Capítulo 10: "Hogar dulce hogar"

Salió con entusiasmo de la habitación para hacer la llamada. Al fin podría ayudar a Zhan Zhan con algo, se sentía bastante feliz. Sin embargo, la abogada habló seriamente con él, aceptó el caso, pero le explicó ciertos deberes que Xiao Zhan tenía que cumplir.

Cuando terminó la llamada, regresó emocionado a la habitación para hablarlo con todos, entró sin siquiera tocar.

—¡Ahhh! —se cubrió con la bata y se sentó de golpe en la cama—. ¡Yibo! Toca antes de entrar —exclamó con suma vergüenza. El menor jamás lo había visto tan sonrojado.

—¡Joven Xiao! No se mueva, pude haberlo lastimado —replicó la enfermera aún con jeringa en mano.

—¡Sal de aquí! —casi le gritó a Yibo, estaba bastante sonrojado.

—Lo siento —dijo simplemente antes de darse media vuelta y salir de ahí. Se recargó en la pared del pasillo y se llevó una mano al pecho, su corazón estaba desbocado—. Dios… —se llevó una mano a la cara, estaba sonriendo con un nerviosismo extraño. Estaba feliz, avergonzado, pero se sentía bastante afortunado al haber podido ver esa bella creación.

Cuando tuviera la oportunidad, molestaría a Xiao Zhan con eso: le había visto las nalgas.

La familia había salido unos momentos de la habitación para que pudieran inyectar a Xiao Zhan sin espectadores, así que no tardaron en volver. Yibo aprovechó la oportunidad para entrar también, al hacerlo, buscó desesperadamente la mirada de él, pero éste lo esquivó en todo momento, seguía avergonzado. Eso sólo logró enternecer a Yibo.

—Hablé con la abogada —dijo Yibo, logrando que todos pusieran su total atención en él—. Está de acuerdo en llevar tu caso, hablará contigo más tarde para agendar una cita.

Xiao Zhan asintió con una ligera expresión de angustia. Por el contrario, sus padres estaban aliviados de que al fin se tomaran cartas en el asunto.

—Ella me dijo otra cosa, y te la explicará más tarde cuando te llame —suspiró, eso no le gustaba del todo a él, y sabía que a los señores Xiao tampoco les gustaría mucho—. Tienes que asistir a la premiación de mañana, ambos tenemos que hacerlo. Dice que es lo mejor para nuestra imagen ante los demás, es importante conservar una buena impresión profesional.

Los padres no replicaron, entendían, pero seguían preocupados por el estado de salud de su hijo.

—Bien, lo haré.

—Hijo —su madre fue a su lado y tomó su mano—. ¿Estás seguro de ir? ¿Crees soportarlo?

Xiao Zhan sonrió de una forma muy hermosa y besó la mano de su madre. Fue un gesto tan lindo que Yibo se conmovió hasta el alma.

—Madre, estoy mucho mejor. No tomaré riesgos ¿si? Además, estaré sentado la mayor parte del tiempo.

Oh sí, de eso se aseguraría Wang Yibo. Tenía un muy buen contacto dentro de los organizadores del evento, y sabía que a cambio de un pequeño favor lograría que no pusieran a Xiao Zhan en ninguna dinámica ni presentación.

La señora Xiao suspiró y asintió antes de abrazarlo, rodeándole la cabeza con sus brazos, fue un gesto muy tierno y adorable.

—Oh mamá… no te preocupes tanto —rio y correspondió—. Me estás asfixiando.

—Lo siento —también rio y lo dejó respirar—. Sólo procura no exigirte de más ¿Entendido?

Xiao Zhan le guiñó un ojo con una preciosa sonrisa muy a su estilo.

Yibo observaba todo en silencio, sin poder contener una sonrisa cargada de nostalgia al ver esas escenas, pues lo hicieron recordar a su madre. ¡Cuánto la extrañaba!

El que se dio cuenta de todo eso fue Mao, quien observaba desde lejos. Él conocía muy bien a Wang Yibo y había logrado conocer bastante bien a Xiao Zhan en el tiempo que llevaba siendo su guardaespaldas. Mao era un hombre bastante observador, y se daba cuenta de muchas cosas que otros no. Miró disimuladamente a su derecha y vio al señor Xiao, este miraba directamente hacía Wang Yibo.

Mao sonrió, el padre de Zhan Zhan ya había notado lo mismo que él descubrió meses atrás. Tal parecía que no era la única persona perspicaz y observadora en esa habitación.

—Hay otra cosa —continuó Yibo—. Tienes que renunciar a tu agencia mañana mismo, al terminar el evento.

—¿Tan pronto?

