos, todos fueron seguidos de cerca por la muerte y todos hacían que su cabeza doliese de forma insoportable, además de su corazón. Más le valía al imbécil de Abel seguir con vida y darle una buena explicación, o juraba por su mismísimo primer amor, y hermana del mencionado lobo, que se cargaría con algo más que su pistola del ZBI para salir de cacería.
Su teléfono comenzó a sonar, tenía la boca reseca y sentía frío en todo su cuerpo. De un momento a otro las tres de la mañana se convirtieron en las nueve, se vestiría tan rápido como le fuese posible y buscaría sus llaves para irse sin desayuno de por medio. En medio de los apurones tropezaría un par de veces, se sentía algo mareado y las náuseas le molestaban a más no poder; nunca había sido alguien de beber en exceso y la migraña era de lo peor que había vivenciado jamás.
Dado su mal estado evitaría conducir, quizás llegase algo tarde si llamaba un taxi pero no tenía demasiada opción. Se pondría bastante desodorante y llevaría algo de ropa extra para ducharse en la ZPD, no quería perder más tiempo. Bogo no se escuchaba demasiado feliz ante su retraso para la reunión estipulada, aunque lo más probable era que, dados los atenuantes, no hubiese reproches por ello.
Además de él y Bogo estarían presentes Judy y Jack, lo que en otro momento pudo haber sido una reunión protocolar junto a los dos vulpinos ahora tenía un tinte muy diferente. No sabía qué esperar del encuentro, difícil sería ver cómo avanzar con viejos aliados y amigos como todo lo contrario. Si para él mismo suponía uno de los mayores retos, desde lo mental, al cual se enfrentaría, no quería imaginar al par de lagomorfos.
Para cuando la noticia salió a luz, Jack y Judy lo acompañaban en su hora de descanso, los tres buscarían algo para almorzar. En tanto él siguió caminando a la par de la coneja, el agente de la ZIA se quedó unos pocos metros atrás observando, con el más impresionante de los vacíos en su mirada, videos de cómo Skye atacaba a la propia ZPD. Junto con Judy imaginaron lo peor al ver su reacción, pero ni siquiera la peor de sus ideas era comparable a lo que se encontraron luego de acercarse a Jack.
Llevando ambas patas a su pecho para luego dejarse caer de rodillas, la valiente, fuerte e implacable agente Hopps entraría en shock y llamaría la atención de todos aquellos que la rodeaban luego de dejar ver su lado más débil. Murmullos y luego gritos se harían presentes para un posterior descontrol del que nadie sería ajeno. Ni siquiera en las fiestas de navidad con su numerosa familia había sido rodeada de tantos mamíferos la coneja, aunque bien sabía el lobo que de nada servían las muestras de cariño y apoyo. Quizás ni la noticia de la muerte de Nick habría logrado impactarla con tanta crudeza; el zorro seguía vivo y burlándose de todos ellos con inimaginada crueldad, mientras, por lo visto, se encamaba con la otra traidora.
Jack, por su parte, no se había desmoronado ni tenía un océano de lágrimas como Judy, pero nadie sería ajeno a sus ojos brillosos. Intentaba ser duro, pero detrás de dicha faceta se encontraba un mamífero herido como pocos. ¿Cómo era posible que su compañera de toda una vida lo apuñalase de tal modo por la espalda? Sólo podía alejarse de toda esa parva de animales que intentaban contenerlo, no necesitaba ayuda de nadie, o al menos eso creía. No podría realizar más que unos pocos pasos hasta que, al igual que Judy, el llanto se apoderase de él; nadie sería ajeno a su dolor.
Clarke pagaría lo debido al taxista que lo llevó hasta la estación central. Al ingresar al complejo, se dirigiría directamente hacia la oficina de Bogo sin detenerse a saludar a nadie como acostumbraba. Más allá de no querer perder el tiempo, no estaba de humor para tratar con nadie y menos si le hacían preguntas respecto a Nick y Skye.
Al ingresar al despacho del búfalo se toparía con sus compañeros, el ambiente era tenso y silencioso, las diferentes miradas se enfocaban en sus respectivos teléfonos hasta que el lobo cruzó el umbral de la puerta. Bogo se pondría de pie y estrecharía la pata con Clarke, seguido de breves saludos con los conejos el lobo se sentaría en una silla que se hallaba entre medio de ellos.
—Si bien nunca es igual y siempre duele como si te enterraran un puñal, no es la primera vez que, estando bajo mi cargo, algunos de mis agentes deciden cambiar de bando. —Bogo tragaría saliva, se encontraba cruzado de patas y, a diferencia de otras veces, no hacía contacto visual con ninguno de ellos, sólo observaba hacia un costado—. No se pregunten cuándo, por qué, si pudieron haber hecho algo para evitarlo, cómo es que no lo vieron llegar, nada de eso. Es improductivo y autodestructivo el ponerse en medio de una situación donde nada tienen que ver.
—También es inevitable… —susurraría Savage por lo bajo, con la voz algo quebrada.
—Los tres se encuentran en una situación más que sensible, y el atentado de Arcagma nos obliga a buscar soluciones rápidamente. Si de mí dependiese, los querría siempre a mi lado para pelear contra este bastardo, pero no los obligaré a avanzar si sienten que, en este momento, no están listos para continuar con esto. —Ante el silencio de los suyos, el búfalo continuaría—. Al igual que con el comienzo de nuestra lucha con Arcagma, les daré la posibilidad de seguir aquí o de bajarse del barco. Todo se mantendrá oculto a la prensa para protegerlos, les daremos vacaciones de un par de meses y estaremos dispuestos a darles todo lo que necesiten, las tres agencias avalamos esta decisión.
—Con todo el respeto que sabes que te tengo, Bogo, ¿pero por quiénes nos tomas? —El jefe de la ZPD no se inmutaría ante la pregunta de Clarke, que iba cargada de una evidente molestia—. Entiendo que todos nos quieran brindar su apoyo, estaría genial si dieses uno de tus sermones y esas cosas, pero creo hablar por los tres cuando digo que no necesitamos unas vacaciones. Necesito saber dónde cuernos está Abel…
—Y yo tengo que meter a Skye en un calabozo hasta que explique el porqué de todo esto —indicaría un cabizbajo Savage luego de inspirar hondo— Sigo dolido por lo que ambos hicieron, pero creo de todos modos que debe de haber alguna razón por la cual actuaron así. Tal vez Arcagma los manipuló de algún modo, no creo que sea coincidencia que la familia de Nick huyese cuando todo salió a la luz. —Elevaría la mirada para intentar hallar una respuesta entre los suyos, aunque nadie afirmaría ni negaría nada de su teoría
—Hay que atraparlos cueste lo que cueste, amenazados o no jugaron con nosotros en lugar de pedir ayuda, sabían lo que hacían. Son traidores y como tales deben caer junto con Arcagma—La arremetida de Judy tomaría desprevenidos a los suyos. Si bien sus posturas podían diferir, ninguno esperaba que ella manifestase su rencor contra el par de zorros—. Nick estuvo presente cuando mataron a mi madre, y mientras yo confiaba en él para salvar a mi familia él conspiraba a nuestras espaldas… —exclamaría la dolida coneja apretando sus puños con impotencia.
