|—•¤•—
Disclaimers
Los personajes de Inuyasha son de Rumiko Takahashi, pero la historia y la locura muy mía.
No continúo historia, si termina, termina, no me pidan continuaciones.
Solo publico en Fanfiction, Wattpad y en mi página de kagomex100pre . worpdress . com, si ven en otro lado la historia ¡denúncienlas! Mucho menos subo historias en páginas de Facebook, ni siquiera en la mía.
—16—
Hilo rojo
—
¸.•¤•.¸¸.•¤•.¸
Kagome
Me da la impresión de que el mundo se ha caído justo encima de mi cuerpo, me siento exhausta y es una sensación que poco me agrada, así que me levanto y él lo hace conmigo.
Me gustaría hablar sobre el acto en sí, pero no puedo, sé que he hablado tanto para solo decir un par de palabras refiriéndome al suceso, pero no puedo continuar, así que omito pensar en ello y prosigo con el relato.
—Lo siguiente que supe es que estaba en el hospital, habían detenido una hemorragia y... estaba con una bolsa de sangre porque no entendían porqué había perdido tanto. Él... no llamó a emergencias, me llevó en sus brazos a la limusina y el chofer fue quién nos llevó allí. Me decía en todo el camino que no había sido su culpa, que probablemente yo era demasiado estrecha, que...
Él me toma en sus brazos antes de que empiece a soltarme en llanto y eso me tranquiliza.
—Llegar del pueblo en donde los abuelos residen toma casi 7 horas para llegar a Japón si todo está perfecto, hay que volar en helicóptero de la hacienda hasta el pueblo que tarda alrededor de 30 minutos, luego salir en avión para aquí, que son alrededor de 6 horas. Como ellos todavía eran mis tutores legales, la primera llamada fue para ellos, mis padres se enteraron a través de Naraku quien les dijo que había salido mal la noche, pero que probablemente todo era culpa de mi propia anatomía.
Escucho como toma aire fuertemente, pero yo no puedo dejar sus brazos.
—Casi al amanecer llegaron mis abuelos. Les explicaron que debido... a... cómo me habían encontrado... lo más probable es que hubiese sido una...
No puedo decirlo, ni siquiera hoy en día me es posible formular la palabra.
—Lo entiendo. Sigue.
—Ellos no lo dudaron ni un segundo... Naraku junto a mis padres permanecieron toda la noche velándome, aunque siempre creí que su única intención era saber si yo pondría la demanda en contra de él, sin embargo dijeron lo contrario, que solamente estaban allí porque estaban genuinamente preocupados por mí —me mofo.
Sé que mis padres no quieren nada malo para mí, pero ante todo están ellos mismos. Si Naraku era demandado lo primero que se preguntarían es cómo habían permitido que un hombre mucho mayor que yo fuese mi novio, si ellos daban la autorización también habrían estado involucrados y en sí el hecho ya era un escándalo, pagaron mucho dinero para decir que me había intoxicado y que gracias a él yo estaba viva, realmente en aquel entonces no tenía fuerzas para desmentir o afirmar esa declaración porque no importaba.
—Cuando Naraku vio a los abuelos lo primero que quiso hacer fue disculparse porque todo se había salido de control, pero el abuelo no le permitió decir nada, fue de frente a él y le dio un puñetazo en el rostro que le partió la ceja y al abuelo lo dejó con un dedo fracturado y otro dislocado.
—¡Bien por el abuelo! —eso me hace sonreír tristemente, pero asiento.
—Le preguntaron a Naraku que, si quería presentar cargos por agresión, dicen que el abuelo le gritaba: "¡hazlo hijo de puta cabrón, hazlo, te lo suplico!", obviamente él dijo que no, que eso era un asunto de la familia y fue cuando el abuelo se le acercó y le dijo que nunca en su vida lo quería volver a ver, no quería saber si vivía o moría, pero que si se acercaba a mí o a nosotros, no escatimaría en nada para hacerlo desaparecer.
