Datos de edades:

Boruto: 19 años

Himawari: 17 años

Haruto y Nagato (pelirrojos, ojos azules, nagato usa gafas): 15 años

Kushina, Sara y Mito (pelirrojas, ojos azules): 13 años

Haru, Hiro y Hana (peliazules, ojos azules):11 años

Jun y Yuu (Rubios, ojos azules): 8 años

Ryuu y Mayuri (peliazules, ojos claros): 6 años

Natsu, Arata, Daiki y Mai (Rubios, ojos azules): 4 años

Minato (Peliazul, ojos azules): 1 año

Matrimonio Uchiha:

Sarada: 18 años

Ryusuke (pelinegro, ojos verdes): 15 años

Daisuke (pelinegro, ojos negros): 11 años

Arata (pelinegro, ojos negros): 8 años

Hiroshi (pelinegro, ojos verdes): 6 años

Ayumi (cabellos rosas y ojos verdes): 4 años

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Capítulo 8: "Entrevistas, exámen y confesión"

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Un grupo de señoras se encontraban en la sala de la mansión Uzumaki-Hyuga. Estaban a la espera de la Señora de la casa, quien se encargaría de entrevistarlas para un puesto de empleada doméstica en aquella mansión. A juzgar por el lugar y porque se trataba de la hija del reconocido magnate Hiashi Hyuga, si conseguían un puesto en esa casa, le iría bien en cuanto al sueldo. (¬ - ¬° pobres ingenuas ni siquiera han visto a la bola de crías que habitan en ese lugar)

Una chica joven de aparentes 17 años caminaba nerviosa a la entrada de la mansión, había escuchado por boca de una anciana que en esa mansión se estaba llevando a cabo entrevistas para la contratación de empleados y ella necesitaba un trabajo así, después de todo, sus cuatro hermanitos solo la tenían a ella.

Tocó la puerta algo dudosa, pero la imagen de sus hermanitos le dio fuerza. La puerta se abrió mostrando a un joven alto y atractivo, rubio de ojos azules y de mirada seria. Se sonrojó.

––Yo… yo estoy…

Boruto miró que ella llevaba una carpeta en sus manos, entonces entendió que hacia esa chica ahí, se le hacía raro que una chica tan joven estuviera pidiendo trabajo… aun así, no le quitaría la oportunidad de buscar trabajo por lo que se hizo a un lado y le cedió el paso para que entrara.

––¿Vienes por la entrevista no? Pasa.

Ella le miró sorprendida, pero luego sonrió y pasó aún con nerviosismo y es que aquel chico era demasiado lindo.

––Gra… gracias…

Boruto cerró la puerta ––Sígueme.

Ella asintió y caminó tras él, miraba de reojo la casa, nunca había estado en un lugar así, simplemente era un lugar de ensueño.

––Toma asiento ––Boruto le indicó un lugar en la sala a lado de un grupo de señoras. Se retiró del lugar. Se topó con su madre bajando las escaleras.

––Hijo, ¿han llegado?

––Si, están esperando.

––Perfecto ––Hinata se encaminó a la sala y Boruto siguió su camino escaleras arriba.

Cuando Hinata entró al lugar con una hermosa sonrisa, la joven se sonrojó, esa mujer era muy hermosa, tenía el cabello largo hasta la cintura en ondas y llevaba un hermoso y sencillo vestido blanco, entallado que le legaba arriba de las rodillas. Parecía muy joven.

––Hola a todas, soy la señora Uzumaki ––Hinata saludó a cada una de forma amistosa, les dio la mano a todas. Ella se sorprendió, pues una mujer de su posición siempre demostraba superioridad ante empleados y personas que no estaban a su altura, en cambio esa mujer parecía ser buena. Esperaba que le diera trabajo.

Hinata miró sorprendida a la joven ––¿También vienes a buscar trabajo?

La joven le miró apenada y asintió.

Hinata sonrió ––Bien, entonces pasarán conmigo al despacho y la entrevistaré una a una. Empecemos con la que llegó primero ¿les parece?

Todas asintieron. Rato después todas pasaron y solo quedaba la joven. Ella estaba nerviosa y se sentía fuera de lugar en esa casota.