—Hopps… —Pese a que había estado en escenarios similares previamente, Bogo nunca había estado presente en contextos tan complejos. Por más que lo intentase no se le ocurrían palabras de aliento ni consuelo para la coneja, por lo que se limitaría a explicar la situación en tanto pensaba cómo ayudarla desde su rol como líder—. Hay ciertas situaciones en nuestro trabajo donde uno debe actuar con la cabeza fría, sin importar lo extremo que pueda llegar a ser. Tal vez pienses que Wilde es de las peores basuras que existen por lo que te hizo, y tal vez tengas razón, pero quizás, y sólo quizás, haya tenido un buen motivo para actuar como actuó. Su primo fue secuestrado, el resto de su familia desapareció en el lugar donde aparecieron varios criminales muertos, lugar que tiene cámaras pero éstas no contaban con las cintas cuando fuimos a buscarlas. Además, todo sale a la luz cuando hay un atentado, como si Arcagma quisiera deshacerse de él, y por si fuera poco en el atentado no hubo una sola víctima. Con todo esto dicho, ¿no crees que deberíamos de analizar todo antes de llegar a alguna conclusión? Nada aquí es lógico, por lo que no sería muy difícil de creer que Wilde sea una víctima en todo esto.
—Skye estuvo presente durante el motín y fue reintegrada sin motivo alguno a la ZIA, meses después trabaja codo a codo con los convictos de Arcagma. —Savage giraría la cabeza en lado contrario a Judy, sus dichos contra su compañera lo sorprendían de mala manera—. Es obvio que está metida en esto desde antes que empiece el caso, y si ella no es de los buenos, dudo que su amante también lo sea.
—Tengo la experiencia suficiente en estos casos, y creo saber lo suficiente de Wilde, como para querer darle la oportunidad de explicarse. —Pese a sus intentos de transmitir serenidad, Bogo no podía hacer recapacitar a su oficial—. No abandones la esperanza en momentos de necesidad, Hopps, y menos si están involucradas las personas que quieres, es la luz que tiene que guiar tu camino.
—Mucho justificar a Nick y darle otra oportunidad, ¿pero de Skye ni hablamos? —preguntaría Savage poniéndose de pie con la mirada fija en el búfalo—. Es de las mejores agentes que puede existir, y si ella se metió en esto es porque tuvo un buen motivo. Nick era un estafador y evasor de impuestos, pero él parece un santo a la par de alguien que no ha parado de cosechar éxitos en la ZIA. No hay diferencias entre ellos, están juntos con Arcagma o juntos fueron amenazados.
—El que sea de las mejores agentes de la ZIA no significa que sea incorruptible. —La afirmación de Judy terminaría por hacer estallar a Savage.
—¡No te atrevas a hablar así de ella! Tú no la has acompañado a lo largo de los años, en infinidad de lugares, viendo lo que yo vi. ¡Es capaz de dar su vida sin dudarlo!
—¡¿Entonces por qué mi madre ya no está?! ¡¿Por qué permitió que amenazaran la vida de una niña pequeña!? ¡Parte de mi familia me odia por lo que pasó y todo es culpa de ella y Nick!
—¿Qué acaso Nick no tiene familia también?¿Qué no estamos hablando de Arcagma? ¡Por favor, Judy!
—¿Quieren parar ustedes dos? ¡Maldición! —Al igual que Savage, Clarke se pondría de pie para intentar frenar la discusión entre ambos—. No sabemos si son culpables o no, si podrían haber hecho algo o no. Todos son inocentes hasta que se demuestre lo contrario, por eso cualquiera que haya mostrado ser confiable en el pasado y esté con Arcagma debe ser oído.
—De acuerdo… —Para no dar lugar a más debate, Bogo se pondría de pie y alzaría la voz—. Ya que ninguno ha optado por dejar el caso, es momento de continuar. Savage, sigue investigando el libro que le robaron al sujeto de la tienda de antigüedades. Siento que eso de la Hermandad puede tener mucho que ver en todo esto, quizás logremos hallar los motivos de Arcagma para sus ataques y, con ello, ver cómo pararlo.
—Disculpa la interrupción, Bogo, ¿pero han decidido qué hacer con dicha información? —preguntaría Clarke con algo de curiosidad.
—Nosotros cuatro y Garraza, que fue quien recibió la denuncia para entregármela, somos los únicos que sabemos de todo esto y así seguirá. —El lobo no esperaba para nada dicha respuesta, ¿qué había del resto de agencias? ¿Por qué no decirles también?—. Sé lo que piensas, Leonard, pero si Wilde y Steppefurd trabajaron con Arcagma, no podemos saber hasta dónde llegará su influencia. Entre menos animales lo sepan, mejor será. Quizás contemos con un arma que nadie espera que tengamos y eso supondría, por primera vez en todo el caso, una ventaja a nuestro favor. No es muy profesional a decir verdad, pero es lo que haremos.
—Sabes lo que pienso de los secretos, pero bien, entiendo tu punto… ¿Tienes algo para mí? —Bogo asentiría ante la pregunta de Clarke.
—Le pedí a Garraza que te deje listos algunos informes, recolectamos testimonios de vecinos que viven cerca de la tienda de antigüedades donde estuvo Harkness, y también de los mamíferos que viven cerca del lugar donde acribillaron a los matones de Arcagma.—Clarke exasperaría algo molesto, con restos de resaca encima lo último que necesitaba era estar encerrado leyendo informes, quería aire fresco—. También quiero que vayas a un bar que queda cerca del derrumbado hotel Requiem, vieron a Wilde y Steppefurd por ahí momentos previos al atentado. Tú elijes el orden para tus tareas.
—Creí que a mí me tocaba ir al bar —señalaría Judy, intuyendo el porqué del cambio de asignaciones.
—Te tengo una nueva tarea, Hopps. Ustedes dos pueden retirarse— exclamaría Bogo observando a Savage y Clarke.
Sin tardarse demasiado, el lobo y el conejo dejarían a solas a Judy junto a su jefe. Bogo se pondría de pie luego de que ambos cruzasen el umbral de la puerta y rodearía el escritorio. Se sentaría encima del mismo y cruzaría sus patas, quería estar tan cara a cara con la coneja como le fuese posible. Ella por su parte le mantendría la mirada en todo momento.
—Sé que sabes que no te voy a asignar una tarea, Judy.
—Y no entiendo la razón de ello, jefe.
—Wilde entró a la agencia por ti, su vida cambió de rumbo luego de encontrarte. Se han salvado el pellejo muchas veces y su relación va más allá de estas oficinas, por lo que entiendo que tomes esto en modo personal aunque en sí no lo apruebe.
—Entonces…
—Entonces, quiero que vayas con Monteiro y hables con él de todo lo que se te ocurra. Te tomarás la mañana para ello, luego por la tarde quizás puedas seguir con alguna tarea.
—Eso no es justo, no soy la única aquí que tiene relación con Nick y Skye, sólo tengo un punto de vista diferente. —Judy elevaría el tono de voz, la postura de Bogo le indignaba por completo.
—No estamos hablando de puntos de vista, hablamos de cómo te desenvolverás en el caso.
—He demostrado trabajar a la altura de este caso, no pueden poner en duda mi compromiso. —Si bien el búfalo era un mamífero de poca paciencia, haría un esfuerzo para no elevar la voz en tanto su agente lo hacía con él.
