Ninguno de los personajes de DC me pertenece, sólo me divierto. Gracias por leer. Me alegra que te gustara el capítulo anterior :D
La dinámica entre Bruce y Jasón es complicada xD, gracias por tus palabras
Adele Redfield Muchas gracias por leer y tu comentario.
A prueba de balas
Jasón mira a Bruce, quien sigue llorando, piensa que el niño puede vomitar. Busca en su interior alguna emoción que guarde para su mentor, pero no hay algo especial. Suspira, siente como si viera por primera vez a este niño. Recuerda a los niños del callejón del crimen, siente más emoción por ellos que por este infante. Le sonríe, lo acerca e intenta consolarlo. Mira alrededor, Dick ha llegado, trata de hacer que Bruce se acerque a su hijo, pero aquellas manos pequeñas se han agarrado de su chaqueta.
Jasón piensa en jalar, pero eso podría herir las delicadas manos de Bruce. Alfred estará molesto. Sabe que el mayordomo ve a Bruce como a un hijo. Le sonríe al anciano, porque hay un sentimiento cálido en su pecho cuando lo ve. Decide esperar, aunque quiere salir de ese lugar de inmediato.
Los otros hijos de Bruce llegan. Todos saludan a Jasón, siempre con reservas. Tal vez Tim sea el único que a aceptado a Jasón, lo cual es una cruel ironía.
Jasón los observa charlar, compartir sus alimentos, están acostumbrados a esta rutina. Se siente incómodo, como si fuera un invitado no invitado, el cual no puede ser lanzado a la calle por pura cortesía. Finge tomar un poco del té que Alfred ha puesto frente a él. Intenta discernir que siente por cada persona en la habitación.
Sus emociones se están entumeciendo, son como muñecos de nieve, los cuales pueden desmoronarse en cualquier momento. Fantasmas que son testigos que algo estuvo ahí. Huellas que la nieve borrará cuando se desplome desde los cielos oscuros.
La molestia que le producían los ataques de Damián, la vergüenza que sentía al ver cuanto Tim lo acepta, la diversión que Stephany le producía, la calma que Cass le provocaba y la curiosidad por Duke se han diluido, son casi transparentes como un fantasma. Puede soportarlos a todos, porque le es indiferente.
Dick le sonríe, le toma fotografías. Habla rápido y de tantas cosas. Lo ha dejado de escuchar, su mente regresa a divagar sobre la exploración. No debería estar perdiendo el tiempo, debe asegurarse que todo está listo, pulir los últimos detalles.
Bruce jala su chaqueta. Dick comenta:
— Deberías venir más a menudo Littlewing. Eres parte de esta familia. —
Jasón no acepta o discute, mira a Dick y le parece pretencioso. Como un transeúnte que te encuentras por primera vez y dice que es tu hermano para luego intentar venderte algo, con el pretexto de ser familia. Damián cuestiona:
— ¿Qué sucede Todd? No parece que te interese estar aquí. ¿Por qué no te vas y dejas de entrometerte en nuestras vidas? — Dick está por recriminar a Damián. Jasón dice de manera casual:
— Me iré de viaje por un tiempo. — Damián golpea la mesa al cuestionar:
— ¿Te irás con ellos? — Jasón asiente. — ¡No puedes ir! ¡Es inaceptable!
— No es tu asunto. — Damián grita:
— ¡Mi abuelo dicen que los dioses toman un sacrificio! ¡Quieres morir!
— ¿Y qué si es así? — Todos se escandalizan. Dick interviene:
— ¡Littlewing! ¿Es cierto? — Jasón responde:
— Sólo es un mito. —
Cass sabe que esto es extraño. Jasón luce tan calmado, frío, no tiene ese candor habitual, ni la calidez que emana. Ella escuchó ayer que Jasón pudo haber muerto, nadie lo confirmó, sólo es el dicho de dos testigos poco confiables. Al verlo ahora, se cuestiona si eso fue cierto o Jasón está muriendo. Habla:
— ¿Hermanito? —
Bruce trata de enjugarse las lágrimas. Ha aguantado bien, quiere que esto termine, pero Batman necesita información. Dick intenta agarrarlo, pero se agarra más de Jasón. No puede dejarlo ir, tiene que hacer que se quede, esta ocasión no lo dejará huir para que muera lejos.
Jasón mira a Bruce. Quiere zafarse del pequeño y darlo a Dick. No tiene tiempo para un drama. Quería despedirse de ellos, sabía que no iría bien. Si explotara y arremetiera, entonces simplemente saldría por la puerta, se alejaría y tal vez no los vería más. A diferencia de antes, esta ocasión no duele, al menos eso es lo que quiere creer.
