Mis queridas estrellitas, realmente he querido venir desde hace ratos, pero no me ha quedado nada de tiempo y el poquito que he tenido lo he invertido en mi fic exclusivo de Facebook, que por cierto, creí que sería cortito, pero ya me emocioné y creo que será larguito, así que gracias a ello creo que lo subiré aquí en wattpad y en fanfiction también.
Por cierto, otro mensaje, dentro de poco cambiaré el nombre de mi página, finalmente dejará de llamare "Romance Erótico" y la cambiaré a mi propio Nick "kagomexsiempre", pero cuando suceda daré el anuncio oficial.
Así que, ¿les ha gustado este fic? ¡Estoy recontra emocionada! Estoy intentado subir dos capítulos, no sé si lo lograré, porque no le he dado la última revisado y no he hecho la portada tampoco, pero a pesar de ello, haré mi mejor intento.
Gracias a:
dav herreras: me alegra tanto haber captado tu atención, porque este fic es uno diferente a todos los que he hecho, es más calmado, pero a la vez siento que todo va fluyendo, nada va forzado y realmente pues hay algo que espero les sorprenda, no habrá muchos secretos de parte de Sesshoumaru en esta ocasión, pero sí habrá un golpe fuerte entre ricos / clase media al revés, porque siempre se da que el hombre es el multimillonario y la chica de clase trabajadora, pero cuando el amor pega, ¡pega!
Desibe: para ser sincera, este fic nace antes de que confirmaran el canon del SesshRin, porque lamentablemente a mí parecer, sí Sesshoumaru siempre se preocupó muchísimo por Rin, pero no para tener una relación y esta es mi manera de expresarlo.
Faby Sama: imagino que hoy se te volverá a pasar, tengo todo el mes de agosto de estar viniendo a dejarlo, pero ya sabes ¿no? Amor prohibido me tiene pero encantada y enviciada de seguirlo escribiendo. Y es correcto, es justo lo que ha hecho Sesshoumaru, privarse, porque su vida es Rin, y aunque no lo hace por ese motivo, pero Rin sí se siente culpable porque su hermano merece la felicidad también. Awwww, no sabes cuánta esperanza tengo en este fic.
Y bueno, después de mi respectivo blah blah blah, continuemos. Y si alguien todavía no ha ido a mi página de Facebook "Romance Erótico" pues ¡vayan! Porque allí podrán empezar a leer mi otro fic.
—•¤•—
Disclaimers
Los personajes de Inuyasha son de Rumiko Takahashi, pero la historia y la locura muy mía.
No continúo historia, si termina, termina, no me pidan continuaciones.
Solo publico en Fanfiction, Wattpad y en mi página de romancerotico . worpdress . com si ven en otro lado historia ¡denúncienlas! Mucho menos subo historias en páginas de Facebook, ni siquiera en la mía.
—4—
¸.•¤•.¸¸.•¤•.¸
Sorpresas
—•¤•—
Kagome
Mis padres y Naraku han insistido que me tomara unos días libres después de mis 3 días en el hospital, dos de los cuales estuve acompañada por Rin y solo 1 por Sesshoumaru. Le insistí a Rin que lo invitara también, pero se excusaba asegurándome que tenía mucho trabajo en el taller y que no podía perder esos negocios que le llegaban.
Claro que lo entendí a la perfección, pero no dejó de dolerme.
Hemos estado chateando mucho con Rin, le he dicho que quiero verla, pero no he podido encontrar un minuto en mi agenda, a pesar de que no les hice caso a mis padres y a Naraku, empecé a trabajar al día siguiente de salir de mi reposo y para actualizarme con el papeleo, incluso he trabajado por las noches y cuando menos me di cuenta me llegó el viernes otra vez, a una semana de mi accidente.
—¿Estás loca? ¿Por qué tendrías que reparar ese auto? Ya estamos gestionando uno nuevo, en 2 semanas la agencia nos los entregará.
