Capítulo 17: "Déjame cocinar para ti"
Desempacaron y al terminar se sentaron en la sala, disfrutando del bello lugar.
—¿Qué quieres hacer? —inquirió Yibo, sentado en un sillón frente a él.
—¡Hay tantas cosas que quiero hacer! Tenemos que ir a hacer senderismo, a esquiar, también a hacer snowboarding —se emocionó tanto que no vio la mueca de fastidio que hizo el otro cuando mencionó el senderismo.
Yibo odiaba hacer senderismo.
—¿Qué quieres hacer en este momento?
El estómago de ambos rugió.
—Cenemos.
—Son las siete de la mañana —rio Yibo.
—Pero en casa es hora de la cena y me muero de hambre.
—¿Pedimos algo?
—No creo que se pueda.
—Claro que sí, el pueblo está a unos minutos bajando la montaña.
—Mejor cocinemos algo.
Yibo hizo puchero.
—Eso va a ser tardado, muero de hambre. Además… no sé cocinar.
Xiao Zhan lo miró, impactado.
—¿Es en serio?
Yibo asintió.
—Wow… algún defecto debía tener el gran Wang Yibo.
—¡Cállate! —riendo, le dio un golpe en el brazo que Xiao Zhan correspondió al instante.
—Vamos a la cocina, no hemos visto qué hay —lo tomó de la mano una vez más, ya se estaba haciendo costumbre, y lo arrastró a la cocina.
Abrió el refrigerador y la alacena, dándose cuenta de que estaban repletos de comida hasta el tope.
—Wen Pei me dijo que mandaría alistar todo para nuestra llegada, jamás imaginé que haría esto —se asombró al ver tanta comida. Definitivamente tenía a un buen manager, quien se encargaba incluso de asuntos personales como este.
—No es necesario que pidamos por teléfono, preparemos algo —se emocionó.
Yibo alzó ambas manos.
—Yo-no-sé-co-ci-nar.
—¡Pero yo sí! Insisto, déjame preparar algo. Estoy seguro de que no te arrepentirás.
Yibo puso ambas manos sobre las caderas, mirándolo seriamente.
—Se supone que vienes a descansar, no a cocinar —replicó.
—Pero si me encanta cocinar.
—¿En serio? —se asombró.
—¿No lo sabías? —preguntó con una linda sonrisa.
—No… —la verdad era que casi no lo conocía. Eso le cayó como balde de agua helada—. Pero debes descansar.
—Y lo estoy haciendo —suspiró y sonrió—. Créeme que sí.
—Bien, entonces dime: ¿En qué te ayudo?
—Dijiste que no sabes cocinar.
—Puedo intentar.
—Excelente —sonrió de oreja a oreja y se apresuró a sacar los ingredientes necesarios para lo que cocinaría—. ¿Te gusta la comida italiana?
—Uhm… sí —se preocupó—. ¿Qué planeas hacer?
—Ya lo verás —seguía sacando cosas de las repisas, alacenas y muebles cercanos.
—¿No podemos comer sándwiches y ya?
—¡Yibo! No seas amargado y déjame cocinarte algo rico.
Esas últimas palabras detuvieron cualquier intención de Yibo por detenerlo. Le iba a cocinar, ¡A él!
—Es algo bastante sencillo y rápido, no te asustes —rio al ver su expresión preocupada, y esos ojos hambrientos.
No tenía tiempo de lucirse preparando algo asombroso, así que optó por lo sencillo, pero muy sabroso: Espagueti a la boloñesa.
—¡Wow! Hay de todo aquí —se asombró al abrir el congelador y encontrar todo tipo de carnes—. Toma —le extendió un paquete con carne molida—. Ayúdame a descongelarlo, iré preparando la pasta y la salsa.
—Bien, yo me encargo —tomó la carne y se la llevó.
Mientras tanto, Xiao Zhan se concentró en preparar la pasta y una rica salsa de tomate con un montón de especias aromáticas muy selectas. Estaba emocionado al ver esa cocina tan bien equipada y con tanta variedad de alimentos.
Salió de su fascinación unos momentos sólo para ver a Yibo parado frente al microondas. Se alarmó.
