Mi Adorable Multitud

La historia es completamente mía... Los personajes son de Kishimoto-sensei. excepto por algunos que yo inventé...

Capitulo 4: Cambios inesperados…

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Naruto miraba a aquel tipo sorprendido ––¿De qué habla viejo?

––Jajajajajaja, eres la viva imagen de tu padre.

Naruto abrió los ojos de la impresión ––¿Usted conoció a mi padre?

Jiraiya asintió ––Yo soy su tío. Perdón hijo, cuando ocurrió ese accidente yo me encontraba al otro lado del mundo, te he estado buscando ahijado.

Jiraiya lo abrazó y Naruto se quedó inmóvil.

––¿Usted es mi padrino?

––Si hijo, y no sabes lo feliz que estoy por encontrarte al fín.

––Yo…debo volver al trabajo señor… pero… de verdad me gustaría que me hablara de mis padres. ¿lo haría? ––preguntó emocionado.

Naruto estaba emocionado, nunca pensó que tendría un familiar que pudiera hablarle de sus padres.

––Claro que sí muchacho. Te esperaré en el auto hasta que salgas.

––Gracias señor.

––Llámame padrino.

Más tarde, Naruto se preparaba para ir a casa y al salir se encontró con el mismo señor esperándole al pie de un Auto de lujo.

––Gracias por esperarme, señor, de verdad quiero saber sobre mis padres.

––vaya muchacho, no tienes siquiera una fotografía ¿cierto?

Naruto negó ––cuando escapé del orfanato tuve que empezar de cero y nunca tuve algo que me recordara a ellos.

––No te preocupes hijo, yo recuperé algunas cosas y te las daré.

Naruto estaba muy feliz ––Se lo agradecería.

––Soy tu padrino, así que llámame padrino.

––bien… padrino.

––Así está mejor jajajajaja. Vamos sube al auto.

Naruto subió al interior y chifló ––vaya… este auto esta increíble.

––Si te gusta entonces es tuyo.

Naruto se alteró por lo dicho ––Ah, no, no señor… digo… padrino…

––No se diga más, es tuyo hijo.

––No, gracias pero no puedo aceptarlo.

––Vamos, no seas modesto. La verdad es que necesito que hagas algo por mí.

Naruto le miró. Jiraiya continuó ––pero antes… te diré porque no sabías de mi.

Naruto asintió.

––Cuando ocurrió ese accidente… yo me encontraba viajando alrededor del mundo, escribo libros así que ese era uno de mis motivos. Solo estuve presente cuando naciste, una vez te sostuve en mis brazos. Tu madre y tu padre eran mi única familia y ambos eran personas buenas y justas, tu padre era un excelente abogado, nunca perdía un caso, era conocido como el rayo amarillo por su tenacidad y rapidez a la hora de resolver un caso. Nunca apoyó a criminales, solo se dedicaba a ayudar a las personas humildes que eran estafadas o inculpados por algún crimen. Gente inocente. De hecho… las circunstancias del accidente son sospechosas, y no es para sorprenderse, tu padre se echó encima a varios enemigos, principalmente criminales y mafiosos.

––¿Está diciendo que mataron a mis padres? ––dijo Naruto afligido.

Jiraiya suspiró y le tocó el hombro ––es lo más probable, aunque debió de haber sido alguien poderoso, estoy seguro que ocultaron las pruebas y lo hicieron pasar como un accidente. Afortunadamente, tus padres te habían dejado al cuidado de una niñera. Como te dije, yo me encontraba al otro lado del mundo e incomunicado. Nunca imaginé que algo así pasaría. Créeme hijo, yo no me enteré hasta que volví 12 años después. Había hecho inversiones y me fue bien, tenía negocios, aún los tengo. En fin, esos 12 años pasaron sin que me diera cuenta. Y cuando volví… me topé con una noticia desgarradora, mi sobrino era un joven fuerte, hábil y perceptivo. Nunca pensé que terminaría así. ––hizo una pausa ––Te busqué en el orfanato, pero me dijeron que te habías escapado y desaparecido. Contraté a detectives para que te buscaran, y ninguno tuvo éxito.

