Siento venir tan tarde con este otro fic, pero no sé qué se me hizo el tiempo, pero lo importante es que aquí vengo con la actualización de este otro fic, que también me encanta, es mucho más serio y formal que caos y conflictos, pero igual es uno que tiene un especial rincón en mi corazón.

Perdón que no les agradezco a cada uno, pero si lo hago lo subiré hasta después. La próxima prometo hacerlo, pero aun así, les quiero agradecer a cada uno que dan like en este fic y a las que siguen de corazón este fic. Sé que la actitud de Kagome es un poco desconcertante, pero cada uno procesa las dificultades de diferentes manera y después del capítulo 16 espero la podamos entender un poquitito mejor!

Los quiero mucho y gracias por todo su apoyo de este año y espero nos sigamos deleitando mutuamente el nuevo año que está a minutos de empezar!

Los quiero!
Kame.-

—•¤•—

Disclaimers

Los personajes de Inuyasha son de Rumiko Takahashi, pero la historia y la locura muy mía.

No continúo historia, si termina, termina, no me pidan continuaciones.

Solo publico en Fanfiction, Wattpad y en mi página de kagomex100pre . worpdress . com, si ven en otro lado la historia ¡denúncienlas! Mucho menos subo historias en páginas de Facebook, ni siquiera en la mía.

—13—

Decisiones finales

¸.•¤•.¸¸.•¤•.¸
Kagome

Quisiera decir que no he podido dormir en todo lo que ha restado de la madrugada, porque he llegado a las 4.20, pero me he quedado dormida justo después de haber recibido el mensaje de Sesshoumaru poniéndome: «Espero con ansias el fin de semana. Ve y conquista el mundo Kagome».

Me he dado vueltas en mi amplia cama como si fuese niña de 8 años con su peluche favorito y simplemente he caído y a pesar de solo haber dormido casi una hora, me siento completamente llena de vida, así que a las 8 que Sango llega a la oficina se sorprende al verme en la mía.

—Creí que no vendrías hasta el filo de la hora —tras saludar, la invito a sentarse en las sillas frente a mí.

—También esa era la intención, pero hubo un cambio de planes —acepto con una sonrisa cerrando mi laptop.

—Algo bueno ha pasado, ¿verdad? —Sango siempre ha sido muy perspicaz.

—¿Por qué lo dices?

—Porque tenía mucho tiempo de no ver esa sonrisa en tu rostro —eso me hace sonreír más—, aunque es probable que es primera vez que te la vea.

—También yo lo creo.

Me aproximo a mi escritorio apoyando mis codos como si quisiera estar más cerca de ella, pero me levanto a lo cual ella lo hace también y con un gesto le digo que se quede sentada porque yo lo hago a la par suya.

Llevo un vestido azul que resalta mis ojos, un cinturón dorado y una abertura bastante pronunciada, mis piernas se ven estilizadas por el tacón del mismo color de mi vestido, mi cabello lo llevo en un moño alto y mi maquillaje es bastante discreto. No me gusta llevar vestido muy sobrios ni de señoras, me gusta algo más juvenil, pero que también sea con estilo.

—Voy a necesitar de un gran favor.

—Tú solo dime.

—El martes tendremos el lanzamiento del nuevo vino —ella busca en su iPad encontrando la invitación electrónica para nuestros mejores clientes.

Una botella ocre intenso, una copa de cristal con vino, uvas verdes y moradas todo sobre un barril, y de fondo difuminado el viñedo. El abuelo comenzó este proyecto hace casi 10 años, colocando en reserva el vino y perfeccionándolo. Cuando él murió la abuela y yo continuamos con ese legado y finalmente podremos sacarlo al mercado.

Saldremos a competir directamente contra el mejor vino tinto del mundo: "Castillo Ygay Gran Reserva Especial". Y será todo un evento.

—"Legado H" —lee en voz alta Sango—. Gran Reserva Especial —se lee abajo del nombre con una simple H en dorado con un contorno en morado como el de las uvas—. El señor Totosai debe de estar muy orgulloso de ti Kagome.

