Mi Adorable Multitud
Nota: En este fic Naruto y Hinata son unos lujuriosos, tienen sus personalidades del anime, pero este comportamiento en los dos es vital y es la razón por la que terminan teniendo 19 hijos…
Datos de edades:
Boruto: 19 años
Himawari: 17 años
Haruto y Nagato (pelirrojos, ojos azules, nagato usa gafas): 15 años
Kushina, Sara y Mito (pelirrojas, ojos azules): 13 años
Haru, Hiro y Hana (peliazules, ojos azules): 11 años
Jun y Yuu (Rubios, ojos azules): 8 años
Ryuu y Mayuri (peliazules, ojos claros): 6 años
Natsu, Arata, Daiki y Mai (Rubios, ojos azules): 4 años
Minato (Peliazul, ojos azules): 1 año
Capitulo 5: Regreso…
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Habían pasado 20 años desde que Naruto y Hinata se habían ido de Konoha, habían llegado a Suna, la Ciudad del Desierto, con un clima árido y seco, se caracterizaba por sus altas temperaturas. Aún así, nuestros protagonistas lograron adaptarse al lugar. Hinata había encontrado a una buena amiga, Temari, quién era una amante de la moda. Ayudaba a Hinata en su carrera como diseñadora, ahora, a sus 36 años, no solo era hermosa, sino también una reconocida diseñadora, tenía su propia agencia de modelos y una línea de ropa muy reconocida.
Naruto era un empresario muy reconocido en el círculo de los negocios, y conocido por ser el presidente de Namikaze´s Corp. pero solo por rumores, nadie sabía quién era él, o como era, para él era mejor pasar desapercibido, quería vivir como un hombre normal que pasara tiempo con sus hijos. Hacía conexiones y negociaciones por medio de Julius, quien era un padre de familia, él había conocido a una mujer, originaria de Suna y ahora tenía una vida ahí.
La empresa que se había establecido en Konoha estaba teniendo problemas, al parecer se estaba cometiendo fraude, y por petición de Jiraiya Naruto debía ir a arreglarlo por sí mismo. Así que debían mudarse, pero ese no era el único motivo…. Su hija Mayuri de ahora 6 años estaba enferma, de hecho, la pequeña había nacido algo enfermiza, ella era sensible a cualquier cosa, su corazón también era débil. En pocas palabras, requería de ciertos cuidados, el doctor había dicho que ella jamás tendría una recuperación si vivía en Suna, ella necesitaba de un clima fresco, lleno de árboles y aire limpio. Necesitaban un cambio de vida por su pequeña, así que ambos decidieron regresar a Konoha, porque era el lugar perfecto para la niña. Ni siquiera tuvieron que pensarlo mucho, harían lo que fuera por el bien de sus hijos.
––Konoha, una ciudad próspera y hermosa, famosa por sus áreas verdes y clima fresco, sus árboles son majestuosos y la flora y fauna del lugar son muy abundantes… cuenta con hermosos lagos y ríos... ––Boruto de ahora 19 años leía en su tablet datos sobre esa ciudad, pues debían mudarse por el bien de su hermana pequeña Mayuri, y él quería saber más y si era verdad que el lugar era apropiado para ella.
––¿Qué te parece hijo? ––preguntó Hinata
Boruto se encogió de hombros
––Pues parece ser un buen lugar… aunque… ¿No es ahí donde vive el abuelo?
Hinata le sonrió con comprensión y asintió.
––Así es… Konoha es… el lugar del que escapé con tu padre hace 20 años… pero no importa si mi padre está ahí. Ten en cuenta que lo hacemos por Mayuri chan y porque tu padre tiene unos asuntos allá.
––Supongo que tienes razón… mientras no nos crucemos en su camino o ellos en el de nosotros todo estará bien ¿no?
––Si mi vida… ¿Boruto? ––llamó ella al verlo fijar su vista en la tablet. Este le miró––. Siento que tengas que dejar tu vida aquí… después de todo… toda tu vida la has vivido en Suna, aquí están tus amigos y tu novia.
