Capítulo 8

Mimí

Estaba despertando, no bebí mucho anoche, sin embargo si me sentía cansada. Alcancé mi celular del buró que estaba a un lado de mi cama, vi la hora y era casi medio día. Me recosté boca arriba para recuperarme poco a poco y levantarme a desayunar, tenía bastante hambre.

Algunos minutos después me levanté, me puse mi bata y salí directo a la cocina, me daba un olor a tocino y tal vez a panqueques. Me acerqué y ahí estaba Wallace sacando comida de empaques, al parecer había pedido de desayunar.

-¡Buenos días!, al parecer si estabas muy cansada- reía un poco.

-Buenos días, muero de hambre, dame algo de comida por favor y un café americano, necesito estar derpierta.

-Te pedí tu favorito, aquí tienes- me acerca el recipiente con el café, doy un sorbo y lo saboreo.

-Y… ¿qué tal tú noche?- sabía hacia dónde iba su pregunta, quería saber si pasó algo con Yamato, pero no le iba a decir, no tiene que saber los detalles.

-Sé a dónde vas Wallace- doy otro sorbo- nos perdimos por ahí.

-Sí, muchos nos dimos cuenta de eso- ríe un poco- lo importante es, ¿cómo te sientes con respecto a ello?

Me quedé analizando todo un momento, ¿qué sentí?, la verdad es que no había pensado en eso, mi mente y cuerpo se concentraron en disfrutar de ese momento, de los besos de Yamato, de sus caricias, de sus manos y sus dedos. Mi entrepierna reaccionó ante esos recuerdos, me moví un poco en el asiento tratando de calmar a mi cuerpo un poco.

Yo no era de este tipo de comportamientos, ni si quiera en mi época más productiva de modelaje me dejé llevar por la fama, los desenfrenos o la lujuria, Wallace estaba ahí para mantenerme aterrizada y cuidarme, siempre le estaré agradecida, él me conoce muy bien y confía en mi juicio, así que no es que fuera como mi papá, sin embargo, el que estuviera ahí para mí fue invaluable. Tenía buen ojo con las personas, tiene ese sexto sentido y si alguien no es de confiar, inmediatamente me lo dice, así que, a juzgar por cómo estamos hablando en este momento con respecto a Yamato, todo estará bien.

-Lo resumiré en que fue una buena noche- muy buena a decir verdad- gracias por estar de chismoso- le di una mordida a un pan francés que estaba en la mesa.

-Me alegro- vuelve a sonreír- bien princesa, tenemos mucho trabajo a partir del lunes, así que toma este fin de semana de descanso y relajación, porque vienen jornadas duras de trabajo.

-¡Eso haré!, quiero salir a distraerme y pasear, le diré a Taichi que si quiere venir.

-¿Y de paso que le diga a Yamato?

-No empieces- le aviento una fresa.

Tomé mi móvil y me di cuenta que ya tenía un mensaje de Taichi, lo abrí y me decía que quería verme para actualizarse de la noche de anoche, sabía por dónde iba también, seguro Yamato no le contó nada, eso me dio gusto, sonreí hacia mis adentros y le contesté que pasara por mí en un par de horas.

Como pude, me arreglé para estar lista a la hora que llegara Taichi. Rápidamente desayuné porque moría de hambre, fui a bañarme y alistarme. Durante el tiempo en que esperaba a que llegara, me la pasaba pensando en Yamato, en lo que pasó anoche, recordando desde que lo conocí, por un momento sentí pena, sin embargo me sentía más feliz que nada.

Estaba terminando de arreglar mi bolsa para salir y Taichi me llama para bajar. Bajo rápidamente.

-¡Hola Taichi!- lo saludo antes de subir a su coche.

-¡Hola Mimí!, ¿qué tal amaneciste?, muy feliz supongo- tenía esa sonrisa en su cara que me denotaba que se estaba burlando.

-¡Ya vas a empezar tu también!

-No es como que sea secreto, además, muchos se dieron cuenta que te desapareciste con él- seguía burlón.