—¡Yibo! ¿Qué haces? —fue hacia él.
El aludido lo miró sin entender su preocupación.
—Descongelo la carne —se encogió de hombros, parado frente al microondas y con los brazos cruzados.
Xiao Zhan detuvo el electrodoméstico de inmediato.
—¿Hice mal?
—No, pero… —sonrió con ternura—…si haces eso vas a terminar cocinando la carne ahí. Mejor hagamos esto, ven, yo te enseño.
Algo apenado, Yibo lo siguió y vio cómo llenó un recipiente con agua caliente del grifo antes de meter el paquete cerrado de carne a la olla.
—Eso ayudará, así en unos minutos podremos cocinarla —le guiñó un ojo.
—¡Wow! Ge Ge es muy bueno en la cocina.
—No es así, sólo sé lo básico que cualquiera debería saber.
Wang Yibo sonrió. Estaba muy seguro de que Xiao Zhan estaba siendo muy modesto, pues era obvio que sabía bastante.
—Enséñame más —pidió con una sonrisilla traviesa—. Enséñame todo lo que sabes, Zhan Ge.
El aludido alzó una ceja y se echó a reír por el tono sugestivo en el que lo dijo.
—Idiota —rio—. No hay mucho qué hacer, esperemos a que la pasta esté lista y a que la carne se descongele.
—Uhm… tengo hambre —hizo un tierno puchero.
—Ten —le extendió un trozo de la lechuga que cortaba para la ensalada.
—¡No quiero lechuga! Quiero carne —abrió y cerró su boca como si fuese todo un depredador carnívoro.
Xiao Zhan lo miró con cara de pocos amigos, como cuando un padre se cansa de las jugarretas infantiles de su hijo.
—Entonces sé paciente —se cruzó de brazos, recargado en la estufa. Él también se moría de hambre. La comida del avión había sido bastante ligera.
Yibo era peligroso cuando estaba hambriento, pues no se fue de la cocina, se quedó ahí y comenzó a merodear por primera vez en su cocina. En la alacena encontró una caja de lucky charms que no dudó en tomar y abrir. Pero Xiao Zhan fue más rápido y se la arrebató.
—¡Si comes eso te arruinarás el apetito!
—Zhan Ge, no tienes idea de lo grande que es mi apetito ¿Verdad? De ser así no me negarías que pruebe ese cereal —intentó quitárselo, pero Xiao Zhan lo alejó de su alcance, poniéndolo sobre su cabeza. Yibo no lo alcanzó y el otro soltó una risita, sacando ventaja de su altura. Lo que nunca se esperó fue que Yibo saltara tan ágil y alto que lograra arrebatárselo de una manera muy sencilla.
—¡¿Pero qué..?! Devuélveme ese cereal.
Yibo no respondió, abrió la caja ante los ojos grandemente abiertos de su amigo. Metió la mano y sacó un puñado de cereal antes de llevárselo a la boca.
Xiao Zhan se ofendió mucho, caminó hacia él e intentó arrebatarle la caja, pero Yibo fue mucho más rápido y salió corriendo con el cereal aún entre sus brazos ¡no se iba a rendir tan fácil!
—¡Vuelve acá! —lo persiguió por toda la cabaña. La carcajada del menor resonaba en las paredes. Giró su rostro hacia atrás para ver si su Ge Ge estaba por alcanzarlo y…tropezó. Wang Yibo tropezó con la esquina levantada de una de las alfombras y terminó rodando en el suelo. Xiao Zhan no previó eso y cayó junto con él.
Cientos de trocitos de cereal y malvaviscos terminaron regados en el suelo, sobre ellos y a su alrededor.
—¿Estás bien? —preguntó Yibo, incorporándose un poco para verlo, pues su caída fue tan inesperada como la suya.
Xiao Zhan no respondió, le frunció el ceño y comenzó a lanzarle cereal. Entre risas, Yibo le respondió de la misma forma, comenzando una guerra de comida totalmente infantil. Los dos se persiguieron por toda la sala, lanzándose cereal en vez de comerlo.