––Ex novia… mamá, ya no estoy con ella. Y sobre mis amigos… de todas formas íbamos a tomar distintos caminos, algunos se irán a estudiar a otras Universidades, así que no es tan malo. Además estoy dispuesto a mudarme sin quejarme si es por Mayuri…. Y sé que mis hermanos también lo saben. Ellos entienden la situación.
Hinata abrazó a su hijo mayor ––Mi bebé… como has crecido… y siento lo de tu novia, debió haber sido difícil para ti.
Boruto negó, Hinata se separó ––Créeme, no lo lamento, ella se veía con alguien más mientras estaba conmigo así que… me alegro de haberme dado cuenta sobre quién era ella en realidad.
Hinata se tapó la boca por la confesión de su hijo ––¿Cómo fue que se atrevió? Aunque Sinceramente se veía muy encaprichada contigo, ¿Por qué lo haría?
––Ella dijo que yo no le prestaba atención por enfocarme en los exámenes finales… ya sabes…
––Entiendo… pero, ya verás que en Konoha conoces a tu chica especial.
Boruto elevó la ceja ––¿Chica especial?
Hinata sonrió, pero antes de hablar, otra voz se escuchó.
––¡Claro hijo! Así como tu madre.
Boruto brincó ––¡Viejo no me des esos sustos! ¿hace cuanto estás aquí?
––Acabo de llegar, pero eso no importa. Ya verás que como dice tu madre encontrarás a tu chica especial y entonces podrán…
Hinata le tapó la boca.
––¡Naruto! No le metas ideas al niño.
Boruto se levantó ––Da igual viejo, es muy difícil encontrar a una mujer fiel como lo ha sido mi madre contigo e incluso mantener el amor como ustedes lo han hecho. Además prefiero no pensar en eso ahora. Terminaré de empacar.
Hinata se levantó y besó a Naruto, este la recibió gustoso. Llevó sus manos a la cintura y la pegó a él.
––No lo hemos hecho desde que Minato nació… no crees que deberíamos… ya sabes ––sugirió él con una sonrisa
Hinata pasó sus brazos alrededor de su cuello ––Mejor reservamos energías para estrenar nuestra nueva casa ¿Qué te parece?
––Suena tentador pero… te deseo… ahora… ––Naruto llevó sus manos a su trasero y lo apretó.
––Oh! ––Hinata dio un respingo y comenzó a reír.
Naruto amaba su sonrisa y se acercó lentamente a ella con la intención de besarle el cuello pero el ruido de una puerta abriéndose y de unos niños entrando a la sala hizo que se separaran.
Haruto y Nagato entraron.
––Viejos ¿enserio? ¿en la sala? ––preguntó Haruto.
––No sé de que hablan ––dijo Naruto fingiendo demencia––. Solo abrazaba a mamá.
––Si claro, ya no tengo cuatro años como ese trío de traviesos y Mai ––Dijo Haruto.
––Como sea, puedo besar a tu madre cuando yo quiera porque estoy en mi casa ––dijo Naruto con una sonrisa altanera. Haruto frunció el ceño y Hinata negó, a él le gustaba provocar a sus hijos, era muy infantil a pesar de tu edad.
––Haruto se refiere a que si van a hacer sus cosas, que lo hagan en su habitación y no en la sala ––intervino Nagato tranquilamente mientras se acomodaba sus gafas, hacía unas semanas que su vista no era la misma, por lo que después de una completa revisión, el Oftalmólogo había aconsejado que usara lentes para mejorar su visión.
Hinata sonrió ––mejor vayan a terminar de empacar, vamos.
Ellos se retiraron y Naruto volvió su vista a ella ––¿En qué nos quedamos?
Kushina entró con prisa a la sala ––¡Mamá! ¿Dónde está mi suéter?