Realmente no sé si el abuelo habría podido cumplir su palabra, creo que fue demasiada amenaza, pero Naraku siempre se mantuvo alejado de él y de la abuela también. Hay todavía una parte que sigue, pero me es imposible decirla en voz alta, tal vez más adelante, pero ciertamente hoy, me es imposible.
—Me llevaron a la hacienda otra vez, les prohibieron enérgicamente a mis padres que ni pusieran un pie, la abuela dice que jamás había visto al abuelo así, un porte que incluso a ella le daba miedo desafiar. Pasé un tiempo antes de volver a sonreír, a sentirme yo misma, repasaba constantemente esa noche, como había pasado de estar en ropa interior insegura a estar llorando con él... —niego y expulso el aire rápidamente—. Las tormentas son especialmente traumáticas para mí, es como si en cada trueno esa experiencia regresara sin poderla controlar —empiezo a sollozar—, me veo en la cama... con él...
—Shhhh —me arrulla cuando empiezo a llorar—. Estoy aquí Kagome... estoy siempre contigo.
Me aferro a su cuerpo, mis manos agarran con fuerza su camisa por la espalda, cierro mis ojos intentando tranquilizarme.
—Yo... suscité ese evento...
—No...
—Yo... fui una tonta...
—Claro que no...
—Quizás por eso al final me quedé con él... ¿cómo alguien podría valorarme...?
—¡Porque eres especial! —grita agarrándome por los hombros separándome de él para que nuestras miradas choquen—. Eres una mujer increíble Kagome, él es la basura que no merece ni siquiera besar el suelo que pisas, ¡¿por qué crees que me he enamorado de ti?!
—¿Estás...? —no puedo creerlo, ¿me ama?
Sesshoumaru hace un gruñido cerrando los ojos como si realmente estuviese arrepentido de esas palabras y eso me causa un grave dolor.
—Mierda... no quería... —duda y mis lágrimas salen—... realmente no quería que esto saliera así... no cuando estás siendo tan honesta conmigo, pero...
Me suelta y camina alrededor de la mesita alejándose de mí y regresando al instante.
—Estoy perdida y jodidamente enamorado de ti Kagome, he querido evitarlo pero...
—¿Por qué has tratado de evitarlo?
—Porque no pertenecemos al mismo mundo.
—Nací en el planeta tierra y tú también, y de casualidad nacimos en Tokio los dos.
—Además de muchos millones a tu alrededor.
—Solo es un bonus, pero no representa lo que soy.
—Te mereces...
—¿Algo mejor? Si hablamos en términos financieros, sí Naraku es mejor y después de todo lo que te he contado, ¿crees que realmente lo es?
—No.
—Eres mi mejor aval financiero, porque puedo confiar en ti.
—No soy digno...
—Quien no es digna de ser tu novia soy yo...
—Nada me haría más feliz que lo fueras —se acerca más pegando nuestras frentes.
—Quiero y deseo serlo, si tú me aceptas.
—¿Crees que por lo que te hizo ese maldito bastardo no serías digna?
—Sí.
—Te amo —me abraza, y ahora sí puedo decirlo con toda propiedad, con amor.
—Yo también te amo Sesshoumaru, lo hago tanto que siento que mi cuerpo entero ha dolido por no expresarlo y quedarme callada tragándome esa verdad.
—¿Cómo podríamos fusionar tú mundo y el mío?
—Sinceramente, no lo sé —me encojo de hombros—, pero sé que si nuestros sentimientos son sinceros y fuertes encontraremos un punto de equilibrio, ¿por qué los hombres poderosos pueden funcionar con mujeres que son sencillas, pero honestas? ¿por qué no podríamos hacerlo nosotros también?
—Dilo otra vez.
—Te amo.
—Repítelo.
