Seguiremos explorando más de esta historia, la cual espero que la sigan disfrutando.

Perdonen la tardanza, pero he tenido algunos problemas con mi laptop y de tiempo también, hoy quise venir más temprano, pero me pusieron la vacuna y me dobló toda la tarde (dormida), pero bueno, mejor tarde que nunca ¿verdad?

Les agradezco mucho a todos los que me dejan un RW y un like, ¡vamos! Anímense a dejarme más para que la musa de la inspiración trabajar más también.

Gracias a: Anixz: jejejeje y siento que los capis son bien largos jejejeje pero eso significa que si te gusta mucho. dav herreras: ay sí, el amor les ha pagado duro y todavía hace falta más. Te agradezco mucho el apoyo y por tus hermosos comentarios.

Y sin más. continuemos con la historia.

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Disclaimers

Los personajes de Inuyasha son de Rumiko Takahashi, pero la historia y la locura muy mía.

No continúo historia, si termina, termina, no me pidan continuaciones.

Solo publico en Fanfiction, Wattpad y en mi página de kagomex100pre . worpdress . com, si ven en otro lado la historia ¡denúncienlas! Mucho menos subo historias en páginas de Facebook, ni siquiera en la mía.

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¿Qué hago con la soledad?

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Kagome

El vuelo ha estado sumamente tenso, Naraku a pesar de sus reclamos no ha tenido otra opción más que venirse conmigo, pero durante varias horas no me ha dirigido la palabra, a lo cual no podría importarme menos, porque eso me ayuda a enforcarme en la propuesta de los italianos la cual la presentaré mañana a las 10 en la junta.

Yo tengo el 40% de las acciones, mis padres el 25% entre los dos, mi abuela el 20%, Naraku hace un tiempo se hizo del 7% y el 8% restante está comprendido entre 5 personas fuera de nuestra relación familiar. Hace mucho tiempo, cuando todo inició, mis abuelos poseían el 50% cada uno.

A medida pasó el tiempo y la jefatura de la abuela iba disminuyendo, le cedió el 30% al abuelo, pero a su vez él los traspasó a su único hijo, mi padre, quien le otorgó la mitad a mi madre. Cuando las cosas iban mejorando tomaron un porcentaje de cada uno y se designó un 15% para poder tener más accionistas del banco y nuestros puntos mejoraran en la bolsa, de tal manera que cada uno perdió el 5% de sus acciones, sin incluir a la abuela y así ese 15% está fuera de nuestra relación familiar.

Lo que le dije a Naraku era cierto, la propuesta de los italianos es mucho mejor de lo que nos podría ofrecer el grupo Karlsson en Suecia, claro mi primera opción era Ake, porque al igual que nosotros en Japón, ellos son la financiera #1 en Suecia, una fusión entre ambas para entrar al mercado británico hubiese sido completamente imponente, sin embargo, los italianos se han mostrado más agresivos.

Son la tercera financiara más grande de su país, aun así, es una muy importante igualándose a la Higurashi.

Ya tengo casi todo listo y por mi posición como accionista mayoritaria, solo convenciendo a la abuela casi podríamos imponer nuestra decisión, sin embargo no ha sido la manera de trabajar de los abuelos ni la mía propia, siempre nos ha gustado tener una democracia, escuchar opiniones, discutir sobre las que tengo ya que mi palabra no es absoluta y perfecta; desconozco mucho todavía, y al escucharnos entre sí podemos ver diferentes perspectivas ya que de esa manera nos hemos consolidado como la financiera #1 del continente.

«Dos cabezas piensan mejor que una», decía siempre el abuelo.

Sé que la abuela me apoyaría en la decisión que yo tomaría, pero en esta ocasión quiero convencer a los demás accionistas, tal vez papá sea mucho más racional que mi madre y con ello ya tendría ganado el 61% de los votos, sin tomar en cuenta a la abuela, y para una toma de decisión de esta índole debe de estar de acuerdo el 84% de las partes, sé que a Naraku lo tengo perdido, por lo tanto es un 7% con el que no puedo contar, así que de una u otra manera tengo que convencerla a ella, de tal manera que si solo pierdo el porcentaje de Naraku con el resto se podría proceder.

No queda de otra, su 12% será vital para la decisión de la toma de decisiones, así que tengo que estar tranquila y demostrar toda la seguridad como nunca la he demostrado en toda mi vida.

