Mi Adorable Multitud 16

Datos de edades:

Boruto: 19 años

Himawari: 17 años

Haruto y Nagato (pelirrojos, ojos azules, nagato usa gafas): 15 años

Kushina, Sara y Mito (pelirrojas, ojos azules): 13 años

Haru, Hiro y Hana (peliazules, ojos azules):11 años

Jun y Yuu (Rubios, ojos azules): 8 años

Ryuu y Mayuri (peliazules, ojos claros): 6 años

Natsu, Arata, Daiki y Mai (Rubios, ojos azules): 4 años

Minato (Peliazul, ojos azules): 1 año

Matrimonio Uchiha:

Sarada: 18 años

Ryusuke (pelinegro, ojos verdes): 15 años

Daisuke (pelinegro, ojos negros): 11 años

Arata (pelinegro, ojos negros): 8 años

Hiroshi (pelinegro, ojos verdes): 6 años

Ayumi (cabellos rosas y ojos verdes): 4 años

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Capítulo 16: "Inocencia en todos los aspectos"

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Haruto miró sorprendido a la chica frente a él. Algo apenada, Madoka le extendía una bolsa.

Él parpadeó —Ah… ¿Qué es eso?

—Es… una forma de agradecerte por tu ayuda…. —ella le miró a los ojos—Gracias Haruto.

Él sonrió apenado y llevó su mano a la nuca —No debiste molestarte, no soy de los que piden algo a cambio, descuida.

—Si no lo aceptas me voy a ofender.

Él le miró sorprendido —Ok… —Haruto tomó la bolsa y miró dentro de ella.

—Son galletas… yo misma las hice… creo que es lo que mejor sé hacer.

—Vaya, pues huelen deliciosas… me muero por probarlas —este le miró —¿Puedo?

—A… adelante.

Haruto, muy animado, decidió sacar la pequeña caja y la abrió, tomó una y la llevó a su boca, miró a Madoka.

—¡Deliciosas!

Ella se sonrojó de pronto se sentía feliz —¿De verdad te gustaron?

Él asintió mientras comía otra.

—Me alegra… entonces… adiós y gracias —dijo mientras daba vuelta y se iba.

—¡Espera! —ella se detuvo de golpe. Haruto se acercó a ella con una sonrisa —Tal vez empezamos mal —le extendió la mano—Seamos amigos.

Ella le miró sorprendida, luego dudó.

—¿No quieres?

—No es eso, mira, no tengo muchos amigos, de hecho Yana es a la única a la que considero mi amiga… casi nadie tolera mi temperamento.

—Pues a mí no me importa —le ofreció nuevamente la mano.

—Estás advertido —dijo mientras aceptaba la mano. Él asintió —Bueno… me voy.

—Nos vemos en clase —dijo él para retirarse.

La chica de ojos verde suspiró una vez estuvo fuera de su alcance, ese chico de verdad era muy extraño.

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Kyoka era el nombre de aquella chica que se encargaba de la biblioteca en la Universidad. Desde que lo había conocido a él, se había enamorado, no había duda, él era perfecto en todos los sentidos, además le gustaban los libros, justo como a ella. Gustaba de observarlo cada que este se introducía de lleno a la lectura y se llenaba de emoción cada vez que este le hablaba, aunque fuera para cruzar sólo un par de palabras. Sabía que se llamaba Boruto Uzumaki y que estudiaba Medicina. Que tenía tres amigos de nombre Mitsuki, Inojin y Shikadai y que almorzaban en el patio, nunca en la cafetería. Que tenía 19 años y que vivía a las afueras del pueblo en un barrio lujoso. Era perfecto. Qué bueno que habían regresado de las vacaciones de Navidad, pensaba que iba a volverse loca debido a que no había podido verlo.

Caminó alegremente por los pasillos de la Universidad, llevaba una solicitud para cambio de carrera, ella estaba en administración, pero se cambiaría a Medicina, justo en el mismo curso que él. Tocó la puerta de Registro escolar y pasó.