—¡Te amo Sesshoumaru Taisho! ¡Te amo! —grito a viva voz y él no tiene otro remedio que empezarme a besar saboreando mis saladas lágrimas que se mezclan con nuestras salivas.
Por primera vez sé lo que es llorar de emoción, porque es algo tan grande que no puede contenerse en el pecho, ¿cómo es posible que después de llorar destrozada por mi pasado que me ha acechado como una maldición, ahora pueda estar tan feliz?
—Yo también te amo —repite otra vez y cada vez que lo ha dicho mi corazón se ha hecho grande y pequeño al mismo tiempo—, y no sé cómo lo lograremos, pero quiero intentarlo porque quiero ser feliz a tu lado.
Nos volvemos a sentar y nos tomamos lo que resta del vino, él nos trae unas botellas de agua y empezamos a ingerir.
—Pasé en la hacienda los dos últimos años e hice parte de la universidad en línea. Desde ese entonces el abuelo empezó a enseñarme todo y a convertirme en su sucesora. Al final, cuando regresé era otra persona. Naraku no había abandonado su puesto, porque para mis padres era como aceptar que eso había sucedido y ese evento realmente está guardado bajo llave en algún punto de su mente. Realmente no me importó. Pero él se valía de su encanto para cautivar a todos y volvió a hacerlo conmigo, aunque estar en la intimidad con él fue imposible para mí. Intenté salir con dos tipos más, pero el solo hecho de estar a solas con ellos, me daba repulsión y al final no pasaba de una cena.
Incluso no pedía mis reservados como usualmente lo hacemos, necesitaba estar a la vista de todos, porque la inseguridad de saber si me tocarían o harían algo me carcomía a cada segundo, era algo detestable, pero con Naraku no pasaba eso, solo era la parte de la intimidad, por eso es lo que le dije a él: finalmente entendí el síndrome de Estocolmo.
—Me convencí que no existiría nadie para mí, porque no había nadie en el planeta que pudiera tener esa paciencia de ir por este camino escabroso conmigo y... al final... Naraku resultó ser la única opción.
—¿Qué dijeron tus abuelos?
—Ellos... no me hablaron durante un tiempo... intenté llevar a Naraku a la hacienda, pero tuvimos que regresar de emergencia porque incluso del disgusto el abuelo tuvo su primer infarto —recuerdo con dolor—. Les dije que por favor me entendieran, que no terminaría con él, sin embargo por respeto jamás hablaría de él frente a ellos. L|amentablemente el corazón del abuelo no resistió mucho y a los 8 meses de su primer infarto murió en la madrugada. Solo pudo despertar diciéndole a la abuela que la quería mucho a ella y a mí... y poco a poco se fue durmiendo... otra vez...
Me llevo las manos a los ojos mientras las lágrimas salen a borbotones sin poder hacer nada. Sesshoumaru se acerca y me brinda un poco de consuelo.
Después de un par de minutos me vuelvo a tranquilizar.
—El abuelo sacó de la herencia a su único hijo y nos dejó el 50% de sus bienes repartidos entre la abuela y yo. Ella a su vez me cedió muchas cosas, para que yo pudiera tener el poder de decisión en el grupo.
Agarro uno de los cojines y lo llevo a mi pecho apretándolo fuertemente.
—He vivido una vida en automático sin saber qué hacer realmente, me he dedicado a la financiera y a los demás negocios del grupo Higurashi, pero en lo que respecta a mi vida personal he sido un desastre.
—Terminaste con ese imbécil, ¿no?
—Sí.
—¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué hoy?
Me quedo pensando un instante, más que todo para tratar de buscar las palabras más adecuadas, porque no sé realmente cuáles serían las correctas.
—Porque te conocí, porque me demostraste que hay felicidad cuando se atraviesa el túnel, porque a pesar de que ese túnel pueda ser escabroso, gélido, estrecho al punto de casi sentirme asfixiada y al mismo tiempo acogedor porque sé que más nada pasará allá adentro, me enseñaste que si doy un poco más de mí puedo llegar al final y a pesar de que la luz pueda quemar mis ojos por haber estado en la oscuridad tanto tiempo, al final es mucho más acogedora y cálida que la oscuridad.
