Mi Adorable Multitud 13
Saludos a: ¡Todos los que siguen esta historia! Agradezco sus comentarios lindos lectores. Gracias a shion145 y Guest por darme algunas ideas para el cap. Los he tomado en cuenta, espero que me haya quedado bien.
Sin más, les dejo el capi, que lo disfruten:
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Capítulo 13: "Especial de Halloween: Mocosos sin control -_-´"
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––¡Ya camina! ¡Ya camina! ¡Minato está caminando! ––gritó Himawari emocionada.
Naruto entró corriendo a la sala y miró con emoción a su hijo más pequeño dar sus primeros pasos. Al instante todos entraron corriendo y miraron al pequeño andar.
––¡Eso es hijo! Lo haces bien! ––alentó Naruto. Hinata miraba todo con emoción contenida. Esa era la décimo novena vez que presenciaban los primeros pasos de uno sus hijos, pero eso no evitaba que fuera todo como la primera vez.
Los pequeños remolinos corrieron con su hermanito y lo rodearon para luego prender carrera al otro lado de la sala, esta vez, Minato los siguió con una sonrisa.
Durante aquella tarde, la familia Uzumaki compartió buenos momentos a lado del pequeño campeón que había superado una de sus primeras pruebas en esa vida…
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––¡AAAAAAAAGH! ¡Aburidooooooooo! ––gritó Haruto mientras se dejaba caer en el pasto del patio de la escuela. Mientras a su lado, tanto Neji como Ryusuke bufaban con fastidio, era la segunda semana de clases y Haruto aún no se adaptaba del todo.
Nagato llegó a su lado y miró a su hermano con aburrimiento mientras llevaba en una de sus manos lo que parecía ser un volante. Haruto lo miró.
––¿Qué llevas ahí? ––preguntó Haruto.
––No lo sé… me lo entregaron en la cafetería.
Haruto lo tomó de sus manos y abrió los ojos grandemente y luego miró a los chicos con emoción.
––¡Esto es genial! ¡Justo lo que necesitamos! ––dijo con energías renovadas.
Ryusuke tomó el papel y lo leyó. Frunció el ceño ––¿Qué tiene esto de bueno?
––¿Qué no lo vez? Habrá una fiesta de Halloween y a la media noche se realizará una prueba de valor, esconderán una especie de tesoro y nosotros lo vamos a encontrar.
––Otra vez estas decidiendo por nosotros… ––murmuró Neji.
Haruto sonrió ––Oh vamos, si se niegan solo pensaré que tienen miedo… gatitos llorones…
A Neji y Ryusuke se les hinchó una vena.
––Iré ––dijo Ryusuke
––Tch… no tengo nada más que hacer ––dijo Neji.
Nagato solo se acomodó sus gafas, el no necesitaba decir nada, Haruto siempre decidía por los dos. No es que dependiera de él, sino que Nagato siempre sabía en qué momento frenar a su hermano y cuando lo hacía, Haruto le obedecía porque sabía que él tenía razón. Así era su relación.
––Está decidido… iremos a la fiesta y luego…. A la prueba de valor… ––dijo Haruto con una sonrisa tétrica.
––Si no quitas esa sonrisa, voy a denegar ––dijo Ryusuke.
––Oh, vamos, eres un aguafiestas.
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––Esto no me emociona para nada… ––dijo Kushina mientras soltaba aquel volante.
––Tienes razón, además, es seguro que esas chicas van a ir y lo primero que harán… ––dijo Sara.
––Será molestarnos… ––terminó Mito.
Ambas decidieron dejar eso por la paz y solo se dedicaron a comer.
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––¿Asustar a los chicos de secundaria que planean hacer una dichosa prueba de valor? ––preguntó Himawari con una ceja elevada.
Ren, el hijo de Kiba y Tenten asintió con una risa autosuficiente ––Lo hicieron el año pasado y al parecer hubo algo que asustó a unos chicos, nos hemos enterado que este año planean volver a hacerlo, y algunos chicos y yo pensamos que sería divertido jugarles una broma.
––No lo sé… ¿y si ocurre algún accidente? ––preguntó Himawari
Ren negó ––No pasará nada, solo será una broma. Anímate Hima.
––Ok, yo le entro ––dijo Misa animada.
––Esta bien ––aceptó Himawari ––¿Qué es lo peor que podría pasar? ––Dijo mientras se encogía de hombros.
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––Mamá planea un fiesta de Halloween… está muy metida en eso ––comentó Inojin.
