Mi Adorable Multitud 14
Datos de edades:
Boruto: 19 años
Himawari: 17 años
Haruto y Nagato (pelirrojos, ojos azules, nagato usa gafas): 15 años
Kushina, Sara y Mito (pelirrojas, ojos azules): 13 años
Haru, Hiro y Hana (peliazules, ojos azules):11 años
Jun y Yuu (Rubios, ojos azules): 8 años
Ryuu y Mayuri (peliazules, ojos claros): 6 años
Natsu, Arata, Daiki y Mai (Rubios, ojos azules): 4 años
Minato (Peliazul, ojos azules): 1 año
Matrimonio Uchiha:
Sarada: 18 años
Ryusuke (pelinegro, ojos verdes): 15 años
Daisuke (pelinegro, ojos negros): 11 años
Arata (pelinegro, ojos negros): 8 años
Hiroshi (pelinegro, ojos verdes): 6 años
Ayumi (cabellos rosas y ojos verdes): 4 años
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Capítulo 14: "Mi nueva obsesión"
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Boruto se encontraba en la biblioteca. Leía un libro que necesitaba, aunque, después de haberlo terminado, tristemente se dio cuenta que, no había encontrado la suficiente información. Fácilmente podría buscar información en internet, pero él sabía que una buena información siempre la encontrabas en los libros. Además, a él le gustaban.
Caminó a la salida luego de dejar el libro en su lugar. La chica, encargada de la biblioteca le dedicó una sonrisa coqueta, luego de preguntarle si había encontrado el libro que necesitaba. Él sólo asintió en respuesta y sin más, se retiró. Desapareció por la puerta sin percatarse de que la mirada de la chica no se apartaba de él. La joven sonrió y se mordió el labio. Ella pensó que nunca había visto a un chico igual y con unos ojos tan azules como los de él.
––Espero verte pronto… ––susurró ella en voz baja aún cuando él ya había desaparecido.
Cuando llegó a casa, se sorprendió de ver a su madre a punto de irse.
––¿Te vas? ––preguntó Boruto.
Hinata sonrió dulcemente ––Asi es hijo, hoy comienza a funcionar la agencia. Pero no tardaré allá. Ya sabes que no me gusta dejarlos mucho tiempo solos.
––No te preocupes.
––Por cierto hijo, tu abuelo quiere verte. Él espera que vayas a visitarlo.
––Iré hoy mismo.
––Esta bien cielo, y no te preocupes por tus hermanos, Sasame se quedará con ellos.
––Bien.
Luego de eso, Hinata se retiró y Boruto subió a su habitación. Dejó sus cosas y partió a casa de su abuelo.
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Hanabi recogió su ropa del suelo y comenzó a vestirse. El tipo con el que se había acostado la miraba desde la cama con una sonrisa.
––Pensé que íbamos a repetir.
––Olvídalo, solo quería quitarme el estrés, además ya me tengo que ir, quedé de ver a mi padre.
––Vamos Hanabi, no sé qué te sucedió pero de un tiempo para acá te pones muy apasionada en la cama y cuando terminamos te portas demasiado cortante. Además, siento como si pensaras en alguien más cuando lo hacemos.
Hanabi sonrió y le miró ––Claro que pienso en alguien más. Es alguien que parece estar fuera de mis posibilidades. Y este es solo un medio para calmar mi frustración.
El tipo chifló ––Vaya… ¿y se puede saber quién es el tipo listo?
Hanabi le miró mal ––No te importa, ya sabes que te pago para que me des placer querido, no para que te metas en ms asuntos. Recuerda que tenemos un contrato de confidencialidad.
El tipo se carcajeó y se recostó en la cama ––lo sé.
Hanabi salió de ahí dando un portazo y el tipo solo suspiró. Pensó que ella tenía toda la razón, pues él había aceptado esos encuentros con ella a cambio de dinero. Tenía un hermano de 8 años al que debía cuidar, y por los antecedentes delictivos de su padre, nadie quería darle trabajo, a sus 25 años, esa era la única forma de ganarse la vida. El problema era que comenzaba a sentir cosas por ella y eso le molestaba.
Hanabi manejaba a toda velocidad, estaba molesta y frustrada. ¡Naruto! Como deseaba estar con él. Pero aún no encontraba la manera de acercarse, necesitaba un pretexto, algo, pero no podía pensar en nada. Como odiaba a Hinata, ella se había quedado con lo único que llegó a interesarle, a su primer amor. Ella lo sabía, desde que lo había visto, las mariposas en el estómago la llenaron de sensaciones nuevas para una chica de su edad. Y con su difunto esposo no había experimentado nunca más aquello, ni con otro. Lo peor de todo era que, Naruto parecía todavía enamorado de ella, y eso no era bueno, pues, es imposible que un hombre enamorado le sea infiel a su amor.
