Cien palabras
Kuebiko
El emperador no se derrumba cuando escucha los quejidos, el dolor y la agonía. No se estremece cuando mira los ojos de Wormmon, la súplica perdida en silencio. No se entristece al ver el caos que cosecha. Él no se derrumba ni se arrepiente, ni sueña ni llora. Siente… nada.
Hasta que lo hace.
Lo curioso es que sucede todo a la vez. Escucha los llantos, los gritos y la rabia. Cierra los ojos, pero las voces persisten. Ken se derrumba en el desierto, con la ausencia de Wormmon en sus brazos y el peso del mundo sobre sus hombros.
Kuebiko: Darse cuenta que se está exhausto luego de llevar a cabo actos de violencia. Propuesta por SkuAg