Boruto se encontraba mirando hacia una dirección en específico. A lo lejos, Sarada se encontraba sentada en una banca leyendo un libro. Él escuchaba lo que Inojin decía pero al mismo tiempo no la perdía de vista. Shikadai se encontraba recostado en el pasto como siempre y Mitsuki aún no regresaba de la cafetería.
––¿Una fiesta? ––peguntó sin apartar la vista de Sarada. Inojin no se daba cuenta, pues estaba mirando su celular mientras platicaba con él.
––Si, pero mamá tiene un buen toque con eso de las fiestas, siempre se ponen buenas. Como sea, están invitados chicos.
––Claro… ––murmuró Boruto.
––Los estaré esperando… invitaré a unas amigas… de hecho, una de mis amigas está interesada en ti.
––¿A sí? ––preguntó él aún mirando a Sarada.
––Si, me ha estado insistiendo con que los presente. Pero finalmente es tu decisión, es una amiga, pero sinceramente es un poco… lanzada…
––No estoy interesado en conocer a alguien ahora…
––Si bueno… tú decides… yo solo cumpliré con presentarlos.
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Más tarde…
Hinata entró a la sala mientras llevaba en sus manos un sobre. Naruto la miró ––¿Qué llevas ahí cielo?
––Parece ser una invitación…
Naruto la miró curioso y Hinata sonrió ––Es de Ino, hará una fiesta de Halloween y nos ha invitado. Es de disfraces.
––¿No crees que ya estamos muy grandes para eso?
––Oh, vamos amor, será divertido ––insistió ella.
––Si tú lo dices…
Jun y Yuu entraron corriendo al lugar ––Mamá! Papá! ¿Nos llevaran a pedir dulces?
––Ah… seguro… ––fue lo único que dijo Naruto.
––Si! ––gritaron los pequeños rubios y corrieron escaleras arriba.
––¿Los llevarás? ––preguntó ella.
––Jajajaja… tal vez Boruto pueda… ––dijo nervioso.
––¿Y si nuestro hijo tiene planes? ––preguntó Hinata
––Lo dudo… jeje…
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Halloween día de la fiesta…
En la mañana…
Haru, Hiro y Hana miraban la computadora con una sonrisa.
––Esto es genial, espera a ver cómo reacciona jajaja ––Mencionó Hiro divertido. Tanto Haru y Hana asintieron.
––Anda Hiro, llama a papá, encenderé la cámara ––dijo Hana.
Naruto entró a trompicones a la habitación de sus hijos, pues iba siendo empujado por Hiro.
––Espera hijo… ya estoy aquí, ¿Qué sucede?
––Siéntate aquí padre, mira, frente a la computadora ––dijo Hiro.
Naruto se sentó frente a la computadora algo confundido ––¿Qué pasa?
––Mira es un juego, anda debes jugarlo padre ––insistió Hana.
––¿Pero qué tiene de interesante esto?
––Solo tienes que llevar esa bolita al centro del laberinto, pero debes concentrarte bien, y cuando lo hagas obtendrás un premio ––explicó Haru.
Naruto se encogió de hombros ––Ok… solo debo llevar esto al centro ¿no?
Los niños asintieron. Naruto comenzó a jugar con el ratón, perecía un poco difícil pero lo estaba logrando, estaba tan concentrado cuando de pronto apareció una cara horrorosa en la pantalla y un grito de horror. Naruto calló de la silla mientras gritaba. Entonces se dio cuenta de que sus hijos se reían y salían corriendo de la habitación.
––¡Niños! ¡Están castigados! ¡Castigados! ––gritó Naruto mientras se levantaba y llevaba su mano al pecho. Su corazón latía fuerte, él siempre fue muy asustadizo con el tema de fantasmas y esas cosas como para que sus hijos vinieran y le hicieran una broma semejante…
Hinata entró y le miró ––¿Qué fue eso amor?
Naruto hizo un puchero y escondió su rostro en el cuello de su esposa, ella miró la pantalla y sonrió.
––Esos niños horribles me la volvieron a hacer…
Hinata negó ––Hay mi vida, ¿Cuándo vas a aprender?
Boruto se paró en el umbral de la puerta y sonrió mientras cruzaba los brazos ––No puedo creer lo ingenuo que puedes llegar a ser.
Naruto le miró con el ceño fruncido aún abrazado a Hinata ––¿Y tú que sabes mocoso? Ellos nunca te han molestado.
––Porque yo no me dejo engañar fácilmente, aprende de una vez… ––dijo Boruto para luego retirarse.
––Waaaaaaaaaaaaaaaaaa ––lloriqueó Naruto ––Mis hijos no me respetaaaaaaaaaan!
