Nota:
Hola de nuevo, espero que todos estén bien en dónde estén, lamento la tardanza en actualizar pero tuve un bloqueo, además de que este será el último capítulo de la primera temporada, pero les aseguro que no tardaré en subir la conti, realmente estoy muy interesada en que esto avance más rápido de lo que ha sido esta primera parte. He leído sus comentarios, hasta ahora, todos me han parecido positivos, los que no lo parecen me los tomo como críticas constructivas. Suelo ser muy sensible, soy ese tipo de personas a las que le afectan las palabras y termino desanimándome (aunque eso solo ocurre unos momentos porque me digo a mi misma que no debo dejar que los comentarios negativos me afecten) la verdad es que a veces tengo esos días en los que despierto y siento que no sé porqué sigo viva pero descuiden, siempre termino reponiéndome porque, tal vez les suene ridículo pero en ocasiones e bueno tener un ejemplo a seguir, alguien a quien admirar, es decir; yo tengo a mis hermanas y a mi madre y ellas son una parte importante en mi vida, pero en cuestiones del estado de ánimo —que es en lo que últimamente me siento afectada— tengo a unas personitas especiales que con solo saber que están ahí por medio de su música en sus letras y la forma en que se comportan siendo ellos mismos, mis ánimos regresan, de verdad, soy ARMY, y BTS son ese empujoncito que siempre necesito, cuando escucho su música o cuando veo algún video siempre termino con una sonrisa dibujada en el rostro, eso es como un complemento para no dejarme caer porque entiendo perfectamente el mensaje que quieren transmitirnos. Es por eso que trato de no dejarme llevar por malos comentarios. Otra cosa que me anime muchísimo son los comentarios positivos que recibo, realmente se los agradezco.
Voy a aclarar una cosa, lo cual no creo que sea necesario porque es más que obvia, esta historia es FICCIÓN, está escrita en un Universo que está basada en nuestra realidad pero con ciertos cambios porque como escritora obviamente uno puede convertir en lo que quiera su historia. Hace poco leí un comentario sobre esta historia en dónde me decían que se supone los protagonistas son Naruto y Hinata pero casi no tienen participación.
Bien, para empezar, este fic lleva por título: "Mi Adorable Multitud". Claro que los personajes protagónicos son Naruto y Hinata porque son los padres y trato de darles la participación que merecen pero desde un principio, cuando pensé en esta historia, al imaginar la vida de ellos con muchos hijos obviamente pensaba en cómo serían estos niños, por lo tanto y como dice el título, "La Multitud" hace referencia a todos los niños, para empezar son muchos niños y para que esta historia no carezca de realidad o que no tenga sentido y se torne confusa tengo que pensar en sus personalidades y como es que van aprendiendo de la vida a medida que crecen. Es necesario posicionarlos y darles un lugar en la historia y no solo ponerlos como personajes planos o describirlos sin hacer nada mientras solo escribo de Naruto y Hinata. Me encanta el Borusara, así que ¿Por qué no poner ese contenido?. No me quejo, yo quise poner muchísimos personajes y debo asegurarme de que todos tengan participación así que no solo puedo escribir sobre ellos.
Me encanta la comedia, así que trato de que los niños hagan una que otra travesura para darle ese toque a la historia porque como he dicho ya anteriormente, esta historia tiene drama y se vienen más amenazas. Solo quería aclarar este punto, no pienso decir más, ese comentario no va a hacer que cambie la forma en la que estoy escribiendo esta historia.
Gracias a los que votan en esta historia y las demás, seguiré esforzándome para darles un poco de entretenimiento.
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Capítulo dedicado a Anne_nee_chan
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Capítulo 32
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Hanabi bebía de una copa mientras mantenía la vista perdida al igual que sus pensamientos ¿Qué hacer ahora?
Sus amigas, quienes estaban presentes llamaron su atención.
—¿Hanabi? ¿Estás escuchando?
Ella las miró de pronto y sonrió —Lo siento chicas tengo tantas cosas en que pensar.
—Cuéntanos —animó una de ellas.
Hanabi negó —Cosas del trabajo, ustedes no trabajan, sus maridos las mantienen así que dudo mucho que lo entiendan.
Sus amigas se miraron incómodas y una de ellas rodó los ojos con fastidio. Hanabi siempre era así de fastidiosa.
—Y… ¿Alguna nueva conquista? —cambiaron de tema.
—Yo… espero poder conseguirlo pronto… —murmuró para sí misma. Ellas le miraron, Hanabi tampoco parecía querer hablar.