—Cada autorización y por supuesto cada pago que no tiene que ver con el rubro del negocio tiene que estar autorizado directamente por mi persona Naraku, ¿acaso lo has olvidado? 3 días ni siquiera se convierten en una ausencia, ¿falté a la sesión de junta? Creo que no, salí del hospital justo para no perderla.
—No se me ha olvidado Kagome, pero ¿por qué vamos a escatimar gastos en cualquiera de ustedes? —dijo señalando a mis padres que también están en la oficina junto con mi asistente Sango—. El recurso está disponible.
—La aseguradora no ha dado pérdida total, incluso me ofrecieron que podíamos hacer el arreglo del auto en el taller de mi predilección.
—¿No estarás pensando...? —interrumpe completamente indignada mi madre levantándose de su asiento.
—¿Llevarlo al Taller Sfera Records? Sí, he analizado la situación, Sango también ya me entregó la oferta de otros dos talleres y voy a compararla contra lo que digan ellos.
—¿Has perdido el juicio? —me ofende.
—¿No será que te están chantajeando luego de que le pidieras ese video y solo estás ocupando esto de excusa para que nosotros no nos demos cuenta? —acusa mi madre y yo solamente suelto el aire levantándome de mi asiento detrás de mi gran escritorio para llegar hasta donde están ellos.
—No estoy loca —miro con desprecio a Naraku por haberlo insinuado—, tampoco me están chantajeando —le indico a mi madre— y antes de que tú también lances tu acusación, tampoco ha pasado nada de lo que estás pensando —le aseguro a mi padre—. ¿Por qué se sorprenden tanto cuando siempre he tomado mis propias decisiones? Especialmente cuando a mi vida se refiere, solo hay una con la que nunca estuve de acuerdo, pero luego de varias discusiones finalmente decidí no hacer nada —miro a mi padre y luego a Naraku—. Además, tal y como corresponde, estoy segura de que tú —me dirijo a mi madre— ya investigaste a esos dos, ¿no es así?
—¿Quieres que me disculpes por estar preocupada por la seguridad de mi hija?
—¿Quieres que hablemos de mi seguridad madre? —pregunto harta de sus golpes de pechos, ella mira hacia abajo frunciendo sus labios recién operados—. Estoy cansada de sus acusaciones en contra de los Taisho y si continúan así lo único que conseguirán es que colmarán mi paciencia, hasta el día de hoy he tratado de cumplir sus estúpidos caprichos, aunque no esté de acuerdo con todos ellos, pero si continúan metiéndose en este asunto, no se los perdonaré y lo que me obligarán será a tomar acciones más serias.
—No sé porque estás siendo tan intransigente Kagome.
—Probablemente sea el resultado de sus propias acciones Naraku, y ahora, si me disculpan, tengo unos pendientes que terminar ya que me retiraré temprano, y con esto den por terminado este tema, ¿lo entendieron ustedes tres?
—¡¿Crees que me voy a quedar tranquila?! —grita mi madre—. Por supuesto que no, este tema no se dará por terminado hasta que no recuperes la cordura —ella es la primera que sale completamente furiosa tirando la puerta con la cual incluso tira al suelo un jarrón de flores empapando la alfombra, Sango sale disparada para recogerlas y luego para tomar su teléfono y decirle a los de limpieza que suban.
—Tienes que entender a tu madre Kagome, nosotros, a pesar de lo que creas o te dimos a entender en el pasado solo queremos lo mejor para ti —asegura mi padre con voz dulce y conciliadora para salir también de mi oficina.
—Kagome... sabes que lo siento... te he pedido perdón desde ese día y he intentado compensártelo, sabes que lo he hecho porque me diste otra oportunidad, o más bien... nos dimos otra oportunidad. Estamos genuinamente preocupados por tus decisiones, tómalo en cuenta antes de hacer alguna locura por favor.
Naraku es el último que sale mirando con desprecio a Sango cuando pasa a su lado, intentó disimularlo, pero lo noto enseguida y a pesar de que en otras ocasiones ha hecho lo mismo, en esta, sí lo tomo en cuenta.