––Si… no quería volver ahí… así que… un chico que conocí que se convirtió en un hermano y amigo para mí me ayudó y escapé a Konoha. Él estaba de viaje en esa ciudad con su hermano mayor y ambos me ayudaron.

––Eso explica porque ya no te encontré ahí. En fín, hace unos días di contigo finalmente porque un joven llamado Itachi Uchiha supo que te buscaba y él nos proporcionó información de ti. Ahora finalmente puedo respirar tranquilo. Qué bueno que estas bien hijo.

Naruto abrazó a su padrino ––Gracias por buscarme padrino. Pero ahora quiero saber más sobre lo sucedido con mis padres. Si alguien los mató debemos buscar que se haga justicia.

––Claro que sí. Estoy haciendo una investigación exhaustiva, pero debo viajar… también necesito inspiración para mi siguiente libro.

––es verdad, ¿eres escritor?

––Así es ––dijo feliz.

––No es algo de lo que deba sentirse orgulloso, señor. ––habló Julius desde el volante.

Naruto le miró curioso ––¿por qué?

––El señor escribe la saga de libros eróticos "Icha Icha: haciéndolo en el paraíso"

Naruto abrió los ojos grandemente y le miró con admiración.

––¿Usted escribió esos libros? Es increíble.

Jiraiya le miró sorprendido y se dio cuenta de que el chico le admiraba. Sonrió y se hizo el importante ––pues claro, yo soy el autor.

––Genial, no sabe lo mucho que me han servido esos libros.

Jiraiya se carcageó.

––Te ves joven ¿Qué edad tienes? ––le preguntó Julius

––Pues 17.

Jiraiya dejó de reír––Espera un momento… aún eres menor de edad ¿cómo es que has leído mis libros?

––Bueno, eso no importa cuando ya estoy casado. Esos libros me han ayudado mucho para tener un buen matrimonio.

Jiraiya le miró orgulloso y le pasó un brazo sobre sus hombros acercándolo a él ––¡Ese es mi muchacho!

––Por cierto… tal vez quiera venir a cenar a casa y conocer a mi esposa y a mi hijo.

Jiraiya sonrió ––me encantaría hijo.

––genial, usted también puede venir… etto…

––Julius, llámame Julius.

––Bueno, también usted puede venir señor Julius… aunque… parece muy joven…

Cuando llegaron, tanto Jiraiya como Julius se sorprendieron del pequeño lugar en el que se encontraban, a pesar de ser un lugar bastante humilde, era acogedor y se sentía un ambiente lleno de paz y tranquilidad, el amor se respiraba en ese lugar.

Jiraiya aspiró un delicioso aroma ––Huele delicioso.

––Mi esposa cocina delicioso, vengan siéntense. ¡Hinata! ¡amor estoy aquí!

Hinata salió de un pequeño cuartito con el pequeño Boruto en brazos. Naruto se acercó a ella.

––Hinata, este señor es mi padrino. Él conoció a mis padres.

Hinata le miró sorprendida, pero sonrió amablemente y saludó a Jiraiya ––Mucho gusto.

––El gusto es mío. Vaya hijo, tu esposa es muy hermosa.

––Lo es ––dijo sonriendo.

––Y mira que tenemos aquí, se parece a ti cuando eras un bebé. También heredó rasgos de Minato. ¿Puedo cargarlo?

Hinata asintió y le dio a su hijo. Este lo cargó.

––ah… Hinata, él es Julius.

––mucho gusto ––saludó ella.

–––El gusto es mío.

––¿Se quedan a cenar? ––preguntó ella.

––Por supuesto hija ––dijo Jiraiya.

Mientras estaba en la mesa Jiraiya tomó la palabra ––dime hijo, ¿están estudiando?

Naruto sonrió ––No por ahora, debo encargarme de trabajar y que no le falte nada a mi esposa y mi hijo, y bueno… Hinata debe cuidarlo, aún es muy pequeño.

Hinata asintió en acuerdo.

––Te he buscado no solo por el lazo familiar que tenemos hijo, hay otra razón, necesito que te hagas cargo de mi empresa, como te dije, necesito viajar y hacer ciertas investigaciones. Quiero que alguien de mi familia tome el liderazgo. Y tú eres el único.