Bruce intenta abrazar a Jasón, pero sus pequeños brazos no son suficiente, no es fuerte, tampoco puede noquear al joven. Sólo puede berrear, lo odia. Siente cómo un movimiento rápido lo deja con Dick. Estira sus brazos, gimotea. Llama a Jasón. El joven se levanta al alejarse.
Bruce intenta ir tras Jasón, pero Dick no lo permite. Es Tim quien se levanta para ir tras Jasón.
Bruce muerde su labio, no quiere llorar, no es adecuado ni tiene sentido, pero no puede parar.
Tim corre hacia Jasón. Le encara:
— ¿Te irás sin despedirte? — Jasón le sonríe:
— Vine a eso.
— ¿Me dirás algo de lo que estás haciendo? ¿debo descubrirlo? O… — Jasón le sonríe, una pregunta emerge de sus labios:
— ¿Me olvidarás pajarito? — Tim niega.
— Jamás. — Hay un silencio incómodo. — Puedes quedarte. — Jasón dice antes de subir a la motocicleta y ponerse el casco:
— Ambos sabemos que no hay un lugar para mí. — Tim cuestiona:
— ¿Lo hay para mí? — Jasón le dice:
— Estás vivo, claro que tienes un lugar. — Jasón arranca. Tim grita:
— ¡También estás vivo! —
Tim observa cómo Jasón se marcha. Tiene que saber lo que ocurre. Es su deber descubrirlo. Va por su motocicleta, irá tras Jasón.
Bruce comienza vomitar sin parar de llorar. Siente que Jasón va a morir. Tiene que traerlo de regreso, esta ocasión no llegará tarde. Llama a Jasón. Debe evitar que él se marche. Odia su condición, aún no son las doce del día, faltan mucho para el atardecer. Quiere dejar de berrear por todo, sentirse impotente y no resistir ni un golpe en el dedo chiquito del pie. En este momento siente que su vida apesta.
Se enjuga sus lágrimas. Dick aún intenta consolarlo. Se pregunta por qué le tiene que pasar esto a él. Piensa en algo, mira a Alfred. Espera a que todos se marchen a sus actividades. Se queda con su confiable mayordomo. Lo mira al pedir:
— ¿Puedo visitar a Jasón? Por… favor… — Alfred mira al niño. — Yo… quiero verlo… —
Alfred mira al niño. Sonríe al recordarlo cuando fue realmente un niño. Él hace esa expresión esperanzadora. Toma su teléfono, sabe que no puede llegar de improviso con Jasón, eso es algo que molesta al joven. No se molestará con Alfred, pero cualquier otro miembro de la Batifamilia tiene una gran probabilidad de sufrir la ira del muchacho.
Se aleja de Bruce, pero el niño salta al seguirlo, como si se tratara un pollito. Jasón responde:
— ¿Qué ocurre Alfi? — El mayordomo responde:
— Maestro Jasón, ¿puedo visitarlo en su casa en media hora? — Observa como el rostro de Bruce se ilumina. — Tengo un favor que pedirle. — Jasón responde:
— Haría cualquier cosa por ti Alfi. Te estaré esperando.
— Gracias, maestro Jasón. —
Alfred cuelga. Bruce salta emocionado, aplaude al decir:
— Debemos irnos, pronto. ¡Vamos! — Alfred se aclara la garganta al decir:
— Antes debe vestirse de manera apropiada. —
Bruce se mira, ve que aún lleva el pijama y unas pantuflas de conejito. Se siente tan apenado. Asiente, sabe que debe ponerse algo mejor, pero no quiere perder tiempo. Debe ir con Jasón, tiene que salvarlo esta ocasión. Lo agarrará fuerte y no lo dejará ir.
Alfred lo ayuda a vestirse, ya no puede abrocharse los botones ni amarrarse los cordones de los zapatos. Lleva unos tenis con cintas de velcro, pantalón de mezclilla azul, una playera blanca con un estampado de un dinosaurio verde y lindo, una chamarra azul y una bufanda. El mayordomo no le permitió ir de negro.
Suben al auto. Alfred lo coloca en una maldita silla especial, está dispuesto a aceptarlo, si puede ir con Jasón. Dick intenta acompañarlos, pero Alfred le pide que ayude a Damián con algunas tareas. En vehículo arranca.