La última de las mujeres salió del despacho y le indicó a ella que podía pasar. Se levantó y a paso lento se dirigió al interior del despacho.

Cuando entró miró a la mujer que con una sonrisa amable le invitó a sentarse. Ella así lo hizo.

––¿Qué edad tienes linda?

––Yo… tengo 17 señora.

Hinata asintió ––eres una niña, ¿por qué quieres trabajar?

––Tengo que señora, mis hermanitos solo me tienen a mí.

Hinata le miró apenada ––Pero… ¿no tienen algún familiar?

Ella negó ––Mis padres murieron en un accidente hace un año… y mi tía no nonos quieres porque tiene a sus hijos y dice que no puede alimentar más bocas… estuve trabajando hasta hace poco en un pequeño restaurant, pero cerró y… necesito el trabajo, yo puedo hacer cualquier cosa, dígame y lo haré, yo… no puedo dejar a mis hermanos sin comer…

Hinata le miró conmovida ––¿Qué edad tienen tus hermanitos?

––gemelos de 4 años, una niña de 6 y un niño de 8…

––Déjame ver tus papeles

La chica le extendió sus papeles y Hinata los miró ––Tu nombre es ¿Hana?

Ella asintió, Hinata sonrió ––mi madre se llamaba así…

Hinata suspiró ––Ok, te daré una oportunidad.

La chica le sonrió ––Gracias señora, no se va a arrepentir se lo juro.

Hinata le sonrió ––Dime a qué hora tienes tiempo.

––a las… ¿8 de la mañana?

––Bien, puedes venir a esa hora y te puedes ir a la 6 de la tarde ¿te parece?

––Si, gracias.

––¿No tendrás problemas con tus hermanos?

––Una vecina me ayuda a cuidarlos, no se preocupe.

––Bien, mañana te mostraré lo que debes hacer ¿bien?

Ella asintió. Se dispuso a salir y Hinata la acompañó antes de llegar a la puerta, esta se abrió y un hombre rubio de ojos azules en un traje caro les miró con una sonrisa o mejor dicho a su esposa.

La chica miró a la mujer.

––Mi amor, ¿ya hiciste las entrevistas? ––preguntó Naruto mientras besaba a su esposa.

––Si, he terminado, esta jovencita trabajará con nosotros desde mañana.

Naruto la miró confundido, pero luego sonrió amablemente.

––Bien, esperamos contar contigo, tal vez este lugar ahora mismo parezca tranquilo, pero en realidad en las mañanas y parte de la tarde es un caos total.

Ella se inclinó ––Haré mi mayor esfuerzo señor.

Hinata sonrió. Rato después la chica salió de la casa. En el trayecto a casa ella pensaba que el joven tan lindo que había conocido y el señor de la casa se parecían mucho y no podía creer que una mujer como la señora Hinata, tuviera un hijo ya grande y que ella se viera como de 25… era una mujer hermosa y muy buena al parecer, y su esposo también lo parecía. Aunque no entendía lo que el señor había dicho, con eso de "caos" ¿a qué se refería? Se encogió de hombros.

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Boruto se preparaba para bajar a desayunar, escuchó afuera el ruido que sus hermanos hacían al salir de sus habitaciones. Sonrió, ese día haría el examen y pronto su padre debía darle las llaves de su nuevo auto.

Se dirigía a la puerta cuando su padre le detuvo.

––Hijo, ¿no vas a desayunar?

––No ––miró su reloj ––se me hará tarde para el examen, comeré algo allá.

––Espérame, te llevo.

––Pero… ––Naruto no le escuchó y se dirigió al comedor. Se despidió de sus hijos y de su esposa y salió con Boruto.

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Hana se encontraba llegando a la mansión, había despertado muy temprano para poder darles a sus hermanitos algo de desayunar. Estaba feliz y motivada. Gracias al trabajo que había conseguido podría darles a sus hermanitos la oportunidad de asistir a la escuela en unas semanas.

Cundo llegó, fue Hinata quien le abrió la puerta con una sonrisa, la hizo pasar y vió que habían otras dos mujeres con ella.

