Ninguno de los personajes de DC me pertenece, sólo me divierto. Gracias por leer. Me alegra que te gustara el capítulo anterior :D
Adele Redfield Muchas gracias por leer y tu comentario. xD me tardé algo en actualizar. Sí y no se trata del pozo :D
Toxic: Graias por tu comentario
Enemigo
Jasón siente como si su cabeza pudiera explotar. Nota una gota de sangre emerger de su nariz, sabe que esto es el inicio. El caballero se aproxima. Le sorprende que sus pasos sean silenciosos, a pesar de todo el metal de la armadura. Ve al caballero inclinarse, pone su puño sobre su corazón al decir con su voz deformada por el casco:
— Estoy aquí, para escoltar al hijo de Lady Stela y cumplir con mi juramento. — Jasón asegura:
— No tengo padres. — Se voltea para irse, pero el caballero asegura:
— Lady Stela, me pidió que le entregara esto a su hijo. —
El caballero saca de su alforja un libro grueso, finamente encuadernado con joyas y oro. Jasón observa el objeto sin moverse, repite:
— No tengo padres. — El caballero asegura:
— Eres su hijo.
— ¿Cómo puedes estar tan seguro? — El caballero dice:
— Lady Stela me lo dijo. Sólo su hijo puede leer este libro. Tómalo, si no se trata de su alteza no habrá cambio. —
Jasón sonríe, pero su sonrisa no es feliz sino una mueca sin emoción. El caballero está por decir algo, pero es cortado por palabras gélidas.
— No caeré en trampas estúpidas. Ya estuve ahí y sé cómo termina. Vete. — El caballero insiste:
— Juré a Lady Stela que protegería a su hijo. — Jasón dice:
— Vénceme. — El caballero titubea, dice:
— Jamás me atrevería a dañar al hijo de Lady Stela. — Jasón insiste:
— Si no muestras que puedes derrotarme, no irás. — El caballero pregunta:
— ¿Cuántos años tienes?
— ¿Por qué es importante?
— Su alteza, es necesario que lo sepa.
— Veinte. — El caballero se levanta:
— Discúlpeme su majestad. —
El caballero se impulsa al lanzarse contra Jasón. Intenta dar un golpe y terminar con esto. Sin embargo, su golpe pierde el objetivo. Extiende su mano al llamar a su lanza, la hace brillar. Ataca al joven que debe proteger, pero es como si no pudiera alcanzarlo, cada golpe es insuficiente.
Batman escucha un tintineo. Anillos y joyería ruedan por el piso, se acercan al área de la pelea, forman un perímetro. Hermes hace una señal a sus compañeros. Ra le grita a Jasón:
— ¡Es suficiente! ¡Jasón es el ganador! —
La joyería comienza a brillar, el cielo se llena de relámpagos rojos y dorados. Hermes corre, alcanza a Jasón, ambos ruedan por el piso. Jasón se levanta, mientras observa sin emociones a su compañero de aventura. Hermes pide:
— Por favor, es suficiente. — Jasón acusa:
— ¿Por qué no pueden creer en mí? —
Todos observan como el rayo se desploma sobre el mar, el rugido no puede cubrir el alarido de una enorme bestia.
Loki aleja a Hermes. Lleva a Jasón a algún lugar donde puede descansar. El caballero se acerca, intenta decir algo, pero Loki se lo impide:
— Regresa cuando puedas demostrar tu valía. —
Batman se aproxima corriendo. Ve como su hijo sangrar de nariz y boca. Loki lo señala al acusar:
— Perdiste la apuesta. No puedes intervenir por una semana. — Batman asegura:
— Soy el caballero de la noche, puedo ser el caballero de Jasón. — Kali le dice con un gruñido:
— No, no puedes. — Batman cuestiona:
— ¿Por qué? — Ra responde:
— Eres un humano, parte de este mundo; un mundo que ha repudiado a Jasón. Su labor es cortar la cabeza del rey de este mundo. Ustedes, héroes, tienen que elegir quien cortará la cabeza de Jasón en el enfrentamiento final. Ese es su papel. — Batman grita:
— ¿Qué? ¡Jasón no será un sacrificio! — Ra responde:
— Lo es, lo aceptó. Si ustedes no cumplen su papel se levantará un juicio. — Hermes dice:
— Necesitamos llevar a Jasón a un sitio seguro. —
Batman los observa. Está por decir algo, pero su alarma suena, falta una hora para el amanecer. Tiene que retirarse, sin embargo, no puede. Es inaceptable dejar a su hijo herido con estos metas que hablan de cortarle la cabeza. La Mujer Maravilla intenta:
— En la Atalaya tenemos lo necesario para tratarlo, es un lugar fortificado. — Se escucha un murmullo de Jasón:
— Casa… —
Batman siente su corazón dar un vuelco, porque Jasón no se refiere a La Mansión, sino a su casa. Una casa donde él no está invitado. El caballero pasa junto a Batman, se acerca a las deidades, saca un pergamino, lo rompe y todos desaparecen. Bruce quiere ir tras ellos, pero el tiempo se agota, debe reagruparse.