Más tarde, ella no dejaba de darle vueltas al asunto ¿En realidad podía hacer algo? Con el tiempo, ella se había vuelto aún más caprichosa, la idea de que su hermana hubiera escapado con el chico que le había gustado y que además había sido el primero que la trataba como persona y no movido por su apellido como todos los que se había acercado a ella, incluido su fallecido esposo, o al menos eso era lo que pensaba. Después de Naruto, ella jamás había podido superarlo (aún cuando nunca llegaron a una relación estrecha) Naruto se había convertido en una especie de obsesión y cuando creyó que lo había superado… él regresó aún junto a su hermana y con hijos… muchos hijos. Ella quería tenerlo, quería sentirse estrechada por esos fornidos brazos y ser tomada con toda la experiencia que este pudo haber adquirido en toda su madurez.
Sin embargo, aún sin intentar nada para acercarse a él, sus planes cambiaron de golpe.
Jamás se había esperado que el hijo mayor de él y su hermana hubiera crecido tanto como para volverse un joven realmente atractivo, Boruto había heredado los genes de ambos dándole una belleza inimaginable, sus facciones eran perfectas, su nariz, su boca, sus pestañas y… esos ojos aún más profundos en color que los de su padre; aunado a eso, él poseía una personalidad bastante… abrumadora y madura, él no le hablaba con rodeos, le decía las cosas como eran y siempre había sido recelosos con su vida personal; por lo que siempre que se habían reunido, no hablaban más que de cosas triviales.
Quería a Naruto, ella quería que él la hiciera suya mientras que ella quería hacer suyo a Boruto y después de pensarlo… pensar en el incesto en lo que aquello se convertía, la idea le agradaba aún más. Ella podía ser perversa cuando podía.
Pero había hecho las cosas muy apresuradas, o tal vez no porque no estaba en sus planes que Boruto fuera tan inteligente como para atar cabos sobre su comportamiento y e ir directo al grano, nunca esperó que aquello derivara como consecuencia el que él se pusiera a la defensiva y encima le prohibiera acercarse a su familia.
Pero aún con todo lo maduro que el chico fuera ¿De verdad se creía capaz de prohibirle algo como eso? Por supuesto que no.
Ya pensaría que hacer, por el momento dejaría de insistir, se tomaría su tiempo para pensar en algo mejor.
Soltó un suspiro una vez que llegó a su casa y no vio —una vez más— a Neji. En algún momento en su vida, aquél niño había crecido para distanciarse por completo de ella. Ella lo quería, era su hijo pero tampoco es como si se fuera a molestar en intentar buscarlo, no estaba para lidiar con la rebeldía del adolescente.
Una llamada la sacó de sus pensamientos y decidió contestar. Era su padre.
—¿Hanabi?
—Dime padre.
—Necesito que viajes de inmediato a Malasia, se está llevando a cabo la construcción de nuestro hotel y es necesario que estés ahí para verificar que todo vaya de acuerdo a las normas, no quiero que nos pasé lo que sucedió en la sede en Okinawa, se perdieron millones y lo sabes.
Hanabi rodó los ojos —Lo sé ¿No puede ir alguien más?
—No, debes ir tú, si quieres obtener la mitad de mi herencia entonces vas a hacerlo —habló fuertemente Hiashi —no debemos andarnos con rodeos hija, sé que no te importo y que si estás a mi lado es porque quieres obtener algo… y así será, pero tendrás que ganártelo.
Hanabi sonrió con amargura —Eso lo sé… ¿Yo debo trabajar? Pero dime ¿Qué vas a hacer con la otra mitad? ¿Se lo darás a Hinata y a sus hijos? ¿Va s a compensarla por ser una…?
—¡HANABI!
Ella calló abruptamente y apretó el teléfono.
—Sabes muy bien que ambos le hicimos vivir un infierno a tu hermana, sabes que nunca la comprendimos.
—¿Así que solo quieres limpiar tu conciencia dándole la mitad de todo por lo que he trabajado?
—Sabes que los mejores negocios los saqué yo, y hasta ahora no has hecho más que solo ir supervisando que todo vaya bien, tú mejor que nadie sabe que mereces bien la mitad, además es mi herencia y hago lo que quiera con ella ¿Entendiste?
—Si padre, viajaré de inmediato —Hanabi nunca deseó que aquél vejete muriera pronto.
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Días después de aquél incidente, todo había vuelto a la realidad. Los chicos habían salido del hospital y por más extraño que pareciera, Hanabi nunca se presentó a ver como estaba Neji, pues el chico había logrado convencer a sus tíos, los Uzumaki, que no la llamaran. Después como condición Hinata le había dicho que entonces se quedaría unos días en casa para su completa recuperación. En cuanto al auto, este ya había sido repuesto y no parecía que hubiera sido destrozado así que era imposible que alguien notara finalmente que Neji se había involucrado en un tiroteo y una persecución con sus primos y amigos. No nadie podría saberlo.
Después de aquello, Neji había comprendido la situación en la que se encontraba la familia de Haruto y Nagato.
