Mi Adorable Multitud

Por fín, estoy de vuelta, ya tengo demasiada inspiración para uno que otro cap, pero debo ver bien a donde los voy a incluir, por el momento aquí el siguiente cap.

Nota: Como no metí a Neji al principio de la historia, lo pondré como hijo de Hanabi.

Soredewa Continuamos.

Datos de edades:

Boruto: 19 años

Himawari: 17 años

Haruto y Nagato (pelirrojos, ojos azules, nagato usa gafas): 15 años

Kushina, Sara y Mito (pelirrojas, ojos azules): 13 años

Haru, Hiro y Hana (peliazules, ojos azules):11 años

Jun y Yuu (Rubios, ojos azules): 8 años

Ryuu y Mayuri (peliazules, ojos claros): 6 años

Natsu, Arata, Daiki y Mai (Rubios, ojos azules): 4 años

Minato (Peliazul, ojos azules): 1 año

Matrimonio Uchiha:

Sarada: 18 años

Ryusuke (pelinegro, ojos verdes): 15 años

Daisuke (pelinegro, ojos negros): 11 años

Arata (pelinegro, ojos negros): 8 años

Hiroshi (pelinegro, ojos verdes): 6 años

Ayumi (cabellos rosas y ojos verdes): 4 años

Capitulo 7: "Uzumakis… Uchihas…"

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Cuando se separó de su extraño abuelo, Boruto recuperó el aire. Hiashi le miró sonriente.

––mírate, eres todo un hombre ––Hiashi negó varias veces con una sonrisa melancólica ––Si tan solo no hubiera sido un tonto, te habría visto crecer.

Boruto se mantenía serio. Hiashi iba a continuar pero otras voces le distrajeron, miró en dirección a otra puerta en donde entraban los niños que había visto en el jardín, Haruto Nagato, Haru y Hiro, quien venía de la mano con Mayuri, la pequeña había corrido tras ellos.

––¿Qué pasa? ––preguntó Haruto.

––Niños vengan aquí, les presentaremos a alguien ––llamó Naruto.

Ellos se acercaron mientras Haru y Hiro de 11 años miraban al anciano curiosos, Hiashi les miró, sus ojos azules parecían penetrarlo.

Naruto iba hablar pero Hinata le interrumpió ––Espera… ––Hinata miró a Boruto ––Hijo, ve a buscar a tus demás hermanos.

Boruto asintió y salió de la sala para caminar escaleras arriba, Hiashi miró a Hinata con los ojos abiertos ––¿Aún hay más?

Hinata le sonrió y asintió. Hiashi escuchó voces provenientes de las escaleras y con forme fueron entrando a la sala los niños, fue abriendo los ojos grandemente, ¿Cuántos eran?. Miró a tres pequeños, seguidos de otra pequeña correr y gritar en dirección a Naruto, quien los recibió gustoso. Tres pelirrojas se pusieron frente a él, seguidas de dos niños rubios de unos 8 años, otra niña peliazul se posicionó a lado de Haru y Hiro, Otro pequeño peliazul y de 6 se fue directo a su madre, ese niño parecía ser gemelo de la niña que había visto primero, podía ver que ellos eran los más parecidos a Hinata. Hiashi miraba a todos los niños que habían en la sala, miró a la entrada de la sala y vio como otra joven un poco más grande entraba con un bebé en brazos, tras ellos Boruto, algo serio con las manos en los bolsillos de sus pantalones.

Hiashi miró a Hinata sorprendido ––¿Son todos tuyos?

Hinata asintió ––si… son todos nuestros hijos.

Naruto se dirigió a sus hijos ––Niños este señor es el padre de su madre, saluden al abuelo Hiashi.

––¡¿Tenemos un abuelo!? ––Gritó Haruto. Mientras Haru y Hiru se secreteaban quien sabe que cosas. Los demás se miraron entre sí.

Hiashi les miró con ojos llorosos ––Tengo tantos nietos… ––Extendió los brazos ––¿No piensan abrazar al abuelo? ––preguntó.

Todos corrieron a abrazarlo y los pequeños también se acercaron al ver lo que sus hermanos hacían. Con los más pequeños, Hiashi restregaba su mejilla con la de ellos. A él le parecían tiernos.

––Abuelo ––Himawari se acercó con el pequeño Minato y le saludó con un beso en la mejilla, luego Hiashi miró al bebé y este le sonrió. Hiashi quedó maravillado con ese bebé tan risueño, se acercó y besó su frente. Todos sus nietos eran hermosos.