Niego tomándole el iPad para admirar la invitación, realmente les quedó muy bien la fotografía.

—No, estoy segura de que durante todo este tiempo debe de haber estado triste y preocupado, pidiendo porque yo reaccione.

Sango esboza un gesto de interrogación, así que suspiro entregándole el aparato.

—Quiero que me hagas una reserva en el Piccolino para el almuerzo de este día, dile a la asistenta de Naraku que deseo que esté allí él, luego contacta a tus amigos de la prensa y mira de qué manera podrías colarlos en la fiesta del martes —me mira con extrañeza.

—¿Almorzarás con Naraku? —entiendo su escepticismo, tengo años de no hacerlo, probablemente desde que nos comprometimos, cuando hemos estado juntos es por eventos específicos o con mis padres de por medio.

—Sí.

—No creo que sea difícil de conseguirlo, porque siempre tienen un reservado preparado para cualquiera de ustedes sin importar el día o la hora —hace la aclaración porque conseguir un espacio allí tiene una reserva de por lo menos 3 meses, pero les hemos financiado la ampliación del último proyecto y también les proveemos la mayor parte de la reserva de vinos—. ¿Solo para ti y Naraku?

—Sí. Voy a terminar con él.

Sango abre la boca con un espasmo en su cuerpo incorporado que casi deja caer la tableta al suelo.

—Si puedes lograr que la prensa amarillista se cuele en el evento del martes, creo que será el momento propicio para que todos se den cuenta —ella continúa con la boca abierta—. A mis padres puedes enviarles cualquier mensaje para informarles antes del evento si gustas, algo como si se te hubiese escapado a ti por error, no sé, lo dejo en tus manos.

—¿Te-Terminarás con Naraku...?

—Sí.

—¿El compromiso?

—Sí.

—¡¿No te casarás con él?! —pregunta ya de manera efusiva levantándose de un solo golpe sin podérselo creer, a lo cual solo me mofo de su reacción y ella vuelve a tomar su posición anterior—. Perdona.

—No te preocupes, pero es correcto, no me casaré con él.

—Kagome... —intenta decir algo, pero simplemente niega. Lleva un vestido sin mangas negro sumamente ajustado delineando su hermosa figura y con franjas rosadas al costado justo como el maquillaje de sus ojos—. Mira —extiende su brazo—, se me ha puesto la piel de gallina —literal, a lo cual me empiezo a reír.

—¿Tan inconcebible es eso?

—Más que eso. Me arruinarás mi regalo de bodas.

—¿Tú regalo de bodas? —pregunto incrédula y ella asiente.

—Un par de ajos y una estaca para clavárselas en el corazón en la noche de bodas —lo dice tan seria que por un instante creo que es cierto, pero a los segundos se empieza a reír—. Es broma, ¿lo sabes?

—Por un momento creí que lo decías en serio.

—No es que no lo haya pensado, pero nunca lo haría.

Las dos nos ponemos a reír.

—¿Puedo preguntarte algo?

—Eres mi asistenta, mi confidente y mi amiga, sí, puedes preguntarme lo que sea.

—¿Es por... Sesshoumaru? —eso me hace suspirar y me levanto del asiento, a lo cual ella lo hace también.

Me dirijo a mis enormes ventanales observando los demás edificios igual que el mío. He hecho tanto en tan poco tiempo, el abuelo siempre dijo que yo tenía un talento y una nariz de zorro nato, lo he demostrado tanto en la financiera como en los demás negocios del grupo, aunque mi bebé favorito son los viñedos, igual que lo era de ellos dos.

—Cuando llegué a mi piso sostuve una conversación bastante interesante con la abuela y con uno de los tantos reclamos que me hizo, me di cuenta de algo: he vivido bajo una sombra constante, una que probablemente creí que me daba cobijo solo porque era sombra, nunca entendí que realmente solo me opacaba, me cohibía. Desde que conocí a Sesshoumaru ha habido ciertos momentos en los que he sentido como esa nube opaca mi vida, pero al momento de estar con él ésta se abre calentándome con los rayos de sol que se van colando.

