Chicas, realmente no sabía que les iba a gustar este fic y eso ha sido mi sorpresa. Perdonen que no he podido venir, pero mi tendinitis sí me ha molestado mucho, de hecho, el viernes fue mi peor día, ahora he estado un poco mejor así que ni modo, aproveché, la verdad ya no soportaba más sin poder subir y escribir.
Así que gracias a:
Faby Sama: amiga! ¿cómo es posible que no lo hubieses visto? bueno, lo importante es que aquí estás en una nueva aventura. ¿verdad que es de esas historias que te quedas "awnnn"? Espero que siga siendo así y que poco a poco se vayan conociendo. ckerman Nami: Gracias! qué bueno que te ha gustado y espero que la sigas disfrutando. MargarethJ: Gracias! La verdad he estado muy mal de una tendinitis desde hace casi 5 días, pero ya voy mejorando. desibe: ¿Verdad que fue casual? Nada forzado, solo... narutal. Espero que te siga gustando.
Y no se les olvide, en mi página de Facebook está una nueva historia llamada: Amor Prohibido y ¡vaya! Eso sí que está que arde.
—•¤•—
Disclaimers
Los personajes de Inuyasha son de Rumiko Takahashi, pero la historia y la locura muy mía.
No continúo historia, si termina, termina, no me pidan continuaciones.
Solo publico en Fanfiction, Wattpad y en mi página de romancerotico . worpdress . com si ven en otro lado historia ¡denúncienlas! Mucho menos subo historias en páginas de Facebook, ni siquiera en la mía.
—3—
¸.•¤•.¸¸.•¤•.¸
Inesperado
—•¤•—
Sesshoumaru
La observación tan asertiva de Kagome me había dejado patidifuso.
Rin había hecho la cita con el subjefe de mantenimiento, sin embargo, en un momento final justo cuando llegué a ver a Kagome me envió un mensaje indicándome que sería su jefa quien se reuniría conmigo y no él, y justo como Kagome había predicho, al final ella decidió que mejor la negociación la termináramos con una cena.
No hubo absolutamente nada, aunque sí hubo mucho coqueteo descarado de su parte, es una mujer 4 años mayor que yo, pero dedicada a su trabajo, incluso podría haber dicho que era unos 8 años menor que yo por sus facciones.
Cuando salí del hospital no pude contener ciertos pensamientos al recordar cómo más de alguna chica ha venido nada más diciéndome que su auto tenía un ruido y al final lo que he hecho es cambiarle algún foco o las llantas, claro, después de un buen revolcón en diferentes moteles de la ciudad, muchas veces pensé que me iría mejor en el negocio de los gigolós que en el taller.
¿Le gustaron las flores? ¿Cómo la vistes? ¿El hospital es como dicen: lleno de lujos y todas esas cosas? ¿Te dijo algo especial? ¿Podemos llegarla a ver otra vez? ¿Conociste a su familia? ¿Se veía tan bonita como cuando la conocimos?
Rin no dejaba de preguntarme esa y muchas cosas más, algunas cosas le respondí otras, simplemente me hice el loco.
Nunca me ha gustado salir mucho por las noches para no dejarla sola, pero debido a mi cita vine más tarde de lo planificado, así que cuando he llegado a la casa solamente me ha preguntado si Kagome estaba bien a lo cual respondí que pronto lo estaría, la bomba de preguntas vino por la mañana.
Casi a mediodía finalmente Rin apareció en el taller, durante la mañana iría por esa parte de la ciudad y aprovecharía de ir a visitar a Kagome, la envié con Renkotsu, no sé qué fue lo que pasó, pero extrañamente la miniván se encontraba bien justo después de que yo me fui, todavía me sorprende saber cómo es que todos bailamos al ritmo de Rin y sus trucos.
—¡El hospital no parecía un hospital sino un hotel! —grita emocionada, ha pasado comprando comida tailandesa y eso estamos cenando en la parte trasera del taller en donde está nuestro hogar—. ¡¿Lo viste?!
—Sí, era bastante lujoso.
