Mi adorable multitud: especial de Navidad.

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"Buscando a Santa, ¿¡Qué onda con ese venado loco!?"

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Naruto, Hinata, sus hijos y con ellos, los hermanos Uchiha, se encontraban en medio de un bosque oscuro. Su única compañía: Una fogata y unos pescados que se asaban en dicho fuego. Todos miraban ansiosos aquellos pescados esperando comer algo por fín.

Naruto, manchado completamente de pintura verde al igual que los cuatrillizos, la pequeña ayumi y Hana.

Hinata, cubierta de lodo al igual que Himawari, Ryuu, Mayuri, Hiroshi y Sarada.

El bebé Minato tenía la carita rellena de chocolate que ya se había secado y por supuesto, toda su ropa estaba manchada de eso.

Jun, Yuu y Arata estaban cubiertos de pintura Roja.

Haru, Hiro, y Daisuke…. Ellos estaban cubiertos de… vómito (de los cuatrillizos).

Haruto, Nagato y Ryusuke, tenían algunos raspones y las ropas rasgadas y sucias aunado a eso… apestaban debido a que un zorrillo los había roseado con su fétido olor.

Todos estaban mal excepto Boruto, él se encontraba en perfectas condiciones, ninguna mancha, ropas limpias, la cara perfecta… todo bien.

––Enserio… todos apestan… ––murmuró Boruto, a su lado, Sarada le miró.

––Cómo es que tú…

––¡No es justo! Boruto-nii no tiene nada! ––se quejó Haruto.

Ryusuke le miró serio ––No sé si te des cuenta pero… probablemente a nosotros no nos hubiera pasado nada si tú no hubieras curioseado con ese aparato Haruto.

Nagato asintió mientras intentaba limpiar sus gafas. Haruto se encogió de hombros.

––¡Oye! ¡Que lo que pasó al principio fue un accidente!

Kushina, Sara y Mito, no estaban ahí, ellas habían ido desde muy temprano a casa de su abuelo Hiashi para acompañarlo en noche buena, se supone que más tarde, los demás integrantes de la familia Uzumaki, se reunirían allí un rato… pero… eso no iba a suceder ¿verdad? Y más si se encontraban a kilómetros de la civilización, pero… ¿Cómo es que habían terminado así? Regresemos algunas horas atrás, justo cuando comenzaba el día que pintaba ser perfecto.

Haru y Hiro miraban la computadora.

––Esto debe ser una broma ¿No? ––Dijo Haru sorprendido.

Hiro negó ––Imposible, es por la Navidad, ya sabes, un especial "Edición limitada del videojuego King of wars" wow…. Esto es un sueño.

Haru le miró ––Aún no hemos pedido nuestros obsequios, ¡Esta es nuestra oportunidad!

––Digámosle a papá!

Ambos corrieron a la habitación de sus padres sin previo aviso y miraron a sus padres dormir… sólo que su padre tenía su rostro entre los pechos de su madre. Obviamente a ellos no se les hizo extraño nada de eso. Y se treparon a la cama de estos muy enérgicos.

––¡Mamá! ¡Papá! Ya sabemos lo que queremos! ––gritaron sobre la cama.

Naruto se levantó alarmado y miró a sus hijos.

––¡¿Qué?! ¿Qué pasa?

Haru le mostro la computadora ––Es una edición especial de King of wars, lo acaban de publicar. Estarán en el centro comercial y habrá una presentación especial ¡Queremos ir! Eso queremos!

Hinata se incorporó cubriéndose con la sábana.

––¿Hablan sobre su obsequio? ¿eso quieren?

Ambos asintieron.

Ambos padres se miraron y asintieron igual. Naruto les miró.

––¿A qué hora será?

––¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! ––celebraron los niños.

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Nagato se acomodó las gafas mientras miraba a Haruto observar un paquete.

––Llegó esta mañana, esto es perfecto ––dijo Haruto emocionado.

––¿De verdad crees que funcionará? Tal vez es una estafa.

––Te lo digo enserio, este dispositivo crea ondas que provocan que el portador pueda controlar a los animales. Es real, yo vi la prueba por Youtube, enserio!

––Eso no significa que no te hayan estafado.

––Vamos, no seas un aguafiestas, he llamado a Ryusuke, ya viene para acá, obviamente no sabe sobre esto. Le he dicho una mentira ya que es igual de aguafiestas que tu.

––Y como siempre, nuestros padres ignoran esto.

––Tarde o temprano se darán cuenta, es imposible esconderles algo por mucho tiempo.

Nagato suspiró ––Por ahora yo voy a desayunar.

Nagato salió de la habitación y miró a Kushina, Sara y Mito bajar las escaleras con bolsas de mano y bien vestidas.

––¿A dónde van tan temprano?

Sara le miró ––Vamos con el abuelo Hiashi, le prometimos quedarnos con él todo el día. Nos vemos en la cena.

Nagato las miró hasta que desaparecieron por la puerta. Reaccionó cuando Boruto pasó a su lado de manera perezosa y con las manos metidas en las bolsas de los pantalones de pijama. Bajó para seguirle.

Ryuu y Mayuri miraban un cartel en donde aparecía un Santa Claus en un auto verde y decorado de esferas y otras cosas.

––¿Crees que lo podamos encontrar? ––Preguntó Mayuri.

––Si, sólo debemos encontrar este auto y llegaremos a él.

La pequeña asintió en acuerdo.

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Durante el desayuno, todos murmuraban cualquier cosa y sobre regalos.

El pequeño Daiki le mostró un libro de cuentos a Hinata.

––Mami este es Santa…––dijo señalando al dibujo de un hombre gordo vestido de rojo y con barba blanca con su dedito.

Hinata sonrió ––Sí mi vida.

––¿Y él tiene legalos? ––Preguntó Natsu

Hinata asintió.

––¿Y donde esta? ––Preguntó Arata.

––Pues… está… en el Polo Norte.

––¿Y dónde es?

––Bueno… está algo lejos… pero es seguro que vendrá ––dijo Hinata.

Alguien llamó a la puerta y Haruto se levantó seguido de Nagato.

––Debe ser Ryusuke!

Naruto iba a decir algo, pero ellos ya habían desaparecido.

––Chocolate… ––se escuchó un tierno murmullo.

Todos voltearon a ver al pequeño Minato sentado en su sillita. El pequeño sonreía. Levantó su manita hacia su padre ––Papi… chocolate.

Naruto parpadeó y luego se carcajeó ––Que tierno mi hijo! Está bien, sólo porque lo has pedido te daré un poco más tarde.

Hinata sonrió ––Amor, pero sólo un poco.

––¡Nosotros también! ––gritaron los pequeños.

Ambos se pusieron nerviosos ––Ah… ¿Ya hicieron su carta? ––preguntó Hinata.

Los pequeños negaron.

––Entonces vayan a hacerla.

Los niños salieron corriendo escaleras arriba.

Naruto miró a Boruto ––Hijo… ¿tienes algo que hacer hoy? ¿Saldrás con los chicos?

––Nos veremos un momento en el centro comercial…

––Entonces vamos juntos, llevaré a los niños a una presentación.

Boruto asintió.

––Iremos todos, llevaré a los niños a ver a Santa. Están emocionados ––dijo Hinata.

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––Esto debe ser una broma… ––dijo Ryusuke.

––Oh, vamos, yo vi las pruebas.

––Debió haber sido un montaje. Científicamente, la ciencia aún no demuestra que pueda ser creado un artefacto…

––Deja tu sabiduría para después Ryusuke, ¿Por qué no lo probamos y ya?

