Mi adorable multitud 25

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Capítulo 25

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Hinata llegó de prisa con las modelos, desde la mañana no había dejado de coordinar todo y de fijar detalles.

Miró a las chicas —Chicas, todavía tienen tiempo para los últimos retoques, la sesión empezará en cinco minutos.

Las chicas asintieron. Luego, parecieron percatarse de algo, pues de un momento a otro, comenzaron gritar emocionadas y sorprendidas.

Boruto se había colocado de tras de su madre.

—Esta chaqueta no están justa… no lo sé —dijo él.

Hinata le observó y revisó su chaqueta y las chicas no dudaron en acercarse para observarlo.

—Tienes razón… —miró a una de las asistentes —Mina! Ven —la chica se acercó y Hinata le retiró la chaqueta a Boruto —Ajústala de aquí —dijo mostrando el lugar del problema.

La chica asintió y se retiró rápidamente.

—Señora Hinata ¿No va a presentarnos? —preguntó una de las modelos mientras las demás asentían emocionadas.

Hinata les sonrió —Nada de coqueteos chicas, este joven es prohibido por que es mi hijo.

Las chicas se sorprendieron.

—¡¿Ni siquiera podemos hablarle?! —preguntó una de ellas.

Hinata negó —Seamos profesionales chicas —volteó a ver a su hijo —Te tomarán las primeras fotografías. Solo relájate y sé tú mismo.

Boruto asintió y se retiró dejando a las chicas desilusionadas. Él estaba perfectamente maquillado y tenía el cabello recogido en una coleta baja. Demasiado sexy.

Afortunadamente logró acoplarse al ambiente. Hinata observaba orgullosa a su hijo. Tras ellas, las chicas le miraban embobadas.

Al fondo, una de ellas le miraba con cierta diversión. Se acercó a Hinata.

—Señora Hinata, supongo que ya es hora de las fotos en pareja.

Hinata asintió, ella conocía a Yuri, sabía lo caprichosa que era y parecía mocionada por su hijo.

—Claro, pero no exageres en el contacto Yuri, sabes que me gusta el profesionalismo, esto te lo digo como tu jefa y como madre te advierto que soy muy celosa con mi bebé, así que no me des un disgusto —dijo con una sonrisa.

Yuri le miró nerviosa —Usted sabe que soy muy profesional.

Hinata era protectora como toda madre, pero también sabía que su hijo detestaba los descaros y ella debía hacer todo lo posible por evitarle malos ratos a su hijo, pues él no estaba allí por gusto sino por ella.

…..

Boruto rodó los ojos en cuanto aquella chica le sonrió divertida mientras intentaba acercarse a él más de la cuenta.

Estaba fastidiado de su descarado acoso.

Un llamado final anunciado por el micrófono, hizo que sin importarle que fuera una chica, la apartara con brusquedad y caminara como si nada al escenario en dónde la pasarela daba comienzo.

Solo lo hacía por su madre, nada más. Sin embargo, no esperaba que aún finalizado el evento, los medios de comunicación quisieran entrevistarlo y fotografiarlo.

Hinata entró hecha un mar de nervios y le miró preocupada.

—Lo siento mucho hijo, no esperaba que llamaras mucho la atención —sonrió —lo bueno es que la temática de antifaces cubrió bien tu rostro.

Boruto se retiró el antifaz y suspiró —No importa, ¿Qué haremos ahora?

La puerta se abrió y su padre apareció con una sonrisa.

—Me has sorprendido hijo, estuviste genial—dijo mientras aferraba a su esposa de la cintura.

Boruto bebió de su botella de agua —Me sorprende que estés aquí…

—Era un día muy importante para tu madre, por supuesto que iba a venir. No te preocupes por la prensa, he llamado a un equipo de seguridad para que controlen la situación.

Boruto se dejó caer en el sillón y cerró los ojos.

….*****+*****…

Sumire sonrió al lado de otros chicos. Lo que tenían planeado era excelente.

—Créeme que le traigo ganas a Sarada, si me aseguras que la tendré a mi disposición entonces lo haré —dijo uno de ellos.

—La tendrás, es cuestión de que sepas hacer las cosas como deben ser —dijo sonriente.

