Lo sé, me he tardado con este fic otra vez, pero Caos y Conflictos me absorbió bastante, pero aquí regreso.
Este fic no sé, como que me hace creer en el amor otra vez, me hace sentir optimista, sí lo sé, estoy loca jajajaja, pero bueno, gracias por seguirme en esta locura.
Bueno, por lo menos sé que siempre te tendré en cada uno de mis fics aquí mi querida Faby Sama y la verdad me siento alegre por ello. ¿Sabes? El detalle de la pintura en las paredes lo tengo en mi cabeza y si pudiera dibujar lo haría, pero lástima que no puedo y no pude conseguir nada igual T_T. Con los padres, bueno, fue más conveniencia, ¿no?
Mi buen amigo Dav! Mira, ahora sí que te pusiste al día, no? Oh sí! Estos capítulos fueron increíblemente intensos y me encantó la reacción de Sesshoumaru de todo un caballero, claro que quería tener sexo con ella, pero era obvio que no era el momento, especialmente después de cómo ella abrió su corazón, eso fue más íntimo que el sexo en sí, yo amo a este Sesshoumaru, ¡realmente lo amo! Y falta lo mejor.
Lástima que no he podido traer otro capítulo más, solo me ha salido para uno, pero es mejor que nada. Por lo menos he actualizado varios :) así que gracias por sus RW mis queridos amigos.
Así que si más, por lo menos leamos el único capítulo que subiré de este fic y espero terminar el 18 muy pronto, aunque sea antes de vacaciones, cruzo mis dedos porque así sea.
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Disclaimers
Los personajes de Inuyasha son de Rumiko Takahashi, pero la historia y la locura muy mía.
No continúo historia, si termina, termina, no me pidan continuaciones.
Solo publico en Fanfiction, Wattpad y en mi página de kagomex100pre . worpdress . com, si ven en otro lado la historia ¡denúncienlas! Mucho menos subo historias en páginas de Facebook, ni siquiera en la mía.
—17—
Solo una entrega basta
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Kagome
Cuando estoy con Sesshoumaru me doy cuenta de que puedo relajarme como nunca lo he podido hacer.
Me doy la media vuelta abarcando mi cama y noto que estoy sola. Me siento abrazando mis piernas y simplemente suspiro.
Justo como él me ha indicado, me siento hecha puré, es como si hubiese corrido una maratón sin estar preparada, porque todo el cuerpo me duele, es tan extraño que un desahogo de esa magnitud pueda provocar un dolor corporal y encima un agotamiento mental que me gustaría quedarme acostada para toda la vida.
Aunque sé que eso no va a pasar, así que me levanto y busco una de mis batas de seda, una floreada que me regalaron para mi último cumpleaños los chicos de la hacienda. Tomo mi celular y veo un mensaje de Sango que me hace reír.
«¿No he recibido ningún mensaje y ya son las 6.30?»
«¿Estás viva? jajajaja»
«Ya me preocupé, son casi las 7 y no das señales de vida. Solo porque sé que estás con Sesshoumaru no me preocupo demasiado»
«Háblame cuando revivas. Esto resulta tan extraño»
¿Siempre he sido así con ella? ¿Enviarle mensajes un domingo a las 6.30? Creo que estoy loca y en retrospectiva Sango es demasiado santa para mí, lo bueno es que de esa manera la aprecio igual.
—Hola —la saludo con una sonrisa cuando me responde el celular.
—¡Dios mío! Por un momento pensé en subir a tu piso y empezar a golpear como loca hasta que me respondieras, no sin antes llamar a la policía y una ambulancia —me empiezo a carcajear tirándome a la cama.
—¡Cómo crees! —ella también se empieza a reír.
—¿Todo bien? —pregunta ya más calmada y yo suspiro.
—Creo que —dudo un poco—... no podría estar mejor.
—Cuenta.
—¿No es muy temprano?
—Ya estoy despierta y ansiosa.