Ryusuke y Nagato se miraron dudosos. Finalmente suspiraron.

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Naruto llevó a algunos de sus hijos en su auto, mientras que otros se fueron con Boruto. Haruto, Nagato y Ryusuke se quedaron en casa intentando descifrar el funcionamiento de aquél aparato.

Cuando llegaron al centro comercial, cada quién tomó su camino.

Himawari ayudó a Hinata a llevar a los cuatrillizos, Ryuu, Mayuri, Yu y Jun a ver a Santa.

Boruto se dirigió a ver a sus amigos a una cafetería del mismo centro comercial.

Mientras que Naruto llevó a Haru y Hiro a la presentación. Naruto se sorprendió al ver a Sasuke con Daisuke a s lado. Se acercó a ellos.

––Hey Sasuke, Estás aquí.

Sasuke le miró serio.

––Pensé que… tal vez yo también debiera involucrarme con mis hijos en sus gustos.

––Hahahahha! Haces bien.

––Y… supe que algo andaba mal cuando mi hijo dijo que eras genial.

––¡Hahahahaha! como siempre muy competitivo.

Sasuke sonrió ––Tch!

––Esto es genial! No podemos quedarnos atrás ––dijo Haru a Daisuke.

––No puedo esperar a jugarlo ––dijo Daisuke emocionado.

––Oh! Ya va a comenzar!

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––¡Santa! ¡Santa! ––gritaron los pequeños.

Ryuu y Mayuri estaban igual de emocionados. No hubo necesidad de buscarlo, pues su madre lo había encontrado.

Himawari besó la mejillita de Minato cuando sonrió emocionado. Se acercaron para verlo de cerca.

Mientras tanto, Boruto se encontraba en una mesa con Mitsuki, Inojin y Shikadai. Los cuatro llamaban mucho la atención dentro y fuera de la Universidad.

Las chicas miraban a su mesa de vez en cuando y sonreían coquetas. Algunos chicos, molestos, tomaban a sus novias que eran tan obvias y se las llevaban fuera de ahí.

––Oye Boruto, ¿A qué hora piensas tener una novia?

Mitsuki miró a Inojin. Ese comentario le había incomodado. Miró a Boruto esperando su respuesta.

––¿Por qué la prisa? No estoy interesado ahora…

––Pienso que te estás desperdiciando amigo.

––¿Por qué comprometerse con una mujer? Están todas locas ––murmuró Shikadai con los ojos cerrados.

Boruto sonrió.

El celular de Boruto comenzó a sonar. Miró la pantalla, era Himawari.

––¿Qué pasa Himawari?

––¡Boruto! Hay mucha gente y los pequeños salieron corriendo, se escaparon unos renos y ellos salieron tras ellos.

Boruto se levantó alarmado, los chicos le miraron.

––¿Sabes en qué dirección se fueron?

––No lo sé, hay mucha gente y mamá casi tiene una crisis nerviosa, yo tengo a Minato, ella salió a buscarlos.

––Esta bien iré a buscarlos, llama a papá.

––No contesta. Supongo que lo puso en silencio.

––Ok.

Boruto colgó.

––¿Sucede algo? ––Preguntó Mitsuki.

––Hubo un incidente en el centro comercial… mis hermanos pequeños se perdieron, debo buscarlos.

––¿Y qué esperamos? Vamos a buscarlos ––dijo Inojin. Boruto asintió.

Cuando salieron de la cafetería, decidieron separarse.

Boruto se detuvo en seco cuando escuchó a una mujer hablar.

––¿Pero qué hacen esos niños allí?

Volteó a ver en la dirección que señalaba la mujer y abrió los ojos.

Los tres pequeños estaban en interior de un trineo siendo arrastrado a gran velocidad por el par de renos que no tenían control pero, ¿Dónde estaba la pequeña Mai?

Minutos antes…

––¡Hinata! ––llamó Sakura con Arata, Hiroshi y Ayumi de la mano.

Ella sonrió ––Hola Sakura ¿También de paseo?

––Si, los niños querían ves a Santa.

Hinata asintió y miró al frente.

––Aunque hay mucha gente…

––Si…. Vamos a acercarnos.

Rato después, un escándalo se escuchó al otro lado del pasillo. Un par de renos corrían sin control llevándose todo a su paso. La gente entró en pánico y comenzaron a correr.

Los pequeños comenzaron a saltar muy contentos de ver a los renos y en un momento de descuido por parte de las madres, salieron corriendo tras los animales. Antes de perderse, Himawari alcanzó a verlos.

––¡Mamá! ¡Los niños!

Hinata miró alertada a los lados.

––¡Ayumi! ––gritó Sakura al no verla.

––¡Oh por dios! ––murmuró Hinata ––Himawari, detén al niño y llama a Boruto.

––Te encargo a mis hijos ––Le dijo Sakura a la joven quien asintió. Ambas madres se fueron tras los niños.

Los pequeños se detuvieron al ver un trineo decorado con un Santa frente a ellos. Natsu, Arata y Daiki sonrieron y corrieron al interior del trineo. Las pequeñas en cambio, se quedaron mirando un enorme árbol de Navidad. Ambas estaban tomadas de las manos. El par de renos pasó por el lugar y sus cuerdas, de alguna manera, se anclaron al trineo. Acto seguido, fueron arrastrados en el interior del trineo.

Boruto corrió tras el trineo a gran velocidad. Se sorprendió de ver que Sarada le rebasaba, ella era muy ágil.

Naruto y Sasuke, al igual que todos los presentes en el lugar, escucharon un estruendoso alboroto tras ellos y voltearon a ver qué pasaba. Ambos se sorprendieron al ver a Boruto y Sarada correr tras el trineo seguidos de un grupo de policías.

––¡¿Qué rayos?! ––dijeron ambos.

Naruto tomó su celular, era Himawari.

––Hija, ¿Qué sucede?

––Papá! LOS PEQUEÑOS! CORRIERON TRAS LOS RENOS Y LOS PERDIMOS!

––¿¡QUÉ!?

Sakura y Hinata llegaron con ellos.

––¡Sasuke! Ayumi no está.

Sasuke le miró sorprendido y miró a Naruto.

––El trineo!

Ambos salieron corriendo seguido de sus hijos que estaban en la presentación y sus esposas.

Sarada saltó ágilmente al interior y miró a los pequeños Uzumaki muy divertidos. Se sorprendió de ver que Boruto, quién le seguía el paso, saltó igual y miró a sus hermanitos.

––¡Debemos detenerlos! ––le gritó Sarada.

Boruto asintió y miró al frente, las cuerdas estaban atoradas al trineo, sólo debía retirarlas, pero requeriría un gran esfuerzo. Miró a Sarada y ambos asintieron, Boruto se dio cuenta que no necesitaban palabras para saber lo que pensaban. Sarada abrazó y protegió a los pequeños lo más que pudo. Boruto tomó las cuerdas y luego de un gran esfuerzo, logró soltarlas, pero al hacerlo, el trineo perdió el control saliendo disparado.

Naruto, Sasuke ya iban tras ellos a bordo de un carrito de paseo. Mientras que frente a ellos del otro lado, salía Himawari con los niños. Una cantidad de peluches que estaba defectuosos e iban a ser desechados al almacén, fueron un buen amortiguador para que el choque no fuera catastrófico. Boruto se había acercado a ellos y los había abrazado. Pero cuando no pasó nada y el trineo se había detenido. Ambos jóvenes levantaron la vista y se sorprendieron de ver sus rostros tan cerca. Boruto no supo qué hacer al ver que ella miraba sus labios mientras mordía los suyos. Tragó duro. Aún no era el momento. Los gritos de sus padres les hicieron reaccionar e inmediatamente Boruto revisó a sus hermanitos. Estaban bien.