La Liga de la Justicia decide hacer una junta extraordinaria, tienen que investigar para descubrir como harán frente a esto. Batman se aleja, al desaparecer entre las sombras de la ciudad.
La Liga de la Justica pronto encuentra cientos de leyendas y relatos del pasado, los cuales no arrojan una información concreta. Dick se aproxima a Damián. El niño comenta que según lo contado de su abuelo es la única manera de cerrar las puertas: una ofrenda de sangre, el héroe debe ser decapitado por la humanidad.
Bruce logra convencer a Tim para que lo lleve a casa de Jasón, por la mañana. Cuando llegan ahí, encuentran un camión de mudanza bajando cosas. Una familia de tres, una madre con dos hijos comienza a meter las pocas cosas que tienen. Ella sonríe feliz. Tim saluda amable, al preguntar:
— Buenos días. Disculpe, ¿sabe qué pasó con el dueño anterior? — La mujer lo saluda:
— Debes de ser Tim. — Ella busca en su bolsa, entrega un sobre rojo al joven. — Jasón te dejó esto, después de darme las llaves de esta casa. ¡Es tan hermosa! —
Bruce se queja:
— Es la casa de Jasón. ¿Por qué él no está aquí? — La mujer le dice:
— Jasón fue a un viaje muy largo. Me encargó sus plantas. —
Bruce quiere discutir. Está dispuesto a lanzarle fajos de billetes a esta gente para que se marche, pero Tim lo jala al alejarlo de esa familia. Escucha al joven decir:
— Al menos no quemó la casa. —
Bruce lo sabe. Jasón suele explotar o quemar los lugares que han sido comprometidos. Mira a Tim al cuestionar:
— ¿Cómo lo voy a encontrar ahora? — Tim le dice:
— Siempre encuentras la manera. —
Esa noche Bruce nota algo preocupante: parece un poco más joven.
Batman sigue peleando contra los maleantes. La Liga de la Justicia continúa su rutina, sin bajar la guardia respecto a los portales. No hay mucha información sobre lo que ocurre, incluso en los mitos, son poco claros y el héroe es sacrificado una y otra vez.
El niño Bruce no ha seguido perdiendo edad, pero cada día parece más enfermo y cansado. Al octavo día sin tener noticias de Jasón, no tiene energía para levantarse, sólo quiere dormir. Dick intenta animarlo, pero le da la espalda al seguir durmiendo. No tiene energía para levantarse, es como si su vida se agotara.
Esa noche llega Superman volando a la Baticueva, mira alrededor, ve a Batman frente al monitor. Se apresura al decirle:
— ¡Es Jason! — Batman se levanta al preguntar:
— ¿Qué ocurrió? — Superman responde:
— Flash lo trajo hace unas horas. — Batman reclama:
— ¿Por qué no me avisaron antes? — Superman responde:
— Nightwing me dijo que no te querías despertar. —
Batman gruñe. No pierde más tiempo y va a la Atalaya. No saluda, dirige sus pasos al área médica, donde cree que puede estar Jasón. Al llegar ahí, lo puede ver inconsciente, rodeado de equipo, pálido y demacrado. Lo que le sorprende, es ver una versión joven de si mismo a su lado.