—Desde que comenzaste con tu amnesia nunca volviste a ser la misma, no eres ni de cerca la agente de aquellas épocas. La Judy Hopps que conocía le habría dado una oportunidad a los suyos sabiendo que Arcagma está involucrado, pero tú sólo quieres encontrar a Wilde para hacerlo pagar y nada más.
—Mi trabajo es atrapar criminales.
—¡No! Tu trabajo es más que eso. Te obliga a discernir entre lo bueno y lo malo, a dejar de lado tus emociones para ver la verdad detrás de los hechos. —Su paciencia comenzaba a llegar a un límite y pronto cambiaría su forma de dirigirse a ella, con algo menos de tacto y siendo más directo—. Él invadió a la ZPD usando dardos tranquilizantes, no envenenó a tu madre, tampoco dejó de trabajar arduamente todo este tiempo y, lo más importante de todo, no te habría acusado como tú lo haces con él. Conozco a mis hombres a la perfección, y tú no dejas de actuar como una extraña. Ya basta de justificarte con tu amnesia, Judy, basta de lamentarte, si quieres seguir aquí más te vale volver a ser quién eras. —Bogo inspiraría profundo, su decisión para con ella estaba zanjada—. Monteiro te pondrá a prueba, y si no eres considerada apta para continuar, te veré dentro de un par de meses, después de tus vacaciones.
. . . . . . . . . .
Como sucedía en la típica telenovela de drama, quien no debía de aparecer ante ellos apareció en el momento menos indicado. No había visto el teléfono descartable que Langley le había dado hacía sólo un instante, pero notaba en sus miradas que se trataba de algo importante. No lograría zafarse con una simple excusa, debía de decir algo que justificase el que los tres estuvieran susurrando cosas por lo bajo lejos de todos los demás.
Una idea pronto llegaría a él, pero dependía de la cooperación de la mapache y del fénec, quienes ya habían dejado más que claro que no estaban a favor de su plan para llamar a ese alguien especial. "Ya no aguanto estar aquí, quiero irme y acabar con estos malnacidos", esbozaría ante la confusa mirada de Finnick y Sarah, además de los ojos de Skye que nunca dejaban entrever emoción alguna. La vulpina ártica suspiraría por lo bajo y se cruzaría de patas, parecía haber picado el anzuelo.
Los segundos de silencio corrían a su favor, por lo visto tanto Finn como Langley respetaron su decisión respecto al uso del celular descartable. La zorra de las nieves por su parte esperaba algo más en su respuesta, quería razones que explicasen su actuar aunque no se los daría. Le sostendría la mirada hasta que ella decidiese tomar la palabra.
—Sabes muy bien que nos pondrás a todos aquí en peligro, te recuerdo que tienes familia y amigos, Nick. —Tal y como pensó, Skye se había tragado su excusa, aunque ahora debería de lidiar con su reprimenda.
—También tengo gente allí afuera y debo luchar por ellos, ustedes aquí están a salvo. Además Arcagma tiene bombas esparcidas por toda la ciudad y somos quizás los únicos que pueden detenerlo, así que no, no me quedaré aquí de patas cruzadas, ya no más. —El vulpino aprovecharía la situación para recalcarle a la zorra de la ZIA que estaban perdiendo tiempo mientras su enemigo se preparaba para llevar a cabo todos sus planes. Ya lo había hecho en privado y ella le había afirmado que era preferible esperar, tomar una postura pasiva y expectante, algo con lo que de un modo u otro Arcagma les tomaría más ventaja aún.
—¿Y cuál es tu brillante plan?— preguntaría Skye con arrogancia—. ¿Entrar a la base enemiga y matar a todos para luego, milagrosamente, hallar el modo de desactivar las bombas? Oh, espera, cierto que ni sabes dónde queda el escondite.
—Escuché algo de matar a todos y, milagrosamente, hallar el modo de desactivar las bombas —exclamaría Tora apareciendo por detrás de la zorra ártica—. ¿Al fin nos vamos? Ya iba siendo hora.
—¡No sean apurados, maldita sea! —Nunca nadie había escuchado a Skye maldecir antes, su frustración llegaba a nuevos límites—. Arcagma pelea contra una hermandad muy poderosa y podemos sacar provecho de eso. Hay que esperar a que los Lirios de Sangre respondan de algún modo y, cuando Arcagma esté siendo atacado, sacar provecho de su momento de debilidad para darle un gran golpe.
—Sabes que es una idiotez, Skye, si la famosa secta ataca quizás ni nos enteremos, sólo perdemos el tiempo esperando aquí. —Langley aprovecharía la situación para confrontar a la vulpina—. Quizás hasta podríamos darle un golpe sorpresa si lo atacamos entre todos ahora.
—¿A quién vamos a atacar? —preguntaría Harkness, quien al notar que todos se estaban reuniendo se acercó—. Cuenten conmigo para cualquier acto de rebeldía y violencia que tengan planificado
Apenas el renombrado ladrón se acercó, Theresa y Goldschmidt hicieron lo propio. Skye sólo sería apoyada por la hermana de la mapache y por el zorro que trabajaba en una tienda de antigüedades. Todos irían levantando la voz hasta que Grace, quien escuchaba la discusión desde la habitación, se acercó para formar parte del debate. ¿Cómo debían de actuar? La zorra apoyaría a Skye, fundamentándose en los riesgos que podría correr Drew si Arcagma respondía ante el ataque que prepararían, más allá de que dudase por momentos cuando Finnick le dijo que podrían rescatarlo de sus captores.
Lo que comenzó como una simple excusa de Nick desembocaría en una acalorada disputa entre todos, menos su sobrino que de forma inimaginable logró conciliar el sueño en un lugar donde sólo abundaban gritos. Eran cuatros los que se oponían a un posible ataque sorpresa: Skye, Theresa, Goldschmidt y Grace. En contraparte, Tora, Sarah, Harkness y Finnick creían que invadir el escondite de Arcagma podría ser ventajoso.
Nick, por su parte, estaba bastante indeciso; veía quiénes estaban en cada bando y sabía que no podía quedar bien con todo el mundo. Se maldijo a sí mismo por haberse metido allí, intentando zafar de una situación desfavorable se terminó por poner en medio de otra. Nunca hubiese esperado que todos se acercasen y se peleasen, su idea era oponerse a Skye y acelerar su salida de ese lugar, nada más.
Sus aliados se habían dividido en dos mitades y todos tenían argumentos para fundamentar qué hacer o qué no. Ya que todos estaban metidos en un gran lío se decidió realizar una votación y su voto era el definitorio. ¿Era factible atacar a Arcagma aunque fuese una misión suicida, considerando la posibilidad de salvar a Drew y limpiar su nombre? ¿Valía la pena esperar a un movimiento de la dichosa hermandad y apostar por el futuro, en lugar de jugarse todas las fichas allí mismo?
—Ya somos cinco contra cuatro, así que mejor vayamos viendo cómo patearle el trasero a esos imbéciles en vez de seguir perdiendo el tiempo—exclamaría Finnick, asumiendo que el voto de Nick sería para ellos. Al fin y al cabo, en su excusa había afirmado querer irse para enfrentar a sus enemigos. Sería muy torpe de su parte el cambiar de opinión cuando por sus dichos había comenzado la votación.
