Muchas gracias a J0nas Nagera y Andres888 por sus reviews, me gusto leerlos y buscare continuar la historia.
Día 7
Soy Luna Loud, sigo viva, y si sigo viva entonces puedo luchar, mi familia, mis padres Lynn y Rita, mis hermanos Lori, Leni, Luan, Lynn, Lincoln, Lucy, Lana, Lola, Lisa y Lucy, mis amigos y Sam me esperan, tengo que regresar con ellos y lo lograre, volveré a comer la comida de mi padre y recibir las caricias de mi madre, pelearme con mis hermanos, tocar con mis amigos y besar a Sam.
La leve luz entraba por la ventana,
-¡HOLA! – grito Luna a lo alto.
-¡Alguien! – volvía a gritar – No hay sentido.
Luna miraba la ventana en espera de una respuesta, era de noche y sus nervios crecían con el paso del tiempo, odiaba el eterno silencio de esa habitación, no había visto a su captor en las últimas horas y no lograba ver su vehículo por la ventana. Su ropa se encontraba sucia y parecía más trapos que otra cosa, sus manos seguían en su espalda atadas con la mugrosa cinta. Se acerco a la improvisada cocina de la casa, buscando con la mirada algún utensilio que le pudiera ayudar, miro a su costado y vio un clavo semi salido de uno de esos famosos muebles para armar tu mismo, se acerco de espaldas pasando una y otra vez sus muñecas envueltas en el plástico.
-Piensa Luna, piensa ¿Qué haría Lisa? ¿Lincoln? – estaba adquiriendo el habito de hablar sola, había escuchado como en las primeras familias de los pioneros cuando estados unidos todavía no existía, las mujeres del país pedían canarios para poder escucharlos y no sumirse en una locura por el constante silencio – Cuanto quisiera un canario.
Tras un largo intento logro romper la cinta, sus bazos se soltaron sin fuerza, parecían inútiles después de tantos días sin movimiento, le dolían, pero no podría rendirse, había logrado desatar.
-Las ventanas podrían ser – exclamo.
Las miro, no eran excesivamente chicas, tenían buena proporción, no eran excesivamente chicas y tal vez rompiéndolas y escalando podría pasar por ahí, lo había llegado hacer en su propia casa cuando llegaba tarde, aunque ya hace rato de eso, "...si funcionaba nunca se volvería a lamentar por ser una completa tabla."
-Vamos.
Tomo un sartén de la pequeña cocina y acercando una silla empezó a golpear una y otra vez la ventana, le seguía doliendo el cuerpo y sus brazos no tenían suficiente fuerza, pero podía sentir como el vidrío seria – Vamos vidrio estúpido – tardó varios minutos y apenas se había astillado.
-¿Qué tan maniático tiene que estar para poder vidrio brindado?
Volvía a dar un golpe y vio astillarse el vidrio, continuo con persistencia hasta que completamente había destruido la ventana.
-Tuve una pesadilla – exclamo la rubia de gorra yendo a la cama de Luan.
Debido a que Lori había ido a la universidad, y lo fácil que era para Leni asustarse con las pesadillas de sus hermanas había sido responsabilidad de Luna atender los malos sueños de sus hermanas, la costumbre era subir a su litera y ella terminaba escuchándolas para cantar una canción de cuna, pero ahora ella no estaba.
-¿Qué pasa Lana?... ¿Qué soñaste? – contesto Luan dándole una palmada a la cama para que la rubia subiera.
-Soñé... algo muy feo – expreso la rubia acurrucándose contra la castaña – Estábamos todos en el parque... y unas garras negras se alzaban de repente... empezaban a acorralarnos y luego los atrapaba... y entonces Luna se ponía en medio y... – exclamo la rubia.
-Lana, no fue real – le recordó la castaña intentando disuadir ese torbellino de mido.
-Pero se llevaba a Luna, y ella... – exclamo, Luan entendía, las pesadillas trataban de la desaparición de su hermana.
-Luna va a aparecer y regresara con nosotros – intento sonar segura de sus palabras – Están los policías buscándola, diario nosotros también, media ciudad la busca, es muy difícil que tantas personas no la encontremos, solo hay que ser pacientes.
-¿Y si el monstro la lastima?
Luan sabía que era lo más probable – Conoces a Luna, peleaba contra diez de nosotros, se enfrentaba a Lynn y Lori, una vez contra un borracho que quiso tocar a Leni en uno de sus conciertos, independientemente que se enfrente a un monstruo, ella es una guerrera.