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Boruto estacionó su auto y bajó. Admiró impresionado la bella mansión que su abuelo tenía, pues tenía toques históricos y tradicionales. A él le gustaban esas cosas de la antigüedad y esa casa era una reliquia. Una sirvienta le hizo pasar cortésmente y le pidió que esperase, su abuelo bajarían en unos momentos para recibirlo. Él aceptó. Miró el gran ventanal de la sala y se paró frente a ella para mirar el jardín que también era tradicional.
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Estacionó su auto y se sorprendió de ver uno desconocido estacionado frente a la casa. ¿Sería él? Negó, ese auto era diferente, no como el que había traído él durante la cena. Entró a la casa en busca de la persona que pudiera estar ahí. Entró a la sala y se detuvo de golpe. El corazón le dio un vuelco. Abrió la boca pero no pudo decir nada. Ahí estaba él. Era Naruto, estaba segura. Pero se veía más joven. Era el mismo joven del que se había enamorado cuando era una adolescente. Su perfil era perfecto, era alto, su cabello rubio tenía una forma diferente, algo más rebelde y tenía la mirada perdida en el ventanal.
Fue entonces que cayó en cuenta de que no era Naruto cuando este, alertado por su presencia le miró, pero no era la mirada alegre y curiosa de Naruto. Era una mirada fría… seria, estaba seguro que sus ojos eran más azules que los del propio Naruto. Se mordió el labio internamente.
––¿Disculpa? ¿Tú eres?––preguntó ella sonando lo más amable posible.
Boruto caminó a ella y le ofreció la mano ––Soy Boruto Uzumaki, vine a ver al abuelo y a disculparme por no haber podido venir.
A ella le encantó su voz. Sonrió "amablemente" ––Vaya, así que tú eres el hijo mayor de mi hermana.
Él asintió.
––Me alegra por fin conocerte. Yo soy Hanabi Hyuga.
––Mucho gusto, tía Hanabi.
A ella no le gustó que se refiriera a ella de esa forma ––Oh, no. Llámame sólo Hanabi.
Él iba a responderle que tal vez eso no era correcto, pero Hiashi entró a la sala.
––¡Boruto! Hijo, que bueno que has venido, ven y abraza al abuelo.
Boruto sonrió levemente y se dirigió a su abuelo para darle un abrazo, sintió como Hiashi lo estrechaba fuerte.
––¿Y cómo ha estado? Mamá dijo que no ha estado muy bien.
––Tonterías, he estado muy bien hijo. Pero, ahora, creo que debemos charlar.
Boruto asintió.
––Hanabi, ¿ya has conocido a mi nieto?
––Si padre, nos acabamos de presentar ––Hanabi le dirigió una mirada a Boruto ––Espero que puedas venir más seguido… a ver a tu abuelo, claro.
––Claro, que tenga buen día… tía Hanabi.
Hanabi iba a replicar, pero no lo creyó prudente frente a su padre. Los miró desaparecer por la puerta del despacho y entonces ella jadeó, y llevó su mano al cuello. Estaba nerviosa, perturbada, confundida… ese chico se veía muy deseable, imaginaba lo que podría hacer con él. Sonrió, y pensar que él era ese bebé que ella no quería que naciera, él era la causa de todo, el principio de sus problemas y ahora, ahora era todo un hombre. Y tenía un gran parecido con Naruto. Si no podía tenerlo a él, tal vez a su hijo si ¿Qué más daba que fuera su sobrino?
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Boruto tomó asiento junto su abuelo, estaban en la terraza.
––Hijo… yo… cometí muchos errores en el pasado. Y no sabes cuánto me arrepiento de ello.
––Abuelo… no sé con detalles lo que sucedió el día en que mi madre salió de aquí con mi padre, y no creo que ahora eso importe…
––Déjame hablar hijo. Tengo que decirlo, siento que si no te digo lo que pasó ese día… yo… no podré siquiera llamarte mi nieto.
Boruto asintió.
Hiashi respiró hondo ––Yo… hice algo terrible ese día, y si tu padre no hubiera llegado seguramente tú no habrías nacido…
Boruto le miró sorprendido.
––Cuando tu abuela murió, sufrí mucho, pero le prometí que cuidaría de nuestras hijas. No lo hice de la forma correcta. Tu madre cada día se parecía más a tu abuela y cada vez que la veía sólo me causaba dolor. Llegué a distanciarme de Hinata y a cambio la traté de la manera más fría posible. Era muy estricto y exigente con ella. Siempre estaba reprendiéndola aún cuando ella no hacía nada que me molestara… la hice menos con Hanabi, las comparaba… ciertamente tu madre nunca tuvo el amor de un padre y una madre. Yo se lo negué… por completo… incluso la mandé un buen tiempo al extranjero. Hasta que conoció a tu padre, tengo entendido que él era huérfano y también había crecido sólo. Ambos se dieron y recibieron amor, siendo muy jóvenes… en ese entonces a mí me importaba lo que la gente dijera y cuando me enteré de que tu madre estaba embarazada… enfurecí, la maldije… y también te maldije a ti. No quería que la gente hablara y sentí que tu madre había manchado mi apellido. La abofetee dos veces mandándola al suelo. Me dijo que tu padre iría por ella y yo le dije que no saldría de allí y que no permitiría que nacieras ––Hiashi comenzó a temblar ––intenté golpearla en el vientre para que te perdiera… de no haber sido porque tu padre llegó antes de que lo hiciera… tal vez… ––rompió en llanto ––Lo siento hijo….