Batman se aproxima, ve la ropa del joven. Luce como sacado de una historia de magia y aventuras. Ropas negras, de cuero, con hebillas cruzando sobre su pecho al sostener una pesada capa, guantes oscuros y adornos posiblemente de hilo de oro.
La mirada de Batman y esta versión alternativa se encuentran. Batman entra, no habla. El muchacho que está junto a Jasón parece tener quince años. Ninguno de los dos dice algo. Al fondo se escucha el sonido de la dificultosa respiración de Jasón y las máquinas que lo mantienen con vida.
Batman pregunta:
— ¿Qué ocurrió? — No hay respuesta, es ignorado. Insiste. — No puedo ayudar sin tu cooperación. — El muchacho dice:
— Nos separamos. — No hay más información.
— ¿De quién? ¿Qué le pasó a Jasón? — El joven cuestiona:
— ¿Por qué te importa? ¿Cuál es tu relación con su majestad? — Batman no responde. — No pareces ser un policía. — Batman indaga:
— ¿Policía? ¿Qué tiene que ver la policía?
— El libro lo decía. Los policías hacen investigaciones. Ninguno es policía o familiar de su alteza. — Acusa. — El hombre rojo, dijo que traería a la familia de su alteza. Si no los traen en diez minutos, me llevaré a su alteza. — Batman niega:
— No puedes llevártelo. Él morirá si lo mueves.
— Él morirá si se queda. ¿Sabes? — Batman odia la sonrisa petulante de sabelotodo que recibe. — No queda mucho tiempo. Pronto ustedes, "héroes" deberán cortarle la cabeza. — Batman cuestiona:
— Si eso piensas. ¿Por qué lo trajiste a este lugar? — El joven caballero responde:
— Su Majestad lo pidió. — Mira a Jasón. — Supongo… que… quería despedirse… —
El silencio cae entre los dos. Batman ve al joven encorvarse, mientras sigue agarrando la mano de Jasón. Sintió que esa versión sacada de algún maldito lugar estaba usurpando su lugar. Puso su mano sobre el hombro del joven, al ordenar con un gruñido:
— Retírate. —
La respuesta fue un movimiento rápido, el cual tuvo que bloquear. Un puñetazo y una patada iniciaron una batalla campal. La diferencia, es que lo que le falta al joven de experiencia lo compensa con magia. Batman da un paso atrás, observa a este muchacho, quien ha dejado de tenerlo como objetivo, mira atrás.
Batman ve al joven derrumbarse al recibir un puñetazo. El niño que vio en casa de Jasón está ahí, Loki, sonríe al decir antes de desaparecer:
— No necesito tu perdón… —
El chico pregunta:
— ¿Por qué? — Grita. — ¿Por qué? — Batman ve a una versión traslucida de Jasón, ataviado con el traje de Robín roto y ensangrentado. Jasón sonríe:
— Alguien debe sobrevivir Bruno. — Bruno intenta incorporarse, pero cae de rodillas, golpea con su puño el suelo. — Prometí responder tus preguntas, no queda mucho tiempo. — Bruno rechina los dientes, al decir con un gruñido:
— No es justo. — Esa versión fantasmal de Jasón se encuclilla al decir con una sonrisa:
— No gastes el tiempo en remordimientos y culpas estúpidas. —
Batman se aproxima, intenta tocar a su Robín muerto, pero su mano traspasa esa imagen. El joven caballero le informa:
— Él no te ve. No está aquí para ti. — Jasón cuestiona:
— ¿Con quién hablas? — Bruno dice al sentir como recupera sus fuerzas:
— Batman.
— ¿Qué es un Batman? —
Batman y Bruno se sorprenden por la respuesta. Mientas la liga de la justicia se sorprende por lo que ve. Nigthwing intenta abrazar a Jasón, pero trastabilla para no caer.
Bruno se sienta sobre el suelo, no sabe si estar feliz o furioso, aunque la furia tiene más campo ganado en sus emociones. Cuestiona:
— ¿Qué hiciste? — Jasón responde mientras múltiples ventanas con extraños símbolos aparecen a su alrededor:
— Usé mis recuerdos como energía.
