Capítulo dedicado a Marys (gracias por tus mensajes)

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*+*~Capítulo 32 ~*+*

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Edades:

Boruto: 21

Himawari: 19

Haruto y Nagato: 17

Kushina, Sara y Mito: 15

Haru, Hiro y Hana: 13

Jun y Yuu: 10

Ryuu y Mayuri: 8

Natsu, Arata, Daiki y Mai: 6

Minato: 3

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2 años después…

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Hinata corría de un lado a otro, no encontraba los zapatos de Arata, Natsu y Daiki, Mai era muy ordenada, jamás había tenido problemas con el extravío de alguna de sus prendas pero con esos tres era imposible que no hubiera un día en donde ellos no terminaran perdiendo sus cosas.

Tenía el tiempo encima, los pequeños iniciarían su primer año escolar. Con ayuda de sus sirvientas, revisaba la casa de arriba abajo sin encontrar los zapatos aún.

Naruto corría tras Natsu con el uniforme en las manos mientras que Boruto bajaba por las escaleras con cierta prisa seguido de Himawari. Con veintiún años, Boruto se había vuelto aún más atractivo y alto.

El joven rubio miró a su madre —¿Has buscado en el jardín?

Hinata le miró con sorpresa —¡Es verdad! —dijo mientras corría afuera.

Los niños rubios pasaron a su lado con rapidez mientras subían de nueva cuenta las escaleras. Naruto pasó a su lado y les miró —Hima hija, que te vaya bien hoy y Boruto, cuida de tu hermana —corrió tras los niños después.

Himawari sonrió y se apresuró a Boruto para tomarlo del brazo y arrastrarlo afuera, si hay algo que le gustaba, era de presumir a su hermano, quien era el centro de atención, por lo que le divertía la forma en que las otras chicas le miraban.

Con envidia.

Boruto sabía que aquello era una especie de broma por parte de ella pero aún así, jamás se molestaba en decirle algo. Él vivía con cinco hermanas adolescentes, sabía sobre los cambios de humor por los que siempre pasaban, era peor que sus hermanos en cuanto a si las hacías enojar o las contradecías en algo.

Subieron al auto y Boruto arrancó rumbo a la Universidad.

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"Secundaria Hiruzen"

Haru, Hiro y Hana caminaban por los pasillos a lado de Daisuke, miraban todo el revuelo que se formaba por todos lados, al igual que ellos, todos los de primer año estaban perdidos

Jin se colocó frente a ellos con una sonrisa efusiva —Chicos! Vengan por aquí, al parecer compartiremos aula —dijo mientras les invitaba a seguirles.

Hana se unió a ellos y observaron con detenimiento la lista de alumnos, a ella igual le tocaba con sus hermanos. Sonrió mientras les seguía.

Cuando Hiro timó asiento justo detrás de su hermana, Kazumi —la chica Nerd acosadora— como él le llamaba estaba justo a su lado.

—¡Hiro! —Chilló la chica, este brinco en su asiento y le miró, Hana miró levemente más luego le restó importancia y volvió su vista a la ventana —Estaremos juntos estos tres años, cuida de mí por favor.

Él solo suspiró, aquello no tenía caso. Se había acostumbrado a los acosos de la niña.

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Boruto y Sarada descansaban bajo el árbol de una de las áreas en la facultad. Él estaba sentado con las piernas dobladas mientras que ella estaba entre las de él sentada de espaldas. Boruto la tenía atrapada entre sus brazos mientras la observaba batallar desde la mañana con aquélla vieja cámara ¿Eso siquiera funcionaba? Al parecer no.

—Llevas semanas metida con esa cámara, ¿Qué intentas hacer? —comentó suavemente mientras la observaba mirar la cámara de un lado a otro.

—¿Qué funcione? —dijo con sarcasmo divertido.

Boruto sonrió —Vamos, es demasiada vieja ¿Por qué estás empecinada en utilizarla? Hoy en día hay nuevas y mejores.

—Es hermosa, siempre quise utilizar una de estas… cuando la vi en esa tienda de antigüedades supe que tenía que llevármela, es como si me llamara —dijo con emoción

—Entonces ella te llamó —afirmó con diversión.