Boruto desvió la mirada intentando asimilar aquello. Respiró hondo y regresó la vista.
––No debió reaccionar de esa manera con su propia hija, eso es lo que creo, pero, si después de aquello mis padres le han perdonado… yo no tengo nada más que decir.
––Lo que yo necesito saber es, si tú de verdad quieres perdonarme hijo, no derivado de lo que tus padres hayan decidido, dime cómo te sientes tú.
–– ¿Qué quiere que le diga?… no puedo creer que usted haya intentado patear a su propia hija embarazada de su nieto… pero si está arrepentido de aquello… sólo puedo decirle que le agradezco que me haya contado esto cuando me doy cuenta del porque mis padres no lo hicieron… no es algo que hubieran deseado que supiera, sin embargo, usted fue sincero conmigo, en realidad, en aquél entonces, yo ni siquiera tenía culpa de nada. Aún así, le perdono. Me parece que ya tuvo suficiente con todos estos años de ausencia… sólo, espero que ame mucho a mis hermanos y jamás… intente lastimarlos.
––Entiendo que puedas pensar algo así, pero sería imposible que lastimara a uno de mis nietos. Los amo a todos y no sabes lo feliz que soy cada vez que los tengo revoloteando a mí alrededor. No te preocupes por eso hijo.
––Entonces… empecemos de nuevo abuelo ––dijo Boruto ya más relajado mientras le ofrecía la mano a su abuelo. Este la aceptó gustoso. Se limpió las lágrimas y luego de un rato comenzaron a charlar de otras cosas.
––¿Y cómo va la Universidad?
––Me va bien.
––Te mostraré la Biblioteca, rengo cientos de libros que te pueden ayudar, así que puedes venir siempre que quieras hijo. Y puedes hacer uso de todos esos libros que sólo están empolvándose ahí.
––¿Enserio?
––Claro!
––Gracias abuelo, le tomaré la palabra.
––¡Hahahahaha! Estás muy emocionado, parece que te gustan los libros.
––Me gusta leer…
––Pues no se diga más hijo, puedes venir siempre que quieras. Espero que alguno de estos libros te pueda ayudar en tus estudios.
Boruto sonrió.
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––¿Un iPod? ¿Ese es el tesoro? ––dijo Haruto visiblemente desilusionado al ver el contenido de aquella caja obtenida en la prueba de valor.
––Les dije que no valía la pena ––comentó Neji.
––No sé qué esperabas encontrar… ––murmuró Ryusuke.
––No lo sé, algo sorprendente ––dijo Haruto.
––¿Y? ¿Quién lo quiere? ––preguntó Nagato.
––Yo no lo necesito, es decir, Nagato y yo ya tenemos uno.
––No es de mi estilo ––dijo Ryusuke.
––Yo no lo quiero.
Haruto comenzó a meditar ––mmmmmmmmmm veamooooooooos ¡Yamamoto! Tal vez el lo quiera, después de todo, él lo encontró.
––¿Pero dónde está? ––preguntó Nagato.
––No lo sé, no lo he visto ––Haruto echó un vistazo por toda la cafetería, pero no lo vio ––¿Dónde se habrá metido Yamamoto?
Un chico que iba pasando por ahí, escuchó a Haruto y se detuvo ––¿Hablas de Yamamoto, el que fue de momia a la fiesta?
Haruto le miró curioso ––Si, ese mero.
––Pues unos chicos lo arrastraron al patio trasero, deben estarle dando la paliza de los lunes ––luego de eso, el chico se fue.
Haruto frunció el ceño ––¿Paliza de los lunes?
––son unos de tercer grado, del equipo de Judo, mejor no te metas con ellos ––dijo Ryusuke.
Haruto se levantó visiblemente molesto.
––Ni hablar, no permitiré que se sigan pasando de listos.
––¿Y qué piensas hacer? ––preguntó Neji.
––Ya lo verás ––dijo para encaminarse al patio trasero.
Cuando llegó, vio como lo estampaban contra la pared, uno de ellos iba a darle un puñetazo en el rostro y el chico solo atinó a cerrar los ojos, pero el golpe nunca llegó. Abrió los ojos lentamente y se sorprendió de ver frente a él a Haruto deteniendo el puño de uno de ellos.
––¡¿Y tú quién eres?! ¡No te metas!
––Ustedes son unos cobardes, mira que golpear a alguien que no puede hacerlo.
––¡Dije que no te metas!
De inmediato todos lo rodearon, Haruto los contó, eran siete, y sin mayor esfuerzo, los derribó uno a uno.
––¿Creen que pueden conmigo? El único rival que es digno de mí, es mi hermano mayor, y hasta que yo no logre vencerlo, no puedo permitirme caer ante unos cobardes como ustedes.