Me tiro a la cama viendo el techo sintiéndome entre nubes, es una mezcla entre opresión en el pecho por no poder respirar bien y un dolor en el estómago que solo lo he sentido en casos de extrema ansiedad.
—Me dijo que me ama.
Escucho un grito y tengo que apartarme el teléfono riéndome por su reacción.
—¡¿En serio?!
—Sí.
—¿Cómo? Es decir... sé que lo dijo, pero ¡aggg! —vuelve a gritar y yo no paro de reírme.
—Oye Sango ¿por qué no quedamos para mañana en el desayuno? Si puedes haz una cita en mi restaurante favorito, tenemos que terminar de programar el lanzamiento de mañana por la noche y de paso te cuento todo con lujo de detalles.
—Me parece una excelente idea, aunque intentaré que el desayuno sea mejor en el hotel, así matamos dos pájaros de un solo tiro.
—Como siempre, me encanta lo eficiente que eres.
—Oye Kagome... ¿y le respondiste?
Suspiro y me rio como boba, nunca me había sentido así.
—Sí —vuelve a gritar y yo me rio de manera sonora también, creo que a este paso se quedará sin voz.
—¡No sabes cuánto me alegro! Y de verdad, quiero conocerlo.
—Algún día lo harás.
—Mira, por cierto, quería dejar esto para más tarde o mañana, pero realmente después de meditarlo creo que lo mejor es decírtelo de una sola vez.
—¿Algo malo?
—De hecho, es para prevenirlo. Me gustaría que tomaras a Shizuo como tu guardaespaldas y chofer personal.
—Ya lo hago ¿no?
—Solo para eventos importantes, como por ejemplo ayer que saliste con tu nueva cuñada.
—Sango... —me avergüenzo.
—¿Qué no lo es? O ¿es que acaso ni siquiera son novios con Sesshoumaru?
—Sí... lo somos... —ya no solo es mi cara la que arde, sino mi cuerpo entero.
—Entonces no veo cuál es el problema que diga que Rin es tu cuñada.
—No sé... se siente raro.
—Pues quítate lo raro Kagome, porque así será de ahora en adelante.
Me levanto inquieta y nerviosa sentándome a la orilla de la cama.
—Sé que utilizas a Shizou para eventos como el que tendrás mañana, pero me siento bastante inquieta y él me ha confirmado porqué. Según lo que me dijo, ayer que estuviste con Rin, vio un vehículo sospechoso que te estaba siguiendo a una distancia bastante prudencial, incluso me gustaría poner sobre la mesa la posibilidad que él pueda revisar todos tus vehículos, no quisiera encontrarme con alguna sorpresa de que estás siendo rastreada.
—¿No crees que estás siendo paranoica?
—Prefiero serlo Kagome, no quiero dejar ni un cabo suelto.
—Naraku no ha hecho nada como para...
—Kagome —me interrumpe fugaz—, Naraku ha estado controlando todo tu tiempo hasta que conociste a Sesshoumaru, perdona que te sea directa, pero es la verdad. Tu agenda se la sabía de pies a cabezas, tú no salías ni a la recepción sin que él se diera cuenta, tenía tus pasos contados y prefiero mejor ser paranoica a tener alguna sorpresa desagradable.
Me quedo pensando unos segundos y suelto el aire todo lo que puedo para que ella pueda escucharme y saber que no he cortado.
—Está bien. Luego de que regresemos, que sea lo primero que hagas, me pasas el contrato en la mañana y firmamos por la tarde.
—Gracias Kagome.
—Al contrario, Sango, gracias por pensar en mí seguridad.
—Aunque espero no te moleste, él pasará por nosotras mañana temprano para llevarnos a nuestro desayuno y luego se quedará con el auto para poderlo revisar.
—Está bien. A veces creo que tú eres quien manda y no yo —me pongo a reír.
