Capítulo 7
Yamato
-Dame solo unos minutos, me iré a despedir de los chicos- le decía a Mimí.
-¡Claro!, Taichi y yo te esperamos a la salida por detrás.
Ella y Taichi se fueron y yo alcancé a los demás para decirles que se fueran, que yo me iría a parte.
-¿Dónde estabas?, vamos a festejar, Akira pondrá una botella- me decía Yoshida.
-Vayan ustedes, yo tengo otro compromiso que no puedo dejar.
-Tú y tus compromisos que no nos dices- refunfuñó Yoshida- por cierto… ¿qué fueron esas palabras?- lo miré extrañado, no sabía a qué se refería- Vamos, las palabras que dijiste cuando presentaste la canción, eso fue inesperado, no sabíamos que dirías eso.
-Nos pareció algo extraño- decía Yusuke- y la verdad es que no entendimos, pero tú eres el líder, así que confiamos en ti.
Intenté recordar lo que había dicho, no sé si fue la emoción del momento por lo que no recordaba bien… Un momento… "nunca había tomado tanto sentido como ahora", eso fue lo que dije, ¿por qué lo dije?. Sacudí mi cabeza y me despedí para encontrarme con Taichi y Mimí,
-¡Por aquí Yamato!- al salir del edificio inmediatamente escuché la voz de Mimí gritarme, la identifiqué y me acerqué al coche de Taichi para irnos a la fiesta- ¡sube!, Wallace ya se fue para allá para recibir a las personas.
-¿Wallace?
-¡Sí!, el rubio que siempre me acompaña, es mi manager.
Cierto, lo recordé, ¿por qué había olvidado su nombre?
-Yamato debo decir que amé tu show, yo sé que ya te lo había comentado, pero sin dudas volverlo a ver fue maravilloso.
-¿Ya estás ebria verdad?- le decía Taichi.
-¡Taichi!, es el lanzamiento que tanto he esperado, no me regañes por haber bebido.
-No lo hago, solo es una observación- Taichi se veía muy contento.
-En fin, gracias por aceptar acompañarme.
Ante ese comentario sentí que me sonrojé, agradezco que era de noche y no era notorio. Mimí prendió el audio del auto y comenzó a cantar, durante el camino tanto ella como Taichi iban cantando sin parar y yo solo observaba. Llegamos al lugar donde sería la fiesta y nos bajamos del coche, Wallace estaba afuera esperándonos.
-¡Pasen!, ya casi llegaron todos los invitados.
-¡Yes!, vamos- me toma de la mano y me jala adentro del lugar, eso me tomó por sorpresa.
Al entrar a l lugar, yo no sabía si soltarme o no, me sentía bastante nervioso. Miré alrededor y había poca gente, mi nerviosismo me hacía pensar que todos nos miraban, pero no, solo nos miraba Taichi con un gesto un poco de burla. Mimí me soltó para acercarse a unas personas y Taichi se puso a mi lado.
-Deja de hacerme esa cara- le decía a Taichi.
-¿Cuál cara?- tenía una media sonrisa en su rostro.
-Taichi no molestes.
-No estoy diciendo nada, solo… me pareció interesante lo que estoy viendo- refunfuñé un poco- vamos, quiero una bebida.
Taichi y yo nos acercamos a la barra para pedir unas bebidas, Mimí estaba por ahí platicando con algunas personas, mi cerebro me seguía jugando una mala pasada, con ese vestido, de noche, parecía desnuda y eso no me gustaba.
-Me pareció curioso que vinieras, normalmente no aceptas estas invitaciones.
-Lo hice por ti Taichi.
-Si claro, igual me parece interesante.
-Deja de molestar.
Seguimos platicando unos minutos hasta que se reunió Mimí con nosotros.
-¡Chicos!, ¿qué tal la están pasando?
-¡Todo está muy bien!- le decía Taichi.
-¿Y tú Yamato?, ¿te gustó todo?
Me gustas tú.
-Sí, las bebidas están muy bien, el lugar está muy a gusto- le contesté.