-Aun así...
-Tengo una idea – exclamo Luan alejando ligeramente a la pequeña - ¿Te acuerdas que me grabo cuando duermo? – La pequeña rubia asintió.
Luan empezó a reproducir un video en su celular, procuro mantener un volumen estable para que nadie más se despertara; en el video se veía a Luna cantando una balada mientras había dos bultos de cabellera amarilla en su cama, acariciando de vez en cuando sus rubios cabellos.
Muñequitas lindas,
De cabello de oro,
Dientes de perla
Labios de rubí
Lana pareció tranquilizarse y se recostó contra el pecho de la castaña.
Dime si me quieres
Como yo te quiero
Mucho, mucho, mucho
Siempre hasta morir
La incapacidad de sus brazos le estaba jugando mal, no soportaban su peso, pero ella tenía que lograrlo, acerco la mesa arrastrándola, deseando que sí Brian estaba en al casa, no lograra escuchar o no viera las cámaras. Logro acercarla lo suficiente para lograr trepar, su cabeza paso con dificultad, su torso y brazos se rasguñaron con los vidrios, pero hasta ahí llego, medio cuerpo colgaba fuera en el patio de esa gran casa, medio cuerpo dentro y su trasero en la ventana, atorado.
-Vamos, por favor, malditas posaderas – exclamo intentando hacer más fuerza.
Algo le impidió que siguiera jalando, y no era sus curvas, unas manos gruesas la jalaron de regreso y la dejaron caer contra la mesa, el impacto la destanteo levemente y después lo miro acercándose.
Se levanto con dificultad y agarro el sartén que antes tenía sosteniéndolo como bat de beisbol, sentía sus brazos flaquear, pero estaba manteniendo alejado al hombre.
-Mugre profesor, "...Si va a venir a mi clase a dormir entonces duerma en detención..." – exclamo la castaña.
-¿Qué paso? – interrogo esta – te has dormido en prácticamente todas las clases.
-Las gemelar tuvieron pesadillas toda la noche, me levantaron una y otra vez para que les cantara – comento la castaña caminando hacia la máquina expendedora en busca de una gaseosa con alta cafeína y azúcar.
-Aww, eso es tan tierno – exclamo la rubia dándole un pequeño codazo a la rubia – ¿Cuál era?
-Es una canción que me enseño el Sr. Casagrande – comento con media sonrisa - ¿Quiere que se la cante a mi rubiecita hermosa?
-Aww, sí, aunque también podríamos escaparnos las últimas horas– Luna negó con la cabeza, ya iba a pasar una hora en detención, no podría alargar más ese tiempo.
Luna saco su vieja guitarra acústica, ya le habían prohibido utilizar su guitarra eléctrica al menos que estuviera en un área especializada.
...Dime si me quieres
Como yo te adoro
Si de mí te acuerdas
Como yo de ti
Y a veces escucho
Un eco divino
Que envuelto en la brisa
Parece decir (parece decir)
La rubia se acomodó a lado de la castaña y empezó a acurrucarse contra el hombro.
Sí, te quiero mucho
Mucho, mucho, mucho
Tanto como entonces
Siempre hasta morir
Siempre hasta morir
Sí, te quiero mucho (mucho, mucho, mucho, mucho)
Siempre hasta morir
Lo ultimo lo dijo mirando directamente a Sam con una sonrisa, dándole un rápido beso en los labios. Sam sonrío y abrazo con fuerza a la castaña.
Sam miraba el techo cantando suavemente, -También te quiero, pero no mueras – hablo en susurro recodando una y otra vez la escena.
Luna había logrado desplazarse amenazando al hombre con el sartén, había logrado acercarse a los cuchillos y tomar uno rápido para caminar de espaldas hacia la puerta.
-Si soy rápida tal vez – pensaba, miro de reojo a la chapa y levantando con fuerza el sartén golpeo el aparato hacia abajo, escucho los pasos de Brian y ella repetir el movimiento intentando romper el aparato.
Su intento se detuvo cuando una persona sujeto ambas manos y las forzó para que regresaran a su espalda, prácticamente alzándola y empujándola contra la pared, Luna intento escapar logrando únicamente que la presionara más.
-Necesito educarte – exclamo.
Sintió su mano adentrarse entre sus piernas y ver como su falda caía al suelo, miro sus ojos, odiaba sus ojos grises.