Naruto se puso frente a los niños y comenzó a presentarlos, con forme iba nombrándolos, los niños iban pasando al frente. Hiashi estaba felíz, tenía suerte de que su hija fuera demasiado buena y comprensiva, al grado de perdonarlo. Estaba viejo y se sentía solo y cansado, Hanabi rara vez le visitaba y su nieto Neji, el Hijo de 15 años que tenía hanabi, casi no le veía, el chico tenía una actitud fría, nada comparada con la luz, la alegría y energía que todos ellos proyectaban, en especial los niños. Pero ahora sentía que las fuerzas se le renovaban, nunca había imaginado el tener tantos nietos de los cuales pudiera disfrutar.

Abrazó a un sorprendido Naruto y le miró sinceramente.

––Eres un buen hombre, me alegro que llegaras a la vida de mi hija y que la hayas cuidado hasta ahora, siento que nos hayamos conocido de la peor forma.

Naruto sonrió y le puso una mano en el hombro en señal de apoyo ––No se preocupe más por eso. Ahora esta es su familia, puede ver a sus nietos siempre que quiera.

––Te tomaré la palabra, quisiera pasar tiempo con todos.

Hinata se acercó a él ––Puedes venir cuando quieras padre.

––Gracias hija… ––Hiashi la abrazó.

––¿Te quedas a cenar? ––le preguntó ella.

––Me gustaría mucho hija.

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Durante la cena, Hiashi se sentía mejor que nunca, todos sus nietos eran muy enérgicos y habladores, no pararon de hacerle preguntas curiosas y los tres pequeños corrían de un lado a otro, pero eran bien portados en la mesa, nunca había estado en una mesa cenando y con mucho ruido. Miraba a sus nietos con una sonrisa.

––¿Hiciste pruebas? ––preguntó Naruto a Hinata.

Ella negó ––ninguna me convenció… no lo sé… siento que necesito que sean recomendadas, ya sabes, no me gustaría meter a desconocidos a esta casa en donde están mis hijos.

Naruto asintió ––te entiendo.

Hiashi, quien había escuchado intervino ––Hija, si me permites yo podría recomendarte personal.

Hinata le miró sonriente ––Te lo agradecería padre, la verdad, es como si estuviéramos en un lugar nuevo y estamos adaptándonos.

Durante la cena estuvieron conversando y los pequeños continuaron haciéndole preguntas, cuando llegó la hora de irse, se despidió de todos y partió de vuelta a su casa.

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Al día siguiente, en la tarde, había mucho movimiento en la mansión Uzumaki-Hyuga, pues se preparaban para ir a la cena. Las trillizas Kushina, Sara y Mito iban de un lado a otro buscando algunas cosas en sus cajas, puesto que aún no terminaban de desempacar, Hinata corría con los trajes en las manos tras dos pequeños rubios aún desnudos

––¡Niños! ¡ya vasta! Se nos hará tarde.

Mientras Naruto se encargaba de abrochar el saco de el otro pequeño quién se movía mucho y le dificultaba la terea a Naruto de abrochar el saco.

––Hijo, si no dejas de moverte no acabaré nunca…

El pequeño miró a sus hermanos correr y quiso unirse a ellos, pero su padre ya le conocía, como a todos sus hijos, por lo que lo sujetó antes de que se hachara a correr. Cuando por fin logró abrochar el mentado botón, suspiró y miró a su pequeño que sonreía.

––Hijo, por amor a dios, siéntate aquí y no te muevas ¿entendido? Enseguida vendrán tus hermanitos contigo.

El pequeño asintió y se quedó sentado en el sillón mientras balanceaba sus piecitos a lado de Mai, su hermanita.

Naruto se encaminó a donde se encontraba Hinata luchando con uno de sus pequeños, solo faltaba acomodarle los zapatos.

––¿Te ayudo con el otro? ––––preguntó Naruto mirando al otro pequeño a medio vestir.

––Por favor, ya casi es tarde y nosotros no nos hemos vestido aún.

Naruto se encargo pues, del otro pequeño, luego los enviaron a la sala en donde se encontraba Boruto sentado con ropa casual, llevaba una camisa blanca de manga larga abotonada y pantalones de mezclilla, aún así se veía elegante al mismo tiempo.

Se fueron a vestir y en cuestión de minutos ya estaban listos, Hinata le acomodaba la corbata a su esposo, quien la miraba fijamente, ella comenzó a sentirse nerviosa, a pesar del tiempo juntos, esa mirada azul penetrante la ponían de los nervios.

––¿Qué? ––preguntó ella.

––Nada, te vez hermosa con ese vestido ––dijo él.

––Tu también te ves guapo con ese traje.

Naruto la atrajo hacia él ––Más tarde voy a quitártelo..