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Escuela Primaria "Héroes de Konoha"

Jun y Yuu se encontraban en unas mesas en el patio de la escuela, en donde almorzaban con Ryuu, Mayuri, Haru, Hiro y Hana, Arata, Hiroshi y Daisuke.

Jun (rubio, ojos azules, marcas en las mejillas), de 8 años era un niño enérgico y muy expresivo en cuanto a decir las cosas como eran, él no se quedaba callado cuando había algo que decir o lo que pensaba, pero tenía un aire un tanto serio, por lo que había logrado congeniar bien con Arata Uchiha quien era también era serio. A diferencia de Jun, su hermano Yuu era un niño tímido (él no tenía las marcas en las mejillas), era más abierto sólo cuando estaba con su familia, pero una vez en la escuela, era extremadamente tímido y se ponía nervioso cada vez que un compañerito se acercaba a hablarle.

Cierto día, a Yuu le había llamado la atención algo: se trataba de una compañera de clases. Una niña de cabellos negros y largos, tenía la piel extremadamente blanca, y siempre andaba con la cabeza mirando al suelo. También estaba sola. Realmente daba un aire un tanto deprimente, aunque eso no era todo, la niña era molestada constantemente por sus compañeros y las niñas le miraban mal.

Ese día, los niños corrieron cerca de ella y la empujaron provocando que sus libros cayeran al suelo, ella no dijo nada y se limitó a recogerlos. Por instinto, quiso acercarse para ayudarle, pero un compañero le detuvo.

—No te vayas a acercar a ella, esta maldita. Su mamá y su abuela son brujas.

Él parpadeó y miró a los demás quienes asintieron convencidos. Yuu miró a Arata y este sólo se encogió de hombros restándole importancia. Un poco confundido, decidió seguir a su hermano y Arata al patio. Algo que no podía negar a pesar de su timidez, era que él era extremadamente curioso, por lo que más tarde, le preguntaría a su mamá si las brujas existían de verdad.

Hiroshi jugaba con Ryuu en la cancha, ambos se pasaban la pelota mientras Mayuri les observaba sentada en las gradas. Debido a su debilidad, ella no podía hacer ejercicios físicos, tal vez sólo un rato, pero sus padres le habían dicho que era mejor no arriesgarse cuando ellos no estuvieran cerca. Una pequeña pelirroja de la misma de edad que ella, de cabellos cortos se sentó a su lado.

—Hola, ¿Por qué siempre estás sola? Es decir siempre estás con tu hermano y ese niño de allí pero cuando se ponen a jugar tú no participas, eso es raro ¿no? ¿ellos te excluyen? Eso no es muy bueno de su parte porque nadie debe hacer eso con los otros o al menos es lo que yo pienso, pero si de verdad quieres jugar pienso que debes decirles y no quedarte a observar, ¿Sabes? Yo también tengo un hermano pero como es más grande que yo pues él se va con sus amigos y me quedo sola, por cierto mi nombre es Orihime ¿Y tú cómo te llamas? —terminó finalmente aquella niña.

Mayuri le miraba curiosa y sólo se había limitado a asentir mientras ella hablaba sin parar. Sonrió dulcemente —Yo soy Mayuri Uzumaki.

—Mucho gusto oye si no tienes amigas yo puedo ser tu amiga, yo tampoco tengo amigas y me gustaría tener una ¿sabes? Las niñas me rechazan y no me quieren porque dicen que hablo mucho ¿Tú crees que hablo mucho? —Mayuri, sin querer perder la conversación negó lentamente —Que bueno, la verdad es que el doctor dice que es algo que no puedo evitar, además ellas dicen que soy pobre y que tengo piojos y mis ropas son viejas pero no es verdad yo me baño todos los días aunque si soy pobre pero mi hermana mayor dice que eso no malo ni algo por lo que deba avergonzarme. Mis padres decían que vergüenza es que te atrapen robando lo importante es que nosotros tengamos algo a lo que llaman dignidad.

Mayuri asintió con una sonrisa —Esta bien, seamos amigas.

—Que bueno muchas gracias por aguantarme.

Hiroshi miró a las gradas y le hizo un ademán con la cabeza a Ryuu para que viera en la misma dirección.