Naruto y Sasuke llegaron y el primero ayudó a sacar a los pequeños.

––¿Dónde están las niñas? ––preguntó Sarada.

––Mai y Ayumi no están… ––murmuró Boruto.

––Ellas no habran…

––¡No! Debemos buscarlas! ––dijo Sasuke alarmado.

A lo lejos observaron a Haru, Hiro y Daisuke correr a ellos a toda velocidad y tras ellos, Hinata y Sakura.

Todo pasó en cámara lenta, los pequeños vomitaron, Haru, Hiro y Daisuke no pudieron detenerse a tiempo. Resbalaron con la gran cantidad de vómito, cayeron y se deslizaron un poco.

Daisuke miró a su padre ––Dime que no es vómito.

Sasuke dibujó una mueca.

––Que asco… ––dijo Haru intentando levantarse, pero no lo logró volviendo al suelo y llevándose a Daisuke y Hiro consigo de vuelta al suelo.

Hinata corrió a ver a sus pequeños y los tocó por todos lados.

––Están bien mamá…

––Boruto hijo, gracias ––le abrazó

Hinata miró a Naruto.

––¿No piensas ayudar a tus hijos a levantarse?

Naruto pareció reaccionar ––Oh! Si!

Sasuke ayudó a su hijo a levantarse.

––Debemos buscar a las niñas, separémonos ––sugirió Sasuke

––¿De qué hablan? ¿No están aquí Mai y Ayumi? ––preguntó Sakura.

Ellos negaron. Los policías llegaron y otros siguieron de largo para buscar a los renos.

––¿Están bien?

––Si oficial, los niños están bien, pero dos de nuestras niñas están perdidas.

El oficial asintió y tomó su radio.

––Aquí central 4, hay dos niñas perdidas.

––Tienen 4 años y llevan vestiditos verdes, una es pelirosa y la otra es rubia.

––Dos pequeñas de 4 años, con vestiditos verdes. Una es pelirosa y la otra es rubia.

"––Entendido, cambio y fuera"

––Vamos, nosotros también hay que separarnos ––dijo Hinata.

Mitsuki caminaba por el centro comercial. Miró su teléfono, pero no había ninguna llamada. Suspiró, el enorme árbol de Navidad llamó su atención. Fue bajando la mirada lentamente y achicó los ojos centrándose en dos pequeñas. Reconoció a la pequeña rubia con un par de marcas en las mejillas, era la hermanita de Boruto, no había duda. Corrió hacia ellos y miró como un tipo sospechoso se acercaba a ellas.

––¿Están solas niñas?

Las pequeñas bajaron la mirada y parecía que apenas y se daban cuenta de que estaban solas, vieron a su alrededor y no veían a sus padres. Estaban por llorar cuando Mitsuki llegó deteniendo la mano de aquel tipo.

––¿Quién es usted? ––preguntó Mitsuki.

––Michi-nii… ––murmuró Mai mientras lo tomaba del pantalón.

––¿Son tus hermanas? Creí que estaban perdidas.

––Pues ya ves que no.

––Tch! ––el hombre se retiró con las manos en los bolsillos

Mitsuki se puso a la altura de las pequeñas y sonrió ––¿Están bien? ya no lloren…

Tomó su celular y marcó un número.

Mientras tanto Boruto y Sarada caminaban de prisa entre la gente, un reno pasó corriendo, aún no atrapaban a uno de los dos. Sarada estaba distraída. Boruto la tomó del brazo y la jaló hacia él atrapándola en un abrazo. Ambos volvieron a mirarse visiblemente sorprendidos.

––Gra.. gracias… ––murmuró ella separándose.

Él asintió. Su celular comenzó a sonar y este contestó rápidamente.

––Mitzuki, ¿Qué pasó?

––Boruto, sólo encontré a Mai junto con otra pequeña.

––Sí! Gracias Mitsuki, dime donde están y vamos para allá.

Sarada le miró impaciente. Boruto colgó.

––Están frente al gran árbol de Navidad, vamos.

Cuando llegaron al lugar miraron a Mitsuki tomando de las manos a ambas niñas. La pequeña Mai corrió con su hermano al verlo y lo mismo hizo Ayumi.

Boruto abrazó muy fuerte a su pequeña hermana. La miró.

––Nunca debes separarte de mamá. Nunca ––le dijo. La pequeña asintió y volvió a aferrase a su cuello.

Miró a Mitsuki ––Gracias amigo. De verdad ––le dijo con una sonrisa.

––Ni lo digas ––dijo con una sonrisa.

Sarada parpadeó al ver un leve sonrojo en aquel chico. Carraspeó.

––También te agradezco que hayas cuidado de mi hermanita.

Este sólo asintió, lo que le sorprendió.

––Mitsuki es algo tímido, no lo tomes personal ––dijo Boruto.

Sarada sonrió nerviosa.

Un escándalo se escuchó nuevamente.

––Es ese reno otra vez ¿no? ––Dijo Boruto.

Sarada asintió.

––Oh, deberíamos llamar a nuestros padres ––dijo ella.

Pronto se reunieron todos, Mitsuki, Shikadai e Inojin se habían ido. Estaban tan concentrados en las pequeñas que, una vez más el reno fuera de control se dirigió a ellos a toda velocidad. Todos intentaron hacerse a un lado pero Naruto, no tuvo tiempo de reaccionar, tomó a los cuatrillizos y a la pequeña Ayumi como pudo y trató de hacerse a un lado, pero la puerta tras él se abrió, lo que provocó que se fueran al interior de aquél cuarto. Hana se apresuró a buscar a su padre. Y los demás, cuando el peligro ya había pasado, se acercaron a verlos alarmados.

Todos suspiraron en cuanto vieron a Naruto en el suelo y a los niños ilesos.

––¿Están bien? ––preguntó Sasuke. Naruto se incorporó aun sentado en el suelo.

––Estamos bien ––dijo mientras Hana, se inclinaba hacia él ––estoy bien princesa.

Miraron a su alrededor y se dieron cuenta que el lugar estaba lleno de latas de pintura. Los pequeños miraron a su alrededor y Natsu miró un pedazo de franela suspendida en unas tablas con pinturas. Antes de que todos pudieran reaccionar, el pequeño curioso dio un brinco y tiró de aquella franela provocando que las latas se derramaran, sin caer al suelo y en seguida, que los pequeños, Ayumi, Hana y el mismo Naruto quedaran cubiertos de pintura verde.

Hinata corrió a ver a sus hijos intentando que la pintura no entrara a sus ojos, en lugar de llorar, estos reían divertidos. Boruto se apresuró a ayudarle. Sakura hizo lo mismo con su pequeña.

––Yo digo que ha sido suficiente por hoy… ––murmuró Naruto.

––No pudiste haberlo dicho mejor ––dijo Sasuke mientras le ofrecía la mano y este la aceptaba ––Sin embargo, ese color te queda bien ––se burló.

––Ya quisiera que te pasara lo mismo.

––Tch, por suerte eso no pasará.

––Salgamos por la puerta de emergencia. No debemos arriesgarnos a que ese reno loco se nos aparezca ––dijo Boruto y todos asintieron en acuerdo.