Naruto le miró y sonrió apenado ––Es imposible

Jiraiya le miró sorprendido por su respuesta negativa ––¿Por qué?

––Míreme, solo puedo hacer trabajos físicos, ya sabe, cargar cajas… a lo que me refiero es que solo terminé el primer año de preparatoria, mucho menos tengo un título para poder dirigir una empresa.

––eso no importa hijo, para eso me encargaré de que te prepares con profesores particulares y reconocidos. Claro, también tu esposa tendrá estudios. Ambos deben pensar en el bien de su hijo, este pequeño necesita de padres preparados que se encarguen de que nada le falte.

Naruto y Hinata se miraron entre sí.

––Naruto, Hinata, los necesito, y piensen en el bien de su hijo ––Intentó convencer Jiraiya.

––¿Podría darnos unos días para pensar? Esto es muy repentino––preguntó Naruto.

Jiraiya sonrió ––Por supuesto Hijo, discútelo con tu esposa.

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Al día siguiente, Naruto y Hinata hablaban en el desayuno.

––¿Qué piensas tú amor? ––preguntó Hinata.

––Si estás de acuerdo, aceptaré, si tengo una preparación, podré darles una mejor vida a ti y a nuestro hijo.

Hinata se acercó a él y le tomó las mejillas ––te apoyaré en lo que decidas, pero toma en cuenta que no importa si tenemos dinero o no. Mientras estemos juntos estaremos bien.

––Te amo ––dijo él para luego besarla.

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Finalmente Naruto había aceptado la ayuda de su padrino, se preparó y lo mismo hizo Hinata, Jiraiya les ofreció una casa, pero ambos se negaron, Naruto dejó en claro que compraría una casa con su propio sueldo. Jiraiya no podía estar más orgulloso de su ahijado.

Cuando Boruto cumplió el año, Hinata nuevamente estaba embarazada. Al parecer los libros Icha Icha eran muy buenos en cuanto a hacer bebés.

Ambos jóvenes se encontraban nerviosos, pero estaban felices por su segundo hijo, que resultó ser una niña. La llamaron Himawari.

Naruto le ponía mucho empeño a sus estudios y cuando cumplió los 22 años, finalmente se hizo cargo de la empresa en Suna con ayuda de Julius, quien era su mano derecha. Para ese entonces su familia había crecido, un año después del nacimiento de Himawari, Hinata volvió a embarazarse, esta vez de gemelos Haruto y Nagato, ambos heredaron los cabellos de su abuela Kushina, eran pelirrojos y ambos eran enérgicos. Otro año más tarde, Hinata volvió a quedar embarazada de trillizas, las tres igual pelirrojas, Kushina, Sara y Mito. Aún así ambos eran felices con sus hijos y a Naruto le gustaba llegar a casa y escuchar todo el ruido que provocaban sus pequeños.

Jiraiya se había ido de viaje y dejado todo en manos de Naruto. Este último Ayudaba a Hinata a acostar a los niños y hacer dormir a las trillizas que eran recién nacidas.

Haruto y Nagato ya tenían dos años, Himawari tenía 4 y Boruto 6. Hinata también había estudiado lo que más le gustaba, Diseño de modas. Ella se sentía orgullosa de su pequeño Boruto, a pesar de tener solo 6 años, era un niño bastante maduro para su edad, pues cuidaba de sus hermanitos e increíblemente los pequeños le seguían y obedecían, si alguno de ellos se ponía a llorar, él lograba calmarlos.

Naruto y Hinata, habían descubierto que el sexo les gustaba demasiado, siempre que tenían oportunidad, no dudaban en demostrarse su amor y Sorprendentemente, al año de que las trillizas nacieran, Hinata volvió a embarazarse de trillizos nuevamente, esta vez 2 niños y 1 niña; de nombres Haru, Hiro y Hana. Los pequeños tenían el cabello negro azulado, igual que el de Hinata. El doctor que la había estado atendiendo desde su primer parto, estaba impresionado por el aguante de Hinata al dar a luz ya a 10 hijos y que ella estuviera sana. Aún así, le sugirió a ella y a Naruto que ella debía dejar pasar algún tiempo para volver a embarazarse, ambos aseguraron que estaban felices con los que tenían.