Ryuu miró curioso a la niña que le decía quien sabe cuántas cosas a su hermana y esta reía.

—Está con el loro.

Ryuu le miró —¿loro?

—Esa niña no para de hablar, lo hace todo el tiempo y por eso nadie se le acerca. Al parecer ya atrapó a tu hermana, pobre —dijo burlón.

Ryuu se encogió de hombros —Pues parece muy animada, no importa, si la hace reír así, mientras no esté sola está bien, continuemos.

Ambos volvieron a su juego.

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Mansión Uzumaki-hyuga

Hinata se encontraba en el jardín en compañía de Mayuri, ambas arreglaban los rosales. Yuu se acercó.

—¿Madre?

Hinata le miró con una sonrisa —Dime hijo.

Yuu pareció pensarlo mientras miraba en otra dirección. Hinata conocía muy bien a cada uno de sus hijos, su hijo estaba pensando en algo que le causaba mucha curiosidad pero que le costaba trabajo decir. Ella dejó las tijeras en el suelo y se dirigió a su pequeño rubio.

—Dime mi vida, ¿Qué es lo que piensas?

Yuu le miró finalmente —¿Qué es una niña maldita?

A Hinata le tomó por sorpresa aquella pregunta, parpadeó, su pequeño le miraba curioso.

—¿Por qué preguntas eso?

—En mi escuela hay una niña que dicen que esta maldita, por eso nadie se le acerca y siempre está sola, unos niños la molestan siempre, iba a acercarme a ella pero ellos dijeron que no lo hiciera porque estaba maldita y que su abuela y su mamá eran brujas.

Hinata le miró aún más sorprendida, recordó cuando era molestada y se creaban rumores ridículos acerca de ella. Negó.

—No hijo. Eso no es cierto. Una niña no puede estar maldita, además esa es una palabra muy fuerte. Ten en cuenta que sólo son juegos de niños. Lamentablemente algunos niños van creciendo con otro tipo de pensamientos y disfrutan de molestar a sus compañeritos. Eso no es verdad hijo, nunca te dejes llevar por esas cosas y no lastimes a nadie.

El pequeño negó —¿Entonces ella no está maldita?

—Así es hijo, son solo juegos. Piénsalo bien, esa pequeña debe sentirme muy sola y triste, ¿Por qué no intentas ser su amigo?

El pequeño asintió y salió corriendo.

Hinata negó con una suave sonrisa —Mis niños están creciendo —miró a Mayuri y la abrazó —tú no crezcas mayu-chan!

La pequeña sonrió.

Haruto se encontraba acostado en su cama mientras comía las galletas. Nagato entró y le miró curioso, se acercó y tomó una galleta. La escupió.

—demasiado dulce… demasiada canela.

—debes estar de broma, son deliciosas.

—Tu sentido del gusto es demasiado extraño.

—Pues a mi me gustan.

—¿de dónde las sacaste?

—¿Recuerdas a Madoka?

Nagato asintió.

—Pues ella me las dio como agradecimiento.

Su hermano le miró sorprendido —¿Esa chica te las dio?

—Así es —dijo mientras se llevaba otra galleta a la boca.

—Este mundo se ha vuelto loco… —murmuró.

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Ciudad de la lluvia.

Barrios peligrosos.

Una mujer de cabellos lila se acercó a un tipo corpulento de cabellos naranja.

—Ya está todo listo… Pein.

—Bien, enciende el monitor Konan.

Ella tomó el control y prendió la pantalla. La imagen de un tipo visiblemente torturado y atado a una silla apareció en la imagen. Parecía que sollozaba. Un tipo rubio con un flequillo largo se asomó y saludó a Pein.

—Jefe! ¿lo ve? Aquí está, es el pendejo que se dejó atrapar. Díganos qué hacer, por ahora ya le dimos una calentadita.

—Déjame hablarle.

Deidara asintió y levantó la cabeza del tipo obligándole a mirarlo. Pein habló.