Cuando estuvieron afuera, se encontraron con Haruto, Nagato y Ryusuke, quienes habían recibido una llamada para que se unieran a la búsqueda de los niños, aunque en esos momentos, ya no era necesario. Mientras los adultos intentaban orientarse sobre en qué dirección o lugar habían dejado sus autos. Mayuri y Ryuu observaron cómo el Santa que habían visto, se quitaba el traje, y se retiraba la barba. Mayuri miró a Ryuu.

––Ese no es real…. No es Santa…

El pequeño asintió. Miró a su alrededor y encontró un auto verde decorado exactamente como en el dibujo que habían visto en el cartel. Miraron tras ellos y ambos se separaron sigilosamente de ellos. Ellos treparon en la parte trasera se escondieron allí. los tipos cerraron las puertas y subieron al auto.

––Este es el carro de Santa, nos llevará con él… ––dijo el peliazul.

La pequeña asintió convencida. Ambos se levantaron y se asomaron por la ventana, mirando en dirección a sus padres.

Cuando Boruto miró a sus hermanos. Se dio cuenta que faltaban dos.

––¡No es posible!

Todos miraron a Boruto.

––¡Mayuri, Ryuu!

El corazón de Hinata latió fuertemente y buscó a todos lados.

El sonido de un motor llamó la atención de todos y con horror miraron a los pequeños asomarse por la ventana trasera del auto. El auto arrancó y Boruto corrió tras el auto, los tipos no escucharon ni se dieron cuenta de nada, pues iban escuchando música de rock.

Boruto se detuvo al ver que el auto se alejaba, maldijo al auto. Tras él apareció el auto de su los señores Uchiha, y su padre le hizo entrar. Este no lo dudó.

––rápido, tenemos que alcanzarlo.

––Esas personas secuestraron a mis niños y no nos dimos cuenta.

––No lo creo… ––dijo Boruto ––Es decir, ellos se separaron de nosotros por su cuenta, si ellos los hubieran tomado, nos habríamos dado cuenta por los gritos pero no fue así, además, no les hubieran permitido asomarse por la ventana y no mostraron miedo.

Todos se quedaron en silencio.

2 horas después.

––No parece que se hayan dado cuenta, que los seguimos ––Dijo Sasuke.

––Se escucha un ruido proveniente de la camioneta ––dijo Naruto mientras se asomaba por la ventana.

––No nos escucharán, sólo queda esperar a que se detengan pero ¿Hasta dónde piensan seguir?

Rato después la camioneta paró, ellos iban un poco más atrás, por lo que los pequeños tuvieron tiempo de salir y correr al interior de un establo.

Sasuke paró la camioneta y todos bajaron precipitadamente. Hinata corrió a la camioneta pero no encontró nada. Miró a los lados buscándolos y su vista se fijó en el establo con la puerta media abierta. Corrió, seguida de los demás. Los pequeños se habían quedado en el interior de la camioneta de Sasuke. Inesperadamente, el pequeño Minato, mientras curoseaba en la camioneta, encontró una bolsa con productos adentro, entre ellas, un enorme bote de jarabe de Chocolate. Intentó abrirla, pero no pudo y pidió a Jun que se lo abriera, este lo intentó pero no pudo, Yuu lo tomó y mordió la tapa logrando abrirla. Para evitar que el pequeño llorara, se lo regresó.

Parado fuera de la camioneta, Boruto miró a todos lados desesperado, Sarada hizo lo mismo.

Cuando Hinata entró al establo encontró a sus hijos mirando a un caballo que se había inclinado hacia ellos. Corrió seguida de Naruto y ambos tomaron a sus hijos.

Sasuke y Sakura suspiraron.

––Oye Dobe, ¿tus pequeños están bien?

Naruto sonrió ––Sí.

Hinata miró a su pequeña ––¿Te sientes bien?

La pequeña asintió.

––No vuelvan a hacer eso ––dijo ella.

––Queríamos ver a Santa…

––Pero si lo vieron mi vida.

––No era real… se quitó la barba… ––dijo Ryuu.

Naruto y Hinata se miraron. Naruto sonrió.

––Bien, tal vez lo era, pero no por eso van a separarse de nosotros. Nunca vuelvan a hacer eso ¿Entendido?

Ambos niños asintieron.

––Bien, es hora de irse ––Dijo Naruto.

––Cuantas impresiones en un solo día ¿No Hinata? ––preguntó Sakura ya más relajada.

––Si, lamento que terminaran involucrados de alguna manera Sakura.

Sakura le restó importancia con la mano ––Ni lo digas. Esto pareció una pequeña aventura.

Hinata asintió ya más relajada. Aunque eso no duraría mucho, pues apenas Boruto abrió la puerta, se encontró con un desastre que lo dejó atónito. Los pequeños intentaban mantenerse alejados de Minato para no ensuciarse, mientras este estaba completamente manchado de jarabe de chocolate. Su carita era un desastre.

––¡Por dios! Mi bebé! ––dijo Hinata.

Boruto se apresuró a quitarle el bote ya vacío y cargarlo, Hinata lo tomó de inmediato.

––¿Cómo pasó esto? ––dijo Boruto.

Sakura le pasó unas toallitas que no hicieron mucho.

––Sakura, lo siento, te pagaré el jarabe…

––¿Pero qué dices? Eso no es importante, ¿el bebé está bien? eso es demasiado azúcar.

––Pues se ve bien, aunque… no estaría de más llevarlo a que lo revisen.

––Por supuesto que lo llevaremos ––dijo Naruto examinándole la carita.

––Subamos entonces ––dijo Sasuke.

Todos subieron rápidamente.

Justo a la mitad de la carretera, el auto se detuvo.

––¿Qué sucede Sasuke? Preguntó Sakura.

––No… no tenemos gasolina…

Naruto se acercó al indicador de gasolina y efectivamente, no tenían gasolina.

Suspiraron.

––¿Y ahora qué hacemos? ––dijo Sakura.

––Primero, salgamos todos, debemos parar un auto antes de que caiga el atardecer ––dijo Sasuke.

Todos bajaron, y Sakura se acercó a Hinata y miró al bebé que yacía dormido en sus brazos.

––¿Cómo está?

––Está bien, gracias a dios. Me doy cuenta que el chocolate no le da hiperactividad como a los niños y tampoco le ha dado una indigestión.

––Vaya, eso es bueno.

Hinata asintió. Una hora completa y no pasó ningún auto.

Daiki se acercó a Naruto y le jaló del pantalón.

––Papi tengo hambre… –

A Naruto se le encogió el corazón, el pequeño y sus hermanitos tras él, se tocaban la pancita, sus cabellitos estaban tiesos por la pintura verde, su ropa, al igual que sus caritas estaban en igual condiciones. El seguro se veía igual.

Sarada se acercó a los pequeños y les dio una galleta a cada uno.

––No es mucho, pero espero que les calme un poco el hambre…

––Gracias ––agradeció Naruto con una sonrisa.

Boruto sonrió, se acercó a su madre para ver a Minato.

––¿Esta bien?

––Si, es mejor que duerma ahora porque no tengo que darle… al menos que… le de pecho, se lo quité hace unos meses pero…

––Tal vez no tengas más opción madre.

Sasuke suspiró ––No hay señal…

––No pasa ningún auto probablemente porque hoy es noche buena y todas las familias ya están reunidas… ––murmuró Naruto.

Haruto miró al precipicio, pues se encontraban a la orilla de la carretera que tenía un barranco.

––¿Creen que haya algunos animales abajo?

––¿No estarás pensando en utilizar esa cosa Haruto? ––preguntó Ryusuke.