––Y yo me voy a deshacer de ese traje.

Haruto entró a la habitación

––¿Es enserio? ¿Ahora? ––preguntó él.

Hinata sonrío y se acercó a Haruto, le acomodó la corbata.

––Mamá ¿enserio debemos llevar traje? Odio las corbatas ¿Y si me la quito?

––Te ves muy guapo así ––le dijo ella mientras apretaba sus mejillas. Haruto se apartó.

––¡Mamá! Ya no soy un bebé…

––¿Cuándo vas a entender que tú y tus hermanos son y serán siempre mis bebés?

––El único bebé aquí es Minato, así que enfócate en las mejillas de él.

Naruto se carcajeó y se encaminó con ellos a la parte baja de la casa, en donde todos estaban ya preparados para salir. Partieron en el interior de la camioneta familiar. Mientras manejaba de camino a la casa de Sasuke, Naruto iba hablando con sus hijos.

––Ahora escuchen todos, iremos a la casa de un amigo mío, pero eso no significa que deban comportarse como lo hacen en casa, recuerden que cuando estén en un espacio que no es de ustedes deben comportarse. Ahora, Natsu, Arata y Daiki, nada de correr y hacer travesuras.

Los pequeños solo se miraron confundidos.

Hinata solo sonrió y negó.

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Mansión Uchiha.

Sakura terminaba de arreglar el vestidito de la pequeña Ayumi, esta le miraba seria.

––¿Qué sucede mi niña? ––preguntó Sakura.

La pequeña negó, y Sakura sonrió comprensiva, sus hijas eran muy serias y apartadas, le preocupaba ver que la pequeña apenas y pronunciaba una palabra y que siempre se encontrara quieta en un rincón. Esperaba que pudiera identificarse con alguno de los hijos de sus amigos. Deseaba que su hija jugara con alguien y que sonriera, incluso que corriera por toda la casa si era necesario.

Sasuke se acercó a ellas ––¿Todo bien? ––preguntó él.

Sakura asintió ––todo bien, ¿y los chicos?

––Ya están listos, el dobe llegará en cualquier momento.

––Me muero por ver a Hinata y a sus hijos. ¿Cómo será el pequeño Boruto?

Sasuke elevó una ceja ––¿Pequeño? El chico ya es todo un adolescente, ya lo verás.

Se escuchó el timbre ––Son ellos, iré a abrirles, avísale a los chicos ––dijo Sasuke.

Sakura llamó a sus hijos, cuando Sasuke llegó a la puerta con Naruto sonrió y corrió a abrazarlo, pues era también su amigo de la infancia. Naruto le correspondió.

––Tonto, ha pasado tiempo ––dijo Sakura

––Yo también te extrañé…

Sakura corrió a abrazar a Hinata y la apretó fuerte ––Hina-chan.

––Hola, Sakura-chan.

––Dios estás hermosa… ––Sakura miró a sus hijos, quienes fueron entrando a la casa ante la mirada atónita de los hijos del matrimonio Uchiha.

El pequeño Hiroshi les apuntó con el dedo ––¡Son muchos!

Ryuu, el pequeño que tenía la misma edad que él, le miró al igual que sus hermanos.

Naruto se carcajeó, caminó a él y se puso a su altura ––Así es pequeño, somos una familia grande. ¿es increíble no?

El pequeño asintió. Naruto le tocó la cabeza y luego miró a los otros chicos. Sasuke se acercó.

––Niños, él es Naruto, mi mejor amigo de la infancia y hermano, ellos son su esposa y sus hijos.

Todos asintieron y se saludaron,

––Vaya, es como si estuviera frente a mini clones tuyos.

––tch…. –Sasuke sonrió.

Luego de un rato pasaron a la sala a hablar.

––Enserio Naruto, me has sorprendido ––dijo Sasuke.

––Ajajaja, siempre tenemos el mismo efecto ––contestó Naruto

––Hinata, esta si que es una verdadera sorpresa, tenemos que ponernos al corriente, deberíamos reunirnos con las chicas ––dijo Sakura.

––Me encantaría.

Sarada se encontraba nerviosa, el chico la miraba de vez en cuando y ella no sabía a dónde mirar, pero había algo más, y es que el bebé de los señores Uzumaki le parecía tan lindo, el bebé sonreía a cada rato, aún si nadie le hacía cariños o muecas. Tenía tantas ganas de cargarlo y tocar sus mejillitas, necesitaba evitar a ese chico así que optó por ir por el bebé. Se levantó y se puso frente a Hinata quien la miró sonriente ante la atenta mirada de todos.