—¿Sabes? —su voz es bastante seria—. Eres una gran empresaria, te tengo muchísimo respeto por eso porque todos los negocios sé que los haces con la cabeza fría, pero cuando se refiere a tu vida personal, a veces necesitas que alguien externo te haga ver las cosas.
—Hablas como mi abuela.
—Entonces me siento feliz, me has dicho sabia.
—No te la creas mucho ¿eh? —nos ponemos a reír.
—Nos vemos mañana y disfruta.
—Igual tú.
Dejo mi celular a un lado de la cama y me levanto. Me pongo un short, de esos que se utilizan para andar en casa, no es uno con glamur ni de la última moda, me habría gustado bajar en bata, pero no solo está Sesshoumaru, de lo contrario hasta pensaría bajar solo en ropa interior.
Abro la puerta y empiezo a sentir un olor que inunda todo mi hogar y simplemente sonrío como boba.
Me gustaría saber si Rin y Kohaku ya están despiertos, aunque en el pequeño salón no veo a nadie, así que dudo mucho que, aunque Rin esté dormida, Kohaku esté en la habitación con ella sabiendo que Sesshoumaru está abajo, y eso me pone a reír. Se mira muy tierno cuando cela y protege a su hermana y eso me hace amarlo más.
A medida que voy avanzando, bajando por las escaleras escucho las voces de todos en la cocina ¡primera vez que me despierto a las 7 am y ya todos en mi casa están levantados! Pero qué mala anfitriona soy, sin embargo, me da tanta alegría saber que hay tanta gente aquí, es como si hubiese despertado a un nuevo amanecer y es lo más cercano que me he sentido de la hacienda y lo más cómoda que he estado en este país desde que puse un pie por primera vez.
—¡Kagome! —Rin es la primera en verme—. Te has levantado temprano —Sesshoumaru se le acerca halándole un cachete con cariño para regañarla.
—Primero se dice: "Buenos días Kagome".
—Ouch... perdona Kagome... ¡Buenos días! —me saluda siempre con su clásica alegría.
—Buenos días a todos.
Me acerco a la barra sentándome en uno de los taburetes.
—Buen día Kagome —me saluda Kohaku que está lavando cada plato que va saliendo.
—Buen día —se acerca a mí Sesshoumaru dándome un beso en la mejilla tan tierno que afortunadamente estoy sentada, porque las rodillas me han flaqueado—. ¿Café? —asiento.
Me sirve una taza humeante y lo soplo para ingerir el primer trago. ¡Está perfecto! Veo a Rin que me está observando, imagino que expectante a mi reacción.
—Sorprendente, ¿es de aquí? —mi extrañeza se refiere a que a pesar de que tengo los granos y dejo la máquina programada en la noche para que todas las mañanas a las 6 empiece a hacerse automáticamente no sabe para nada igual.
—¡Sí! —interviene emocionada la menor acercándose—. Perdona que hemos invadido tu cocina, pero descansé tan bien que me desperté muy temprano, así que Kohaku me ayudó a bajar. Cuando estábamos saqueando tu cocina para ver qué podíamos hacer, encontramos los granos de café y la máquina, cuando Sesshy bajó él los molió, los hice a fuego lento y les fui quitando la acidez a base de colador y un poco de agua, le eché un poco de canela y unos chocolates negros que encontré.
—Está exquisito Rin y no te preocupes, me han ahorrado tener que llamar al servicio para que nos dieran de comer.
—Rin, el pan ya está listo —asegura Kohaku y ella se acerca al horno para verlo y le pide que lo saque.
—¿Te sientes bien? —se acerca Sesshoumaru casi susurrándome su pregunta y asiento.
—Dormí delicioso.
—Eso es bueno.
—¿Me veo cansada? —niega ante mi curiosidad.
—Es solo que... —intenta decir con cautela— después de una noche como la de ayer, es lógico si te sientes cansada y echa papilla.