Neji frunció el ceño al escucharlo ––¿Hermano mayor? ¿Aún hay más? ––se preguntó mentalmente.
Yamamoto le miró sorprendido.
––¿Quién eres tú? ––Preguntó uno de ellos.
––Mi nombre es Haruto Uzumaki ––Haruto pasó un brazo a los hombros de Yamamoto en señal de amistad –– Y él es mi amigo, si se vuelven a meter con él, voy a darles una verdadera paliza.
Todos se levantaron visiblemente adoloridos y uno de ellos le miró con fastidio ––Pagarás por esto Uzumaki. No olvidaré este día.
Haruto le miró callado, pero sin intimidarse. Nagato se acercó ––Vámonos ya antes de que vengan los profesores, no puedo creer que ya estés metido en problemas ¿Hasta cuándo vas a hacer tan impulsivo?
Haruto sonrió ––Oh vamos, no es para tanto Nagato ––miró a Yamamoto ––¿Te encuentras bien?
El chico se inclinó exageradamente ––Muchas gracias! Haruto-san!
––olvida eso, mejor vamos a la enfermería.
––estoy bien, además, si vamos nos harán preguntas y eso no es bueno.
El chico se inclinó para recoger su humilde celular ya desbaratado, suspiró ––Lo han hecho pedazos…
Haruto le miró curioso ––¿Tenías un celular tan pequeño?
El chico sonrió débil ––No importaba, solo que me funcionara para comunicarme con mis abuelos.
Ryusuke le ofreció la caja a Haruto y este comprendió ––Toma ––dijo ofreciéndole la caja. Yamamoto le miró sorprendido.
––¿Qué es eso?
––Es el tesoro ¿recuerdas? Resultó ser un teléfono, creo que tú lo necesitas más. Además nosotros ya tenemos el nuestro.
El chico miró con la boca abierta el teléfono de última generación que Haruto le estaba dando, jamás en su vida él podría pagar algo así.
––¡¿Estás seguro Haruto-san?!
––Por supuesto, además tú lo encontraste.
––Pero fueron ustedes quienes defendieron el tesoro aquella noche…
––Sólo recíbelo, ya es hora de ir a clase ––dijo Ryusuke
––De verdad! ¡Muchas gracias!
––Anda vamos ––animó Haruto.
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Boruto había encontrado una forma de entretenerse. O simplemente algo que disfrutar, no era leer, bueno, eso estaba en segundo lugar. Lo que estaba en primer lugar, era, sin duda, observarla a ella. Obviamente, ella ocultaba algo, algo que, aunque le molestaba aceptar, era casi seguro:
Sarada había sido abusada. O al menos eso era lo que sospechaba.
Su familia no lo sabía, de eso estaba seguro. Y él… él definitivamente quería averiguar qué era lo que le había pasado… y… quién había sido. Apretó sus manos en puños de sólo pensar en eso. Quien fuera, él le daría una lección. Sabía que no debería pensar así, pero no podía evitarlo. Había conocido mejor a Sarada aún cuando casi no hablaban. Ella era muy callada y le rehuía cada que podía. Y si la había conocido mejor, era por medio de la observación. Ella se sentaba en la banca bajo aquel árbol a leer libros de medicina y él la observaba desde el balcón de una sala de estudio que había en la Universidad.
Hace un par de semanas se había dado cuenta de algo, ella se estaba escondiendo, ¿de quién? Bueno, de un grupo de chicas que se creían de lo mejor y humillaban a otras. Aunque con él no se portaban así, ellas siempre le estaban invitando a lugares. Tomaban como pretexto el que fuera nuevo en ese lugar y le decían que le mostrarían buenos lugares. Por supuesto, él, de la forma más cortés que podía, rechazaba sus invitaciones, aunque eso no evitaba que veces ellas le siguieran y se le pegaran como chicle. Gracias a dios, él sabía cómo escapar sin que ellas se dieran cuenta.
Estaba decidido, era hora de comenzar a acercarse a ella. Pues, aunque no quería aceptarlo, esa chica se le había metido hasta muy dentro. Como ninguna otra. Y sí, tenía ciertos sueños con ella. Sueños que sólo lo dejaban frustrado.
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Sarada leía el libro que encontró entre las cosas de su madre. Aún no estaba en un curso que lo requiriera, pero ella estaba emocionada, le gustaba aprender nuevas cosas y no podía evitar querer obtener conocimientos.
De pronto sintió la presencia de alguien que se sentaba a su lado, se sorprendió al ver a Boruto, quién le miraba serio.
––Me llamó la atención ese libro ¿Puedo verlo?
Ella, algo confundida, asintió y se lo ofreció. Boruto lo observó y hojeó.
––Es muy bueno, prácticamente habla sobre los órganos vitales del cuerpo humano y cómo proceder con ellos mediante una cirugía. Puntos básicos, pero efectivos.
Sarada le miró con la boca abierta.
––¿Supiste todo eso con sólo mirarlo? ––preguntó ella, pues, a ella le había tomado días entender apenas eso.