Ella volteó a verlo con un puchero —No te burles, de verdad me gustaría usarla es solo que… no le entiendo muy bien…

—Déjame ver —dijo mientras la tomaba. Sarada se apartó para sentarse frente a él y darle espacio para que la revisara.

El rubio la analizó detenidamente, revisó los botones e intentó tomar una fotografía a ella, quien sonrió. De la nada, un clic! Sonó y una pequeña fotografía salió de la cámara. El rostro de la pelinegra se tornó emocionado y tomó inmediatamente aquella foto para mirarse en ella.

—¿Cómo lo hiciste? Salió clara —frunció el ceño— aunque yo no…

Boruto se la retiró de la mano pare verla, sonrió —Estás hermosa.

Ella se sonrojó e hizo el intento de tomarla de nuevo, pero para su sorpresa, este la alejó de su alcance —Esta me la quedaré, tengo todo el derecho.

Ella abrió la boca —¿Disculpa?

—Te disculpo, aunque no sé porqué.

—Muy gracioso, devuélvela, me tomaré una mejor y te la daré ¿Qué dices?

—Esta se ve bien, ¿Por qué querría otra?

—No es verdad… —murmuró, más no pudo decir nada más, de pronto Boruto se había perdido observando su fotografía con una sonrisa, entonces le creyó; creyó lo que decía con respecto a cómo él la veía, a sus ojos, ella era hermosa. Ladeó la cabeza con una sonrisa dibujada —¿Qué voy a hacer contigo?

Boruto parpadeó y la miró —Puedes hacer lo que quieras —soltó de repente.

Ella le miró nerviosa, carraspeó y buscó su teléfono en el pasto. Lo tomó y lo miró —Mira la hora, si no nos damos prisa podríamos perder la clase. Ya sabes cómo es el profesor Cho —se incorporó mientras tomaba su mochila y Boruto le siguió con una sonrisa. Le dio alcance y le robó un beso.

Ella rió levemente y se fueron tomados de la mano.

Durante ese tiempo, ambos habían conseguido reforzar su relación, solían hablar cuando algo les molestaba y siempre trataban de pensar en una solución. Boruto era territorial con ella, siempre que la veía cerca de otro chico no podía evitar ponerse de malas, lo que terminaba con un enfado hacia ella. Ella se molestaba igual y solían hablarse fuerte cuando las cosas iban a un punto en donde ninguno quería ceder, ambos eran testarudos, pero ninguno podía aceptar que duraran más de un par de horas enojados, así que terminaban siempre arreglando las cosas. Gracias a que Boruto no continuó escondiéndole nada sobre su personalidad, ella logró conocerlo mejor, aprendió a convivir con ambas personalidades, por lo que cuando él se tornaba "Extraño" en segundos, ella ataba cabos y sabía manejar la situación y vaya que al principio todo parecía una locura pero sabía que valía la pena, ella lo amaba y el hecho de que una de las cualidades de Boruto fuera el ser un descarado que no se guardaba nada con ella había sido una parte importante en la relación. Cualquier diría que su relación era tóxica pero ella no lo veía así porque la razón de la forma en que llevaban su relación era porque Boruto tenía esa personalidad y ambos habían encontrado la forma de estar juntos porque había amor, ambos eran el complemento perfecto, se habían dado cuenta de que no podrían estar separados.

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Jun se cruzó de brazos mientras miraba con molestia a su hermano Yuu, a su lado, se encontraba Arata con el rostro serio.

—¿Dices que quieres almorzar con ella de nuevo este año? ¿Qué hay de nosotros? —dijo Jun.

—Es que ustedes no quieren acompañarnos… y… no quiero dejarla sola, ella es una niña normal.

—Mejor no Yuu… ella debe tener piojos, ya sabes —dijo Jun con el rostro arrugado. Arata asintió.

—Si así lo quieres entonces nos veremos en la salida, recuerda que hoy iremos a mi casa —dijo Arata.