Los dos tenemos nuestras manos apoyándolas sobre la mesa de mármol del desayunador, acerco la mía con la de él y la entrelaza, esas acciones por mínimas que parezcan a mí me hacen elevar mi ritmo cardíaco casi perdiéndome en mis pensamientos.
—¡Listo! —grita emocionada Rin y él me suelta para acercarse a ella.
Kohaku y él le ayudan a servir la mesa, nunca he visto tanta comida y de tan buen aspecto aquí, esto era algo común con los abuelos, pero aquí, era más elegante, más fino, más delicado y totalmente solitario.
El plato es un omelete con jamón, hongos, queso y verduras, un plato de frutas y unas tostadas con queso crema y salmón, además de un par de panes recién horneados. Hay jugo de naranja con zanahoria y el café. Nos sentamos y todos comenzamos a degustar alabando la excelente mano de Rin, al final Sesshoumaru dice que guardemos espacio porque todavía falta de postre los pancakes de banano y arándanos que él mismo ha hecho.
Cuando terminamos quedamos más que satisfechos y entre Kohaku y yo terminamos de lavar los platos mientras Sesshoumaru se lleva a Rin para darse una ducha.
—Rin ha estado muy emocionada desde que se levantó, estaba ansiosa porque usted probara de su comida.
—Y la verdad esto no ha podido resultar más delicioso.
—Lo sé, es una excelente cocinera.
—Me gustaría que pudiera cumplir su sueño de ser chef, pero ese trabajo es demasiado pesado, no sé si lo resistiría o si Sesshoumaru pudiera prescindir de ella en el taller.
—Probablemente en algún momento haga realidad su sueño, porque hasta donde le he entendido, no tiene intención de dejar sus responsabilidades en el taller.
—Hablas mucho con ella ¿verdad?
—Sí —el rostro de Kohaku se ilumina—, es tan fácil hacerlo.
—En eso concuerdo.
Me gustaría intervenir, pero me detengo, le he dicho a ella que si quiere meterse a una academia de cocina con gusto podría apoyarla, ya sea económicamente o con referencias, pero me ha dicho que no, que el día que realmente lo haga es porque estará más que convencida de ello.
No te preocupes, me dijo ayer, cuando algo se me mete en la cabeza no hay poder humano que me detenga, ni siquiera Sesshy. Cuando esté lista se los diré a las personas que me importan y si necesito ayuda, la pediré.
Me encanta esa forma decidida de Rin y su seguridad, puede ser suave y dulce y, a la vez es tan firme.
Después de un rato cuando hemos terminado con Kohaku, Sesshoumaru baja indicando que ya se está terminando de vestir, así que Kohaku sube para empezar a asearse y nos quedamos solos.
—¿Qué sucede?
Ha bajado con un rostro más serio de lo normal.
—Rin y Kohaku están saliendo, "oficialmente" —refunfuña lo cual me hace reír.
—Eres tan adorable cuando estás celoso.
Lo tomo de la mano guiándolo hasta el salón y nos acomodamos en uno de los sillones.
—¿Rin te lo dijo? —mueve su cabeza negando. Me siento de medio lado con mis piernas encogidas, si mi madre me viera me daría el sermón del día.
—Entre los dos. ¡Vaya qué manera de despertar! Ni siquiera el café estaba listo cuando los dos me sueltan semejante bomba. Hubiera preferido que me dieran con alguna cuchara en la cabeza.
Eso me hace reír a carcajadas.
—Adoro tu risa.
—Adoro cómo me haces reír.
—Le agradezco señorita Higurashi que mis desgracias te causen placer —hace un puchero lindísimo y me dejo ir sobre él acomodándome en sus muslos.
—Te quiero Sesshoumaru, no me cansaré de repetírtelo.
—Ni yo de escucharlo.
Nos damos pequeños besos mientras él me acaricia el cuello y después de un rato nos separamos.
—Rin se irá dentro de un rato. Dice que quiere pasar con Kohaku este día.
—Entonces, eso significa que tú y yo... ¿podríamos pasar juntos todo el día también?