––A partir de hoy ustedes trabajarán en esta casa, así que les agradezco por su trabajo, tal vez sea un poco… complicado, debido a que hay muchos niños en casa, es por eso que les agradecería enteramente que tuvieran la paciencia necesaria en cuanto a mis niños más pequeños porque son algo… traviesos y enérgicos. Lo ideal es mantener el orden en esta casa y la limpieza… eh, señora Chiyo, cuando esté aquí yo me haré cargo de preparar la comida, y cuando no pueda, espero que usted lo haga, por supuesto le diré lo que puede cocinar para los niños ––La señora chiyo asintió y Hinata miró a la otra mujer ––Señora Hozuki y Hana, ustedes ayudarán en la limpieza y el orden, la casa es muy grande por lo que podría ser dificultoso. En cuanto a la paga, ¿les parece bien cinco mil a la semana?

Las mujeres se miraron sin poder creer que les estuvieran ofreciendo tanto. Hinata les miró preocupada ––¿Es muy poco?

––Esta bien Hinata sama ––dijo la señora Hozuki mientras se inclinaba.

Hinata sonrió ––Perfecto.

De pronto, tres pequeños pasaron corriendo tras una pelota, seguidos de una pequeña que iba caminando tras ellos. Las señoras se hicieron a un lado asustadas.

––Ellos son mis hijos pequeños ––espero y tengan paciencia, debo advertirles que no deben… ––Hinata fue interrumpida por uno de sus hijos, Jun, quien venía con Yuu.

––Madre, iremos a jugar a la cancha, no nos busques ––dijo para luego irse corriendo.

––Bueno, como les iba diciendo… ––nuevamente fue interrumpida.

Haruto y Nagato venían bajando las escaleras, y se dirigieron a la sala. Tras ellos, Kushina, Sara y Mito venía bien vestidas ––Madre, estamos aburridas, no hemos salido más que a la casa de los Uchiha, llévanos de compras, anda madre ––Pidió Mito.

Hinata suspiró, iba a decir que no podía pero luego llegaron Ryuu y Mayuri, la pequeña le habló a su madre ––Mami, ¿me traen un helado? ––Hinata no pudo decirle a que no a su pequeña, por lo que terminó aceptando.

Himawari apareció ante ellas ––No te preocupes madre, yo me encargo de observar a los niños.

Hinata sonrió ––gracias hija.

Himawari miró a las señoras y a la joven, Hinata comprendió que quería saber quiénes eran ––Ellas van a trabajar con nosotros, a partir de ahora nos ayudarán en casa.

Himawari les miró sonriente ––Mucho gusto ––tanto ella como las señoras y la joven se inclinaron ––Tal vez mi madre no se los ha dicho claramente, pero para que no haya confusiones en total somos 19 niños, entre ellos adolescentes y un bebé. Así que les deseo suerte ––dijo con una sonrisa.

La señora Chiyo se llevó una mano a la boca, ella era un poco mayor y durante la entrevista, a Hinata le agradó al instante, así que esa declaración le asustó un poco ––Dios mío!... niña, tienes mucho aguante y te ves sana. Debió haber sido doloroso dar a luz tantas veces ––Dijo mientras tomaba sus manos, Hinata sonrió y negó.

––No tanto si lo único en lo que pensaba erra que ya quería tener a mis bebes en brazos. Mis niños son muy valiosos para mí y mi esposo así que se los encargo mucho.

La señora Chiyo sonrió ––Es usted una mujer muy buena.

Himawari sonrió y se dirigió a la cocina.

Hinata puso una expresión intentando recordar algo ––¿Qué iba a decirles….? Vaya, lo olvidé.

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Cuando llegaron Naruto le deseó suerte a su hijo, este solo asintió y salió del auto.

Boruto caminó al interior del edificio en busca del salón asignado para el examen, cuando llegó se sorprendió de ver a Sarada en el mismo salón. Una chica que era la encargada le miró coquetamente y le pidió que tomara asiento. Él tomó asiento a su lado. Ella le miró de reojo.

