Capítulo 37
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Secundaria Hiruzen
"Festival de Verano"
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Sara había terminado de preparar su máscara, y se sintió tan satisfecha de su trabajo que se sintió realmente emocionada por obtener el segundo lugar en el concurso y que esta se quedara en exhibición en los pasillos de la escuela en el área del periódico mural. Soltó un suspiro y se unió a algunas de sus compañeras, quienes ya tenían planeado ir a los otros puestos de entretenimiento.
Sin embargo, al pasar por el área en donde sus hermanos Haru, Hiro y Hana estarían participando, se sorprendió de ver a Hiro en un disfraz de ¿Dinosaurio? Aunque este consistía en uno de dos cabezas, el disfraz estaba unido y prácticamente lo estaba compartiendo con una chica de enormes gafas. Ambos parados en la entrada de una carpa y repartiendo volantes. Sara se acercó a ellos y les miró con sorpresa.
—¿Hiro?
Sin embargo, el peliazul le miró con aburrimiento y le extendió el volante. Ella lo aceptó automáticamente.
La voz tímida de la chica se escuchó de pronto —Por… por favor venga a nuestra casa de los sustos —dijo a lo que Hiro solo asintió.
Sara sonrió y se inclinó —Muchas gracias.
La chica se inclinó también llevándose a Hiro consigo en el proceso.
Sara decidió entrar, ya más tarde se pasaría por el auditorio para ver el discurso de Mito.
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Kushina miró con sorpresa a su primo Neji —¿De verdad estas aquí para ayudarme con los panqués?
Neji asintió —Solo si no te molesta, puedes decirme y me iré.
Aquella idea no le agradó a la pelirroja de gran temperamento, ella negó una y otra vez —¡No, No! Esta bien, ¡Gracias Neji! —ella volteó hacia una de las cajas y rebuscó algo, después sacó un gorro y un mandíl —Ponte esto.
Forzosamente, Neji tuvo que aceptarlos —Bi... bien… —dijo con un tic en el ojo.
Pero Neji había llegado ahí por su cuenta, él quería pasar tiempo con Kushina… sentía la necesidad de hacerlo y cuando menos se dio cuenta, ya estaba ahí.
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Un mensaje hizo que Mito volteara a ver a Zero y este se disculpó para salir un momento. Ella le dejó sin más.
Al fondo del pasillo, unas chicas se miraron entre sí y asintieron solo para dirigirse al salón donde estaba Mito preparándose para su lectura del discurso. Las cicas entraron de inmediato y Mito les miró sorprendida —¿Qué pasa chicas?
—Una de nuestras compañeras se ha desmayado en los baños… no sabemos que hacer, no encontramos al profesor y todo mundo está en ala oeste.
Sin dudarlo más, Mito dejó sus hojas en el pupitre y se dirigió a ella —¡Vamos rápido!
Ambas asintieron y juntas emprendieron una carrera a los baños de chicas.
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Cuando Zero volvió se extrañó de no ver a Mito, miró su reloj y supo que todavía faltaban treinta minutos para el discurso por lo que entró y supo que probablemente volvería, pues había dejado sus notas ahí. Se encaminó con tranquilidad y las tomó para leerlas. Sonrió levemente al ver sus propuestas, todas buenas pero muy difíciles de llevar a cabo, aunque conociéndola, probablemente ella lo conseguiría.
La chica desde hace tiempo que mostraba ese temperamento para hacer labores altruistas.
Los minutos pasaron…
Cero frunció el ceño al ver que solo faltaban diez minutos para el inicio del evento y Zero concluyó en que algo andaba mal. Soltó un suspiro pesado al imaginar que probablemente Karumi estaba involucrada.
Tomó las notas y el bolso de ella y salió del lugar a gran velocidad. Rápidamente se dirigió al auditorio solo para confirmar lo que sospechaba. Entró sin ser visto por el grupo de Karumi y recorrió el lugar sin encontrar rastros de Mito. Su vista se posó en Karuimi y al verla conversar con un par de chicas que parecían nerviosas, lo supo. Ella solo sonreía burlonamente mientras tomaba asiento y soltaba un suspiro. Zero siguió con la mirada a las chicas y luego se escabulló para seguirlas.