-¡Genial!, ¡vamos a bailar!- me tomó de la mano y me jaló con ella, apenas me dio tiempo de dejar mi bebida en la barra.
¿Cómo me niego?
Nos alejamos un poco de la barra para bailar, me sentía nervioso, no me gustaba bailar frente a las personas, además estaba Taichi ahí y seguro estaría atento a nosotros. Lo busqué con la mirada y estaba platicando con una chica pelirroja.
¿Por qué me gustaba esta sensación de hacer algo como si fuera prohibido?
La música estaba algo fuerte, Mimí empezó a bailar, qué manera de mover sus caderas. No te desvíes. Me uní a ella con mucho nerviosismo pero con una electricidad que me recorría mi cuerpo que me daba el impulso de hacerlo.
Después de unos minutos volví a buscar a Taichi con la mirada y en esa ocasión no lo vi en la barra, lo busqué cerca de nosotros y tampoco lo vi. Di un vistazo rápido a la gente alrededor y nadie nos prestaba atención. Me sentía como un ladrón a punto de cometer un crimen. No había tomado tanto alcohol, sin embargo me sentía embriagado, ver a Mimí bailando de esa manera, con ese vestido, ya había fantaseado suficiente con él, mi mente ya no se detenía y yo tampoco quería hacerlo.
Mimí
La estaba pasando tan bien, estaba tan contenta, no quería que esto se acabara. Por lo que me había comentado Taichi, Yamato era bastante serio e introvertido, sin embargo estaba bailando conmigo. Me dejé llevar, estuvimos bailando y bailando y bailando. Yamato y yo no dejábamos de vernos a los ojos, poco a poco me iba acercando a él, él aceptaba que me acercara.
Seguimos y seguimos, con cada melodía, nuestros cuerpos parecían uno mismo, se movían al unísono. La música seguía, yo me sentía muy extasiada, miré a Yamato y me lancé a su cuello para abrazarlo. Lo abracé por unos momentos, me separé poco a poco sin dejar de abrazarlo, primero miré sus ojos, bajé poco a poco y me di cuenta que estaba muy sonrojado, dejamos de bailar, nos quedamos inmóviles, sentí mi corazón muy acelerado, estaba nerviosa. Las manos de Yamato poco a poco se acercaron a mí, sentí como posó ambas manos en mi espalda y como apretaba mi cuerpo al suyo. Cerré mis ojos, olía su perfume combinado con su sudor. Delicioso. Me acerqué lentamente a él y sentí cómo se separó de mí, me tomó de la muñeca y me jalaba por el lugar. No entendía que estaba pasando, estaba algo enfadada por romper el momento, pero no me dejó ahí abandonada.
Después de unos minutos, llegamos a un espacio donde no había gente, ni ruido, me tomó por la cintura, me recargó contra la pared y me empezó a besar como si la vida se fuera en ello, Sentía como con su otra mano bajaba a mi cadera y sus manos me apretaban, al mismo tiempo levanté mis brazos para tomar su cuello y acercarlo más a mí, tomé la iniciativa y metí mi lengua en su boca, sentí cómo eso lo excitó más, pues empezó a gemir. Su mano ahora iba hacia mis nalgas, su otra mano seguía en mi cintura, sentía como quería subirla y tomar mi pecho, no sé qué lo detenía, ¿quería mi aprobación?, con mi mano tomé la suya y la subí hasta mi pecho izquierdo, cuando hice esto, el tirante se bajó, nos separamos un momento, nos miramos y sonreímos, sentía cómo jadeaba y eso me excitaba mucho a mí, acomodó mi tirante en su lugar y volvió a besarme. Estábamos muy excitados, a través de mi vestido se notaban mis pezones erectos, Yamato jugaba con ellos con sus dedos, yo trataba de reprimir mis gemidos, no quería que fuéramos descubiertos, esta clandestinidad me encantaba.