El examen transcurrió normal y para sorpresa de ambos, los dos terminaron al mismo tiempo. Sarada se preguntaba si aquel chico se estaba tomando en serio el examen, dado que no estaba acostumbrada a tener competencia en cuanto al rendimiento académico. Se reprendió mentalmente, estaba siendo pretenciosa, por supuesto que ella no era la única inteligente, pero solo quedaba comprobar si él lo había logrado. Cuando salió, se dispuso a regresar a casa pero el chico le había dado alcance, lo que la sorprendió.

––¿Cómo lo sentiste? ––preguntó serio mientras miraba al frente.

Ella le miró y volvió su vista al frente ––Creo que… estuvo bien…

––Demasiado fácil ¿no crees? ––dijo mientras metía sus manos en la bolsa de sus pantalones.

Sarada sonrió con ironía ––Estás muy confiado ¿no? Ya quiero ver cuando seas aceptado.

Boruto le miró con una cela elevada ––Ahora crees que soy demasiado pretencioso…

––Bueno… no sé si estás presumiendo… ––dijo ella mientras miraba al frente.

––No lo hacía, solo me pareció muy fácil…

De pronto el estómago de ambos comenzó a rugir. Él carraspeó y ella se sonrojó.

––Yo no desayuné, ¿quieres ir a comer algo? Yo invito ––dijo serio.

––Tampoco desayuné… iré contigo pero yo pagaré lo mío… ––dijo ella.

Boruto se encogió de hombros ––Como quieras…

Caminaron a una cafetería y ordenaron algo de comer.

Sarada miró la comida de Boruto ––¿No es muy temprano para una hamburguesa?

––¿Y no es muy poco un solo sándwich para comer? ––dijo él.

––No tengo mucha hambre…

Boruto frunció el ceño ––¿es por mi? ¿te incomodo?

Ella le miró a los ojos, era como si… intentara ver algo a través de esos ojos tan azules, como si algo en él le dijera que… había algo curioso en él. Parpadeó cuando se dio cuenta de que este la miraba con intensidad y… ¿a la defensiva?

Ella negó y miró su comida ––¿Podría ser… que… estés molesto ahora mismo? ––dijo como si intentara buscar la respuesta en su sándwich…

Boruto le miró sorprendido, tomó de su refresco y habló ––Yo no soy tu enemigo.

Ella abrió los ojos y le miró de vuelta ––jamás dije que lo fueras… ––dijo seriamente.

Boruto la miró ––te daré mi numero, si necesitas hablar con alguien llámame.

Ella le miró titubeante ––¿Por qué?

Boruto frunció el ceño ––¿No somos amigos?

Por alguna razón ella ya no dijo nada más y sacó su teléfono, él lo tomó de sus manos y comenzó a teclear su número. Ella le miraba confundida… él era… extraño.

El celular de él comenzó a sonar, se había marcado desde el celular de ella. Le devolvió su teléfono.

––Tengo el tuyo ahora ––le dijo con una sonrisa.

Ella parpadeó y guardó su teléfono. De pronto se mostraba de buen humor.

Continuó con su emparedado y mientras él se dedicaba a su hamburguesa. Ella suspiró, iba a decir algo cuando escuchó una voz a lo lejos… era ella… Sumire Kakei, la chica que disfrutaba molestándola. Desvió la mirada.

––Me tengo que ir… ––dijo mientras se levantaba rápidamente.

Boruto la imitó ––Vamos entonces, también he terminado.

Sarada se colocó la capucha de su sudadera y Boruto la miró confundido. No le costó darse cuenta de que trataba de ocultarse de esas chicas. Caminó a su lado y salieron del lugar. Afortunadamente ellas no la habían visto.

Caminaron en silencio ––¿También has venido a pie? ––preguntó ella.

––Mi padre me trajo, y quedamos en que me iría a pie… ––dijo serio.

––Pero no conoces bien el lugar… ¿Sabes cómo llegar? ––preguntó ella.

Boruto sonrió ––Tendré que preguntar.

Ella le miró confundida, no lo había visto sonreír divertido.

––¿Qué? ––preguntó él al ver que le miraba.

Ella negó rápidamente ––No… no es nada… si quieres podría decirte que camión debes tomar para que te lleve hasta tu casa.

––Te lo agradecería ––dijo él.