Yuu asintió un poco triste por lo que pensaban su amigo y su hermano. Había intentado decirle a su hermano que no era así, pero los constantes rumores sobre Lucy y su apariencia le habían convencido a él y Arata. Además su hermano era muy testarudo y no era de los niños que se sentaran a escuchar lo que dices por lo que en ese tiempo, aquello no había tenido ningún avance. En la escuela, Lucy era callada frente a los otros niños pero una vez se encontraba con él, ella era completamente enérgica.

Se encogió de hombros y decidió ir con ella.

La encontró en una banca con la mirada baja y una caja entre sus manos. Ella le miró cuando se acercó.

—¿Se molestaron?

Él negó con una leve sonrisa —Ellos dijeron que estaba bien si quería —se encogió de hombros-

—Yo… al menos creí que… querrían comer con nosotros… —ella elevó la caja frente a ellos —Mamá las horneó… yo... pensé que podríamos compartirlas.

—Está bien —Yuu se sentó con ella —Yo quiero probarlas.

Ella sonrió con emoción y de pronto olvidó aquello, asintió mientras volvía a su asiento con él y colocó la caja en medio de ambos.

—¡Te gustarán! Son deliciosas!.

Él asintió.

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Mito rodó los ojos mientras se cruzaba de brazos —¿Qué quieres ahora Karumi?

La chica también se cruzó de brazos —Escuché que quieres formar parte del consejo, te advierto que no lo intentes.

—¿Por qué no? —dijo desafiante.

Ella dio un paso más frente a ella y la miró de arriba abajo —Eres tan…. Delgaducha y tonta, demasiado torpe, formar parte del consejo requiere tiempo y esfuerzo, no cuentas con las suficientes energías ¿No te desmayaste el año pasado solo por no alimentarte bien? Y el tiempo ¿Se te olvida que estás en el club de teatro?

—Lo dejaré y sobre mi debilidad, eso ya pasó soy capaz de hacer las labores de un consejo.

—¡Olvídalo! Yo entraré, tú no tienes oportunidad solo armarás un desastre ya de por si tú misma lo eres.

Mito dio un paso más frente a ella y ondeó intencionalmente sus cortos cabellos rojos —Pues no importa lo que digas, voy a postularme y ni tú ni nadie va a detenerme.

—Esto es la guerra Uzumaki.

Mito le sostuvo la mirada desafiante, sin darse cuenta que tras ella se había colocado una mochila. Karumi sonrió —Mientras tanto te doy la bienvenida.

Mito frunció el ceño sin comprender hasta que la chica la empujó y ella fue a dar al suelo al resbalar con algo. Quedó sentada mientras ella reía al igual que sus amigas y se iban juntas.

Ella hizo un gesto de molestia, intentó levantarse pero le dolía. Zero llegó de prisa con ella y le ofreció la mano, en cuanto lo miró pareció dudar pero finalmente lo tomó.

—¿Estás bien? —Miró la mochila y frunció el ceño —¿Es tuya?

Ella negó mientras se sacudía la falda —No y no importa, fue un accidente.

—¿Segura que ella no tuvo que ver? Acabo de verla pasar…

—Acaba de advertirme sobre que también va a postularse, no se la dejaré tan fácil.

—entonces si fue ella…

—Eso no importa vámonos.

Zero la siguió con la mochila al hombro. Aquella chica Karumi era tan malditamente problemática. No podía dejar a Mito sola un segundo porque ella no dudaba en agredirla. Sabía por el Señor Naruto que ella no había querido recibir entrenamiento por lo que, a diferencia de sus hermanas ella era totalmente indefensa.

Por su parte, ella realmente parecía que algo le rondaba la cabeza últimamente después de haber tenido una conversación con su padre, en donde le comentaba que Zero no debía recibir llamadas ni tampoco hacerlas, pero ella… ella sabía que solía escaparse para hacer aquello.

Ella se detuvo de pronto y él hizo lo mismo, sin embargo ella no dijo nada, solo se quedó ahí.

Él frunció el ceño —¿Estás bien? ¿Te duele algo?