Yamato
No lo soporté más, quería besarla, tocarla, explorar su piel y su cuerpo. Ella también me deseaba, no estaba seguro, no quería hacer nada a la fuerza, así que en cuanto me dio una señal, la tomé de la mano y busqué desesperadamente un lugar con mayor privacidad.
En cuanto lo encontré, no me resistí y me arrojé a besarla, apreté su mi cuerpo contra el suyo, tenía la necesidad de sentirla más cerca. Ella me sorprendió y metió su lengua en mi boca, exquisita, jugueteábamos, nos probábamos, me deleitaba con su boca, mis manos estaban ansiosas por recorrer su cuerpo, ella misma también me demostró que me deseaba, tomaba mis manos y las llevaba a donde quería ser tocada, acariciada. Sus pezones erectos me excitaban muchísimo, no dejaba de jadear.
Me motivé un poco más y bajé mis manos hacia la abertura de su vestido, mi sorpresa fue grande al sentir una tanga de encaje, sentí como mi miembro cada vez estaba más erecto, mi pantalón ya me molestaba. Con cuidad, despacio, acariciando su piel, sin dejar de besarla, busqué cuidadosamente su sexo, solté un gemido al sentir que estaba tan húmeda, ella respondió rodeándome con su pierna, busqué su clítoris y jugué un poco con él. Quería probarla.
La música cada vez se escuchaba menos, estuve alerta a ello, no quería que nos escucharan, ni que nos vieran. Escuchaba voces cerca, así que fui cauteloso, no quería dejar de probarla. Con cuidado, extendí mis dedos índice y medio y los introduje en ella, gimió con mucho placer, lo cual callé con mi boca, moví mis dedos dentro de ella, se sentía delicioso. Ella movía sus caderas, diciéndome con eso que le gustaba lo que hacía. De pronto, escuché voces cada vez más cerca, teníamos que detenernos o seríamos descubiertos. Saqué mis dedos, ella abrió los ojos, su mirada me reclamaba haberlos sacado, los introduje a mi coba y saboreé lo deliciosa que era. Ella me miró sorprendida, y a la vez encantada.
-Nos van a encontrar- le dije con voz ronca- habrá que dejar este momento para otra ocasión- le decía a Mimí para después besarla y perpetuar su dulce sabor.
-Está bien Yamato… Me lo debes- me decía a se mordía el diablo, ¡maldita sea!, quería seguir, pero no sería imprudente.
-Vamos, tranquilicémonos.
-Creo que tú deberías tranquilizarte más- me decía al momento que frotaba mi miembro erecto debajo de mi pantalón con su mano.
-Mimí por favor- me costaba tranquilizarme, estaba muy excitado.
Escuché claramente la voz de Taichi, es probable que nos estuviera buscando.
-Mimí…
-Sí, lo escuché.
Rápidamente nos arreglamos la ropa y el cabello como pudimos, respiramos y tratamos de hacer parecer que solo nos estábamos besando. Como lo supuse, Taichi nos estaba buscando y nos encontró.
-¡Hey!- nos miró, analizó y sonrió, parecía que se estaba burlando- creo que interrumpo.
-Cállate- solo eso le pude decir.
-Mimí, te está buscando Wallace, quiere arreglar unas cosas contigo para mañana, que si puedes ir con él.
-Claro, nos vemos.
Me miró levemente y se retiró.
-¡Con que sí!
-Por favor, no vayas a empezar.
-¡Por favor Yamato!, es muy obvio lo que pasó entre ustedes, no me lo esperaba… ¿tú con Mimí?, me sorprendes Ishida.
-Mira, no molestes, vamos por unas bebidas.
-¿Quieres beber más?, debe estar ya muy borracho para…
-No, no estoy borracho y todo fue muy consciente, así que no digas tonterías y vamos por unas bebidas.
Me adelanté a su camino, llegué a la barra y pedí una cerveza. Todo el tiempo restante de la fiesta me estuvo haciendo burla, yo intenté desviarle el tema con la chica pelirroja que lo vi, sin embargo, yo no podía despejar mi mente de lo que acababa de pasar.