Boruto le miró ––Yo… puedo memorizar un libro con solo hojearlo una vez ––dijo regresándole el libro.
Ella le miró sorprendida.
––Vaya, que suerte tienes, es decir, a mí me tomó días comprenderlo y tuve que releer.
––Si gustas puedo ayudarte con la comprensión. Te puedo dar algunos tips.
––Oh! ¿Enserio? Tomaré tu palabra. De verdad necesito mejorar en esto.
––Cuando tengas tiempo avísame y yo iré a verte ––le dijo él mirándole directamente a los ojos.
Fue cuando ella cayó en cuenta de que estaban muy cerca. Se levantó rápidamente.
––Yo… recordé que tengo algo que hacer… y… gracias. Lo tomaré en cuenta.
Boruto asintió en silencio y la observó partir muy apresurada.
A lo lejos, una chica visiblemente molesta, miraba en la dirección en la que Sarada se había ido.
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3 días después…
Un grupo de chicos se acercó a Neji mientras este sacaba sus cosas de un estante en las duchas.
––¿De verdad vas a dejar este club sólo por tus nuevos amiguitos?
Neji azotó la puerta y encaró al chico que siempre le había estado molestando.
––No lo hago por nadie. Simplemente ya me cansé de este club de mierda.
El chico lo tomó de las solapas.
––Infeliz!
–– ¡Basta! Tenemos prohibido pelear ––dijo otro chico.
Neji se soltó bruscamente de él ––A ver cómo le hacen ahora ––agregó con una sonrisa burlona.
Salió de ahí con una sonrisa, hace mucho que debió haber dicho aquello. Se dirigió a la cancha de Beisbol en donde Haruto, Nagato y Ryusuke, les hacían una demostración a los otros chicos que miraban emocionados a Haruto batear. Vaya, lo hacía bien.
––¡Eso es genial! ¡Haruto-san! ¡lo hace muy bien! ––comentó Yamamoto muy emocionado.
Haruto se llevó el bate al hombro y sobó nuca apenado ––No es para tanto.
Los chicos se inclinaron ante Haruto, Nagato y Ryusuke ––¡POR FAVOR! ¡UNANSE AL CLUB!
––No es necesario que hagan eso, nosotros vamos a entrar ––dijo Haruto.
Los chicos comenzaron a llorar de la emoción.
––Estoy seguro que con ustedes seremos los mejores ––murmuró uno de ellos
––Hai! ––secundaron los demás.
––¿Y? ¿Quién es su capitán? ––apareció Neji ante ellos. Los chicos le miraron emocionados.
––No me diga que… ¿También entrará Neji-san?
––Entraré.
––Vaya, por fin te has decidido ––comentó Haruto.
––solo para que dejes de molestar.
––Oye, yo no soy tan molesto.
––Yo no estaría tan seguro ––murmuró Nagato.
––Realmente no tenemos un capitán.
––Yo propongo a Nagato. Es bueno liderando chicos. Estuvimos en un campamento hace un par de años y lo hizo realmente bien ¿Qué dicen chicos?
––¡HAI!
Haruto miró a Nagato y le puso una mano en el hombro ––Hermano, eres el capitán. Contamos contigo. No nos vayas a fallar.
A Nagato se le hinchó una vena ––Ni siquiera me has preguntado…
––Vamos, yo confío en ti y sé que puedes hacerlo.
Nagato suspiró.
––Esta bien pero tendrás que obedecer en lo que diga.
––Tú tranquilo.
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Un mes después…
Naruto miró a Haruto preocupado.
––¿Usar un arma?
––Si, sólo le has enseñado a Boruto y Himawari a disparar, ¿pero qué hay de nosotros? ––preguntó Haruto.
––Tienes razón pero… ellos son…
––Los mayores, si, siempre dices eso, pero Nagato y yo ya tenemos 15 ¿No crees que es justo?
––No lo sé, a tu madre no le gusta…
––Por favor, quiero aprender, además…. Nunca sabemos que pueda pasar…
Naruto se sorprendió de ver ese semblante serio en su hijo. Él tenía razón. Eso era lo que faltaba para que estuvieran completamente protegidos.
––Esta bien.
––¡Si!
––Pero tanto tú como Nagato deberán subir su promedio… espera, Nagato no lo necesita… me temo que deberás esforzarte hijo. Buena serte ––Dijo Naruto sonriente mientras dejaba a un Haruto deprimido.
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Ryusuke miró de manera extraña a Haruto quién intentaba por todos los medios entender el texto de aquel libro.
––¿Y ahora por qué tan dedicado?
––Necesito aprender.
––Te conozco hace poco pero estoy seguro que esto no es nada normal.
––No lo es ––murmuró Nagato.
––Chicoooooooooooos necesito concentrarme… ––murmuró sin apartar la vista de aquél libro.
Neji bufó ––Intenta irte a un lugar más tranquilo. Algo de silencio podría ayudarte.
––Claro! ¿Cómo no lo pensé?
