Capítulo 41
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Naruto estacionó el auto cerca del amanecer, el ataque lo tenía pensando demasiado sobre el nivel de corrupción que había no solo en Konoha, sino también en aquella ciudad de Kiri en donde había vivido sus primeros años, nada mas había hecho falta entrar a esa ciudad y ver que las cosas andaban raras por ahí.
Bajó junto con su hijo mayor y ambos se dirigieron al interior de la mansión en donde Jiraiya les esperaba ansioso.
Ambos se dirigieron al despacho mientras escuchaban en la parte de arriba el ruido de fondo de los pequeños, quienes se encontraban jugando con el cachorro que su abuelo les había llevado.
Una vez en el despacho, Boruto sacó los papeles de la mochila y los tres se dispusieron a revisar las pruebas que Minato había reunido con bastante trabajo en aquél tiempo.
Naruto frunció el ceño al ver una serie de números de cuenta e información de supuestas organizaciones benéficas a nombre de un tal Momoshiki Kazunari.
Naruto frunció el ceño, aquel nombre no le sonaba para nada, aquella era la primera vez que oía de él.
—en efecto, ese es el nombre de quien fue conocido como el líder de la Mafia O —Afirmó Jiraiya.
Naruto miró al peliblanco con expresión confundida mientras que Boruto seguía revisando los papeles, todo aquello eran pruebas contra el tipo mencionado, sin embargo eso no cambiaba en nada su situación.
—Entonces Akatsuki y la Mafia O son aliados. Supongo que aun cuando aparentan que aquella mafia no existe más es solo una fachada ¿No es verdad? —preguntó el rubio.
—así es —asintió Jiraiya.
—Bien, tenemos aparentemente los papeles ¿Y ahora qué? ¿Debemos buscar a este tipo ahora que tenemos el nombre abuelo? —Habló Boruto.
La expresión de Jiraiya se tornó pensativa —Esto no será fácil, y debemos ser precavidos para dar con ese hombre, ahora ya no es anónimo así que podría ser más fácil.
—¿Le diremos al servicio secreto? —preguntó Naruto.
Jiraiya negó —mejor que no, no podemos confiar ni en nuestra sombra, afortunadamente debido al número de niños que tienes has creado la fachada perfecta para que no se molesten en mantenerlos vigilados, ellos creen que ustedes no aportarían nada a la investigación por ahora y si no mal recuerdo, Itachi Uchiha está de su lado, el reciente ataque que sufrieron y el anterior no ha sido descubierto por ellos porque él y Kakashi se hicieron cargo de cubrir todo ¿No?
Naruto asintió.
—Bien, pero aquí hay algo más —habló Boruto mientras mostraba una hoja con una serie de números que llenaba toda la hoja.
Naruto la tomó y miro la hoja con el ceño fruncido.
—¿Una clave? Entonces hay más.
—Este es el papel más importante —comentó Boruto mientras señalaba el papel —¿Por qué está esto en medio de lo que se supone son las pruebas? El abuelo Minato ocultaba esto como lo más valioso si lo encontramos, o mejor dicho, si lo desciframos sabremos cómo movernos.
Naruto le miró sorprendido, pensándolo bien, su hijo tenía razón, descifrando esos números podrían encontrar algo más.
—Mierda, ¿entonces estamos como al principio? —dijo Naruto.
Jiraiya negó —Estos papeles son parte de las pruebas, Minato lo hizo bien, a veces ocultar partes de pruebas en lugares estratégicos son la mejor opción para que no quedemos en desventaja.
—Tenemos un nombre, padre, y un código que descifrar —dijo Boruto con extrema seriedad.
Naruto le miró y finalmente asintió en acuerdo.
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Nagato, Haruto y Neji se encontraban en casa de Ryusuke, estaban trabajando en un proyecto escolar.
Luego de un rato, Haruto se estiró y comenzó a masajear sus hombros soltando una queja lastimera.
—Deberías dejar ese empleo, ya casi no tienes descanso y todo el tiempo estás tenso —murmuró Nagato sin despegar la vista de lo que escribía.
Haruto sonrió —No es nada, no estoy tan cansado —dijo mientras tronaba su cuello.
—Déjalo Nagato, no vas a convencerlo, no dejará sola a Madoka, después de todo está perdidamente enamorado de ella —dijo Ryusuke sin despegar la mirada de la pantalla de la computadora.
Al escuchar aquello, Haruto abrió los ojos en grande mientras miraba a Ryusuke como si fuera un fantasma o algo parecido, de pronto se sentía nervioso y aquello había sonado demasiado extraño para él.
—¿Por qué dices algo como eso Ryusuke?
Ryusuke despegó la vista de la pantalla para mirarle con aburrimiento, como si lo que le decía fuera completamente normal, y en cierto punto lo era, solo que para Haruto aquello sonaba extraño —Es bastante obvio, o mejor dicho, eres bastante obvio y ella también.
—No entiendo —dijo el pelirrojo.