—No lo sé Ami… no deberíamos meternos en problemas, al menos yo, mis notas no son muy buenas y si recibo un reporte…
—Ya basta, nada pasará porque Karumi ya nos ha prometido que no ayudará una vez forme parte del consejo.
Despues de aquello, las chicas se separaron y Zero siguió a una de ellas.
Mientras se acercaba a ella, el timbre que daba inicio al evento se escuchó y supo que debía apresurarse.
—Oye! Espera —llamó a la chica quien retrocedió al reconocerlo.
—No pienso perder el tiempo, si me dices en donde está, hablaré con ella para que nadie sea delatado, esto no se hará más grande.
La chica tragó y asintió —Está en los baños del ala oeste…
Zero soltó una maldición al reconocer que el lugar estaba del otro lado del auditorio y sin más se dirigió rápidamente hacia allá.
Cuando llegó y abrió la puerta, ella estaba del otro lado realmente agitada, al parecer había estado gritando y golpeando la puerta ¿Cómo era posible que nadie hubiera pasado por ahí hasta el momento?
Por un momento vio que ella iba a abrazarlo pero luego se arrepintió y solo le agradeció. Zero le extendió las hojas —Esta bien, pasarás al final, sin embrago, hay que darnos prisa.
—S-SI.. —ellas las recibió.
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—¡HAHAHAHAHAHAHAHA! ¡NO PUEDO CREER QUE LO HICIERAS! —Haru se reía de su gemelo mientras iban de salida, pues lo del disfraz había sido muy gracioso.
—¡CREÍ QUE TE NEGARÍAS! ¡HAHAHAHA! —Le siguió Daisuke.
—Pues te veías adorable hermano —agregó Hana con una sonrisa.
Hiro volteó los ojos con fastidio al escuchar las burlas y el cumplido de su hermana, se hubiera negado pero al profesor le agradó tanto el disfraz que les dijo que les daría puntos extras por aquello.
—Creo que por primera vez veo a Noizumi más animada de lo normal —volvió a hablar Hana.
—¡Pues claro! ¡si son novios! —gritó Haru con diversión, a lo que Hiro le dio un zape.
—¡Por cierto! ¿No es genial que a mito le haya ido bien con su discurso? Estoy segura de que ganará.
Haru hizo una mueca —Solo de pensar en todas las ocupaciones que tendrá me da flojera, no sé por qué se esforzaría por algo que le va a quitar tiempo.
Después de aquello, todos guardaron silencio.
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—¡Quiero hacerlo Boruto!
Escuchar aquello sí que había terminado por despertar su lado más impulsivo y deseoso. Aun cuando había estado un par de veces con alguna que otra chica en Suna, en esos momentos estaba sintiendo cosas que jamás pensó. Si, era un pervertido.
Ni siquiera sabía cómo es que había podido contenerse para no tomarla en el auto hace ya unos días y sin embargo, no se arrepentía, habían quedado en que sería en un momento especial y él se encargaría de pensar en algo. Pero ambos sabían que no dejarían pasar tiempo, él tenía que buscar un lugar en donde ella se sintiera cómoda y tenía que hacerlo cuanto antes.
Se recargó en su silla giratoria y miró al techo mientras repiqueteaba con el bolígrafo en el escritorio de su habitación.
Cerró los ojos y trató de pensar en algo.
¿Alguna vez se sintió frustrado por algo? No lo sabía pero así se sentía en aquellos momentos, tal vez una parte de él tenía miedo de dejar pasar tiempo y que ella se arrepintiera. Negó, ella no era así.
Soltó y suspiro. De pronto la voz de su padre le sacó de sus pensamientos y miró a la puerta.
—Pasa —dijo mientras se incorporaba.
Naruto se asomó por la puerta con una sonrisa —Hijo, tu madre y yo hemos estado pensando en que todos han estado encerrados por mucho tiempo… y tenemos pensado ir a unas cabañas en Okinawa, tenemos todo listo, serán en un par de semanas.
