Cien palabras

Proyecciones II

A Daisuke jamás se le había nublado el sueño. A nadie le sorprendió cuando, repentino, decidió armar las maletas. Para él, era el momento. Jun, de todas las personas, se acercó para ayudarlo con su equipaje.

—Puedes burlarte de mí, ya sabes. Puedes decir que soy inmaduro y que es una tontería.

Jun, sorprendentemente, se rio. —Tú jamás escuchas. Y haces bien en no hacerlo.

Daisuke pestañeó. —¿Quién eres y que has hecho con mi hermana?

—¿Tanto te cuesta aceptar que diga cosas buenas?

—Eres Jun.

—Y tú eres tú. Quiero que triunfes. Los Motomiya vinimos a comernos el mundo.