Mi Adorable Multitud

Sumary: Naruto y Hinata se enamoran a primera vista a los 16, pero su padre se interpone. Las cosas se complican cuando ella queda embarazada, por lo cual deciden escapar juntos. 20 años después ellos regresan más enamorados que nunca y… ¿¡Con 19 hijos!?

Capitulo 2: El Inicio. Estoy embarazada…

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Habían pasado 2 meses desde que se hicieron novios, todo era hermoso cuando estaban juntos, pero Naruto no podía evitar sentirse preocupado por ella. Hinata le había contado lo que vivía con su padre y hermana. Ella no tenía buena relación con ellos y le molestaba que su padre intentara controlar su vida. Últimamente no habían podido verse, pues había faltado a algunas clases debido a que su padre la enviaba a reuniones y eventos importantes. Por dios, hacía poco se había dado cuenta de que la amaba y se sentía impaciente por verla y besar sus dulces labios, pero no, su padre la estaba sobreexplotando y exhibiéndola como ganado a los hijos de sus socios. Apretó la mandíbula como respuesta a sus pensamientos.

––¡Naruto! ¡Oye Naruto! ––le gritó el viejo Tazuna.

––Ha… ¡SI! ¿Qué pasa? ––respondió.

––Llevo un buen rato llamándote y tu no haces caso, esas cajas no van ahí, lo siento hijo pero tendrás que reacomodarlas. ––le dijo el jefe.

––Lo siento… no se preocupe, enseguida lo arreglo.

––Pues apresúrate hijo que pronto comenzará una tormenta y será más difícil.

––Si.

Rato después terminó. Secó el sudor de su frente y se encaminó a su departamento. Era sábado y había estado trabajando todo el día. La lluvia lo tomó por sorpresa y corrió por las calles, paró en seco cuando la vio a ella parada frente a la puerta de su cuarto y empapada completamente. Corrió a ella y le tomó las mejillas entre sus manos.

––Hinata, ¿qué haces aquí? ––preguntó él.

––Quería verte, te extraño yo… ––ella no terminó, pues Naruto la había besado. Se separó de ella y abrió la puerta. La hizo pasar.

––debes secarte ––le dijo él y buscó una manta para ponérsela, la guio a la pequeña cama que tenía. Él se dirigió a prender un calefactor mientras Hinata miraba a su alrededor el interior del pequeño cuarto de su novio. Una pequeña mesita, una silla, una cocina eléctrica y una pequeña cama, en la que se encontraba ahora. Todo era tan humilde pero a la vez tan acogedor. Sonrió y lo miró. Naruto se sentó a su lado.

––¿Sientes menos frío? ––preguntó él.

Ella le miró con una sonrisa y asintió ––Estos días han sido difíciles para mí y me di cuenta de que te extrañaba mucho y que también te amo más y más.

Naruto abrió los ojos grandemente y se acercó a ella mucho más, de modo que sus respiraciones se mezclaban.

––Hinata… yo me siento igual, te amo. Y la idea de que tu padre te esté haciendo esto, me enoja, no lo sé, yo…

Hinata le dio un beso fugaz. ––Tuvimos una discusión ayer, nunca me había opuesto a sus decisiones porque me faltaba valor, pero desde que te conocí y se por lo que has pasado, tu fortaleza me ha dado el valor. Mi padre me dijo que me odiaba por parecerme a mi madre, que yo le recordaba a ella y que solo le causaba dolor. Le pedí disculpas pero en lugar de escucharme me abofeteó, dijo que para lo único que servía era para casarme con alguien conveniente.

Hinata derramó una lágrima, Naruto la abrazó ––No llores, no me gusta verte así. Yo te amo y te voy a proteger incluso de tu padre.

Naruto apretaba la mandíbula, debía contenerse de no ir con ese tipo y golpearlo, ganas no le faltaban.

––Naruto ––llamó ella

––Dime…

––Ámame… ––Naruto la miró ––Eso hago ––respondió él.

Ella negó––Hazme tuya… hazme sentir tus sentimientos, que es lo que yo quiero hacer…

El corazón de Naruto latió fuertemente y la miró con los ojos oscurecidos ––¿Estás segura?