La vuelvo a ver y ella luce completamente extrañada ante mi confesión.

—Sí, en parte es por él, pero sobre todo por mí.

Veo cómo el rostro se le ilumina y se tira sobre mí dándome un fuerte abrazo.

—¡Oh Kagome! ¡Kagome! —solloza dejando caer su cabeza en mi hombro acurrucándose en dicho hueco.

Me sorprende su reacción, pero la abrazo. A los segundos se separa de mí entrelazando sus manos con las mías.

—¡Oh Kagome! Me siento... tan feliz por ti... aunque al mismo tiempo estoy aterrorizada.

—¿Por qué? ¿Crees que él se atrevería a hacerme algo?

—No lo sé —se encoge de hombros—. Naraku no es un hombre que puedas predecir tan fácilmente lo que hará.

Me suelto de su agarre empezando a caminar de un lado a otro. Nunca ha sido alguien violento y no creo que me haga algo... ¿o sí?

—¿Podrías gestionar que me hagan un nuevo juego de llaves por favor? Dile al gerente del edificio que sé que es una petición inusual, pero que estamos implementando en la financiera cambiar las combinaciones después de X cantidad de tiempo.

—¡Perfecto! Ten por seguro que eso estará al final de este día.

—Dile que después le enviaré mis agradecimientos.

—Dalo por hecho Kagome —veo mi reloj de pulsera y me doy cuenta de que ya han pasado 45 minutos, así que le pido que a las 9.15 se comunique con los chicos de la Hacienda para empezar con las conexiones para la reunión y que la abuela no tenga problema.

A las 10 en punto damos inicio y todos se sorprenden de que la abuela esté presente a la cabecera de la mesa, incluso hasta noto cierta incomodidad entre mis padres, por no mencionar cohibidos también.

Lo que más me sorprende es que mis padres no dicen nada, los accionistas lo aceptan casi de inmediato después de mi presentación, pero es la abuela quien empieza a darme la contraria lo cual me desencaja por un rato. Durante varios minutos, todos parecen ser simples espectadores en un torneo de tenis, mientras toma la palabra la abuela la ven a ella, cuando yo lo hago me vuelven a ver a mí. A Sango le veo un gesto bastante tenso, así que el ambiente imagino que está igual.

Mi padre se levanta tratando de intervenir en la discusión ante la negativa de la abuela de querernos fusionar con los italianos desechando al sueco, argumentando que la capital de las finanzas es dicho país, sin embargo, lo vuelve a sentar como si fuese niño regañado e indicando de que a pesar que yo sea la accionista mayoritaria, pero sin su 20% claramente no se daría la autorización para proceder por políticas del banco que ella misma ayudó a redactar y que a pesar de los cambios en la dirección todavía siguen vigentes.

Por un momento me he sentido acorralada, pero luego me pongo a reír por lo bajo recordando sus palabras: "¿Crees que para que alguien te ayude y te preste un servicio con el grupo, necesitas casarte con él?", no, no es que me esté dando la contraria, me está dando una lección.

Así que me tranquilizo tomando asiento al extremo para ver directamente a la pantalla en donde está ella.

Me siento erguida sobre el asiento y empiezo a hablar en términos bancarios con ella, exponiéndole punto por punto cual es la mayor fortaleza de los italianos a diferencia del sueco, además que él está cómodo en su "Capital de Finanzas" y no tiene intención de expandirse, en cambio los italianos son más progresistas y pro activos, ni siquiera a través del proyector tengo que explicarle todo lo que ganaríamos al entrar de inmediato en el mercado británico y lo mucho que perderíamos a sentarnos a esperar a que el sueco decida o que se muera para que el inútil de su nieto tome la decisión.

No se escucha ni los respiros de los presentes, pero yo no me dejo intimidar por ella. Solo yo puedo ver cómo sus ojos brillan de orgullo, aunque su rostro está completamente serio y, al final da su consentimiento con lo cual podríamos proceder.