Hinata se separó nuevamente de él y la miró tranquilamente ––Está en el segundo cajón hija, búscalo bien.
Naruto volvió a mirarla, iba a besarla cuando Haru y Hiro entraron ––¡Mamá! Necesitamos más cajas, no caben nuestros juguetes.
Naruto se dejó caer en sillón. Hinata les miró sonriente ––Boruto tiene algunas, vayan a pedirle a su hermano las que le hayan sobrado.
Ellos asintieron y corrieron a buscar a Boruto, luego apareció Himawari con el bebé Minato en brazos. En lugar de dirigirse a Hinata, caminó directamente a Naruto y le entregó al bebé. Naruto lo recibió sonriente.
––Te lo doy a ti, porque mamá no lo hizo sola, también debes cuidarlo padre ––advirtió Himawari.
––¿Cómo está el más pequeño de la casa? ––preguntó él.
El bebé sonrió y comenzó a agitar sus manitas.
––Jajajajaja, tan vigoroso como su padre.
Hinata le miró ––Cuida de él, pediré algo de comida, ya que ya no puedo cocinar. Ya casi todo está guardado.
Naruto asintió. Ryuu entró corriendo a la sala y se sentó a lado de su padre, quien le besó la frente al instante.
––¿Has empacado tus cosas pequeño? ––preguntó él.
El pequeño asintió, a pesar de tener 6 años, era muy inteligente sorprendentemente para él y Hinata, el solo había guardado sus cosas.
A la mañana siguiente, había mucho movimiento en la casa, todos los niños corrían de un lado a otro. Naruto se paró en la puerta.
––Niños! Ya es hora, tenemos que irnos, andando ––gritó él.
Al instante todos comenzaron a salir y Naruto abrió la camioneta, era muy espaciosa y grande, de modo que todos entraran.
Abrió la puerta y comenzó a contarlos con forme entraban uno a uno
––14… 15… 16… 17… 18… 19 ––contó naruto mientras Boruto, quien era el último rodaba los ojos.
––No es necesario que me cuentes a mí, ya no soy un mocoso que se pueda perder ––se quejó.
––Se supone que cuente a todos mis hijos ––Naruto le dio un zape en la nuca ––entra ya.
Hinata entró en el asiento del copiloto y Naruto cerró la puerta para dirigirse al asiento del conductor. Una vez adentro Naruto volteó a ver a sus hijos.
––Quien tenga nauseas o ganas de ir al baño, debe avisarle a Himawari o a Boruto, no intenten hacerse los fuertes, son unos niños y no es algo por lo que avergonzarse. Nada de ruidos, intenten dormir un poco, recuerden que Minato es pequeño y podrían molestarlo. ¿alguna duda?
Todos se miraron entre sí y negaron, Naruto miró a Boruto, quien tenía a su lado a Mayuri.
––Hijo, avísanos si Mayu-chan se siente mal ––Boruto asintió y Naruto volvió la vista al frente, miró a su esposa y ambos asintieron.
––¡Espera! ––dijo Haruto de repente.
Naruto frenó por puro reflejo, volteó a ver a su hijo con los ojos abiertos ––¿Qué sucede?
––¿no era mejor tomar un Jet privado? ¿Por qué ir en carretera y todos apretados como una lata de sardinas?
Naruto suspiró ––Haruto, mamá y yo decidimos hacer este viaje en carretera porque creo que es más divertido, además, sabes que me dan miedo esas cosas, y no iba a subir a toda mi familia a una cosa que podría tener una falla y caer.
––Pero ya has viajado en Jet, para tus negocios ¿no papá? ––dijo él confundido.
Naruto negó ––es por pura obligación pero créeme, no lo disfruto. Bien, resuelta la duda, vámonos ya ––Naruto arrancó y entonces partieron.
Durante el viaje, a cada rato paraban la camioneta porque uno que otro pequeño quería vomitar, Boruto era quien se encargaba de ayudar a sus hermanitos a bajar y subir.