Mi oficina está en el penúltimo piso del edificio del conglomerado Higurashi que tiene 114 pisos y un helipuerto, es uno de mis primeros bebés, ya que fui yo quien lo sugerí y lo supervisé personalmente cuando ingresé a la Junta Directiva, el cual ha sido todo un éxito.
—Sango, ¿estamos listas?
—Sí Kagome, pero...
—No me digas que también tienes tus dudas —asevero fastidiada volviéndola a ver, ella niego sonriendo.
—Claro que no —responde sonriendo muy cerca de la puerta—, sabes que te apoyo porque sé que tus decisiones las tomas a conciencia, sobre todo las personales, pero ¿no tienes curiosidad acerca de lo que tu madre ha investigado sobre los Taisho?
—Lo que tenga que descubrir de ellos me gustaría hacerlo en el camino. Rin es una chica muy especial, no sé realmente si así será ella o será que su discapacidad fue la que la condujo a ello, pero es alguien tan sincera que me da la impresión de que es casi incapaz de guardar una mentira, no porque no pueda hacerlo, pero dudo mucho que su gesticulación se lo permitiría.
—Realmente no hablaba sobre ella —me sonrojo al punto de reírme y bajar mi cabeza para luego tomar de mi escritorio mi cartera y mi laptop, la cual Sango agarra y me la quita para ayudarme.
—No lo sé... Sesshoumaru... es bastante reservado, pero no parece ser del tipo que se aproveche de la situación, su taller no es la gran cosa y se ve que él solo lo ha echado adelante, quiere y respeta mucho a su hermana intentando darle espacio e independencia y cuando alguien quiere con esa intensidad a su madre o sus hermanas, vale mucho.
—¿No estarás pensando...?
—Nunca tienes que recoger antes de haber sembrado Sango, primero tienes que preparar las semillas, luego el terreno, no puedes contar primero la ganancia de lo que no tienes —sé que hablo demasiado, probablemente es porque mi asistenta me agarra con la defensa baja luego de los ataques de Naraku y de mis padres—, puedo confiar en ti, ¿no es así Sango?
—Sabes que sí.
—Eso me alegra. ¿Los vehículos están listos?
—Sí, te están esperando y aquí están los documentos —asegura entregándome una carpeta—, ¿estás segura de que no quieres al chofer? —niego sonriendo—. Yo puedo ir contigo, no tendría ningún problema con ello.
—No te preocupes, sé cuidarme, aunque esto —digo tocándome la pequeña cicatriz que ha quedado a un costado de la frente— podría decir lo contrario, pero es la primera vez que me pasa, tendré más cuidado en el futuro.
Me despido de ella y salgo del edificio, tendremos el fin de semana libre, Sango tiene unos compromisos para los cuales me ha pedido permiso así que lo tomo como uno personal también.
¿Desde hacía cuánto no me late el corazón con fuerza e impaciencia? ¿Siquiera me ha latido así alguna vez?
Al subirme al auto coloco el GPS el cual me va trazando la mejor ruta, tardaré casi hora y media en llegar, demasiado tiempo para pensar y volverme más ansiosa.
Mi único pensamiento concreto está dirigido a mi abuela, me gustaría hablarle y conversar con ella, pero después de mi accidente mi miedo a distraerme hablando se ha incrementado, a pesar de que lo hago por medio de los manos libres del auto. Intento no divagar demasiado, pero mi pensamiento de igual manera vuela a ciertos problemas con la oficina, el domingo espero tener un rato disponible para escoger la mejor opción y que sea de beneficio para la mayoría.
Sé que mis padres y Naraku tienen las mejores intenciones, bueno, por lo menos eso es lo que siempre he querido creer; pero imagino lo que mi madre debe de estar pensando: esos dos se aprovecharán de ti y lo único que harán será sacarte de dinero o incluso aprovecharse de alguna vulnerabilidad de tu parte y vendérsela a los medios.
No son padres convencionales, nunca lo fueron, no creo que esté en su naturaleza, pero de eso a desearme algún mal hay un abismo de diferencia, creo.