Fue hasta que Xiao Zhan recordó la comida y regresó corriendo a la cocina para apagar el fuego de la estufa. Notó también que la carne ya estaba descongelada, así que puso manos a la obra de inmediato.
Wang Yibo llegó a la cocina y en silencio se sentó en uno de los banquillos de la isla del centro para observar a su Ge Ge en acción. Jamás lo había visto cocinar, así que estaba fascinado con la destreza que tenía. Definitivamente no era la primera vez que cocinaba.
Después de un pequeño rato, Xiao Zhan le prestó atención a Yibo y entonces se dio cuenta de que él ya había preparado la mesita de la cocina para dos personas. Sólo faltaba que la comida fuera servida.
—Oh, gracias —sonrió al ver incluso una botella de vino en el centro—. Pero… ¿No es algo temprano para el vino?
—En alguna parte del mundo es de noche. Además, desayunamos hace más de doce horas, esto es una cena aunque apenas haya amanecido.
—Buen punto —se encogió de hombros y siguió con lo suyo.
Yibo estaba sentado en uno de los banquillos, con el mentón apoyado sobre su puño, mirándolo atentamente. La verdad era que estaba fascinado al ver lo increíble que era su Ge Ge haciendo cosas tan simples del día a día.
—Disculpa la espera —miró su reloj de muñeca ya actualizado con la hora local—. Pero ya está lista la cena.
Yibo asintió con la misma sonrisa tranquila.
—¿Todo en orden? —preguntó al verlo tan absorto en sus pensamientos. Yibo lo miraba y le respondía, pero parecía que su mente estaba en otro plano astral.
—Te va muy bien ese delantal —fue lo único que dijo antes de tomar la botella y descorcharla.
Xiao Zhan sólo rio y fue por la cena para servirla. Momentos después la mesa estaba bellamente servida, con una cena que tenía una pinta espectacular, vino y una perfecta compañía.
Yibo no podía estar más feliz, y sin que Xiao Zhan se diera cuenta, tomó un par de fotografías del momento mientras servía el espagueti en sus platos.
—Cielos, eso huele delicioso —guardó el celular y se relamió los labios.
—Espero que te guste —se quitó el delantal y se sentó. La mesa era pequeña, muy apenas para dos personas, pero perfecta para la ocasión.
Ambos quedaron uno en frente del otro, pero Yibo no estuvo conforme con eso, tomó su silla y la arrastró hasta quedar al lado de Xiao Zhan.
—Yibo, hay suficiente espacio de aquel lado —señaló el otro extremo de la mesita, pero el más joven sólo se acercó más a él, inclinándose hasta invadir su espacio personal—. Oye…—se puso nervioso, quería moverse hacia atrás, pero su cuerpo no reaccionó. Menos con esa mirada tan profunda que el joven le dirigía. Xiao Zhan cerró los ojos cuando la cercanía era tanta que podía apreciar su perfume… ¿Hugo Boss? Vaya.
Xiao Zhan sintió que le tomaban el cabello, eso lo tensó aún más. Todo ocurrió en segundos, pero el mayor lo sintió eterno.
—Listo.
—¿Qué? —abrió los ojos y vio a Yibo a una distancia más o menos prudente de él. Notó que entre sus dedos tenía un pequeño malvavisco rosa.
—Tenías esto en tu cabello —lo lanzó al aire y lo atrapó con su boca, comiéndoselo—. ¡Sabe al champú de Zhan Ge Ge! —se burló.
—Tonto —rodó los ojos con algo de molestia antes de golpearlo en el brazo con la palma de su mano—. ¡La cena se va a enfriar!
Emocionado, Yibo tomó tenedor y lo probó de inmediato. Xiao Zhan esperaba que el menor moviera su silla de nuevo hacia su lugar original, pero eso nunca pasó. Compartieron una agradable cena en la cocina, hombro a hombro, lo cual era muy gracioso estando en una cabaña tan amplia.
Suspirando, Xiao Zhan tomó primero la copa de vino y disfrutó del aroma que éste emanaba.
—¿Cabernet?