—Sarah, por favor, no quiero que me dejes sola de nuevo. —Las afligidas palabras de Theresa de poco servirían, su hermana era testaruda a más no poder.
—Estaré bien, además tenemos una gran oportunidad para atacar a ese maldito calvo y no podemos dejarla pasar —respondería la ladrona, cuya postura era inamovible.
—Nadie sabe siquiera si hallaremos algo que nos sirva para las bombas, además aunque matemos al mismísimo Arcagma nada cambiará. ¡Sólo nos basamos en supuestos! —Skye seguía sin entender la prepotencia de sus aliados, además de la completa falta de sentido común. ¿Desde cuándo atacar al enemigo de turno, que de seguro los esperaba, era buena idea?
—Salvar a Drew no sería ningún supuesto, además ha pasado mucho tiempo allí, ha de saber muchas cosas que nosotros no. —La mapache volvería a plantarle cara a la zorra de las nieves, quien ya se estaba hartando de su actitud.
—Más te vale traer a tu primo con vida, porque te juro que esta vez te mato en serio Nick. —El zorro tragaría saliva ante los dichos de su cuñada, todavía recordaba cuando lo arrinconó en su cocina y lo amenazó, antes del secuestro de Drew—. No puedo creer que juegues con su vida de ese modo, ¿quién te crees que eres?
—Tengo tanto miedo como tú, Grace, pero si Arcagma termina con sus planes Drew ya no le servirá de nada y acabará con él. —La vulpina apartaría la mirada, no había pensado en lo que dijo Nick—. Además, no sólo estaremos nosotros, quizás podamos conseguir algo de ayuda.
—¿De qué hablas? —Langley no comprendía del todo a qué se refería su compañero—. ¿Conoces a otros mamíferos igual de desesperados que quieran enfrentarse cara a cara con Arcagma?
—Sólo son dos, pero nos vendrán de gran ayuda…—Nick posaría su mirada sobre Skye, y esta entendería al instante quién era uno de ellos.
—No sé a quién más tengas en mente, pero no será fácil convencer a Jack —indicaría la zorra ártica, un tanto dubitativa—. Diría que es cincuenta y cincuenta, un enfrentamiento con Arcagma le será tentador. En contraparte, ha de estar cabreado como nunca y antes de ayudarnos quiera meternos en un calabozo.
—¿Quién rayos es Jack? —preguntaría Goldschmidt, con cierta dificultad para seguir la conversación.
—Mi compañero en la ZIA, nos ayudaba en el caso de Arcagma —explicó Skye un tanto tajante, no le tenía paciencia al zorro rojo—. ¿En quién más piensas? ¿En Judy?
—No quiero meterla en esto, pensaba en Clarke. —Langley abriría los ojos como platos, era evidente que la cordura de Nick brillaba por su ausencia. ¿El tipo que la culpaba a ella y su vieja banda de matar a su pareja trabajaría con ellos? ¿El mismo lobo que la metió a prisión?
—Definitivamente se te zafó un tornillo, ya te dije varias veces que Clarke y yo no somos amigos… —El zorro asentiría en respuesta a los dichos de la mapache y esbozaría una pequeña sonrisa—. Grace, tú dijiste que el tal Fowler era muy cercano a Leonard, ¿no es así?
—Nos ayudaría para rescatar a su amigo… Sí, tal vez sea viable —Por primera vez en mucho tiempo, su cuñada coincidiría con él en algo.
—Entre más seamos, más posibilidades tenemos, yo digo que vayamos a por ambos. ¿Cómo entramos en contacto con ellos? —preguntaría Finnick buscando llevar la conversación al siguiente paso.
—Tendríamos que buscar a Jack y hacer que él contacte a Clarke, yo me encargo de mi compañero orejón. —Si bien hablaba de mala gana y se la notaba algo reacia, la cooperación de Skye era fundamental para tener una oportunidad.
—¿Crees que pueda conseguir armamento, el señor franjas? —preguntaría un entusiasmado Tora.
—Sí, además tengo una que otra cosa para ir a buscar que podría servirnos. —Una sonrisa se dibujaría en el rostro del tigre ante la afirmación de la vulpina—. Nick, contar con Judy significaría mucho para nosotros, ¿estás seguro que…?
—No, Skye, Judy no formará parte de esto, y no insistas. —La zorra de la ZIA inspiraría profundo, el tono tajante de Nick le era más que fastidioso, pero se ahorraría sus comentarios—. Vamos a por el siguiente paso, ¿se quedarán aquí los que no vayan a la cueva? ¿Estarán solos?
—Tendría que ir la mayoría al escondite de Arcagma, civiles o no pueden ser de ayuda. —La gran mayoría bajaría la vista luego de que Harkness hablase, llevar ciudadanos normales a un posible combate armado sonaba a locura—. Theresa es enfermera, debería venir con nosotros por si acaso. Y el enano se lanzó contra los matones de Arcagma usando sólo un bate, me gusta su actitud.
—Como me vuelvas a llamar enano te mostraré lo que puedo hacer con ese bate, idiota. —El ladrón esbozaría una leve sonrisa para provocar al fénec, pero Langley le daría un golpe en su hombro para no dar rienda a sus tonterías.
—Theresa no pisará esa maldita cueva del mismo modo que Hopps no vendrá, y Finn, no te conozco, pero quizás nos pongas en desventajas si vas. —El fénec emitiría un leve gruñido luego del comentario de Langley—. Sólo deberían ir aquellos que estén capacitados para luchar.
—Tú lo dijiste, no me conoces. No sólo estoy capacitado, quiero ir para acabar con ellos. —Si bien Nick sabía de las experiencias de su amigo, prefería que no lo acompañase a un posible combate con fuego cruzado. No dudaba de su utilidad, pero lo necesitaba para algo más.
—Si todo funciona de acuerdo a lo que pensamos, seremos siete: Sarah, Tora, Skye, Harkness, Jack, Clarke y yo. No tienes por qué venir, Finn, además serías mucho más útil cuidando a los que se queden aquí. —El fénec tomaría a Nick de su camisa y jalaría de ella para obligarlo a reclinarse hacia adelante, ahora estaban cara a cara.
—Escúchame, maldito bueno para nada, si tú vas a meterte en este lío yo no me pienso quedar atrás. Sabes lo que fue el cartel de Vilchez, sabes cómo terminó, sólo con eso justifico mi presencia en ese maldito combate. —Finnick lo soltaría, aunque Nick seguía teniendo el mismo gesto en su rostro—. No puedo quedarme aquí mientras te vas a enfrentar una muerte segura, ¡tú sabes que es una misión suicida!
—No dudo de ti, Finn, siempre quisiera tenerte conmigo para lo que sea, pero necesito que alguien se quede aquí con Grace y Scott. Sólo puedo confiarte a ti mi familia… —Nick se quedaría en silencio al ver los ojos de Finn cargados de decepción y fastidio—. Y tenerte allí, con riesgo a perderte a ti también, sería una constante distracción. Tienes que entenderme, serás una carga muy pesada, no puedo perder a mi hermano del alma.
—Sólo… Procura volver, ¿sí? Recuerda que me debes quince dólares, y siempre dijimos que entre nosotros no habría deudas jamás, tienes que regresar. —Grace se acercaría al pequeño vulpino para apoyar una de sus patas sobre su espalda a modo de agradecimiento—. Ya, mujer, no hace falta ponerse sentimentales ni nada, estoy bien, ¿qué no me conoces?—Una risilla de fondo terminaría por volver a poner al fénec de malhumor, su estado natural—. ¡¿Qué están mirando todos!? ¿¡Qué no tienen un plan que armar!?