-Mejor vámonos, andas muy divertido.

-¡Gracias!- dije después de que me dieran mi helado, me acerqué a Taichi quien ya tenía el suyo y caminamos por el centro comercial.

-No te hagas el que no sabes- lo regañé.

-Mimí, créeme, conozco a Yamato desde prácticamente toda la vida y él no me diría nada, es todo un lobo solitario como seguramente te habrás dado cuenta.

-Tiendo a desconfiar de las personas, no me juzgues, mi vida profesional ha sido difícil y lo sabes.

-Lo siento, tienes razón… Sin embargo debo decirte que te veo bien, es decir, tenía mucho que no te notaba tan plena… Regresarte a Japón fue la mejor decisión, creo que te sienta bien- me decía sinceramente.

En ese momento suena su celular, al parecer solo era un mensaje.

-Creo que dejaste huella eh- sonreía malicioso.

-¿Es Yamato?- lo dije con una emoción que seguramente Taichi notó mi interés en saber lo que le decía sobre mí.

-Sí, es tu novio- ahora soltó un carcajada- y no te preocupes, no me ha contado nada, solo preguntó si estaba libre esta noche, supongo que algo lo inquieta- después de contestarle el mensaje sonrió y guardó el celular.

Yamato

-¿Y bien?, ya deja de dar largas y habla Ishida- Taichi me reñía, y es que lo había citado hace un par de horas y no tomaba valor de hablar con él.

-No es fácil Taichi, ni siquiera lo he procesado.

-Lo sé, no es muy tuyo hacer lo que hiciste con…

-Ni siquiera lo menciones- lo interrumpí, si algo no me gusta es hablar de mis intimidades con nadie, no es de su incumbencia, aunque no haya mucho que contar y Taichi me haya estado buscando novias.

-Yamato… Mira, no tienes que darme santo y seña de lo que pasó, no lo necesito, pero no te había visto así nunca y va a sonar a cliché, pero te notas interesado, como si fuera...

-¿Cuál expresión?- lo interrumpí, no quería que dijera nada de lo que se fuera a arrepentir.

-Vamos Yamato, habla, ¿qué es lo que me quieres decir?

-¿Desde cuándo la conoces?- Taichi soltó un carcajada- ¡Taichi!

-Es mi amiga desde hace años, trabajaba…

-Lo sé, ya esto ya lo sé… Lo que quiero saber es…

-Sí, sí ha tenido novios, pero no, no es quien tú crees, sé que la imagen que ella da es una pero… Tiene un corazón muy puro y noble, te sorprenderías Yamato… Y de una vez te advierto que no la dañes o te parto el cuello.

-Parece que no me conoces…

-Con que si eh… Lo sabía- me lanzó un sonrisa pícara.

Mimí

Este primer mes después del lanzamiento fue muy pesado, mucho trabajo, sin embargo logré adaptarme a este nuevo ritmo de vida que, aunque muy ajetreado, me sentía muy feliz con todo.

"Princesa, necesito tu opinión para algo, puedes venir a la sala de juntas"

Eso era lo que decía el mensaje de Wallace, yo estaba en el estudio fotográfico, supervisando el vestuario y la idea de la sesión, dejé a las personas trabajando y fui para ver qué sucedía. Estábamos discutiendo sobre la siguiente colección, quería que fuera sensual, fresca, así que había dejado la propuesta para que trabajaran en mejorar la idea, supongo que hubo problema con eso.

-Hola, díganme, ¿qué pasó?

-Sora nos comenta que le parece buena idea que tú seas la imagen de la siguiente colección.

-¿Yo?, ahora que soy la CEO es lo que menos quiero- todos soltaron una pequeña risa.

-Sí, escucha Mimí- me decía Sora muy emocionada- estaría muy bien que tú junto con un modelo fueran la imagen, yo sé que ya te conocen, pero creo que sería un vuelco nuevo y fresco porque ahora sería hacerlo como tú quieres, ¡vamos!, muchas lo hacen y es innovador, porque es muy real también.

