Capítulo 24
::::::1 hora antes::::::
Haruto frunció el ceño, no se esperaba que aquellos tipos fueran a tomarse poco tiempo para negociar con los otros involucrados. Sino hacía algo iban a llevarse a Ryusuke quien sabe dónde y a él lo llevarían con el tipo detrás de las amenazas a su familia, por una parte esa era una buena oportunidad para descubrir la verdad sobre aquél desconocido pero por otra, no podía dejar de lado a Ryusuke.
Un tipo se dedicaba a desatar a su amigo.
—¿A dónde lo llevan?—preguntó Haruto.
—Le sacaremos provecho de todas las formas posibles.
A Haruto no le gustó aquello —No entiendo… dijeron que no le harían nada.
—¡Cierra la boca! Demonios Hidan tenía razón.
Kakuzu entró con un teléfono en la mano y mse dirigió a Haruto —Cambio de planes, mientras podamos obtener dinero de cualquier forma que sea posible así será—se inclinó a Haruto "aún amarrado"
—Hay ciertos hombres mayores bañados en dinero, hombres pervertidos a los que les gusta tirarse a jóvenes.
Haruto abrió los ojos comprendiendo de que iba la cosa al igual que Ryusuke, quien ya había sido soltado y era sostenido por un hombre corpulento.
Kakuzu continuó —Tu amigo tiene buena pinta y se ve que es de los que no se dejan, a ellos les gusta eso, tú también valdrías mucho pero ya estás destinado para otra causa —dijo sonriendo —vamos, despídete de tu amigo.
Haruto sabía que esperar por su hermano o su padre no era una opción—¿Y si mejor me despido de ti?
Ryusuke aprovechó para golpear al tipo en el estómago con el codo utilizando una gran fuerza. Lo que lo descolocó y con una rápida maniobra, lanzaba el arma lejos de ellos. Al mismo tiempo, Haruto le había propinado un cabezazo a Kakuzu aturdiéndolo, él ya estaba suelto, por lo que no esperó a que se recuperara y un enfrentamiento comenzó, Kakuzu estaba sorprendido por los buenos reflejos y la respuesta de Haruto ante él, por un momento se creyó en ventaja pero Haruto era ágil, una patada voladora bastó para noquearlo por completo, jadeó al verlo en el suelo y de inmediato miró en dirección de Ryusuke, el tipo le estaba ganando en fuerza y no era para menos, era demasiado grande, sin pensarlo dos veces corrió en su dirección y se fue sobre él, Ryusuke aprovechó y le dio una patada en los bajos para después darle uno en el estómago. Finalmente Haruto le dio el golpe final dejándole igual de inconsciente.
Haruto le miró —Salgamos de aquí.
Ryusuke asintió y paseó su mirada a su alrededor, recogió el arma y la guardó. Ambos salieron del lugar, se escucharon unos disparos mientras corrían por los pasillos de aquel edificio abandonado y se ocultaron tras una pared. Haruto frunció el ceño cuando escuchó la estruendosa carcajada de Hidan.
—Debemos tener cuidado, ese tío está loco —dijo Ryusuke —al menos más que el otro.
Haruto asintió.
—Tenía tantas ganas de golpearte… gracias por darme una buena razón mocoso! —gritó Hidan—¡Vamos! ¡Sal!
Ambos jóvenes se miraron y asintieron. Unos instantes después, salieron corriendo por el pasillo de enfrente y los disparos no se hicieron esperar.
—¡¿Ahora huyes!?
Los dos no se fijaron y pisaron un lugar falso, ambos cayeron al siguiente piso de abajo, las tablas amortiguaron el golpe, pero Ryusuke se había lastimado el brazo, aún así, hizo el esfuerzo de levantarse. Haruto le ayudó en el proceso y corrieron a cualquier dirección.
—Si no tuviera un arma ya le habría… —Haruto pareció reaccionar y sonrió —pero si no puede matarme! Valgo mucho para ellos.
Ryusuke le miró incrédulo —No creo que eso importe, en primera él ya demostró que no le importa el dinero y en segunda, él está disparándonos.
Varios pasos se escucharon, había más tipos con ellos y ahora los estaban buscando.
—Estamos en un maldito hoyo… —dijo Ryusuke, ambos estaban en una especie de mini bodega, habían tablas y botes de pintura. Llevó su mano al hombro.
—¿Cómo lo sientes? —preguntó el pelirrojo mirándole.
—Creo que está dislocado…
—Creo que puedo hacer algo, pero debes aguantar.