Haruto se retiró enseguida de aquél lugar.
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––Vamos Madoka! ¿O acaso tienes miedo? ––le retó una de las chicas.
La chica de cabellos oscuros le miró con decisión mientras se cruzaba de brazos ––No tengo miedo, está bien, lo haré.
La otra chica le miró con desconfianza, pero los ojos verdes de la chica denotaban seguridad.
––Bien, entonces nos vemos en la cascada.
––Claro, ahí estaré.
––No te vayas a acobardar.
––No lo haré.
El grupo de chicas y chicos se retiró del lugar y ya solas, Yana se dirigió a Madoka.
––¿Estás segura?
––Claro… estoy un poco… nerviosa, pero…
––No te hagas, apenas y sabes nadar. ¿Cómo te vas a aventar de ahí?
––No lo sé… pero tengo que hacerlo o ellas me llamarán cobarde.
––Entonces no lo hagas ––se escuchó una voz ajena.
Madoka se giró rápidamente al escuchar la voz de cierto chico. Se sorprendió de ver al chico nuevo recostado en el pasto con la cara tapada con un libro. ¿Porqué nadie lo había visto ahí tirado? Claro, estaba entre los arbustos.
–– ¿Haruto? ––llamó Yana.
Él se quitó el libro de la cara y se incorporó. Le miró curioso.
––Si no sabes nadar muy bien, ¿por qué arriesgar tu vida? El que te importe lo que piensen los demás no es algo que valga la pena para arriesgarte de esa manera.
––¡¿Y tú por qué andas escuchando conversaciones ajenas?! ––contestó Madoka algo molesta. Ella sabía que él tenía razón y por eso le molestaba.
––No quería hacerlo, pero estaba aquí y bueno… ya sabes ––dijo apenado, pero luego cambió su rostro a uno de seriedad ––Aunque, no deberías…
––Ni se te ocurra decirle a nadie sobre esto Harumo.
––Es Haruto, además, no tenía planeado decirle a alguien pero yo creo…
––No me interesa escuchar tú opinión ¿sabes? Métete en tus asuntos.
Haruto le miró mal y pensó que esa chica tenía una muy mala actitud. Era bonita, pero su carácter era muy altanero.
––Bien, como digas Nanoka.
––¡Es Madoka! ––dijo ella molesta, tomó la mano de Yana, quién sólo los escuchaba divertida ––Vamos Yana.
Haruto torció los labios y decidió volver a su libro.
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Kushina trataba de alcanzar un libro de aquél estante, pero era imposible. Finalmente decidió darse por vencida. Bufó con fastidio. Hasta que alguien más apareció tra ella para tomar el libro y ofrecércelo.
Ella le miró sorprendida. Era Neji. Quién le miraba serio.
––¿Es el que quieres?
Ella asintió.
––Gracias, primo Neji.
Ok, eso, por alguna razón no le había gustado.
––¿Podrías… sólo llamarme Neji?
Ella le miró con sus ojos azules curiosos ––Como quieras.
––¿Necesitas ayuda en algún tema?
Kushina pareció pensarlo un momento ––Bueno… no soy muy buena con las matemáticas… y debo resolver algunos ejercicios…
––¿Quieres que te ayude?
Kushina sonrió ––Si por favor!
Neji pensó que nunca había visto a una niña tan llamativa y curiosa… carraspeó cuando se dio cuenta de lo que pensaba. Ella era su prima, y era casi dos años menor pero por alguna razón quería estar cerca de ella y no lo podía evitar.
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Haruto se movía de un lado a otro en aquella cama, eran las dos de la madrugada. Pero él simplemente no podía dormir. La razón: Su compañera de clases, Madoka.
Ella iba a ir a ese lugar a cumplir con un estúpido reto. Y no sabía nadar.
––Ya duérmete de una vez Haruto… déjame dormir ––murmuró Nagato mientras se colocaba la almohada en la cabeza.
––Lo siento hermano… creo que iré por algo de agua… ––Dijo Haruto y escuchó un pequeño gemido en respuesta.
Buscó sus tenis y se los puso. Luego tomó su chaqueta y salió sigilosamente de la casa. Saltó la barda del jardín y se dirigió, con ayuda de su celular y un GPS, al bosque en donde se encontraba esa cascada. Al principio le costó trabajo adaptarse al GPS, pero logró llegar. Sólo esperaba que no fuera tarde.
Llegó a la parte baja de la cascada y se maravilló de ver una tan enorme. Se colocó detrás de los árboles y en la oscuridad de aquél lugar esperó a verla.
Arriba las chicas esperaban a Madoka, quién minutos después, llegó con Yana.
Kurumi se cruzó de brazos y la miró altanera.
––Vaya, no te acobardaste. ¿Estás lista?
––Lo estoy.
Todos los presentes comenzaron a vitorear. Luego comenzaron a gritar ¡LÁNZATE, LÁNZATE!
Las chicas se prepararon listas para lanzarse, y cuando llegó el momento… Madoka se lanzó, pero Kurumi no lo había hecho. Divertidos, todos ellos miraban como Madoka caía por la cascada.