Ella asintió y lo besó. Naruto le correspondió al instante y se besaron lentamente, luego el beso fue subiendo de intensidad, Naruto le retiró la manta, se levantó de la cama y la ayudó a ponerse de pie. La miró a los ojos como pidiéndole permiso, ella asintió, él le retiró lentamente la blusa, luego los jeans que llevaba, la admiró con solo sus pantis y el sostén. Se quitó la camisa rápidamente y también los pantalones, ambos respiraban agitadamente. Hinata no quería quedarse atrás, así que se aferro a él llevando sus brazos alrededor de su cuello, unieron sus labios nuevamente, él se aferró a su cintura y la pegó a él. Hinata pudo sentir un bulto en su vientre, su curiosidad la llevó a separarse de él y mirar a esa dirección. Naruto la tomó del mentón.

––¿Quieres seguir? ––le preguntó, aunque no estaba muy seguro de poderse contener.

––Si…

Naruto la condujo a la cama y se posicionó sobre ella. Comenzó a besarla para luego bajar por el cuello, solo podía escuchar sus suspiros, pasó por el pecho y luego con ayuda de ella retiró su sostén, y besó sus pechos, eran tan grandes que se excitó de sobremanera, los tocó y los masajeó, luego los besó.

Ella estaba perdida en un mar de sensaciones que no podía explicar, solo gemía mientras la lluvia afuera no cesaba. Se tensó cuando él comenzó a retirarle las bragas. Tenía vergüenza pero ya no podía dar marcha atrás.

Naruto se las retiró lentamente mientras con sus dedos rozaba su piel suavemente. Se posicionó lentamente sobre ella y volvió a atacar su boca. Ella llevó sus manos a su espalda y comenzó a acariciarlo, descendió hasta llegar al tirante de sus bóxers y tirar de ellos hacia abajo. Apretó sus nalgas y Naruto gimió en su boca. Las acarició un rato hasta que decidió llevar una mano a su pene y acariciarlo, en respuesta, él se separó de su boca y gimió más fuerte. Hinata descubrió que le encantaba el sonido de su voz al gemir excitado, también que le gustaba tocarlo ahí. Se desconocía, nunca esperaba que el sexo fuera a gustarle muchísimo con él, porque no se imaginaba con nadie más.

Naruto llevó sus dedos a su interior ––Esta es… mi primera ves pero… leí en un libro que… esto les gusta a las mujeres… ––dijo un inocente Naruto.

Ella gimió ––Si… si… me gusta… más…

Naruto sonrió al haber acertado, sacó sus dedos y estaban empapados, Hinata se sonrojó al ver que Naruto llevaba sus dedos a la boca y los saboreaba.

––Eres deliciosa….

––Por favor… yo…

Naruto asintió y la acomodó bajo él. Abrió sus piernas y guió su pene ya duro a su interior. Ambos miraban hacia esa dirección.

––Con… cuidado… ––dijo ella.

––Tranquila…

Naruto la besó para que se distrajera, ella se quejó un poco y unas lágrimas le salieron, Naruto se las besó, y besó su rostro. La besó y luego la miró.

––Continúa… ––le pidió ella.

Naruto comenzó a moverse lentamente y ambos se sintieron tan bien que los dos comenzaron a incitarse a moverse más rápido. Naruto la besó nuevamente. Luego se acercó a su oído.

––Te amo… eres hermosa… me vuelves loco… ummmmm, solo ummmm me haces que te desee más…

––También… mmm… me vuelves loca… ah… y te amooooo… me gustan tus… pectorales…

––¿de verdad? Ah…. Ummmmm, si, así muévete.

Rato después ambos llegaron al climax y Naruto cayó con Hinata encima. Ambos respiraban agitadamente. Ella se abrazó a él y Naruto le besó la coronilla.

––Después de esto… no podré sacarte de mi mente con nada… y tendré que masturbarme cuando recuerde tu cuerpo desnudo debajo de mí, tu voz al gemir, dios, es hipnotizante.

Hinata se sonrojó y le dio un leve golpe en el pecho ––Na..naruto… ¿Qué cosas dices? Eres un pervertido.

––Tu me conviertes en uno… ––Naruto le acarició la espalda.

Ella supiró y se abrazó a él.

––Hinata…

––¿Um?

––¿No te castigarán o algo así?

Ella negó ––Mi padre salió después de discutir conmigo y yo salí después… no regresara hasta mañana.

––¿Te quedarás conmigo esta noche?