—La habitación de Kagome ¡era taaaaan amplia! Que simplemente me quitaba el aliento —asegura adicionando un par de gestos con sus brazos para medir lo que ella recordaba—. Estuvo preguntando mucho por ti —sonríe pícaramente—, además estaba muy agradecida y emocionada con las Alstroemerias, dijo que eran las preferidas de su abuela, y curiosamente no había ningún otro arreglo en toda la habitación, solo las nuestras —asegura triunfante como si eso mereciera un mérito.
¿Por qué no tendría todas las que vi el día de ayer? Además, ¿cómo encontró las que yo dejé tiradas en las sillas? Dudo mucho que su prometido haya aparecido con ellas, pero no quiero decir nada, Rin parece más contenta de lo usual.
—Oye Rin, ¿qué es lo que tiene esta chica que te ha llamado tanto la atención? —pregunto con curiosidad agarrando más pollo, pero ella sonríe encogiendo los hombros.
—No lo sé —responde sinceramente encogiendo sus hombros—. ¿Sabes? Podrías tener prejuicio contra ella por ser quién es, pero lo que vi el día de ayer, en sus ojos, en sus gestos, en su preocupación por el niño que ella creyó que había atropellado, me di cuenta de que era una chica amable, además su mirada era tan triste y desolada que me recordó una época en la que yo creí que nunca saldría adelante. No lo sé, simpaticé muchísimo con ella y... fue... no sé... podrías llamarlo «amistad a primera vista» —asegura sonriendo inocentemente para terminar sus fideos.
—¿Y por qué quieres emparejarla conmigo? —ella se sorprende incluso dejando su comida a un lado.
—¿Te... diste cuenta? —pregunta avergonzada.
—Hasta un ciego podría notarlo —ella vuelve a reír.
—¡Vamos Sesshy! ¿No notaste lo hermosa que era?
—Y muy fuera de mi liga, ¿también notaste eso?
—Tu podrías hacer caer hasta una princesa.
—¿Para qué? ¿Para un revolcón?
—¡Claro que no! —responde furiosa—. Sé que los tienes y a montón, aunque trates de ocultarlas —reclama con un mohín a lo cual me sorprende—. ¿Creías que no lo sabía? Voy a responderte de la misma manera: hasta un ciego lo notaría.
—Dudo mucho que las quisieras conocer.
—Y te lo agradezco, tipas como esas no quisiera que pisaran nuestro hogar, mucho menos que ensuciaran la ropa de cama.
—Rin, ¿crees que Kagome y yo...?
—¡Le gustas!
—¿Para qué? ¿Para servirle de chofer?
—Nunca creí que te tuvieras en tan baja autoestima —asegura mirándome de manera extraña.
—Sabes que no la tengo, pero también sabes a la perfección que soy bastante realista, esa niña tiene más dinero de lo que puedas imaginar, es la dueña de uno de los grupos financieros más grandes del continente, ¿crees que quisiera algo conmigo? Además, ella está a punto de casarse.
—¿Por...qué lo dices? ¿Cómo sabes eso?
—La escuché hablar con su madre antes de entrar a su habitación, si no me equivoco, el tal Naraku con quien hablamos es su prometido.
Eso la deja sin habla y por lo menos creo que zanjará el tema, nunca podría negar lo hermosa que es y lo fuerte que latía mi corazón estando cerca de ella, pero nuestros estatus son tan diferentes, ella es una niña que lo ha tenido absolutamente todo, Rin y yo por nuestro lado hemos tenido que forjar nuestro destino, luchando contra viento y marea e incluso dejando mi pellejo como garantía para salir adelante.
Aquella noche Rin no dijo nada más sobre el tema.
—••••—
—Oye, ¿está seguro? —susurra Shippou a otro de los chicos.
—¿Estás ciego? —reclama indignado el castaño que es el menor de los chicos del taller—. Incluso hasta uno lo podría ver.
—¿Y qué hacemos? ¿Le decimos a Sesshoumaru? —yo estoy oculto escuchando detrás de uno de los autos que están reparando ellos dos, están hablando de Rin.
—Asumo que él ya debe de saberlo.
—¿Saber qué? —intervengo y los dos simplemente se tensan frente a mí, parecían que en cualquier momento si se giraban, se rompería.