—Hazlo de una vez.
Haruto asintió mientras tomó su brazo y le dio un jalón. Ryusuke contuvo un quejido.
—Parece que está bien —dijo examinándole —no te muevas mucho.
—Como si pudiéramos… aunque si no salimos de aquí… no van a encontrar.
—Yo saldré.
Ryusuke le miró sorprendido —¿Qué dices?
—Voy a salir y a enfrentar a Hidan, tú quédate aquí, estoy seguro de que mi hermano vendrá pronto.
—¡Otra vez no!
Haruto saltó de la sorpresa.
—Si ese es el caso, saldremos los dos.
—Pero…
—Escucha idiota, es la primera vez que conozco a un chico tan… valiente como tú y dispuesto a cualquier cosa, así que en poco tiempo he llegado a apreciarlos a ti y a Nagato, algo que, a excepción de mis hermanos, no me había pasado con otras personas, así que….
Ryuusuke no pudo continuar, pues Haruto le había abrazado de improviso conmovido por lo dicho.
—Oh! yo también te quiero hermano!
—Suficiente… —lo apartó como pudo. Haruto le sonrió.
—Lo siento tenía que hacerlo porque dudo mucho que vuelvas a decir algo así.
—Ni una palabra sobre esto ¿Está claro?
Haruto asintió —Bien, entonces…
Ambos asintieron en silencio.
….
Sakura abrazó a Hinata, ambas se estrecharon fuerte.
—Lo siento… —dijo Hinata.
—Nada de eso, nuestros hijos van a estar bien —afirmó Sakura.
—Siempre admiré tu fortaleza Sakura —dijo ella.
—Tú también lo eres, es solo que ahora esos desgraciados nos han dado en un punto muy sensible para una madre.
Hinata asintió y ambas tomaron asiento.
Hanabi entró a la sala sorprendiendo a ambas.
—¿Qué sucede? El ambiente está como muy raro —se sorprendió al ver los ojos llorosos de Hinata, ¿sería posible que hubiera peleado con Naruto? Sonrió para sus adentros.
—Hanabi, no te esperaba… —dijo Hinata, lo que menos quería era que su padre se enterara de lo que pasaba, no era bueno para su salud, y Hanabi no era muy prudente que dijera.
Hinata entró y se sentó frente a ambas.
—Aquí pasa algo… ¿Peleaste con tu esposo? Si es así no le tomes mucha importancia, esas cosas pasan en un matrimonio —dijo como si nada.
—Debiste avisarme que vendrías hermana, así hubiera preparado algo para recibirte.
Hanabi hizo un ademán con la mano restándole importancia —Bueno, de repente pensé que sería buena idea visitar a mi querida hermana.
—Justo en el momento perfecto… —murmuró Sakura con fastidio, tono que no pasó desapercibido por Hanabi.
Sin embargo, la castaña se contuvo, esa pelos de chicle le caía tan mal.
—¿De manera que no confías en mí? —dijo fingiendo dolor.
Hinata negó y se levantó del sillón para caminar de un la do a otro.
—Esta bien, solo no quiero que nuestro padre lo sepa porque su salud es delicada, ya lo sabes.
—Ya dime, me estás preocupando —dijo ella.
—Uno de mis hijos fue secuestrado esta mañana junto con uno de los hijos de Sakura.
Ella se sorprendió y pensó de inmediato en Boruto —¿Quién?
—Haruto…
Sakura frunció el ceño, ¿Acaso había visto a Hanabi suspirar? ¿Qué significaba aquello?
—Por dios… —fingió sorpresa mientras se llevaba una mano al pecho.
Hinata sonrió —Aunque sé que esta misma noche van a regresar.
Sakura asintió.
Hanabi se quedó callada y decidió esperar con ellas.
…
Un hombre en una sala de oficina oscura solo iluminada por tenues lámparas que hacían imposible ver su rostro se encontraba tomando una copa.
Un hombre entró.
—Señor, Pain dice que tiene a uno de los hijos de Namikaze.
—¿Enserio? Vaya… no pensé que obtendría resultados tan pronto.
—¿Qué prosigue?
—Que lo saquen del país cuanto antes y deposita lo acordado.
—¿Qué destino quiere?
—Llévenlo a Malasia, a uno de los escondites, que parezca que desapareció por completo —sonrió—Esta vez Namikaze sufrirá la desesperación.
….
—Si oficial, fue solo una falsa alarma, claro, gracias —Naruto colgó el teléfono y suspiró. Había dicho que lo de un posible secuestro había sido falso pero solo no quería involucrar a la policía, confiaba que Boruto obtendría buenos resultados a lado de Itachi.