-Tienes un buen punto… Me convenciste Sora, busca un modelo, confío en ti.

-¡Claro que sí!

Sora fue una chica que Wallace contrató como parte de nuestro equipo de trabajo, ella estuvo trabajando con su madre en su negocio de flores hasta que decidió seguir con su sueño y, aunque no tiene mucha experiencia, estaba feliz de estar trabajando con nosotros, ha aprovechado sus conocimientos y nos ha aportado muchísimas buenas ideas, además de innovadoras, me encanta tenerla con nosotros.

Toda la semana se encargaron de los preparativos, mientras yo me encargaba de los últimos detalles con proveedores y estaba en laboratorio revisando los productos que usaríamos para la sesión de fotos. Cuando se llegó el viernes, Sora me dijo que debía presentarme a las 7:00 para que empezaran a maquillarme, peinarme y vestirme y al modelo igual.

Me sentía tan soñolienta, solo dormí unas 4 horas, ya que me quedé despierta revisando presupuestos y me sentía presionada porque todo debe salir en cierta fecha y las fotos en redes ya deben estar por salir y los paquetes de PR deberán llegar antes del lanzamiento oficial para que todo se estrene junto. Quise pasar por un café, pero no me dio tiempo, así que solo me alcancé a bañar y Wallace y yo salimos al estudio.

Al llegar ya había bastante movimiento, rápidamente entré para buscar a Sora quien estaba coordinando todo y empezáramos con el photoshoot.

-¡Mimí!- apenas me miró y me llamó para indicarme dónde estaría sentada para que empezaran con todo el look- ya tenemos todo listo, solo nos faltan tú y el modelo.

-¿Y dónde está el modelo?

-Justo viene llegando… ¡Yamato!

En cuanto escuché el nombre, me giré para ver si se refería a él, y vaya mi sorpresa al saber que si era él.

-¡Pasa!, llegas justo a tiempo para empezar.

-Traje café por si alguien gusta- se acerca y me da uno- este es solo para ti- me susurra mientras me da un café con mi nombre y su teléfono.

Sentí cómo me sonrojé ante tal gesto, no esperaba que Yamato fuera el modelo, ¿cómo ocurrió esto?

-¿Qué tal la elección de modelo Mimí?- me miraba una Sora bastante tranquila, no entendía lo que pasaba, ¿ella sabía algo?, pero, ¿cómo?, me sentía muy confundida.

-Muy bien, empecemos- dije muy secamente.

Estaba tomando de mi café y analizando la situación, mientras me maquillaban y peinaban, estaba tan abstraída que me sentía en automático.

Una vez me terminaron de maquillar y peinar y me pasaron a vestuario. Nuestra siguiente colección era una paleta de sombras, labiales, brochas y rubores con temática de San Valentín, quería que fuera una colección sexy, sensual, donde las personas que la usaran se sintieran atrevidas, libres. Me fui a desvestir y me puse una bata para después pasar a vestuario.

-Mimí, estuve eligiendo algunas prendas muy lindas, espero que te gusten. Con esto definitivamente vas a llamar la atención.

Había 4 conjuntos colgados en diversos ganchos, todos muy lindos, todos muy sensuales, estaban fascinada por lo que veía, hasta que recordé que esto lo usaría frente a Yamato y me puse algo nerviosa, "pero él ya te…", interrumpí mi pensamiento ante el recuerdo de lo que había pasado y apreté un poco mi entrepierna que reaccionaba ante la evocación de ese momento.

-¡Están perfectos Sora!, empecemos.

Una vez estaba vestida con el primer conjunto, nos dirigimos a la escenografía donde nos tomarían las fotos. Me sentía muy nerviosa de ver a Yamato. Me coloqué nuevamente la bata una vez que ya tenía puesto el conjunto, no sé por qué, pero el pudor me invadió cuando pensé en que Yamato me vería en lencería.