––Se… señora Uzumaki, ¿cree que pueda cargarlo? ––preguntó ella con las mejillas sonrojadas.

Boruto le miró con una ceja elevada, esa chica era extraña, Hinata no borró su sonrisa.

––Por supuesto hija, tómalo.

Sarada lo cargó perfectamente, el bebé miró su rostro detenidamente y luego sonrió, Sarada le sonrió de vuelta y caminó hasta el balcón con el bebé en brazos.

––Parece que le agradó, siempre hace eso cada vez que algún extraño lo carga en brazos pero no siempre sonríe ––dijo Hinata.

––A Sarada le encantan los niños, prácticamente fue ella quien crió a sus hermanos, puesto que Sasuke y yo estamos muy ocupados.

Sakura escuchó unas risitas y se sorprendió de ver a su pequeña Ayumi jugar con las manos de la otra pequeña, ambas reían divertidas. Miró a Sasuke, quien miraba también.

––Parece que Mai tiene una nueva amiga ––dijo Hinata.

––Es la primera vez que la vemos sonreír ––dijo Sakura con una sonrisa.

––¿La primera vez? ––preguntó Hinata.

––Ayumi ha sido muy callada y retraída.

Continuaron hablando un rato hasta que una voz llamó su atención, era Daisuke, estaba emocionado y Sasuke se sorprendió, todos sus hijos parecían ser inexpresivos.

––Wow! ––dijo Daisuke mientras miraba a los gemelos Haru y Hiro, quiene llevaban unas extrañas pulseras puestas ––¡Esas son las pulsera edición limitada de King of Wars!

Haru se levantó y le miró emocionado ––¿También te gusta? ¿Verdad que es increíble?

Daisuke asintió ––¡Por supuesto! ¿Cómo las consiguieron?

––Pues papá nos llevó a la Cap Com ––dijo Haru.

Daisuke le miró sorprendido ––Vaya, ustedes fueron, yo no pude ir ––dijo encogiéndose de hombros.

Sasuke miró a Naruto ––¿Sabes de lo que hablan?

––Vamos Sasuke, ¿me vas a decir que no conoces el videojuego King of Wars? Es realmente bueno.

Daisuke le miró ––¿Usted si lo conoce señor?

––Por supuesto, pasamos por mucho para conseguir una de esas cosas que llevan los niños.

––Vaya, usted es genial!

Naruto se rascó la cabeza apenado y Sasuke le miró con la boca abierta, su hijo no era muy demostrativo, pero ahí estaba, alagando al dobe de su amigo.

––¿cómo es que una persona tan ocupada como tú tiene tiempo para ir a convenciones? ––preguntó Sasuke.

––Organización, cuando tienes 19 hijos la organización es fundamental en tu vida ––dijo Naruto.

––Tengo la nueva entrega ¿jugamos una partida? ––preguntó Daisuke.

Ellos asintieron y se levantaron, Hiro miró a sus padres ––¿Podemos ir?

––Claro hijo vayan ––dijo Hinata.

La plática entre ellos continuó, mientras Haruto y Nagato se secreteaban.

––Oye Nagato, ¿Qué tal si hablamos con él? ––preguntó Haruto refiriéndose a Ryusuke, quien se mantenía serio.

––Como quieras, no nos vendría mal un amigo.

––¿Verdad que sí? ––dijo más animado.

Se levantó y caminó frente a él, cabe mencionar que los niños Uzumaki y Uchihas se encontraban sentados unos frente a otros, por lo que Haruto se levantó y caminó para sentarse a su lado, seguido de Nagato.

––Que hay, soy Haruto y él es Nagato.

––Soy Ryusuke Uchiha,

––Oye, ¿no crees que todo esto es aburrido?

––Lo es, pero no es como si pudiéramos quejarnos. Ellos parecen emocionados.

––Tch, tienes razón, pero oye… ¿Y si vamos a ver la partida de nuestros hermanos?

Ryusuke les miró y se encogió de hombros ––Creo que cualquier cosa es mejor.

––Cierto, cierto ––afirmó Haruto mientras asentía al mismo tiempo.

Los tres se levantaron y se fueron sin decir nada.

Sakura sonrió ––Parece que nuestros niños se comienzan a entender.

Hinata asintió, mientras le daba un trago a su vaso.

Himawari miró a Boruto ––Es mi imaginación o nos estamos quedando solos…

––Es lo normal.

––No, lo normal sería que fueras a iniciar una conversación con esa chica a la que no dejabas de mirar.

Boruto le miró serio ––Estas loca, no sé de lo que hablas.

––Si claro.

––Enserio….