Ella asintió. Caminaron juntas hasta la estación, no quedaba muy lejos. Resultó que ambos tomaban el mismo camión, pero Sarada se bajaba antes. Boruto le sonrió antes de que ella bajara y esta le miró aún más confundida, aún así ella no le dio mucha importancia… o eso creía.

Cuando Boruto llegó a casa se encontró con sus hermanitos corriendo de un lado a otro, más de lo habitual, frunció el ceño, cuando pasaron corriendo a su lado, alcanzó a detener a uno de los pequeños rubios, el pequeño se retorció mientras reía y trataba de ir con sus hermanitos. Fue entonces cuando miró bien la carita del pequeño Natsu y suspiró, tenía rastros de chocolate en la boquita y parte de las mejillas.

––¿Cuánto han comido….? ––se preguntó a sí mismo, el pequeño no dejaba de moverse y de negar rápidamente, Boruto le soltó con cuidado de que no fuera a dar al suelo por lo rápido que se movía.

Caminó a la cocina y se encontró con una joven y una anciana.

––¿Disculpen?

La anciana le miró ––¿Se le ofrece algo joven?

––¿Son las que trabajarán aquí? ––preguntó él.

Ellas asintieron ––Mucho gusto soy Boruto...eh…

Ellas se inclinaron también.

––¿De casualidad… ustedes le dieron chocolate al trío de enanos?

Hana le miró confundida ––¿Se… refiere a los tres pequeños?

Boruto la miró y ella se cohibió, él asintió ––Si… entraron a la cocina y vieron la caja… ellos pidieron un poco y les dimos… ¿estuvo mal?

––Lo que pasa es que, ellos tienen hiperactividad, tenemos prohibido darles azúcar, en especial el chocolate, dudo mucho que ahora vayan a tomar su siesta…

La joven se inclinó a modo de disculpa ––Lo siento de verdad…

Boruto negó ––descuida, probablemente a mi madre se le pasó ese detalle. Lo importante es que ahora lo saben.

––¿Hay algo que podamos hacer con los niños? ––preguntó la señora Chiyo.

––No, en realidad ahora debemos esperar hasta que agoten sus energías…

––¿Quiere que vaya a verlos? ––preguntó la joven.

Boruto negó ––Yo los vigilaré ––dijo y se encaminó al jardín, donde provenían sus gritos.

Los encontró corriendo tras el balón con el que habían estado jugando Haruto y Nagato. Mientras estos últimos se encontraban recostados en el suelo.

Himawari llegó con Minato en brazos ––Minato despertó y tuve que ir a verlo… se supone que vigilaría a esos diablillos pero es imposible, las empleadas están solo por la limpieza de la casa y otros deberes, pero eso no incluye que deban ser niñeras…

Boruto suspiró ––supongo que por ahora nosotros debemos hacernos cargo.

Himawari sonrió ––Eres un buen hermano mayor, has cuidado de todos nosotros y nunca te has quejado. ¿Cómo te fue en tu examen?

Boruto sonrió ––Supongo que bien.

Himawari sonrió ––Por supuesto, nunca has fallado en ninguna prueba.

El celular de Boruto sonó con el tono de mensaje, revisó y se sorprendió de ver lo que Mitzuki le decía: "No te vi, también fui a hacer el examen para Químico, llegué esta misma mañana a Konoha amigo"

Boruto sonrió y miró a Himawari ––es de Mitsuki, está aquí.

––¿Ha venido para estudiar aquí?

Boruto asintió, miró como los pequeños corrían hacia Haruto y Nagato y se tiraban sobre ellos, los gemelos mayores intentaban calmarlos pero era inútil. La pequeña Mai llegó caminando hacía él y se acomodó silenciosamente entre sus piernas mientras miraba a sus hermanitos a lo lejos. Himawari se inclinó a ella.

––¿Ya no quieres jugar?

La pequeña negó lentamente y comenzó a jugar con la pulsera de hilos negros de Boruto. A ella le daba mucha curiosidad esa pulsera y siempre que iba a acurrucarse con él, se ponía a jugar con ella. El pequeño Minato tuvo curiosidad también e intentó tocarla.

––¿Por qué a todos les gusta esa pulsera? ––preguntó Himawari.

––Es cool, los enanos saben de lo bueno…

Himawari sonrió y negó.