Hemos pasado casi 10 días en Estocolmo, reunidos con los gerentes y las altas jefaturas, nos han dado un tour por todas las agencias, lo cual ha durado casi 5 días, es como si solamente me hubieran querido dar largas alejándome de la reunión más crucial mientras él estaba haciendo algo más, cuando pedía hablar con Ake era Knut, su nieto, quien siempre me atendía.

Sé que estamos en la misma posición en edades, mis abuelos también fueron los dueños y fundadores del Grupo Higurashi, aunque hoy no lo son, y de hecho como se lo dije a Naraku yo, soy la presidenta del grupo, no estoy iniciando mi experiencia hace poco y sé de cada área del grupo, sé cómo es la empresa porque he crecido con ella, el abuelo me enseñó sus trucos y todo lo que se tenía que saber, cómo hablar con cada uno de los accionistas, con la junta. Un año antes de morir estuve a su lado dirigiendo todo y eso me ayudó muchísimo. Knut, no está en mí misma posición ni mucho menos tiene la misma experiencia.

—¿Estás segura de esto Kagome? —habla por primera vez en horas, de hecho, a la asistenta de vuelo le indicamos lo que queríamos antes de entrar ya que ni siquiera queríamos escucharnos entre ambos.

— ¿De qué?

—Que los italianos pueden ser mejor que los suecos. Tenemos mucho en juego como para arriesgarnos.

—Claro que estoy segura —respondo con decisión, pero tranquilamente sin despegar mi vista también de mi iPad—. La propuesta la he analizado desde hace mucho tiempo, incluso desde antes que tuviéramos la idea clara de querernos fusionar para entrar al mercadero británico. Los italianos nos tienen en su radar desde hace bastante, y para ellos somos la mejor opción. Me han dado todas las facilidades para poderlos analizar y han sido bastante transparentes con todo lo que les he pedido y realmente no lo expondría a la financiera si no estuviese segura de ello. La manera en que Karlsson nos ha tratado no me hace pensar en otra cosa que lo hizo nada más para poder tener acceso a nuestros archivos, aunque la intención todavía no la tengo clara. Así que, si queremos cambiarlos, tenemos que tomar una decisión bastante drástica y rápida y para mí los italianos pueden ser esa opción.

Él suspira viendo su iPad con toda la información que yo les he enviado a cada uno en el cual les estoy solicitando la reunión extraordinaria para el día de mañana a las 10 am. Todos ya respondieron, excepto por mi madre y él. Aunque el doble sentido de mi padre me da a entender que los dos estarán allí.

«Confirmamos reunión a las 10 y quedaremos a la espera de tu presentación y la de Naraku para tomar una decisión».

—Está bien. Proporcióname toda la información y yo te apoyaré en lo que pueda.

—Necesito de tu apoyo en indicar cómo has visto sinceramente al grupo Karlsson, sin más ni menos, sin emociones. Respecto a lo otro, Sango ya hizo todo ese trabajo y ella me apoyará.

—¡¿Sango?! ¿Crees que ella es la persona más conveniente para exponerle a una junta extraordinaria este tema tan delicado?

—Tal vez para ti no lo sea, pero yo confío bastante en mí criterio y me he apoyado bastante con ella durante mucho tiempo y no lo voy a dejar de hacer solo por tus absurdas creencias, así que sí, creo que ella es la indicada para apoyarme en esta presentación.

—¿Qué sucede últimamente contigo Kagome? —se da la media vuelta para verme porque voy en otro asiento a un lado de él—. Desde que tuviste ese accidente... —se queda callado, aunque en ningún momento ha levantado su voz.

—¿Desde que tuve el accidente, qué Naraku?

—Has cambiado.

—¿Lo crees? Nunca he sido dócil a las opiniones de ustedes, siempre he tenido las propias.

—No estoy discutiendo de las decisiones sobre el grupo o la financiera, sino sobre tu vida, sobre nuestra vida. Ahora siempre andas a la ofensiva.

—¿Realmente quieres que toquemos ese tema, encerrados en este avión cuando todavía nos quedan 6 horas de vuelo? —ahora soy yo quien se da la media vuelta—. Además, creo que lo mejor sería que descansáramos, cuando lleguemos a Tokio serán casi las 9.30 pm en todo lo que me desplazo a mi piso podría llegar a las 12 de la noche y aun tengo que prepararme por completo, así que lo mejor es descansar para tener la mente fresca cuando pisemos tierra natal.

—Está bien. Como desees.