Suspiró ––Papá, ¿Cuánto falta para llegar? Los enanos se ven pálidos, no puedo creer que no aguanten un viaje en carretera.
––Ya casi llegamos… ––contestó Naruto.
––¡Oye! Nosotros estamos bien, no nos metas en el mismo saco! ––gritó Haruto a Boruto mientras le señalaba con el dedo. Pero casi al instante se llevó la mano a la boca y se puso azul.
Boruto sonrió con arrogancia ––Baya, ¿Qué decías?... enano ––Haruto intentó hacerse el fuerte y negó.
––Padre, Haruto va a vomitar ––dijo Boruto sonriente.
Hinata estaba al volante. Naruto volteó a ver y Haruto haciendo uso de toda su voluntad… se lo tragó, completo. Tanto Boruto como Himawari hicieron una mueca de asco.
––No es posible, ¡Te lo has tragado! ¡asco! ––gritó Kushina intentando alejarse de él lo más posible. Sara y mito hacían lo mismo.
Jun y Yuu reían mientras le señalaban.
A Naruto se le resbaló una gota y le miró con pena.
––Aguanten un poco más ¿vale? Y Boruto, no molestes a tu hermano ––dijo para volver a mirar a su bebé. El pequeño Minato se encontraba durmiendo en sus brazos. Hinata sonrió mientras miraba a sus hijos por el retrovisor y negaba.
3 horas después.
––Niños, ya casi llegamos ––avisó Naruto con una sonrisa.
––Has dicho eso desde hace 2 horas papá ––se quejó Kushina.
––Esta vez es verdad.
––¡Papá! ¡tienes que detener el auto! ––gritó Haruto de nuevo.
Naruto frenó, pues ahora él manejaba. Volteó a verle.
––¡¿Qué sucede hijo?! ––preguntó Naruto.
––Enserio tengo que ir al baño… a un lado… quítense ––dijo mientras se abría paso entre sus hermanos para salir de la camioneta. Naruto suspiró. Hinata le puso una mano en el hombro.
––No es posible Haruto, acabamos de salir del restaurante, ¿por qué no fuiste ahí? ––preguntó Boruto molesto.
Haruto abrió la puerta, pero antes de salir le miró ––No tenía ganas, ¿Qué no es obvio? ¿Por qué iría entonces? ––Haruto salió.
Boruto rodó los ojos ––A este paso no llegaremos nunca…
Hinata volteó a verle ––Esta vez es enserio hijo, estamos por entrar a Konoha ––Miró a su pequeña de 6 años––. ¿Cómo te sientes pequeña?
Ella asintió y Hinata le sonrió.
Haruto entró y cerró la puerta ––Ah! Que alivio… oye Boruto-nii ¿Quieres tomar mi mano? ––dijo con una sonrisa malvada.
A Boruto se le marcó una venita ––No te atrevas a tocarme con tus sucias manos o te juro que no te la vas a acabar.
––Eres asqueroso Haruto ––se quejó Sara.
Naruto volteó a verlos antes de arrancar ––Dejen de pelear, Haruto, no provoques a tu hermano.
Rato después se encontraban entrando a Konoha, los niños se maravillaron de ver tantos árboles. Se empujaban entre ellos para poder ver por la ventana.
Naruto miró a Hinata y tomó una de sus manos ––Mi amor te va a encantar la casa.
––Mientras tenga habitaciones suficientes por mí no hay problema.
––Jajajajaja ––se carcajeó él.
Más tarde, Vieron como su padre entraba a una gran casona, era hermosa y tenía un extenso y hermoso jardín. Y a lo lejos se veía un pequeño lago. Prácticamente era una mansión.
Naruto apagó el motor y volteó a ver a sus hijos ––Niños, hemos llegado, bajen ya.
Al instante, todos bajaron corriendo y se dispersaron por el jardín.
Boruto miraba alrededor y chifló ––Viejo, enserio esta vez exageraste.