— ¿Por qué? Tú… dijiste… — Jasón suelta una risita sin humor:
— Bruno, voy a ser reiniciado. Los recuerdos se borrarán, al menos debía ganar algo.
— ¿Por qué? —
Una ventana aparece frente a Bruno, los héroes de la tierra pueden verla. Sin comprender lo que dice, la imagen puede interpretarse como un conteo y una barra que se está llenando. Jasón dice:
— El reinicio falló, es algo que tenía que pasar. — Bruno se pone el pie, sus piernas aún tiemblan, pero quiere enfrentar esto con dignidad:
— ¿Qué ocurrió? —
Dejan de estar en la Atalaya, para estar en una habitación destartalada. Batman está frente a Red Hood quien tiene al Joker como rehén, las risas son audibles, como las palabras de Red Hood:
— ¡Elige! ¡Es él o yo!… —
Múltiples ventanas luminosas se ven alrededor, todas con símbolos rojos. Batman lanza un Batarang. Red Hood suelta al Joker para llevar sus manos al cuello, intentando detener el sangrado, mientras las bombas explotan. Batman corre hacia Red Hood y toma al Joker al cual es rescatado entre el fuego y los escombros que han comenzado a caer.
La imagen se diluye. Están de nuevo en la Atalaya. Bruno dice:
— No te eligió. Sólo querías que te eligiera. — Jasón sonríe:
— Era de esperarse, jamás he sido valioso para alguien. — Bruno dice:
— ¡Lo eres para mí! — Jasón niega:
— Yo no lo sé… Me han mentido tantas veces. Ya no quiero faltas esperanzas. — Bruno cierra sus puños. — No importa… — Bruno cuestiona:
— Me mentiste. Dijiste que estaba bien venir aquí, pero ellos no son amigables contigo. Sin tus enemigos…
— Son héroes Bruno, es lo normal ser odiado por estas personas. Tonto…
— ¿Qué es lo que quieres?
— Alguien tiene que sobrevivir… —
Bruno siente como es empujado hacia atrás. Siente que se desploma, sabe que hay un portal. Aparece su lanza, la clava en el piso. Pide:
— No… por favor… Soy tu caballero. — Jasón se aproxima, pregunta:
— ¿Me aprecias? — Bruno responde:
— Sí… permíteme acompañarte. — Jasón da un paso atrás al negar. — ¡No tienes que morir solo de nuevo!
— Ese siempre ha sido mi destino.
— ¡Jasón!… Te recordaré… yo te recordaré. ¿Tú me recordarás? — Jasón niega. — ¿Hay una manera? — Una pantalla aparece frente a Jasón, quien la manipula y después la lanza frente a Bruno.
Bruno observa las letras mientras la lanza se desencaja y el se desploma. Su grito se escucha antes que el portal se cierre:
— ¡Voy a salvarte! —
Jasón niega, mientras mira por la ventana de cristal. Los héroes están perdiendo el tiempo, mientras la tierra es asediada. Su cuerpo comienza a desvanecerse, mira sus manos. Batman se aproxima, quiere abrazarlo, evitar que desaparezca, pero la aparición desaparece.
Las alarmas de la Atalaya se encienden. Hay caos por todo el planeta, portales que escupen monstruos han aparecido sobre los grandes centros urbanos. Los dioses están peleando. Jasón se encuentra en Gotham, luchando con las All Caste.
Batman se apresura a ir a su ciudad. Observa como espadas doradas cubiertas por fuego atacan a los monstruos. No parecen haber bajas, pero los daños materiales son amplios. Llega al área donde está el trono.
Villanos rodean a Jasón, puesto que están dispuestos a terminar con esto. La voz se los dijo, tienen que matar a Jasón Todd.
Batman se abre paso junto a sus aves. Sin embargo, Jasón ha llegado al punto más alto, donde está la silla del trono. El Joker le dispara a Jasón haciendo caer desde lo alto.