––Si…

––Es… la primera vez que duermo a lado de alguien y me gusta…

Hinata levantó el rostro para mirarlo ––Yo también… ––lo besó.

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Eran las 6 de la mañana y Hinata se vestía. Naruto despertó y se incorporó.

––¿Te vas?

Ella le miró y asintió. Se subió a la cama y lo besó ––Nos vemos mañana en clases.

Naruto le sujetó el brazo ––Hinata…. Quisiera hacerte el amor otra vez…

Ella se sonrojó ––también quiero, pero… debo irme…

Sin embargo Naruto no la escuchó y se posicionó sobre ella.

––Naru… ––ella no terminó, pues Naruto invadió su boca con su lengua.

Hinata quedó rendida y pronto comenzó a acariciarlo.

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Cuando llegó a la mansión, Hanabi le esperaba al pie de las escaleras.

––¿De donde vienes?

Hinata le sonrió ––me quedé en casa de una amiga.

Hanabi le sonrió de vuelta ––¿Crees que soy tonta? Sé que te vez con alguien. Así como una zorra. Cada que puedes le abres las piernas ¿No es así?.

Hinata frunció el ceño ––Hanabi, no es correcto que te expreses así de mí.

––Le diré a mi padre que te vez con alguien que no es de tu clase ––escupió ella.

––¿Qué te he hecho para que me odies?

––¿Y todavía lo preguntas?, tu debilidad me molesta, me irrita… incluso lo patética que eres, ¿Cómo puede existir una persona así?. Sin duda quien está contigo solo lo hace porque te acuestas con él, no porque esté orgulloso de la persona que eres.

––Tú no lo conoces…

––Tienes razón, pero ahora me has confirmado que te vez con alguien y bienes de verlo…

––¿Y qué si es así? ––preguntó Hinata llena de valor.

––¿Sabes qué? No… no voy a decirle a mi padre, dejaré que sigas con esa persona para que te siga utilizando, además eso es para lo único que sirves, tienes un buen cuerpo, lo acepto, pero solo por eso te ven como un pedazo de carne. Mi padre tiene razón.

Hinata apretó los puños y caminó directo a su habitación.

Hanabi sonrió y salió de la casa directo a una reunión con unos amigos. Subió a su auto y manejó un buen rato. Pronto su auto se detuvo y no quiso arrancar más. Hizo un berrinche y bajó del auto suspiró frustrada, genial, estaba en medio de la carretera.

Miró una camioneta que venía en su dirección y trató de pararla.

Naruto, quien había ido al trabajo, manejaba una camioneta en la cual llevaba unas cajas para entregar, miró un auto varado y a una chica pidiendo ayuda. Suspiró. Decidió ayudarle. Detuvo el auto y bajó.

––¿Necesitas ayuda? ––preguntó.

Cuando ella lo miró se sorprendió, el chico era atractivo, a pesar de tener 14 años ella se consideraba una chica linda y se interesaba rápidamente en los chicos guapos. Y el que tenía en frente sin duda cubría todas sus expectativas. Tenía el cabello rubio revuelto, ojos azules, llevaba una sudadera negra y unos jeans azules.

Sonrió ––Si… por favor, mi auto se detuvo y no sé qué hacer, tengo algo de prisa y…

––Entiendo, echaré un vistazo ––Naruto se dirigió al auto y abrió la parte delantera. Metió las manos y los examinó como un experto. Hanabi se acercó a él y miró lo que hacía, luego lo miró a él y parecía muy concentrado. Además no debía ser mayor a 2 años que ella.

––Parece que sabes lo que haces…

Él sonrió ––si, se me da bien, descuida, no es nada malo, el motor se calentó, necesita un poco de agua fría.

Naruto se dirigió a su auto y sacó una botella de agua. Hanabi le miraba sonriente.

––Listo ––dijo él––. ¿Porque no intentas encender el motor?

Ella sintió y se subió al auto para después arrancar exitosamente el auto. Ella bajó nuevamente contenta.

––Gracias…eh…

––Naruto Uzumaki ––dijo sonriente y cerró el auto.

––Yo soy…

––Lo siento, tengo algo de prisa, nos vemos ––dijo Naruto rápidamente, había perdido algo de tiempo. Subió al auto y se despidió de ella con la mano.

Hanabi suspiró frustrada y regresó a su auto.