No quise levantar la mirada una vez que llegamos, sin embargo, no quería que fuera notorio mi nerviosismo. Al alzar los ojos, me di cuenta que Yamato ya estaba ahí y que, al igual que yo, tenía puesta una bata. Al escuchar mis tacones inmediatamente se giró hacia mí, "¡debería estar prohibido que fuera tan guapo!" me gritaba mi mente.

-No había tenido oportunidad de agradecerte Yamato por esto, es muy valioso para mí.

-Ni lo menciones- me sonrió.

Yamato

-¡Prepárense!- gritaba en director de fotografía- Bien, les iré indicando cómo deben posar, qué productos tomar y cuándo será solo de ustedes mostrando tu maquillaje Mimí, también haremos algunos mini videos que usaremos para promocionales en redes y algunos mini comerciales, pero esos serán al final, primero las fotos.

Nunca me imaginé que yo estaría haciendo esto, no sé cómo fue que acepté, bueno, en realidad si lo sé.

-Anda, sé que lo quieres.

-No Taichi.

-Por favor, haz buscado en pretexto perfecto para acercarte a ella, no has tenido el valor de mandarle si quiera un mensaje.

-Taichi… ¿yo modelando?, debes estar loco.

-Sora me habló de esto e inmediatamente pensé en ti, ella también piensa que tienes una gran oportunidad.

-Desde que tienes novia eres insoportable.

-Bueno, qué puedo decir, no esperaba a Sora en mi vida y me siento muy feliz- tenía una sonrisa de oreja a oreja.

-Está bien, lo haré.

No estaba seguro de hacer esto, reflexionando la situación me di cuenta que efectivamente era una excelente oportunidad.

-Primero haremos unas fotos en donde se encuentra el buró y la silla.

El set estaba adornado como si fuera una habitación de hotel, en un estilo muy colonial, en colores marrones, tintos y dorados, el ambiente era bastante sensual.

-Necesito que se quiten las batas por favor– Dijo el fotógrafo de brazos cruzados, alzando tan solo un dedo en dirección a los modelos–. Ustedes, pasen a recogerlas –Añadió con un segundo gesto a sus ayudantes. La idea es que Yamato abrace a Mimi por detrás y ella se siente en él parcialmente.

En ese momento, Mimi asintió desde su profesionalidad, sin embargo desvió la mirada del rubio y se colocó de espaldas.

-Esta primera toma es muy íntima, de dominación sutil. Tienes que sostener a Mimi del abdomen mientras ella se sienta entre tus piernas, como si quisiera escapar. ¿Entendido? –Ninguno de los jóvenes añadió palabra alguna pero asintieron al unísono- Muy bien, ¡empecemos! Yamato, siéntate en la esquina del buró.

El rubio se dirigió hacia el buró y, entallado en par de bóxers color negro, se sentó en la esquina derecha del mueble.

-Yamato abre las piernas –Decía el fotógrafo dando la directriz- Mimi, ven aquí y colócate de espaldas a Yamato, como si quisieras huir… así, así síentate en su pierna.

Mimi, luciendo una larga melena y un conjunto de lencería de encaje, se sentó sobre la pierna derecha de Yamato. Sin embargo, por la posición natural, su mano izquierda tendría que descansar justo frente a la entrepierna del chico. La joven modelo tragó saliva al rozar accidentalmente el miembro de Yamato, mientras este irguió la espalda hacia atrás y tensó la mandíbula.

De repente el fotógrafo, llamado Yuzuru, reparó en la postura tensa de Yamato y, lejos de pensar que sería una posición incómoda para ambos, añadió.

-Me gusta. Mimi, gira tu cabeza hacia mí, eso… e inclínate hacia atrás. Yamato, con tu brazo derecho rodea el cuello de Mimi, sin apretarla y pon la mano en su hombro, rodeala por completo. Muy bien, ahora Yamato, con tu mano izquierda, toma la mano de Mimi.

- ¿Cuál mano de Mimi? –Preguntó Yamato un tanto confundido mientras sentía que Mimi había suspirado.