Ambos tomaban medidas para evitar el embarazo, pero las cosas no siempre resultan como uno las planea, y 2 años después, Hinata resultó nuevamente embarazada, eran gemelos, dos varoncitos que decidieron nombrar Jun y Yuu, ambos eran rubios, como su padre y al igual que todos sus hermanos, tenían los ojos más azules que pudiera haber.

Pero la cosa no terminó ahí, pues Naruto odiaba el condón, decía que no se "sentía igual", así que Hinata optó por las pastillas, un mal cálculo hizo que se embarazara nuevamente de gemelos un año después de tener a Jun y Yuu. Esta vez fue un niño y una niña ambos peliazules como el cabello de Hinata, aunque por primera vez, habían heredado los ojos claros de ella, los llamaron Ryuu y Mayuri…

––Hinata… ––Habló Naruto mientras se encontraban sentados en el sofá, con la vista perdida al igual que ella, ambos tenían ojeras muy visibles. Los bebés Ryuu y Mayuri apenas se habían dormido.

––¿Dime…? ––preguntó ella.

Miraban a sus hijos corretear por toda la casa y haciendo desastre y medio.

––¿No sientes que… que… tal vez… metimos la pata y bien feo?

Hinata intentó sonreír ––No entiendo… digo… solo tenemos… 14 hijos, no es la gran cosa.

––Tienes razón mi amor, son pocos los veas por donde los veas… ––dijo optimista

Hinata asintió, ambos adultos de ahora 29 años trataban de auto convencerse de que no tenían tantos hijos.

Jun y Yuu de 2 años se encontraban jugando en el suelo en medio de un mar de juguetes desperdigados por doquier. Haru, Hiro y Hana de 5 años corrían de un lado a otro, mientras Kushina, Sara y Mito de 7 años, con Haruto y Nagato de 9 años igual corrían y gritaban mientras intentaban Huir de Sara, quien se suponía estaba "Infectada" y no debían dejarse atrapar por ella. Himawari de 11 años y Boruto de ahora 13, hacían la tarea en la mesita de la sala. Era increíble lo concentrados que se veían, el ruido de sus hermanos no parecía afectarles.

Naruto miró a Hinata ––Dime que tienes tranquilizantes.

Hinata le miró ––vamos amor, ¿no crees que son adorables?

Naruto los observó ––Tienes toda la razón amor.

Naruto asintió y se fue acercando lentamente a ella, quería besar a esa mujer tan buena y tranquila ante todo ese alboroto. Pero la repentina vos de su hijo mayor le detuvo.

––Ni se te ocurra viejo, ya me di cuenta de que un "beso", podría traer más hermanitos, así que si no puedes con esos traviesos, será mejor que te detengas.

A Naruto se le hinchó una venita ––¿no se supone que tienes mucha tarea?

Boruto se encogió de hombros y volvió la vista a su cuaderno.

Hinata sonrió y se levantó ––¡Niños! ––habló fuerte, Naruto brincó en su asiento y los niños se detuvieron al instante.

––vamos, es hora de la siesta.

Todos comenzaron a quejarse, pero Boruto se levantó y les miró ––Vamos, es hora de dormir, me acostaré con ustedes.

Hinata le miró apenada ––Mi vida, pero tu tarea…

––Ya la he terminado. A cambio quiero una hamburguesa.

––Oye, no puedes comer esas cosas, no son nutritivas ––regañó Naruto.

––está bien, solo por hoy ––dijo Hinata abrazando a Naruto ––¿No crees que se lo merece?

Naruto asintió, él siempre hacía lo que Hinata le decía.

Un año después del nacimiento de los gemelos Ryuu y Mayuri; si, aquí vamos de nuevo, durante la celebración de año nuevo, y después de varias copas, ambos se entregaron como nunca, habían estado reprimiéndose, pues se habían dado cuenta que los espermas de Naruto eran directos y siempre daban en el clavo. Pero esa noche, no pudieron más y dieron rienda suelta a la pasión, lo habían hecho durante toda la noche.

En la otra habitación, Boruto de ahora 14 años, daba vueltas de un lado a otro y se cubría los oídos con la almohada tratando de amortiguar los ruidos provocados por sus padres. Esos lujuriosos otra vez.