—Lo mejor será ver cómo continuar una vez que contemos con el apoyo de Jack y de Clarke. —Luego de las risas que generaría el cambiante humor de fénec, las palabras de Skye volverían a traer seriedad al ambiente, todos asentirían ante su idea.
Pese a que ya se había decidido el proceder de las próximas horas, no todos estaban de acuerdo con el plan. Las Langley y Harkness no querían a Clarke cerca, mientras que Finnick aún deseaba acompañar a Nick y los que votaron por no efectuar el ataque farfullaban por lo bajo sobre la locura que cometerían. Grace comenzó a ver con buenos ojos el ataque, pensando en que quizás fuese la última oportunidad de que Drew volviese, aunque seguía sin estar segura de ello.
Skye intentaría contactar a Jack por medio de un intermediario, buscaría a un par de mamíferos conocidos que vivían relativamente cerca de donde se estaban escondiendo para que la ayuden. Éstos se comunicarían con Jack diciéndole algo que sólo él podría entender, la vulpina tenía mucha fe en que su compañero pudiese descifrar el mensaje y acudiría en su ayuda.
Con la zorra ártica fuera del escondite, Nick aprovecharía que sus aliados se encontraban en el comedor jugando a las cartas y a la espera de algo para comer, Theresa y Grace eran las cocineras designadas. Se encerraría en uno de los dos dormitorios que poseía la casa, afirmando que descansaría un rato hasta que la comida estuviese preparada.
Estando a solas y tapado con una sábana, tomaría el teléfono que Sarah le había otorgado. Cruzaría los dedos para que todo saliese bien, mientras al mismo tiempo marcaba su número. Escucharía un par de tonos y luego esa voz tan característica suya, el sólo hablar para contestar la llamada le permitía percatarse de su mal estado de ánimo. Con apenas cuatro palabras, percibiría cómo su naturaleza alegre volvía aflorar… "Garraza, necesito un favor."
. . . . . . . . . .
Y todo parecía repetirse una vez más… Incontables fueron las veces que le indicó a Bogo que no podía enviar a sus oficiales a tratarse en su despacho cada vez que le diera la bendita gana. Necesitaba leer expedientes, buscar informes y ponerse por un rato en el lugar del mamífero que contaría con sus servicios para ver cómo pensaba, entre otras cosas. Tenía la suerte de que no era su primera sesión con la agente Hopps, además de que las noticias relacionadas al oficial Wilde lo ayudaban a ponerse un tanto en contexto, pero aún así lejos estaba de su zona de confort laboral.
Con la posibilidad de que Judy Hopps ingresase en cualquier momento, sacó su tablet de su portafolio y comenzó a buscar un par de artículos que alguna vez leyó y le serían de utilidad, si es que la charla se encaminaba por donde él quería. Nunca había tenido una conversación con Wilde dentro de su oficina, pero en los pasillos y corredores de la ZPD habían cruzado una que otra palabra y sabía el tipo de mamífero que era. Del mismo modo, con Hopps había tenido una que otra sesión, ya sabía de dónde podría partir la charla. Fue una lástima que la coneja abandonase el tratamiento para seguir trabajando; al igual que la gran mayoría de los pacientes, Judy Hopps dejó de asistir en cuanto se sintió mejor, de modo tal que nunca afianzaría los conceptos que él creía que eran necesarios fortalecer.
En cuestión de pocos minutos había logrado preparar la mayor parte de la sesión. Si bien no estaba del todo satisfecho, tendría herramientas para intentar que la coneja considerase su punto de vista y, así, evitar que la botasen del caso. Le sorprendía la crudeza de la decisión de Bogo, aunque entendía que en un caso de tan magna complejidad no había lugar para mamíferos que no estén en sus mejores condiciones. Siempre había admirado las fortalezas de Hopps a la distancia, y en cierto modo se sentía privilegiado ayudándola a reconstruirse como la heroína que todo el mundo sabía que era.
Con evidente molestia y frustración, Judy Hopps se adentraría en el despacho de Mattew Monteiro. Pese al enérgico saludo del lobo, la coneja apenas susurraría una respuesta ante éste; se sentaría frente a él en una de sus aterciopeladas sillas a la espera de la supuesta evaluación que mencionó Bogo. Notando su tensión y ansiedad, Monteiro buscaría en primer lugar romper un poco el hielo para que la coneja se sintiese más a gusto.
—Uno de mis primos trabaja como fumigador, fue parte del grupo que tuvo que ir al hotel Requiem antes del derrumbe. —La mera mención del ya inexistente edificio atraería la atención de una cabizbaja Judy, cuya mirada se fijaría en Monteiro—. Me dijo que la plaga de mosquitos era de las más grandes que había visto jamás, es imposible que apareciera de un día a otro. De no ser por esa oportuna invasión de mosquitos habría muchos mamíferos dentro del Requiem, por ende muchas más víctimas. Los medios dicen que no se encuentran muertos bajo los escombros.
—Arcagma buscó reducir tanto como fuese posible el número de víctimas. Desató la plaga él mismo para que se vacíe el hotel, puso explosivos subterráneos para asustar a los civiles sin dañarlos y luego derrumbó el edificio haciendo que caiga sobre un estadio vacío… Las bajas no fueron mínimas, fueron nulas. —A medida que hablaba, Judy intentaba contener su entusiasmo, lo cual le era en extremo difícil.
—¿Nada de nada? —preguntaría Monteiro sorprendido, confundido e intrigado—. Es terroríficamente calculador y astuto, derrumbó uno de los mayores edificios de la ciudad sin cobrarse una sola vida.
—No sé qué quiso hacer con todo esto, mostrar su poder sin llevarse víctimas es muy raro y confuso. —Por lo que podía ver el lobo, Judy se encontraba más suelta que al entrar hacía un par de minutos—. Cada vez entiendo menos de este caso, aunque quizás no deba preocuparme demasiado después de salir de aquí…
—No temas por ello, haré todo lo que esté a mi alcance para que no te vayas de vacaciones. Ni creas que te irás a Burrows hasta que acabes con este cretino.
—No quieras darme falsa confianza, hay animales que están muy por delante de mí —exclamaría Judy con una leve sonrisa mientras apartaba los ojos.
—No te creas que son tantos, pocos mamíferos han sido tan reconocidos como tú por sus logros. —Habiendo un mejor ambiente entre ellos, y luego de un par de segundos en silencio, Monteiro prosiguió—. Si tuvieras que decirme la razón por la cuál estás aquí, ¿qué dirías?
—No lo sé… —La respuesta de Judy tardaría unos momentos en llegar, intentaba ser sincera a la par de intentar aprobar la prueba que se le había impuesto. Debía elegir sus palabras con cuidado—. Tengo un punto de vista diferente al de mis compañeros, intento ver a quienes cruzan la ley siempre del mismo modo sin importar quien sea. No quiero recluirme en falsas esperanzas ni decir que Arcagma los debe haber obligado a hacer lo que hacían, quizás no sea así.