…..
Boruto e Itachi escucharon el escándalo provocado al interior del edificio y a una gran cantidad de hombres correr hacia un determinado lugar.
—¡Ahí están! —dijo Itachi sorprendido de ver como su sobrino y el otro chico derribaban a los que estaba a su paso. Hasta que por fuerza mayor tuvieron que separarse en distintas direcciones.
Boruto frunció el ceño al visualizar a un tipo de cabellera blanca que miraba a su hermano con una sonrisa divertida desde lejos y sacaba un cuchillo enorme para luego lamerlo. Eso no le dio buena espina.
—Ve por Ryuusuke, yo iré por Haruto.
Itachi asintió, en esa situación no diría más porque él tenía razón.
Al instante comenzó a escuchar disparos, miró como Boruto le daba certeramente a quienes le apuntaba. La adrenalina se apoderó de él y decidió hacer lo mismo colocándose un cubre bocas al igual que había hecho Boruto segundos antes.
Boruto corrió por todas las escaleras hacia arriba mientras se cubría de las balas y disparaba al instante, se hacía a un lado para evitar que los cuerpos que rodaban le alcanzaran y continuaba avanzando.
….
Por otra parte, Ryusuke se quedaba sin aliento, la pulsación en su brazo lastimado era cada vez más fuerte y ya no tenía a donde correr, se giró para encontrarse con un tipo armado. El tipo se limpió la boca.
—Jodido mocoso, ¿Cómo se te ocurrió patearme la cara?
Ryusuke frunció el seño y no dijo nada, paseó la mirada a su alrededor en busca de algo con que defenderse.
—¿Si sabes que voy a matarte? Me importa una mierda si vales algo, acabaré contigo.
—Entonces deja de parlotear y dispárame —sonrió —De alguna forma u otra, al final, si muero, tú te irás conmigo ¿Sabes por qué? Por que ellos tienen órdenes de mantenerme vivo, yo sé que sabes la clase de personas con las que estás tratando, pero si eres consciente y aún así me quieres matar adelante.
El tipo apretó los dientes del enojo y su mano comenzó a temblar. Un disparo retumbó en aquél lugar.
…..
Haruto se apoyó en sus rodillas mientras regulaba su respiración, había conseguido escapar de todos aquellos.
Al dar la vuelta en el pasillo se encontró con Zabuza y un cuchillo enorme en la mano mientras le dedicaba una sonrisa.
—¿Sabes? Lo he pensado mucho y creo que… eres apto para ser un sacrificio para mi espada maldita. Si no puedo liberarme seré más fuerte.
Haruto se señaló sorprendido —¿Yo? ¿Un sacrificio? ¿Así como los aztecas?
Hidan frunció el ceño —¿Aztecas?
—Ya sabes, una cultura muy antigua allá en Mesoamérica.
—Sí lo que digas ¡Maldición! ¡¿Por qué rayos no estás asustado?!
—Lo estoy un poco… la verdad es que… ese cuchillo si que intimida —dijo retrocediendo.
—Si corres puedes estar seguro de que voy a lanzártelo y te juro que nunca fallo.
—Enserio que estoy algo traumado con esas cosas y eso es porque uno de mis hermanos menores me clavó uno mientras jugaba, se lo digo enserio.
Hidan pareció desconcertado por aquello —¿Qué dices?
Haruto asintió mientras se descubría el abdomen, una leve cicatriz podía visualizarse —¿Ve? Se lo digo enserio, espero que no esté planeando cortarme con eso.
—¿Tus padres siempre dejan que jueguen con esas cosas?
—Si y No, es complicado.
Ambos se miraron a los ojos y fue como si Zabuza tuviera una revelación, el sol del atardecer se movía para ocultarse lentamente provocando que Haruto, quien estaba cerca de una ventana completamente sellada fuera iluminado por unos segundos y luego el sol se ocultó.
—Tú… ¿Será posible que eres mi pilar?
Haruto le miró confundido —Ah…
Hidan miró el cuchillo en sus manos y luego al pelirrojo, quien no parecía temerle.
—¿No crees que pueda matarte?
—Si, pero creo que haría todo el esfuerzo posible para intentar evitarlo.
—¿Aún si las probabilidades no están a tu favor?
—¿Y tengo opción? Solo debo ponerlo todo de mi parte para salvar mi vida y luego buscar a mi amigo.
—¿Y si termino matándote?