2 semanas después…

––¿Naruto? ––llamó Hinata un poco nerviosa.

Había ido a buscarlo a su oficina. Este se levantó y caminó a ella, la besó. El recuerdo de esa noche aún rondaba por su cabeza.

––Mi amor, me has dado un buena sorpresa.

Hinata rió nerviosamente ––Du… dudo mucho que esta sea una sorpresa… en realidad… vine a… darte otra…

Naruto le miró expectante, era tan ingenuo que después de tantos hijos no podía interpretar el nerviosismo de Hinata.

––¿Qué pasa? ––le dijo sonriente.

Hinata respiró profundo ––E… Estoy… embarazada…

Naruto parpadeó y sonrió ––mi amor… vaya broma me has hecho… ajajajajaja.

Naruto dejó de sonreír, Hinata le miraba seria.

––¿De verdad? ––preguntó él.

Ella asintió. Naruto la abrazó y suspiró. Ella se aferró a él.

––¿Recuerdas cuando quedaste embarazada de Boruto? ––preguntó él.

––Si…

––Es justo como ahora, como ha sido con nuestros hijos… hemos superado estas pruebas, nuestro bebé es bienvenido ¿estamos juntos no?... ––Naruto se puso a la altura de su vientre y lo besó, luego se separó ––Hijo, papá y mamá te quieren, además tienes 14 hermanos que igual te van a querer y te esperarán para jugar todos juntos.

Hinata le miró con lágrimas en los ojos ––Te amo Naruto… por un momento pensé que tal vez ya tenías suficiente…

Naruto la besó ––no pienses eso nunca más. Te amo y no importa cuántos hijos me des, yo siempre te voy a amar.

Ambos se abrazaron.

5 meses después…

Hinata y Naruto se encontraban nerviosos, ya habían pasado por esa situación varias veces, pero simplemente el ultrasonido parecía algo nuevo para ellos.

El doctor sonrió ––No se preocupen, solo veremos el sexo del bebé.

Ellos asintieron. Cuando el doctor comenzó a mover el aparato, comenzó a fruncir el ceño.

––¿Sucede algo? ––preguntó Naruto al ver la reacción del doctor.

Hinata se preocupo ––¿Mi bebé está bien?

El doctor sonrió ––Todo está bien, sus bebés parecen estar sanos, los latidos de sus corazones están bien.

Tanto Naruto como Hinata se miraron, Naruto habló ––No entiendo… dijo… "sus" bebés.

––En efecto, son cuatro bebés. Ah… parece ser que son tres varoncitos y una niña. Es lo que muestra el monitor.

Hinata jadeó y Naruto perdió la vista en el monitor que mostraba lo que parecían ser sus bebés. Volteó los ojos e inevitablemente cayó al suelo inconsciente. En la lejanía pudo escuchar la voz de su esposa gritar "¡Naruto-kun!".

Fuera del hospital, ambos caminaban en silencio, Naruto se dio cuenta de que Hinata estaba preocupada. Interrumpió el paso y se puso frente a Hinata deteniéndola.

Ella le miró y se sorprendió de su sonrisa.

––¿Qué piensa mi dulce esposa? Ah! ¡Ya sé!, los nombres de los bebés.

Hinata le sonrió ––¿Qué vamos a hacer Naruto?

––Lo que hemos venido haciendo hasta ahora, criar a nuestros hijos para que se conviertan en hombres y mujeres de bien. Nuestra familia es numerosa, si, pero es cálida y llena de amor ––Naruto la tomó de las mejillas ––Hinata… formamos una gran familia, lo que carecimos cuando éramos niños, ahora lo tenemos. Es nuestra familia.

Hinata sonrió y le dio un dulce beso.

Ya en el auto, Naruto manejaba a casa.

––Mi amor, debiste dejar que me fuera en taxi, ya se te hizo tarde para el trabajo.

––¿Crees que te dejaría ir sola con cuatro bebés creciendo en tu interior?, no mi vida, además, soy el jefe ¿recuerdas?.

––Bueno señor presidente, tampoco es justo dejarle todo el trabajo a Julius.