––¿Qué no lo ves? Esta podría ser nuestra oportunidad para explorar el lugar y utilizar este aparato.

––Olvídalo ¿No ves la situación en la que estamos? ––dijo Nagato.

Haruto caminó un poco más y se dirigió a su padre ––¿Cuánto tiempo llevaremos aquí padre?

––No lo sé hijo.

––Lo que pasa es que…

Todos habían centrado la vista en él y de un momento a otro, el suelo bajo sus pies se derrumbó provocando que cayera por el barranco, en un intento de sostenerlo, Nagato y Ryusuke se fueron con él.

Hinata y Sakura gritaron asustadas.

––¡Haruto!, ¡Nagato! ––Gritó Naruto.

––Ryusuke! ––gritó Sasuke mientras se asomaban. Los vieron rodar para desaparecer entre los arbustos, parecía que eso no era todo el barranco, aún había más abajo.

Boruto no lo dudó y se precipitó con respectivo cuidado mientras se iba sosteniendo de ramas y rocas.

––Por dios, cuidado Boruto ––dijo Hinata.

Sarada le siguió. Boruto la miró ––Espera Sarada, es peligroso.

––Cualquier cosa que me digas es inútil, no voy a dejar a mi hermano allí.

Boruto frunció el ceño ––Esta bien, pero debes seguirme.

Ella asintió.

Sakura se acercó a Sasuke ––Sasuke, no quiero quedarme aquí arriesgando a los niños, debemos ir por nuestro hijo, no voy a dejarlo.

Naruto volteó a ver a los demás ––No debemos separarnos ahora. Hay que buscar una ruta para bajar y buscar a los muchachos.

Todos estuvieron de acuerdo.

Hinata aseguró al bebé en su cangurera comenzaron a descender una vez encontraron la ruta. Naruto se las arregló para llevar a sus cuatro pequeños, y Sasuke con Sakura coordinaron a los suyos.

Boruto miró a Sarada ––Toma mi mano.

Ella dudó por un momento, pero se la dio y comenzaron a bajar más rápido. Cuando por fin llegaron se sorprendieron de ver un río muy crecido y por ningún lado estaban los chicos.

Sarada miró asustada a su alrededor ––No… no están, entonces… cayeron al río…

Boruto examinó su alrededor y miró unas marcas extrañas, como si un pedazo de corteza se hubiera deslizado para terminar en el río.

––están sobre algo… hay que seguir la corriente ––dijo muy seguro y ofreciéndole la mano. Ella se limpió las lágrimas y la tomó. Caminaron en la dirección de la corriente. Boruto tomó una vara y escribió algo sobre la tierra húmeda. Luego siguieron el camino. Minutos después ellos llegaron y Naruto miró el mensaje.

––Seguiremos la corriente ––dijo serio.

Sasuke se acercó a Naruto y le preguntó discretamente.

––Dime la verdad, porque no encuentro ninguna otra explicación para que ellos hubieran continuado el camino en lugar de esperarnos aquí.

––Puede que nuestros hijos hayan caído en la corriente… y Boruto y Sarada les están siguiendo el rastro. Mi hijo es muy bueno haciendo eso, así que no te preocupes.

Sasuke asintió.

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Los chicos caminaban por el bosque. Tenían las ropas rasgadas y ciertos raspones. Durante la caída, de alguna manera habían logrado aferrase a un pedazo de corteza que terminó en el río, fueron arrastrados, y debido a que esta corteza les sirvió como balsa. Para evitar que se mojaran, una vez que la balsa llegó a la orilla, los tres saltaron a tierra firme.

Pero estaban lastimados, aunque eso pasó a segundo plano para Haruto, quien ya se encontraba utilizando el dispositivo en su muñeca para probarlo con animales.

––Oye Haruto, debemos buscar a nuestros padres––dijo Nagato.

––Y lo estamos haciendo, sólo que en el camino estoy probando mi dispositivo.

––No creo que debamos seguir moviéndonos… ––murmuró Ryusuke.

––Tienes razón pero…––Dijo Nagato viendo cómo Haruto avanzaba más ––No puedo dejar a ese idiota sólo.

Ambos optaron por seguirlo.

Caminaron por el bosque, hasta que Haruto se detuvo en una roca, había un pequeño reptil allí. Se acercó sigilosamente y le apuntó con el dispositivo en su muñeca. Puso la cara seria. Tras él, Nagato y Ryusuke le miraban con aburrimiento y de brazos cruzados. Ellos esperaban que eso diera fin a su obsesión con eso.

––Ahora amiguito… dime cuál es la ruta más segura para salir de aquí….

La lagartija abrió la boca y emitió un chillido, pera luego lanzarse a su rostro. Haruto retrocedió y trató de quitársela.

––¡Chicos! ¡Chicos! ¡Ayudenme!

Los chicos se acercaron e intentaron ayudarles, hasta que Ryusuke la tomó y la lanzó lejos de ahí.

Haruto suspiró ––Uf, gracias chicos, eso estuvo cerca… ese animal era un salvaje, busquemos otro.

Ni siquiera le dio tiempo a los chicos que lo reprendieran y le dijeran que esa cosa obvio no servía, pues Haruto emprendió camino nuevamente.

––Haruto, está claro que eso no sirve.

––No… tal vez no funciona con reptiles…

Los chicos tras él suspiraron.

Ryusuke se acercó a Nagato ––Tal vez es mejor dejar que lo intente las veces que quiera y cuando se dé cuenta de que es una estafa, entonces él mismo se va a detener.

Nagato asintió. Los tres se detuvieron cuando un conejito blanco surgió de los arbustos. Boruto hizo lo mismo con su mano, al principio, el conejo se mostró dócil, hasta que de igual forma que el anterior animal, saltó al rostro de Haruto. Nuevamente los chicos le ayudaron a quitarlo.

––¡No puede ser! ¡¿Qué rayos pasa con ese animal?! Los conejitos no deberían ser así de violentos… incluso mordió mi dedo…

Esta vez los chicos no dijeron nada.

––Bien… uno más…

Los tres se pusieron alerta en cuanto escucharon ruidos provenir de las ramas. Varios animales salieron para mirarlos fijamente, ellos retrocedieron.

––Comienzo a creer que ese dispositivo hace que ellos reaccionen violentos ––dijo Ryusuke, Nagato asintió.

Haruto sonrió nervioso ––Oh, vamos chicos… es este bosque el que está mal…

Los animales se lanzaron y ellos emprendieron carrera.

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Sasuke miró a Naruto.

––Busquemos un lugar para quedarnos, pronto caerá la noche, los niños están cansados y es obvio que no nos iremos de aquí sin nuestros hijos. Dejemos a los niños en un lugar seguro y luego recorramos los alrededores.

Naruto asintió. Luego miró a Hinata ––¿Cómo está nuestro bebé?

––Esta bien. No te preocupes. Aunque el chocolate ya se la secado en la carita, el agua del río está helada, así que no puedo lavársela.

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Boruto miró a Sarada. Ella caminaba un poco más atrás, hace media hora que esta se había dado cuenta de que estaban tomados de la mano que se soltó de él bruscamente. Tenía que aceptar que eso le provocó un sentimiento de disgusto, pero sabía que no estaba en derecho de decirle nada.

Sin embargo, la temperatura estaba descendiendo y esta se encogía más y más.

Él se detuvo y la miró ––Entiendo que, por alguna razón no toleres la presencia de los chicos pero, sin ofenderte, te sugiero que… por ahora te abrases a mí.

Sarada le miró sorprendida y luego desvió la mirada.