Esboza una preciosa sonrisa, es tan lindo cuando sonríe que agradezco que pase todo el día en su taller completamente serio, porque así me siento especial al saber que soy de las pocas personas que puede disfrutar de esta visión.
—¿Qué tiene en mente señorita Higurashi?
—¿Podría planear lo que fuese? —me agarra las manos y en el dorso de cada una de ellas me planta un beso que dispara mis pulsaciones.
—Lo que sea. Estoy a tu disposición y a tus caprichos.
No sé qué tanto he esbozado mi sonrisa, pero incluso mis cachetes duelen.
Kohaku y Rin bajan y se despiden de nosotros, según lo que ha dicho Kohaku irán a la playa, así que Sesshoumaru acepta en entregarle su auto para que sea más cómoda la movilización para ambos. Le da el sermón del día diciendo que, si encuentra un pequeño rasguño a su camioneta, lo pondrá en su lugar, vuelve a ver a Rin y le entrega las llaves, dando a entender a la perfección que el vehículo le importa poco, pero la referencia es sobre su hermana.
—Creí que les darías el sermón de que mejor fueran a otro lado —aseguro mientras subimos tomados de las manos.
—Aunque quisiera controlar cada uno de los aspectos de la vida de Rin, ella me ha dejado muy en claro que no puedo hacerlo. Sé que soy muy consecuente con ella y estoy seguro de que sería peor si no hubiese tenido ese accidente, pero estoy convencido de que puede tomar sus propias decisiones ya sean buenas o malas.
Cuando terminamos de subir, yo primero, me detengo y lo abrazo aprovechando que él está dos escalones abajo.
—¿Te molestaría si nos quedáramos aquí?
—Me molestaría que estuviéramos en algún lugar en donde te sintieras incómoda, porque lo que más me importa es que estés tranquila y relajada.
Sus palabras son tan adecuadas a la ocasión, ¿cómo puede ser así cuando se ve completamente diferente? Pareciera ser más el típico playboy o el que no le importa nada, pero aquí está, frente a mí haciéndome flaquear.
Quiero agradecerle por ser así conmigo, pero no me sale nada, así que simplemente, siempre tomados de las manos, lo guio hasta mi habitación.
Mi corazón está palpitando lleno de emoción y nerviosismo, es como si fuese la primera vez con él, pero al mismo tiempo sé que no lo es.
Me deja entrar primero cerrando la puerta tras de sí. Extiende su mano, palma arriba, y yo acerco la mía entrelazándola con la de él.
Está caliente, yo estoy nerviosa.
Con la mano libre acaricia gentil y suavemente mi mejilla, mi corazón está a punto de convertirse de motor para un cohete directo a la luna. Me acerco a él. Me da un beso y un cosquilleo me recorre cada parte de mi ser, ¿por qué duele tanto? ¿por qué se siente tan bien?
Tengo ganas de llorar y una lágrima sale sin permiso alguno ¿por qué estoy tan sensible? Me besa con suavidad el camino que ha tomado y la traga, levanto mi rostro viéndolo a sus brillantes ojos dorados.
—¿Por qué eres tan bueno conmigo?
—Porque es lo mínimo que te mereces.
Me quito la camiseta, ya que me he cambiado antes de bajar y he andado en un short que me llega a mitad de rodilla. Le tomo la mano poniéndola encima del sostén y él la extiende sin tomar mi seno, solo para colocarla encima de mi piel.
—Siento como si mi corazón estuviese a punto de estallar dentro de mi pecho.
—¿Estás nerviosa? —asiento.
—Me siento... como si estuviese caminando entre nubes, como si todo esto fuese un sueño...
—Lo es igual para mí.
—¿Y si...? —no me deja continuar quitando su mano de mi cuerpo para cerrar mis labios.
—Esto es nuevo para mí Kagome, y a fuerza de ser sincero, tengo que confesarte que tengo miedo.
—¿De qué?