––Solo te dejaré en casa y regreso. Además… sobre el tema de los bebés… será mejor que le digamos a los niños que tendrán un hermano. Ya sabes… no sabemos cómo lo vayan a tomar. Ya después cuando vean que son cuatro pues… no tendrán más opción que aceptarlo.

––Tienes razón mi vida.

Mas tarde, Naruto llegó a la oficina en donde su socio y amigo Gaara le esperaba. Este sonrió cuando vio entrar a Naruto algo ido.

––¿Qué sucede? Estás algo pálido. ¿Todo bien con tu bebé?

––Yo… traté de ocultar esta impresión con Hinata, aún no lo puedo creer, y mira que… tengo 14 hijos.

––¿Qué sucede?... espera… no es uno ¿cierto?, déjame adivinar, otra vez son gemelos.

Naruto negó.

––¿Son trillizos? ––dijo gaara.

––Son cuatro bebés… son… cuatro.

Gaara le miró sorprendido ––¿Hablas en serio?

––Si…

––Vaya Naruto, tu sí que sabes hacerla en grande, hace unos meses estabas feliz por la increíble noche que habías tenido con tu esposa y ahora… ahí tienes tu noche ajajajjaja.

Naruto sonrió ––Tienes razón, esos cuatro pequeños son el recuerdo de esa increíble noche.

––Créeme, te aseguro que a los niños no les interesará saber cómo es que fueron procreados.

Naruto sonrió y negó varias veces.

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Tres años más tarde…

Habían pasado tres años desde que los cuatrillizos habían nacido, los niños fueron llamados Natsu, Arata y Daiki, la niña fue llamada Mai. Los tres eran rubios y sus ojos eran azules, al igual que su padre.

Boruto, de 18 años, había terminado la preparatoria con un buen promedio, y ahora se estaba tomando unas vacaciones, pues aún no sabía lo que estudiaría, aún así, sus padres le apoyaban. Aunque Naruto a veces le sugería que debía estudiar administración para que pudiera ayudarle en la empresa.

Himawari, de 16, se encontraba cursando el primer año de preparatoria, Haruto y Nagato, de 14, estaban en la secundaria. Kushina, Sara y Mito de 12, asistían a la primaria, en sexto año, Haru, Hiro y Hana de 10 años, cursaban el cuarto año. Jun y Yuu de 7 años, cursaban el primer año.

Los pequeños Ryuu y Mayuri de 5 años, asistían en el preescolar.

Lo más pequeños, Natsu, Arata, Daiki y May, de tres años jugaban en casa bajo el cuidado de Boruto.

Este se encontraba en la sala mirando la TV mientras se mordía las uñas y de vez en cuando miraba a lado en donde los pequeños dibujaban garabatos. Tenía puestos unos pants grises, una camisa oscura, llevaba pantuflas y su cabello estaba revuelto. Le dio un trago a su refresco. Estaba aburrido.

Su celular comenzó a sonar, cuando miró la pantalla suspiró, era Yui, su ex. No contestó, pero luego de eso siguió insistiendo, ¿Qué quería? Ella lo había engañado.

Contestó ––¿Qué quieres Yui?

––Boruto… por favor perdóname, no quería hacerlo…

Suspiró ––Claro que querías hacerlo, pero ya no importa. Ahora puedes estar con él sin esconderte.

––¡No!, yo te quiero a ti… entiende… me dejaste de lado por tus estudios… ya no me hacías caso y necesitaba cariño…

Boruto sonrió con ironía ––Vamos Yui, ¿Es la mejor escusa que tienes? No soy un idiota, pero te agradezco que me abrieras los ojos y me mostraras quien eres.

Escuchó un sollozo ––No es verdad… yo…

––Escucha, supongamos que me hubieras engañado solo esa vez que los descubrí, tal vez te hubiera perdonado, pero… tu ya te veías con él desde hace un tiempo al mismo tiempo que estabas conmigo.

––Si te sirve de consuelo… tú eras mi preferido y te quiero a ti. Él solo era una distracción.

––Porque yo soy un aburrido ¿no?

––Tienes que aceptar que todo es gracias a tus tontos hermanitos a los que les dedicaste más tiempo que a mí.