––¿Y?¿viste a Sarada? ––preguntó disimuladamente.

––Nos tocó el mismo salón ––dijo él cortante. Pero a ella no le importó y quiso indagar más.

––¿Y luego?

––¿En qué estás pensando? ––preguntó él.

Ella se encogió de hombros ––Si pronto tendré una cuñada.

––Estas obsesionada solo porque malentiendes mi comportamiento.

––Sé algo de estas cosas, aunque no lo creas, me doy cuenta de cuando "alguien" está interesado en "alguien".

––Solo me da un poco de curiosidad…

––¿Por qué?

Boruto suspiró ––No se lo digas a nadie.

Ella le miró con seriedad y asintió ––Es posible que ella… haya sufrido abuso sexual…––dijo él mientras cubría los oídos de Mai.

Himawari le miró con la boca abierta y algo perturbada ––¿Ella te lo dijo? ¿esa noche?

Boruto negó ––Solo es una sospecha… ¿Crees que ella le diría algo así a un desconocido?

Ella negó ––Pero… ¿en qué te basas para decir eso?

––La forma en que reaccionó ante mi presencia, como si fuera su enemigo… tiene una mirada asustadiza y a la vez de pura desconfianza, puedo ver ¿dolor? Tal vez…

––¿Y cómo llegaste a esa conclusión?

––¿Recuerdas a mi amiga Mina?

––La chica que visitabas al hospital ¿no?

Boruto asintió ––ella fue agredida sexualmente…

Himawari apretó con fuerza el regordete cuerpecito de Minato.

––Por dios… eso no lo sabía ––dijo ella.

––Pues eso le pasó, nadie más que sus dos mejores amigas, yo, Mitsuki y Shikadai sabemos de esto… porque el día del incidente encontramos al tipo y le dimos una paliza, luego la llevamos al hospital, ella estaba en shock… en fin, esas mismas reacciones tenía ella después de eso…

––Si tienes razón…entonces…

––Al parecer nadie en su familia lo sabe… creo que ella lo oculta.

––Entonces… ¿Tú quieres saber si es verdad?

Boruto se encogió de hombros y Himawari sonrió ––vaya…. Entonces quieres protegerla ––dijo ella más como afirmación que como pregunta.

––Supongo…

Himawari no insistió, ya su hermano se daría cuenta de sus propias intenciones.

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Hinata se encontraba llegando a la casa con sus hijas, le entregó el helado a su Mayuri y llamó a los demás para darles uno también, exceptuando a los tres pequeños que por fín habían caído rendidos.

––Vaya… ya sabía yo que algo importante se me había olvidado ––dijo Hinata apenada.

––Cielos mamá! Esos niños son remolinos andantes, esta vez la tomaron contra mí y Nagato ––se quejó Haruto mientras se sobaba la espalda.

––Lo siento hijo, lo bueno es que ya están tranquilos.

––Y ahora es Minato quien no quiere dormir hoy ––dijo Boruto mientras lo sostenía en brazos.

Hinata lo cargó en sus brazos ––Gracias por cuidarlo, ¿Y cómo te fue?

––Supongo que bien… ––dijo él mientras se encogía de hombros.

Hinata sonrió y miró a su bebé ––¿quieres ayudar a mamá a cocinar?

Ella abrazó a su hijo cuando este sonrió mostrando sus primeros dientitos.

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Mansión Hyuga

Hanabi se encontraba desayunando con su padre en el comedor, no comprendía por qué se encontraba tan feliz, nunca lo había visto sonreír de esa manera, suponía que su hermana desaparecida tenía algo que ver, aunque no sabía nada, pues su padre no le había dicho nada desde hace dos días y el detective no le soltó nada y solo se fue aquel día.

––¿Ahora si me vas a decir que te sucede padre? ––preguntó ella.

––¿Y Neji? ¿No piensa bajar? ––preguntó él.

––Salió muy temprano a su práctica de Basquet, ¿Me dirás que sucede? ––preguntó fastidiada.

Hiashi carraspeó ––Encontré a tu hermana.

Hanabi le miró sorprendida, su corazón latió fuerte… si había encontrado a Hinata, entonces podría ser probable que podría volverlo a ver… a él.