Bruno emerge de un portal, corre al tirarse al vacío. El caballero ve como Jasón le sonríe al acusar:
— Viniste. — Bruno logra tocar la punta de los dedos de Jasón, le grita:
— ¡Agarra mi mano! —
Jasón no logra agarrar la mano de Bruno, ni el caballero puede tomar a Jasón. El joven es tragado por la oscuridad. Al no existir un objetivo, la magia de la lanza se detiene, el hilo que sostiene deja de alargarse. Bruno siente como los huesos de su brazo se fracturan, su espalda golpea contra la colina sobre la cual está el trono y su corazón se rompe. Grita:
— ¡Jasón! — Repite su nombre, pero no hay respuesta. Todos los portales se han cerrado.
Bruno siente como alguien comienza a subirlo. Mira hacia arriba, entonces la ve, su cabello rojo y su sonrisa cálida. Se trata de Lady Stela, quiere sonreírle, pero se siente avergonzado, no pudo cumplir su promesa, no pudo proteger a Jasón.
Escucha la voz de Lady Stela:
— No es tu culpa. No era tu destino salvarlo. —
Batman sube las escaleras. La ve y la reconoce, su cabello rojo, su elegante figura: Andrea Beaumont. Él pensó que murió, pero ella está aquí. Andrea voltea a verlo, le da una mirada desdeñosa antes de regresar su atención a Bruno.
Batman tiene tantas preguntas, extiende su mano, quiere tocarla. Todo es confuso. Observa como ella pone su mano derecha sobre la frente de Bruno y el joven se cura. No quiere creerlo. Bruno dice:
— Lady Stela, fallé al escoltar a tu hijo. — Andrea sonríe:
— Cumpliste Bruno. Mira tu insignia. —
Bruno saca de sus ropas rotas una insignia la cual brilla. La dama le sonríe al decirle:
— Él te aceptó como caballero. Además, te voy a decir algo. — Batman y Bruno escuchan. — Las estrellas, cuando regresan, buscan la última persona que tocaron y la última persona que vieron. Él te buscará. —
Batman recuerda aquel almacén en El Valle de Santa Helena, la última persona a la cual vio Jasón fue al Joker y con quien tuvo contacto fue él. Mira alrededor, busca al Joker. Andrea le dice:
— Ya no está en este mundo. Esa basura se atrevió a tocar a mi hijo. — Batman pregunta:
— ¿Dónde está? — Ella se burla:
— No deberías preocuparte por ese patético payaso, sino por todos en este mundo. — Superman cuestiona al flotar tras ellos:
— ¿Qué? — Ella dice:
— Este universo es un universo oscuro. Sin una estrella continuará su destrucción. — La mujer maravilla pregunta:
— ¿Estrella? Hay miles en el cielo. — Andrea Beaumont se ríe de ellos:
— Son tan estúpidos. Merecen morir. — Loki interviene:
— No es lo que desearía Jasón. — Ella hace una mueca. — Él lucho por salvarlos.
— Y ellos han sido tan agradecidos. — Bruno comenta:
— Tiene razón. Al menos…
— Silencio. No voy a discutir esto. — Ella aparece un reloj de arena, el cual pone frente al trono. — El juicio estelar se llevará acabo en seis meses. Si mi hijo no es traído aquí, antes que acabe la arena yo tomaré la decisión. —
Batman cuestiona:
— ¿Qué trata esto Andrea Beaumont? — Ella se burla:
— Aún recuerdas mi nombre. — Batman dice:
— Pensé que estabas…
— ¿Muerta?… ¡No querido! ¡Estuve presa estos años luchando por este universo el cual escupió en la cara a Mi hijo!
— ¿Jasón?
— Sí. — Ella voltea a ver a Bruno. — Vamos a casa Bruno. — Batman dice:
— Tienes preguntas que responder. — Ella sonríe:
— No, no tengo… — Ella lanza a Batman un rubí. — Encuentra a mi hijo y tráelo aquí, entonces hablaremos. —
Andrea y el caballero desaparecen. Loki permanece en pie, pregunta:
— ¿Quieres saber lo que ocurrió? — Batman responde:
— Sí… —
Batman siente como si algo lo golpeara al lanzarlo lejos. Cuando abre los ojos está tendido en el pavimento, es de noche. Escucha una respiración, se levanta y detrás de un contenedor de basura ve a Jasón presionando su abdomen, intenta evitar que la sangre siga filtrándose entre sus dedos. Frente a Batman aparece una ventana luminosa que dice: "Hace unos meses atrás…"