—Tú dirás

Sumire lo tenía todo planeado. Odiaba a Sarada, ella nunca le había hecho nada pero de la nada había comenzado a detestarla. Desde el bachillerato disfrutaba burlarse de ella, tal vez era porque molestar a aquella patética chica le hacía sentir superior. Todo hubiera estado bien, pero de pronto llegó él…

Boruto Uzumaki.

El chico de sus sueños, a Sumire nunca le había gustado un chico tanto como él. Boruto tenía un atractivo único, era rubio y tenía unos ojos hermosos e inoptizantes además de que su actitud fría e indiferente le hacía desearlo tanto. Lo quería, quería tenerlo.

Su odio hacia Sarada incrementó cuando de la nada, comenzó a verlos juntos en repetidas ocasiones. Boruto pasaba de ella pero de Uchiha no.

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Haruto miró interesado a aquellos chicos, eran del club de futbol.

—Tu grupo se ha hecho popular de un tiempo para acá y he escuchado que pareces ser un chico bastante valiente al haberte enfrentado al club de Judo —le extendió un papel— Es la dirección de donde se dará la fiesta. Tú y tus amigos son bienvenidos. Los estaré esperando.

Dicho esto se retiró con sus amigos.

Haruto no dijo más y observó el papel.

—¿No estarás pensando en ir? —habló Neji tras él, quien acababa de llegar de los vestidores.

Haruto volteó a verlo y el otro tomó asiento a su lado. Uno a uno los chicos llegaron.

—Oh, vamos chicos, esto no será como el desastre del antro. Seremos más cautelosos.

—Si Haruto-san va yo también iré —dijo Yamamoto efusivo mientras se acomodaba las gafas.

—Bien, yo iré —dijo Ryuusuke.

—Genial!

Tanto Neji como Nagato no tuvieron más opción.

Por su parte Neji había descubierto que las salidas con los chicos le relajaban más que estar encerrado en casa con su madre, últimamente ella salía mucho y aún cuando al principio eso le molestaba porque sospechaba que se veía con alguien, nunca dijo nada. Era como si de un tiempo para otro él simplemente sintiera que ya no le importaba más lo que ella hiciera con su vida ¿Extraño no? Ella era su madre después de todo.

….

Cuando Boruto escuchó a Sarada alterada por teléfono y decir incoherencias rápidamente ató cabos. Él lo sabía, sabía que había un imbécil que siempre miraba a Sarada y que jamás le había dado buena espina. Él solo había pensado que en el momento en que él actuara, entonces iba a poder darle una paliza, porque sí, gracias a Denki había podido resolver el rompecabezas. Denki le habló sobre ese tipo y sus amigos y de algo que habían hecho durante una fiesta en la preparatoria, habló de cómo él había sido golpeado debido a que había visto como en esa fiesta, una chica encerraba a otra con otros chicos en un cuarto. Había narrado que recordaba que cuando él, en su búsqueda de un sanitario había escuchado los gritos de una chica al otro lado de la puerta y él inmediatamente intentó abrirla, pero un par de chicos lo apartaron y lo llevaron afuera para golpearlo. Denki había expresado su odio hacia aquellos chicos y una preocupación por aquella chica quien sea que haya sido y que esperaba que estuviera bien. Boruto soltó un suspiro lento. Ya los tenía, le había prometido a Sarada no hacer nada pero ahora era otra cosa. Sarada había caído en una trampa y se dirigía allá. Aceleró, sentía la adrenalina a tope.

Minutos antes…

Boruto terminaba un reporte en su laptop hasta que el sonido de su Smartphone se escuchó.

Sonrió en cuanto vio el nombre de Sarada en la pantalla. Cuando contestó frunció el ceño.

—¡Escucha Boruto! No vayas ahí, sé que puedes estar molesto porque no quise darte otros nombres pero eso ya no importa! No vayas a esa fiesta! No te metas en problemas!

—¿De qué ha-… —no terminó pues ella habló.

—¡Escucha voy para allá! No hagas nada!— se escuchó la línea muerta después.

Se quedó estático mientras procesaba lo ocurrido.

Marcó un número mientras manejaba —Inojin, ¿Sabes de alguna fiesta en casa de alguien?

