Cien palabras

Nengajō

A Mimi le encantaban las portales de Año Nuevo. A su papá solían llegarle tarjetas de felicitación de muchas personas distintas —todas diferentes ideas que reflejaban el mismo sentimiento— para el primer día de enero. Ella disfrutaba enviando postales también. La mayoría de las tarjetas las compraban en tiendas porque Mimi no era buena dibujando y los garabatos que imprimía en papel jamás quedaban como quería («Son pintorescos, cariño» decían sus papás. «A todos les encantan»).

Pero quería hacer siete postales más ese año, en el cambio de siglo.

1999 había sido mágico. Tal vez el siguiente año sería mejor.


Nengajō: Postal de Año Nuevo.