Me levanto de mi asiento dirigiéndome a una de las dos habitaciones que tiene el avión. Casi siempre desde que subo, me quito los zapatos, así que la costosa alfombra que mis padres exigieron que se cambiara hace un par de semanas atrás, suaviza mis pisadas.

No sé qué haré. Estoy tan confundida de las decisiones que debo de tomar, o es probable que no sea confusión sino falta de coraje.

Tendremos una exposición de vinos este fin de semana, así que estoy coordinando con Sango para que Sesshoumaru y Rin nos acompañen, aunque Sango asegura que él no es mucho de vinos, me mofo de eso, tal vez debería de invitarlo a una exposición de cervezas alemanas, imagino que a eso no le diría que no, pero igual, una cita a solas con Rin creo que me caería bastante bien.

No sé cómo, pero llevo media maleta de recuerdos para ellos dos, no llevo mucho para Sesshoumaru, porque no sabía qué comprarle, ¿qué se le puede regalar a un hombre? Hmp, no sé. Al abuelo siempre era fácil darle algo, incluso hasta una tarjeta dibujada por mí, alguna artesanía en la que yo misma me hubiese esforzado, era agradable. La abuela tiene un espantoso florero en su habitación que yo decoré con ramas secas, tiene pegado en su espejo una tarjeta que les regalé de aniversario con un dibujo horroroso de los dos y un corazón atrás de ellos que ya tiene como 18 o 20 años.

Cuando he querido regalarle algo a Naraku o a mis padres siempre ha sido diferente, alguna joyería, relojes, corbatas de absurdos precios y exclusivos, todo de manera impersonal en las que Sango me ha ayudado a conseguir y ella solo me ha confirmado lo que ha comprado cuando a veces no tengo idea de qué es.

Sin embargo, andar buscando regalos sencillos y típicos del lugar me ha llenado de satisfacción, incluso he comprado algo para la abuela y para algunos de las personas de la hacienda, ha sido la primera vez que me he esforzado tanto en cuerpo y alma en dicha área, y la he pasado bastante divertida.

Aterrizamos a las 9.45 y un chofer nos espera llevándonos a nuestros respetivos pisos. Naraku vive en el ático de otro edificio, un pent-house más lujoso que el mío.

Cuando me dejan en el mío, nos despedimos con un beso en la mejilla como casi siempre lo hacemos, imagino que un nido de serpientes pudiera demostrar más amor que nosotros dos.

Al bajarme en el estacionamiento, veo aquella camioneta que Sesshoumaru me ha reparado, esa con la cual me estrellé cerca de su taller y su hogar, el cual ha sido el accidente más hermoso y satisfactorio que he tenido en mi entera vida.

¿Estaré loca? No creo que eso sea algo normal de pensar.

Al atravesar el umbral de mi lujoso lugar, las luces se encienden automáticamente con mi presencia y lo primero que hago, después que dejan mis maletas y se retiran dejándome sola, es hablarle a la abuela. Ella está 3 horas atrás de nosotros y le explico brevemente lo que ha pasado.

—Está bien hija, le diré a los chicos que me ayuden a conectarme en la computadora para estar presente en la reunión.

—¡Perfecto abuela! Yo le diré a Sango que empiecen a las 9.30 para evitar cualquier inconveniente técnico. Perdona que no pude hacerlo más tarde, pero 3 de los accionistas saldrán del país después de las 2, y mis padres tienen una reunión a la 1, así que hacerlo a esta hora fue más neutral.

—No tienes nada de qué preocuparte hija —responde tiernamente con su suave mirada—. Sabes que todos los días me despierto a las 5.30 para empezar con el trabajo a las 7.

—Hola señorita Kagome —me saluda Nyoko, la hija de la ama de llaves que ha estado desde tiempo inmemorables, una chica alta de cabello negro tan intenso como el mío, más largo y lacio, pero que lo lleva oculto en un turbante de flores y mariposas, el de mi abuela es ocre ya que están en la cocina.

—Hola Nyoko, ¿cómo te va? ¿ya aprendiste nuevas recetas?

—Solo un par, hemos estado bastante ocupados con la cosecha, ¿vendrá el próximo fin de semana?

—Jamás podría perderme la vendimia y el festival.

—¡Estaremos esperándola con los brazos abiertos señorita Kagome! Además que el festival estará intenso en esta ocasión, se comenzará desde el jueves en la madrugada y terminará hasta el domingo pasada la noche. Habrá desfile en honor a la vendimia, ya todos los pequeños del lugar tienen algo preparado, algo que será inolvidable —asegura entre ademanes y volteretas.