—¿Una fiesta? Pues si… justo ahora se está dando una, es en…

Boruto asintió y colgó después de agradecer. Que esos idiotas rogaran porque él llegara justo a tiempo.

Sarada llegó a la casa en donde se daba la fiesta, había carros estacionados afuera de aquella casa, la música retumbaba con Dj. Había chicos con cervezas y vasos en sus manos, algunos bailaban y otros hacían juegos de todo tipo.

Ella caminó algunos pasos buscando desesperadamente a Boruto. Rogaba porque no fuera a hacer algo estúpido.

Alguien la tomó del brazo y la giró bruscamente, ella se alteró en cuanto lo vio a él tan cerca mientras sonreía con burla.

—¿Qué hace aquí la princesa Uchiha? —preguntó Sakumo, aquél que junto con sus amigo la habían intimidado hasta el cansancio. Pensó en Boruto y eso le dio fortaleza.

—¿En dónde está Boruto?

Sakumo frunció el ceño —¿Tú también estás que te mueres por ese idiota? ¿Qué mierda les dio a todas? —apretó el agarre y Sarada se removió.

—¡Suéltame!

—Vendrás conmigo ahora mismo —siseó —lo retomaremos donde lo dejamos.

Sarada jadeó y comenzó a forcejear —¡Suéltame!

Sakumo le miró —No, esta vez no… él no está aquí y no vendrá, sigues siendo tan ingenua…

Sarada abrió los ojos aún más y aquél sentimiento volvió:

Sintió miedo.

Sakumo sonrió y miró a sus amigos, elevó la botella de cerveza que llevaba y sin soltarla gritó —¡Que siga la fiesta!

Más al voltear su vista a Sarada un puño lo mandó al suelo con brutalidad.

Boruto lo había golpeado, Sarada jamás lo había visto así, estaba molesto, no, enfurecido. Miraba a Sakumo con ira.

Sintió como él la tomaba de la mano y la hacía hacia atrás sin despegar la vista de él.

—¿Te lastimó?

—No… —su voz tembló —Boruto… vámonos…

—Entra al auto —ordenó Boruto.

Por alguna razón, aún cuando quería replicar sintió que no era buena idea, así que hizo lo que él le pidió y corrió a su auto y entró mientras sentía su corazón latir fuerte.

Afuera, Sakumo se levantó y llevó la mano a su nariz, sus amigos se acercaron y comenzaron a rodearlo. Boruto no se inmutó.

Cuando el chico vio la sangre en su mano proveniente de su nariz.

—¡Maldito infeliz me rompiste la nariz! —gritó. Y se lanzó a él.

Boruto lo derribó con facilidad y así lo hizo con los demás uno a unos, ninguno podía acercarse a él sin ser recibido por un golpe en la cara, estómago y una patada que los llevaban al suelo. Aún así, aquellos tontos se levantaban y él no estaba cansado. Continuó derribándolos mientras Trumpets de Sak Noel sonaba en aquella fiesta. Unos más se unieron, pero el efecto fue el mismo y nadie más hizo nada salvo observar y animar aquella pelea.

Finalmente volteó a ver a Sakumo, quien se levantaba lentamente. Caminó a él y lo levantó tomándole de la camisa del cuello. Se acercó a su oído y le susurró.

—Agradece de que me contuve… sé la clase de basura que eres y me importa una mierda lo que te pase a ti o a tus amiguitos… si vuelves a acercarte a ella, no me voy a contener.

Boruto lo soltó dejándole caer en el suelo. Luego escupió y se encaminó a su auto en donde una vez adentro arrancó.

…..

Haruto y los chicos habían llegado a aquella fiesta, parecía buena, se estaban divirtiendo cuando de pronto escucharon ¡Hay una pelea! De inmediato se dirigieron al balcón en donde vieron sorprendido como Boruto golpeaba a varios chicos, parecía fuera molesto. Haruto y Nagato se miraron entre sí mientras Ryusuke observaba emocionado.

—¿No es Boruto? Estoy seguro que sí —dijo Ryuusuke.

Haruto asintió —Si es mi hermano.