––No fui yo hijo, tu abuelo Jiraiya la compró para nosotros, dijo que esta casa era buena para Mayu-can y me doy cuenta que sí. La naturaleza abunda aquí.
––Mi amor es hermosa ––Hinata abrazó a Naruto con Minato en brazos.
––Y lo mejor es que está a unos 15 minutos de la ciudad. No está tan apartada.
––Entremos ––dijo Hinata.
––Hijo ––llamó Naruto y Boruto le miró ––También está cerca de la Universidad, es muy buena, así que cuando quieras te puedo llevar para que te informes.
Boruto asintió.
––Niños! Vengan aquí, vamos a entrar.
Todos corrieron a la entrada y en cuanto Naruto abrió las puertas, todos entraron al instante.
––La habitación más grande es mía! ––Gritó Boruto mientras subía lentamente las escaleras tras sus hermanitos.
Solo los pequeños cuatrillizos, de cuatro años se quedaron jugando en la sala, ellos no entendían nada, solo querían jugar.
––Los niños están emocionados ––dijo Hinata.
Naruto le quitó a Minato y luego la besó.
Hasta que escucharon algo romperse. Naruto miró en dirección a sus pequeños.
––¡Niños! No llevan ni un par de minutos aquí ¿y ya rompieron algo?
Los pequeños corrieron mientras reían.
Hinata sonrió ––Debo cambiar a Minato-chan, encárgate.
Naruto suspiró y caminó en dirección a donde se habían perdido los niños.
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Mientras cenaban, Naruto les preguntó si les habían gustado sus habitaciones. Todos le contestaron que sí. Pues no había una más grande que otra, todas eran iguales, por lo que no habían peleado entre ellos. Claro, si había una grande… era la de ellos.
Hablaron sobre cosas triviales, también sobre sus nuevas escuelas, a la que asistirían en una semana. Entonces Boruto le dijo a su padre que en realidad él ya sabía lo que quería estudiar y cuando lo dijo ambos padres se quedaron sin habla, pues no se esperaban eso.
––Medicina… quiero estudiar medicina ––dijo boruto mirándoles seriamente.
––¿Por qué elegiste esa carrera hijo? ––Preguntó su padre.
––me gusta… además… quiero ayudar a curar a Mayu-chan ––dijo seriamente.
Naruto y Hinata le miraron con lágrimas en los ojos.
––Naruto… nuestro bebé… ––dijo Hinata
Naruto asintió.
Boruto sintió un jalón en su camisa, era su hermanita, Mayuri ––Gracias… Ni-chan.
Boruto le acarició la cabeza ––Que no te sorprenda padre, solo me empezó a llamar la atención.
Naruto le sonrió con determinación ––Bien hijo, enorgulléceme.
Boruto le miró sorprendido ––¿no estás molesto?
––Para nada, quiero que todos sepan hijos ––dijo mirando a todos ––que no importa que quieran estudiar o a lo que se quieran dedicar, su madre y yo lo aceptaremos, todos tienen esa decisión, sin embargo, aceptaré con los brazos abiertos a aquel que quiera trabajar conmigo ––terminó Naruto con una gran sonrisa.
Boruto sonrió y negó varias veces.
––Supongo que quieres ir a ver la Universidad cuanto antes ¿no? ––preguntó su madre y él asintió mientras le daba un trago a su jugo.
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Residencia Uchiha
Mientras cenaban, Sakura tomó la palabra ––Hija, ¿Cuándo quieres ir a ver la Universidad?
––En un par de días ¿te parece madre? ––preguntó
––¿Segura que no quieres estudiar administración y negocios? ––preguntó Sasuke.
––Ya hablamos de esto padre… además… creo que Ryusuke es el más apto, él heredó tu talento en los negocios.
El chico de 15 años se encogió de hombros y no omitió palabra alguna.
