Sangre Azul

Let's Step Up

Su día había sido agotador. Pruebas finales. Entrenamiento agotador.

Todo lo que quería y necesitaba era ducharse y dormir.

Paso a paso, Sora caminó hacia su casa. Se estaba acercando cada vez más. Literal y figurativamente.

Iría a la escuela que quería. Ver su nombre en aquella lista le dio orgullo y satisfacción. Estaba ansiosa por compartir la noticia con su madre. Sora había notado que Toshiko había estado preocupada y molesta últimamente. Quizás estaba tan ansiosa como su hija por el resultado de la prueba.

Todo lo que necesitaban era un poco de alegría.

Entró a la casa y notó el silencio. Dejó su zapato en el mismo lugar de siempre y se dirigió a las escaleras. No llegó a la cima, ya que se sorprendió por la voz áspera de su madre.

– ¿Qué haces aquí? – Sora se volvió lentamente y la miró confundida.

– Okaasan, tadaima.

Toshiko se acercó a las escaleras. – Le pregunté qué estás haciendo aquí.

– Yo... ¿Tenía que ir a algún lugar? ¿Me pediste que hiciera algo antes de volver a casa? – preguntó insegura, sin saber si había olvidado una tarea.

– Sal de mi casa antes de que llame a la policía. – advirtió Toshiko sin piedad.

– ¿Policía? – Sora bajó unos escalones y se acercó a su madre. – Okaasan...

– ¿Por qué sigues llamándome así? – preguntó fríamente la mujer. – Sal de mi casa, ridícula ladrón.

– Okaa…

Antes de que la pelirroja pudiera terminar su frase, sintió que la mano de Toshiko la agarraba por la nuca, tirando de su cabello desde la raíz y arrastrándola hacia la puerta.

– Y si vuelve a aparecer aquí, la llevaré a la comisaría. – expresó Toshiko tirándola a la acera y luego golpeando la puerta.

Sora sintió el dolor en su tobillo y ni siquiera podía levantarse a esa hora. Pero sobre todo, fue incapaz de entender lo que había sucedido. ¿Por qué su madre le trató de esa manera?