Boruto abrió los ojos con sorpresa y se levantó para acercarse a él —Es genial!
Naruto parpadeó con sorpresa, no se había esperado aquella reacción de Boruto, hace mucho que no lo veía así desde que tenía doce años.
—¿Te gusta la idea hijo?
Boruto asintió y observó por un momento a su padre ¿Quién mejor que él para ayudarle con aquello? Era evidente que sabía cómo hacer feliz a su madre.
—¿Sucede algo hijo? —pregutó Naruto mientras le miraba con cierta curiosidad.
Boruto lo jaló del brazo para adentrarlo y cerrar la puerta tras él. Ante la mirada curiosa de su padre caminó con evidente nerviosismo de un lado a otro y luego se detuvo frente a él.
—Yo… necesito un consejo de… hombre —dijo algo sonrojado, nervioso.
Naruto casi se atraganta con su propia saliva y ahora era él quien daba vueltas en la habitación.
—Papá ¿Me ayudarás o no?
Naruto se detuvo y ambos se sentaron —Claro hijo, ¿Qué es lo que necesitas saber? —dijo con nerviosismo.
Boruto tragó y luego carraspeó —Sarada y yo… queremos… ya sabes —realmente no podría mencionarlo.
Naruto asintió, de repente las manos comenzaron a sudarle —Entiendo, usen protección.
Boruto abrió la boca —Por… por supuesto que eso ya lo sé! —dijo alterado. Volvió a calmarse —No es eso…
Naruto tragó.
—Quiero que sea especial para ella… para los dos —dijo ya más relajado —ambos estamos de acuerdo en esto y yo le prometí que buscaría un… lugar… y bueno… no se me ocurre nada y luego tu llegaste a decirme sobre este viaje y me pareció que…
—El viaje a las cabañas —dijo Naruto.
—¿Crees que podría…?
Naruto asintió —Por supuesto, aunque esto me avergüenza un poco…
—Si te pido ayuda es porque… tú debes saber qué hacer en estos casos porque… sé que haces feliz a mamá y pensé que…
Naruto sonrió —Esta bien, te daré unos consejos para que puedas arreglar la habitación y… que Sasuke no se entere de esto o me matará ¿Comprendes?
Boruto sonrió —¿Le temes al tío Sasuke?
—Tú no sabes de lo que es capaz —suspiró —en fin, te ayudaré, ya he hecho las reservaciones para nosotros, te pasaré el numero para que lo hagan con… la cabaña que van a utilizar —Naruto le miró serio —sin embargo…
El rubio mayor se quedó un rato callado y Boruto comenzaba a ponerse nervioso por el silencio.
—¡USA PROTECCIÓN ¿SI HIJO?! —Dijo en tono suplicante y en tono de voz algo elevado.
Y Boruto bufó, su padre y su trauma con los métodos anticonceptivos.
—Para empezar debería primero decirte eso a ti mismo ¿No crees?
Naruto comenzó a reír nerviosamente.
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Haruto miró con el ceño fruncido a Madoka y esta se cruzó de brazos —Estoy bien.
—Te acabas de quejar y ni siquiera te sostuve con fuerza ¿Te volvió a maltratar?
Madoka le tapó la boca con rapidez —No lo grites… estoy bien ¿Ok?
—Maldito… —dijo con molestia.
—Vamos a clases, sabes mejor que nadie como es que debes ayudarme.
—¿no haciendo nada? ¿De verdad?
—Basta! —dijo en voz baja —No me compliques más las cosas quieres.
—¿Qué hacen aquí en horas de clases? —llamó la atención el prefecto mientras les miraba recelosamente.
—¡Lo sentimos! —ambos se inclinaron y salieron corriendo a su salón.
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Más tarde, Haruto miraba su celular con el ceño fruncido mientras estaba recostado en su cama. Nagato soltó un suspiro mientras apartaba su libro.
—Llevas dos horas pegado al teléfono desde que llegaste del trabajo ¿Qué te pasa? ¿Siquiera ya hiciste la tarea?
—No —dijo sin más.
—Ya está —Nagato terminó lanzando el libro al extremo de la cama —¿Por qué estás molesto?