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3 semanas después

Hanabi sonrió mientras desayunaban, Hinata le miró preguntándose que le había sucedido a esa chica tan fría. Últimamente había estado comportándose así y también se notaba distraída, tanto que casi no la molestaba. Parecía preocupada por otras cosas que por hacerle la vida imposible a ella, aunque eso no significaba que no le insultara y le hiciera uno que otro comentario hiriente.

Hanabi, por su parte, pensaba en Naruto, el chico al que había conocido hace tres semanas en aquella carretera. Ella creía que era el destino, pues un par de días después, se había topado con él y luego, otras veces más, pero este siempre llevaba prisa y no pasaban de intercambiar algunas palabras y ella no había podido decirle su nombre, además de que el chico parecía ser también un despistado que ni siquiera se había dado cuenta de que no sabía su nombre. Aún así, le gustaba, porque era el único chico que le hablaba naturalmente y con una sonrisa sincera, porque los chicos con los que había tratado eran arrogantes y engreídos, además, estaba el detalle de que ellos sabían quién era ella, todo era puro interés.

Si salía más tarde, tal vez lo viera de nuevo y entonces podrían conocerse mejor.

Mientras ella seguía en su mundo, Hinata se levantó y se retiró al colegio.

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Tenían clase de Educación física, las chicas, como de costumbre, corrían alrededor de la cancha mientras los chicos jugaban Futbol. Hinata se detuvo de repente al sentir que el piso se desestabilizaba, todo le daba vueltas. Se sostuvo la cabeza, Sakura regresó a su lado y le miró preocupada.

––Hinata… ¿estás bien?

Hinata negó varias veces ––Me siento… mal… ––Hinata se desmayó, y Sakura la sostuvo y gritó por ayuda.

Las chicas se detuvieron, también los chicos que jugaban voltearon a ver. Naruto abrió los ojos grandemente al ver a Hinata inconsciente y corrió a ella seguido de Sasuke. La profesora Anko, se acercó e hizo a un lado a las chicas que se habpian juntado.

––¿Qué le sucedió? ––preguntó la profesora.

––No lo sé, ella se comenzó a sentir mal y solo se desmayó ––dijo Sakura muy asustada.

––¡Hinata! ¿qué le pasó?! ––preguntó Naruto alterado.

––No lo sé ––respondió nuevamente Sakura.

––Naruto, llévala a la enfermería, enseguida los alcanzo.

Naruto la cargó en sus brazos. La miró y se veía algo pálida, últimamente ella se había estado sintiendo mal y no pudo evitar preocuparse. Seguro todo era culpa de su padre.

––¿Otra vez aquí ustedes dos? ––preguntó Shizune

––Ella no ha estado bien, por favor revísala

Shizune se sorprendió al ver a Naruto realmente preocupado y se acercó rápidamente a Hinata y comenzó a revisarla, Naruto notó que ella se ponía algo nerviosa. Ella le miró seriamente.

––Dime Naruto, ¿ustedes son novios?

Naruto asintió ––Si… pero no se lo diga a nadie. Es un secreto.

Ella frunció el ceño ––Naruto, te voy a preguntar algo pero necesito que me digas la verdad.

Naruto asintió confundido por el repentino cambio de Shizune.

––¿Ustedes… han tenido relaciones?

Naruto se sonrojó para luego abrir la boca, pero no logró articular nada.

––Contéstame.

––S…si… pero… ¿eso que tiene que ver con lo otro? No entiendo.

––¿Hace cuanto?

––No entiendo porque quiere…

––Te dije que me respondieras.

––hace… como tres semanas… fue nuestra primera vez… no lo hemos vuelto a hacer.

––¿Usaron protección?

––¿A qué se refiere?

Shizune abrió los ojos sorprendida, y le golpeó la cabeza.

––Auch! ¿Qué le sucede?

––¡Tonto! ¿¡Cómo que a qué me refiero!? Pregunto si usaron condón o algún anticonceptivo.

Realmente y sorprendentemente para cualquiera que lo conociera, Naruto era un total despistado en cuanto al uso del condón o algún método anticonceptivo, realmente él nunca ponía atención en cuanto a las clases de sexualidad. Normalmente se la pasaba dormido. Puesto que no era una clase que fuera tomada mucho en cuenta en cuanto a calificaciones. Y Hinata… bueno, ella había olvidado ese detalle.