Nagato fue el siguiente en hablar —Siempre estás al pendiente de ella, no te comportas como un amigo Haruto, más bien eres como un enamorado que siempre anda tras de ella, estas preocupado porque sabes de su situación pero tú eres más serio con el asunto, incluso estás trabajando por ella, esa necesidad de ayudarla, cuando puede la abrazas y tal vez no te has dado cuenta pero cuando lo haces, acercas tu nariz a su cabello y lo hueles y suspiras por ello.
Haruto le miró sorprendido —¿Yo… hago eso?
—Todo el tiempo piensas en ella Haruto y cuando están juntos ambos se encierran en su propio mundo y se olvidan del resto.
Una leve risa de parte de Neji, quien había estado callado hasta el momento llamó la atención de los tres —Incluso se ponen a coquetear cada que pueden —sonrió —se ven ridículos y lo peor es que como suponemos, ni siquiera se habían dado cuenta —dijo mientras volvía a su labor de escribir
—¿Coquetear? ¡Pero cuando! —se escandalizó Haruto. ¿en verdad él hacía todo aquello? No, eso era imposible.
Comenzó a sentirse nervioso y luego de pensarlo comenzó a negar —Están equivocados chicos, Madoka es solo mi amiga y me preocupo por ella, ustedes son los que confunden las cosas, yo solo quiero protegerla.
—Mira Haruto, podrás negarlo cuanto quieras, pero nosotros sabemos lo que vemos cuando están juntos —Finalizó Ryusuke mientras se encogía de hombros.
—Están locos chicos, les dijo que no es así —Haruto comenzó a reír.
—Bien, puedes engañarte si quieres —fue lo último que dijo Nagato.
Ryusuke se levantó — ¿Quieren algo de tomar?
—Por favor —pidió Nagato y el Uchiha salió de la habitación sin más.
A Haruto le sorprendió el hecho de que los chicos parecían muy seguros cuando le habían dicho aquello, de pronto ya no pudo seguir con su trabajo, pues a pesar de no darle importancia a eso, su mente no dejaba de repetir las palabras dichas por sus amigos y su hermano.
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Boruto trataba de ignorar la plática que Sumire intentaba entablar con él. Haberlos puesto juntos en la práctica para aprender a inyectar y colocar un suero para las próximas cuatro semanas había sido algo fastidioso para él, lo bueno de aquello era que por lo menos Sarada había quedado con ChouChou, por lo que no tendría que lidiar con un compañero desconocido.
—Oh! casi lo olvido, son solo 4ml ¿no? —habló Sumire mientras le mostraba la jeringa.
—Me gustaría que pusieras más atención Sumire, algo tan básico como esto no debes pasarlo por alto —dijo con seriedad.
Sin embargo, la pelimorada no se sintió afectada por su frialdad y en cambio le sonrió —Tienes razón —hizo un puchero —lo siento.
Sarada observaba de reojo la interacción de ambos, no le gustaba lo confianzuda que era Sumire, era tan empalagosa y… sinvergüenza. Apartó la vista cuando Sumire le tocó el brazo a Boruto.
—¿Me permites tu brazo? Voy a inyectarte la vitamina.
Boruto se dispuso descubrirse mostrando su bien trabajado brazo, mismo que Sumire, completamente embobada, no se reprimió de tocar.
—Vaya, si que haces ejercicio —dijo ella mientras le miraba a los ojos.
—Concéntrate Sumire, no quisiera terminar con el brazo amoratado.
Ella le sonrió —No te preocupes Boruto, tendré cuidado— ella volteó y preparó el algodón. Cuando iba a inyectarlo, se dio la libertad de tocarlo nuevamente.
—Deja de mirar Sarada, no está pasando nada raro —dijo ChouChou divertida.
Sarada se sonrojó pero luego hizo una mueca —Está siendo muy descarada y Boruto no parece molesto.
—Vamos Sarada, estamos haciendo práctica, y hasta donde sé Boruto se toma enserio el estudio ¿Crees que siquiera le presta atención?
Sarada asintió ya más convencida, confiaba en Boruto pero no le gustaba lo que hacía Sumire. No quería que lo tocara.
Entonces ella se dio cuenta de sus pensamientos, se había vuelto egoísta con Boruto, no quería que ninguna mujer estuviera cerca de él.
Pero Sarada no era la única, a lo lejos, Kyoka miraba a con odio a Sumire —Jodida perra fácil… —murmuró.
—¿Has dicho algo? —preguntó su compañero, de pronto la mirada de la chica cambió a una amigable.
—No es nada, Shino-san.
El chico asintió extrañado.
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Haruto no había dormido pensando en aquello y después de darle vueltas al asunto llegó a la conclusión de que ellos estaban equivocados, él solo la veía como una amiga, nada más, los chicos estaban locos. Finalmente, con aquella conclusión, Haruto se permitió sonreír.
Caminaba por los pasillos con buenos ánimos y se detuvo de golpe cuando vio a Madoka y a Yana conversar frente a la entrada del salón.