––Eso no es cierto, sabes que si lo hacen, estos son solo momentos de bromas… nuestros hijos sí que te respetan.
Himawari se paró frente a la puerta ––¿Otra vez está llorando papá? ¿Cuándo aprenderá de sus hijos?
Luego de eso siguió su camino por aquel pasillo. Ignorándolos.
Hinata rió nerviosamente y Naruto le miró serio ––¿Aun piensas que me respetan?
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Boruto mordía una manzana mientras miraba su tablet sentado en aquella mesa en donde sus demás hermanos hacían mucho escándalo mientras desayunaban. Estaba tan concentrado y parecía que todo ese alboroto no le afectaba.
Algo que dijo Haruto llamó su atención:
––Ryusuke ha dicho que si irá, dice que Sarada nee-san llevará a sus hermanitos a pedir dulces ––Comentó Haruto a Nagato, quien asentía.
Boruto volvió la vista a su tablet.
––Hijo… ––Llamó Naruto a Boruto ––sé que tal vez me estoy excediendo… pero… si no tienes planes hoy… tal vez quieras… llevar a tus hermanitos a pedir dulces… claro que si tienes planes…
––Iré, llevaré a mis hermanos ––cortó rápidamente Boruto. Naruto le miró sorprendido.
––¿Enserio?
––Seguro.
Naruto sonrió ––Genial, tu madre y yo iremos a una fiesta en casa de Ino así que…
––Esta bien, vayan y diviértanse…
––Hablando de fiestas… ¿Nosotros podemos ir a una? ––preguntó Haruto.
Naruto dio un trago de su jugo y les miró serio ––¿A qué hora será y como a qué hora terminará?
––A las 8 de la noche y quien sabe a qué hora termine ––Contestó Haruto.
––No lo sé… no habrá nadie para vigilarlos… ––comentó Naruto.
––Oh vamos papá, nosotros sabemos cuidarnos y lo sabes ––dijo Haruto serio.
––Esta bien ––dijo Naruto serio ––pero deben regresar antes de la media noche ¿esta claro?
––¡Entendido! ––prometió Haruto. Nagato se acercó a su oído.
––¿Y qué hay de la prueba de valor? Es en la media noche…
––Claro que iremos, es mejor pedir perdón que permiso… ––susurró Haruto.
Boruto se levantó y miró a su padre ––Estaré en mi habitación, avísenme en cuanto los enanos estén listos.
Naruto asintió.
––¡Siiiiiiii! ¡Iremos a pedir dulces! ––gritaron Jun y Yuu
––Me vestiré de chuky ––dijo Jun
––Y yo de… y yo… yo… de… ¡Un muñeco de paja! ––dijo Yuu.
––¿Un muñeco de paja? Eso no da miedo ––Dijo Haru.
Naruto y Hinata se miraron entre sí.
––¡Seré un muñeco de paja maldito! ––contraatacó Yuu.
A ambos padres se les resbaló una gota…
––¡Así se habla enano! ––felicitó Haruto mientras le ofrecía una mano y el pequeño la chocaba.
––Pues bien, a buscar disfraces ––dijo Hinata.
Naruto se acercó a ella ––Podrías… buscar un traje sexy para lucirlo esta noche para mí… ya sabes, no me refiero a la fiesta…
––¿Es enserio? ¿Hablando de esto frente a un montón de críos y durante los sagrados alimentos? ––dijo Haruto.
––Disculpa hijo ––dijo Hinata apenada.
––Además es el desayuno… ––se defendió Naruto infantilmente.
Haruto le sacó la lengua en gesto infantil y Hinata solo sonrió mientras negaba.
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Boruto se encontraba recostado en su cama mientras miraba el techo. Sonrió. Fue cuando cayó en cuenta de lo que hacía. Frunció el ceño y llevó su mano a su frente.
––¿¡Qué rayos me pasa!? ¿Estoy emocionado? Qué estúpido…. ––murmuró lo último.
Más tarde…
Mientras tanto, Sarada preparaba a sus hermanitos, Arata y Hiroshi se habían vestido de Magos y Ayumi de brujita. Se veían adorables.
Ryusuke pasó a su lado vestido formal.
––¿Vas a salir? ––preguntó ella sorprendida.
––Si, Iré con Haruto y Nagato.
––Oh, qué bien, diviértete.
Ryusuke asintió y salió de casa
Sakura y Sasuke salieron de la habitación. Sasuke iba de Vampiro y Sakura de enfermera muerta.
––¿Qué tal nos vemos hija?
Sarada elevó el pulgar en señal de aceptación.
––Nos vamos, cuida bien a tus hermanitos, Daisuke se queda.