—¡Sabes de vinos! —dijo sin dejar de masticar su primer bocado. La verdad es que había descubierto un pequeño almacén lleno de vinos, no sabía cuál sería el gusto de Xiao Zhan, así que eligió lo que más le gusta a la gente para evitar fallar.
—¿Por qué no habría de saberlo? No, la pregunta aquí es ¿Tú sabes de vinos? —rio con una mueca chistosa de incredulidad.
Con cubiertos en manos, Yibo terminó de sorber el espagueti que colgaba de sus labios y asintió como si eso fuera lo más lógico. Xiao Zhan iba a responder de inmediato, pero soltó una risilla cuando vio cómo los labios y las mejillas de Yibo terminaron llenas de salsa de tomate. No lo pensó antes de tomar una servilleta y limpiarlo.
—Gracias —respondió con una sonrisa divertida y la boca aún llena.
Estaban tan cerca uno de otro, que el olor a Hugo Boss deleitaba bastante a Xiao Zhan.
—Volviendo al asunto de los vinos —continuó Yibo—. Me gustan bastante.
—Vaya, con razón. Se me hacía muy extraño que un joven de veintidós años supiera qué tipo de vino combinar con la pasta.
—No me subestimes por la edad —dijo, repentinamente serio.
—No lo haré —rio—. ¿Te gustó? —preguntó al ver que ya había terminado la mitad de su ración, y él aún ni siquiera tocaba su plato.
—¡Está delicioso! —su boca seguía llena, no dejaba de comer. Sus mejillas estaban regordetas por todo el espagueti que intentaba masticas e ingerir con prisa—. Cocinas muy bien, siendo así podrías casarte sin ningún problema —bromeó, a lo que Xiao Zhan se quedó muy serio—. ¿Dije algo malo?
—No —sonrió y alzó su copa—. Por nuestras vacaciones bien merecidas.
—Porque Ge Ge me cocine más seguido —dijo muy en serio, alzando su copa también y golpeándola suavemente contra la de él, éste se rio antes de beber un sorbo.
—Que buen vino —suspiró complacido, listo para comenzar a comer tranquilamente.
—¿Puedo repetir? —preguntó el menor, con su plato totalmente limpio.
—Las veces que quieras —iba a ofrecerse para servirle más, pero Yibo se adelantó y fue por la olla completa para dejarla en la mesa. Xiao Zhan lo miró y aguantó sus ganas de reír. ¡Yibo comía bastante!
Luego recordó la edad que tenía y entendió todo, estaba empezando apenas sus veintes, era un joven lleno de energía y hambriento la mayor parte del día. Por eso entendió que se acabara él solo el resto del espagueti.
—Zhan Ge ¿Te puedo preguntar algo personal?
Xiao Zhan alzó una ceja, si le estaba pidiendo permiso, era porque la pregunta sería muy personal
—Sí.
Yibo dejó de comer y lo miró con seriedad.
—¿Te vas a casar pronto?
Xiao Zhan se hizo hacia atrás, bastante asustado por su pregunta.
—Claro que no. Ni siquiera tengo novia ¿Qué te hace pensar eso? —frunció el ceño.
—Es por lo que dijeron tus padres el otro día. Ellos quieren que te enfoques más en tu vida personal ¿Verdad?
Xiao Zhan se recargó en el respaldo de su silla y suspiró.
—Sí, es lo que ellos quieren. Y es lo que terminaré haciendo si pierdo el caso contra mi agencia.
—Pero… ¿No te gustaría casarte?
—¿A ti sí? —alzó una ceja, sonriendo con suavidad.
—Claro que sí. Pero definitivamente sería dentro de muchos años, apenas cumplí la mayoría de edad.
El mayor suspiró.
—Aún eres un bebé como para sentir la presión de la sociedad —jugó un poco con el espagueti en su plato, haciendo muecas chistosas de desagrado.
—Todavía eres muy joven, no deberían presionarte a hacer cosas que a ellos no les incumben, después de todo eres tú el que vivirá al lado de esa persona con la que te cases, no ellos —replicó, un poco molesto al igual que su Ge Ge. No importaba que fuera joven, lo entendía bien—. Y no soy un bebé —añadió, asentando su afirmación con un gesto de su mano sobre la mesa. Eso hizo reír a Xiao Zhan, quien no dijo nada y lo sorprendió apretándole ambas mejillas con mucha fuerza.