—De no estar a tu altura, de avergonzarte.
Su sinceridad me vuelve loca, así que rodeo su cintura con mis brazos aferrándome con fuerza a él y dejando caer mi cabeza sobre su pecho. Siento cómo me da un tierno beso en la cabeza y estoy segura de que en algún momento caeré desmayada por tanta dulzura.
—La que siento que en cualquier momento podría avergonzarte con mi pasado soy yo.
—Eso jamás podría suceder.
Me separo de él y sonrío llevándolo hasta la cama en donde me siento a horcajadas sobre él.
—Tú crees que podrías avergonzarme y yo me siento mortificada creyendo lo mismo, ¿tendríamos que perder nuestro tiempo y desperdiciar nuestros pensamientos en ese punto? —niego respondiéndome sola—. Creo que solo estamos redundando, así que robando tu frase diré lo siguiente: a fuerza de ser sincera y tal vez creyendo que esto no es lo convencional, no quiero tirar por la borda todo lo que podríamos ser solo por miedo.
Sus manos se aferran a mi cintura y sus gestos se enternecen.
—Así que te propongo algo.
—Soy todo oídos —suspiro intentando ordenar mis pensamientos.
—No puedo cambiar quien soy, mi dinero seguirá estando allí e incluso multiplicándose, tratando de ocultar los errores que he cometido en mi vida, pero si yo olvido esto último quiero que tú también hagas lo mismo con lo primero.
—¿Qué me olvide de tu dinero?
—Sí, porque yo no soy el reflejo de ello, es, al contrario, el dinero es reflejo de mis acciones, el resultado de mis decisiones y el de mi familia y es por eso por lo que quiero invitarte a que me conozcas realmente.
—Creí que eso es lo que estaba haciendo.
—En parte sí, pero quiero que conozcas mis raíces. Quiero que vayas conmigo a la hacienda y conozcas el lugar de donde soy, a donde nací y a donde me crie.
—¿Quieres que vaya a tu hacienda? —asiento.
—A partir del jueves será el festival de la cosecha, uno muy especial creado por mis abuelos hace más de 30 años, sé que es difícil que te apartes del taller, pero...
Me da un beso silenciándome. Su boca es tan suave y me encanta como juega con la mía, toma posesión de mi cavidad y sus manos lo hacen con mi espalda. Siento como su miembro se empieza a despertar y eso me hace mover automáticamente las caderas.
Al terminar, pasa su pulgar por la comisura de mi boca mirándome tiernamente.
—¿Cuántos días?
—Podríamos salir el miércoles al anochecer y si pudieras, regresaríamos el lunes a mediodía, de lo contrario, haría mi mejor esfuerzo para que estemos por lo menos el lunes en la madrugada.
Me acaricia mi mejilla, me da besos en mi barbilla y sus manos bajan por mi espalda hasta llegar a mis nalgas aferrándome más a su cuerpo.
—Hablaré con Rin y que ella se haga cargo, me dolerá dejarla sola tanto tiempo y mi peor parte será decirle al paramédico que se encargue de ella, los chicos me podrán cubrir con todo lo manual.
—¿Eso es un sí? —me alegro.
—Sí, porque quiero conocer realmente quién eres, quiero conocer tus raíces y tu corazón.
Me aferro a él completamente emocionada, tengo tanto qué hacer y planear que por primera vez no sé ni por donde empezar, pero eso lo haré mañana.
—Sesshoumaru... —susurro con mi boca pegada a su hombro.
—Dime.
—Quiero que este día me hagas el amor, para que todo mal recuerdo pueda desaparecer de mi cuerpo, para que cada vez que cierre mis ojos lo único que pueda sentir sea tu esencia y tu calidez.
Me agarra de las nalgas levantándose conmigo.
—Tus deseos son órdenes para mí.
Me da un beso y nos dirigimos a la ducha. Creo que es la primera vez en toda mi vida que me siento plena y completamente feliz.