Sarada asintió.
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Hinata bajaba las escaleras vestida de caperucita roja, mientras Naruto iba de pirata. Un pirata muy sexi al igual que su esposa.
Boruto quien venía de la sala chifló al verlos.
––Ustedes si que se divierten…
––Tu madre y yo solo iremos un rato, volveremos para acostar a los niños.
––No se preocupen, ustedes trabajan mucho y necesitan relajarse… ––dijo Boruto
––Nos vemos bebé… y no pierdas de vista a tus hermanitos ––dijo Hinata
––No lo haré…
En cuanto la puerta se cerró, sus escandalosos hermanitos bajaron para quedar frente a él.
Los tres pequeños iban vestidos de Freddy Krueger y la pequeña de hada (Boruto pensaba que en lugar de dar miedo daba ternura en cambio ese trió de traviesos bien que se ganaban el disfraz) Ryuu iba vestido de calavera y Mayuri de anabel.
Jun como había dicho iba de Chuky y Yuu de muñeco de paja "maldito".
Kushina, Sara y Mito se quedarían con Minato en casa, al igual que Haru, Hiro y Hana.
––Wooooooooooooorrrrrrr ––Intentó el pequeño Daiki asustar a Boruto.
––Ok, nos vamos ––Dijo Boruto mientras lo tomaba como a un saco de papas y lo echaba a su hombro.
Todos salieron disparados por la puerta. Boruto, quien era el último, volteó a ver a las trillizas ––No le abran a nadie, nosotros regresaremos en un rato.
Ellas asintieron. Y Boruto cerró la puerta.
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Sarada caminaba con sus hermanitos de la mano, llevaban un buen rato pidiendo dulces y sus recipientes estaban casi llenos, pero ellos corrían emocionados de puerta en puerta. Suspiró mientras veía a sus hermanitos recibir más dulces. Tres pequeños vestidos de Freddy Krueger corriendo en círculos mientras llevaban una paleta en la boca llamaron su atención, sonrió al verlos.
––¿También de cuidadora?
Esa voz la hizo saltar y volteó a verlo… era él. ¿Acaso siempre iba a encontrárselo donde fuera?
––Ho… Hola… ––dijo ella.
––Hola ––Boruto miró a los niños ––¿Te diviertes?
Ella negó ––Solo los acompaño, para nada es divertido andar detrás de ellos, aunque ellos si parecen divertirse…
––Tienes razón…
Sarada miró a los tres pequeños nuevamente ––Creo que estás en problemas…
Boruto suspiró ––Lo sé… el azúcar no es bueno para su hiperactividad… esto será agotador…
Las pequeñas corrieron con sus hermanos mayores respectivos.
––¿Satisfecha Ayumi? ––preguntó Sarada, la pequeña asintió.
––Onichan….––susurró la pequeña Mai mientras le pedía que la cargara. Boruto lo hizo.
Sarada no pudo evitar sonreírle, y Boruto se sorprendió. Fue cuando ella se dio cuenta de lo que hacía y desvió la mirada.
Boruto sonrió levemente.
––Vamos… ––murmuró Boruto. Ella miró a sus hermanitos y vio como se retiraban. Caminó a lado de Boruto.
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––Bienvenidos! ––dijo Ino vestida de egipcia mientras hacía pasar a Naruto y Hinata.
––Te ves fantástica Ino… ––dijo Hinata.
––Ustedes también. Vamos, tomen algo.
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Haruto, Nagato y Ryusuke esperaban a Neji.
––Ya se tardó… ¿A qué hora piensa llegar? ––se quejó Ryusuke.
––Oh! Aquí esta ––dijo Haruto emocionado mientras miraba llegar a Neji muy quitado de la pena.
Cuando Neji estuvo con ellos, Ryusuke le lanzó un comentario.
––Lo bueno que eres puntual…
A Neji se le hinchó una venita pero no tuvo tiempo de decir nada, pues Haruto lo arrastró al interior del lugar donde se daba la fiesta.
Tomaron asiento en la barra que se encontraba libre e inmediatamente recibieron un vaso con un líquido extraño en su interior.
Los chicos arrugaron el rostro al oler el contenido de sus vasos.
––¡¿Qué rayos es esto?! ––se quejó Haruto.
––No lo sé, pero no pienso probar esto, ¿Ya vieron el color que tiene?
Neji y Nagato asintieron. Al mismo tiempo los cuatro dejaron su vaso en la barra y miraron a su alrededor.
––Esta fiesta es patética… yo me largo ––dijo Neji.