Regresare, tengo que regresar.
Día 10
Soy Luna Loud, tengo 16 años, nací y vivo en Royal Woods, mis padres son Rita y Lynn Loud, tengo diez hermanos, Lori, Leni, Luan, Lynn, Lincoln, Lucy, Lola, Lana, Lisa y Lili, tengo una gran banda con mis amigos Mazzy, Sully, Chunk y amo a Sam, no dejare que me quite la vida y a mis seres queridos.
En otra parte la castaña miraba el techo, había utilizado un sartén para romper las ventanas y salir por ahí, pero no lo logro, tumbar la chapa de la puerta a sartenazos, tampoco, se tocó el rostro sintiendo dolor por el gran moretón de su frente, sentía el sabor a sangre seca de su labio partido, su ropa había sido sustituido por amplias camisetas y andar descalza, la extensión de sus piernas tenían varios moretones y las rodillas raspadas, ya tenía sueltas las manos pero a cambio tenía un grillete en el tobillo izquierdo que la ataba a la pared y evitaba que se volviera acercar a la ventana o a las escaleras, en sus brazos se notaban marcas de dedos y lo que mostraba el vestido de su pecho y espalda revelaba marcas de dientes y chupetones, algunos ya desapareciéndose, otros recientes.
-¿En qué piensas? -pregunto el hombre mirando a la chica – espero que no sea en escapar.
-Nada, viejo – dijo ella mirando la guitarra a su lado, ocultando su verdadero motivo – estaba pensando en que no tardo en necesitar toallas sanitarias – comento la chica agradeciendo de haber visto algún que otro condón por ahí.
-Mmmm, me parece bien Trébol – dijo el hombre caminando hacia la chica, jaloneándola del brazo – tendrás que ganártelas.
El acomodo a la chica frente a él, en el sillón y la obligo a arrodillarse, quedando a la altura de su cremallera – creo que te imaginas que puedes hacer – la chica trago seco y empezó a desabrochar el pantalón del mayor.
Los hermanos salían de las respectivas escuelas, ya no realizaban sus respectivas actividades extracurriculares, Lori tuvo que regresar a la universidad, pero regresaba cada fin de semana a Royal Woods, mientras que sus hermanos tenían que continuar sus estudios después de más de diez días de no asistir a la escuela, había sido un día muy tenso considerando que cada vez que ingresaban a una habitación había silencio total, muy pocos, solo los mejores amigos habían logrado identificar como apoyar a los Loud's.
- ¿Dónde estará Luna? – pregunto Lana con desanimada.
-Ni siquiera su secuestrador ha llamado para pedir rescate – comento Lola.
-Si ya nos hubiera marcado ya sabríamos su ubicación por el dispositivo que le instale para que nos de las coordenadas geográficas exactas – menciono Lisa.
-Si el secuestrador quisiera dinero no hubiera atrapado a Luna – les hablo Luan quien ya llevaba desde el desaparecimiento de su hermana sin un solo chiste – después de todo el presupuesto de la casa es bastante reducido, hubiera secuestrado a uno de esos ricachones de la zona norte.
-No me imagino que podría estarle pasando – comento Leni sabiendo que, si imaginaba cualquier cosa, a Luna le podría estar pasando algo peor.
Todos ya estaban desesperando, las caras eran largas en general – ¿Y si hacemos un show de talentos o una competencia?
- ¿Disculpa? ¿En qué tontería estás pensando mocoso? – exclamo Lynn - ¿Qué no vez la situación?
-Si Lynn, estoy muy actualizado, pero ¿y si conseguimos una recompensa? – menciono el chico – podríamos vender boletos para el espectáculo, o costo de registro o algo...
-...tal vez así llegue a más personas y alguien la pueda identificar – completo Lucy a la vez que le sacaba un buen susto al chico.
- ¡Me parece una buena idea! – expreso Leni – podemos pedirle a Sam y sus amigos la música.
Esa no era una idea muy segura, pero tenían que intentarlo, los mayores vieron con alivio como los menores recobraban un poco de alegría.
El grupo de ahora 9 hermanos entraba a la tienda, habían hecho el afiche a velocidad rayo, con un dibujo de fondo de Lili y el talento de Lola para editar fotos (talento descubierto por Lori cuando tuvo su guerra de selfis), se encontraban en una tienda que también tenía servicio de imprenta.