—¿Vez lo que pasa cuando no sabes hacer tu trabajo?, te advertí que Namikaze no debía siquiera darse cuenta de cómo acabábamos con su compañía y tú te dejas atrapar fácilmente.

—¡Por favor! No me mate! ¡le juro que no sé como se dio cuenta sobre mí!

—¿no lo sabes? Oh, yo te lo diré: fuiste demasiado obvio.

—¡No es así!

—¿insinúas que miento?

—¡No señor!

—Nadie se burla de Akatsuki y como ya la policía te tiene en la mira, no vamos a arriesgarnos.

—¡Señor! Perdóneme la vida!

—Ridículo… —le dio la señal a Deidara y este sonrió, tomó el arma, y ante los gritos de súplica le disparó al tipo tres veces en la cabeza. La pantalla se llenó de sangre.

Konan apagó el monitor.

—Prepárate Konan, quiero que vayas a Konoha, ya sabes lo que tienes que hacer.

Ella asintió y salió del lugar.

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Sumire se encontraba visiblemente molesta, había ido tras Boruto y se encontró con algo desagradable: Sarada le estaba entregando una bolsa y este la aceptaba. Estuvieron platicando un rato hasta que ella se levantó y se fue dejándole, observó como él no le quitaba la vista hasta que desapareció. Esa era la segunda vez que los veía juntos ¿Qué era lo que ella le había entregado?

Mientras tanto, Boruto suspiró, para empezar, ¿por qué se había molestado? Sólo le había preguntado el por qué no tenía amigos y por qué parecía esconderse de Sumire. Ella se había levantado abruptamente y se había ido sin decir nada. Estaba decidido a irse pero frente a él apareció Sumire con una sonrisa amigable.

—Hola ¿Puedo sentarme?

—Adelante.

Ella así lo hizo.

—Sé…. Que no debo meterme pero siento que sería muy mala onda de mi parte que no te dijera lo que sé para advertirte.

Boruto le miró —¿Advertirme?

Ella pasó un mechón de su cabelló tras su oreja —Es sobre Sarada.

Este frunció el ceño —¿Sobre ella?

Esta asintió —Si, mira, ella no tiene una muy buena fama por aquí, te lo voy a decir porque somos amigos ¿no?, el caso es que ella… estuvo involucrada con varios chicos en la preparatoria, bueno, ella siempre había sido muy… liberal. La gota que derramó el vaso fue durante un fiesta, por dios es que ni yo puedo pensar en ese día sin recordar las… cosas que hizo, ella… se encerró en una habitación con cuatro chicos… —ella desvió la mirada —entre ellos estaba mi ex… no puedo imaginar qué clase de cosas sucias hicieron….

Ella no pudo continuar, pues Boruto se había levantado de repente —Tengo una clase ahora, me voy —dijo conteniendo su molestia.

Ella se levantó —Lo siento, pero creo que debías saberlo.

—Hasta luego Sumire —dijo para retirarse.

Sumire sonrió mientras le miraba alejarse. Eso le enseñaría a Sarada Uchiha a no meterse con ella.

Boruto entró a los baños que estaban solos y golpeó una de las puertas del baño. Se recargó frente al espejo y apretó la mandíbula. Negó, eso no podía ser cierto, pues ella no se comportaba como Sumire la había descrito. Se miró en el reflejo y de repente sonrió.

—Aaa! ¿Qué rayos me pasa? Jamás me había puesto así por una chica, ni siquiera puedo imaginarme eso… pero si su comportamiento tiene que ver con esa fiesta…y esos cuatro supuestos chicos… puede ser…

Un chico entró de repente, Boruto le miró y este parecía asustado. Tres chicos entraron y el chico retrocedió. Boruto regresó la vista al espejo.

—Vamos chicos… les he dicho que no traigo más dinero… —dijo el joven con lentes mientras retrocedía.

—¿Crees que puedes engañarnos? Tu padre es el presidente de Kaminarimon, es seguro que traes más que esto —dijo el chico mientras le mostraba una buena cantidad de dinero.

El chico levantó las manos —les juro que no traigo más!

El chico iba a decir algo más pero se detuvo, y centró la vista en Boruto, que se encontraba mirándose al espejo. Miró el reloj de último modelo que traía y chifló.