Tim se pone tras un estante, mientras Jasón sigue arrojando cosas al carrito de compra. Escucha la voz de su hermano:
— Sé que estás ahí desde el inicio. Sal de una maldita vez y dime que putas quieres. — Tim deja de esconderse, pregunta:
— ¿Cómo estás? —
Jasón se recarga en el carrito sobre sus brazos, mira a Tim al suspirar. Le dice con calma, a diferencia del arranque de ira anterior:
— ¿Me creerías si dijera que estoy bien? — Tim sigue observando. Jasón le sonríe, porque su hermano es un gran detective, está seguro que mejor que Batman. — Sé que no suelo pensar en lo que siento. La mayor parte de mi vida ha transcurrido entre la ira y la desesperación, pero hoy no me importa. Es como si estuviera drogado, no puedo sentirlo. Veo a Bruce y a los demás, me parecen extraños, como gente que he conocido pero, no hay algo en particular. No hay ira, odio o algún sentimiento de familiaridad. — Tim pregunta con temor:
— ¿Qué hay de mí?
— Eres Tim, el menos molesto de la Batifamilia. —
Tim sonríe. Le alegra seguir teniendo un lugar en el corazón de Jasón, su Robín, su héroe.
Ellos siguen las compras, hablan de otras cosas intrascendentes. Él no pregunta sobre los nuevos compañeros de Jasón, Jasón escucha y responde con su humor negro. Salen de la tienda, se dirigen a La Casa de Jasón. No es un departamento sórdido, sino una casa. Camina por el camino de Baldosas circulares de color amarillo, el jardín des pequeño pero deslumbrante con pasto y flores. La casa es de color blanco con líneas rojas en los cantos. La puerta es de metal con motivos florales. Abre la puerta, el interior es hermoso. Piso de madera pulida color rojo, paredes pulcras pintadas de blanco, todos los muebles son hechos a mano por Jasón.
Tim sonríe, porque sólo él y Alfred saben de la habilidad manual de Jasón. Va a la cocina, donde colocan las bolsas sobre la mesa. Jasón comienza a guardar cada cosa en su lugar. Tim pregunta al sentarse:
— ¿Vas a regresar pronto? — Jasón dice fingiendo no escuchar la pregunta:
— ¿Quieres desayunar?
— No. — Su estómago gruñe. Jasón toma un sartén y comienza a cocinar para ambos.
Tim escucha el timbre después de unos minutos de jugar con su teléfono. Va a abrir. Los vecinos de Jasón no saben que él es Red Hood, todos piensan que es un escritor excéntrico. Mira por la pantalla, ve a Alfred y a Bruce parados fuera. Abre para dejarlos entrar. Alfred saluda:
— Es un gusto verlo aquí, amo Tim. —
Tim asiente, no quiere cuestionar que Alfred sepa de este lugar, lo entiende, pero, siente una punzada al ver a Bruce. No quiere que Jasón se deshaga de este lugar. Jasón sale de la cocina limpiando sus manos con un trapo.
Bruce siente la mirada de Jasón, hay cierto disgusto. Se pone tras Alfred al esconder su rostro. El mayordomo dice:
— Disculpe amo Jasón, necesito pedirle que cuide del amo Bruce unas horas. — Todos esperan la furia. Jasón dice:
— Lo haré, pero debes pedirme que cuide a tu hijo, no al amo Bruce. — Tim y Alfred saben que esto es extraño. El mayordomo dice:
— Amo Jasón, ¿puede cuidar de mi hijo unas horas? — Jasón asiente, al decir:
— Vamos a desayunar. —
La mesa está servida. Hay comida para los invitados. Alfred ve que hay cuatro platos más. Cuestiona:
— ¿Espera a alguien más? — Jasón dice con una sonrisa:
— Compañeros de trabajo. — La voz de un Hermes se escucha cuestionar:
— ¿Sólo compañeros? ¡Somos hermanos de armas! — Loki secunda:
— Hemos peleado muchas batallas en corto tiempo. Me ofende que sólo nos consideres compañeros de trabajo. —
Los tres sonríen como si esto fuese una broma. Jasón dice:
— Tomen asiento. — Mira que no entra alguien más. — ¿Y los otros? — Hermes dicen:
— Vendrán pronto. Prometimos acompañarte y cumpliremos. Somos dioses. — Jasón mira a Hermes. — Puedes pedir lo que sea. — Jasón deja con fuerza un plato sobre la mesa.
Bruce ve la ira de Jasón comenzar a agitarse. Es diferente a antes en la mansión, donde parecía inconmovible, esto es más parecido a su relación antes de su última pelea.