Boruto tenía el brazo inmovilizado debido a las heridas que había recibido en el hombro y con un corte leve en la mejilla que estaba cerrando, Hinata había dejado en claro que no permitiría que le quedara una cicatriz por lo que aún cuando al rubio no le importaba ella ya le había programado un tratamiento.
Boruto bajaba las escaleras para dirigirse al jardín, sinceramente el encierro en su habitación le había hartado de sobremanera. A lo lejos observó, se nueva cuenta a Zero mientras hablaba por teléfono y parecía algo tenso.
Aquello se le hacía extraño, pues él no tendría que hacer o recibir llamadas por cuestiones de seguridad y para descartar que con quien hablara fuera con el enemigo.
Decidió entrar sin ser visto y se dirigió a la habitación de Himawari. Ella le miró pensativa.
—¿Qué podría esconder? Sinceramente para mí es un niño, pero si ha despertado la desconfianza de Boruto es porque debe haber algo —dijo sin más.
Boruto sonrió, Himawari hablaba como si se tratara de otro Boruto aún estando él ahí.
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Naruto se encontraba en su oficina, estaba absorto en su computadora hasta que una llamada lo puso bastante nervioso.
—¿Kakashi?
—No sé cómo decir esto.
—¿Qué sucede?
—Naruto… el cuerpo de Hidan desapareció.
—¿De qué hablas? ¿Por qué desaparecería un cadáver? —dijo con el ceño fruncido.
—No lo sé… no se qué quieren ellos con un maldito cuerpo, debe ser par confundirnos, de todas formas no te preocupes, solo quería informarte sobre este, raro suceso.
Naruto asintió —Esta bien, estamos en contacto.
Naruto decidió no pensar más en aquello, tal vez solo era un mensaje pero a esas alturas, los mensajes ya no le quitaban el sueño. Solo debía pensar en la seguridad de sus hijos.
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Para darles un momento de relajación y diversión a sus hijos, Hinata había decidido realizar una reunión con sus amigos. Lo único que quería, era que sus niños olvidaran el mal rato que habían pasado. No dejaría que el miedo la consumiera, demostraría que a pesar de todo, ellos podían continuar con sus vidas porque al final del día, sus hijos estaban bien. Todos.
Hiashi extendió los brazos ante la presencia de sus nietos en el jardín, en ese rato, pensó que nunca hubiera podido pensar que sentarse en el jardín durante una reunión familiar a observar a unos niños jugar fuera tan placentero en su vida. Sus nietos lo eran todo para él.
Boruto llegó a su lado y tomó asiento con él. El mayor se sorprendió de ver a Boruto con el brazo inmovilizado.
—¿Qué te ha sucedido? —dijo escandalizado.
Boruto sonrió con evidente tranquilidad —No fue nada, solo di un mal paso y... rodé por las escaleras.
Hiashi negó —No puedo creerte hijo, estoy seguro que fue algo más.
—Abuelo ¿No puede creer que puedo llegar a ser muy torpe?
—Así es —asintió.
Boruto sonrió —¿Cómo ha estado? Lamento no haber ido a visitarlo los últimos días.
—No tienes que, sé que estás estudiando muy duro. Tengo la sensación de que serás un buen doctor.
Boruto sonrió.
Naruto besó las manos de su esposa, Hinata le había comentado sobre Konan y la extraña despedida que le había dado después de lo que había confesado.
—Tranquila, creo que estaba hablando con la verdad y qué bueno que por su hijo hubiera decidido no continuar en ese camino.
—lo sé, ahora… ellos no tienen nuevamente quien se acerque de la manera que ella lo hizo con los niños… con Mayuri…
Naruto asintió.
Sakura entró a la cocina donde se encontraban en compañía de Ino y Tenten.
—Ya decía yo que se estaban tardando en llevar las bebidas —dijo Ino.
—Naruto —habló Sakura —Sasuke te está buscando.
—Iré entonces —dijo mientras se retiraba.
Ino miró a la pelinegra con la ceja elevada —Veo que ustedes no pierden el tiempo.
Hinata sonrió —No lo niego, mi esposo me gusta mucho.
—Suena irónico si estás hablando de tu esposo —dijo Sakura.
—Es como… si cada vez que lo veo… veo al joven humilde, inexperto y trabajador del que me enamoré. Naruto es mi vida… él me ha dado una hermosa familia.
Las chicas le miraban con ternura.
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—¿Cómo están las costillas de Ryusuke? —preguntó Naruto.
—Está mejor, el tratamiento le está funcionando en cuanto a la rápida recuperación —contestó el pelinegro.
Kiba y Sai se acercaron —¿Qué les ha sucedido a tus hijos Naruto? —preguntó Kiba.
—Ambos jugaban y rodaron por las escaleras.
—¿Estamos hablando de tu hijo mayor? No lo sé, parece responsable —volvió a comentar Kiba.