—Eso quiere decir que tendré que desvelarme para el lunes, pero sé que valdrá la pena.

—¡Sí señorita!

—Ten por seguro que no me lo perderé Nyoko —me quedo callada y mi abuela me vuelve a ver para luego tomar el teléfono.

—Nyoko querida, por favor ve limpiando las verduras, dile a tu madre que prepare el horno y a tu tío que dentro de un rato bajaré a la cava (bodega), quiero ver cómo está la reserva para la importación del lunes.

—De acuerdo señora Kaede. Hasta luego señorita —se acerca agitando su mano—, la esperaremos con los brazos abiertos.

—Gracias Nyoko.

La abuela es una persona tan perspicaz que a veces me daba pena ocultarle ciertas cosas, porque siempre sabía que algo pasaba, así que después de un tiempo aprendí que mejor era contarle todo y al final recibía un consejo o por lo menos que alguien que me amaba realmente, me escuchara.

—Dime, ya estoy en el estudio —veo el lugar lleno de libros que guardaba el abuelo, fotos mías por doquier y ella sentada en el sillón—. Soy toda oídos y ojos —eso me hace reír.

—Estoy... nerviosa... —confieso entre dientes.

—¿Por? ¿La presentación de mañana? —niego.

—Realmente de eso estoy muy segura, he trabajado a conciencia la propuesta y me he reunido por medio de videoconferencia con los italianos casi a diario, de hecho, aun cuando llegué a Estocolmo creí que estaba cometiendo un error en aceptar alguna propuesta de los suecos.

—Entonces si no es la financiera y obviamente tampoco es el viñedo, nos está yendo tan bien que tu abuelo debe de estar danzando entre uvas.

—Abuela... —me pongo a reír moviendo mi cabeza de un lado a otro.

Entre la previa plática y su desplazamiento a un lugar privado, he llegado a mi habitación y ya me estoy cambiando de ropa, por lo menos la parte baja que ella no puede ver, aunque no tengo ninguna vergüenza con mi abuela.

—Entonces la única opción que queda es ese peli plata de quien estás tan enamorada.

—¡No estoy enamorada!

—Y lo dice la que casi le salen corazones de los ojos.

—Creo que quizás has apretado algún botón en la aplicación y ahora estás viendo solo un efecto.

—Me retractaré, con disculpas incorporadas si me afirmas que el pulso no se te dispara.

Me quedo callada.

—Creo que tendría que haber agregado alguna apuesta segura.

—¡Abuela!

—¡Kagome! —me repite en el mismo tono y nos ponemos a reír.

—Espera un momento —apago la cámara y me quito la camisa para ponerme una blanca sin ninguna estampa que a veces la ocupo para dormir— ¡Ya! —confirmo y me acomodo en mi inmensa cama.

—¿Entonces?

—Sí, estoy nerviosa por él, pero no es porque esté enamorada —mascullo lo último.

—Una semilla se convierte en uva, la uva la procesamos y la transformamos finalmente en vino, sí, probablemente lo que tengas es una semilla en tus manos, pero de una u otra forma al paso en el que llevas el proceso, se transformará irremediablemente en vino.

—No necesariamente, no todas las uvas están destinadas para ser procesadas y transformadas, unas se tienen que desechar.

—Lo sé a la perfección y la que te está arruinando toda la cosecha, allí la tienes abarcando un espacio que podría ser ocupada para las demás —definitivamente sé a lo que se refiere y me tiro a la cama de medio lado.

—Sí, debería de terminar esa relación con Naraku, ¿verdad? —reflexiono.

—Hasta el nombre me pone la piel de gallina —frunce el entrecejo y yo sonrío negando—. Hija, no te estoy diciendo que saltes (aunque ya lo hiciste) a los brazos de una nueva relación cuando ni siquiera has podido terminar una en la cual tienes un compromiso que a mí parecer es una locura, aunque ya lo sabes.

Es la primera vez que me toca el tema en meses, cuando le dije que Naraku y yo estábamos comprometidos hace más de un año, me dejó de hablar durante un tiempo, pero al final no pudimos estar lejos la una de la otra.

—Abuela...

—¿Sí?

—¿Me permitirías llevar a Rin y a Sesshoumaru a la cosecha? Me gustaría que... lo conocieras.

—Por un momento creí que lo dirías en plural.

—Por un momento pensé en hacerlo, pero sé que mis amistadas las aceptas más que... a un hombre.