––¡Disculpe! ¿Me puede dar una soda? Si tiene de naranja estaría perfecto ––pidió Haruto al mesero, luego miró a Neji ––Vamos, esperemos un rato más, si el ambiente no cambia entonces nos vamos. Oh, gracias amigo ––dijo cuando recibió su refresco.
––Oye, yo también quiero uno ––dijeron Ryusuke y Nagato a ver a Haruto beber algo decente.
––Tch! ––se quejó Neji.
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Sarada estaba nerviosa, llevaban ya un buen rato caminando y ninguno decía nada ¿había algo de qué hablar acaso? Ella agradecía que él no intentara nada. De verdad lo agradecía. Por otra parte, pensaba que se veía lindo cuidando de sus hermanitos.
De pronto, escuchó el celular de él y vio como este contestaba.
––Inojin, ¿Qué tal la fiesta?
––¿Enserio no piensas venir? Te dije que te presentaría a una amiga.
Sarada no pudo evitar escuchar, pues debido al ruido que se escuchaba, Inojin hablaba fuertemente.
––Ya te dije que no estoy interesado, además, estoy cuidando a mis hermanitos, están pidiendo dulces.
––Vaya… pues ni hablar, tú te lo pierdes. La fiesta realmente se esta poniendo buena y tu padre y el señor Uchiha están en una competencia de Shots, enserio que los ancianos se divierten más que nosotros.
Boruto sonrió mientras negaba.
––No lo dudo.
––Entonces nos vemos el lunes
––Si, hasta luego ––cortó Boruto.
––Yo… ya tengo que irme… ya ha sido suficiente… ––se excusó Sarada.
Boruto asintió ––Yo también lo creo, ¿Han venido a pie?
Sarada asintió.
––Entonces los llevo, el auto no está tan lejos.
––No… tomaremos el….
––Olvídalo, no dejaré que tú y tus hermanitos viajen solos a estas horas ––Boruto miró su reloj ––Ya casi es media noche…
Ella suspiró ––Supongo… que tienes razón… te lo agradezco…
Boruto asintió. Miró a sus hermanitos y los llamó.
Desde el auto, en el asiento del copiloto, Sarada miraba divertida como Boruto corría de un lado a otro detrás de los tres pequeños rubios que no parecían querer entrar al auto. Ella se había ofrecido a ayudarlos pero este se había negado.
Boruto por fin tomó a dos de ellos y los cargó como pudo al interior del auto. Suspiró y luego cerró la puerta. Cuando volteó a ver al último, miró sorprendido como Natsu se encontraba al otro lado de la calle sin quitarle la vista y dispuesto a correr como este hiciera un ademán de ir tras él.
––¡Natsu! Es suficiente, ven aquí… ––dijo Boruto cautelosamente.
El pequeño sonrió y negó repetidas veces. Boruto miró como este metía su manita en la bolsa de su pantaloncito y sacaba otro dulce que rápidamente se llevó a la boca.
Boruto suspiró, Sarada sonrió y los pequeños miraban expectantes en el interior del auto.
Caminó con decisión hacia el pequeño Natsu mientras este se preparaba para correr.
––Natsu… es hora de dormir…
––¡No! ––entonces corrió y Boruto hizo lo mismo. Obviamente el mayor era más rápido y ágil.
Pronto lo alcanzó y lo cargó como un saco. Caminó al auto y lo metió con los demás. Entró al auto y volvió a suspirar. Escuchó a Sarada reír y la miró sorprendido. Carraspeó.
––¿Qué es tan gracioso?
––Lo siento… es que… fue muy gracioso verte correr tras tus hermanitos… ––dijo mientras contenía una carcajada.
––Pues no para mi…
––Hace mucho que no reía así… ya me calmo…
––Me alegra ser el que te provoque esa sonrisa divertida entonces ––dijo él con una sonrisa ¿seductora?
Sarada carraspeó y de pronto se sentía nerviosa.
Boruto continuó su camino.
Cuando llegaron los niños estaban completamente dormidos, ella había intentado despertarlos pero Boruto se lo impidió. Se ofreció a cargarlo hasta su habitación. Ella se había negado, pero él era persistente y ella tuvo que aceptar.
––Gracias por todo Boruto ––agradeció ella.
––No te preocupes, que… tengas buenas noches.
Ella asintió ––Igualmente…
Boruto salió y se dirigió directo al auto en donde todos sus ocho hermanitos estaban, cinco de ellos estaban dormidos, a excepción de los tres pequeños: Natsu, Arata y Daiki, quienes estaban despiertos por el exceso de azúcar ingeridos.
Boruto apartó los dulces de ellos sin importarle las quejas.