—Miren chicos, aquí al parecer hay otro niño rico, miren sus ropas y ese reloj.

—Oye niño bonito, danos ese reloj, no combina contigo. Pero seguro que a mí me queda.

Boruto ni siquiera les miró —Ustedes, ¿A qué rayos vienen a la Universidad?

El chico le miró enfadado —¿Qué dijiste basura? ¿Podrías repetirlo en mi cara?

Esta vez, Boruto se acercó a ellos.

—Dije que personas como ustedes son basura para la sociedad, ahora vas a darme ese dinero y te vas a largar con tus amiguitos por las buenas.

El chico al que intimidaban se acercó alertado —No les provoques, ellos son fuertes.

—Esta bien, estoy esperando una respuesta.

—Aquí está tu respuesta! —dijo lanzando el primer golpe.

Boruto lo bloqueó y dobló su brazo, los otros dos se fueron sobre él y Boruto lanzó al chico a uno de ellos mandándoles al suelo, derribó al otro y le dio un golpe en la cara seguido de otro en el estomago, el chico cayó al suelo semi inconsciente y los otros dos se fueron sobre él. Pateó a uno en la cara mandándole al suelo. Tomó al último y le golpeó dos veces en el rostro, luego lo pegó a la pared.

—El dinero.

Rápidamente el chico se lo dio. El joven emocionado aprovechó y se acercó —¡También el reloj! Es un obsequio muy preciado de mi padre.

El chico se lo quitó y el joven de lentes lo tomó. Luego de eso, Boruto lo lanzó al suelo, pasó sobre él y se lavó las manos en el lavabo como si nada. Tomó una toalla y se secó las manos.

—Realmente no me encontraron en mi mejor estado de ánimo…

Tomó la bolsa y salió del lugar seguido de aquel chico.

—Eso fue genial! Gracias por ayudarme! Creí que meterían mi cabeza en el escusado.

—No fue nada, detesto a ese tipo de gente.

—Soy Denki Kaminari—dijo ofreciéndole le mano. Boruto le miró unos segundos y luego la aceptó.

—Boruto… Uzumaki.

—Mucho gusto, oye, déjame invitarte el almuerzo.

—No es necesario, tengo clases ahora y ya he comido.

—Entonces mañana ¿Qué dices? Te compraré lo que quieras.

Boruto pareció pensarlo —Esta bien, quiero Pan de Yakisoba.

Denki asintió —Esta bien pero… ¿No quieres algo más caro? Puedo comprar lo que sea.

—No estoy siendo modesto, realmente quiero Pan de Yakisoba.

—Esta bien, nos vemos.

Boruto asintió.

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Durante la clase de deportes, Jun, Yuu y Arata le habían dado 4 vueltas a la cancha, para después, continuar un pequeño partido de básquet en la cancha al interior del edificio.

Un grupo de niños habían sacado más balones para practicar sus tiros, pero al final, todos se habían ido a los vestidores mientras dejaban a la niña "maldita" meter los balones.

Jun le miró al ver que no avanzaba —¿No vienes?

Yuu señaló los balones dispersados —Ayudaré a recogerlos.

Instintivamente, Jun miró a la niña, pero no dijo nada más, miró a su hermano y se encogió de hombros para continuar su camino con Arata quien igual no dijo nada.

Se acercó a la niña y comenzó a levantar los balones, ella le miró, pero no dijo nada. al final, él tomó el último balón y lo guardó en el costal, lo arrastró al interior de un pequeño cuarto y luego cerró la puerta. Cuando se dio vuelta, dio un respingo, no pudo evitarlo, la chica estaba parada frente a él con el rostro cabizbajo mientras su abundante cabellera y su piel blanca le daba el aspecto de la niña que salía de aquel poso…. Negó, eso no existía.

—Gra… gracias… —dijo demasiado bajito más él entendió.

Yuu asintió —¿Cuál es tu nombre?

Ella le miró por fín —¿No tienes miedo?