-Pues la que está en tu entrepierna– Susurró Mimi con sorna.

Naturalmente, la chica inclinó la cabeza hacia atrás y el cabello sedoso cayó sobre el torso desnudo de Yamato. Al sentir el contacto con su piel y teniendo la garganta de la chica sometida y sus nalgas descansando sobre su pierna, Yamato sintió que su miembro había comenzado a reaccionar, por lo que rápidamente dirigó su mano hacia abajo tal y como le había dicho el fotógrafo. Sin embargo, en en lugar de colocarla sobre la de Mimi, apretó su mano sobre la de la chica y a su vez, la empujó hacia su miembro parcialmente erecto.

-¿Estás bien Yamato o necesitas una almohadilla?

-¿Almohadilla? –Dijo el chico sin estar familiarizado con los términos.

-Sí, una almohadilla en caso de que… -Sugirió el fotógrafo, haciendo un gesto con su dedo índice simulando una erección. Aquel artefacto, se utilizaba cuando los actores y modelos rodaban escenas sensuales o de alto contenido erótico, en caso de que hubiera una erección.

-No, está bien. –Aseguró Mimi tratando de sonar natural-. No hay nada Yuzuru.

-Entonces entrelacen sus manos –Indicó Yuzuru mientras los jóvenes abrazaban sus dedos al unísono- ¡Perfecto!, tomaremos algunas así con diferentes gestos y micromovimientos.

Yuzuru, empezó a tomar las fotos, yo no sabía bien qué hacer, así que él me guiaba un poco y Mimí, como toda una experta, también me guiaba. Estuvimos en esta posición algo de tiempo, podía sentir el cálido cuerpo de Mimí, me costaba un poco concentrarme, sentirla cerca, desnuda, me hacía recordar esa noche. Mi brazo alrededor de su cuello hacía que me imaginara su garganta entre mis manos, mientras la embestía con fuerza, "¡relájate!", me regañé a mí mismo para no desviar mi mente, bajé la mirada, eso no me ayudó en lo más mínimo, pues encontré sus caderas frente a mis ojos. Su pantaleta en rosa pálido se fundía con su piel y parecía que estaba desnuda sobre mí. Deseaba arrancarla con mi boca y ahora colocarme yo entre sus piernas.

"¡Yamato!", el grito de Yuzuru me despertó de mis pensamientos- te digo que levantes la mirada por favor, vamos muy bien, no te me distraigas.

-Claro, lo… Lo siento- era un poco difícil no distraerme, sobre todo con Mimí en lencería mientras su mano descansaba en mi miembro.

Mimí

Nunca me había costado tanto una sesión fotográfica. Yamato me provoca algo que hacía mucho no me pasaba. Me sentía algo confundida, abrumada, me sentía viva ante esto, sin embargo, me causaba un conflicto en mi por disfrutar estos momentos.

-Adelante Mimí, ya quedó el nuevo conjunto, debo decir que este encaje azul marino resalta también muy bien en tu piel, no me imagino cómo se te verá el negro.

-Muchas gracias Sora, no sabes lo que aprecio que estés en este momento dentro de mi equipo, me siento muy contenta- sonreía a Sora, quien me regresaba un cálido gesto ante mis palabras- y bien… A seguirle.

Una vez me volví a poner la bata para regresar al set me volvieron los recuerdos de mi mano rozando el miembro de Yamato, ¿en qué estoy pensando?, mis deseos carnales me jugaban una mala pasada.

-¡Vamos muy bien!, se nota tu profesionalismo Mimí, Yamato debo decir que no lo haces tan mal, deberías considerar esto como un potencial empleo- ante este comentario Yamato se sonrojó y solo volteó su cara sin decir nada, debo admitir que me dio mucha ternura la timidez en su rostro- Para esta otra mitad de la sesión, haremos diferentes fotos ahora en la cama, quítense las batas- nos señalaba a Yamato y a mi e indicaba a sus asistentes que las tomaran para que nosotros pudiéramos seguir con la sesión.

