Capítulo 22: "Jacuzzi, baile y a la cama"

A Xiao Zhan le pareció una excelente idea. Ya no hacía tanto frío como en otros días, así que podrían usarlo sin problemas.

—Dejé mi traje de baño en casa, no creí necesitarlo.

Yibo alzó una sonrisa de lado y dijo en tono pícaro.

—No lo necesitas.

—¡Desvergonzado! —lo golpeó en el brazo.

—Podemos usar la ropa interior como traje de baño, ¿qué imaginaste? —se burló.

—Nada —desvió la mirada, se había sonrojado un poco.

Fueron a sus habitaciones y se pusieron la ropa interior más holgada que encontraron, lo más similar a un traje de baño convencional. Cada uno se envolvió en su bata de baño y salieron al jacuzzi que habían encendido con anticipación.

Ya había anochecido, así que la vista del cielo nocturno era hermosa. El jacuzzi estaba apartado del resto de la terraza, las paredes de ese pequeño cuarto eran completamente transparentes para apreciar la vista del exterior sin morir congelado en el intento.

Yibo estaba fascinado con la vista, pero con la vista de su Ge Ge en ese traje de baño improvisado. Traía puesto un bóxer ligeramente más holgado que el resto, de color negro para no perder la costumbre. No le pudo apartar la mirada, lo observó de pies a cabeza una vez más. Miró su torso y se relamió los labios inconscientemente. Ya había visto ese torso desnudo cuando grababan la serie, pero esta vez era diferente, se veía un poco más marcado. Bajó la mirada hasta toparse con su ombligo y fue ahí cuando sus mejillas ardieron. Xiao Zhan era todo un hombre, lo notó al ver por enésima vez ese caminito de vellos desde su ombligo hasta su… no pudo ver más allá de su ropa interior, pero ésta de por sí ya estaba bastante abajo. Se miró su propio ombligo y no encontró ningún vello. A veces le preguntaban si se depilaba esa parte en específico, pero no lo hacía.

Le encantaba ver a Xiao Zhan sin camisa, tenía ese aire masculino pero al mismo tiempo adorable. Era una combinación difícil de imaginar, si le pidieran que lo describiera sólo podría decir una cosa: delicioso.

Un poco apenado por sentir la mirada de Yibo, se metió con prisa al agua caliente. Soltó un suspiro lleno de placer al hacerlo.

—Vamos Bo Di, métete al agua. Está deliciosa.

El aludido asintió, aún algo embobado.

Yibo se quitó la bata y dejó ver su cuerpo bien formado.

—Wow… —Xiao Zhan no pudo contener su exclamación, se sonrojó al notar que lo había hecho en voz alta.

Yibo era un joven con un cuerpo espectacular. Su torso y su abdomen estaban perfectamente marcados. Sus piernas, aunque delgadas y de apariencia suave, eran bastante fuertes también.

El menor se había puesto un bóxer negro muy similar al de Zhan Zhan, sólo que un poco más ajustado, dejando muy poco a la imaginación.

—Yibo, en verdad eres lampiño.

El aludido se sentó en la orilla del jacuzzi, sólo sus pies estaban dentro del agua ardiendo, quería probarla antes de meter todo su cuerpo. Pero ante el comentario de él, se congeló en su sitio.

—¿Qué dices?

—Sí —lo miró con confianza, sin ninguna doble intención, de pies a cabeza—. Eres bastante lampiño.

Las mejillas de Yibo enrojecieron.

—No tanto.

Pero en realidad así era. Yibo no era tan velludo como su Ge Ge. Se afeitaba las piernas regularmente, pero aun así no había punto de comparación.

Yibo se puso a pensar en eso, sí, era muy diferente a Xiao Zhan, pues lo notaba en sus piernas, vientre, barba, bigote y… bueno, quizás allá abajo también era así. Ese simple pensamiento lo abochornó bastante.

—¿Por qué te sonrojaste tanto? —se burló Xiao Zhan, salpicándole agua para que ya se metiera. Lo recorrió una vez más con la mirada hasta que notó algo que no había visto antes—. Yibo… ¿Qué es eso? —se preocupó al ver vendajes neuromusculares en todo su muslo derecho y en su rodilla. Eran de color piel, así que no los había notado hasta ahora—. ¿Qué te pasó?

—Me lastimé un poco la semana pasada.

—¿Cómo?

—Estaba practicando una coreografía e hice un mal movimiento, pero estoy bien —le restó importancia y se metió al agua, suspirando con satisfacción al sentir los chorros de agua caliente en todo su cuerpo—. Deja de mirarme con esa preocupación, te digo que estoy bien.

—Hice mal al no darme cuenta, pero debiste decírmelo antes de pedirte que hiciéramos senderismo, incluso fuimos a esquiar —resopló—. Que tonto eres.

—Oye, ya, no te enojes.

—Es que no es justo. Tú siempre estás para mí cuando me siento mal. ¿Por qué no puedo estar para ti en esos momentos también? —preguntó muy en serio.

—Lo siento, sólo no quería preocuparte.