Pasadas las 12 terminamos la reunión levantando el acta. A las 4 pm tendré la videoconferencia con los italianos y si todo continúa igual, el lunes tendremos la visita del grupo para formalizar todos los aspectos legales.

—Pueden retirarse —dice la abuela—. Déjenme sola con Kagome.

Todos la pasan saludando, excepto por Naraku. Me siento a la cabecera dándole vuelta a la pantalla para que lo hagamos más natural.

—¿Lo captaste verdad?

—Me costó, pero al final lo hice.

—Puedes hacerlo.

—Sí abuela. Puedo dirigir el grupo yo sola —me rio—, lo he hecho hasta el día de hoy después de más de 5 años de haber tomado las riendas.

—E incluso la próxima semana veremos el sueño de tu abuelo hecho realidad y doy gracias a Dios que todavía podré verlo con mis ojitos.

—Tengo un almuerzo con Naraku dentro de una hora —veo que su gesto cambia—. Terminaré con él.

La abuela hace un gesto de sorpresa e incluso se acomoda en el sillón detrás de su escritorio.

—No es solo por tu peli plata, ¿verdad?

—No abuela, aunque no podría negarte que una buena parte es por él, pero también lo hago por mí misma. ¿Sabes? Me pidió ser su novia.

—¡Era lo mínimo que tenía que hacer después de acostarse y acostarse tantas veces contigo!

—¡Abuela! —reclamo sonriente y sonrojada, lo sé, porque mi cara empieza a arder.

—Al César lo que es del César hija.

—Ya lo sé, pero no tienes que decirlo en voz alta —mascullo como niña regañada.

—Entonces no hay de otra más que recibirlo con toda pompa el próximo fin de semana para la cosecha.

—Abuela... —reclamo y ella hace un gesto de "¿qué tiene de malo?" a lo cual me pongo a reír—. Solo... no vayas a ser muy dura con él.

—Si no puede conmigo, entonces no vale la pena. ¿Estás preparada para el alboroto que harán tus padres? Especialmente tu madre.

—Sí, estoy preparada, pero, sobre todo, estoy convencida de que no quiero seguir atada a Naraku solo porque él podría ayudarme con la financiera en un futuro.

—¡Aleluya! —grita saltando de su sillón—. ¡Nyoko! ¡Nyoko! Que preparen un festín para esta cena, ¡hoy es día de fiesta!

—¡Sí señora Kaede! —se escucha a la chica gritar al fondo.

—Abuela... —rezongo entre risas.

—Lástima que no puedas traerlo mañana mismo.

—Sabes que tengo que hacer las preparaciones para el evento de mañana y del martes, además está la reunión con los italianos el lunes, sin embargo, espero estar lista al final del miércoles para que podamos salir, aunque sea de madrugada del jueves y estar lo más temprano que podamos en la hacienda.

—¡Esta cosecha será un éxito hija! Lo siento en los huesos.

—No creo que mi rompimiento sea el presagio de algo bueno.

—No —niega volviéndose a sentar y acercándose a la pantalla—. Todo lo que ha pasado a sido un presagio que el futuro estaba por cambiar, tu accidente, ese encuentro tan casual cuando no sabías ni qué estabas haciendo en un lugar que no sueles frecuentar —vuelve a negar completamente emocionada—. Desde un principio he estado soñando con tu abuelo en aquella época cuando éramos tan felices, el viñedo va excelente, la producción y distribución de los vinos ha estado en su mejor auge y ahora ¡esto!

Sonrío por lo bajo.

—Hija, lo sabes bien, siempre te lo he dicho, lo único que quiero es que seas feliz, pero sobre todo que sepas valorarte a ti misma, a la mujer de negocios en la que te has convertido; eres una de las mujeres más poderosas del continente asiático cuando generalmente son los hombres quienes están en tu posición solo intentando conseguir a una mujer bonita e ingenua de trofeo, en este caso, eres tan hermosa como esos trofeos, solo que a diferencia de ellas tienes inteligencia, poder y el mundo a tus pies por tu propia mano.