––Silencio, les dolerá el estómago como sigan así.
––No mio… mio… ––se quejaba Daiki.
––Claro que son tuyos pero ya es suficiente por hoy ––dijo mientras se tallaba los ojos ––Andando…
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Algo llamó la atención de Haruto y los chicos, pues en la entrada aparecía un joven con un disfraz de momia. Todo quedó en silencio.
Los aplausos y burlas de un grupo de chicos se escucharon. Los mismos que rodearon al chico.
––¿Pero mira que tenemos aquí? Es el tonto de Yamamoto… ¿Qué haces vestido así?
El chico miró a todos a su alrededor muy confundido ––Pero… ustedes dijeron que… que sería de disfraces…
––Oh, si es verdad lo sentimos, ocurrió un repentino cambio de planes… al final se dijo que sería sin disfraces ¿No te llegó el mensaje? ––contestó uno de ellos con evidente burla.
––Es… es mentira… ustedes me han hecho una broma…
De pronto todos explotaron en carcajadas y varios se disponían a grabarlo con sus celulares.
Cuando el chico se disponía a huir, un par de chicos lo tomaron de los brazos y lo arrastraron fuera de la casa.
Haruto se levantó ––¿¡Qué rayos hacen!? ¿A dónde lo llevan?
Uno de los chicos se acercó ––¿Qué no sabes? Es la regla de la prueba de valor. Ofrecer un sacrificio al bosque para obtener vitalidad necesaria y poder encontrar el tesoro.
Dicho esto, el chico se fue seguido de todos los demás. La fiesta había terminado y la prueba de valor comenzado.
––Vamos chicos ––dijo Haruto emocionado. Nagato se acomodó las gafas y se dispusieron a ir al lugar.
Cuando la prueba dio inicio, todos se dispersaron pero Haruto tomó una ruta diferente.
Neji frunció el ceño ––¿A dónde vas? No es por allá.
Haruto sonrió ––Antes debemos regresar por ese chico, no podemos dejarle ahí ––dijo para emprender camino al lugar en donde habían dejado el chico atado a un árbol. A los demás no les quedó de otra que seguirlo.
El chico que se encontraba atado al árbol, gritaba algo asustado en medio de la oscuridad del bosque.
––¡Auxilio! ¡Ya déjenme ir!
Haruto llegó hasta él ––Oye, tranquilo amigo, te vamos a desatar.
El chico le miró con los ojos iluminados ––Gracias, gracias por ayudarme! ––agradeció exaltado.
––Oigan chicos ayúdenme ––pidió Haruto.
Ya suelto, el chico vestido de momia temblaba, pues la temperatura había bajado considerablemente.
––Oye, no trajiste ningún abrigo? ––preguntó Haruto, el chico negó.
Entonces este decidió quitarse su chaqueta y dársela.
El chico le miró sorprendido ––¿Qué haces?
––Anda tómala, yo no soy tan friolento, puedo soportar este frío, además llevo una sudadera.
––¿De… de verdad?
––Si, te la presto tómala ya ––dijo muy amigable.
––Nadie había hecho algo así por mi…. ––dijo el chico a punto de llorar.
Haruto asintió ––No es para tanto.
––¿Nos vamos ya? ––Apuró Neji.
––Oh! Si. Vamos ––dijo Haruto.
––¿Buscarán el tesoro? ––preguntó el chico.
––Si, vamos a encontrarlo antes que esos chicos ––declaró Haruto.
––¿Puedo ir con ustedes? ––preguntó el chico emocionado.
Haruto se encogió de hombros ––Claro, como quieras.
Todos emprendieron camino, el chico se apresuró a lado de Haruto muy emocionado.
––Soy Yamamoto!
Haruto le sonrió y le ofreció la mano mientras caminaban ––Mucho gusto, yo soy Haruto. Él es mi hermano Nagato, y mis amigos Neji y Ryusuke. Aunque podría decirse que somos primos.
El chico asintió muy animado.
––Oye, ¿esos chicos siempre te tratan así?
Yamamoto cambió su semblante ––Prácticamente soy su tonto… al que siempre molestan…
––Pues no deberías permitir algo así, son unos tontos.
––No es como si pudiera hacer algo… soy muy débil… ellos me golpearían…
––Tomemos aquella ruta ––interrumpió Nagato.
Los chicos le siguieron.
Luego de caminar un largo rato, Neji y Ryusuke estaban exasperados mientras sostenían una linterna.
––Esto es estúpido, vayámonos ya…
––Esta vez estoy de acuerdo con Hyuga… ––murmuró Ryusuke.