—¡WOW! ¡SE NOTA QUE ES TU HERMANO HARUTO SAN! ¡ES GENIAL! —dijo Yamamoto muy efusivo sin apartar la vista de la pelea.

Por su parte Neji observaba en silencio, aquello parecía no ser un problema para el mayor de los Uzumaki, miró de reojo a Haruto y Nagato y estos no se inmutaban, en su lugar, mantenían una expresión seria. Miró de vuelta y observaron como nadie más se acercaba, y como él sostenía al chico y le susurraba algo al oído para luego dejarlo caer y subir a su auto para luego arrancar.

Un chico, el que los había invitado se acercó a Haruto —¿Entonces es tu hermano el que le dio una paliza al mío?

Los chicos voltearon a ver en su dirección.

Nagato fue quién habló —Nos iremos ahora mismo… no vamos a disculparnos por esto, conocemos a nuestro hermano y seguramente tu hermano hizo algo para provocarlo— dicho esto, pasó de él seguido de los demás, el chico alcanzó a detener a Haruto.

—Oye, no estoy molesto por esto… yo también conozco a mi hermano… y estoy seguro que hizo algo imperdonable porque él es así… el siempre está buscando a quien molestar y humillar —le sonrió a Haruto —Me alegro que alguien le haya dado una paliza.

Haruto sonrió y le dio una palmada en el hombro.

El pelirrojo se sorprendió al enfocar la vista en Ryusuke, quien parecía divertido.

—Tú hermano me cae mucho mejor ahora. La verdad es que… yo también tenía planeado golpear a ese imbécil.

Haruto le miró confundido—¿Me perdí de algo?

Ryusuke se encogió de hombros y no dijo más.

…***++***…

Naruto y Sasuke escarbaban en medio de la oscuridad en un bosque cerca del lago.

—¿Seguro que nadie nos ha seguido? —preguntó Sasuke.

—Estoy seguro, me aseguré de que nadie nos esté siguiendo incluso Itachi nos está cubriendo, relájate, solo debemos ocultar estos papeles y la USB con información sobre aquella red de trata y enfocarnos en conseguir las que dicen que tengo. Esto no puede estar en otro lado más que en donde menos lo imaginen: Aquí.

—Está demasiado oscuro ¿Quieres apresurarte dobe?

—Tranquilo Teme, ya casi está cubierto

…..

….

Boruto manejaba con cierta velocidad. El trayecto fue silencioso, la tensión se sentía en el lugar. Sarada se dio cuenta de que él iba al muelle, si, era lo mejor, tenían que hablar y él lo sabía.

Cuando se estacionó. Boruto puso el freno y salió sin hablarle. Ella salió tras él.

Sabía que estaba alterado y a ella no le gustaba verlo así. Boruto tomó una roca y la lanzó con fuerza al lago. Sarada comenzaba a alterarse.

—Boruto… —llamó bajo.

Él n respondió y lanzó otra con más fuerza.

—Boruto —llamó un poco más fuerte.

No contestó.

—¡BORUTO! —Gritó esta vez. Más él no volteó y ella entonces lo tomó del brazo y lo volteó hacie ella.

—¡Boruto escúchame!

Boruto desvió la mirada y trató de girarse, Sarada forcejeó con él y entonces lo besó por impulso, o tal vez porque necesitaba transmitirle cierta paz.

Boruto se dejó llevar de inmediato y por primera vez no se contuvo. La aferro de la cintura tanto como pudo y ella llevó sus brazos alrededor de su cuello. Pronto sus bocas comenzaron una batalla intensa que les dejó sin aliento.

Ambos se separaron mientras regulaban sus respiraciones. Boruto, sin soltarla, pegó su frente a la de ella.

—¿Por qué eres tan ingenua? ¿Por qué no tienes cuidado?

—Lo siento… cuando ella me dijo que tú… sabías… no pude pensar en nada más… solo no quería que te metieras en problemas por basura como ellos.

—Sigo molesto.

—Lo sé —dijo ella sin apartar la mirada de la de él.

—Si me das otro beso tal vez podría considerarlo… —dijo con voz ronca.

Ella sonrió y no dudó en besarlo, él no tardó en corresponderlo.