A Boruto le molestó ese comentario, no le gustaba que hablaran mal de sus hermanos. Frunció el seño ––Déjame decirte algo, cuando venías a casa nunca me gustó la forma en la que mirabas a mis hermanos y como los tratabas de molestos, aún así, no dije nada. Te comportabas distante desde hace un tiempo, pero no dije nada, iba a recompensarlo en cuanto los exámenes terminaran, aunque ya no sentía lo mismo por ti, es decir, ya no siento lo mismo, así que no vuelvas a llamarme.

Boruto colgó y lanzó su celular al sofá

Hinata llegó con varias bolsas ––¿cómo están mis bebés?

––Hoy esos tres estuvieron tranquilos, ya sabes que Mai siempre está tranquila.

––También me refería a ti ––le dijo ella.

––Mamá, ya no soy un bebé. Tengo 18 años, soy mayor de edad.

––Para mí siempre serás mi bebé.

Boruto se dejó caer en el sofá.

Hinata sonrió, su bebé ya era todo un adolescente malhumorado ––Vigílalos un poco más mi cielo, haré la cena rápidamente.

Boruto asintió sin dejar de ver el televisor.

Nuevamente el celular sonó, miró y era su amigo Mitzuki. Contestó. En ese momento, Haruto y Nagato entraron a la sala y se dejaron caer a lado de Boruto.

––Mitzuki, ¿Qué hay?

––Habrá una fiesta hoy en la noche, no puedes perdértela.

––¿Una fiesta? ¿Dónde?

Haruto miró a su hermano y sonrió con malicia, Boruto se dio cuenta.

––¡Mamá! ¡Boruto se irá a una fiesta hoy en…!

Boruto le pasó un brazo por el cuello y le tapó la boca.

––Bien… ahí estaré, nos vemos.

––hojkncgtybuynyg ––se quejaba Haruto,

Boruto le retiró la mano ––No está bien que te metas en mis conversaciones, además, mamá me dejará ir.

––¿Entonces por qué me tapaste la boca?

––Para que me dejaras escuchar.

––Llévanos contigo ––le dijo el pelirrojo animado.

Boruto se rió ––Esas fiestas no son para ustedes enanos.

––Vamos Boruto-nii

––Tenemos curiosidad de ver como son, no haremos nada malo ––dijo el otro pelirrojo Nagato, el era algo serio, pero también era curioso al igual que Haruto.

Boruto negó ––Escuchen, les prometo que los llevaré la próxima vez.

Himawari entró ––¿Mamá ha llegado?

––Si, está en la cocina ––contestó Boruto.

Ella se fue para ayudarle.

Más tarde, durante la cena, Boruto se sorprendió de ver a su padre llegar. Miró desde la mesa como su madre le arrastraba al fondo de la sala y le decía algo, vió como su padre le sonreía y le decía algo al oído. Sintió un leve toque a su lado. Era Himawari.

––¿Ahora que están planeando nuestros padres?

––No lo sé, pero tengo la sensación de que no es nada bueno ––contestó él.

Los pequeños cuatrillizos se habían ido a dormir. Pero sus demás hijos estaban en la mesa.

Naruto miró con orgullo la gran mesa llena de niños ––Hijos míos, después de la cena su madre y yo debemos hablar con ustedes, así que en cuanto terminen vayan a la sala.

Boruto frunció el ceño. Eso le daba mala espina.

Más tarde mientras todos estaban reunidos en la sala, Naruto y Hinata les miraban nerviosos, sus hijos; Boruto, Himawari, Haruto, Nagato, Kushina, Sara, Mito, Haru, Hiro, Hana, Jun, Yuu, Ryuu y Mayuri, les miraban expectantes.

––Bien niños ––empezó Naruto ––los hemos reunido aquí porque hay algo que debemos comunicarles. Tengan en cuenta que ni su madre ni yo sabíamos de esto, nos acabamos de enterar hoy en la mañana.

––Estoy embarazada… tendrán un nuevo hermanito ––dijo Hinata con nerviosismo.

Silencio total, nadie decía nada.

––¿No van a decir nada? ––preguntó Naruto.

Hasta que Haruto se levantó de golpe y habló ––¿¡Te has vuelto loca mujer¡? ––Hinata y Naruto le miraron con la boca abierta ––¿Otra vez embarazada?