Kushina los interrumpió ––¿De qué hablan?

––De nada bruja ––dijo Boruto.

––No me llames así, vamos díganme, estoy aburrida, Sara y Mito están enfrascadas en una estúpida palea.

––Solo hablábamos… de… qué nos parecieron los hijos de los señores Uchiha, eso es todo ––dijo Himawari

––Oh, eso, pues sus ojos verdes son lindos.

Boruto elevó una ceja ––¿Te fijaste en sus ojos solamente?

––Oh vamos, me parece que tú te fijaste en todo de esa chica que se llevó a Minato.

Himawari se llevó la mano a la boca y Boruto le miró con el ceño fruncido.

––¿Por qué rayos continúan con eso?

Boruto se levantó cuando vió que Kushina le atacaría con sus palabras. Caminó al balcón en donde estaba Sarada sentada con el bebé en brazos.

––Hola ––habló Boruto.

Sarada le miró rápidamente y desvió su mirada ––Hola…

Boruto comprendió que estaba avergonzada, aún así tenía curiosidad sobre ella. Se sentó a su lado y ella intentó concentrarse en el bebé.

––Te vi en la universidad ese día, ¿para qué carrera vas?

––Medicina…

Él le miró sorprendido ––¿en serio? Yo igual.

Ahora fue ella quien le miró ––ah.. que sorpresa, más bien parecías del tipo de negocios.

Boruto sonrió ––Mi padre quería que estudiara negocios, pero al final me dejó elegir lo que quisiera.

––Que bien…

––es sorprendente que esté contigo sin llorar ––dijo él mientras miraba a su hermano, quien al percatarse de su presencia en ese momento le extendió sus bracitos.

––Quiere irse contigo ––dijo un poco decepcionada, a lo que Boruto sonrió y aceptó al bebé ––se ve muy tierno con su trajecito.

––Yo creo que mis padres exageraron.

––Todos tus hermanos vinieron en traje menos tú…

Este le miró ––Tú tampoco estás tan formal ––y tenía razón. Ella tampoco se había vestido elegante.

––Supongo que tienes razón…

––¿No hablas mucho cierto? ––preguntó él.

––No soy muy sociable que digamos… en especial con los chicos.

Boruto le miró atentamente, de pronto ella tenía una mirada melancólica…

––¿Una mala experiencia? ––preguntó él lentamente.

El corazón de Sarada saltó de repente… aún no olvidaba todo aquello.

––Si… no es algo de lo que me guste hablar ––dijo mientras se abrazaba a sí misma.

Boruto abrió los ojos al verla en esa actitud, una amiga suya en Suna hacía lo mismo cada vez que sentía miedo y desconfianza, su amiga había sido agredida sexualmente y se sintió nervioso cuando llegó a esa conclusión con Sarada. Se mordió la lengua, sería mejor no hablar más, pero ahora sentía que debía protegerla.

Se levantó repentinamente con Minato en brazos, Sarada le miró sorprendida.

––Lo siento, no quería incomodarte ––dijo seriamente.

Sarada se levantó igual ––No, está bien. Yo lo siento.

––No te sientas obligada a hablarme ––le dijo algo incómodo.

Ella negó y suspiró ––empecemos de nuevo… soy Sarada Uchiha.

––Boruto Uzumaki.

––Pues ya que seremos compañeros, entonces… si… necesitas algo o tienes alguna duda sobre el lugar puedes pedírmelo.

Boruto sonrió ––Gracias, lo tendré en cuenta.

Volvieron a sentarse pero nadie dijo nada otra vez. Boruto no era de muchas palabras como lo era Haruto, pero sorprendentemente y sin darse cuenta, a ambos les gustaba ese silencio.

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Sakura se levantó ––Iré a servir, por favor pasen a la mesa ––miró a su hijo Arata ––hijo ve y llama a tus hermanos y a tus primos.

El niño asintió y junto con Jun y Yuu se fueron a buscar a los demás.

Hinata se levantó ––Déjame ayudarte

––Oh no, no te preocupes.

––Vamos, no podrás con tantos platos.

––Esta bien ––aceptó Sakura mientras enganchaba su brazo al de ella.

Sasuke miró a los pequeños trillizos correr junto con las niñas.

––Naruto, siempre tuviste ese don para cambiar a las personas con esa actitud tan enérgica.

Naruto rió nervioso ––¿De qué viene eso?

––Me refiero a que mis hijos no suelen ser tan expresivos y tus hijos están sacando algo de ellos. Mira a mi pequeña, es la primera vez que la veo así. Incluso teníamos pensado llevarla con un psicólogo…

––Bueno teme, tu nunca fuiste muy expresivo que digamos y no es como si hubieras necesitado un psicólogo. Tus hijos están bien, solo necesitan un amigo que sea lo contario para que se complementen, como nosotros.