Él se encogió —Mamá dice que no es verdad, que sólo es un juego muy pesado de los niños…

La niña se sonrojó —Mi nombre es Lucy

—¿Lucy?

Ella asintió.

—Soy Yuu.

Luego de eso ambos no sabían que más decir.

—Podemos ser… amigos si tú quieres…

La niña le miró con ilusión, sus ojos azules como los de él, aunque un poco más claros se mostraban con un bonito brillo que le sorprendió.

—¿Serias mi amigo? Jamás he tenido uno —su voz se escuchaba un poco más clara.

Él asintió con las mejillas levemente sonrojadas.

El profesor llegó con ellos —¿Han guardado los balones? Bien hecho, pero es hora de ir a los vestidores, vamos, ustedes ya tienen un punto por esto —dijo el profesor Rock Lee animado.

Los niños se inclinaron y salieron del lugar.

—La juventud, la juventud —murmuró el profesor.

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Boruto se encontraba con los chicos almorzando, de pronto llegó un chico de gafas y peinado bastante formal. Parecía agitado.

—¡Boruto-kun! Qué bueno que te encontré! —dijo sonriente.

Mitsuki miró a Boruto —¿Quién es él?

—Chicos él es Denki, nos conocimos ayer. Ellos son mis amigos, Mitsuki, Shikadai e Inojin —presentó Boruto.

—Mucho gusto! —se inclinó enérgicamente, los chicos lo hicieron levemente.

—Siéntate con nosotros —invitó Boruto.

—Gracias! —dijo, luego tomó algo de su bolsa y una bebida —Tu pan de Yakisoba y una bebida.

Boruto la aceptó y sonrió —Gracias.

—¿Nos perdimos de algo? —preguntó Shikadai.

—Boruto-kun me ayudó ayer con unos tipos que querían robarme, él es genial —dijo con admiración.

—Vaya, hubiera querido ver eso —dijo Inojin.

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Sarada obviamente estaba confundida, le había tomado tiempo darse cuenta de que a Boruto le pasaba algo, parecía un chico normal pero… tenía algo peculiar en su persona: Sus repentinos cambios de humor. Aunque eran casi imposibles para otras personas ver aquello, ella si podía verlo. Podía cambiar de humor tan rápido como volver a la normalidad de inmediato.

Se abrazó a su almohada y se sonrojó al pensar que, lejos de asustarle eso, le parecía realmente… sexy… sacudió la cabeza.

Lo había pensado hace tres semanas, cuando, mientras estaban perdidos en el bosque, este había tenido ese comportamiento y lo confirmó hace un una semana, cuando luego de darle aquella bolsa en la que estaba su chaqueta perfectamente limpia, él pareció coquetearle para después preguntarle seriamente si algo le había pasado con algún chico debido a que se había dado cuenta sobre su comportamiento para con los ellos incluso con él. Ella no dijo nada más y le dejó sin más. Tal vez eso le había molestado, pues en los siguientes días, el no la miraba e incluso pasaba de ella. Le estaba ignorando. Estaba molesta, lo aceptaba, pero era muy orgullosa como para acercarse a preguntarle qué le pasaba, simplemente se dijo que no importaba, pues no era como si fueran tan cercanos. Sumiré siempre estaba cerca de él, así que no le sorprendía que ella le hubiera dicho algo y que él lo había creído todo. Al final, creyó firmemente que todos eran iguales.

No fue hasta el día de ayer, que este la interceptó y le saludó como si nada que se había convencido completamente sobre eso que tenía. Iba a mandarlo a la….. en fin, iba a hacerlo de no ser porque una vez más, con el rostro serio, este le dijo que necesitaba comprobar algo, ella le miró confundida.

—¿Comprobar algo?

—Estuve hablando con Sumire Kakei, al parecer ustedes se conocen hace años ¿No?

—No me interesa lo que hayas hablado con….

—Déjame hablar, sólo que ella parecía algo hostil cuando se trataba de ti y quería comprobarlo, en definitiva, ella te odia. Es por eso que no creo ni una sola palabra de lo que ella ha dicho de ti.

Sarada le miró sorprendida —¿Qué?