––Madoka! ––gritó Yana para luego ir corriendo cascada abajo.
Kurumi miraba todo divertida ––¡TONTA ¡¿CREÍSTE QUE ME LANZARÍA?! ¡HAHAHAHAHA! ––Gritó ella hacia abajo, chocó las manos con sus amigos y en carcajadas se fueron de ahí.
Abajo, Haruto miraba serio hacia la cascada esperando a que ella se lanzara. Entonces, luego de un rato, la vio lanzarse, chifló impresionado, pensó que era valiente al hacer eso.
En cuanto ella tocó el agua, se quitó la chaqueta, camisa y los pantalones junto con los tenis y, en bóxers, se lanzó al agua. Nadó ágilmente a ella, le vio batallar en el agua mientras se sumergía más y más. La alcanzó y la abrazó de la cintura para nadar hacia la superficie con ella. Por acto de reflejo, esta se aferró a él, pero no dejaba de moverse.
––Tranquila! Estás bien, no voy a soltarte ––dijo él.
Ella se detuvo y le miró sorprendida, sus rostros estaban muy cerca.
––¿Tú?
––Si tonta, ¿Quién más?
Haruto nadó con ella a la orilla. Finalmente ella se soltó de él y ya afuera, apoyaron sus manos en sus rodillas para tomar algo de aire. Entonces ella le miró aún sorprendida. Fue entonces cuando cayó en cuenta que estaba casi desnudo, se sonrojó y desvió la mirada sonrojada al ver que estaba en forma. Haruto se incorporó y la miró.
––Debo aceptar que fuiste muy valiente al lanzarte de ahí. Pero si no sabías nadar fuiste muy tonta.
Ella sin mirarlo, le contestó ––¿Por qué estás aquí?
––No podía dejar de pensar en ti ––le dijo ingenuamente.
Ella le miró sorprendida ––¿Qué?
––Si, después de escuchar que harías eso sin saber nadar, pues, no dejé de pensar en que podrías ahogarte. Así que finalmente decidí venir.
Madoka iba a decir algo pero de pronto se escuchó la voz de Yana.
––¡MADOKA!
Ambos miraron en la dirección de aquella voz. Yana corrió a abrazar a su amiga.
––¡Por dios! ¿Estás bien? ¿Estás lastimada? .
––Estoy bien Yana, tranquila… Haruto… me sacó del agua.
Yana miró en dirección a Haruto y abrió los ojos impresionada. Haruto sonrió como si nada y le saludó con la mano. Yana le miró de forma picarona, especialmente su perfecto abdomen.
––No sé qué rayos haces aquí pero no pudiste aparecer en el mejor momento. Gracias por ayudar a Madoka ––Dijo Yana para irse acercando a él lentamente.
Él parpadeó pero no hizo nada (él no se daba cuenta de nada en realidad)
––Dejando eso de lado ––Yana extendió su mano y con un dedo delineó el abdomen de Haruto ––Qué bueno estás Haruto ––dijo ella burlona.
Él retrocedió y se cubrió a sí mismo sorprendido ––¿Qué pretendes?
––Yana, basta. No le hagas caso Haruto, Yana es algo pervertida pero no es peligrosa. Solo te esté molestando.
Haruto asintió y miró con desconfianza a Yana, quién le miraba la entrepierna con las cejas elevadas. Por acto de reflejo este llevó sus manos rápidamente ahí para taparse.
––¿Por qué no te vistes? ––sugirió Madoka.
––Oh!, es verdad––Haruto corrió a buscar su ropa y se vistió rápidamente.
Yana sacó de su mochila una manta y cubrió a Madoka con ella. Esta ya comenzaba a temblar del frío. Haruto se acercó ya vestido.
––Creo que ya es hora de irnos ––sugirió él al verla temblar.
Mientras caminaban por aquél sendero del bosque, Yana iba quejándose.
––Esas malditas perras… en especial Kurumi ¡Ash! Es la peor serpiente que te puedes encontrar en el camino.
––La vi muy divertida con todo, jamás había conocido a una chica que no tuviera remordimientos con algo tan peligroso… ¿Qué hubiera hecho si Madoka se hubiera ahogado?
––Probablemente nada, esa chica no tiene sentimientos y su hermana menor es igual de malvada, incluso esa chica ha comenzado a molestar a unas niñas pelirrojas… creo que son trillizas no las he visto más que una vez pero dicen que afortunadamente ella no se dejan como otras. Eso es bueno.
––Ah… ya veo… espero que este tipo de bromas no pasen a mayores… ––Haruto reconoció que hablaba de sus hermanas.
Madoka escuchaba todo callada, no tenía nada que decir. Miraba de reojo a Haruto, quién se encontraba como si nada y hablaba con Yana.
Haruto las llevó a casa de Yana, y luego se dirigió a la suya. Entró sigilosamente y con éxito llegó a su habitación, se asustó al dar vuelta y mirar a Nagato sentado en la cama visiblemente molesto.