—Prefiero que me digas. ¿Me vas a decir esas cosas de ahora en adelante?

Yibo lo miró con seriedad antes de asentir.

—Lo haré.

Xiao Zhan suspiró.

—¿Por eso cojeabas de repente?

Nuevamente asintió.

—¿Quieres que te dé un masaje?

Los ojos de Yibo brillaron.

—¿En serio?

—No bromeo —se movió hasta sentarse a su lado. Tomó el muslo lastimado y lo subió al suyo para comenzar a darle un agradable masaje—. Cuando te hice cosquillas ahí… ¿No te dolió?

—Un poco —admitió.

—Oh… —se sintió la peor persona—. Lo siento tanto, por favor discúlpame.

—No tienes que disculparte, no pasó nada ma…¡ah!

—¿Duele? —detuvo el masaje de inmediato.

—No… ah… se siente muy bien —admitió. Echó su cabeza hacia atrás y cerró los ojos. El único sonido en ese cuarto era el de las burbujas del jacuzzi y la risita de Xiao Zhan.

—Tienes piel de bebé.

—¿Mh?

—Tan suave —dijo mientras lo acariciaba—. Tus músculos están muy tensos. Trabajas muy duro, Bo Di.

—No menos que tú —recargó su cabeza sobre el hombro de Xiao Zhan. Por su mente pasaron tantas cosas. Quería decirle lo que sentía. Si se sinceraba con él, podría hacer justo lo que se moría por hacer en ese momento. Deseaba con todas sus fuerzas meter las manos al agua, acariciar sus muslos y subir por su vientre, acariciando cada centímetro de piel hasta llegar a su nuca y atraerlo de nuevo a un beso profundo y anhelado.

Suspiró.

Si tan solo tuviera el valor de decirle la verdad.

¿Y si se lo decía ya?

—Zhan Ge.

—Dime.

—Hay algo que quiero decirte, pero no sé cómo —se animó a tomar una de sus manos, la miró largamente, la acarició y al final entrelazó sus dedos dulcemente con los de él.

—Sólo dilo —siguió dándole el masaje con una mano mientras la otra estaba gentilmente enlazada con la de Yibo. Cualquiera que viera eso diría que definitivamente no eran sólo amigos, ahí había algo más, pero ninguno de los dos se animaba a decirlo en voz alta.

—Es muy difícil hacerlo.

—¿Por qué?

Sus voces sonaban tranquilas, estaban relajados y encerrados en su propia burbuja de amor y cariño.

—Porque si te digo esto, puede que termines odiándome.

Xiao Zhan rio.

—Jamás podría odiarte, Wang Yibo, eso te lo aseguro.

Yibo quitó su cabeza del hombro de Xiao Zhan y lo miró a los ojos, vio esa sonrisa que le dedicaba exclusivamente a él y se sintió en paz.

—Pero podría decepcionarte.

—No lo creo.

—Eres una persona muy importante para mí, eso ya lo sabes ¿Verdad? —lo miró a los ojos con nerviosismo.

Xiao Zhan asintió con una sonrisa.

—Así como tú lo eres para mí —se acomodó mejor en el jacuzzi para poder verlo de frente—. Me estás preocupando, dime ya lo que tienes que decir.

Yibo suspiró y tomó suficiente aire.

—Xiao Zhan…

El aludido supo que iba en serio, pues lo había llamado con su nombre completo.

—Yo te quiero… —fue interrumpido por el sonido del celular del mayor, sonaba desde el interior de la cabaña.

—Déjalo que suene —dijo Xiao Zhan—. Dime, por favor.

El teléfono no dejaba de sonar, eso crispó los nervios de Yibo, más aún por el hecho de que no lo habían llamado ni una sola vez desde que llegaron ahí. Seguramente se trataba de algo importante.

—Debe ser importante —dijo, refiriéndose a la llamada.

Xiao Zhan suspiró, salió del jacuzzi y se envolvió en su bata antes de ir a contestar.

Desde dentro del agua, Wang Yibo lo vio tomar el teléfono que estaba en la sala, vio que su expresión se alertó al ver de quién se trataba.

No parecían ser buenas noticias.

Salió del agua y tras ponerse su bata fue tras él. Pero Xiao Zhan al ver que se le acercaba, caminó disimuladamente hacia una de las recámaras de la planta baja. Eso molestó un poco a Yibo, lo siguió en silencio y se quedó afuera de esa recamara luego de ver que se encerraba en ella.

¿Quién le estaría hablando? ¿Por qué habría palidecido tanto?

Estaba muy inquieto mientras consideraba seriamente entrar y ver qué pasaba, pero decidió ser paciente y esperó por él en el pasillo. Fue hasta que no escuchó ninguna voz cuando decidió asomarse sutilmente al cuarto.

Lo primero que vio fue a Xiao Zhan sentado en el borde de esa cama, con los codos sobre sus rodillas y el rostro oculto entre sus manos. No lo pensó dos veces antes de llegar a su lado y rodearlo con un brazo, pensó que estaba llorando, pero notó que no era así cuando levantó su rostro. Se veía tremendamente angustiado.

