Muchas gracias por todo el apoyo que está recibiendo este triste intento de historia

Como siempre los personajes no me pertenecen yo solo los ocupo sin fines de lucro.

Hay un pequeño cambio conforme a la dinámica del diálogo, espero sea de su agrado. "Diálogos entre comillas" y "pensamientos y recuerdos en cursiva"

Capítulo XVI. Ritual III.

"¿Que vamos a hacer?" Dijo la voz de su madre detrás de la puerta, todo su cuerpo aún quemaba por el castigo que había recibido a manos de su padre.

Sabía que no había actuado como una verdadera Slytherin, en cualquier otra circunstancia hubiera planeado su caída con la gracia que caracterizaba a su casa, pero no podía permitir que aquella mujer siguiera respirado después de haberle arrebatado lo único que le pertenecía.

"¿Piensas si acaso qué hay algo que podamos hacer?" La ira de su padre aún era palpable en sus palabras. "¡Ni siquiera Orion orillaría a su hijo a casarse ahora!"

Era inútil que pensaran en ello, Sirius la mataría en la primera oportunidad que tuviera, era lo menos que le debía, tomarla con su propia mano, mostrarle una vez más que aunque no la amara, su corazón le seguía perteneciendo, y no habría muerte más hermosa que irse entre sus manos.

La simple acción de sentarse en contra de su cama era un calvario, pero el dolor no era por los residuos de la maldición que quedaba en su cuerpo, ella lo sabía, su pecho quemaba con cada respiración, y sintió el picor de las lagrimas en sus ojos.

Trato de no llorar, se imploro no hacerlo, pero era inútil, cuando recordaba el odio ciego que vio en los ojos de su prometido al saber que la mujer que en verdad amaba estaba muerta.

OwO

Sabía que algo pasaba, podía sentirlo, pero no podía precisar que era lo que sucedía, su mente se estaba volviendo borrosa, cada día que pasaba, lentamente se perdía, le costaba pensar en nada cada vez más, solo para escuchar la voz de su padre susurrarle en la inconsciencia que todo estaría bien, de pronto se encontraba en sitios en los que no se recordaba ir, con sangre en las manos y cuerpos a sus pies, pero ni siquiera tenía las fuerzas para tratar de pensar cómo había llegado a esas situaciones, solo quería que aquella voz tuviera razón y todo acabará pronto.

OwO

Era consciente que el tiempo pasaba, pero su cuerpo ya no le pertenecía, la voz que solía reconfortarla se había perdido hacía mucho tiempo junto a sus propios pensamientos, podía ver qué sucedía a su alrededor, pero hubiera preferido no poder hacerlo, había traicionado no sólo los ideales que desde niña había tenido, sino que se había inclinado ante un hombre que había prometido el cielo y la tierra, pero que estaba llevando a la tierra que sus antepasados habían jurado proteger al infierno.

Conforme pasaba más tiempo dentro de Azkaban su mente volvía por lapsos más largos, pero solo le ayudó a saber que su tiempo se estaba acabando, su cuerpo ya no le respondía, y grito al saber que su único sueño nunca se volvería realidad, moriría sola dentro de la celda.

OwO.

Un respiro, fue lo único que necesito para saber que no era como las anteriores veces en las que se despertaba, el dolor aunque insoportable, era suyo por primera vez en años, sentía como si la hubieran partido a la mitad y vuelto a armar, ni siquiera podía gritar por miedo a que la carne viva de su vientre se abriera, incluso al respirar sentía como si sus viseras quisieran escapar de su cuerpo.

Un par de brazos la sostuvieron en su lugar cuando trato de levantarse, el cabello rubio era inconfundible, el calor de una de las únicas dos personas que la habían amado pese a todo era algo que nunca nadie podía igualar.

"Ya estoy muy vieja para este tipo de mierdas"

La voz de una mujer fue lo suficientemente fuerte, como para hacer que su hermana se alejara de ella, con una fuerza de la que no se creía capaz giró su cabeza para ver a la causante.

La belleza de la mujer no fue lo que le corto el aliento, fue la presencia de ella, como si se encontrara frente a una criatura mítica, aquellas que reinaron antes de que los humanos siquiera pudieran pronunciar palabra, sus manos se encontraban llenas de llagas carmesí, y la piel parecía desprendérsele con cada pequeño movimiento.

Una anciana se le acercó tratando de ayudarla, pero ella guardo sus manos para sí misma. "No se preocupe, voy a estar bien"

El escepticismo era claro para cualquiera que la viera, era claramente imposible que siquiera tuviera la oportunidad de recuperar sus manos.

La mujer vio a su alrededor y se percató que sus palabras habían hecho poco para tranquilizar a las personas a su alrededor. "Bien, si puede ayudarme esto será más fácil"

La anciana se acercó nuevamente, pero antes de que pudiera hacer cualquier cosa para ayudarla, está volvió a detenerla.

"Necesito que corte completamente alrededor de mis muñecas y después hasta las puntas de mis dedos"

Hubiera sido graciosa la expresión en el rostro de la anciana, si hubiera alguna muestra de que la mujer mentía, pero su rostro completamente serenó, les dijo que no mentía sobre lo que quiera que le hicieran.