Haruto soltó un suspiro y apartó su vista del celular —Madoka llegó lastimada otra vez esta mañana y durante el trabajo estuvo recibiendo infinidad de llamadas de su padre, ella ignoró todas, lo cual me preocupa.
—Podría lastimarla de nuevo por no contestarle ¿Eso crees?
Haruto asintió —No solo eso… Yana me dijo que cuando suele llamarle constantemente es porque esta bebiendo y necesita dinero.
Nagato asintió serio. Sin esperar más Haruto se levantó y tomó su chaqueta.
—¿Piensas ir?
—Lo siento, pero sí.
—Iré contigo —dijo el de gafas y Haruto solo pudo asentir.
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Madoka suspiró por tercera vez, su padre estaba ebrio y no dudó en darle una bofetada una vez llegó del trabajo, pues ella no había contestado sus llamadas. Le compró las bebidas que le pidió y de inmediato se encerró en su habitación. Aquello ya no era aro para ella, estaba acostumbrada a los maltratos de su padre y sabía que esa mancha rojiza en su mejilla desaparecería en la mañana y todo estaría como siempre. Con aquellos pensamientos, decidió continuar con su tarea.
Sin embargo, unos toques en su ventana la hicieron exaltarse y con suma lentitud se acercó sorprendiéndose de encontrar a Boruto ahí.
Ella abrió de inmediato la ventana haciéndolo pasar —¿Cómo subiste hasta aquí? —dijo mientras observaba hacia abajo. Ni siquiera había un árbol del que pudiera apoyarse y su ventana no tenía un balcón siquiera.
—No fue nada, dijo una vez estuvo dentro.
Ella le miró sorprendida y su corazón latiendo fuertemente. Haruto cargaba una chaqueta negra de cuera que le quedaba muy bien.
—¿Qué haces aquí? —habló bajo.
Sin embargo, sus piernas temblaron cuando sintió su mano acariciar su mejilla.
—Te golpeó —le escuchó sisear.
Ella llevó su mano a la de él y la sostuvo ahí —No es nada, esto no es nada para mí Haruto.
Él negó.
—¿Cómo puede…? —si embargo cayó al escuchar un grito.
—¡MADOKA! ¡ANDA A COMPRAR MÁS CERVEZA!
Haruto frunció el ceño y ella solo suspiró. Para el pelirrojo fue una sorpresa ver como automáticamente ella se dirigía a su armario y tomaba su suéter dispuesta a salir.
—¿Enserio piensas ir?
—Haruto, ya te lo dije, esta es mi vida —dijo con cierto pesar —Estoy acostumbrada.
Haruto iba a hablar pero ella le detuvo —Sal por la ventana y nos vemos mañana.
Sin embargo, antes de que ella se dirigiera a la puerta, esta se abrió de una patada —¡Te estoy…! —calló al ver a Haruto.
—Maldita zorra! Eres como tu madre! —dijo mientras miraba a una Madoka asustada y señalaba a Haruto.
El padre de Madoka, quien estaba colérico, dio grandes zancadas hasta ella, pero antes de poder tocarla, Haruto lo tomó del brazo y lo mandó al suelo de un golpe. Aquello bastó para dejarlo inconsciente.
Haruto la miró temblar y no dudó en abrazarla.
—Tranquila… Madoka, ven a mi casa.
Ella reaccionó y se separó de él —No!... ¿Cómo podría?
—Ahora no tengo dudas, tu padre es muy violento —dijo con el ceño fruncido.
—Esta es mi casa… no me iré de aquí…
Haruto bufó, ella era muy terca.
—Mira… mejor ayúdame a llevarlo a la sala, con lo tomado que estaba estoy segura que no recordará nada.
Haruto suspiró —Bien.
Ambos hicieron lo dicho.
—Debes irte —dijo nerviosa y avergonzara de que Haruto estuviera en su pequeña y descuidada casa. Sin embargo, Haruto no se tomó el tiempo de ver a su alrededor o de hacer muecas. Solo la miraba a ella con preocupación.
—¿Estás segura? —dijo no muy convencido.
Ella asintió —Nos vemos mañana.