—Lo antes posible.

—Pero tengo muchos proyectos que están a medias y otros por comenzar, tengo varias series por grabar y… —fue interrumpido por una mano de su madre sobre su hombro.

—Tranquilo.

—La abogada me dijo que no te preocuparas ahora por eso, todo tiene solución. Pero es necesario que renuncies mañana.

—Bien —apretó las sábanas en sus puños.

El ambiente entristeció un poco a partir de ese momento, la preocupación de Xiao Zhan se sentía en el aire y eso contagiaba a los demás. Fue así hasta que Yibo se animó a hacer algo. Era arriesgado, pues la familia Xiao estaba a sólo unos metros, y él aún no se sentía en la confianza de ser él mismo en frente de ellos, pues… ¿Y si terminaban opinando que no era una buena amistad para su hijo?

Aun así se arriesgó.

Caminó a un lado de la cama y golpeó a Xiao Zhan en el brazo.

—¿Ya vas a empezar? —masculló Zhan Zhan y lo miró con fastidio. Muy pronto los dos fueron el centro de atención.

—¿Yo voy a empezar? —dijo con sorna al ver que le devolvía el golpe.

Sí, ambos empezaron ese juego amistoso de golpes hasta que Yibo recibió uno fuerte de su Ge Ge.

—¡Ese dolió! —se quejó, sobándose el brazo.

—¿Para qué empezabas? —lo miró con cara de pocos amigos.

Por un momento Yibo se planteó la posibilidad de que en verdad estuviese molesto, pero la descartó cuando Xiao Zhan le sonrió. Se había animado un poco con esa pelea. Sus padres lo notaron y prefirieron no intervenir. Estaban algo asombrados al ver que su hijo le tuviera tanta confianza a ese joven como para llevarse así con él.

—Wow —dijo de pronto Yibo al escuchar todos los mensajes que llegaron al celular de Xiao Zhan—. Estás muy solicitado.

—¿Me lo puedes pasar? —señaló el celular sobre la mesita de noche. Yibo lo tomó y se lo dio, intentando ver de quién se trataba, pero fue imposible distinguir algo más que: "Lu".

Notó que al leer esos mensajes, se formó una gran sonrisa en él. Eso sólo logró que su curiosidad aumentara exponencialmente, y su ansiedad también, vaya que sí.

Momentos después llegaron por fin a dar de alta a Xiao Zhan. El pobre se moría por irse de ahí.

—Cariño ¿Quieres que te ayude? —se acercó su madre.

—¿A cambiarme? —se sonrojó y rio—. Claro que no, mamá —tomó la bolsa con su ropa que tenía sobre el regazo y se puso de pie con suma facilidad, pero al instante se arrepintió de haberlo hecho.

—¿Qué ocurre Zhan Zhan? —se preocupó al ver que se quejaba. Incluso Yibo había acortado la distancia entre ambos, listo para sostenerlo por si se caía o algo. Sin embargo, no lo tocó, sólo acercó su cuerpo al de él por precaución.

—Nada —se alejó de Yibo y corrió al baño, cojeando un poco por el dolor en su nalga.

La señora Xiao soltó una risita divertida.

—¿Qué le pasa? —preguntó Yibo, preocupado y sin entender nada.

—Las inyecciones de vitaminas duelen por varios días—volvió a reír, con eso le dijo todo a Yibo. El aludido al fin entendió y casi se palmea la cara al comprender. ¡Pues claro que iba a estar adolorido!

Una vez vestido y listo para salir, se despidió de Yibo.

—¿Dónde se están quedando Wen Pei y tú?

—En un hotel no muy lejos de aquí.

—¿No prefieren pasar estos días en mi casa? El departamento es amplio —ofreció con sincera amabilidad.

Yibo se asombró.

—Oh… no, no es necesario —le dio vergüenza aceptar, pues también estarían ahí sus padres. No quería ser una molestia.

—¿Seguro?

—Sí —asintió y le sonrió—. De todas formas: gracias.

—Es lo menos que puedo hacer después de que volaste desde Shanghái sólo por la noticia que viste —lo miró con sincero agradecimiento.

Yibo lo restó importancia con un gesto de su mano.

—Entonces nos vemos mañana ¿Quieres que pase por ti para ir al evento?

—No es conveniente que nos vean juntos, recuérdalo —lo regañó.

Yibo sólo frunció el ceño y la boca, odiaba no poder tener una amistad normal con él por culpa de lo que la gente pensaba, decía e inventaba.

—Pero nos podemos ver en el evento —le sonrió.

—Bien.

—Wang Yibo —se acercó la madre de Xiao Zhan—. ¿Quieres venir a comer con nosotros?