—Judy, tú siempre te riges por la esperanza, sino no estarías aquí, en la ZPD. Tu fe te ha llevado a lugares donde nadie más ha llegado, ¿por qué no hacer uso de ella para tus amigos? —La mirada de la coneja, fija en él, mostraba que no tenía respuesta alguna, o ninguna que quisiera decir en voz alta—. No conozco a Skye, aunque he tenido algo de trato con Nick… La noticia me sorprendió mucho, fue una auténtica desilusión, pocas veces me he sentido tan golpeado y decepcionado. Más allá de que me haya podido caer bien, Nick es un ícono para la ciudad y un ejemplo de superación, al igual que tú, y el ver íconos caer… No lo sé, me deja sin aliento, triste, quisiera tenerlo frente a mí y preguntarle cómo rayos llegó hasta ahí. Creo que te sientes igual, aunque a diferencia de ti, yo no estoy enojado.
—Yo no estoy enojada, sí dolida, pero no es que lo odie.
—No estás siendo del todo sincera conmigo y, peor aún, contigo misma.
—¿Por qué? ¿Porque no…?
—Háblame de tu relación con Nick hasta antes de que todo esto saliera a la luz. —La interrupción de Monteiro tomaría por sorpresa a Judy, de haber habido alguna prueba la había fallado sin dudas—. Puedes decirme qué hicieron las últimas veces que estuvieron juntos, tanto en el trabajo como fuera de él, qué pensabas de él, lo que sea.
—Nick es un zorro muy difícil de entender, sus palabras te enredan y sus actos luego son contrarios a lo que dice. Se preocupaba por mí como nadie, intentaba consentirme como pocos podrían hacerlo, tenía detalles que… —La coneja respiraría profundo para no quebrar su voz—. Nunca tuve a alguien como él en toda mi vida, fue un amigo excepcional, un mamífero único. No habría apostado ni un centavo por él apenas lo vi por primera vez, tendrías que haberlo visto, parecía un acosador y un loco. Luego entendí que la forma en que me ahogaba y me saturaba a preguntas no eran más que muestras de afecto, él estuvo ahí cuando nos atacaron y todo pasó, creo que sentía culpa por lo que me sucedió.
—Es algo extraño que un tipo como Nick se comporte así, ¿no crees? Si bien es alguien muy social y parlanchín, en el fondo es reservado con sus cosas y no exterioriza sus sentimientos.
—Supongo que sí, no es algo propio de él… —La comodidad y soltura que antes la había caracterizado se había transformado en preocupación, creía intuir hacia dónde se dirigía la charla y no le gustaba para nada.
—¿Has tenido pareja alguna vez, Judy? —Si antes tuvo alguna duda, ahora se había disipado por completo, sin importar cuántos rodeos diese Monteiro sus objetivos eran claros.
—Antes de entrar a la academia salía con un chico de Bunnyburrows, se llamaba Ethan.
—¿Y qué pasó con él?
—Comenzamos a salir desde jóvenes, fuimos amigos en un principio y luego quisimos dar un paso hacia adelante, aunque creo que nunca dejamos de ser amigos en sí. Era como si no fuese mi novio, aunque si lo fuese, creo que en el fondo sabía que él no era el indicado para mí… Le di varias oportunidades, pero él nunca creyó en mis sueños, no quería que entrase a la academia, decía que era una pérdida de tiempo.
—Y lo botaste…
—Cortamos luego de una pelea muy fuerte, no quería estar con alguien que no tuviese fe en mí.
—Nick siempre tuvo fe en ti.
—Mattew, ¿a dónde quieres llegar con todo esto?
—Toma, quiero que leas un poco esto, luego te diré qué es lo que pienso. —Monteiro estiraría su pata para darle a Judy su tablet, había varios artículos que apuntaban hacia el mismo lado. Luego de tomarse el tiempo para leerlos, la coneja dejaría la tablet en el escritorio del lobo, su mirada esta vez se apartaba de la de él.
—No veo a Nick como tú crees.
—Son sólo suposiciones, me basé un poco en la lectura de lo que te mostré. ¿Te fijaste cómo ha aumentado la cantidad de parejas interespecie en Zootopia? También hay un estudio que indica que los conejos, zorros, nutrias, lobos y linces, en ese orden, son las especies que más se abren a este tipo de relación.
—Lo digo en serio, no tengo una relación con Nick.
—Y no estaría mal si la tuvieras, no te juzgaría por enamorarte de alguien que no es un conejo.
—No entiendo cómo es que has llegado a pensar que entre Nick y yo puede haber algo, y menos aún, cómo eso se relaciona con mi participación en el caso.
—Estudio la psiquis, Judy, observo a los animales, intento descifrar cómo se sienten y saber qué es lo que piensan, es mi trabajo. Tus palabras me dicen que no, pero tus ojos brillosos me gritan que sí. No importa lo que digas, yo ya sabía desde antes de que entrases por esa puerta qué es lo que pasaba y con esto lo estoy confirmando.
—Felicidades por ti entonces, Mattew, me has dejado completamente desnuda —exclamaría Judy con ironía, poniéndose de pie y dejando ver sus mojadas mejillas.
—A ti no te dolió su traición con Arcagma, el verdadero puñal fue el video con Skye.
—Me prometió amor eterno, me dijo que lo nuestro llevaba tiempo y que era algo hermoso pero, mientras, se revolcaba con ella sin importarle nada.
—Diría que sé lo doloroso que es para intentar consolarte de algún modo, pero nunca he sentido algo que me permita ponerme en tu lugar. Lamento lo que pasó, Judy, lo lamento mucho, mucho, mucho.
—¡Es que no lo entiendo! ¿¡Por qué lo hizo!? No sé si estaba con Arcagma desde un principio y me manipuló para que me saquen del caso, o si en serio decía la verdad pero estaba amenazado. Todos dicen que quizás tanto él como Skye se vieron arrastrados hasta ahí, y ahora parecen ser una pareja oficial, ¿pero en dónde quedo yo? ¿Qué soy yo para él?—Judy jadearía un par de veces mientras intentaba recobrar el aire. Volvería a sentarse e intentaría limpiar su rostro con sus patas—. Mi corazón me dice que él es alguien por quien vale la pena luchar y es eso lo que voy a hacer aunque tengan que apartarme. Me golpearon en todos los lugares donde podían hacerlo, y temo estar al borde del colapso si algo más sucediese, pero no puedo no avanzar.
—Creo que tendrás que escuchar a tu corazón y ver qué es lo que tiene este zorro zopenco como respuesta a tus preguntas… Quizás Bogo no esté de acuerdo con esto, pero no tiene que saber todo en detalle.
—Espere… ¿Pasé la prueba?
—Admitiste lo que sentías, admitiste de que hay posibilidades de que Nick sea inocente y hay una parte de ti que luchará hasta el final para demostrarlo. No sé si sea así, pero a mi gusto sonaste como la Judy Hopps de la que todo el mundo hablaba. Esperanza, perseverancia, rebeldía, darlo todo aunque ya no puedas seguir adelante y tengas todo en tu contra… Es bueno tenerte de regreso, al fin.
. . . . . . . . . .