––Tienes razón pero eso sonó guey.

––Ajajajaja

Sasuke negó, su amigo nunca cambiaría.

En el cuarto

––Vaya… tu hermano juega bien ––dijo Haruto, quien se encontraba sentado en la cama.

Nagato estaba sentado en el suelo viendo la partida de sus hermanos y Ryusuke se encontraba recargado a la pared con los brazos cruzados.

––Es bueno a pesar de su edad ––dijo Ryusuke.

"K.O"

Se escuchó seguido de un bufido de Haru.

––No puede ser, aún no estoy muy familiarizado con este juego, ¿Qué dices Hiro? ¿Quieres intentar?

––Paso, no quiero perder, tengo que familiarizarme con el juego primero.

––Bueno, acepto que yo tengo algunos días de práctica ––dijo Daisuke.

Arata entró a la habitación seguido de Jun y Yuu ––Mamá dice que es hora de la cena, bajemos.

Todos asintieron y comenzaron a salir del cuarto.

––Oigan chicos, su papá es increíble, no puedo creer que conozca el juego, a mi padre ni siquiera le llama la atención ––dijo Daisuke.

––Créeme, al principio él tampoco tenía idea, tuvimos que convencerlo de jugar una partida para que se interesara ––dijo Haru y Hiro asintió a su lado.

––¿Qué tal si nos reunimos otro día para otra partida? ––preguntó Daisuke.

––Estaría genial ––dijo Haru animado.

Tras ellos venían Haruto y Nagato con Ryusuke, quien se detuvo al mirar a su hermana platicar con ese chico. Parecía estar tranquila con él. Nagato se dio cuenta y le miró.

––Mi hermano es un buen tipo, no te preocupes.

Ryusuke le miró sorprendido.

––Eres ese tipo de hermano que se preocupa por su hermana ¿no? ––Nagato se encogió de hombros ––nosotros también somos así con nuestras hermanas, ellas son demasiado delicadas y nosotros debemos cuidarlas, pero mi hermano es bueno.

Haruto les miraba serio con las manos en los bolsillos de sus pantalones. Nagato era bueno leyendo a las personas a diferencia de él que era todo un despistado. Pero siempre se mantenía serio cuando se trataba de algo que decía Nagato, puesto que el siempre era acertado.

Ryusuke se encogió de hombros ––Supongo que lo parece ––dijo para luego retomar su camino con ellos a su lado.

Él sabía lo que le había sucedido a su hermana, nadie más, ni sus padres y hermanos lo sabían, y se había jurado protegerla.

Durante la cena todos estaban callados, Sasuke miró a Naruto con una ceje elevada, esté sonrió.

––¿Sorprendido? ––preguntó Naruto.

––Están demasiado quietos.

––Saben comportarse en la mesa.

Rato después se escuchaban murmullos bajitos, eran las dos niñitas hablando.

––Puedes venir a mi casa, también tengo muñecas y una casita, también tengo un patio enorme… ––decía lo más bajito posible la pequeña Mai.

––Bueno si, pero debo pedir permiso… ––contestó Ayumi.

Todos escuchaban a las pequeñas, los adultos sonreían ante la plática de las pequeñas.

Haruto habló ––Enana, ¿sabes que todos podemos escucharlas no?

––No… ––dijo quedamente y aún bajito.

Haruto sonrió.

Hinata miró a Sakura ––Puedes llevarla a casa cuando quieras Sakura, sirve que ambas se hacen compañía y juegan.

Sakura sonrió ––Lo haré, es su primera amiga.

Rato después comenzaron a despedirse, ya era algo tarde.

––Sakura, nos vemos mañana, ¿te parece? ––dijo Hinata con Minato dormido en Brazos.

––Si ––dijo acariciando la mejilla del bebé.

Sakura se despidió de todos los niños. Sasuke se sorprendió cuando vio a Daisuke con Haru y Hiro despedirse de forma familiar y a Ryusuke hablar con los otros gemelos e igual Arata con los otros gemelos.

Naruto se acercó y le abrazó ––Nos estamos viendo y gracias por la cena.

––Ni lo digas, espero nos reunamos más seguido.

––Claro la próxima vez será en nuestra casa.

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Cuando llegaron Naruto y Boruto cargaron a los cuatrillizos, quienes se habían dormido.

Naruto suspiró y miró a Boruto, ––Ve y descansa hijo.

Boruto asintió ––Buenas Noches.

––Buenas noches hijo.