––Oh, vamos chicos, ya estamos aquí, solo hay que buscar y ya.
––Tienes razón Haruto-san, busquemos ––dijo Yamamoto muy animado.
Los chicos bufaron.
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––¿Seguro que es por aquí? ––preguntó Himawari a Ren.
––Donde nos hayamos perdido Ren ––dijo Misa.
––Ya llegamos chicas, los demás están del otro lado, rápido, pónganse las máscaras. Ellas asintieron.
A los lejos se vieron una linternas iluminando la oscuridad. Y entonces corrieron a esconderse.
––Oye, ya vámonos, se supone que te encargarías del tesoro y no está por ninguna parte ––se quejó un chico.
––Lo siento, tal vez alguien más lo tomó, estoy seguro que fue aquí donde lo oculté.
––Rayos! Tanto para nada!
––Oye… ¿Qué es eso? ––preguntó uno de ellos asustado.
––De qué…? AAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHH!
Los chicos comenzaron a gritar y a correr. En otros lugares cerca de ahí también se escucharon otros gritos.
Haruto miró a los lados ––¿Oyeron eso? Si que se están divirtiendo por allá…
––¿Ya nos vamos? ––Preguntó Ryusuke con aburrimiento.
––Oh! Haruto-san, mira aquí hay algo! ––llamó Yamamoto.
––Genial! ––Haruto corrió a su lado, ambos comenzaron a remover varias ramas que se encontraban ahí. Y encontraron una caja.
Los chicos se juntaron a verla.
––Ábrela ––pidió Ryusuke algo curioso.
––Veamos….
De pronto, un grupo de chicos un poco más altos que ellos salió de entre los árboles, con máscaras y visiblemente divertidos.
Los chicos no se inmutaron, solo Yamamoto brincó del susto y retrocedió.
––Mira. Parece que estos no se asustaron ––dijo uno de ellos.
––Encontramos el tesoro, ganamos la prueba ––dijo Haruto mientras elevaba la caja sobre su cabeza con ambas manos.
––Oye, esto no es divertido, se supone que salieran asustados como los otros pero ellos están como si nada. Que aburrido.
––¡Oigan chicos! ¿Por qué no les damos un buen susto?
Todos asintieron y comenzaron a rodearlos.
––¿A caso quieren pelear? ––preguntó Haruto sorprendido.
––No sabía que esto estaba incluido en la prueba… ––murmuró Nagato.
Ryusuke frunció el ceño. Haruto volteó a ver a Yamamoto con una sonrisa de oreja a oreja.
––Oye, te encargo esto. Estos chicos quieren pelea y se han equivocado conmigo jajaja ––Tanto Yamamoto como Neji y Ryusuke le miraron sorprendidos, había algo diferente en él.
Miraron como Nagato se quitaba sus gafas y se las daba a aquel chico.
––¿Me detienes esto por favor? ––preguntó seriamente.
El chico asintió mientras automáticamente le aceptaba las gafas.
––Oye Takumi, parece que los niños también quieren pelea.
Entonces uno de ellos se precipitó hacia Neji. Este iba a responderle, pero para su sorpresa Haruto, con una gran velocidad ya estaba frente a él deteniendo el puño de uno de los chicos. Lo que Haruto dijo a continuación le sorprendió aún más.
––No te metas con mis amigos, yo solo puedo con ustedes.
––¡Qué rayos…! ––el tipo no pudo decir más, pues Haruto le golpeó el estómago y los dejó en el suelo.
De inmediato los chicos se lanzaron a ellos. Nagato respondió ágilmente, Ryusuke hizo lo mismo mandando a dos al mismo tiempo al suelo y Neji también respondió. Cuando golpeó a uno en el rostro con gran fuerza, sonrió, secretamente a él le gustaba pelear y estos chicos, incluso el nerd Uchiha estaban demostrando estar a su altura. Ellos no eran solo habladores como sus supuestos compañeros.
Luego de unos minutos y aún en pie Haruto y los demás, los otros chicos se levantaron del suelo y como pudieron salieron corriendo de ahí. Los chicos jadeaban un poco. Por primera vez, Neji se sentía bien. Hace mucho que no se divertía así.
De pronto Haruto volteó a verlos y comenzó a reir.
––Tch! ––Neji y Ryusuke sonrieron levemente.
Nagato caminó ante un Yamamoto petrificado y le extendió la mano. Este le dio las gafas.
––Gracias ––fue lo único que dijo Nagato.
––No… no hay de que… ––titubeó Yamamoto.
––Entonces veamos la caja ahora ––dijo Haruto.
Yamamoto reaccionó ––¡Eso fue increíble Haruto-san!
