Cien palabras

Debilidad

—¿¡Un vestido, Mimi!? —preguntó, incrédulo. Irritado—. ¿Para esto necesitas mi opinión?

—No es solo un vestido. ¡Es para la fiesta de compromiso! Tiene que ser especial.

—Me dijiste que era algo de vida o muerte.

—Quizá exageré.

—¿Quizá?

—Por favor, no te vayas, superior Jou. Recuerda que te traje porque necesito la opinión masculina. Esto es lo único, lo prometo.

—... Bien.

Mimi tuvo el descaro de guiñar antes de dirigirse hacia el probador. Jou la siguió con las manos llenas. Quizá tenía cierta debilidad por Mimi, pero eso igual le molestaba.

—Podrías haberle dicho a Koushiro.

—No sería tan honesto.