Shippou es el último de los chicos que se integró al taller y por ende el que menos reparo tiene para hablarme, todavía no sé porqué el resto me tiene tanto miedo.
—¿No ha notado que Rin ha estado decaída estos últimos días señor Sesshoumaru? —frunzo el rostro negando—. Cada vez que entro a la oficina ella está muy sonriente y es cierto, no ha dejado de estarlo, pero casi no sale.
—Además —interviene el otro chico con quien Shippou estaba hablando—, los días anteriores estaba que nos contagiaba al resto con su sonrisa, pero las de estos días han sido solo como si se estuviera riendo por compromiso.
Tengo tres autos en línea que me bloquean la vista a la oficina en donde ella pasa, aparte que aunque no los tuviera los vidrios de la oficina son oscuros lo cual se me dificultaría el verla.
—Creo que empiezan a ver visiones. ¿Cómo van con sus autos? —pregunto con voz profunda, ambos se vuelven a ver y luego de casi tartamudear se dan la media vuelta continuando con su trabajo—. Oye Renkotsu —llamo al chico que pasa a mi lado con un engranaje—, ¿le has notado algo raro a Rin? —él se mofa.
—¡Vaya! Creí que nunca lo notarías, ¿o alguien te dijo algo? —sus palabras me ofenden.
—Dilo ya —pido con fastidio.
—La verdad es que sí ha andado algo desanimada, probablemente desde inicio de semana, quise preguntártelo el lunes, pero no alcanzamos con el tiempo.
¿Tiene toda la semana de andar así? ¿Cómo no lo he notado cuando ya estamos en viernes?
—¿Sucedió algo el fin de semana? ¿Te dijo algo?
—No que yo sepa, pasamos como siempre... —mis palabras se cortan al recordar que los días atrás ella se fue a dormir temprano y no insistió en ver películas hasta medianoche, creí que solo andaba cansada por haber ido a visitar a Kagome, pero... ¿Kagome? ¿No será que...? ¡No puede ser! Rin no se deprimiría por esa estupidez.
Dejo hablando solo a Renkotsu quien imagino que ha entendido que tengo salir corriendo a hablar con mi hermana. Al entrar a la oficina me la encuentro riendo con su celular en la mano, pero cuando entro se sonroja colocándolo con la pantalla hacia abajo.
—¿Sucede algo Sesshy? —pregunta con su dulce voz.
—Eso quería preguntarte a ti, ¿estás así... por lo de... Kagome?
—¿«Así»? ¿A qué te refieres?
—Rin —me acerco más a ella rodeando su escritorio—, sabes bien a lo que me refiero, dime, ¿qué sucede?
Ella sonríe tristemente, al tenerla frente a mí lo noto a la perfección, está demasiado triste, así que aparto unos documentos sentándome sobre el escritorio y tomando su mano.
—¿Por qué no me dices lo que te pasa?
—Creerás que es una estupidez.
—Probablemente, pero eso no significa que no pueda escucharte —aseguro intentando sonreír a lo cual ella corresponde.
—Yo creí... creí que Kagome y tú... creí que ustedes dos... podían... empezar a salir... y así... yo ser su amiga... —entrecierro mis ojos haciendo mi máximo esfuerzo por no negar y bajar la cabeza con esa absurda idea, pero creo que no lo logro porque ella me suelta rápidamente la mano—. ¿Por qué crees que eso es absurdo? ¡Sé que le gustas! Solo tendrías que ser...
—¿Que ser qué? ¿Más oficinista, llevar más trajes, convertirme en alguien que no soy para poderle terminar de agradar y que su familia me acepte? No dudo que se haya dejado llevar por mi aspecto, sé que debo de haberle parecido atractivo, no ha sido exactamente moderada en sus acciones...
—Entonces, ¿por qué rayos no le dijiste nada?
—¿Qué parte de «está comprometida» no entendiste Rin?
—No está casada todavía —asegura con un puchero y entrecerrando sus labios mordiéndolos fuertemente que casi no pude entenderle, pero entendí lo que había dicho.
—Eres terca.
—No más que tú, en eso tú te llevas el primer puesto.