Naruto se encaminó a la habitación del pequeño Minato y los Cuatrillizos, ellos dormían juntos, y aún cuando los pequeños eran ruidosos, el pequeño Minato dormía profundamente, si, por eso le habían puesto Minato, pues Jiraiya decía que él era el hombre más pasivo del mundo y su nieto era igual.

Miró a Hinata arroparlo y luego se incorporó para mirarlo, Naruto dio un paso al frente y le extendió la mano, ella la tomó y caminaron fuera del cuarto de los niños, entraron a la habitación y Hinata comenzó a quitarse los pendientes frente al espejo. Naruto la abrazó por detrás.

––Nuestros hijos se entendieron bien con los hijos de Sasuke-san y Sakura-chan ––Dijo ella.

––Y que lo digas, espero que sean tan buenos amigos como el teme y yo ––dijo él mientras comenzaba a besar su cuello.

Hinata le dio más acceso y sonrió mientras lo miraba por el espejo.

––No debemos hacer ruido esta vez o asustaremos a los niños ––dijo ella mientras gemía, pues su esposo ya le estaba metiendo mano debajo del vestido.

––No te prometo nada ––dijo él mientras le daba vuelta y atacaba su boca.

Esa sería una larga noche… y ambos tenían unas copas de más.

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A la mañana siguiente…

Boruto aún no se levantaba de la cama, solo miraba el techo atentamente, nunca le había pasado algo así, pero Sarada Uchiha era una chica extraña, y la actitud que le había mostrado le había dejado más curioso, él se había prometido enfocarse en sus estudios y dejar de lado a las chicas, pero esa chica… no lo sabía, se prometió que no pensaría tanto las cosas y trataría de seguir con su vida.

Escuchó toques en la puerta, era su madre, quien le avisaba que bajara a desayunar. Suspiró y decidió bajar, así se olvidaría de su pelea mental.

––Hoy es sábado no iré a la oficina, los quiero a todos en el dojo después de desayunar, hoy es día de entrenamiento ––finalizó Naruto seriamente.

Todos comenzaron a bufar y las chicas comenzaron a quejarse.

––Papá, no es justo, cada vez que entrenamos siempre termino con una uña rota, ¿sabes lo difícil que es mantenerlas perfectas? No, no lo sabes ––se quejó Mito haciendo una mueca.

Naruto se sobó el puente de la nariz ––Hija, apenas tienes 13, una uña no debería ser tu preocupación, lo importante es tu seguridad.

––Pero no me gusta, mejor ponme un guardaespaldas y asunto arreglado.

––Bien, si eso quieres te asignaré uno, pero luego no vengas a quejarte de que te sientes incómoda.

––No lo haré, en cambio no pienso entrenar más, no me gusta estar llena de sudor, nada de eso. Ugh!.

Naruto miró a sus demás hijas ––¿ustedes si van a entrenar?

Todas asintieron y Naruto sonrió.

––Mi amor, ¿los pequeños comenzarán su entrenamiento? ––Preguntó Hinata.

Naruto asintió ––Si, me parece que todas esas energías en lugar de desperdiciarlas en romper cosas, es mejor que las usen para algo productivo.

––Los pequeños comenzaron a celebrar, aún si no entendían lo que pasaba.

Hinata asintió, ella comprendía la actitud de Naruto en ese sentido, pues después de años de investigación sobre los asesinos de sus padres Naruto y Jiraiya se toparon con una organización muy peligrosa, y que habían estado buscándolo a él también, Naruto estaba haciendo lo posible para que los atraparan y colaboraba en secreto con el servicio secreto, así de seria era la situación y si lo buscaban a él por ser hijo de Minato, seguramente irían tras de sus hijos, por lo que cuando Boruto apenas cumplió los 4 años, Naruto se encargó de que fuera entrenado por los mejores y conforme sus hijos fueron naciendo, aún si eran niñas, él se encargaba de que aprendieran por lo menos a defenderse y a actuar debidamente si la situación lo requería.

Naruto se levantó de la mesa, besó a su esposa y le dijo ––¿Preparas a los niños?

––Claro ––aceptó ella.

Naruto se dirigió a sus hijos ––Los espero en 10 minutos ––luego de eso se retiró.

Más tarde todos se encontraban en el dojo, formados de mayor a menor en trajes de entrenamiento de color rojo con anaranjado. Todos estaban en posición firme frente a Naruto, miró a sus cuatro pequeños.

––Ustedes, al frente!

Los pequeños así lo hicieron exagerando su posición de firmes y riéndose entre ellos.

Naruto frunció el seño ––Silencio!, ––Miró a Boruto y asintió. Este se puso frente a ellos.

