Cien palabras

Irusu

Le pesan los párpados. Puede escuchar un sonido en el fondo pero se siente lejano, inalcanzable. No es el bebé, está seguro. Completamente. No es el llanto del recién nacido que acorta sus noches y está agradecido. Es una de esas raras mañanas estiradas que no recuerda apreciar tanto antes que naciera Daiki.

—Es tu turno —dice Mitsuko. Suena tan dormida como él se siente.

Se gira para abrazarla.

—No es Daiki —suspira contra su pelo y sonríe—. Alguien toca la puerta.

Ella exhala y se acomoda en sus brazos.

—No te levantes entonces.

Daisuke se queda justo donde está.


Irusu: pretender no estar en casa cuando alguien golpea tu puerta. Propuesta por SkuAg.