-Mamá me envió la lista de super así que en lo que la mitad va a imprimir los volantes, y la otra mitad vamos a comprar – dijo Lincoln a lo que todos asistieron.
Lógicamente la mayoría decidió irse por los afiches dejando solo a Lincoln, Leni, Lana y Lili con la lista, al final Leni había ido con Lana a los congelados y refrigeradores mientras que Lincoln se había quedado con Lili en los estantes. Lincoln vio en el estante una caja de pure de papa que, aunque no estaba en la lista, busco alcanzar, pero otra mano agarro la caja antes.
-Ups, disculpa, ¿Querías esto? - exclamo el hombre de pelo pelirrojo.
-Si señor, es el favorito de mi hermana – exclamo el peliblanco con una sonrisa semiamarga – le encantan las salchichas con pure.
-Qué coincidencia, también es el favorito de mi novia – comento el acercándole otra caja – espero que lo disfruten.
-Gracias señor – respondió el con una sonrisa.
- ¿Y esto? – expreso la pecosa al ver un plato de salchichas con pure en la mesa.
- ¿Cuál es el problema? Escuche que te gustaban – exclamo Brian sirviéndole un vaso de agua.
- ¿Dónde escuchaste eso? – cuestiono la castaña tragando seco con preocupación en su rostro.
-Me lo dijo un joven peliblanco con una bebé rubia en el supermercado ¿Cuáles eran sus nombres? – expreso el – creo que podría frecuentarlo sí alguien no deja de portarse mal.
Queridos hermanos, tengan mucho cuidado, luchare para regresar y protegerlos.
Día 19:
Soy Luna Loud, tengo un hogar, tengo a mis padres Rita y Lynn Loud, tengo diez hermanos con los que me peleo y con los que sonrío, Lori, Leni, Luan, Lynn, Lincoln, Lucy, Lola, Lana, Lisa y Lili, tengo una gran banda con Sully, Chunk, Mizzy, y con mi amor Sam, tengo que salir y regresar con ellos, lo lograre por ellos.
Brian no era del todo malo, o al menos eso quería pensar él, se encontraba en su Audi conduciendo por la ciudad, llegando a un alto edificio con un valet, lanzandole las llaves sin preguntar.
-Buenos días presidente Baker –
El lo ignoro, no necesitaba ser cortes con quien le servía, pero algo vino a su mente haciéndolo detenerse – Leo, necesito que encargues comida de la mesa de Lynn, cuatro platillos diferentes.
-Como usted diga – comento el mayor con cierto enojo.
El ultimo piso era la oficina del pelirrojo, su secretaria le saludo entregándole un bísquet de jamón con un café de Starbucks. La oficina de este manejaba un estilo minimalista, con la pared con el logo de la empresa "Inter" una empresa reconocida a nivel mundial por desarrollar procesadores de alta tecnología.
El hombre era conocido por ser odioso, pero era uno de los principales socios de la compañía por lo cual la mayoría de los empleados se quedaban callados, agradecían que últimamente se la pasara en su oficina sin molestar a nadie más.
-Vamos a ver, puede haber algo interesante por aquí – sonrío mirando la pagina de su sexshop más frecuente.
-Mi amor hermoso – Rayos, cerro su computadora y mirando a la Barbie tamaño real que había entrado a su oficina cargando un gato de angora - ¿Cómo has estado? Hace tres semanas que no nos vemos.
-Adivinare, te acabaste el dinero en Milán con tus amantes y vienes por más – exclamo, solo vio la sínica sonrisa de su esposa.
-Ya sabíamos ambos que eso iba a pasar, es un matrimonio por conveniencia, solo tengo que darte hijo en algunos años – dijo echándose contra el sillón, pero miro extrañamente al pelirrojo, usualmente siempre tenía el ceño fruncido, pero ahora se veía más relajado – Te vez diferente ¿Me estas engañando?
-¿Celosa?, pequeña maniaca – pregunto el sonriente algo que sorprendió a la chica.
-Tu sonrisa da miedo – exclamo ella a lo que el dejo de sonreír – preséntamela, tal vez podríamos hacer buenas migas.
-Tu no te acercaras a mi Trébol – exclamo el – ahora vete.
-Sigues con la fascinación por las plantas, ese era gusto de tu madre si mal no me acuerdo – dijo ella levantándose, dirigiéndose a la puerta – deberías considerarlo, podría darle algunos consejos.