Haruto suspiró —Sería decepcionante pero al menos lo habré intentado ¿Vas a venir por mí o no?
—¡Demonios!— dijo lanzando el cuchillo al suelo.
Haruto se sorprendió —¿Qué haces?
Zabuza le señaló —Esta bien! ¡A partir de ahora yo trabajo para ti! —dijo en tono molesto pero decidido.
Haruto parpadeó—¿¡QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!? —Gritó.
…..
El tipo cayó al suelo inerte, Ryusuke miraba el cuerpo confundido y miró a los lados con rapidez.
—Ah pasado tiempo Ryu-chan.
Ryusuke miró al tipo alto frente a él, sonrió —¡Tío Itachi!
—¿Estás bien?
—Solo es una fractura.
…
Boruto le apuntó con el arma —¡No te muevas!
Zabuza levantó las manos tranquilamente.
—¿Quién eres tú? ¿Un policía?
—Oh! —Haruto le miró sorprendido.
—¿Estás bién?
—Si, pero Ryusuke!
—No te preocupes, alguien vino por él, ya deben estar a salvo.
Haruto suspiró y Boruto fijó su vista en él.
—Debería matarte ahora mismo…
Haruto intervino —¡Espera! El tuvo la oportunidad de matarme y no lo hizo, dele la misma oportunidad.
Boruto frunció el ceño —¿Qué?
—A partir de ahora trabajo para Haruto.
—… ¿Qué?... —volvió a decir Boruto confundido
—Creo que ha perdido la cabeza comenzó a decir eso hace unos momentos… —le habló Haruto bajito.
—Seré un infiltrado si así lo quieren, pero mi dios me ha dado la señal, Haruto es el pilar que necesito y no lo dejaré.
Boruto le miró molesto —Pues no confío en ti ni en las locuras que dices.
—¿Locuras? ¡Bah! Haz lo que quieras!, pero no dejaré de seguir a Haruto.
—entonces tendré que matarte ahora.
—Espera hermano!
—¿Hermano? ¿Son hermanos?
—Eso no te importa…
—A juzgar por tu apariencia… debes ser el mayor, escucha, les diré lo que planean y también los mantendré informados, pero no puedes apartarme del chico.
—Lo que dices es enfermo —dijo Boruto.
—Dilo como quieras.
—Oye, el me perdonó lo vida así que mejor vámonos —dijo Haruto jalándolo del lado contrario.
—Pronto tendrá noticias de mí Haruto, cualquier cosa que necesite, podrá decírmelo. Usted es el único que no me ha temido.
Boruto retrocedió aún apuntándole con el arma y corrió con Haruto en cuando voltearon al siguiente pasillo.
Cuando entraron al auto, Ryusuke e Itachi les esperaban dentro.
Haruto le abrazó fuerte —¡Ryusuke! ¡Qué bueno que estás bien!
—Sí, si lo que digas… —dijo apartándole.
Itachi sonrió y le miró de cerca —¿Sabes? Eres igualito a Naruto cuando tenía tu edad, esa efusividad es muy poco genuina y más después de haber pasado por algo como esto.
—¿Y usted es…?
—Itachi Uchiha, hermano mayor de Sasuke.
—Oh —dijo Haruto —¿Qué hace en un lugar tan peligroso como este?
Itachi le miró sorprendido, suspiró —Vaya, no dejo de ser subestimado.
—Vamos —dijo Boruto arrancando.
…..
Naruto entró a la sala y Hinata se levantó.
—Están bien, ya vienen para acá.
Sakura cerró los ojos con fuerza y Hinata fue directo a abrazarlo. Hanabi desvió el rostro molesta internamente.
Naruto le devolvió el abrazo a su esposa —Tranquila, ¿Ves? Te lo dije.
Ella se separó —Están bien.
Sakura se acercó.
—Bueno, Ryusuke tiene una fractura de hombre que no es grave, y Haruto tiene algunos raspones.
Naruto miró a Hanabi —Cuñada, no sabía que estabas aquí.
—Me di cuenta, me alegro que los chicos estén bien.
—Gracias —dijo sin más y miró a su esposa —Está todo bien ¿Si?
Hinata asintió.
—He llamado al doctor para que atienda a los chicos aquí.
….
Hinata abrazó a Haruto al igual que Sakura lo hizo con Ryusuke.
—Mi niño, mi pequeño.
—Ma… mamá… si… estoy… bien…
—Yo misma revisaré a mi hijo —dijo Sakura preocupada —que el doctor atienda a Haruto.