Ella le miró más luego decidió continuar con el camino —No es nada…

Él le miró unos segundos y luego continuó.

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Kushina volteó la vista desde su asiento en el salón mientras su rostro formaba una sonrisa forzada al mismo tiempo que quebraba su lápiz entre sus dedos, estaba realmente molesta, aquél chico seguía molestando, lo venía haciendo desde el año pasado.

—¿Qué quieres? —siseó lo más calmada posible.

—Nada —dijo divertido.

—Entonces… ¿Serías tan amable de… ¡DEJAR DE PICARME CON EL MALDITO LAPIZ!? —Terminó gritando como siempre.

El chico le miró sorprendido, más luego comenzó a carcajear —Eres muy divertida.

Ella rodó los ojos —Pues yo no la estoy pasando bien así que no veo por qué estás tan divertido.

Él se encogió de hombros, el chico tomó un mechón de sus largos cabellos y dio un leve tirón —El hecho de verte molesta me divierte bastante, te pones tan roja que pareces un tomate.

—Suéltame o te juro que te rompo la cara, no voy a repetirlo.

Este la soltó —Tranquila Kushina solo es una broma.

—lo tuyo no son bromas, solo estás molestando —Ella giró de vuelta a su asiento golpeando al chico en el rostro en el proceso. Este solo comenzó a reír.

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Haruto y Nagato caminaban por los pasillos de la preparatoria, los chicos aún no llegaban.

—Iré por un café, aún falta para la primera clase —dijo Nagato mirando su reloj.

Haruto asintió. Decidió dirigirse a los baños pero más adelante se detuvo cuando a unos pasos de aquél solitario pasillo, Madoka caminaba lentamente mientras cojeaba y en su rostro se dibujaba una mueca.

Frunció el ceño al pensar lo que pudo haberle pasado, su padre le había golpeado. Con pasos apresurados se dirigió a ella.

—Madoka! —llamó una vez estuvo cerca de ella provocando que esta se sobresaltara.

—Ha… haruto… —sonrio.

Y él se molestó aún más cuando la vio hacer un esfuerzo por sonreír.

—¿Estás bien? Parece que te lastimaste —dijo lo más tranquilo que pudo.

La pelinegra le miró nerviosa —Si… ya sabes… volví a tropezar.

—Déjame ayudarte —dijo mientras la tomaba suavemente del brazo a lo que ella gimió y trató de soltarse.

Esta vez Haruto fue más listo de llevó su otra mano a descubrir el brazo de ella sin darle tiempo a separarse.

Un visible moretón.

—¿Qué tan fea pudo haber estado esa caída?

—Bueno ya me conoces como soy de torpe.

—Eres la chica más inteligente que he conocido no sigas con esas tonterías —dijo molesto, pues ella comenzaba a ponerse a la defensiva.

Haruto estaba en su límite, ella se esforzaba tanto en ocultarlo, pero hacía tiempo que este había conversado con Yana y esta le había confirmado lo que ya sospechaba.

Su padre era un alcohólico que la golpeaba cada vez que quería y Madoka simplemente era muy fuerte para vivir con aquello, le había dicho que gracias a que le paganban mejor en el trabajo no recibía tanto maltrato de que recibían cuando casi nonllevaba nada a casa. Y si él no había dicho o hecho nada era porque Yana le dijo que Madoka sentía vergüenza de que alguien supiera sobre como vivía, y más lo que él pensaba. Pero no podía más con aquello.

—Deja de armar un lío de esto Haruto, no es para tanto.

—No soy tonto, yo sé que lo que tienes son golpes, golpes provocados por una persona y non por una caída.

La seriedad con la que había dicho aquello la había sorprendido, tragó duro.

—Bien… no te metas en mi vida.

Haruto la tomó de los hombros y acercó su rostro a ella lo más que pudo e hizo contacto visual, su mirada era tan dura y determinada, pero también tenía rastro de preocupación e impotencia y ella supo ver cada una de esas emociones ahí. Haruto era así, era transparente.

Por eso se había enamorado como idiota de él pero él…

Él solo la miraba como eso, una amiga.