Haruto soltó un suspiro y al final optó por irse para la tranquilidad e Madoka.
Cuando salió, Nagato se le acercó —Escuché gritos… ¿Qué sucedió?
—Su padre me descubrió pero lo dejé inconsciente, Madoka dice que probablemente olvide todo mañana.
—Si siques así la meterás en más problemas.
Haruto se encogió de hombros —La voy a sacar de aquí, ya veré como le hago.
Y pareciera que ese día, todo mundo iba a suspirar, pues Nagato soltó un suspiro cansino.
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Sarada se encontraba incómoda y nerviosa, Boruto parecía tener razón sobre Kawaki, el chico parecía querer acercarse a ella demasiado, su insistencia a las salidas era cada vez más frecuente y comenzaba a ponerse incómoda.
Ella no podía ni quería decirle nada de aquello a Boruto, porque sabía cómo reaccionaría y no quería ocasionar problemas. Además, tal vez aquello podría ser su imaginación, tal vez estaba siendo paranoica debido a su terror a los chicos. Realmente estaba confundida.
Por una parte no quería arriesgarse a suponer algo si no estaba segura y por otra parte, si aquello realmente era cierto (las intenciones de Kawaki) quería darse la oportunidad de ser fuerte, de demostrar que podía poner un alto a alguien que quisiera volver a lastimarla.
—¿Te pasa algo? Has estado muy callada —Habló Boruto mientras la tenía en sus brazos bajo aquél árbol de la Universidad.
Ella negó —No… solo… quiero estar así contigo —dijo mientras se inclinaba más en sus brazos y Boruto recargó su mejilla en sus cabellos.
Sin embargo, Sarada era consciente de que a una distancia, Kawaki les observaba.
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—¿Hoy saldremos? —preguntó ChouChou
Sara negó —Tengo un compromiso con Boruto.
La morena sonrió —Que hermoso es vivir un romance… —fantaseó.
—Eso no es un romance —habló de pronto Kawaki.
Ambas chicas le miraron sorprendidas, estaban en la cafetería.
—¿Perdón? —dijo ChouChou —¿Ya viste como Boruto la cuida?
—O más bien la controla ¿No es así Sarada?
Sarada estaba molesta ¿Cómo se atrevía a hablar así de Boruto?
ChouChou solo le miró con molestia, en tan poco tiempo ambas se había hecho mejores amigas y Sarada había tenido la confianza de contarle todo de su vida al igual que ella y comprendía bien la relación de aquellos dos.
—Tú no sabes nada y por favor te pido que no hables de MI NOVIO —recalcó.
Kawaki sonrió con ironía —¿No te das cuenta? Todo el tiempo estás con él y sus celos son evidentes incluso su posesividad ¿Eres tan tonta?
—¡Basta! —dijo Sarada casi alterándose —No tiene derecho a hablar de mi vida.
—Kawaki, será mejor que te vayas —dijo la morena.
Y Kawaki simplemente se levantó y se retiró con evidente molestia.
Sarada suspiró —¿Cómo se atreve? Le di mi confianza y solo me critica sin saber nada de mí.
—Hombres, solo ven lo que quieren —la morena le abrazó —Tranquila hermosa, no le tomes importancia. Yo sé que Boruto es sobreprotector contigo. Si fuera posesivo y toxico como aparentan sus acciones, ya te habría lastimado y limitado en muchas cosas. ya quisiera yo tener a alguien así.
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Tres días después de aquello, Kawaki no se había acercado a ella, pensó que tal vez ya se había dado por vencido y le dejaría en paz.
Al terminar las clases guardó sus cosas. antes de salir recibió un mensaje de Boruto en donde le decía que la encontraría de camino a la salida, ella le respondió que si y se encaminó a la salida, sin embargo, antes de salir, Kawaki entró al salón y ella se detuvo abruptamente, de pronto comenzó a sentir desconfianza.
—Sarada —Kawaki le miró arrepentido —Lo siento, no debí decir esas cosas pero… tienes que entender que es la verdad.
Ella soltó un suspiro —Te perdono pero no hay nada que deba entender, Boruto no es quien crees, él me protege.