-Se te ve muy bien ese conjunto- me dijo Yamato sin mirarme, notaba que el sonrojo seguía en su rostro.

-Gracias guapo- le dije coqueteando con él, evidentemente se notó más nervioso.

-Acérquense a la cama chicos, necesitaremos varias tomas en 2 posiciones diferentes. Yamato, siéntate en la orilla de la cama y sube tu pierna derecha, apoyando tu pie en la orilla… Muy bien, así está bien, Mimí por favor súbete y colócate de rodillas atrás de Yamato… Me gusta… Ahora, les voy a pasar uno de los labiales, Mimí por favor lo tomas con tu mano derecha y pasas tu antebrazo por encima del hombro de Yamato y lo recargas, quiero que Yamato lo vea mientras tu me miras a mí, así se van a quedar, mientras Mimí te acercas lentamente al cuello de Yamato, lo miras sensualmente cuando ya estés bastante cerca de su cuello Yamato volteas hasta que queden sus rostros tan cerca y luzca como si se fueran a besar, ¿entendido?

-Por supuesto Yuzuru- dije al tiempo que Yamato asintió también, sin decir nada.

Una vez que Yuzuru nos dijo que empezáramos, acerqué mi mano con el labial como él dijo, me iba moviendo hacia Yamato, me sentía seductora, la sesión pasada no lo había notado realmente, pero su olor, Dios mío eso me erizaba un poco la piel, prendía mis sentidos un poco más. Mientras me acercaba a él, mi respiración se aceleraba un poco, mi corazón igual "¡magistral Mimí!", escuchaba a Yuzuru gritar, pero yo me concentraba en el olor de Yamato, en su cuello, en que quería besarlo. Con mi mano izquierda tomé su musculoso brazo izquierdo para poder tener un punto de apoyo y acercarme más a su cuello, una vez que estaba a pocos centímetros, sin ser consciente de ello, solté un pequeño gemido, lo cual hizo que Yamato girara su rostro hacia mí, nos miramos unos segundos, me sentí algo caliente, sabía que me había sonrojado, a pesar de eso no quería dejar de ver sus hermosos ojos azules, bajé un poco mi mirada y ahora estaba concentrada en su boca, en sus labios. Me acerqué todavía un poco más, ahora sentía su aliento y eso me embriagaba, deseaba que con esa boca recorriera cada parte de mi cuerpo.

-¡Excelente!- Yuzuru nos gritó y fue tan estrepitoso que casi me caigo, solo que Yamato me alcanzó a tomar de la cintura y me ayudó a recuperarme.

-Gracias…- le dije sin mirarlo a los ojos.

-Vayan por el último cambio de vestuario para terminar ya con las últimas fotos, después de esto iremos a celebrar- decía Yuzuru mientras alzaba los brazos en son de victoria.

Yamato

Estaba esperando a que regresara Mimí de su último cambio de vestuario y sentía que iba a estallar, cada momento era una tentación, cada momento quería tomar su piel, acariciarla, lamerla… Estos pensamientos rondaban mucho por mi mente y me costaba concentrarme, espero no necesitar de esas almohadillas que mencionaban.

Algunos minutos después, escuché que sonaban tacones, así que supuse que sería Mimí, no quise mirarla, ya era mucha tentación imaginarme cualquier cantidad de conjuntos de encaje en los que pudiera estar y arrancárselos para hacerla mía.

-Listo, llegó la reina… Sus batas- nuevamente sus asistentes se acercaron para retirarnos las batas y mi voluntad de no dar un vistazo se rompió cuando alcancé a ver que ahora tenía un conjunto de lencería en color negro, con medias que llegaban a su muslo y un liguero que me provocaba incontrolablemente- continuaremos en la cama chicos, Yamato por favor, necesito que te recuestes boca arriba, con la cabeza al pie de la cama, Mimí, tú te vas a montar en Yamato, haré varias tomas lejanas y me iré acercando lentamente para tomar fotos de tu maquillaje, estas fotos serán para promocionar la paleta de sombras. Cada momento que me vaya acercando tú irás bajando tu rostro hacia Yamato y cuando estés a unos centímetros de su rostro miras a la cámara… Bien, acomódense.