Se mordió el labio.

—No soy tonto, puedo darme cuenta que algo pasa en tu casa, no puedo con esto, ¿Acaso no somos amigos?

Ahí estaba, sin embargo ella sabía que no podía seguir ocultándolo más, necesitaba que alguien más además de Yana le sirviera de refugio al menos para olvidar por lo que pasaba porque sabía que lo que vivía no tenía solución, no hasta que fuera mayor de edad. Todavía le faltaba un maldito año.

—Mi padre es un alcohólico ¿Está bien? —miró a su alrededor asegurándose de que nadie estuviera cerca —No importa si le doy suficiente dinero para su vicio, siempre se va a desquitar conmigo y no hay nada que se pueda hacer. Y tú… no deberías meterte —se explicó cuando vio que iba a protestar —No lo digo con mala intención…. Tú y Yana son mis únicos amigos y los aprecio, no quiero que se metan porque no se merecen meterse en problemas por nada.

—Me preocupas, eres importante para mí ¿Entiendes? Lo único que quiero es que esto pare, pero necesito que te apoyes en mí y en Yana, porque ella también, aunque no lo creas está desesperada.

—Hay algo que no entiendo ¿Por qué no estás sorprendido?

—Yo… lo sospechaba… esos golpes… y el hecho de que fueras demasiado torpe no era normal porque te conozco.

Ella le miró con ojos llorosos, estaba equivocada cuando decidió ocultárselo, Haruto era como una medicina para ella, el hecho de habérselo dicho le había quitado una especie de carga de encima.

Sin pensarlo, decidió llevar sus brazos a su cuello e impulsarse para abrazarlo, sonrió cuando este no dudó en sostenerla de la cintura y habló suave en su oído, como si la estuviera arrullando con una canción de cuna — Tranquila, todo estará bien… de verdad, te sacaré de ahí… eres la chica má fuerte que he conocido en mi vida. De verdad te admiro…—dijo mientras ambos se balanceaban lentamente en señal de consuelo.

Ella se aferró aún más mientras cerraba los ojos.

Sin embargo, aquél pequeño y reconfortante momento fue interrumpido por el p0refecto que patrullaba el lugar.

—¿Qué creen que hacen ustedes dos? —llamó fuertemente provocando que ambos se separaran sobresaltados.

—Los arrumacos y en especial las parejitas están prohibidos en esta institución.

—¡No es así! No somos pareja señor! —dijo ella atropelladamente.

Haruto asintió rápidamente.

—¿Creen que pueden engañarme?—dijo con el ceño fruncido ¿De qué grado son?

—Somos de primer año señor —dijo Haruto con voz fuerte.

—Así que son de primer año… bien, lo dejaré pasar porque sé que aún no se les han dictado las reglas del lugar así que por ahora pueden irse.

Ambos se inclinaron en señal de agradecimiento —Y una casa más…

Ambos le miraron expectantes.

—Tampoco están permitidas las tomadas de mano ¿Quedó claro?

Haruto elevó ambas palmas —Esta bien —dijo con una sonrisa amigable.

El tipo les dio una última mirada y se perdió por el pasillo.

El pelirrojo suspiró y ella le miró con molestia (aunque en realidad estaba avergonzada por aquello), se cruzó de brazos —¿por qué ese "Esta bien"?

Él le miró confundido —¿Qué?

—Le contestaste como si de verdad fuéramos a tomarnos de la mano, se vio como que le diste la razón sobre que somos pareja.

—Pero lo somos —dijo sonriendo.

Ella le miró con sorpresa—¿Qué?

—Somos una pareja de amigos —dijo como si nada.

Ella se mordió el cachete interno —Es verdad, solo somos amigos ¿Qué otra cosa podríamos ser si no?

Este le miró con seriedad —¿Estás molesta? ¿Ahora que hice?

Ella negó después de soltar un suspiro —Nada.

Nagato llegó con ellos —¿Aún no se han ido al salón?

Haruto le sonrió mientras le quitaba de su café y bebía de él —Estábamos por irnos.