Su ruta cambió respecto a los días anteriores, ya no tendría que hacer el desvío que siempre realizaba para toparse con Reyes. Los exagerados festejos de la noche anterior le dieron a entender que algo horrible había pasado; si bien no sabía el alcance de los incidentes que se llevaron a cabo, las nuevas órdenes de Arcagma le permitían intuir lo acontecido. No sabía cómo había sido su final, pero el ornitorrinco, el único que podría haber acabado con las bombas, era alimento para gusanos en estos momentos. Era evidente que usaron una de las bombas y fue un éxito, y si una funcionaba las demás también deberían de hacerlo. Siguiendo dicho razonamiento, ¿para qué dejar vivir a un mamífero que podría entrometerse en sus planes, al saber cómo trabajaban esos endemoniados artefactos?
El calvo felino se las había arreglado para dejar a todos desprovistos de opciones, las bombas se activarían cuando él quisiera y absolutamente nadie podría evitarlo. Tenía la opción que Reyes le mencionó, combinar un par de ácidos para crea agua regia y dañar así los núcleos de las bombas nucleares. Si bien éstas explotarían de un modo u otro, al menos Zootopia sería habitable en un futuro cercano al no haber radiación. Era triste y le daba impotencia, pero no había más que ello, la ciudad debería resurgir de las cenizas cual fénix caído si todo terminaba como parecía que iba a terminar. Sólo había un problema para ello, aún no encontraba los ingredientes para el agua regia.
Había pasado por la cabaña donde estaba Raines, que se veía fuerte como siempre, pese a las condiciones en las que estaba. Por otro lado, algunos de los mamíferos secuestrados comenzaron a levantar fiebre en los últimos días y un par de ellos estaban en estado crítico, pero a Arcagma no le importaba. Podrían morir en cualquier segundo y él no podía hacer casi nada por ellos, la frustración poco a poco lo llevaba a la desesperación aunque intentase mostrase calmo y sereno.
Sólo quedaba un prisionero, un lobo que vio llegar hacía algunos días pero a quien no lo dejaron acercarse en primera instancia. Fue interrogado varias veces y solía ser castigado por su rebeldía, era curioso que lo dejasen vivir cuando a varios a esas alturas ya les habrían volado la cabeza. Un escalofrío recorrería todo su cuerpo al pensar en ello; si bien acostumbraba a ver a los animales morir en el hospital, verlos siendo asesinados era radicalmente diferente, pero también se estaba acostumbrando a ello. Su empatía para con las vidas ajenas se desvanecía de a poco y el percatarse de ello era horrible, le dolía el pecho de sólo darse cuenta lo frío que se estaba volviendo.
Golpearía un par de veces la puerta de la cabaña antes de entrar y avisaría, en tanto abría la puerta, que estaba allí para ver si podía ayudar. Fue un hábito que incorporó por las malas, luego de ser atacado un par de veces por rehenes asustados. Luego de presentarse, dejaría su botiquín en el suelo y encendería un par de velas para ver mejor; si bien tenía visión nocturna necesitaba buena iluminación para vislumbrar las posibles heridas que se encontraría. El lobo no parecía ser uno de los ricachones que solían llegar, había algo diferente en su mirada. Transmitía su fortaleza y seguridad con su serio rostro, no tenía miedo en lo absoluto pese a que ya había tenido varias visitas de los matones que dirigía Herbert. Comenzaría a buscar vendas y alcohol entre sus cosas mientras le daba la espalda por un momento.
—¿Andrew Wilde? —La mención de su nombre lo llenaría de sorpresa, era la primera vez que alguien que estaba allí lo reconocía—. ¿Eres tú, Drew?
—¿Te conozco? —preguntaría el zorro volteando con completa incertidumbre, decir su nombre era muy diferente a llamarlo como lo hacían sus allegados.
—No, disculpa… En realidad conozco a…
—A Nick, ¿no es así? —diría con algo de entusiasmo mientras le hacía un gesto al lobo para que se quite su remera, éste obedecería al instante aunque con algo de dificultad. Tenía una herida de bala en su hombro derecho.
—No, o no personalmente, sólo a Grace. Soy Abel Fowler por cierto.
—Qué raro, no recuerdo que Grace te haya mencionado, no olvidaría el nombre de uno de sus amigos… no es que tenga demasiados. —Hacía tiempo que no hablaba de alguien respecto a su familia en buenos términos, una gran sonrisa se dibujaría en su hocico. El zorro se acercaría para ver la herida con detenimiento.
—Es que la conocí poco después de que tú… Bueno, desde que estás aquí. —Fowler apretaría la mandíbula para contener un alarido, el alcohol que usaría Drew para limpiar la herida de su hombro no le dejaba una sensación de lo más agradable—. Trabajo en el ZBI, soy amigo de Leonard Clarke, quizás lo conozcas por trabajar con tu primo.
—Sí, Nick lo ha mencionado. —Tomaría una venda luego de terminar de desinfectar la herida y haría un torpe vendaje sobre la misma, nunca había sido bueno para los vendajes de hombro—. ¿Cómo conociste a Grace, Abel?
—Un amigo mío trabajaba con ella, él me ayudó a acercarme para hacerle unas preguntas del caso Arcagma.
—Ya veo… ¿Hubo algún avance importante en la investigación del ZBI en este tiempo? —preguntaría Drew mientras pasaba sus manos por las costillas del lobo, buscando alguna posible fractura. Desistiría de ello en pocos segundos y seguiría desinfectando algunos cortes que Fowler tenía en su pecho y abdomen.
—No demasiado hasta donde yo sé, no formo parte de la investigación en sí, fue… trabajo extra y voluntario, por así decirlo.
—Entiendo, te interesó el tema e intentaste aportarle a tu amigo, ¿verdad?
—Sí, algo así. —Drew terminaría con las heridas del lobo y éste se pondría nuevamente su remera, un molesto silencio surgió entre ellos.
—¿Y cómo está ella? O al menos cuando la viste.
—Es una hembra muy fuerte, se notaba que estaba muy mal de ánimos, pero no lo exteriorizaba jamás. Intentaba estar bien para Scott.
—¿Scott? ¿Lo conociste también? —Los dichos del lobo lo tomarían por sorpresa.
—Sólo lo vi a lo lejos, pero Grace hablaba mucho de él. Parece ser un buen muchacho.
—Es algo vago, pero sí, es un buen muchacho. —Lo que había comenzado como una buena conversación se diluyó con facilidad. El lobo ya no se veía tan seguro de sí mismo, algo lo estaba poniendo tenso—. Tu pantalón también tiene sangre, ¿otro balazo?
—Sí, así es. —Fowler bajaría un poco su pantalón, dejando ver en su muslo izquierdo otra herida producto de su enfrentamiento con los mamíferos de la Hermandad. Andrew la examinaría luego de limpiarla un poco con alcohol, y por cómo se veía el zorro el panorama no parecía ser muy alentador.
—Rayos… Escucha, esto no es algo leve, pero se puede solucionar. —El rostro de Fowler se transformaría con velocidad, Drew no tenía tacto para las malas noticias—. Todavía tienes la bala allí, podría quitarla pero dañaría una arteria muy importante y morirías en cuestión de segundos. Ahora mismo esa arteria está algo obstruida por la bala, por lo que hay mucho riesgo de que de un momento a otro tengas una hemorragia… Habrá que amputar —indicó el zorro con total seriedad.
—¿¡Cómo carajo dices!?
—Es sólo una broma, tranquilo, sólo sacaré los fragmentos de bala. —Al zorro le sería imposible contener la risa, Fowler le dirigiría una mirada mortal pero pronto esbozaría una divertida sonrisa también—. Toma este pedazo de madera, te dolerá.