La abuela no deja de decirme cuán emocionada está y yo le aseguro que siento como si mis pies temblaran, pero al final me da los ánimos suficientes para continuar.

Llego temprano al restaurante y todos me atienden muy bien. Me sirven una copa de vino tinto y el gerente del lugar se acerca para conversar conmigo sintiéndose agradecido por ser uno de los pocos clientes exclusivos que asistirán al evento del martes para la exposición de la nueva reserva, el del día de mañana es una exposición general de los vinos Higurashi. Cuando Naraku llega le ofrece una amable sonrisa que lo hace entender de inmediato que tiene que dejarnos a solas.

El reservado es una amplia habitación como si fuese un salón comedor de un pent-house. Todo es tan blanco y resplandeciente, los mullidos asientos, la mesa amplia y redonda, la alfombra bajo nuestros pies, hay un mueble blanco con detalles de madera a los lados y enormes puertas de cristal con varias condecoraciones y medallas de oro, una enorme mampara de cristal y amplios ventanales que nos brinda la hermosa vista del piso 70 en donde se encuentra ubicado.

—Me sorprendió cómo te impusiste a tu abuela, creí por un momento que todo estaba perdido.

—Sí, igual yo lo hice —hago una pausa y me doy ánimos mentalmente—. Naraku.

—Dime.

Un mesero entra para dejarle un vaso con coñac, su preferido.

—¿Por qué me apoyaste? Tú eras el principal defensor para la fusión con el grupo Karlsson.

—Después de todo lo que planteaste en Estocolmo me di cuenta de que tenías razón. Para ellos éramos una distracción, casi un cero a la izquierda y quien trate así a la Financiera Higurashi no merece que le dediquemos tiempo.

Muevo mi cabeza coincidiendo y me quedo callada. Un mensaje me llega a mi celular y es Rin completamente emocionada porque Sango le ha dicho que le enviaré una limusina, me asegura que se sentirá como una idol, lo cual me hace sonreír. Le he pedido a Sango que consiga un auto adecuado para llevar la silla de ruedas y a personal capacitado también, no deseo ningún inconveniente.

Le envío una muñequita con ojos de estrellas levantando el dedo en señal de aprobación y le pido que esté lista a las 8 en punto porque le tendré una sorpresa a lo cual me manda un mensaje de una muñequita danzando.

—¿Algo urgente? —inquiere Naraku y levanto mi cabeza para verlo.

—Algo así.

—Debe serlo, para que saques tu celular en nuestro almuerzo. Tus padres siempre te han dicho que es de mala educación hacerlo.

Eso me enerva, pero no digo nada solo cojo aire por medio de mi nariz y lo expulso suavemente por la misma también dejando mi celular boca abajo sobre la mesa.

—Creo que en esta ocasión probaré su plato "Diamant", según la reseña que leí hace una semana ganaron una estrella Michelin con ese plato y una medalla de oro en un concurso en París. ¿Tú que pedirás?

El plato cuesta casi $950, debido a la sensación, aunque no puedo negar tampoco que la copa de vino que estoy ingiriendo de mi propia bodega cuesta $150, la botella $700.

Saco el anillo de mi cartera, uno que tiene un enorme diamante en la punta que está envuelto una especie de rosas y varios diamantes al costado, sé que lo envió a hacer a Tiffany y es uno bastante exclusivo, notificación que en más de una ocasión me la hizo saber mi madre, además de recalcarme que le costó casi $125,000.

—¿Qué es esto? —por primera vez veo algún tipo de expresión en su rostro, además de su aparente calma.

—Te estoy regresando el anillo de compromiso.

—¿Tiene algún defecto? Me extraña que en casi un año no dijeras nada —lo toma examinándolo como si fuese un joyero.

—Quiero que terminemos nuestro compromiso.

Su primera reacción es verme con el entrecejo fruncido como si no pudiese entender lo que estoy diciendo, luego continúa examinando la joya.

—No veo que exista la necesidad.

—No veo porqué tengamos que seguir.

—Si es por ese... mecánico de mala muerte, no te preocupes. No voy a reprocharte que te hayas estado revolcando con él como una cualquiera.