Un hombre alto, de piel bronceada, ojos azules como el cielo, muy guapo entra. Se disculpa:
— Lamento llegar tarde. Kali está por llegar. — Mira alrededor. — ¿Qué te disgusta Jasón? — Hay un silencio. — Puedes pedir lo que desees, escucharemos tu petición. Somos…
— ¡Dioses! —
Jasón lanza contra la pared un plato con una gelatina roja. Grita:
— ¿Dónde estaban antes cuando los necesité? ¿Quién respondió a mis plegarias? ¡Nadie! ¡Absolutamente nadie! ¡Pueden ser dioses! ¡Regodearse y pasearse diciendo que lo son! Pero para mí… —
El recién llegado abraza a Jasón, como si fuese un padre. Le dice:
— Lo siento. Somos dioses, pero sabes que no somos invencibles. Todos nosotros tenemos limitaciones. —
Una mujer alta, de piel morena y cabello negro entra. Pregunta acusadoramente:
— ¿Quién será el primero en morir? — Loki responde:
— Nadie. No mataremos en este lugar, todos lo prometimos. — La mujer se aproxima a Jasón. Aparta al hombre:
— Retirare Ra. —
El hombre deja que Kali tome las manos de Jasón al decirle:
— Lo siento. — Kali le asegura:
— Disculparse no arreglará lo ocurrido. — Ella se dirige a Jasón. — Jasón, tienes que saberlo. Siéntate y escucha. — Él dice al intentar irse:
— ¡No quiero escuchar ninguna maldita cosa! — Ella lo toma de la muñeca al relatar:
— La humanidad comenzó a rebelarse.
— ¡Dije que no quiero saberlo! — Loki continúa:
— Ellos deseaban que los dioses dejaran de intervenir en sus vidas. Tomar sus decisiones. Así que dejaron de creer y comenzaron a luchar. — Ra prosigue:
— Podríamos hacer una nueva humanidad, destruirlo todo y reconstruirlo. Sin embargo, no había una razón. — Kali mira a Jasón al decirle:
— Este universo estaba condenado desde un inicio. Uno de los universos oscuros predestinado a ser destruido de la peor manera, donde todo sale mal. — Hermes rebela:
— Los dioses dieron un paso atrás, regresaron a sus lugares de origen. Este mundo no tenía algo por ofrecer. Pronto se convertiría en un lugar desolado sin vida, en el mejor de los casos. Nadie deseaba tomar algo sin un beneficio. — Kali dice:
— Aceptamos los deseos de la humanidad: dejar de intervenir. Miramos para observar su destrucción, pero antes que eso pasara. Cuando los mortales elevaron sus plegarías, alguien estuvo dispuesto a tomar la responsabilidad. Una estrella. — Ra sonríe:
— Una de las estrellas más hermosas que había visto. La joven estrella dijo que protegería este universo, con una condición: Ninguno de sus descendientes debía ser herido por cualquier ser vivo de este universo. — Loki asegura:
— Ellos aceptaron sin pensarlo. Este universe se convirtió en una incubadora de seres estelares. — Hermes asegura:
— Los dioses tuvieron algo que ganar, así que miraron de nuevo. Sin embargo, muchos más lo hicieron. El poder de una estrella, es algo que cualquiera desearía poseer. Así que comenzaron a abrirse paso a este universo. Millares de puertas de donde los invasores emergían, bestias horribles que devoraban a los humanos. La estrella hizo un trato. Los dioses enviarían un representante por mitología, enfrentarían a los invasores y tendrían la oportunidad de convencer a una estrella y llevársela. — Kali acaricia el cabello de Jasón, le dice:
— Los dioses aceptaron, con la condición de respetar los términos humanos, no volverían a intervenir, no escucharían más peticiones y no pedirían tributos. Este universo seguiría siendo abandonado. — Loki comenta:
— Los humanos temieron quedarse sin estrellas, así que también mandarían un representante para tener una oportunidad. — Ra asegura:
— Los invasores han vuelto, una estrella brilla para tomar su decisión. Nosotros aceptamos participar como representantes. — Bruce pregunta:
— ¿Saben dónde está la estrella? — Loki dice al lanzarse una uva a la frente por interrumpir:
— El brillo estelar evita que las estrellas sean encontradas. En teoría la estrella se revelará cuando el trabajo esté hecho. —