Ambos nos quedamos en silencio enfurecidos el uno con el otro, pero ella suelta primero el aire negando de un lado a otro.
—No puedes cuidarme el resto de tu vida Sesshoumaru...
—¿Por qué no? ¿Piensas irte a algún lado?
—Podría casarme e irme... hacer mi propia familia... además tú sabes que personas como yo... no tenemos mucha expectativa de vi...
—Eso lo sabemos desde que tuviste el accidente y estoy muy consciente de ello, ¿por qué tendrías que venirlo a decir ahora?
—¡Porque también quiero que hagas tu vida y no solo vivas de la mía! No quiero tenerte atada a lo que yo pueda o no pueda hacer.
—Hasta donde yo sé no he estado encadenado, salgo y...
—Pero no tienes nada serio, no sé porqué pueda ser, si es por temor a que la otra persona no me quiera y te obligue a dejarme o no sé porque realmente lo sea...
—Tienes planes Rin, y ambos estamos comprometidos a ellos.
—Lo sé... y lo siento si fui egoísta al pedírtelo, pero ese plan tiene una fecha de expiración.
—Todavía no hemos llegado a eso.
—Nos quedan un par de años nada más.
—¡¿Qué rayos te pasa Rin?!
—¿A qué le tienes miedo Sesshoumaru? ¿A ser feliz?
—¿Por qué crees que Kagome podría ser mi felicidad?
—Porque eres tan ciego que ni, aunque te pusieran un letrero de «felicidad» frente a ti podrías entenderlo, siempre lo negarías y me pondrías a mí de excusa.
—Eso no es...
—¿Cuál es tu excusa entonces? Sé que tuviste una novia en el colegio, una que cuando se enteró de nuestro accidente a los pocos días se alejó de ti.
—No se alejó de mí, simplemente terminamos o ¿crees que casi cerca de mis 19 empezaría una relación seria?
—No es esa la versión que tengo.
—Entonces te has informado mal y sinceramente Rin no creo que esta plática nos lleve a algún lado.
Me doy la vuelta saliendo de su espacio personal en donde durante aquel rato en que hemos estado discutiendo yo me he movido de un lado para otro.
—El día que quieras irte, dímelo, yo siempre velaré por ti, pero eso no significa que tengas que conseguirme una novia para que yo pueda seguir con mi vida, el día que lo quiera hacer simplemente lo haré Rin, ten siempre eso en mente.
Digo antes de salir de la oficina. Estoy furioso, ¿con ella? No lo sé, probablemente estoy más furioso conmigo mismo que con ella, sé que tiene razón, le he dado la libertad para hacer lo que quiera, pero yo me he frenado, ¿realmente lo estoy haciendo por ella? ¿ella es mi excusa?
—Hola Sesshoumaru...
Aquella dulce y embriagadora voz hace que el corazón me lata con más fuerza de lo normal, pero es uno conocido, uno que he experimentado una semana atrás cuando la conocí, ella está a mi espalda, es como si la hubiéramos llamado con el pensamiento.
Me doy la media vuelta para verla, tiene un pequeño corte en su cabeza, una pequeña cicatriz que estoy que, seguro que con el tiempo y algunas cremas o tratamientos podría desaparecer, viste una falda verde con una camisa blanca de mangas cortas con los extremos combinados del mismo color de su falda, con unas botas beige altas, la ropa pegada a su piel delinea cada centímetro de su hermosa figura.
Como siempre, ese hermoso Ángel me dejaba sin habla, especialmente cuando sonríe, es tan dulce y su aroma me recuerda a un jardín lleno de rosas.
Casi son las 4 de la tarde, pero el sol todavía está en su punto a pesar de que no se siente mucho su calor, el otoño de esta época se ha vuelto bastante frío y prolongado, así que su conjunto también lo combina con unos guantes del color de sus botas. Parece tan ejecutiva, tan altiva, tan inalcanzable, pero cada vez que habla conmigo es como si rompiera cada una de sus barreras mostrándose amable, cordial y gentil conmigo y con Rin.
—Espero no ser muy inoportuna... pero vengo a solicitar tus servicios.