––Estoy bien…

––Obviamente comienzas a tener frío… aunque aún no anochece, estamos casi en las montañas y la temperatura comienza a bajar más.

Sarada pasó de largo ––Puedo continuar así. Gracias.

––Bien, como quieras.

Sarada se sorprendió por aquél tono, era la segunda vez que lo escuchaba molesto desde lo sucedido en la habitación del bebé.

––Tampoco tienes porque molestarte, te dije estoy bien.

––No estoy molesto.

––Si, lo que digas. Lamento ser una carga para ti ahora.

––¿Cómo rayos llegaste a esa conclusión? ––preguntó él con el ceño fruncido.

––Míra… yo no tengo intención de pelear contigo ahora. Lo único en lo que puedo pensar es en encontrar a mi hermano y a los chicos sanos y salvos y no pensar en el hecho de que pudieron haber sido arrastrados por esa maldita corriente.

Boruto suspiró.

––Bien, discúlpame….no suelo… ––dijo ya más relajado y desviando el rostro apenado.

Sarada le miró, algo llamó su atención y sin pensarlo, se detuvo frente a él provocando que este se detuviera sorprendido.

Ella, examinó su rostro igual de sorprendida. Por primera vez, Boruto se sintió intimidado por aquellos ojos oscuros que lo miraban.

––¿Qué haces? ––logró articular él.

Ella parpadeó y se separó rápidamente ––¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Es que… algo en tu rostro… me…

Él le miró serio, pero no de manera molesta ––¿Qué? ––dijo en un susurro.

––Es… no lo sé, tu mirada… tus expresiones… es como sí…

Boruto le miró sorprendido ¿A caso ella…?

Ella negó ––No…olvídalo… ––continuó el paso abrazándose a sí misma.

Boruto, algo perturbado, continuó el paso.

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Los chicos jadeaban de cansancio, estaban ocultos tras una roca y estaban algo sucios, pues habían rodado de una pequeña colina.

––Trepemos… a… ese árbol… ––dijo Haruto.

Los chicos asintieron. Una vez arriba, suspiraron.

––Haruto, esto no es normal, debes quitarte esa cosa o esos animales no nos dejarán en paz ––dijo Nagato.

––No ––negó Haruto ––Yo creo que estos animales son los que están mal.

––¿Qué rayos quieres que nos pase para que te quites esa cosa? ––dijo Ryusuke.

––Oigan chicos, relájense. Nada ni nadie me va a hacer que me quite este súper dispositivo, tal vez se averió durante la caída, pero esto no puede estar mal. No importa que pase, jamás, jamás me lo quitaré.

Un zorrillo apareció de repente frente a ellos, el animal chillóal igual que ellos e inmediatamente fueron roseados por este. El hedor era insoportable, tanto que perdieron el equilibrio y cayeron de las ramas.

Los chicos se incorporaron con dolor en sus espaldas y casi al instante, Haruto comenzó a gritar.

––¡Chicos! ¡Rápido! ¡Quítenme esta cosa! ¡Quítenmelo!

Los chicos se apresuraron pero no lograron nada.

––¡¿Dónde rayos se destraba esto?! ––dijo Ryusuke.

––Tenía que pasarnos lo peor para que tú… ––Nagato calló al instante, al mismo tiempo que Hauto y Ryusuke al ver que un venado de casi dos metros salía de entre los arbustos para mirarlos fijamente.

––Ay no… lindo venadito… tú no… ––dijo Haruto.

Los tres entraron en pánico cuando este comenzó a arrastrar su pata en señal de preparase para correr a ellos.

––¡Quítenme esta porquería! ¡Rápido!

––¡No hay tiempo corramos ––dijo Ryusuke.

Corrían tan rápido como podían, el venado se veía molesto, se veía tan salvaje y sólo iba tras ellos. De un momento a otro. Haruto tropezó con una raíz de un árbol que emergía del suelo y cayó.

Nagato y Ryusuke se detuvieron para mirarlo.

––Chicos! Váyanse! Déjenme aquí, sálvense ustedes! Me quiere a mí.

Ellos se miraron entre ellos y asintieron, hicieron caso y decidieron correr ante la mirada atónita de Haruto.

––¡No! Regresen chicos! No hablaba enserio!

Haruto se levantó rápidamente y corrió tras ellos. Unos minutos después, ambos jadeaban nuevamente de cansancio tras una enorme roca.

––Ustedes son unos sucios traidores… ––se quejó Haruto indignado.

––Tú sugeriste que nos salváramos ––dijo Ryuusuke.

––Así es como se dice, pero en al final los tipos buenos no escuchan esas palabras y se niegan a irse diciendo: "No, jamás te abandonaré"

––¿Quién te entiende? Decídete, o te salvamos o te abandonamos ––dijo Ryusuke.

––Vamos a quitarte eso ––dijo Nagato tomando su muñeca.

––Démonos prisa chicos, antes de que ese animal aparezca…

Apenas Ryusuke dijo eso, el venado se asomó sobre sus cabezas y emitió un bufido. Los tres miraron lentamente sobre sus cabezas y gritaron al mismo tiempo. El venado chilló igual.

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Sasuke y Naruto encontraron una pequeña cabaña cerca del río.

A lado de esta, había una más pequeña que parecía que era para guardar objetos.

Jun, Yuu y Arata, vieron la puerta media abierta e inocentemente creyeron que podrían encontrar algo de comer allí. Por lo que eso, sumado a su curiosidad, les hizo correr al interior de aquella casita.

––Arata! ––llamó Sakura con la pequeña Ayumi en brazos.

Sasuke fue el primero en reaccionar y corrió tras ellos, un ruido de unas latas caer, se escucharon y Naruto se apresuró. Miró sorprendido cómo de un momento a otro, los niños y él estaban cubiertos de pintura roja. Y además, apestaba, al parecer, esa pintura llevaba tiempo allí.

––Naruto sacó de ahí a sus hijos y Sasuke hizo lo mismo con el suyo.

Sasuke le miró ––No lo digas.

Naruto sonrió ––Ese color te queda bien y además hueles bien también.

––Tch!

Sakura llevó una mano a su boca ––Mi amor! Apestas…

––No puede ser, Jun, Yuu, ¿ustedes también? ––dijo Hinata.

Afortunadamente la pintura no llegó a sus rostros pero sí a sus ropas y cabello.

––Ni siquiera podemos lavar a nuestros niños con esa agua tan helada y ahora tenemos a más niños sucios ––dijo Sakura.

––Bueno, pues yo si puedo…

––Ni se te ocurra tocar esa agua tan fría Sasuke ––advirtió Ella.

Naruto puso una mano en el hombro de su amigo ––Vamos Sasuke-chan, una vez que la pintura se seca te acostumbras ––dijo Naruto como si nada.

A Sasuke se le marcó una venita en la sien.

––Mejor busquemos ramas secas para hacer una fogata ––Dijo Hinata.

––Es mejor, la cabaña está vacía y en malas condiciones. Es mejor que hagamos una fogata e intentemos pescar algo.

––¿Tú pescas? ––preguntó Sasuke.

––Claro que sí, incluso mis hijos… ––Naruto frunció el ceño ––Mis hijos…

––Por alguna razón, estoy tranquilo y créeme que yo sé cuando mis hijos están en peligro ––Dijo Sasuke.

––Yo estoy preocupada… pero no siento angustia ¿sabes? ––le dijo Sakura.

Hinata tomó el hombro de Naruto ––Ellos van a estar bien.