Kali toma las manos de Jasón, le sonríe al decirle:
— No podemos hacer algo por el pasado, pero sí por el presente. —
Jasón suspira, se siente cansado. Está exhausto, no está seguro de la razón. Se aleja de Kali para tomar asiento y comenzar a comer. Hermes comenta:
— Demeter te amará. Tienes que venir al Olimpo, habrá una gran celebración y podrás conocerlos. — Loki le lanza un trozo de sandía a Hermes, le advierte:
— No se hacen planes antes de una expedición. — Kali asiente:
— Hermes, cuando volvamos puedes hacer planes, antes no. —
Tim los observa, quiere hacer preguntas, saber más de lo que hablan. Bruce es quien cuestiona:
— ¿Alguno de ustedes me hizo esto? — Los cuatro dioses se ríen. Ra responde:
— No. ¿Por qué protegeríamos a alguien como tú? — Bruce infla sus mejillas al decir:
— ¡Protegen a Jasón! — Loki le lanza otra uva a Bruce al decirle:
— Jasón es un héroe. Los dioses amamos a los héroes. — Bruce se queja:
— Yo soy un héroe también. — Jasón niega:
— No soy un jodido héroe. — Hermes responde:
— Para nosotros el concepto de héroe es diferente Jasón. No se trata de bondad sino del destino. — Jasón exige:
— No hablemos más de esto. — Ra comenta:
— Cuando venía hacia acá, vi una nueva panadería. Considero importante llevar algo de pan. ¿Por qué no vamos a ver ese lugar al atardecer? — Loki extiende los brazos al pedir:
— Esta noche debemos hacer una gran cena. Ver películas o jugar algunos juegos. ¿Qué opinas Jasón?
— Hades vendrá a cenar esta noche. — Hay una exclamación general:
— ¿Qué? — Jasón se levanta de su asiento:
— Pueden traer un invitado. —
Los dioses se apresuran a comer, agradecen y se van a toda prisa. Loki se queda mirando a Jasón, quien ha comenzado a lavar los platos. Alfred se disculpa para irse. Bruce pregunta:
— ¿Puedo venir? — Jasón pone frente a Bruce una taza con un popote y chocolate, le dice:
— Vamos a discutir cosas de nuestra expedición. Tú tienes tus negocios y yo los míos. —
Bruce comienza a soplar el popote, da algunas quejas mientras frunce el ceño. Tim pregunta:
— ¿Estoy invitado? — Jasón asiente:
— Sí, pero de preferencia no traigas a nadie de la batifamilia. — Bruce cuestiona:
— ¿Por qué? ¡Somos tu familia! — Jasón lo mira al decirle:
— ¿Puedes prometer que vendrás? ¿Qué nada va a impedir que tú y tu prole venga? —
El niño asiente. Jasón levanta la ceja. Loki observa perezoso, antes de preguntar:
— ¿Quieres apostar pequeño? —
Bruce mira a Loki. Ve sus ojos, sabe que esa mirada no es de un niño, es de alguien que finge ser uno o aparenta ser uno. Loki sonríe:
— ¿Temes? — Bruce asegura:
— No tengo miedo. — Loki propone:
— Si tú ganas yo te quitaré el parasito que te está atacando; si yo gano me darás a Jasón. — Jasón dice:
— No soy una pertenencia, maldito imbécil. — Loki rectifica:
— Me disculpo. Si yo gano, no hurgarás en nuestros asuntos. — Bruce cuestiona:
— ¿Puedes hacerlo?
— Soy un dios. —
Jasón niega al alejarse. Bruce pregunta:
— ¿Qué debo hacer? — Loki responde:
— Llegar a cenar a las ocho de la noche. —
Loki sonríe. Tim sabe que hay alguna trampa al igual que Bruce. Sin embargo, el niño asiente al decir:
— No intervendré por una semana. —
Loki no se opone. Así cierran la apuesta. Ninguno de los dos pone alguna condición. Tim antes de decir algo, recibe una llamada, se trata de una emergencia, Kon lo llama por ayuda. Nota la sonrisa de Loki, sabe que esto no es normal.
Loki se despide al asegurar que tiene que hacer algunas cosas. Jasón lo despide con una señal, sin preguntas o palabras.
Bruce y Jasón se quedan solos. Así comienzan sus actividades juntos. Limpiar, jugar, correr por el parque, cortar frutas y comerlas. Bruce come pastelillos. Alfred regresa por él una hora antes del atardecer.
Jasón saluda a Alfred y lo despide, pero no le dice algo en particular a Bruce. El niño muerde sus labios. Sabe que tiene una invitación para cenar.