-¡Yana! – grito a la secretaria, esta fue corriendo - ¿Cuántas veces te he dicho que no dejes entrar a esa maniaca a mi oficina!
-Pero es la señorita Alexandra, hija de...
-Ya se de quien es hija – exclamo el molesto – Quiero los reportes mensuales de todas las áreas, incluyendo el de desarrollo de productos, y pobre de ti si no los tengo antes de las 3 pm.
La secretaria trago en seco y corrió por todo el edificio, si el era odioso todo el tiempo, era un sádico cuando veía a la Barbie.
Brian había pasado una hora viendo a su "novia" por las cámaras, odiaba estar lejos de ella pero sí no se presentaba frecuentemente habría problemas con su padre, aun así se habí relajado viendo como la chica sobrevivía la tarde y de repente intentaba dar de golpes a la cadena o a la pared donde estaba empotrado – Si tan solo aceptaras que puedes ser feliz conmigo – exclamo el acariciando la pantalla.
Un hombre mayor había conducido media ciudad hacia el pequeño restaurante que se había convertido en el favorito de su jefe; era alrededor de las 3 pm y ya se encontraba lleno por la inmensa cantidad de Godínez de la zona.
-Buenos días Sr. Leo, que bueno volverlo a ver.
Los últimos diez días había visitado el lugar con alta frecuencia, tenían buen sabor, pero el malcriado de su jefe gozaba a su disposición por lo menos de quince chefs especializados en varios platillos internacionales, no entendía porque su repentino interés de esta comida.
-Hola Kotaro – sonrió, ya tenía el mayor suficiente martirio con su trabajo como para desquitarse con alguien más, ademas el hombre era agradable y alegre – Tengo cuatro órdenes para llevar, sorpréndeme – dijo el guiñándole el ojo.
-Muy bien ¿Gustas una bebida en lo que esperas? – comento este.
-Me parece bien, un agua de fruta por favor.
-Trabajando.
Últimamente, de su fastidioso trabajo y su odioso jefe este se había convertido en su descanso, parecía un buen lugar y el ambiente lo ayudaba a relajarse. Miro pegado en la recepción el afiche de una chica desaparecida.
-Si a uno de mis hijos les pasara algo parecido yo me moriría.
No estaba lejos de la verdad, el Sr. Lynn se encontraba en la cocina trabajando sin pensar en lo que cocinaba, antes disfrutaba de la invención y de la cocina, ahora solo se había vuelto una parte de su rutina pues, aunque se quisiera rendir, todavía tenía diez bocas que alimentar y tenía que luchar para recuperar a su tercer hija.
-Me acuerdo la primera vez que te vi – dijo el bajando del auto, ya era de noche y en su mano tenía los pedidos de la mesa de Lynn, necesitaba aligerarle un poco más el humor a su novia.
La compañía había promovido un concurso en una pequeña ciudad de Minnesota, clásica trampa para deducir impuestos, el miraba su celular como siempre, completamente aburrido, miraba como las personas se estresaban mutuamente o se arreglaban con sonrisas altaneras, lo mismo de siempre. El se encontraba en los últimos años de la carrera y su padre había insistido que se involucrara con las actividades de la compañía.
-Señor – escucho una voz a su lado y volteo, encontrándose con una chica castaña de ojos avellana, cabello largo y ropa semiformal en tono morado – se le cayó.
El miro la mano de la chica, en ella se encontraba su cartera – Gracias – dijo tomándola, la pequeña simplemente asintió.
-Adiós – se despidió con la mano y fue directo a un grupo grande con varios niños, unos ocho y supuso que otros dos más en las carriolas que llevaban los padres.
Le había interesado, pero no le dio mucha importancia, se adentró al conservatorio mirando el escenario, soportando la presentación como representante de la familia y torturándose con los intentos de los mocosos que pasaban al escenario, aunque eran bastantes decentes sus piezas eran todavía muy básicas y lo aburrían completamente.
-Y ante ustedes Luna Loud tocando "La Ronde des Lutins" – él se sorprendió, era una música demasiada complicada para un niño de diez u once años.
La chica hizo una pequeña reverencia e inicio a tocar, pudo ver sus dedos moverse con destreza sobre el violín, vio sus rodillas sonrosadas, sus orejas manteniendo su cabello en orden, los ojos avellana semicerrados completamente centrada en el instrumento, ese día fue el primero de muchos ramos que le envió. Fue amor a primera vista.