—Bueno, a veces Haruto lo obliga a jugar a las luchas, solo fue un pequeño descuido.
Kiba se encogió de hombros restándole importancia.
Más tarde, después de la cena, Sarada había aprovechado todo el bullicio de los adultos y los niños para tomar a Boruto del brazo y arrastrarlo al jardín.
—¿Cómo sigues? ¿Te duele? —dijo mientras miraba su brazo.
Boruto sonrió —Estoy mejor.
Ella le miró algo nerviosa —Bi-bien…
—¿Han parado tus pesadilla?
—Si.. yo… creo que ya lo he superado.
—¿Crees?
—Me… he sentido mejor.
—Eres muy impulsiva —dijo él. Ella le miró confundida.
—¿Qué?
—Todos saben que estamos juntos, no tenemos que escondernos.
Ella se sonrojó —No es eso, solo… quería estar a solas contigo ¿No puedo? —soltó de repente.
Boruto la miró sorprendido, Sarada definitivamente no era como todas las chicas que había conocido, todas siempre hacían lo que a él le gustaba, antes de ir a algún lugar, o comer algo siempre solían preguntarle a él su opinión y ellas simplemente aceptaban lo que él decía, él siempre había querido que ella fueran ellas mismas, que decidieran y dijeran lo que pensaran, pero siempre todas habían querido darle gusto para ser agradadas. Sarada era diferente porque aun cuando era consciente de que él le gustaba ella nunca se había portado tan tontamente, ella decía las cosas como las pensaba.
—Yo…
—Oh! te quedaste sin palabras —dijo sonriente.
—Te has vuelto mucho más segura, me gusta —dijo él con una sonrisa.
Ella se sonrojó —Tú… me das seguridad, me siento bien cuando… te tengo cerca.
Boruto sonrió aún más y la atrajo hacia él encerrándola en un abrazo, aspiró el aroma de sus cabellos.
A lo lejos, desde la ventana de su habitación Haruto, Nagato y Ryusuke miraban a sus hermanos.
—Nuestros hermanos son patéticos… —murmuró Haruto, los chicos asintieron.
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Días después, la normalidad se hizo presente en la vida de los Uzumaki.
Naruto lo supo ese día, cuando al llegar a casa, se encontró con una de tantas escenas con sus hijos, Natsu, Arata y Daiki corrían en círculos mientras que uno de ellos, Natsu, llevaba su camisita atorada en la cabeza, al parecer había tratado de quitársela atorándose en el procesos. Corrió directo a él y Naruto alcanzó a sostenerlo intentando quitársela en el proceso mientras lo levantaba del suelo, los pequeños gritaban en medio de su juego hasta que por fin logró sacársela.
Miró a su alrededor cuando estos desaparecieron en la sala.
—¿Acaso no hay nadie? —se preguntó.
Sásame entró corriendo con unas toallas en la mano y entonces él supo que pasaba.
No querían tomar el baño.
—Niños vengan aquí! —les llamó el rubio.
De inmediato, los pequeños se detuvieron y corrieron a pararse frente a él. La pequeña Mai se había unido a ellos en completa calma.
Le pidió las toallas a la chica —Yo me encargaré de ellos. Puedes irte por hoy.
—Yo… aún no termina mi…
—Descuida jovencita, sé que tienes hermanos que cuidar y es bueno que te vayas temprano por hoy…
—Gracias señor.
La joven se retiró y ahora fue el turno de Naruto llevar a sus hijos al baño.
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—¿Lo tienes? —dijo Pain.
—Si señor, lo recuperamos ahora solo es cuestión de ver como se recupera.
—Bien, manténganme informado.
—¿Está seguro sobre hacer ese ritual? —preguntó uno se sus hombres —es decir ¿Siquiera podrá funcionar?
—No importa, qué más da si lo intentamos, ¿algo más? —dijo Pain.
—Si, logramos dar con la isla en donde "Él" hace todos sus movimientos bancarios.
—Bien, quiero toda la información.
—Usted dirá si quiere que…
—No!, aún no es el momento, primero voy a deshacerme de Namikaze y obtener los malditos papeles!
Pain miró su teléfono, aún no tenía noticias de Konan ¿La habían descubierto? ¿La tenían ellos? ¿Estaba muerta? Negó, no podía ser, ella era la mujer más inteligente de todas, ella no podía desaparecer así.
—Busquen a Konan, ¡Necesito noticias!
Todos asintieron y salieron del lugar.
No había podido obtener al bebé y cuando creyó que tenía al hijo mayor de Namikaze, ahora resultaba que Sasori y Kisame estaban muertos, al igual que Hidan. Tres de sus mejores hombres y al final, no había obtenido nada.
—Esta vez… me prepararé mejor.
Aquello era una promesa, aquello significaba caos y sufrimiento para sus enemigos, porque él tenía una venganza que llevar a cabo.