—Además de un fenomenal bromista, veo que eres muy alentador…—exclamaría con ironía el lobo. Se llevaría la madera a su hocico y lo mordería con fuerza, mientras Drew enterraba el bisturí en su herida para extraer los fragmentos.
—Tienes suerte de que llevo bastante tiempo aquí, haciendo esto. Si hubiera tenido que atenderte al comienzo estarías sufriendo mucho más, no es que las heridas de bala sean mi especialidad. —Luego de un pequeño tirón, un pequeño pedazo de metal saldría, haciendo que Fowler suelte un alarido. El zorro volvería a introducir el bisturí en la herida—. Es sólo un fragmento más, Abel, luego te coceré la herida y estarás listo. —Un rápido movimiento, algo más fuerte que el anterior, haría salir un fragmento más grande que el primero—. Todavía quedan pedazos pequeños, pero no puedo sacarlos con este bisturí y menos aún con mala iluminación. Te desinfectaré siempre que pueda venir, pero hasta entonces, sólo puedes rezar para que salgamos de aquí y te puedan sacar lo demás.
—Gracias, es la primera vez que me extraen fragmentos de bala sin anestesia, aunque no fue tan malo como imaginé…
—Ya que terminamos con esto, ¿puedo preguntarte algo, Abel?
—Claro, supongo que te lo debo después de tu ayuda.
—Mientras hablamos haré un último intento, tal vez pueda quitarte algún fragmento más. No será muy profundo, así que no hará falta la madera para morder. —El lobo asentiría mientras Drew volvía a abordar la herida con el bisturí—.¿Qué investigabas exactamente? Hay muchos agentes trabajando en el caso de Arcagma, y entiendo que por la relación que mi esposa tiene con uno de los rehenes, es decir yo, alguien haya podido acercarse para ver si sabía algo, pero tú… Tú hablas de ella de un modo diferente a como un agente lo haría, no sólo le hiciste unas preguntas y ya, hay cierta cercanía. Además Grace no te habría hablado de Scott a menos que confiara en ti, han de haberse visto varias veces.
—¿Cuál es tu punto, Drew? —Si bien intentaba mostrarse tranquilo, por dentro los nervios se apoderaban de él. ¿Qué tantas cosas podía sentir por Grace como para exteriorizar buenos sentimientos por ella en tan pocas palabras?
—Grace se metió en algún lío, ¿verdad? Conociéndola, ha de haber querido conseguir respuestas, y estoy más que seguro que si un agente del ZBI le ofrecía ayuda para conseguir dichas respuestas ella habría aceptado casi sin pensarlo.
—Ella está bien hasta donde sé, ¿sí? Puedes quedarte tranquilo, que está a salvo, me aseguré de ello.
—Disculpa si no te creo, pero aquí sólo traen a empresarios, políticos, gente adinerada, no agentes del ZBI que fueron baleados. —El temple de Drew había cambiado, ya no se veía amistoso sino más bien lo contrario—. Conoces a mi familia, eres bastante más amistoso que todos, tus heridas parecen indicar que llegaste aquí luego de luchar contra Arcagma por un motivo que no me dices… He aprendido a no confiar mientras he estado aquí, también a valerme por mí mismo y a prestar atención a ciertos detalles. Por ejemplo, tus heridas te dificultarían el defenderte y yo tengo un bisturí cerca de tu arteria femoral, ese sí que es un buen detalle. Poco menos de un minuto y medio servirá para que la hemorragia te haga entrar en shock.
—Por lo visto la renombrada astucia de los zorros está más que presente en ti. —Una sonrisa nerviosa se haría presente en Fowler, de un segundo a otro el vulpino se hizo de su confianza para después arrinconarlo por completo—. Me ganaste, bien por ello, Drew… Si te digo todo lo que sé lo más probable es que no me creas, sólo por eso no te di toda la información desde un principio.
—Basta de rodeos, Abel, no me temblará el pulso en lo más mínimo si tengo que matarte.
—Antes que nada, quiero jurarte por mi vida y por todo lo que sientes por tu familia que esto es real, aunque parezca sacada de un cuento… Hay un grupo de mamíferos que se hace llamar "La Hermandad de los Lirios de Sangre".
—Espera… ¿¡Los Lirios de Sangre!? ¿¡Cómo es que Grace terminó metida con esos locos!?
—¿¡Qué!? ¡Espera! ¿Y tú cómo sabes de ellos?
La puerta se abriría de par en par luego de un potente golpe, ambos sentirían cómo sus corazones se detenían en seco luego de la inesperada entrada de Herbert a la cabaña. La pantera tomaría a Drew de una de sus patas y lo llevaría consigo, gritándole que se apurase, uno de sus subordinados llevaría su botiquín detrás de ellos. El enorme felino estaba en completo silencio, algo impropio de él y sumamente aterrorizante. Algo grave había sucedido, muy grave.
Atravesarían la zona de las cabañas con rapidez y con mayor velocidad el lugar donde los matones solían reunirse, así como los largos y enredados pasillos que le seguían. Su destino estaba claro, la habitación del mandamás era el lugar donde lo imaginable al fin había pasado. ¿En serio habría sido su fin? ¿Se habría desvanecido su último hilo de vida? La puerta de su habitación estaba abierta, lo más probable fue que Herbert lo encontrase allí y saliera en su búsqueda de inmediato.
Uno de los cuidadores, un coyote, estaba dentro frente a su cama, mientras que el oso pardo había desaparecido. El cánido intentaba realizar maniobras de resucitación pero, más allá de hacer mal la técnica, ésta no estaba demostrando ser eficaz. Herbert soltaría su pata y Drew se acercaría con algo de temor ante el frágil cuerpo de uno de los mamíferos más peligrosos que había pisado Zootopia. Sonrió ante dicha ironía, pero dicha sonrisa sería fugaz por miedo a alguna represalia de la pantera y el coyote.
Tomaría el pulso en su muñeca y en su cuello, mientras intentaba ver si seguía respirando pediría una linterna que estaba en su botiquín. Al iluminar las pupilas, éstas conservarían su tamaño normal. Los estímulos dolorosos tampoco recibían respuesta alguna. El temible tirano parecía estar muerto y se regodeaba por ello, estaba disfrutando sin culpa el no hallar nada que le indicase que aquel mamífero al que llamaban Arcagma había estirado la pata. Intentaba hallar algún truco sacado de lo más profundo de su manga, quizás el hacerse pasar por muerto era parte de su entramado plan, pero su corazón sin ritmo, sus patas frías y la ausencia de actividad de su sistema nervioso central le daban un diagnóstico más que claro.
Un grito de una hembra a sus espaldas terminaría por distraerlo, era una voz afligida y quebrada. Sánchez había llegado al fin, acompañada del oso pardo que estaba pegado a Arcagma todo el tiempo. Sus incontables sospechas pronto se disiparían, la nutria se había encargado de ello. Arcagma la consideraba como una de sus aliadas más importantes y más, era una amiga, quizás su única amiga. Su llanto desconsolado no era fingido, algo tan desgarrador y cargado de tanto dolor no podía ser mentira. Aquel mamífero a quien Sánchez llamaba bajo el nombre de Viktor había fallecido.