—¡Eres un bebé muy adorable! Sólo mira estas mejillas regordetas —exclamó entre dientes y con una sonrisa. La verdad era que Yibo le provocaba algo muy similar a lo que le ocurría con los gatos. Se llenaba de ternura al verlo y le daban ganas de apachurrarlo con fuerza.
—¡Quítate! —lo empujó y le hizo una fea mueca, pues le había dolido más de lo que imaginó.
Xiao Zhan se echó a reír.
—Eres bastante brusco —se quejó, dándole un pequeño masaje a sus mejillas adoloridas.
—Es que eres adorable.
—Cállate.
—Volviendo al tema… no, Yibo, ya no soy tan joven —rio—. Este año cumpliré veintinueve años.
—¿Y?
—La mayoría ya están casados a mi edad.
—Tú no eres la mayoría.
—Sí me entiendes —suspiró aliviado.
—¿Entonces no te quieres casar? —insistió Yibo.
—Sí, pero al menos hasta los treinta y cinco —rio—. Por lo pronto quiero enfocarme en mi carrera.
—¿Y cómo quieres que sea esa persona con la que te casarás? —estaba realmente curioso.
Xiao Zhan apoyó ambos codos sobre la mesa y con una sonrisa miró hacia arriba, pensando.
—Quiero que sea una chica inteligente, segura de sí misma y alguien en quien pueda confiar.
—¿Físico?
El otro hizo una mueca chistosa.
—No me importa realmente el físico. Si me enamoro, sería de su forma de ser, de su alma.
—Wow, que profundo.
El mayor por primera vez no supo distinguir si era broma o en serio, así que de todas formas lo golpeó. Está vez Yibo no se lo regresó, seguía atento a lo que pudiera responder además de lo que ya había dicho.
—Aunque… no me gustaría que fuera más alta y grande que yo —sonrió un poco avergonzado—. Me gusta la idea de poder cuidarla y protegerla, de abrazarla y que se sienta segura. ¡Y tiene que saber cocinar! —añadió.
Yibo esbozó una sonrisa de medio lado. Xiao Zhan era demasiado tierno.
—Eres muy cool, me gusta.
—¿Qué? —no podía creer las palabras que Yibo decía.
—Me gusta, quiero aprender más de ti.
Xiao Zhan rio y negó suavemente con la cabeza.
—¿También te quieres casar a los treinta y cinco? —rio.
Yibo negó con seriedad.
—No tengo una edad decidida. Sólo sé que me casaré si amo a esa persona. Nunca me casaría de no ser así.
Xiao Zhan sonrió con tristeza.
—¿Sabes? —dijo el mayor después de un rato de silencio en el que ambos bebieron de sus copas—. Mis padres me compraron una terreno hace poco.
—Vaya.
—Un terreno para que yo mismo pueda diseñar la casa que será para mí y mi futura esposa —suspiró.
—Wow —se rio, aunque por dentro estaba espantado. ¿¡Una casa!?
—Es por eso que siento tanta presión. Creo que terminaré casado con tal de no decepcionar a mis padres —rio secamente. Y es que los amaba y los respetaba demasiado como para negarles eso—. Además que quieren tener nietos pronto.
Yibo palideció, más alarmado todavía. Eso ya era hablar de las ligas mayores.
—Hijos… no, que horror —murmuró Yibo.
—¿No quieres tener hijos?
—Sí, pero pensar en eso ahora me da escalofríos —se removió en su silla—. Muy apenas puedo cuidar de mí mismo.
—Pienso igual —rio.
Yibo se estiró perezosamente, no quería pensar más en esos temas que lo estresaban.
—No dejemos que nos presionen, mejor… ¡Veamos películas!
—¿También te presionan tus padres? —preguntó Xiao Zhan con sorpresa.
—Sí ¿Vemos películas? —no quiso tocar el tema, y Xiao Zhan lo notó claramente—. Pongámonos pijamas y veamos películas todo el día.