Naruto asintió ––Si de algo estoy seguro, es que mis hijos están preparados para cualquier tipo se situación y esto es una prueba más. Sasuke, Sakura, sus hijos estarán bien. En cuanto Boruto los encuentre, él se encargará de cuidarlos.

––Bueno, por ahora, debemos hacer una fogata para que no les de frío a los niños, luego Sakura y yo iremos a buscar recepción ––dijo Sasuke.

––Bien, en marcha ––dijo Naruto.

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Boruto suspiró por enésima vez al ver a Sarada encogerse de frío, a unos pasos delante de él, ella llevaba consigo un suéter tan sencillo y él había intentado darle su chaqueta, pero ella se había rehusado. Él tenía una sudadera puesta bajo la misma. Se la quitó y caminó directo a ella para ponérsela sobre los hombros provocando que esta respingara. Volteó a verlo.

––¿Qué haces?

––Cúbrete, es mejor así.

––Pero…

––Silencio, no voy a aceptarla de vuelta.

Ella le miró un poco indignada pero el olor del perfume que emanaba esa chaqueta le gustó. Le hizo sentirse a gusto y pronto, el peluche que tenía por el interior la conforto.

Boruto sonrió levemente al ver que esta terminó por aceptarla.

"¡AAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!"

Ambos pararon al instante para escuchar los gritos de los chicos.

Ella miró a Boruto ––Son ellos!

Él asintió y comenzaron a correr. Pararon de repente al ver a los tres correr en su dirección. Boruto frunció el ceño al ver que Haruto movía las manos desesperadamente como si quisiera decirle algo.

––¡Corraaaaaaaaaaaaaaaaaan! ¡De prisaaaaaaaaaaaaaaaa! Corraaaaan!

––¿Qué…?––murmuró ella confundida.

––¡EL MALDITO ANIMAL ESTÁ POSEÍDO! ¡CORRAAAAN! ––gritó Haruto

Boruto y Sarada abrieron los ojos al ver tras ellos a un venado de casi dos metros.

Sarada chilló y los chicos pasaron de ellos. Boruto reaccionó y tomó a Sarada de la mano para comenzar a correr.

Boruto, a la par con Haruto le habló mientras corrían.

––¿Por… qué no me… sorprende que estén metidos en algo como esto?

––Cierra la boca Boruto-nii, no es el momento! Créeme! ––gritó Haruto

Gracias a Boruto, lograron escapar del animal, y ya ocultos entre las ramas, Boruto Habló.

––¿Qué es lo que apesta?

Nagato se acomodó las gafas ––Un Zorrillo nos roció arriba de un árbol.

Boruto suspiró ––Esto… es un accidente ¿Verdad?

––No lo es–– dijo Nagato.

––Oigan, oigan, eso no importa ahora, lo importante es que me quiten esta cosa ya! ––dijo Haruto.

Boruto frunció el ceño ––¿Qué es esa cosa?

––Haruto compró en línea ese aparato que según él es un dispositivo para controlar a los animales, pero es todo lo contrario, esa cosa los vuelve salvajes y por eso desde que entramos a este bosque, los animales nos han perseguido y atacado. Esa cosa no funciona bien y tenemos que quitársela ya o ese venado loco nos encontrará ––dijo Nagato.

––Rápido Boruto-nii, ayúdame.

Boruto tomó la muñeca de Haruto y la examinó ––Voy a necesitar un alfiler o algo como una aguja.

––¿Y de donde rayos vamos a sacar algo así?

Sarada le mostró uno de sus pendientes ––¿Te sirve esto?

Boruto asintió ––Si, es perfecto…

Ambos se miraron y luego desviaron la mirada. Ryusuke carraspeó.

––De prisa hermano… ––apuró Haruto.

––Bueno, ustedes apestan y eso ya es demasiado, no puedo concentrarme bien.

––Ya está! Dijo Haruto para luego lanzar el aparato lejos de allí.

––Haruto, ¿hasta cuándo vas a dejar de confiar en esas cosas?

––No más hermano, te lo juro ––afirmó Haruto.

––Bien, está anocheciendo, debemos irnos.

Todos asintieron y se dejaron guiar por Boruto. Este se detuvo al ver una marca en el árbol.

––Es de papá, nos dejó una pista sobre don están ellos ––Dijo Boruto.

––Genial! ––dijo Haruto.

––Continuemos ––dijo él.

––Fuiste muy bueno al encontrarnos hermano ––Dijo Haruto.

––Claro que sí ¿O ya olvidaste el entrenamiento del campamento? ––dijo Nagato.

Haruto se llevó una mano a la quijada.

––O sí… ese campamento… muy extraño por cierto… ––murmuró Haruto, como si recordara algo.

Sarada y Ryusuke se miraron entre sí.

El último se encogió de hombros.

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Naruto se acercó a Hinata, quien amamantaba a Minato.

––Al menos toda esa leche no se va a desperdiciar, me sorprende que Minato aún la acepte después de meses tomando del biberón.

––Así es… debe ser porque tiene hambre ––Hinata le miró detenidamente ––Cielo, ¿no te arde esa pintura?

––No ––este miró a sus pequeños jugar con una palo ––Y parece que a los niños tampoco.

Hinata sonrió ––¿Cómo vamos a quitar esa pintura?

––Mejor dicho, ¿Cómo le vamos a quitar ese chocolate a nuestro hijo?

Hinata comenzó a reír ––No lo sé…. Hahaha! ¿Te das cuenta? Nuestros hijos son un desastre…

El pequeño, sin despegar su boca del pecho de su madre, miró a su padre. Este sonrió.

––Eres un glotón Minato.

Luego de un rato, Minato se unió a sus hermanitos, a la distancia, Hinata le observaba.

Daisuke se acercó a Sakura ––Madre, déjame lavarme este vómito.

––No hijo, además ya se ha secado.

––Pero huele mal…

––He dicho que no. Si yo me ensuciara, créeme que me aguantaría.

Daisuke bufó y recresó con Haru y Hiro. Quienes lanzaban rocas.

Hinata y Sakura observaron a Ryuu, Mayuri y Hiroshi correr uno tras otro. Hasta que Hiroshi cayó de repente y resbaló en el interior de un charco de lodo que tenía algo de profundidad, Mayuri y Ryuu se acercaron a él cayendo al interior igual. Ambas se alarmaron al ver que se hundían un un poco hasta la cintura, eso no era normal en lo que oarecía ser un simple charco de lodo.

Un paso en falso y ambas terminaron cayendo dentro. Los niños reían divertidos (a estos niños no les asusta nada -_-´)

Himawari, quién venía con unas varas secas, corrió a ayudarlas al ver que ellas resbalaban.

––Saca a Mayuri hija ––dijo Hinata.

Himawari así lo hizo, una vez sacó a Mayuri, los tres pequeños corrieron directo a su hermana para empujarla, Himawari cayó estrepitosamente.

Cuando se incorporó les gritó ––Me las van a pagar mocosos!

––¡Mamá! ¿Qué hacen? Preguntó Sarada, quien corrió a verlas apenas llegaron.

––Sarada, Hija, ayúdanos a salir de aquí! ––dijo Sakura.

Ryuu y Hiroshi, aún adentro comenzaron a empujarse mientras se divertían. Sakura salió y Sarada intentó sostener a su hermano, pero estese movía mucho. ––No te muevas Hiroshi…

Esta pisó mal y terminó cayendo con ellos, eso sirvió para que los pequeños se separaran y Hinata lograra salir con su pequeño.

Sarada salió de ahí con su hermano con ayuda de Sakura.