Lo miró apretar sus puños y dar unos pasos más hacia ella y esta retrocedió un poco más.
—Eso es lo que crees, maldita sea ¿Acaso no vez? Es un maldito posesivo ¿Cuántos amigos más tienes además de Chou y yo?
—Ninguno más —dijo sin dudarlo.
—¿Y no te parece raro? ¿Te parece normal?
—no es como si necesitara tenerlos, estoy bien teniendo a Chou porque sé que aun si tienes un montón de "amigos" no todos son fieles.
Kawaki elevó una ceja —¿Tienes solo a Chou? ¿Qué hay de mí? —dijo dolido.
—Hubiera querido que vieras en mí a una amiga pero no es así ¿Cierto?
—Me gustas —dijo sonriendo mientras se acercaba más.
Sarada retrocedió más chocando contra una de las mesas —No te acerques! —gritó.
Y kawaki se molestó más por su reacción —¡¿A caso no lo entiendes?!
Ella retrocedió aún más, sin embargo, casi de inmediato se dio cuenta de lo que hacía y trató de ponerse firme.
—Yo amo a Boruto, y eso no me ciega de sus acciones como piensas porque solo lo estás malinterpretando. Hay cosas de mí que no sabes, él me protege y me cuida y no tiene nada que ver con que no tenga amigos. El no tener amigos fue mi decisión.
—Aún así, el siempre está ahí, apenas y salías con nosotros ¡eso no es vida!
—Deja de meterte en mi vida!
Kawaki se acercó —¡Estás cegada por él! —la tomó de los hombros y trató de besarla.
Sarada forcejeó con él intentando separase —¡No me toques! ¡No! —su crisis volvió.
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Cuando Boruto observó que ya todos los compañeros de la clase de Sarada e incluso el profesor, se le hizo extraño que ella no saliera aún si le había mandado un mensaje en donde le decía ya salía.
Sin más decidió buscarla, podrían llamarle paranoico, pero él no estaba para relajarse y bajar la guardia por cualquier detalle.
Cuando se acercó a la puerta, justo antes de abrirla, la ira lo consumió al escucharla gritar en ese estado y mucho más cuando vio lo que pasaba. Corrió hacia el maldito que lastimaba a su novia y de un jalón lo apartó de ella y sin esperar más lo levantó de entre las bancas y le soltó dos golpes en la mandíbula.
—¡Hijo de perra! ¡¿Cómo te atreves?! —bramó enfurecido y sin dudar se dirigió a abrazar a Sarada, quien temblaba y lloraba por el miedo que sintió y se abrazó a él con fuerza. Boruto era su muro de protección, su guarida y su amor… y con aquello se convenció de que no necesitaba a nadie más que a él.
Cuando Kawaki se incorporó a duras penas, se dio cuenta de lo que había tratado de hacer. El saber que la chica de la que se había enamorado pudiera estas cegada y siendo manipulada por su novio le daba rabia, no supo en qué momento la lastimó, solo quería que ella comprendiera. Sin embargo, la escena que vio le dijo que probablemente había cometido un error, pues Boruto la abrazaba protectoramente y la consolaba mientras ella se aferraba a él con ahínco.
—Los iento… —murmuró.
Boruto le miró con ira —Lárgate de aquí si no quieres que te mande al hospital.
Y así lo hizo. Una vez solos, Sarada solo sollozaba y trataba de calmarse. Boruto comprendió que quería calmarse para que no llamara la atención fuera y así se mantuvieron un buen rato.
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Pain bebió su trago completo y caminó hacia la cama en donde yacía él.
—Cada vez estamos más cerca… ¿Cuándo piensas despertar?
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Porque todo conflicto se desarrolla a partir de algo… la mínima provocación ¿Tal vez? Las personas cometen acciones, de las cuales, no tienen idea de que pudieran traer una consecuencia. Hay un detonante para todo, hubo alguien que encendió la mecha y provocó la explosión de situaciones que recayeron en Naruto y en sus hijos ahora.
El próximo capítulo: "Un vistazo al pasado" ¿Qué fue lo que pasó?