––¿Es importante? ––preguntó él confundido.

––Lo es Naruto. Para jóvenes como ustedes, si tienen relaciones, deben usar protección para evitar el embarazo.

Naruto la miró sorprendido.

––Que… que quiere decir… ¿embarazada?... se refiere a… ya sabe… ¿un bebé?

Shizune asintió ––Creo que tu novia está embarazada, y adivina quién es el padre.

Naruto boqueó barias veces, la miró a ella y luego a Hinata. Su corazón se aceleró.

––Escucha Naruto, quédate aquí con ella. Yo iré con Tsunade sama, ella debe revisarla, y será ella quien confirme el embarazo––Shizune iba a salir, pero Naruto la sostuvo del brazo.

Este la miró serio ––Por favor, que nadie sepa de esto… no se lo digan a su padre.

––Mira, a mi no tienes que convencerme, habla con Tsunade ¿bien?

Shizune salió y Naruto suspiró. Se acercó a Hinata y la miró. ¿y si estaba embarazada? ¿qué harían? Eran muy jóvenes.

Hinata comenzó a despertar, lo primero que vio al abrir los ojos fue a Naruto mirándola preocupado.

––¿Naruto-kun? ¿Qué me pasó?

Este sonrió ––te desmayaste, ¿cómo te sientes?.

––Estoy bien… creo que me esforcé demasiado al correr.

Rato después, la puerta se abrió y Tsunade entró, shizune se quedó en la puerta, parecía que hablaba con alguien.

––No se preocupe profesora Mitarashi, regrese con las chicas, Hinata descansará aquí.

Luego entró y cerró la puerta. Tsunade se acercó a Hinata.

––¿Directora? ––preguntó Hinata confundida por la presencia de la directora.

––Tranquila, solo voy a revisarte. Relájate.

Hinata miró a Naruto y este le sonrió con confianza y asintió.

––Respira profundo.

Tsunade comenzó a revisarle, primero su pulso, luego dirigió sus manos a su vientre plano. Naruto tragó nervioso, era extraño, pero no estaba asustado, era como si estuviera extasiado, se sentía como cuando ganaba un partido de futbol o cuando lograba meter un gol y no sabía por qué. Tal vez porque si era verdad que tendría un bebé, pues la idea no le parecía mala.

Tsunade suspiró luego de retirar sus manos de ella.

––¿Está todo bien? ––preguntó Hinata.

––Tal parece que ignoras que estás embarazada.

––¿Q…qué? ––a Hinata le tembló el cuerpo completamente y negó lentamente ––no… es imposible… mi padre me matará.

Naruto abrió los ojos, tenía razón, ella le había hablado del temperamento de su padre y quien sabe que le haría a ella. Se inclinó hacia ella.

––Hinata… ––ella le miró sorprendida, por un momento había olvidado que Naruto estaba ahí y quiso saber que pensaba él. El corazón se le rompió cuando vio que tenía un rotro de… ¿arrepentimiento? ¿acaso la iba a dejar sola en esto?

––Yo… te amo y aún así… parece que te he arruinado la vida… perdóname yo…

Tanto ella como él comenzaron a llorar. Tunade suspiró y miró a Shizune.

––vamos Shizune, dejaremos que se tomen el tiempo para hablar ––ella le siguió ––ustedes dos ––le habló y ellos le miraron ––hablen lo que necesiten, vendremos en un rato. No te preocupes, no llamaré a tu padre, dejaré que ustedes tomen las decisiones.

Naruto asintió. Cuando Tsunade salió, Naruto tomó las manos de Hinata.

Ella le miró ––¿Vas a abandonarme?... no te culparía…

Naruto le miró serio ––Jamás, ¿me oyes? Solo si eres tú quien no me quiere a su lado… entonces me iré… te amo… eres la chica de mis sueños… y no estás sola en esto.

––Yo también te amo… ––le dijo ella con las mejillas rojas y aún llorando.

Naruto colocó una mano en su vientre de ella y Hinata le miró sorprendida, y más al mirarle sonreír cálidamente.

––¿Qué quieres hacer con respecto al bebé?

Ella suspiró ––estoy asustada por la reacción de mi padre porque obviamente no quiero abortar, estoy en contra de eso, nosotros fuimos los inconscientes y… el bebé es un ser inocente.