Finalmente, después de hacer un último giro, llego al taller de Sesshoumaru, mi corazón palpita con fuerza al ver aquella esquina en donde me estrellé, ¿qué rayos andaba haciendo aquí una semana atrás? He estado intentando recobrar la memoria, pero nada se me viene a la mente, mis negocios están muy lejos de este punto de la ciudad, ¿habrá sido el destino?
Con ese pensamiento rondando mi cabeza, mi estómago en donde debería de estar el corazón y el corazón en la garganta, me bajo de la camioneta encontrándome con un chico muy amable que viste un overol azul marino con el logo del taller sobre el pecho con una pañoleta cubriendo su calva.
—Bienvenida a Sfera Records, ¿podemos ayudarla? —su sonrisa me indica que está ofreciéndome ayuda para algo más que una simple revisión de mi auto, probablemente algo más personal.
—Gracias, quería saber si estaban Rin o Sesshoumaru, me gustaría hablar con alguno de los dos —especialmente con él, añado cobardemente en mi mente.
El chico frunce el entrecejo volviendo a ver la oficina en donde imagino se encuentra ella de seguro, aunque mi mirada se desvía entre el mar de automóviles para ver si puedo divisar a quien realmente mi corazón desea ver.
—Tú eres la nueva amiga de Rin, ¿no es así? La que se parti... digo, la que tuvo el accidente la semana pasada.
Sus palabras me dan risa, porque casi fue así.
—Sí, yo fui la que tuve problema con el pobre poste que estaba allí afuera —aseguro sonriendo.
—Ellos dos están en la oficina, pero sígueme, ¿sí? Rin me colgaría con un motor al lado contrario de una cuerda si no te hago pasar.
Eso me da gracia, imaginar al pobre chico siendo ahorcado por la misma Rin es algo casi impensable.
Cuando nos acercamos los dos nos quedamos viendo de manera incómoda, ¿están discutiendo?
—¿Por qué crees que Kagome podría ser mi felicidad?
Al escuchar mi nombre mi corazón se paraliza.
—Porque eres tan ciego que ni, aunque te pusieran un letrero de felicidad frente a ti podrías entenderlo, siempre lo negarías y me pondrías de excusa.
¿Yo podría ser su felicidad? ¿Por qué los latidos de mi corazón siento que podrían ser escuchados a millas de distancia? ¿Los estará escuchando el chico a mi lado?
—Eso no es...
—¿Cuál es tu excusa entonces? Sé que tuviste una novia en el colegio, una que cuando se enteró de nuestro accidente a los pocos días se alejó de ti.
Cuando Rin dice eso el chico me vuelve a ver preguntándome si quiero tomar asiento en otro lado o si deseo alguna bebida o algo así, sinceramente solo puedo interpretar lo que dice porque lo que deseo es seguir escuchando.
—El día que quieras irte, dímelo, yo siempre velaré por ti, pero eso no significa que tengas que conseguirme una novia para que yo pueda seguir con mi vida, el día que lo quiera hacer simplemente lo haré Rin, ten siempre eso en mente.
Veo cuando sale, realmente el recuerdo de su persona lo he tenido guardado durante los últimos días probablemente idealizándolo, pero al volverlo a ver, ¡Dios! No, no lo había idealizado, su cabello corto plateado, sus ojos tan dorados, su piel blanca y lisa, su cuerpo y es que ¡Dios, Dios, Dios! Lleva unos vaqueros desgastados con una camiseta tan impecable que se le marcan las nalgas y a través de la camiseta sus músculos, ¿este hombre es real?
—Ho...Hola Sesshoumaru... —¿tartamudeé? ¿en serio tartamudeé?
—Kagome... —dice sorprendido.
—Te ha estado esperando —interviene el chico de la pañoleta y creo que a su manera dándole a entender que he estado todo el tiempo allí parada escuchando su discusión con Rin y que ahora sé más cosas de las que debería de saber, ¡rayos, ¿podría haberle dicho todo eso solo con esas cuatro palabras?!
—¡¿Kagome?! —la voz de Rin cuando la puerta corrediza de la oficina se abre me distrae de mi aturdimiento—, ¿qué haces aquí?