¿Por qué de repente se había paralizado? Miró a Madoka y sonrió inconscientemente cuando la vip reír por algo que Yana había dicho, luego ella miró en su dirección y le saludó, Haruto borró su sonrisa y no supo qué hacer, su cuerpo no reaccionaba y las palabras de Nagato, Ryusuke y Neji volvieron a su cabeza con fuerza. Tragó.
Madoka bajó la mano algo extrañaba al verlo serio y sin indicios de querer devolverle el saludo, así que decidió entrar al salón sin nada más que decir, aunque ella también se sentía extrañada.
Sin embargo, dos días después ella se dio cuenta rápidamente de que algo le pasaba, cuando se percató de que su efusividad había cesado a su alrededor, incluso… casi no hablaban en el trabajo y cuando la acompañaba a casa él parecía incómodo y nervioso.
Ryusuke rodó los ojos al ver suspirar a Haruto.
—¿Sigues pensando en lo que te dijimos? —preguntó.
Haruto le miró y sonrió —¿De qué hablas?
—No te hagas, es sobre que estás enamorado de Madoka.
Haruto hizo una mueca —Eso no es verdad.
Yana se acercó a la mesa —Que hay chicos! —saludó la chica y ellos le devolvieron el saludo.
Yana miró a Haruto —Oye Haruto, tengo una salida de emergencia —le mostró una libreta —Madoka me dejó su libreta ayer y olvidé dársela ¿Podrías llevársela? Yo ya voy de salida y se me hace tarde.
Sin embargo Haruto se quedó mirando la libreta con duda —Yoo…
Yana rodó los ojos —¿Qué pasa contigo últimamente? ¿Estás molesto con Madoka?
Haruto parpadeó sorprendido —¿Qué? No es así.
—eres demasiado obvio, hace unos días que ya no eres el mismo, si tienes algún problema díselo y ya —Yana le colocó la libreta en sus manos —Me voy! —dijo mientras salía corriendo sin darle tiempo a protestar a negarse.
—Espera Yana! —llamó Haruto, sin embargo, ya era demasiado tarde. Haruto miró a Ryusuke y después a Nagato y Yamamoto —Chicos… alguien podría..?
—Basta Haruto, estás siendo un cobarde —dijo Nagato sin miramientos, bastante fastidiado por el comportamiento de Haruto.
—No soy un cobarde! ¡No es lo que creen!
En ese momento, Madoka se acercaba a ellos, ella quería hablar con Haruto, sin embargo, se detuvo al escuchar la declaración de Haruto.
—Madoka no me gusta! Es solo mi amiga!
Nagato frunció el ceño y Ryusuke miró tras él. Madoka se había quedado quieta en su lugar.
—Haruto…
—No! ya basta con sus tonterías chicos, yo no… —dudó unos segundos— yo no siento nada de eso por ella ustedes mal interpretan mis acciones.
—Haruto! —volvió a llamarle Ryusuke mientras señalaba tras él.
El pelirojo volteó en su dirección y sintió su cuerpo temblar al ver a Madoka con una mirada que no pudo descifrar ¿Era decepción? Porque si eso era él no quería que fuera así.
Ella frunció el ceño —¿Es por eso que no quieres hablarme más? bien Haruto, pues si es verdad lo que acabas de decir entonces no tendrías que comportarte como un tonto y como si yo hubiera hecho algo malo.
—Madoka…
Ella se encaminó a él y le arrebató la libreta —Esto es mío supongo —después de aquello, se retiró del lugar a paso apresurada.
Haruto se quedó mirando el lugar por donde la pelinegra había desaparecido con un ligero temblor en las manos.
—Haruto ¿Por qué no vas tras ella? —preguntó Ryusuke.
Haruto volteó en dirección a ellos —No sé qué decirle… yo… no..
—Nosotros ya no podemos ayudarte Haruto, sabemos que eres un despistado de lo peor y por eso insistimos, pero si tú te niegas a aceptarlo, eso es algo que no está en nosotros.
Haruto se mordió el labio —Es que es ridículo, yo no sé… —se quedó callado, decidió tomar su mochila e irse en dirección contraria.
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Mito observó nuevamente a Zero, le había visto hablando por teléfono nuevamente la noche anterior. Ella no quería pensar mal, pero tampoco se podía dar el lujo de dejar pasar el mínimo detalle cuando su padre les había dicho a ella y sus hermanos que no confiaran en nadie y la acción sospechosa de Zero se repetía una y otra vez. Ella no había querido aprender autodefensa y era claro que estaba vulnerable, así que no el hecho de haber decidido confrontarlo claramente la dejaba en desventaja.
Soltó el aire contenido y con el rostro bastante serio se acercarse a él, mismo que volteó a verla con la mirada totalmente relajada que le caracterizaba.
—Zero, voy a hacerte una pregunta, y quiero que me respondas con la verdad.
Zero se giró completamente hacia ella, un poco sorprendido por aquella reacción y asintió.
—Te he visto hablar más de una vez al teléfono ¿Eres un traidor?
Y el chico no pudo más que abrir los ojos de la impresión.