Haruto sonrió y se llevó una mano a la nuca ––No es para tanto… jajaja.
Yamamoto miró a todos ––¡Ustedes son geniales!
––Si, bueno, será mejor que nos vayamos por ahora, luego ves lo que hay en esa caja ––dijo Ryusuke.
––Tiene razón, ya vámonos ––dijo Nagato.
Haruto hizo un puchero ––Esta bien…
A lo lejos, desde un árbol dos chicas y un chico miraban como ellos se retiraban.
––Vaya… esos chicos si que son fuertes… ––murmuró Ren.
––Tienes razón son muy fuertes para ser de secundaria, pero que bueno que pusieron a esos chico en su lugar, siempre se ha sabido que son unos hostigadores ¡Ja! Se lo merecen! ––dijo Misa con una sonrisa.
Himawari achicó los ojos ––No lo sé… siento que esos movimientos los he visto antes…
––En una película tal vez, eso fue increíble ––dijo Misa.
––Si, si vámonos ya ––dijo Ren
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1:00 am
––¿Te gusta amor? ––preguntó Hinata con una sonrisa seductora mientras posaba con un traje de conejita playboy.
Naruto vestido de Lobo sonrió ––Me gusta ––Comenzó a caminar lentamente hacia ella.
––Excelente presa…
Hinata mordió su labio y se dejó atrapar entre los brazos de su esposo. ––Esta noche… será de terror para ti.
––Lo dudo…
––Me gusta como arreglaste tu cabello ––dijo él.
––lo hice por ti…
––Sabes que me vuelve loco.
Naruto besó a su esposa con pasión, ella le respondió. La cargó y obligó a rodearlo con sus piernas. Se pegaron a la pared, luego cambiaron a un mueble en donde la sentó. Y le desprendió de su traje dejándola solo con las orejitas de coneja.
Hinata igual se deshizo del pantalón de su esposo y se montó sobre él. Ambos estaban al 100, tal vez era por lo que habían bebido, en especial Naruto. Una hora después, ambos cayeron rendidos y jadeando. Envueltos en las sábanas y abrazados Hinata fue la primera en quedarse dormida. Naruto la abrazó, la borrachera había pasado un poco.
Estaba por quedarse dormido, cuando de pronto vio la puerta abrirse lentamente. Tragó duro. Seguramente esos niños otra vez.
––¿Niños? ¿Aun están despiertos? No son horas…
La puerta quedó media abierta. Naruto un poco nervioso se arrejuntó más a Hinata.
De pronto, miró como tres figuras pequeñas entraban corriendo. Naruto se apresuró a prender la luz de la lámpara a su lado y vio a tres pequeños con máscaras horribles puestas. Por reflejo, este saltó y gritó. Los niños se treparon a la cama y comenzaron a brincar. Hinata encendió las luces y también se asustó al ver a los pequeños con sus máscaras, realmente daban miedo.
Boruto entró a la habitación.
––¿Niños? ¿Pero qué hacen despiertos? ––dijo Hinata al reconocerlos.
––¡Santo cielo! ––Dijo Naruto de la impresión.
––Los niños comieron demasiados dulces… están así desde hace horas ––dijo Boruto.
––Pues no importa cuánto dulce hayan comido, ya es hora de dormir ––dijo Naruto.
Naruto se levantó y rebuscó sus calzoncillos.
––Oye tus hijos están aquí, ¿No tienes vergüenza? ––dijo Boruto.
––Oye hijo, somos hombres y los niños están entretenidos brincando la cama.
Naruto se los puso y luego se dirigió a los niños.
––Natsu, Daiki, vengan aquí. Es suficiente.
––Arrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrwww ––intentó uno de ellos asustar.
––Jajajaja, ya Natsu… ––Tomó la máscara del niño y se la retiró e hizo lo mismo con los otros.
Tomó a dos de ellos y los cargó en sus brazos.
––Boruto, ayúdame con Arata ––dijo el rubio mayor.
Boruto cargó al otro y se dirigieron a la puerta.
Hinata les miró con una sonrisa y se recostó nuevamente.
Justo en el corredor, Naruto miró sorprendido como Haruto y Nagato recién llegaban.
––¿Qué hora creen que es? Es más de media noche.
Haruto sonrió apenado ––¿Enserio? Jajaja… no nos dimos cuenta…
Naruto suspiró ––Hablaremos mañana, vayan a dormir.
––¡Hai! ––contestó obediente Haruto.
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Ciertamente, ese día había sido de algún modo agotador para todos…
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¿Alguien descubrió el secreto de Boruto? ¿No?