––¿Y? ––quiso que su padre continuara.

––Ella y su familia se han mudado hace poco aquí. Fui a verla de inmediato y hablé con ella.

––¿Qué sucedió?

––Tu hermana es una mujer muy buena, me perdonó y me ha permitido visitarla y ver a mis nietos.

Hanabi se puso aún más curiosa, se removió en su asiento algo nerviosa ––¿Aún sigue con ese chico?

Hiashi sonrió ––Así es, Naruto Uzumaki… él es un buen hombre, aún sigue a lado de Hinata, él también me perdonó y lo mejor, mi nieto, al que hace 20 años intenté matar por mi rabia… él me perdonó igual…

Hanabi parpadeó confundida ––¿Entonces no lo perdió por todo lo que pasó?

Hiashi negó, suspiró y sonrió con orgullo ––Mi nieto es un joven apuesto y muy sano. Pronto comenzará la Universidad. Estudiará Medicina.

Hanabi no sabía que decir.

––¿Sabes hija? Desde el día que nació Neji, no me había sentido tan vivo como ahora, sabes que de un tiempo para acá ni tú ni mi nieto me han visitado con frecuencia y Neji no es muy demostrativo, pera él soy un viejo aburrido y me siento solo… sin embargo, ahora me siento vivo de nuevo, tengo unos nietos tan llenos de energías y e irradian alegría por doquier, esos niños me aceptaron en cuanto me vieron.

––Bueno, Neji es un chico que apenas comienza a vivir y tú solo le das más cargas. Sabes que ama el Beisbol y tú te has empeñado en recordarle que tiene que hacerse cargo de la empresa. Es un niño aún, uno que perdió a su padre hace años… ¿cómo esperas que sea demostrativo?

Hiashi suspiró, podría ser un hombre arrepentido, pero su carácter no cambiaba del todo cuando se trataba de los deberes y obligaciones con el apellido ––En fin, quiero que te quede claro que amo a mi nieto, pero no puedo obligarlo a algo que no quiera, ahora tengo muchos nietos que espero vengan a visitarme seguido y llenen de luz esta casa que ha estado tan apagada desde que tu madre murió…

Hanabi sonrió con ironía ––¿Muchos nietos?

Hiashi se carcajeó ––Ahora la familia es mucho más grande. Tengo 19 nietos, niñas y niños llenos de energía… el más pequeño, un bebé de 1 año que sonríe ante todo.

Hanabi le miró sorprendida ––¿De qué hablas padre? ¿Co… cómo que 19?

––Yo tampoco lo podía creer, pero los vi, vi a todos mis nietos.

Hanabi sonrió con amargura ––¿Y estás orgulloso de todos esos nietos? Al parecer Hinata no ha cambiado.

Hiashi frunció el ceño ––¿Qué insinúas? ¿Qué tu hermana cometió algo indebido? Te recuerdo que ella está casada con un hombre responsable y que ambos están en una situación estable como para poder tener a los hijos que quieran.

Hanabi se mordió la lengua, si hablaba diría solo insultos a aquella hermana a la que no aceptaba aún.

––Solo digo que, no sé como verían nuestras amistades el que ellos carguen con tantos hijos.

––Eso ya no me importa, ni tampoco le importa a ellos, ellos aman a sus hijos y es lo que importa. En fin, en unos días haré una cena aquí para que vengan y los conozcas, también me importa que Neji forje lazos con sus primos hermanos.

––¿Quieres que me haga cargo de los preparativos? ––Preguntó interesada, no le agradaba volver a ver a Hinata, pero sí quería verlo a él ¿Cómo se vería después de varias años?.

––Esta bien, hazte cargo, pero también quiero supervisar los preparativos.

––Ok… ––Hanabi sonrió.

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Hasta aquí, Dejen sagrados Reviews para ves que les pareció.

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Si quieren saber de mis fics búsquenme como Zoynarutera, en mi página de Facebook "Fanfic´s NaruHina y +", en esta página daré a conocer mis actualizaciones y mostraré contenidos de mis fics como pequeñas historias o relatos breves de los personajes de mis historias que obviamente entran en el curso de las historias en las que están.…algo así como "Omakes"