Suelto el cojín tomando su mano.
—No sé qué es lo que nos deparará el futuro y aunque me duela que no terminemos juntos me has demostrado algo hermoso, sí, una parte lo hice por ti, pero el 75% de esa decisión la tomé para mí, porque ahora entiendo que yo también puedo ser feliz. Me ha tomado mucho tiempo llegar aquí y creo que no lo habría logrado sin ti. Estoy convencida que mi accidente no fue una casualidad, fue ese destino que sabía que algo me había alejado de ti, pero de una u otra manera me condujo a tu lado.
—El hilo rojo.
—¿Conoces la historia? —pregunto emocionado.
—Sí. La esposa del señor Tatsuki siempre estuvo convencida de que ese hilo fue el que lo llevó a su esposo.
—Yo... ahora... puedo creer en ello, pero sobre todo, empiezo a creer en mí misma como mujer.
Nos quedamos viendo sin cansarnos, sin decir nada porque siento que ya todo está dicho, contemplándonos, por mi parte solo pensando en la fortuna que he tenido de haber llegado hasta él, porque en ocasiones uno no se da cuenta del hoyo en el que se está revolcando, hasta que otro le tiende la mano para salir de allí.
—Vamos a mi habitación, por favor.
—Lo que tú desees.
Nos levantamos con nuestras manos entrelazadas y subimos mientras apago por medio de la app las luces y la música. Al llegar al segundo piso, me avergüenzo por completo al darme cuenta de que me he olvidado por completo de Rin y Kohaku. Ambos están en el sillón abrazados y completamente dormidos.
—No te enojes, ¿sí? —intento aplacar la furia de Sesshoumaru, pero él solo se detiene a un lado del salón a admirarlos.
—No lo haré, pero sí llevaré a Rin a la cama. Si él se despierta y si tú lo permites, dile... que...
—¿Se puede quedar con ella? —mueve la cabeza aceptándolo.
—En el sofá.
Se separa de mí y me pongo a reír mordiéndome los labios, no creo que esté en su naturaleza dejar de ser protector con su hermana.
La agarra con cuidado para no despertarla, pero él sí lo hace, la cara de terror del pobre chico me da gracia, pero me acerco a él para tratar de tranquilizarlo. Le abro la puerta de la que será la habitación de Rin y le digo a dónde se encuentra su ropa, me pide que los esperemos afuera mientras la cambia.
—No te preocupes, no está enojado —intento tranquilizarlo.
—Por un momento creí... que me destrozaría... —eso me hace sonreír.
—No lo hará, sabe lo importante que eres para Rin, aunque me gustaría saber, ¿ella lo es para ti Kohaku o esto solo es un juego o alguna clase de prueba?
Él agarra su chamarra abrazándola y viendo el pasillo admirando por donde Rin ha desaparecido.
—Le pedí que fuera mi novia hace 12 días.
—Lo sé, ella me lo contó —eso le sorprende.
—Dice... que no sabe cómo decírselo a él, pero yo quiero hacerlo, no me importa lo que me haga, pero no quiero separarme de Rin —me vuelve a ver con un rostro más serio y decidido—. No, esto no es juego, quiero a Rin, la amo, y por ella estoy dispuesto a pensar en el futuro.
Eso me hace sonreír.
—Entonces, estarás bien, solo díselo y aunque no te felicite, tampoco creas que te hará algo.
Cuando lo termino de decir él me vuelve a ver dándose la media vuelta dirigiéndose a mi habitación en donde ha guardado su maleta.
—En ese armario —señalo uno que está escondido y le enseño cómo abrirlo—, hay toallas y edredones, puedes tomar lo que quieras. Puedes dormir donde lo desees —le digo en voz baja—, solo compórtate ¿sí? No quiero ninguna tragedia en mi hogar.