Un ruido se escuchó proveniente de los arbustos y ambos se separaron para ver. Boruto frunció el ceño y trató de acercarse. Sarada le sostuvo del brazo.

—No Boruto, mejor vámonos…

—Espera… —dijo soltándose y sin apartar la vista de aquél lugar. Caminó unos pasos.

—Boruto espera…

—Está bien, no tengo miedo…

—¡Pero yo sí!

El giró a verla y suspiró. La tomó de la mano y la condujo al auto —antes de entrar al auto, él dio una última mirada y luego arrancó nuevamente.

….

Tras los arbustos se encontraban Naruto y Sasuke, ambos visiblemente aturdidos, hasta que Naruto pareció reaccionar —¿Quién iba a decirlo? Nuestros hijos…

—No, eso no. ¿Cómo es que pasó algo entre ellos? Y lo más importante ¡¿Qué rayos hacen solos en un lugar como este y a estas horas!?—dijo mientras le daba un vistazo a su reloj.

Naruto se encogió de hombros —No lo sé… supongo que los hijos nunca dejan de sorprendernos Teme.

—¡¿Y por qué tenía que besarla?!

—Ambos lo vimos, ella lo besó primero.

—¡¿Y por qué estaba molesto?! Dime una cosa Dobe ¡¿Tu hijo es de esos violentos?!

—¡Claro que no Teme! Mi hijo es un pan de dios al igual que el resto de mis hijos, solo parece que tuvo un mal día! Además sea lo que sea él jamás lastimaría a Sarada-chan.

—Eso no justifica lo que acabamos de ver, ¿¡Por qué rayos tienen que besarse?! Ella no me ha dicho que estén saliendo!

—Ya tranquilízate Teme, seguro empezaron hoy y mañana nos dan la gran noticia.

A Sasuke se le inchó una vena —¿Gran noticia?

—No es por nada, pero mi hijo es un gran partido.

—No tengo nada en contra de tu hijo Dobe, no me malinterpretes pero… ¿Acaso no estás traumado por lo que has visto? Ella es una de mis princesas.

Naruto sonrió despreocupado —Oh, vamos Teme no es para tanto, solo fue un beso.

—fueron dos.

—Bueno…

—Estás así porque tu hijo es el varón y seguro estás orgulloso pero yo no, estas no son horas, ni lugares ni formas. ¿Cómo te sentirías si en lugar de ellos hubiera sido una de tus hijas con algún chico?

Naruto pareció pensarlo, un escalofrío recorrió su espalda —Ni lo digas de broma teme! Eso nunca! Nadie puede tocar a mis hijas!

—¿Ahora lo comprendes?

Naruto tragó duro —Entiendo Teme.

Ambos estaban tan enfrascados en su discusión que habían olvidado que aún estaban ocultos de cuclillas tras aquellos arbustos.

Itachi se paró frente a ellos.

—¿Qué demonios se supone que hacen ustedes dos? —dijo Itachi.

Ambos saltaron de la impresión y solo miraron hacia arriba algo confundidos.

…..

…..

….

Cuando el auto se detuvo frente a la casa de Sarada, ambos se quedaron en silencio.

—¿Ya no estás molesto? —habló ella.

—Sarada —él le miró—Solo quiero que entiendas que para la próxima que alguna de aquellas chicas o la misma Sumire te digan algo, debes hablarlo conmigo primero.

Ella asintió —Lo haré, no me dejaré llevar por ellas nunca más —ella miró su mano.

—¿Te duele? —dijo mientras lo tocaba.

Él negó lentamente, apartó su mano para llevarla a su mejilla —Si ellos son lo suficiente inteligentes, no volverán siquiera a mirarte, tranquila.

—Eso ya no me importa… temo que quieran… vengarse de ti o… acusarte por agresión…

—No lo harán, estaban en una fiesta y con alcohol por sus venas —Sonrió—no pueden hacer nada.

—Boruto… —Sarada parecía dudar en decirle algo, pero desistió.

—dime.

Ella negó y sonrió —No es nada, ya debo bajar.

Ella sorprendió a Boruto, pues le había dado un beso rápido para luego bajar a toda velocidad y correr a su casa.

Sonrió cuando alcanzó a verla algo sonrojada.