Todos estuvieron de acuerdo.
…..
Los días pasaron y todo lo que había pasado quedó como un desagradable recuerdo. Aunque la seguridad en ambas familias era más cuidadosa.
—¿Y dices que esa mujer hablaba con mi hija?
Sasame asintió —Desde un principio esa mujer no me agradaba por lo que, no quise llevar a los niños más al parque.
Hinata se quedó pensativa —Hiciste bien Sasame, gracias por decirme, puedes retirarte.
La chica así lo hizo.
…
Más tarde Hinata hablaba con Naruto en la recámara —Si es lo que estoy pensando, esas personas son capaces de valerse de cualquier cosa para obtener información sobre nosotros —dijo Naruto.
—Poco a poco, nuestros hijos dejan de vivir normal…. Ahora deben estar alertas, y has que no descubramos quién es ese tal Pain no estaremos tranquilos —afirmó Hinata.
Naruto miró a Boruto y a los gemelos —Ya lo escucharon, ya sé que será complicado pero no deben perder de vista a sus hermanos.
Los tres asintieron.
Boruto miró a Haruto —Haruto—este le miró.
—¿Has tenido noticias de ese tal Zabuza?
—No.
—¿Estas seguro?
—Si Boruto, estoy seguro.
—¿Crees que sea una trampa? —preguntó Naruto pensativo.
—Yo no lo creo así —dijo Haruto de repente fastidiado
—¿Dices que confías en él? —preguntó Hinata.
—Mamá, él pudo haberme atacado con ese enorme cuchillo y no lo hizo, llámalo como quieras pero te aseguro que yo lo provoqué a tal grado de desquiciarlo, aún así, cuando vio que no mostré ninguna intimidación dijo que me reconocía y me juró lealtad.
—Eso suena ridículo Haruto estás creyendo justo lo que quieres que el crea.
—Escucha, te agradezco que hayas ido por mí, pero a veces me molesta esa actitud de que lo sabes todo, ¡No siempre puedes tener la razón!
—¿Qué pasa contigo? Solo estoy…
—Tal vez eres el más capaz aquí, a ti las cosas siempre te salen bien, pero este es mi asunto ahora y si me están engañando o no yo mismo lo voy a averiguar.
—Basta Haruto! ¿Por qué muestras esta actitud? —regaño Naruto.
—¡Y por qué me gritas solo a mí? ¡Claramente Boruto está tratando de que quede como un idiota!
—Boruto no ha dicho más que lo obvio, no puedes confiarte de un tipo que te secuestro que además intentó matarte ¡¿Qué no lo entiendes?!
—¡Pues ya les dije que yo mismo lo voy a averiguar!
—Estás siendo imprudente y no me vuelvas a levantar la voz Haruto! —dijo Naruto.
Hinata se levantó —Basta! —miro a su hijo—¿Por qué estás irritado?
Haruto, con el rostro lleno de coraje y las lágrimas a punto de salir gritó finalmente —¡¿Y por qué no!? No puedo dejar de pensar en mis hermanos, ellos me advirtieron que no tendrían contemplaciones aún si se trataba de un bebe! ¡Pude conocerlos de cerca a al menos dos de ellos, sé de lo que son capaces! Uno de ellos haría lo que sea por dinero y el otro, el otro es un adorador religioso de quien sabe quien! ¡ASÍ QUE DEJENME EN PAZ!
Dijo saliendo de la habitación.
Nadie pudo decir nada más y Nagato decidió que hablaría con Haruto más tarde.
….
Días después…
Boruto y Haruto se encontraban en el auto del primero.
—¿A dónde vamos? —preguntó el pelirrojo.
—Solo quiero hablar.
—No sé de que podamos hablar tú y yo…
—Solo quiero que sepas que nunca quise tratarte de tonto e inútil… lo único que quiero es protegerlos, a todos.
—Ese es el maldito problema contigo —regañó Haruto.
Boruto le miró sorprendido por aquél tono.
—Crees que por ser el mayor y el mejor preparado tienes la responsabilidad de ver por todos nosotros sin que nosotros movamos un maldito dedo y no es así, también estamos Nagato y yo, y Himawari, pero tú te empeñas en cargar con todo, ¿Te molesta mi actitud? Pues te tengo noticias, hasta hace poco tu también tomaste una actitud de mierda y de alguna manera terminaste arrastrando a Sarada- Nee.
Boruto escuchaba atentamente y cuando ella fue mencionada, este volteó a verlo sorprendido.