—¡S-Sí señorita Kagome! —eso me hace reír.
—Ya lo sabes ¿eh? Nada de tragedias.
Me doy la media vuelta dejándolo solo, imagino que mientras escuche sonidos en mi habitación no se atreverá a irse con Rin, pero en algún punto de la madrugada lo hará, estoy convencida de ello.
Entro a mi habitación cerrando con llave mi puerta, encontrándome con Sesshoumaru sentando a la base de mi enorme cama completamente serio.
—Lo quiero moler a golpes, ¿sabes?
—Lo sé... —me rio.
—Quiero hacer que desaparezca de la vida de Rin para siempre.
—No sé porqué, pero puedo imaginármelo.
—Eres una bruja, confirmado —me da un beso en la mejilla y se levanta—. ¿Puedo utilizar el baño? Me gustaría darme una ducha.
—Claro.
Le indico a donde está y cómo utilizarlo. Me da otro beso y me pide que solo espere afuera. Lo hago completamente nerviosa. Cuando sale, está vestido con un pants sin camisa dejando lucir esos pectorales que me traen loca. Se viene secando su corto cabello plateado con la toalla y con algunas gotas recorriendo su pecho y yo entro.
Al salir lo hago vestida con mi pijama de short corto y una camiseta vieja incluso agujereada y nos metemos bajo el cobertor.
Mi corazón está a punto de salírseme del pecho.
Me pide darme la media vuelta para quedarnos abrazados como si fuese una cuchara.
—Muero por hacerte el amor esta noche Kagome.
—Y creo que estás listo —bromeo sintiendo su dureza.
—Me pones así, pero esta noche no haremos nada —me separo de él asustada.
—¿P-Por qué?
—Ángel —suaviza su voz acariciándome la mejilla—, me has abierto tu corazón esta noche, has regresado tu pasado frente a tus ojos y exponiéndolo a los míos, no ha sido algo fácil y sencillo y al mismo tiempo debe de haber sido arrollador, ¿cómo te sientes?
—Ex...hausta...
—¿Lo ves? No es por mí, estoy más que listo, pero ignora a este bastardo que solo quiere hundirse en tu cuerpo por su propio placer —eso me hace sonreír, ¿cómo puede decir algo así y sonar divertido y casual al mismo tiempo?—. Tendremos muchas noches más para nosotros dos, para amarnos como se debe, pero esta noche también es especial porque nos hemos abierto, es la primera vez que lo he dicho en toda mi vida y la primera que lo acepto en voz alta frente a ti: te amo y eso no va a cambiar solo porque esta noche no tengamos sexo.
—¿En serio?
—El sexo no lo es todo, lo he comprendido contigo, el solo hecho de tocarte, de decirte algo al oído, eso es hacerte el amor también, y quiero que estés consciente de ello.
Eso me hace suspirar, así que asiento, realmente es como ha dicho, estoy cansada, es como si algo me hubiese pasado encima, ni el accidente en sí me dejó tan adolorida como me siento esta noche, así que me vuelvo a dar la media vuelta acomodándome y acoplándome a su cuerpo.
—Te amo yo también Sesshoumaru.
—Ahora duerme ángel y mañana será otro día.
No puedo creer lo fácil que me entrego al sueño, porque al momento en que me empieza a dar suaves besos en mi cabeza me quedo tranquila y me voy durmiendo poco a poco.
Sé que las pesadillas no se desparecerán de un día para otro, sé que el camino no será fácil, pero ¿qué lo es realmente? No me importa lo que cueste, pero si he luchado por otras cosas, ¿por qué no habré de luchar por mi propia felicidad? Especialmente cuando él me ha dicho que también me ama.
¡Él me ama! No por lo que tengo, sino por lo que soy.
Solo espero que el día de mañana él siga conmigo abrazándome y arrullándome como lo está haciendo en estos momentos.
