Cien palabras
Oscura, en pesadillas
La tierra bajo sus pies, el cielo sobre su cabeza, sus guantes, su ropa... Todo lo que estaba a su alcance se había pintado en color ceniza. Más allá del horizonte, más allá de lo que daba la vista, Hikari podía imaginar el mar. Y ella estaba sola, en ese mundo monótono.
«Esto es lo que eres», algo le susurraba. No era una voz, era casi una melodía, «tú no tienes colores, eres... oscura».
«No», pensó. Recordó manos cálidas. Pensó ojos azules. Recordó una despedida con un silbato. Pensó en la mano que le acariciaba el pelo. «No es así»