—¿Estás seguro? ¿No quieres salir? —sugirió a pesar de que estaba cansado.
—Tenemos toda una semana para disfrutar —se encogió de hombros—. Hoy podemos aprovechar para recuperarnos del jetlag.
Xiao Zhan se sintió aliviado. No quería decirle que se sentía exhausto después de ese vuelo tan largo, además de que aún no se sentía al 100%. Sin embargo, Yibo ya había notado todo eso desde un principio y fue así que decidió que lo mejor era quedarse ahí.
—Día de películas será —sonrió Xiao Zhan.
—¡Día de películas!
Los dos subieron a sus habitaciones y se cambiaron la ropa a pijamas muy cómodas.
Cuando Yibo vio a su Ge Ge, se llevó ambas manos a la boca.
—Oh Dios.
—¿Qué? —espetó, esperando la burla de Yibo.
—Oh Zhan Ge, Zhan Ge.
—¿¡Qué!?
—Te ves adorable —caminó hacia él y lo miró de cerca—. ¿Puedo abrazarte?
—¿Desde cuándo me pides permiso? —se burló. Eso bastó para que Yibo acortara la distancia entre ambos, rodeándolo con sus brazos cariñosamente.
—Estás esponjoso.
—Cállate —rio con ganas, correspondiendo el abrazo.
La verdad era que el pijama de Xiao Zhan era adorable, constaba de un conjunto afelpado, de color blanco y estampado con pequeños conejitos ligeramente grises.
Yibo no se complicó mucho con su pijama: un simple pants deportivo muy holgado y una sudadera cualquiera.
—Esta debería de ser un pijama para Lan Wangji y no para ti, Ge Ge.
—La verdad es que soy fan de Lan Wangji.
—¿Eres mi fan?
—No, me refiero a Lan Wangji, el personaje.
—Oh… —no se desanimó mucho y continuó—. Yo soy fan de Wei Wuxian. Me gusta mucho a pesar de lo escandaloso que es.
—¿Sólo eres fan de Wei Wuxian? —preguntó con una sonrisita.
—Y de Zhan Ge, por su puesto.
El aludido rio un poco.
—Yo también soy fan tuyo —admitió muy en serio, sin embargo, Yibo pensó que bromeaba. Así que sólo lo golpeó en el brazo y caminó hacia la sala.
—¿Qué película quieres ver? —preguntó Yibo.
—Tú elige —respondió desde la cocina. El menor lo buscó con la mirada al escuchar su voz tan lejana.
—¿Qué haces? —fue hacia él y lo descubrió lavando los trastes—. Hey, deja eso ahí.
—No.
—Deja eso —insistió. Lo tomó de la cintura y trató de moverlo de ahí—. Wow…
—¿Qué?
—Tu cintura es pequeña —siguió palpándolo.
—Yibo —rio y rodó los ojos antes de seguir lavando. El menor lo jaló de nuevo.
—Tú cocinaste, déjame el resto a mí—fue tajante, no le dio espacio a réplica.
—Bien —suspiró—. Eres demasiado terco.
—No más que tú —sonriendo triunfantemente tomó el lugar de Xiao Zhan—. Elige la película, te alcanzo en unos momentos.
Yibo terminó de lavar todo y fue directo a la sala. Brincó sobre un sofá y se tumbó en él. El pobre tragó en seco cuando vio qué tipo de película puso Xiao Zhan.
—¿En serio quieres ver esa?
—Oh sí —sonrió emocionado—. ¿Tú no?
Continuará…
No sé si lo han notado, pero tenemos dos casos similares y opuestos al mismo tiempo: Ya estamos seguras de los sentimientos de Yibo hacia Xiao Zhan, pero no conocemos nada sobre su vida privada, hasta ahora todo ha girado en torno a su atención y amor hacia Xiao Zhan.
Por otro lado tenemos a Xiao Zhan, de quien conocemos ya la relación con sus padres y cómo es su entorno, mas no sabemos nada sobre lo que pasa en su mente, no conocemos a ciencia cierta lo que siente por Yibo.
Sus casos están invertidos juju!
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01/02/2020