Sasuke le puso una mano en la cabeza a su hijo (Ryusuke) y sonrió ––Tienes razón, pero eso no significa que tu tampoco lo seas. Incluso Daisuke, Arata, Hiroshi y Ayumi. Cada quien tiene lo suyo.
Sakura le miró sonrojada.
El matrimonio Uchiha tenía 6 hijos, Sarada de 18, Ryusuke de 15 (pelinegro, ojos verdes), Daisuke de 11 (pelinegro, ojos negros), Arata de 8 (pelinegro, ojos negros), Hiroshi de 6 (pelinegro, ojos verdes) y la pequeña Ayumi de 4 (cabellos rosas y ojos verdes).
Sasuke amaba a sus hijos, pero con sus hijas era muy sobre protector.
––Sasuke-kun, tal vez debas acompañar a Sarada, tengo citas que atender en el consultorio.
––Bien…
Sakura sonrió, su esposo siempre había sido de pocas palabras.
––¿Y qué tal los negocios? ––preguntó ella.
––Bien, pero la empresa con la que estamos asociados está en serios problemas.
––¿Eso afectará a tu compañía?
––No lo sé… es probable, pero espero que se solucione pronto, dicen que vendrá el presidente de la compañía personalmente.
––¿enserio? ––Preguntó sorprendida ––¿Cómo crees que sea? Hay rumores sobre que nunca ha sido visto.
––Tengo una cita programada para reunirme con él mañana mismo.
––Espero que todo salga bien ––dijo Sakura.
Sasuke solo asintió.
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Al otro día…
Hinata le arreglaba la corbata a Naruto, este la miraba con una sonrisa ––Hinata…
––Dime amor ––le contestó ella mientras seguía concentrada en su labor.
––No olvides que esta noche estrenaremos la casa.
Hinata se sonrojó ––cla-claro…
––me gusta cuando te pones nerviosa… pero mucho más cuando te vuelves una fiera… ya sabes…
Hinata le dio un leve golpe en el hombro ––No digas eso…. Te juro que esta noche me las vas a pagar. Voy a dejarte seco, así que será mejor que te prepares mentalmente mi vida.
Dijo ella con una sonrisa inocente que Naruto conocía muy bien. Tragó duro.
––Ahora sí que estoy motivado.
––Por ahora, debes apresurarte, no querrás llegar tarde para ver a tu amigo.
Naruto asintió.
––Has lo que necesites, si necesitas personal contrata ¿bien? no quiero que te canses demasiado.
––Bien, buscaré personal ––le dijo mientras le daba un beso.
Él bajó las escaleras y se topó con Boruto, quien estaba en pants y una camisa blanca de manga larga, con el cabello desordenado. Tenía una taza de café.
––¿te vas?
––Si hijo, recuerda que mañana iremos a la Universidad.
Boruto asintió.
Naruto subió a su auto, un jaguar XJ oscuro y arrancó.
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Sasuke estacionó su auto y se dirigió al interior de la Corporación Namikaze, Una mujer en traje le recibió.
––Señor Uchiha, el presidente le espera, venga conmigo.
El asintió y caminó tras ella al ascensor. Subieron al último piso, y cuando las puertas se abrieron, se sorprendió, era un piso muy espacioso y comunicaba con una gran puerta de madera. Caminaron hacia ella y la mujer abrió la puerta, lo hizo pasar.
––Señor, el señor Uchiha está aquí.
––Bien, déjanos solos.
Sasuke frunció el ceño, había algo en esa voz, se le hacía conocida. No podía verlo, pues se encontraba sentado de espaldas.
La mujer se inclinó y se retiró.
Naruto se levantó y se dio vuelta mostrándose ante un sorprendido Sasuke. Extendió sus manos y mostró una gran sonrisa.
––Hermano, ha pasado tiempo… ––dijo Naruto.
––Na…Naruto?
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Hasta aquí el cap. De hoy ¿Qué les pareció?
Nota: Sarada Uchiha es un año menor que Boruto