Eso me ofende y estoy tentada a agarrar mi copa y tirársela encima de su tan preciado Gucci de 3 piezas con su impecable camisa blanca, el cual quedaría completamente arruinado. Si hay algo que Naraku adora es todo lo material para demostrar que él está por encima de los demás, pero no, no voy a hacer algo que me rebaje a su nivel.

—Sesshoumaru no tiene nada que ver —aseguro con tranquilidad agarrando mi copa con estilo—. Si deseo terminar es por mí misma, no por alguien más.

—Antes no habías dicho nada.

—Quizás estando en "Estocolmo" comprendí en su totalidad el complejo —él se levanta—. Entiende, no es una petición, tampoco un ruego, es solo mi declaración: no quiero seguir ni un segundo más atada a ti.

—¿Podrías recapacitarlo? ¿Darme una oportunidad?

—Nunca debí darte una, en primer lugar. Solo estoy terminando algo que nunca debí haber revivido porque está muerto desde que tú lo asesinaste.

—¡¿Cuántas veces tengo que repetirte que lo que sucedió no fue solo mi culpa?! —su tono de voz se eleva, pero yo me conservo pasiva en mi silla tomando de mi copa de vino.

—Si te atreves a acercarte a mí empezaré a gritar, ¿y a quién crees que le harán caso cuando pida que te saquen a patadas de aquí? ¿Quién será el humillado?

—Tú sola te humillarás —niego riéndome.

—En eso estás muy equivocado.

Me quedo seria dejando mi copa de vino para tocarme el cabello acomodándome algún mechón que pueda estar suelto.

—Solo te estoy indicando que hemos terminado Naraku, no es que te esté corriendo del grupo, tampoco tus permisos en tu posición han sido revocados, pero en lo que resta de mi vida personal, no quiero que sigas en ella.

Se da la media vuelta dándome la espalda para salir de nuestro salón privado.

—Ese anillo seguirá perteneciendo a donde debe de estar Kagome —intenta retirarse al abrir la puerta, pero si cree que será el último que dirá una palabra, está muy equivocado.

—Si crees que yo también soy "una cosa" como ese anillo, estás muy equivocado y por eso es por lo que me perdiste en primer lugar —intenta decir algo, pero me levanto de mi asiento—. Si dejas ese anillo allí, corres el riesgo que se pierda porque yo no daré un paso para cogerlo nuevamente y si decides demandar al restaurante porque "algo" se ha perdido aquí, yo misma intervendré en favor de ellos, no de ti.

Se regresa con su mirada llena de ira agarrando la caja para guardarla en uno de los bolsillos de su traje.

—Tuviste mi cuerpo Naraku, pero nunca tuviste mi corazón y tampoco te preocupaste por mis sentimientos y si no llegas a entender a eso, no me importa, mi decisión está tomada.

Se da la media vuelta completamente fúrico dejándome a mí sola que cuando estoy segura de que se ha retirado me dejo caer casi desmayada en la silla con mi corazón latiendo a mil por horas y casi mareada por la adrenalina.

El gerente entra a ver cómo me encuentro y le digo que todo está bien, que Naraku ha tenido un imprevisto y que tuvo que retirarse, pero que yo sí tomaré mi almuerzo. No lo veo muy convencido ante mi excusa, sin embargo, es lo suficientemente prudente para no interrogarme sobre el asunto indicándome que pronto traerán mi plato.

Le escribo a Sango diciéndole que necesito que agilice todo lo que respecta a mi seguridad, pero hay algo que me deja intranquila, así que esta noche le pido que me deje dormir con ella para terminar de darle los últimos toques a la exposición del día siguiente, sí, probablemente sea una cobarde, pero no quiero correr ningún riesgo mientras no me sienta del todo segura en mi propio piso.

Al día siguiente tendré un excelente día de chicas con Rin a pesar de que empezaremos temprano y la exposición es a las 9, solo espero no ofenderla con lo que le tengo preparado, pero quiero que por un día Rin se convierta en una princesa, justo como lo es en realidad.