—Hola... Rin... —saludo completamente nerviosa como si estuviera haciendo algo malo y me hubieran atrapado, pero no es así, estoy convencida de ello—. Yo... venía... bueno... yo solo... —¿qué me pasa? En toda mi vida nunca he tartamudeado, ¿por qué estoy tan nerviosa?
—¿Tu auto...? —vuelve a ver afuera en donde está la grúa con mi auto chocado, ¡es cierto! ¡a eso he venido!
—Sí, bueno, lo he traído aquí para que puedan revisarlo —digo emocionada volviendo a ver a Sesshoumaru que continúa casi inexpresivo mientras que el chico de la pañoleta nos observa tan extasiado que solo le faltaban las palomitas—. La aseguradora autorizó que podía hacerlo en el lugar de mi preferencia. Ten —le entrego la carpeta que Sango previamente me ha dado.
Ella la hojea con cuidado dándose cuenta de que son las ofertas de los otros dos talleres por la reparación del auto.
—Sé que ustedes podrían mejorarla o por lo menos sé que harían un trabajo más confiable.
—¿Cómo lo sabes? —interrumpe Sesshoumaru.
—¿El qué?
—¿Cómo sabes que podríamos hacer algo más confiable que uno de estos talleres que son más grandes y de mayor capacidad que el nuestro? —encojo mis hombros sonriendo.
—Estoy segura de que Rin no te dejaría hacer algo indebido, como colocar piezas que no son las correctas o cobrar gastos excesivos solo para tu propio provecho.
—Si hiciera algo tan atroz como aprovecharse de ti o de alguien más, creo que lo dejaría sin orejas de tanto que se las jalaría.
—Pero tendríamos más dinero.
—No lo discuto —asevera ella—, pero no creo que pudiéramos dormir tranquilos —se ríe quedamente.
Con aquellas palabras Rin ha relajado el ambiente haciendo que el chico que estaba sumamente entretenido se retire. Sesshoumaru le toma la carpeta y empieza a revisarla, luego dirige a sus chicos para poder entrar mi vehículo.
Mientras él revisa yo estoy embelesada viéndolo trabajar.
—Oye Kagome —me interrumpe Rin sacándome de mi contemplación—, ¿tienes el tiempo contado o podrás quedarte más tiempo con nosotros?
—¿Qué tienes pensado?
—Tal vez... podrías quedarte a cenar con nosotros.
—Nada me causaría más placer —acepto con el mayor de los gustos, agradeciendo internamente que fuese ella quien lo propusiera y no yo.
Sesshoumaru hace la observación que no podrá darme un buen diagnóstico el mismo día, por lo menos lo hará hasta el lunes o el martes, realmente no me importa y le indico que en cuanto lo tenga me lo envíe a mi correo personal o si fuese mejor, que me llame a mi celular directamente, Rin sonríe completamente satisfecha.
Me toma de la mano guiándome hasta un enorme portón a un costado izquierdo del taller, no sin antes pedirme las llaves de mi auto para que Sesshoumaru o alguno de los chicos lo pueda guardar cuando terminen la jornada y el taller cierre sus puertas, «de esa manera tu auto quedará bien resguardado, cuando te vayas, Sesshy puede sacarlo», aseguró, realmente ni siquiera quería discutir su invitación, lo único que deseo es pasar más tiempo con ellos.
Uno de los chicos, de hecho, casi de mi estatura con su cabello castaño claro y ojos verdes, hace que el portón se corra a un costado, cuando lo hace, el paraje que me muestra es uno completamente diferente, aquel pedazo de tierra está lleno de flores, es un jardín muy bien cuidado, no es muy grande, pero es la antesala a una casa de una sola planta adecuada para que Rin pueda andar libremente con su silla.
—¿Te gusta? —pregunta Rin llena de ilusión—. Sesshy al principio se rehusaba a la idea de un jardín, dijo que él no dispondría de mucho tiempo para cuidarlo, pero le aseguré que no sería para que él lo hiciera si no para mí. Los chicos en muchas ocasiones me ayudan a mantenerlo así, casi siempre alguno anda viendo la flor de temporada para adecuarla según la época.