"Debe de estar bromeando" dijo alejándose un par de pasos la anciana.

Sintió como su misma hermana se tensaba en su lugar, pero no parecía escéptica ante lo que escuchaba, era sumamente extraño para ella ver aquella expresión en su rostro, como si aunque le costará trabajo entender lo que escuchaba, no pudiera dudar de sus palabras.

"Solo..." la mirada de la mujer bajo a sus manos, como si en sus heridas pudiera explicarle el porque de su petición.

"Necesito que confíe en mí en este momento, sé que no me creen, pero esta no es la primera vez que estoy en una situación parecida."

OwO

Lucius Malfoy podía asegurar que había visto cosas increíbles a lo largo de su vida, tanto por ser un mago de sangre pura que había sido educado bajo las viejas leyes, como por su participación en contra de su voluntad durante la guerra, la magia era parte de su vida como el aire que respiraba, y pese a considerarse un hombre poderoso tanto en términos sociales como mágicos, sabía su lugar en la cadena alimenticia, El Señor Oscuro y Dumbledore pudieron haber tomado a la fuerza el mundo mágico solo con su presencia, pero incluso ellos se verían como simples mortales ante la mujer que se encontraba frente a él.

Las sonrisas fáciles, los chistes vulgares podrían haber hecho que durante momentos se olvidara quien era en verdad la mujer frente a él, no sólo era alguien que al igual que él y su esposa haría lo necesario para que su hijo tuviera una vida tranquila y feliz, por supuesto que no. Lyra como se le había permitido el honor de de decirle, conocía la magia de formas en las que una gran mayoría ni siquiera hubiera podido comprender, pero sobre todo era una hechicera, una de las pocas que había tenido el privilegio de ser considerada una verdadera maestra en las artes mágicas.

Con pasos decididos camino ante ella, Madame Longbottom se había alejado de su presencia, muy parecido a él cuando vio por primera vez la habilidad mágica de Lyra, estaba seguro que la anciana mujer no dejaría que el miedo primitivo que se llegaba a sentir en su presencia la deslumbrará y se acercaría a ella como cientos antes que ellos lo habían hecho.

"¿Estas segura de ello?" Le preguntó desenfundando su varita, y una sonrisa tranquila nació en los labios rojos de la bruja, que le hizo ver que de poder sentir atracción por una mujer estaría perdido a sus pies.

"Por favor" le respondió tranquilamente mientras le presentaba sus manos, de cerca las heridas se vieron aún más graves de lo que siquiera había pensado.

Murmurando el hechizo de corte, hizo tal como Lyra le pidió, la sangre salio presurosa de los cortes recién hechos, su nariz se arrugó por el olor penetrante que emanaba del líquido, pero siguió con su tarea.

"Así esta bien" la volteó a ver, y lejos del dolor marcado en sus rasgos como momentos antes había visto, parecía extrañamente complacida, con las pupilas dilatadas y dando respiraciones cortas y rápidas.

Antes de que pudiera preguntar que haría a continuación, su lengua se asomo entre sus labios, casi como si el apéndice pudiera sentir timidez de presentarse, con lentitud su rostro se acercó a sus manos, y cuando por fin lamió el líquido carmesí podía jurar que escucho un suave gemido escapar de la garganta de la bruja.

Antes de que supiera que estaba sucediendo, un olor increíblemente dulce cubrió el olor de la sangre, y está pareció ser absorbida por las mismas heridas que habían marcado sus manos, en cuanto el cambio se vio completado, suave piel blanca llamo su atención, como si nunca hubieran estado lastimados sus dedos se flexionaron.

"Listo" fue la simple aportación de Lyra ante la magia que había empleado.

Sus pensamientos comenzaron a correr desenfrenados, no podía imaginar que magia había hecho, tenía entendido que incluso la alquimia, con su limitado conocimiento en ella, se regia con leyes que claramente no habían sido seguidas en ese momento.

"Eso es imposible" escucho decir a la señora Longbottom detrás de él. "¿Cómo...?" Volteó a verla, observando como trataba de entender que había sucedido. "En nombre de Merlin..."

La risa de Lyra pareció romper por completo la tensión que había comenzando a cubrirlos.

"No, el no tuvo mucho que ver con ello."

OwO.

"Bien esas son las pociones que debe de tomar para recuperar un poco de fuerza" ella había estado escribiendo cada una de ellas, mientras que Lyra había revisado una vez más el cuerpo de su hermana Bellatrix.

Aunque ahora que permanecía despierta la tarea fue más complicada, pues los quejidos del trato que recibía no se habían hecho esperar.

"¿Sabes que puedo moverme?" La voz irritada de Bella le hizo erizar, seguramente si supiera por quién estaba siendo atendida sería mucho más complaciente, pero a favor de revisarla Lyra había dejado de lado las presentaciones, y se había dado a la tarea de enumerar los cuidados que debian de seguir, ignorando completamente a su hermana.

Madame Longbottom había permanecido detrás de Lyra absorbiendo como un mantra cada una de las palabras, en los ojos grises de la mujer, se podía apreciar la admiración que comenzaba a florecer hacia la mujer que claramente estaba muy por encima de la magia que solían ver.