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Hinata miraba sorprendida a su esposo.

—¿Enserio? ¿Nuestro Boruto? ¿Con Sarada Chan? —preguntó.

Naruto asintió mientras se secaba los cabellos con la toalla.

—Entonces era ella, ¿Cómo no nos dimos cuenta? —dijo sonriente.

—Supongo que tuvieron el tiempo suficiente para conocerse en la Universidad puesto que están en la misma carrera.

—Es verdad.

Naruto la miró curioso —¿Crees que nos lo vaya a decir ya?

—No lo sé amor, finalmente Boruto es muy reservado con su vida personal.

—Pero nosotros no somos cualquier persona en su vida.

—Lo sé pero… ya sabes que a veces él es muy complicado.

Naruto asintió.

—Mejor vamos a dormir ¿Si?

Naruto hizo un puchero y se acurrucó a su lado.

Madoka saltó del susto en cuanto una cara muy conocida para ella se posicionó muy cerca de ella una vez abrió los ojos.

—¿Qué haces Haruto? —dijo alterada.

Haruto sonrió como si nada —Pensé que te habías quedado dormida en esta mesa, ¿Acaso no dormiste bien?

Ella carraspeó —¿Sabes lo que significa el respeto al espacio personal?

Haruto parpadeó confundido —No sé por qué siempre me sales con preguntas tan extrañas ¿Qué es eso del espacio personal?

Ella suspiró —Olvídalo… ¿Necesitabas algo?

—¿Tienes sueño Madoka? —preguntó el pelirrojo ignorando la pregunta de la pelinegra.

—¿Por qué me….?

—Es que… te vi desde lejos… estaba con los chicos pero pude ver que dormías aquí sola —él negó —No deberías ser tan descuidada ¿Y si alguien te juega una broma?

Ella no sabía que decir, aquello era extraño, Haruto en sí era muy extraño… e inocente… a su manera.

—¿Qué necesitas Haruto? —volvió a preguntar ella.

Haruto hizo una mueca de enfado y volteó la mirada evitando verla —No es nada, de pronto tuve ganas de venir a velar tus sueños… ya sabes… para que nadie te juegue una broma o algo así…

Madoka parpadeó sorprendida. Nadie nunca se había molestado en cuidar de ella así. De pronto su corazón latió fuerte mientras observaba su perfil y el viento mecía sus cabellos levemente. Se encontraban en una mesa en el patio bajo un árbol enorme que les proporcionaba una fresca sombra.

Ella se puso nerviosa y carraspeó —No es necesario… yo… ya no tengo sueño…

Él la miró serio —¿Sabes? No es la primera vez que te veo dormida, lo haces casi todo el tiempo cuando piensas que nadie te ve…

Ella bufó —No es de tu incumbencia ¿Y qué si duermo un rato? ¿En qué te afecta? —dijo en un tono molesto y es que así era ella, tenía un temperamento fuerte y decidido que no muchos llegaban a tolerar su humor y la tachaban de intensa y molesta, razón por lo cual solo tenía una amiga: Yana, Una vez salía de su casa su mecanismo de autoprotección se activaba, pues dentro de ella… no podía siquiera defenderse de los maltratos de su padre.

Afortunadamente, a Haruto no le afectaba el tono tan brusco con el que ella le hablaba de un momento a otro. Por eso aún eran amigos.

Haruto se encogió de hombros —Esta bien, no tienes que alterarte tonta, solo tengo ganas de acompañarte ¿No puedo?

Y ella quedó fuera de combate, ¿Por qué tenía que ser tan… sincero?

—No tengo problema con eso… tonto… —dijo mientras dejaba caer su cabeza sobre la mesa de nuevo usando de soporte sus brazos, en realidad si que estaba muy cansada pero no dormiría más. solo cerraría un momento sus ojos.

Haruto observaba sorprendido como ella se quedaba dormida nueva y fácilmente —Vaya… —llevó su mano a su rostro y con un dedo retiró uno de sus mechones de la cara para observar su carita. Sonrió —Realmente se quedó dormida.

—Por favor… no me pegues… papá…yo… traeré más dinero… a casa —murmuro ella.

Haruto tenía una expresión sorprendida —¿Qué?