El aludido se quedó enajenado unos segundos, mirando lo mucho que se parecía la sonrisa de la señora Xiao a la de su Ge Ge.

—Muchas gracias —reaccionó después de unos momentos, notó que Xiao Zhan también lo miraba, esperando una respuesta afirmativa—. Pero tengo que ir al hotel y terminar unos pendientes.

Xiao Zhan recordó entonces que el pobre había estado cuidándolo desde un día anterior, sin parar. Además, al día siguiente tenían un evento muy importante y Yibo había dejado todo en manos de su agente, quien seguramente seguía buscando la manera de traer hasta Beijing todas las cosas que necesitaría para el evento.

—Deja que Mao te acompañe, no quiero que vayas solo —pidió Xiao Zhan.

—No es necesario.

—Sí lo es —le acomodó el cubre bocas que traía semi-puesto—. No dejes que te reconozcan al salir del hospital —estaba preocupado.

—Tendré cuidado —sonrió bajo el cubre bocas.

—Déjamelo a mí —el alto y fuerte Mao se paró junto a Yibo—. Lo dejaré sano y salvo en su hotel —sonrió de lado. Le divertía un poco ese asunto, era como cuidar a un par de niños, a pesar de que no era mucho mayor que Xiao Zhan.

—Entonces… hasta mañana —dijo Yibo, indeciso y sin querer separarse de él. Fue demasiado evidente para todos.

Xiao Zhan miró discretamente a su alrededor, seguían dentro del hospital y en esa salida no había gente que los viera. Una vez asegurado el perímetro, le dio un corto y masculino abrazo a su Di Di, palmeó su espalda y le susurró al oído:

—Mándame un mensaje cuando llegues.

—Sí —respondió discretamente.

Se despidieron, prometiendo verse al día siguiente.

Afortunadamente el evento de la premiación se llevaría a cabo en Beijing, ciudad donde Xiao Zhan residía. El gran inconveniente era para Yibo, quien había volado hasta la ciudad sin haber cargado con todas las cosas que necesitaría para la premiación: ropa, accesorios, zapatos, todo. Sin mencionar que Wen Pei tuvo que solucionar el asunto de la reconfirmación de asistencia al evento, pues había cancelado su invitación debido a lo que le sucedió a Xiao Zhan.

Se hizo un lío grande en Weibo, donde no dejaban de salir comentarios y publicaciones al respecto.

Llegó a su departamento al medio día y les mostró el lugar a sus padres, era la primera vez que ellos estaban ahí y eso lo ponía muy feliz. Ellos quedaron maravillados con el lugar, sorprendidos por el buen gusto de su hijo.

Esa tarde su madre se puso a cocinar, felicitando a su hijo por tener una cocina limpia y bien organizada, con alimentos nutritivos y poca chatarra.

El resto del día fue exclusivamente para consentir a Xiao Zhan, incluso su padre participó en ello, ayudándole a su esposa en la cocina y no dejando que su hijo hiciera nada.

—Oigan, no estoy inválido, puedo ayudar —se asomó a la cocina para ver qué hacían.

Su madre estaba en la estufa mientras su padre picaba vegetales.

—No, vete a descansar.

—Papá, estás cortando mal la zanahoria.

—Oh —se dio cuenta de ello, pero se encogió de hombros—. Va a saber igual de bien, así que despreocúpate y vete —lo corrió de ahí.

Riendo, Xiao Zhan fue a tumbarse en el sillón más amplio de su sala. No pasaron ni cinco segundos antes de que Nut, su gata, se echara sobre su vientre. Ella amaba hacer eso todo el tiempo.

Los señores Xiao aprovecharon esa oportunidad a solas para hablar sobre las circunstancias. Estaban preocupados por su retoño.

Esa tarde comieron en familia, como no lo hacían desde hace meses. Xiao Zhan estaba tan contento que se le formó un nudo en la garganta. Amaba tener a sus padres ahí.

—Me voy a enfermar más seguido —bromeó antes de empezar a comer.

—¡Xiao Zhan! —lo regañó su padre con gesto en verdad molesto.

—Lo siento —esbozó una sonrisilla traviesa—. Es sólo que estoy feliz de que estén aquí —admitió.

—Sólo es cuestión de que organicemos mejor nuestros itinerarios para pasar más tiempo juntos.

Xiao Zhan asintió. Así sería de ahora en adelante, no dejaría pasar tanto tiempo antes de volver a ver a sus padres.

Cuando la noche llegó, Xiao Zhan se encontró en un gran dilema: tomar o no tomar el medicamento para dormir.