Nagato suspiró —Haruto, ese era mío —le mostró uno nuevo —este es el tuyo.

—Oh! gracias —inmediatamente lo tomó y se lo ofreció a Madoka —Toma, bebe esto.

Ella negó avergonzada —No!... yo no…

Haruto tomó su mano y la obligó a tomarlo —Anda, no lo aceptaré de vuelta, seguramente no has desayunado nada.

—Pero…

—Olvídalo —cortó el rollo, todo ante la aburrida mirada de Nagato.

Madoka miró al de gafas con vergüenza —Lo siento…

—Mirándolo bien, me da gusto que te lo haya dado, al parecer Haruto tiene energías de sobra y el café lo hubiera puesto más insoportable que de costumbre.

Ella sonrió por aquél comentario, él tenía razón.

—Oye! —se quejó el pelirrojo.

Madoka dejó salir una leve risa y empujó a Haruto para retomar el camino.

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Toshiro terminó de comer y levantó su plato de comida al igual que la de su hermano. Los llevó al fregadero y volteó a verlo —¿Doblarás turno hoy?

Kai le miró desde la mesita —Si, ya verás que pronto…

Este se dejó de fregar los platos y volteó a verlo —Ya lo dije… no importa como vivamos, siempre y cuando estemos juntos hermano, sueles llegar muy tarde.

—Sabes que no tengo opción, no quiero que te falte lo básico para la escuela… además… sé que eres inteligente y quiero darte lo mejor, quiero que te conviertas en un hombre importante, así como el dueño de esas empresas enormes como Hyuga, Namikaze o Uchiha.

—Aún soy un niño hermano —dijo divertido.

Él se levantó —No quiero que te preocupes, estoy tranquilo porque tu cuenta de ahorro está llenándose poco a poco y sé que vale la pena.

Toshiro asintió —¿Y si dejas de hacer esos turnos extras?

El mayor asintió —No te preocupes Toshi, tu hermano mayor puede con esto.

Y Kai no mentía con respecto a ese trabajo, ese turno por las noches era el único empleo que había podido conseguir debido a que su padre —ahora preso por homicidio— tenía una mala reputación como delincuente, así que aquello era, a duras penas suficiente. Él no quería preocupar a su hermanito, pero tenían cuentas que pagar pero aún así, el no quería tomar de la cuenta que él mismo había abierto para Toshiro.

Había podido mantenerse hasta hace dos años debido a que era el amante de Hanabi Hyuga, pero ella se había tenido que ir de emergencia por unos negocios y no había egresado hasta el momento. Él la extrañaba, se había enamorado de ella, pero no podía hacer nada.

¿Cómo podría un tipo como él ir a buscarla?

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Yahiko alias Pain entró a la habitación en donde descansaba el cuerpo de otro tipo.

—Pronto… hermano, cuando despiertes… porque yo sé que lo harás… verás a todos ellos hundidos en la desesperación y a "Otros" en la miseria.

El cuerpo de un chico extremadamente delgado, pelirrojo y piel pálida, se mantenía impasible conectado a muchos aparatos.

Irónicamente… también se llamaba Nagato, y era el hermano de Yahiko.

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(Nota final: puede se confuso, pero este Nagato adulto es como se lo están imaginando en cuanto a su estado demacrado. Por otra parte, el Nagato, que es hijo de Naruto y Hinata es pelirrojo (el aspecto es el mismo incluido el cabello, a diferencia de que este tiene las marcas (leves) en las mejillas de Naruto y sus ojos azul profundo) ellos no tienen NINGUNA RELACIÓN.

Nota: Hola Marys, es verdad, no aparecen algunos mensajes pero todos me llegan a mi correo y este lo reviso a diario, había olvidado comentar este, descuida y gracias por amar esta historia. De igual manera no te preocupes por los comentarios, yo sé que eres respetuosa lo que pasa esque hubo uno (que no era tuyo) en donde decían que esta historia se estaba convirtiendo en una serie tipo "Malcom el de En medio", en fin, decidí abrir esta nueva temporada de inmediato para no hacerlos sufrir. Saludos!