—No hace falta darse cuenta que ustedes se traen algo y no es como si me interesara pero ella no me cae mal ni nada, y lo que sea que haya pasado fue estúpida tu actitud, Ryusuke me contó que ella era un poco débil emocionalmente y que algo le estaba pasando, estabas preocupado por nosotros, eso lo sé pero al mismo tiempo hiciste que un hermano igual se preocupara por su hermana y eso no es nada genial viniendo de ti.
Silencio, nadie dijo nada hasta que Boruto decidió tomar la palabra.
—Lo siento…
—déjame el asunto de Zabuza a mí.
—Pero debes asegurarme que por cualquier cosa tendrás que…
—Si, bueno… ahora ¿Por qué no vas a verla y a disculparte?
—Haruto, no es lo que piensas y preferiría que…
—Claro que es lo que pienso, pierdes tu tiempo, ahora, vamos.
—¿Lo haré mañana está bien? —Encendió el auto —vamos a casa.
…
Las cosas transcurrieron de manera normal, los entrenamientos se intensificaron un poco más y la vida de todos pasaba de lo normal. Las amenazas habían desaparecido, y eso, en lugar de tranquilizarlos, los alertó aún más.
Los chicos continuaban con sus clases normales.
Tenten se asomó por la puerta mientras miraba a sus hijos irse.
—¡Ren! Cuida bien de Kouta, ¡No vayas a soltarlo!
—Si, si —dijo perezosamente el chico castaño mientras hacía un ademán con la mano.
El pequeño se despedía de su madre mientras era jalado por su hermano mayor.
Tenten sonrió y entró al interior de su casa.
…
Inojin miró a su hermano de seis años.
—Shiki, no creo que debas colocar demasiada agua en eso.
—las plantas necesitan agua, es lo que dijo mamá, y como soy muy olvidadizo pensé que sería mejor dejarle suficiente agua.
—¿Y no sabes que terminarás marchitándola? ¿Cómo vas a ponerle agua hasta el tope a una pequeña maceta? ¿No es un trabajo que entregarás mañana?
Shiki le miró confundido —¿Entonces no se puede? No lo comprendo ¿No necesitan agua?
Misa tomó asiento a su lado mientras le daba un golpe en la cabeza —No esperes encontrar esa flor mejor que ahora… espera… ¿Eso es un palo?
—Rompí el tallo por accidente y esto es un apoyo para que no se caiga.
A ambos hermanos mayores les rodó una gota. Shiki era muy despistado e ingenuo.
….
Hinata caminaba de un lado a otro con el teléfono en la mano.
—No me digas eso Mina, necesito a ese modelo… si, pero no debió cancelar el contrato… …la sesión es hoy, ¿De dónde vamos a sacar a un modelo? —continuó caminando de un lado a otro —¿Qué hay de la modelo que contratamos?... …Perfecto… …el problema es el modelo, pero que falta de profesionalismo….
Desde la sala, Hinata escuchó el ruido de la puerta abrirse y se asomó, tuvo una idea en cuanto vio a Boruto saludarla levemente y dirigirse a las escaleras.
—Espera, creo que ya lo tengo resuelto…—colgó.
—¡Boruto! ¡Hijo!
Boruto se detuvo y le miró curioso —¿Qué sucede?
Hinata se colocó frente a él y le tomó las manos —Hijo mío, mamá está en graves problemas y necesita de mucha ayuda.
—¿Qué pasa? ¿Qué problema tienes?
—Hijo, ¿Sabes qué día es hoy?
—Bueno, te vez algo tensa… debe ser por el evento de hoy…
Hinata asintió —En efecto hijo mío, iré directo al grano, el modelo principal me canceló de último minuto y es imposible conseguir otro, no hay mucho tiempo y tu talla es la misma que la de él, así que…
Boruto descompuso el rostro —¿Quieres que yo….?
—Hijo, estoy que no puedo con el estrés, y tú eres perfecto para esto, te necesito.
El rubio le miró dudoso —No lo sé madre… no estoy seguro, yo nunca.
—Recibirás una clase rápida sobre el programa, vamos hijo, solo te tengo a ti, además recibirás el pago que te corresponde y créeme que es algo.
Boruto parecía debatirse, y Hinata le miraba con ternura, ella insistió —Vamos bebé, ayuda a mamá ¿Si?, corazón, chiquito, mi niño hermoso, mis ojitos… mi bendición...
—esta bien, solo si dejas de hacer eso, no soy un niño.
Hinta le abrazó —¡Perfecto!
..