––Primero verán una sesión de entrenamiento, luego ustedes harán lo mismo, deben seguir al pie de la letra lo que les diga ––dijo Boruto, los pequeños asintieron.

Primero Boruto se posicionó en su lugar, luego Haruto se puso frente a él con una sonrisa arrogante, Boruto suspiró levemente, su hermano lo había tomado como rival y estaba obsesionado con vencerlo.

––Prepárate hermano, esta vez acabaré contigo ––Dijo Haruto

––Es solo entrenamiento y yo no soy tu enemigo ––dijo con aburrimiento.

––¡silencio! ––dijo para después lanzarle una patada voladora que Boruto atrapó sin esfuerzo con una mano.

Naruto les miraba seriamente, sus hijos tenían espíritu y eso era bueno. La pelea terminó con Boruto venciendo a Haruto. Este berreó un rato con escusa y media pero luego se calmó en los brazos de Hinata quien le decía constantemente que él ya era lo suficientemente fuerte y que Boruto tenía la ventaja de más años de entrenamiento. Enseguida salió Nagato, quien se posicionó tranquilamente y dejó que Boruto comenzara, al mayor a veces le incomodaba la mirada tranquila de su hermano, es como si él pudiera ver a través de él, por lo que siempre optaba por terminar lo más rápido posible el encuentro. Boruto venció, y Nagato a diferencia de Haruto se incorporó sin decir nada más que gracias e hizo una reverencia para luego ir a sentarse a lado de Haruto quien le reprochó por perder tan rápido.

La siguiente fue Himawari, quien sonreía tiernamente a Kushina, ambas se saludaron y comenzaron a pelear, por supuesto la mayor venció a la menor y luego le siguió Sara, quien perdió igual, pero no importaba porque todos tenían el nivel esperado para su edad.

Boruto se enfrentó a Haru y Hiro, y les mostró otras técnicas. Luego se concentró en Ryuu. Himawari se concentró en Hana. Mayuri no participaba, pues por su salud eso no era muy bueno para ella.

Al finalizar Naruto llamó a sus pequeños al centro y a lo lejos miró como Mai se quedaba al margen.

––Pequeña, ¿no quieres intentarlo? ––preguntó Naruto.

Mai negó, Naruto caminó hacia ella quien bajó la cabeza, seguramente su padre estaba molesto. Naruto se arrodilló y le hizo mirarle ––¿No te gusta?

Ella volvió a negar ––Esta bien, no tienes que hacerlo si no quieres, eres igual de delicada que tu madre y por eso las amo.

Hinata sonrió y la pequeña se abrazó a su padre.

––Anda, ve a sentarte.

La pequeña sintió y se fue a sentar, Naruto le guiñó el ojo a Hinata, quien le regresó uno igual.

––Boruto ven aquí.

Ambos comenzaron a preparar a los niños, le acomodaban en posición y a lanzar patadas, luego de un rato de enseñarles lo que debían hacer trataron de hacer una demostración.

Los tres pequeños intentaban pelear y lanzar patadas, pero nadie presente pudo hacer nada más que reír por lo graciosos que se veían mientras lanzaban pequeños gritos de pelea mientras trataban de lanzar sus pataditas. Mito sacó su celular y comenzó a gravar al igual que Haruto.

––Ajajajaja que tontos! ––se reía Haruto

Boruto sacó su celular y buscó algo para luego mostrárselo a Haruto, quien dejó de reír al instante al ver un video de él y Nagato en la misma edad que sus hermanitos y haciendo más escándalo que ellos.

––Tu pareces más tonto ––dijo Boruto sonriendo.

––¿¡Qué!? ¿¡De dónde sacaste eso!? ––Gritó alterado mientras Nagato tomaba el celular para ver bien el video.

––Yo también los grave, incluso papá tiene una copia en su teléfono.

––¡Nagato, rápido bórralo! ––dijo Haruto.

––Tch, ¿por quién me tomas? Bórralo si quieres, tengo varias copias ––dijo Boruto.

Haruto bufó molesto, nunca le podía a su hermano, cuando él iba, Boruto ya venía de regreso.

Naruto finalizó el entrenamiento luego de un rato…

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Hasta aquí, dejen sus reviews para ver que les pareció, y otra cosa… Sarada tiene un secreto como pudieron darse cuenta, pero…. Boruto también esconde algo, no es malo, pero es algo que ni sus padres saben, probablemente el perspicaz Nagato si, pero no dice nada… es todo lo que tengo que decir.

En cuanto al siguiente fic a actualizar será "¡Cuidado con ese Ángel!"