Naruto dejó escavar todo el aire de sus pulmones al escucharla, la verdad temía que Hinata pensara en abortar.

Él la miró con una sonrisa ––Por eso te amo, eres la mujer más buena que he conocido nunca.

––¿Qué piensas tú Naruto? ––preguntó ella un poco temerosa.

Naruto se dirigió a su vientre y la besó. Ella acarició sus rubios cabellos. Él quería al bebé. Este le miró.

––Que los quiero a los dos y que estoy dispuesto a enfrentarme a tu padre pos ambos ––Hinata le abrazó y lloró nuevamente––. Gracias por no dejarme sola…

––¿Qué dices? A partir de ahora no te dejaré ni un minuto.

Rato después de estar abrazados, Hinata se separó ––¿Qué vamos a hacer ahora? En cuanto mi padre se entere quizás me obligue a…

––No lo voy a permitir…––Naruto pensó en una solución y luego llegó a una conclusión ––¿Hinata? ––ella le miró ––. Si te pido que te escapes conmigo… que nos vallamos a otra ciudad… ¿vendrías conmigo?

Hinata no lo pensó dos veces y aceptó. Naruto estaba felíz por su respuesta.

––en una semana terminan las clases, así que ve preparando algunas cosas.

––Si ––afirmó una Hinata emocionada. Ella amaba a Naruto y la idea de alejarse de su toxica familia e iniciar una nueva con él, la llenaba de anhelos y esperanzas.

––Yo… también estoy emocionado por esto Hinata. Nunca he tenido familia y tal vez los primeros días sean complicados, pero saldremos adelante. Tengo unos ahorros y creo que por ahora con eso bastará.

––Naruto… ¿te das cuenta de que no estamos tan… nerviosos?

––es verdad que aún somos jóvenes y que no tenemos experiencia… pero aprenderemos y será lejos de este lugar en el que si nos quedamos, probablemente tu padre nos haga la vida imposible con todas sus influencias. Tal vez por eso no estemos tan… presionados. Además de que yo puedo trabajar en lo que sea, tuve que hacerme independiente desde los 12 y la idea de trabajar no me es nueva. Estaremos bien.

Tsunade entró seguida de Shizune. Ambas los miraron sonriendo y abrazándose. Se miraron con cara WTF ¿acaso esos chiquillos no se daban cuenta de la situación en la que estaban?, pues parecía que no.

––¿Y bien? ¿Qué han pensado?

Naruto miró a Tsunade sonriente ––No se preocupe abuela, tendremos al bebé y yo me haré cargo de Hinata y de mi hijo.

A Tsunade se le hinchó una venita al escucharle decir abuela.

––en primera, mocoso, soy la Directora Tsunade y en segunda… ¿Crees que las cosas son así de fáciles? Hinata es de una familia poderosa, ¿Crees que Hiashi simplemente dirá "Bueno, si quieren estar juntos tienen mi bendición" así nada más?

Hinata bajó la cabeza y Naruto frunció el ceño ––Eso ya lo sabemos abuela, Hinata me ha platicado sobre el temperamento de su padre, sé bien lo que estamos por enfrentar, pero ya lo hemos hablado y nos iremos de aquí en cuanto nos den nuestro certificado. Se bien que su padre no nos dejará en paz e incluso tal vez quiera obligar a Hinata a abortar, pero eso es algo que no voy a permitir, así que nos iremos de aquí.

Tsunade lo miró sorprendida, luego se dirigió a Hinata ––¿Estás de acuerdo con esto?

Hinata asintió y se abrazó a Naruto ––No importa a donde vayamos, si es con Naruto-kun yo seré feliz. También debemos pensar en el bienestar del bebé y sé que si nos quedamos podríamos perder este pedacito inocente.

Naruto sonrió y abrazó a Hinata.

Tsunade volteó a ver a Shizune en cuanto escuchó un sollozo.

––Tsu…tsunade-sama… eso fue… hermoso… incluso unos mocosos de 16 pueden ser así de maduros…snif….snif…

Tsunade se masajeó el puente de la naríz ––Ok, entonces se irán en una semana…

Ambos asintieron.

––Pues les deseo lo mejor, espero que todo salga como lo han planeado… no le diré a tu padre, nosotras no sabemos nada ¿ok?

––Gracias abuela….

––¡Directora Tsunade!

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¿Qué les parece esta historia?