––¿Sabes la hora que es? Ha pasado mucho para sólo tomar agua ¿no crees?
Haruto rio nervioso ––Hahaha… ¿tú crees?
––Estás mojado del pantalón y te acabo de ver saltar la barda para entrar ¿Dónde rayos fuiste? Son la cinco de la mañana y te fuiste como a las tres.
Haruto suspiró y comenzó a quitarse el pantalón.
––Ayer… ¿Recuerdas cuando me fui a leer el libro a otro lado?
Nagato asintió.
––Pues, resulta que sin querer escuché una conversación entre un par de nuestras compañeras… etto… ¿Cómo se llamaban?... oh, si, Yana y Madoka, con otras chicas y una de ellas retaba a la otra a lanzarse de una cascada exactamente hace unas horas. Ella aceptó el reto y luego las otras chicas se fueron. Pero ellas se quedaron ahí y escuché cuando Yana le dijo a Madoka que si estaba segura de hacer eso, pues ella no sabía nadar muy bien. Entonces intervine y le dije no lo hiciera, que era una locura. Pero ella se molestó, me dijo que no me metiera en donde no me importa y dijo que lo haría o ellas le llamarían cobarde. El punto es que, es por eso que no podía dormir y… decidí ir. Qué bueno que lo hice… ––Haruto tomó una cambia del armario y comenzó a vestirse ––Ella se lanzó, se supone que la chica que le lanzó el reto lo haría también, pero la engañó y al final no lo hizo dejándola sola. De verdad hermano, nunca había conocido a una chica tan malvada, es decir, cuando Madoka se lanzó desde esa altura… porque tienes que ver esa cascada, era enorme. El punto es que la otra sólo comenzó a reír visiblemente divertida, sin medir consecuencias, si yo no hubiera estado ahí, Madoka hubiera muerto ahogada. Prácticamente ella no podía nadar a la superficie y se sumergía más y más al fondo. Hasta que entré al río y la saqué de ahí. Y bueno… luego las llevé a casa y aquí estoy.
Nagato suspiró y se recostó, miró el techo serio.
––Haruto… tú jamás puedes ignorar un problema ¿verdad?
Haruto se lanzó a su cama de al lado.
––¿Pero qué dices hermano? Ella hubiera muerto de haberme quedado aquí… en ese lugar no había nadie… ––de sólo pensarlo negó rápidamente.
Nagato le miró ––Haruto.
Este volteó a verle.
Nagato le miró serio ––No vuelvas a dejarme atrás. Si vas a salir a esas horas o a la hora que sea, dímelo e iremos juntos.
Haruto asintió ––Disculpa hermano… no lo volveré a hacer.
––Sé que eres capaz de protegerte tú solo, pero… ¿y si la corriente los hubiera arrastrado a los dos? Debes pensar en las posibilidades. Eso es lo que papá nos ha enseñado. Creo que nuestra familia corre peligro y por eso todo este entrenamiento. Papá no nos ha dicho nada aún pero estoy seguro que Boruto ya sabe algo. Y si es cierto lo que estoy pensando, lo que hiciste al salir tú sólo a esas horas fue estúpido e irresponsable. Nuestros padres nos lo han dicho Haruto. Debemos andar juntos, nunca solos. Así estamos más vulnerables.
Haruto asintió muy serio ––Tienes razón y sobre lo que has dicho… yo también creo que hay algo que no nos han dicho. No hay manera de que algo no esté pasando con nuestra familia. Debemos ver por los más pequeños. Y sé que Boruto-nii lo entiende. Él siempre ha estado pendiente de nosotros.
Nagato asintió y Boruto miró por la ventana. La luna aún estaba visible. Frunció el ceño pensando en lo que acababa de decir su hermano. Tal vez el que su padre accediera a enseñarles a disparar, significaba que, no se venía nada bueno.
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Hasta aquí el capítulo de hoy ¿Qué les pareció? Dejen sus adorables reviews
Nota final: Como prometí, estaré publicando en Diciembre y Enero más seguido. La siguiente actualización es: "Súcubos la Guerra" no dejen de leerla porque se vienen algunos enfrentamientos. Esta historia tendrá dos temporadas. Aún no sé de cuántos capítulos, pero el final de la primera será impactante (lo pienso y lo es para mí) en fin. Sobre Mi adorable multitud, he de comentar que por ahora voy a centrarme en varios conflictos en que los niños van haciendo frente en su vida escolar, justo cómo le acaba de pasar a Haruto. Luego entraremos al verdadero y más peligroso que sería la segunda temporada (Qué emoción!) ya tengo pensado varios escenarios y créanme que va a pasar algo que no se esperan y eso vendría dando lugar a una tercera temporada (aunque tengo pensado que esta será corta) por ahora estoy en eso.
Con respecto a los Omakes, estoy escribiendo el nacimiento de Haruto y Nagato. Si creen que el nacimiento de Boruto y Himawari fueron inoportunos, estos se quedan cortos con este par.
Saludos!