Ambas madres suspiraron al ver el estado en que se encontraban.

Daisuke se acercó divertido ––Recuerda que has dicho que no te lavarías madre.

Sakura se sorprendió de ver a su hijo tan alegre que sólo atinó a sonreír.

––No pienso retractarme hijo.

––Eso fue divertido! ––dijeron Haru y Hiro.

Sarada cayó en cuenta que había arruinado la chaqueta de Boruto. Le miró apenada. Cuando este se acercó junto con sus hermanos. Quienes fueron abrazados por sus madres.

––Lo siento mucho… yo…arruiné tu…

––Descuida, no importa.

––¡Claro que importa!

Boruto le miró sorprendido ella volvió a apenarse ––Yo… la lavaré y te le daré justo como me la prestaste.

Boruto asintió ––Entonces estaré esperándola.

Ella sonrió y asintió. Caminó directo a Himawari, quien preparaba la fogata.

––¿Te ayudo? ––preguntó.

Himawari sonrió ––Gracias Himawarila miró de reojo ––Y…. ¿Te llevas bien con mi hermano?

Sarada le miró sorprendida––Ah… si.

––Qué bien.

Sakura y Hinata se separaron de sus hijos ––Apestan! ––dijeron ambas.

––Un Zorrillo loco nos roseó ––dijo Haruto.

––Y también fuimos acechados por un venado igual de loco ––Dijo Ryusuke.

––Será mejor que nos lavemos ––Dijo Nagato, ambos asintieron.

––Ni lo piensen, el agua está helada y no será bueno para ustedes ––Dijeron las mamás.

––Pero… madre ¿Acaso ya nos vistes? ––dijo Haruto.

––Si, y lo siento hijo, pero no van a tocar esa agua.

––No es cierto ––se quejó Haruto.

Naruto, quién venía con Sasuke miraron a sus hijos ––¿Están bien?

––Si, estamos bien.

––¿Papá? ––dijo Ryusuke al verlo hecho un desastre.

––Creo que no fui el único que la pasó mal ––le dijo Sasuke a su hijo.

––¿Por qué apestan? ––preguntó Naruto.

––Un Zorrillo nos roció ––Contestó Haruto.

––Vaya…

Rato después todos se acomodaron alrededor de la fogata. Prepararon los pescados y Sakura y Sasuke se fueron a buscar recepción.

––Sasuke… ¿Te das cuenta?

Este le miró, su esposa estaba cubierta en lodo pero aún así se veía encantadora.

––A pesar de lo que ha pasado el día de hoy… ¿Viste a nuestros hijos? Es la primera vez que los veo reír y jugar. Casi nunca podemos estar con ellos en noche buena, y sin embargo… a pesar de lo desastroso que ha sido el día… ellos están bien y nosotros estamos con ellos.

Sasuke sonrió ––Tal vez tienes razón… incluso yo estoy cubierto de pintura.

––Hahahaha… si…

Sasuke la abrazó y continuaron el paso. Ella trató de separarse Espera Sasuke, te voy a ensuciar…

––¿De verdad crees que eso importa? ––dijo señalándose a él mismo.

Ambos se abrazaron y caminaron.

Naruto, Hinata, sus hijos y con ellos, los hermanos Uchiha, se encontraban en medio de un bosque oscuro. Su única compañía: Una fogata y unos pescados que se asaban en dicho fuego. Todos miraban ansiosos aquellos pescados esperando comer algo por fín.

Naruto, manchado completamente de pintura verde al igual que los cuatrillizos, la pequeña ayumi y Hana.

Hinata, cubierta de lodo al igual que Himawari, Ryuu, Mayuri, Hiroshi y Sarada.

El bebé Minato tenía la carita rellena de chocolate que ya se había secado y por supuesto, toda su ropa estaba manchada de eso.

Jun, Yuu y Arata estaban cubiertos de pintura Roja.

Haru, Hiro, y Daisuke…. Ellos estaban cubiertos de… vómito (de los cuatrillizos).

Haruto, Nagato y Ryusuke, tenían algunos raspones y las ropas rasgadas y sucias aunado a eso… apestaban debido a que un zorrillo los había roseado con su fétido olor.

Todos estaban mal excepto Boruto, él se encontraba en perfectas condiciones, ninguna mancha, ropas limpias, la cara perfecta… todo bien.

––Enserio… todos apestan… ––murmuró Boruto, a su lado, Sarada le miró.

––Cómo es que tú…

––¡No es justo! Boruto-nii no tiene nada! ––se quejó Haruto.

Ryusuke le miró serio ––No sé si te des cuenta pero… probablemente a nosotros no nos hubiera pasado nada si tú no hubieras curioseado con ese aparato Haruto.

Nagato asintió mientras intentaba limpiar sus gafas. Haruto se encogió de hombros.

––¡Oye! ¡Que lo que pasó al principio fue un accidente!

––Cómo haya sido Haruto, tú y yo vamos a hablar sobre las compras por internet.

––Créeme padre, he aprendido la lección.

Jun y Yuu miraban fijamente los pescados

––Papá… ¿Ya podemos comer?

Naruto sonrió ––Me parece que ya están. Boruto, ayúdame a repartir.

Los pequeños repiqueteaban sus piecitos. Pues ya tenían hambre.

Sasuke y Sakura llegaron.

––Logré comunicarme, y tienen nuestra localización, vendrán por nosotros en unas horas.

Hinata sonrió y le ajustó bien el gorrito a Minato.

Los Uchiha tomaron asiento.

––Mamá estos pescados se ven deliciosos ––Dijo Arata.

Sasuke sonrió. Comieron en silencio hasta que de un momento a otro. Ryusuke y Haruto comenzó a reír incontrolablemente. Nagato comenzó a sonreír.

Sasuke miró al más serio de sus hijos reír.

––Estás recordando lo que pasó con el venado ¿no? ––dijo Haruto.

––Es… todos lo que pasó… jamás pensé que algo así me pasaría.

––Realmente hoy nos pasó de todo ––dijo Naruto.

Todos comenzaron a reír descontroladamente. El tiempo se detuvo para Sasuke, y observó a sus hijos como nunca. Miró a su esposa y mientras esta sonreía asintió. Por primera vez en mucho tiempo, se permitió reír con sus hijos.

Hiroshi se acercó a él ––Papi, esta es la mejor cena que he tenido.

Sasuke abrazó a su hijo.

––La cena de Noche buena más genial de la vida ¿No? ––dijo Haruto.

Todos rieron de nuevo.

Rato después todos los niños se pusieron a jugar en la orilla del río. Unos lanzaban rocas, otros corrían e incluso Sarada se encontraba sentada platicando con Boruto mientras esta señalaba su chaqueta puesta.

Sasuke observó a todos, su pequeña Ayumi, sonreía de la mano de la pequeña Mai. A su lado, Naruto con Minato en brazos tomó asiento.

––Somos un desastre pero… estamos todos bien ––dijo.

Sasuke miró al bebé cubierto de chocolate y sonrió.

––No me lo tomes a mal, pero tus hijos son un desastre… adorables… pero un desstre.

––Hahahahaha, tienes razón hermano. Son traviesos y curiosos, esa misma curiosidad nos traes más de un problema, pero aún así… Hinata y yo los amamos.

––Al fin y al cabo son nuestros hijos…

Naruto asintió.

––Debo confesar que gracias a ti y a tus hijos… he podido disfrutar mejor de mis hijos. A pesar del escenario… esto es lo mejor.

––Lo es ––dijo Naruto mirando a los chicos.

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Soredewa, Mata ashita.