—Es muy hermoso Rin —aseguro, ella se muestra complacida.
Al entrar a la casa, una pequeña, me doy cuenta de que todo está adecuado para que ella pueda ser completamente independiente, la cocina está adaptada para que esté a la altura de su silla de ruedas y a un lado hay un banco, imagino que es para que Sesshoumaru también esté más cómodo cuando ayuda. Me guía por el lugar enseñándome que a un lado está su habitación y el baño, afuera también hay uno a un costado del salón para las visitas.
—La habitación de Sesshy se encuentra en el anexo contiguo, al principio quiso hacer una casa con dos pisos, pero dijo que eso me limitaría la entrada a su habitación y aunque casi nunca lo hago, es bueno saber que no tengo ninguna restricción.
—Es... bastante considerado contigo, ¿verdad?
—Yo creo que a veces es demasiado consecuente.
Me dice que esta noche ordenarían comida, me ofrezco a pagarla, pero cuando Sesshoumaru entra luego de haber cerrado, se rehúsa rotundamente.
—Eres nuestra invitada —asegura Rin—, ya podrás invitarnos cuando sea tu turno de hacerlo.
Comemos pizza, una tan deliciosa como tenía años de no hacerlo. Es de un lugar cerca de allí, no uno muy fino, pero de aquellos en donde uno puede sentir que todavía se esfuerzan en cocinar porque les gusta y no solo por obtener una ganancia.
Cerca de las 9 Rin empieza a cabecear incluso soltando un vaso que se hace añicos al estrellarse con el suelo. Sesshoumaru la toma entre sus brazos obligándola a retirarse a su habitación y al estar acostada y lista para dormir me llama y entro con reservas a su habitación.
—Lo siento Kagome —se disculpa tomándome de la mano—... hubiera querido permanecer toda la noche... conversando contigo, pero mi cuerpo... tiene otros planes para mí.
—No te preocupes, tenemos más tiempo que vida Rin, y si me lo permites, será un gusto volver a venir por aquí, específicamente para verlos y no por negocios.
—Será... todo un placer...
Cuando salimos de su habitación, ella prácticamente se desmaya, lo que me causa una molestia creyendo que la he extralimitado con mi visita a lo cual Sesshoumaru niega.
—Desde hace casi 2 años, Rin implementó los «viernes casuales de oficina», dijo que todos pasábamos más tiempo en el taller que en nuestras respectivas casas, así que teníamos que hacer algo para reforzar nuestra amistad y no solamente ser colegas de trabajo. Cada viernes, ella y yo, nos levantamos más temprano de lo normal, casi a las 4.30 para empezar a preparar un desayuno para todos, los demás se encargan de la bebida, de un postre o de un complemento y a las 7 en punto todos nos sentamos en una mesa que tenemos el segundo piso del taller y compartimos un poco de nuestras vidas.
Aquello me deja sin palabras.
—Así que al final del día, a las 6 nos retiramos a cenar y siempre son cenas de domicilio alternando nuestras comidas favoritas, casi a las 7.30 ella cae completamente dormida.
—Y yo he venido a cambiarles el horario... —aseguro un poco arrepentida a lo cual, por primera vez veo que él enternece su mirada sonriéndome gentilmente y levantándome el rostro con su mano derecha para volverlo a ver.
—Nunca había visto a Rin tan feliz, así que, al contrario, te agradezco que hayas venido y sobre todo que te hayas quedado para compartir con ella.
Sus palabas hacen que mi corazón de un vuelco.
—¿Tienes que irte o quieres una cerveza?
—Una cerveza no caería mal —aseguro.
—Espero no te moleste, pero creo que estaríamos más cómodos en mi habitación, aunque si prefieres quedarte aquí...
—Está bien —lo interrumpo de inmediato completamente emocionada—. Está bien... creo que tienes razón, y así... podría conocer el famoso anexo del cual Rin me ha hablado tanto.