Tenía miedo de tomarlo y que fuera tan fuerte que no pudiera despertar en la mañana. No podía tomarse el lujo de levantarse muy tarde. No sabía cómo iba a reaccionar a ese medicamento.

Indeciso, decidió tumbarse en su cama un rato y meditarlo. Entonces recordó que Yibo no le mandó ningún mensaje al llegar a su hotel.

Inmediatamente tomó su teléfono para reclamarle, pero se distrajo un momento con las tendencias del día en Weibo.

—Oh por Dios —se le fue la sangre hasta los pies cuando leyó los primeros puestos:

"1) Xiao Zhan es internado de emergencia en el hospital, especulan que tiene una enfermedad grave."

Rodó los ojos al ver esa nota tan exagerada, sólo tenía anemia, estúpidos.

"2) Wang Yibo voló hasta Beijing tras enterarse que Xiao Zhan estaba hospitalizado. Las cámaras lo captaron en el aeropuerto y en las calles de la ciudad junto con su manager. Se portó hostil con cualquiera que se le acercara."

"3) Wang Yibo es captado entrando al hospital donde estaba Xiao Zhan. Se le vio salir de ahí hasta el día siguiente, con la misma ropa. Se cree que cuidó de él toda la noche."

"4) ¿Amistad íntima entre Wang Yibo y Xiao Zhan? Parece que se quedó impregnado algo de Lan Wangji y Wei Wuxian en ellos."

El corazón alocado de Xiao Zhan casi se le sale al ver ese último tema. ¡Estaban insinuando cosas muy peligrosas! Lo peor de todo es que estaban perjudicando también a Yibo. ¡No podía permitirlo!

Los primeros cuatro lugares del top de Weibo eran exclusivamente para ellos dos. Eso era muy malo, en especial considerando que estaban en la víspera del evento donde se encontrarían con gente muy importante e influyente.

Desesperado, se pasó una mano por los cabellos, casi estirándolos por la ansiedad. Comenzó a caminar de un lado a otro en su propia habitación, hasta que se cansó y se recostó en su cama, pero no podía conciliar el sueño. Estaba tan angustiado que le mandó capturas de pantalla a Yibo.

—¿Ya viste esto? —le escribió y le mandó las fotos.

—Sí. No les hagas caso.

—Te están metiendo en chismes graves.

—No debes preocuparte por eso. Duerme, ya es tarde.

—No puedo, tengo muchas cosas en la cabeza.

En ese momento Yibo dejó de estar en línea. Xiao Zhan suspiró y pensó que quizás ya se habría dormido, pero en ese momento entró una llamada a su celular, era él. De inmediato contestó y escuchó la voz de Yibo.

—Ya-duér-me-te.

Xiao Zhan soltó una risilla.

—No puedo.

—¿Tomaste la medicación?

—No.

—Pues tómala, tonto.

—¿Y si es muy fuerte?

—Lo averiguaremos.

—No puedo quedarme dormido mañana.

—Tenemos que estar en la alfombra roja hasta las cinco.

—Aun así… tengo algo de miedo.

—Hagamos esto: toma el medicamento, descansa, y yo llego mañana temprano por ti, si no estás despierto para antes del medio día, te sacaré a patadas de la cama.

—Trato hecho. Pero no son necesarias las patadas, a menos que sean esaspatadas que das por la noche —se echó a reír al no obtener respuesta de él.

—Idiota —dijo, riendo un poco también—. No olvides mandarme tu dirección.

—Sí.

Se quedaron en silencio, Yibo sentía la tensión de Zhan Zhan a pesar de la distancia.

—Ya no te preocupes más por esto.

—No puedo no preocuparme. Yibo, esto es muy serio. Están haciendo insinuaciones peligrosas sobre nosotros.

—Lo sé, pero ya nada podemos hacer más que enfrentarlo mañana ¿De acuerdo? Intenta descansar.

Xiao Zhan suspiró pesadamente.

—Lo haré.

—¿Tomarás el medicamento?

—Sí —respondió a regañadientes.

—Te sentirás mejor, ya verás —lo animó un poco—. Ya duérmete.

—Tú también.

—Bye, bye.

—Bye.

Colgaron.

Xiao Zhan tomó su medicina y cayó rendido al sueño en cuestión de minutos. ¿Cómo reaccionaría a ello? No tenía idea.

Continuará…

¡Muchas gracias por seguir leyendo! Gracias también a todas las que se tomaron la molestia de votar en cada capítulo en Wattpad a pesar de que ya habían leído los capítulos en Facebook, eso me pareció adorable.

Espero les haya gustado la actualización. Recuerden que los viernes, sábados y domingos hay actualizaciones diarias.

17/01/2020