—Que no creo lo que ha dicho de ti, pero si quiero que me digas que pasó realmente.

Sarada frunció el ceño y se cruzó de brazos —¿Por qué quieres saber? A ti no te importa, no te conocía y ni siquiera estabas aquí cuando… eso sucedió.

—Sólo quiero saber —afirmó algo molesto.

—Pues ¡No!, no te metas en donde no te llaman Boruto, tú no tienes esos derechos tan personales.

—Sólo dilo —dijo mientras le miraba molesto.

—No me has contestado, ¿Por qué tanto interés?

Él desvió la mirada y apretó la mandíbula —Como quieras —dijo para retirarse visiblemente molesto.

Ella estaba sorprendida y molesta a la vez. Fue ahí donde se había convencido sobre sus cambios de humor. Suspiró y llevó una mano a su pecho. Sintió su corazón latir como loco, él se le había acercado mucho y por un momento, se había sentido… intimidada.

Salió de sus pensamientos cuando su celular sonó de repente con el timbre de mensaje. El mundo se detuvo cuando leyó el mensaje.

De: Boruto U.

"Nos vemos el lunes en el mismo lugar de ayer, tengo algo que decirte"

Leyó y releyó el mensaje ¿Qué quería decirle? Se mordió el labio. Tal vez sólo quería disculparse.

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Por otra parte, Boruto sí que estaba molesto, él se había prometido no interesarse en nadie, pero eso ya no era posible, tuvo un revelación cuando madre, con una sonrisa le había preguntado: "¿Quién es ella?" por supuesto él lo había negado, pero su madre se había encargado de sacar a la luz sus descuidos en algunas obligaciones que le tocaban y su padre le había llamado la atención más de una vez en su último entrenamiento esa mañana.

—Terminamos por hoy —dijo Naruto, al instante, todos los niños salieron corriendo.

—¿No es muy temprano? —preguntó Boruto.

—No eres tú el día de hoy, mejor dicho, hace ya algunas semanas, estas distraído y tu madre tiene razón…

—Papá no es eso…

—Te sugiero que le des prioridad a lo que sea que te esté molestando, haz lo que tengas que hacer y luego, vuelve en ti.

Boruto ya no tuvo tiempo de decir nada, su padre salió y este decidió quedarse sólo un rato. Luego, entró a la cocina para beber un poco de agua y su medre apareció tras él.

—¿Quién es ella?

Él escupió el agua y miró a su madre nervioso, carraspeó.

—No sé de que hablas…

—¿Crees que no sé lo que te pasa? ¿Por quién me tomas mocoso?

—Mamá… te aseguro…

—Estoy feliz por ti, realmente debe ser una buena chica, no te tomes tanto tiempo hijo, uno nunca sabe —dijo para después dejarle con la palabra en la boca.

Luego de eso se fue a tomar una ducha y lo pensó por un tiempo, finalmente, había decidido enviarle un texto.

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Naruto revisaba unos papeles en su oficina, de pronto, recibió una llamada.

—¿Qué sucede?

—El tipo que cometió el fraude… fue encontrado con tres tiros en el cráneo, lo abandonaron en un terreno baldío a las afueras de Konoha. Ten más cuidado a partir de ahora Naruto.

Naruto apretó la pluma y suspiró —Gracias Kakashi, nos estamos viendo.

Naruto pareció pensar algo, luego tomó su celular y marcó un número.

"—Papá! ¿Qué sucede?" —se escuchó una voz animada y chillona.

Naruto sonrió y negó —Hijo, esta tarde vamos a practicar con los tiros, avísale a Nagato y me esperan en casa temprano"

"—Genial!, ¡Allí estaremos!"

—Ok, no vemos entonces.

"—Adiós"

Naruto colgó, eso estaba comenzando y no dejaría que nada le intimidara. Ellos caerían uno a uno. De eso estaba seguro.

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Hasta aquí ¿Qué les pareció? Dejen sus adorables reviews.

¿Qué piensan de Boruto?

Próxima actualización: NaruHina "Súcubos, la guerra", los enfrentamientos continúan.