Me subí a la cama y me recosté como Yuzuru me dijo, una vez en mi lugar, Mimí se subió y lentamente se montó encima de mi "por favor muévete", mi mente nuevamente jugaba conmigo, en esta posición me imaginaba tantos escenarios, los pechos de Mimí frente a mí, mirándome mientras me monta, su rostro gimiendo, mi miembro llegando a lo más profundo de ella "¡alto!", una vez que mi mente me paró en seco, me di cuenta que Mimí me miraba sorprendida, ¿qué pasaba?, ella movió su cadera un poco encima de mí y entonces me di cuenta que mi miembro estaba erecto.

-Shhh… - me susurraba ella.

-¿Podemos comenzar?- preguntaba Yuzuru.

-¡Por supuesto!- decía Mimí, disimulando muy bien lo que pasaba.

Yo no tenía que hacer gran cosa, Mimí era quien sería el centro de atención, sin embargo, por más esfuerzo que hacía, mi cuerpo reaccionaba, pues sentía el sexo de Mimí pegado a mi miembro erecto, deseando fuertemente poder dentro de ella, inconscientemente puse mis manos en sus caderas, apretándola más contra mí, ella se notaba visiblemente ruborizada, algo en su rostro me indicaba que ella estaba igual de excitada que yo. Dirigí mi mirada a sus pechos, sus rozados pechos, anhelaba poner mi boca en ellos y succionar su pezón hasta que ella gimiera y me pidiera hacerla mía. Cuanto más pasaban los minutos, mi miembro más erecto estaba, mi preocupación no era tanta, debido a que Mimí, espléndidamente, logró ocultarlo con su sorprendente cadera.

Su rostro estaba visiblemente más cerca de mí, ella luchaba por no gemir, lo podía sentir, lejos de calmarme, solo deseaba que las personas se fueran para tomarla de las caderas y darle lo más duro que pueda y que me suplique por más. Solo un par de centímetros nos separaban, ella, profesionalmente, atendía las indicaciones de Yuzuru, eran las últimas tomas. Quería besarla, quería meter su lengua y saborearla, sentía más y más su cuerpo junto al mío y mi deseo de ella se hizo más grande "¡terminamos!", la voz de Yuzuru me hizo regresar de golpe a mi realidad, Mimí bajó su mirada hacia mí, ahora yo estaba más sonrojado y avergonzado de lo que pasaba con mi cuerpo.

-Pueden levantarse- fueron las palabras de Yuzuru al terminar con las tomas de Mimí.

-¡Gracias Yuzuru!, gracias a todas y todos quienes estuvieron el día de hoy, por favor nos pueden pasar nuestras batas- rápidamente, los asistentes de Yuzuru llevaron nuestras batas, Mimí no se movió, agradezco que no haya querido exhibirme- Gracias, permítanme un momento en lo que me la coloco y poder bajarme- al decir esto, con su mano hizo la seña para que todos se giraran, inmediatamente después de que todos se dieron la vuelta, bajó hacia mí y me susurró- me voy a poner la bata y te dejo la tuya encima de… ya sabes… para que te la coloques y nadie te vea, ¿entendido?- estaba visiblemente sonrojada- claro… muchas gracias. Una vez que pude cubrirme, Mimí les dijo que ya podían voltearse.

-¡Gracias!, se me estaba desamarrando el sostén y en cualquier momento se me iba a caer… Gracias Sora, gracias Yuzuru y a todas y todos por su excelente trabajo- empezó a aplaudir, todos la seguimos- y bueno, ahorita revisaré rápido las fotos con Yuzuru para que comience la edición, los demás se pueden retirar, ya es tarde, mañana nos ocupamos de recoger y organizar lo demás.