—Kagome, quiero preguntarte algo y es tu elección responder.

Eso me hace temblar, así que me vuelvo a sentar acomodando las almohadas a mi espalda.

—Dispara.

—¿Realmente solo estás saltando a la cama de este hombre porque quieres sentir algo? O ¿estás pensando que, si él te acepta o te propone algo, así podrías dejar a ese tipo infernal?

Eso me hace expulsar el aire mientras ella guarda silencio esperando por algún comentario de mi parte.

—Si te soy sincera abuela, no lo sé. No puedo negar que Sesshoumaru me gusta, me siento tan atraída a él y siento tantas cosas que nunca he sentido en toda mi vida, y todavía... no estoy segura...

—Lo sabes a la perfección.

—Sí lo sé —y siento como algo dentro de mi pecho empieza a oprimirme—. Mamá siempre ha tenido razón en ese sentido, seré la que heredará todo el Grupo Higurashi y necesitaré de un apoyo, de alguien que conozca, Naraku se ha entrenado para ello y...

—¡¿Entrenado?! ¿Crees que para que alguien te ayude y te preste un servicio con el grupo, necesitas casarte con él? ¡Eso es absurdo!

—No es solo eso...

—Incluso hasta tu madre, además de tener su ambición, no puedo negar que se casó por amor, porque a pesar de que no quiera a mi nuera, pero sé qué si ama a tu padre con todo su cuerpo, pero ¿tú?

—Yo... quería... mucho a Naraku.

—¡Y una mierda! —se levanta de su asiento tomando el celular para empezar a andar por el lugar—. Lo único que hizo fue ver una oportunidad, y aunque se hubiese enamorado de ti después de... —veo cómo frunce los labios y se los muerde para luego soltarlos—, después de lo que pasó tendrían que haberle puesto una jodida orden de restricción, no solo para la financiera, sino para que no estuvieras en el mismo país con él.

—Abuela...

—¡Me importa una mierda Kagome! No le debes nada a ese malnacido, ni siquiera un minuto de tu vida, dedicarle un segundo es demasiado incluso, eres muy valiosa para seguir con él, pero tampoco eso significa que tengas que saltar a los brazos de otro hombre solo para demostrarte que vales algo como mujer.

Mi rostro se compunge y a pesar de que las lágrimas no pueden salir, sé que algo dentro de mí interior se vuelve a quebrar. La abuela suspira tratando de tranquilizarse y lo consigue al instante.

—Él destrozó algo demasiado importante en ti Kagome, y aunque te estés acostando con otro y yo no lo apruebo, realmente agradezco que exista un hombre que te esté tratando con delicadeza y amor, porque, aunque ninguno de los dos lo diga, ambos están en la misma situación sin quererlo aceptar, así que sí, tráelo por favor, necesito pasar un escáner sobre él.

—No puedes saber...

—¿Lo que siente él?

—Ajá.

—Pregúntaselo.

—No podría abuela.

—Pregúntale a dónde va todo esto, qué está esperando de ti.

—Abuela —veo como yergue su estructura.

—No te criamos para ser una cobarde, todas las dificultades las enfrentamos de cara a cara, si dice que realmente no quiere nada serio entonces disfruta y no te emociones y mi mejor consejo: date la media vuelta porque no vale la pena que nadie juegue contigo, al fin y al cabo, ya te diste cuenta que no todos los hombres son una mierda como ese tipo.

—Pero... —titubeo.

—¿Y si dice lo contrario? —asiento con temor—. Entonces, tú tendrás que tomar una decisión y aferrarte a ella, aunque independientemente de cualquier respuesta que te dé, no vale la pena que sigas atada a un hombre que nunca te valoró.

—Ahora lo hace...

—Me importa una plasta de vaca lo que está haciendo ahora, ya te lo he dicho, porque independientemente de lo que haga deberías de tomar tu propia decisión como siempre lo has hecho y ya dejarte en libertad Kagome. Eres una hermosa ave que no merece que sus alas sean cortadas.

Esas últimas palabras que me dice la abuela me hacen estremecerme.

—¿Ya le has contado sobre tu pasado a tu peliplata? —no sé porqué, pero que se refiera a Sesshoumaru como "mío" me hace esbozar una sonrisa boba, así que simplemente niego—. Pero sí sabe sobre ese tipo y tu absurdo acuerdo, ¿verdad?