A Boruto se le soltó una risita. Esta vez a poyaba a Haruto.

––Haruto!, no le digas así a tu madre ––regañó Naruto sorprendido.

––Tienes razón… ¡¿Ambos se han vuelto locos?! ¡¿Ya vieron cuántos somos?! ¡Este lugar parece una guardería! ¡Ya somos 18!, ¡18! Ahora seremos 19.

––Pues lo siento, pero ya tengo 8 meses de embarazo y no hay nada que puedan hacer salvo aceptar a su hermanito y quererlo como debe ser ––habló Hinata con voz firme y seria.

Haruto se sentó de golpe y esta vez fue Himawari quien habló ––¿Ocho meses?... pero… ¿cómo? No se te nota en absoluto.

––este embarazo resultó ser diferente, no tuve síntomas y el vientre no se me abultó, hace rato fui a un chequeo médico por mi resfriado y el doctor me lo confirmó, a nosotros también nos tomó por sorpresa ––dijo Hinata.

Boruto quien se había mantenido en silencio se levantó, Naruto le miró.

––¿Hijo? ––llamó él.

––Bueno pues… felicidades, no se preocupen por nuestra reacción de ahora, entiendan que es normal que por ahora algunos estemos molestos, lo sé y los entiendo ––dijo mirando a Haruto, quien asintió algo molesto. ––eso no importa porque al igual que con estos enanos, los he aceptado uno a uno y no va a ser diferente con él. En cuanto nazca, todos le querremos y cuidaremos como el más pequeño que será ––Boruto se encogió de hombros.

A Hinata se le salieron las lágrimas por las palabras de su hijo mayor. Naruto la abrazó y miró a Boruto con orgullo.

––Bueno… iré a arreglarme, tengo una fiesta. Les aviso que llegaré tarde ––Boruto se retiró.

Haruto se levantó, caminó a su habitación. Naruto iba a llamarle pero Hinata le detuvo. Nagato también se levantó y puso su pulgar en su quijada, como si estuviera recordando algo.

––Ocho meses….

Naruto y Hinata le miraron expectantes. Realmente para ellos era muy importante lo que sus hijos pensaran sobre ese tema, ya habían visto la reacción de su hijo mayor, de Himawari y de Haruto.

Él continuó y les miró ––¿En donde fue?

Ellos le miraron interrogantes.

––Fue durante las vacaciones en la cabaña ¿cierto?... recuerdo que se desaparecieron un buen rato entre los matorrales… eso fue hace ocho meses…. Y luego Boruto nos dijo que nos preparáramos para un posible nuevo hermanito, aunque ninguno de nosotros le prestamos atención.

A ambos padres se les subieron los colores. Naruto carraspeó ––esos datos son relevantes.

––A juzgar por sus reacciones… fue ahí ––Nagato asintió.

––Que ingenuos fuimos… Boruto-nii nos lo dijo ––dijo Haru. Hiro y Hana, de 10 años asintieron apoyándole.

Kushina se levantó y se cruzó de brazos ––¿Cómo íbamos a saber qué pasaría algo así? Es decir, cualquiera puede darse cuenta de cuántos somos… ¿Quién en su sano juicio aumentaría el número?

––¿Me dejarás cargarlo madre? ––Preguntó una emocionada Sara.

Hinata sonrió y asintió.

––Pues a mí me da igual en tanto no nos descuiden a nosotras ––dijo Mito

––No debes preocuparte por eso hija, las amamos ––dijo Naruto.

Ryuu y Mayuri se encontraban sentados. Los pequeños de cinco años se mantenían callados mientras balanceaban sus piecitos.

Naruto se inclinó hacia los pequeños peliazules de ojos claros con una sonrisa ––¿No es genial que vayan a tener un hermanito?

––Pero ya tenemos muchos ––dijo Ryuu

Naruto le acarició la cabeza ––Uno más no hará diferencia, porque estaremos juntos siempre y llenos de amor.

––¿Y podremos jugar con él? ––preguntó Mayuri.

––Así es mi angelito…

Los pequeños abrazaron a su padre.

––Me voy, regreso más tarde! ––Boruto salió bien arreglado de casa.

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