Muevo mis ojos mirando hacia arriba intentando recordar, ¿se lo he dicho, verdad? ¿le he dicho que estoy comprometida y que voy a casarme con Naraku en algún momento? Intento recordar y solamente puedo sentirme estrechada en sus brazos, segura y cálida.

—¿Kagome?

—Yo... bueno... creo que sí... lo sabe...

—¿Crees?

—No... no estoy segura —agacho la cabeza arrugando el rostro porque sé que viene una de mis peores reprimendas. La abuela sobre abre los ojos como platos completamente sorprendida.

—¡Por el amor al cielo! A este punto, ya ni siquiera te reconozco Kagome.

—Abuela... —me encojo de hombros esperando un regaño más fuerte.

—Realmente me gustaría decir que no me interesa qué rumbo le lleves a tu vida, pero al darme cuenta en realidad de lo que está sucediendo lo único que me estás demostrando es que todo lo que te enseñamos con tu abuelo fue tan efímero que simplemente lo olvidas por estar en esa gran ciudad tratando de complacer y de ser alguien que realmente no eres.

—No es así abuela...

—¿Qué será lo próximo? ¿Venderás la Hacienda sin que yo me de cuenta? —eso me aterra—. ¿Dejarás a todos mis colegas (trabajadores) sin un empleo porque le vendiste a un mejor postor un pedazo de tierra olvidándote que esto es más un hogar?

—Jamás haría... —niego poniéndome de rodillas completamente acongojada por las palabras de ella—. Abuela... jamás haría algo así.

—Una mentira siempre es una bola de nieve, un estilo de vida es igual. Ya no sé si compadecerme de cómo estás manejando tu vida o de cómo lo estás engañando a ese pobre chico, pero lo que sí sé es que nunca te enseñamos a mentir tan descaradamente. Puedes traerlo, pero si lo haces significará que le has dicho toda la verdad, si no, ese mismo día yo le diré todo y le pediré que se retire de mi hogar.

—Abuela.

—Nos vemos Kagome —pronuncia mi nombre de manera tan lúgubre como si se estuviese despidiendo para toda la vida y me quedo sentada sobre mis pantorrillas viendo mi propia imagen porque ella ha cortado la comunicación.

Cuando sucedió lo de Naraku, le vi odio puro en los ojos a los dos, en contra de él y de mis padres, pero ambos siempre tenían esa mirada llena de amor para mí. Con el paso del tiempo, el tema de Naraku se zanjó en nuestras vidas declarándome que no podía hablar de él enfrente de ellos porque, aunque había tomado una decisión no significa que ellos la aceptaran.

Sinceramente, creo que la abuela ha exagerado demasiado, ¿contarle sobre mi pasado a Sesshoumaru? ¿por qué tendría que hacerlo? Aunque decirle que estoy comprometida y que eso significa que solo es un juego para mí, eso sí debería de decírselo.

¡No!

Me paro de mi cama cambiándome el short que llevo y buscando una falda y unos tenis, amarro mi cabello y me perfumo bajando como bólido al primer piso para tomar mis documentos y las llaves de mi auto.

Sesshoumaru no es un juego para mí, ni siquiera desde que lo vi en el hospital cuando sentí que el pecho se me oprimía por tenerlo tan cerca pensé algo tan espantoso como eso. La abuela tiene razón, debo de ser sincera con él, no sé si estaré lista para decirle la verdad sobre mi pasado, sobre... pero sí debería de tener el coraje para decirle la verdad sobre Naraku.

Durante el trayecto, en lo único en lo que pienso es en cómo abordaré el tema. ¿Le diré que entre al auto o entraré a su casa? ¿Cómo tendría que decirle que necesito hablar con él? Generalmente cuando alguien dice: "necesitamos hablar" es porque sabes que algo terrible viene.

Llego a la puerta del taller. Todo es tan solitario, y es el epíteto perfecto para mi propia representación. El auto estacionado en una solitaria calle en donde se puede escuchar incluso hasta los insectos, justo así es cómo me siento en mi propio piso, en mi vida.

Mi corazón está tan acelerado como la primera vez que vine aquí, siento que no puedo pensar en nada así que al final me rio viendo la heladería cerrada al lado contrario. Sí, decirle que quiero que salga a comprarme un yogurt sería la perfecta excusa para saber cómo piensa, si me dice que es imposible y mejor cambia el tema sin hacerme caso, me iré y terminaré esto que nunca debería de haber pasado, pero si sale... lo único que haré será tirarme a sus brazos.