Necesitaba hacerle muchas preguntas, pero no quería fastidiarlo, así que sólo preguntó:

—¿Qué pasó?

Xiao Zhan soltó un pesado suspiro antes de responder.

—La abogada me llamó para actualizarme. Las cosas no van muy bien allá, no vamos ganando el caso.

Yibo sintió un peso extraño en su estómago al escuchar eso. No, no quería esas malas noticias.

—Prometió hacer todo lo que estaba en sus manos. Pero si no lo ganamos tendré que renunciar a todo.

—Mi agencia te contrataría.

Xiao Zhan sonrió tristemente.

—Sé que lo harían en cualquier otra circunstancia, pero no en esta. Yibo, no les conviene contratarme con un historial así. Si pierdo el caso terminaré tachado como idol conflictivo, y es lo que menos quiero.

Se estaba estresando demasiado.

—Hey, tranquilo.

—Pero… —se le quebró un poco la voz por la impotencia. No pudo continuar.

—Es más fácil aferrarse a los peores escenarios que a la esperanza, lo entiendo —lo abrazó de lado—. Pero nada está decidido aún. Tengamos un poco de confianza ¿Si? —trataba de animarlo por todos los medios posibles. Cualquiera que viera eso, simplemente no lo creería. Esa faceta no la conocía nadie más que su madre.

Xiao Zhan le dedicó una tenue sonrisa opacada por las lágrimas en sus ojos.

—Gracias —fue lo único que salió de su garganta antes de corresponder el abrazo que el menor le daba.

—Sé que no es algo por lo cual animarse, pero… sabes que pase lo que pase me tendrás a mí ¿Cierto?

Xiao Zhan soltó una risita llena de enternecimiento.

—Eres increíble —le dijo simplemente antes de abrazarlo y revolverle el cabello—. Eso me anima, vaya que sí —suspiró.

—¿Quieres volver al jacuzzi?

El aludido negó con la cabeza.

—Bueno, entonces vístete o pescarás un resfriado —lo golpeó en el brazo y lo obligó a levantarse.

Con una leve sonrisa asintió y salió de ahí rumbo a su cuarto. Momentos más tarde los dos se encontraron en la sala, ninguno podía dormir a pesar de que ya era un poco tarde.

Xiao Zhan seguía triste, y aunque trataba de no estarlo, Yibo lo percibía.

Estaban sentados en la sala, viendo algo en la televisión y vistiendo ya sus pijamas. El menor notó que su Ge Ge ni siquiera prestaba atención a lo que veían, estaba ido. No soportaba verlo así. Así que puso un alto a esa situación.

Apagó la tele, encendió el equipo de sonido y vinculó su celular a él. Eligió una canción al azar y se paró frente a Zhan Zhan.

—Ven.

El mayor lo miró con una sonrisilla tímida, pero no tomó la mano que le ofrecía.

—Ven, levántate —insistió.

—¿Por qué?

—Sólo hazlo.

Tomó su mano y se puso de pie.

—Bailemos —comenzó a brincar y correr de un lado a otro, parecía que estaba calentando.

—No tengo ganas.

—Vas a bailar.

—Mejor bailas tú y yo te veo.

—No seas aguafiestas —lo tomó de las manos y las agitó enérgicamente—. ¡Bailemos!

Xiao Zhan en verdad sentía como si le hubieran drenado toda la energía del cuerpo.

—Baila "Swalla" para mí —pidió de pronto, sorprendiendo a Yibo.

—¿Qué? ¿En serio?

—Te vi bailándola en un video, me gustaría verte en vivo —sonrió—. ¿Lo harías?

No podía negarle nada a él, y la prueba estaba en el hecho de que asintió con una sonrisilla ladina antes de buscar la canción y ponerla.

—Lo haré con la condición de que aprenderás los pasos y la bailarás conmigo.

Después de pensarlo un poco, Xiao Zhan aceptó.

La canción empezó y Yibo lo dejó con la boca abierta al mostrarle su coreografía. Los pasos eran tan… ¡increíbles! Xiao Zhan sentía que jamás podría bailar algo así, además de que cada movimiento tenía el nombre de Wang Yibo tatuado en él, era por completo su estilo.

—Ahora ven —lo tomó de una mano y lo obligó a pararse—. Trata de seguir mis movimientos.

Xiao Zhan aceptó con una sonrisa tímida, sabía que no podría igualarlo, pero de todas formas lo intentó. Sin embargo, Wang Yibo era un excelente maestro, y tenía una paciencia infinita cuando se trataba de enseñarle a su Ge Ge.

Entre risas, pasos mal hechos y mucho ejercicio, los ánimos de Xiao Zhan subieron significativamente, por un momento se olvidó de sus problemas y se concentró solamente en aprender de Yibo.

—Zhan Zhan, aprendes muy rápido —lo elogió.

—De todas formas jamás podría superarte, ni siquiera igualarte —admitió con mucha seguridad—. No hay duda de que el baile es lo tuyo.

Esos elogios aceleraron el corazoncito de Yibo. Le respondió con una preciosa sonrisa y un lindo sonrojo en sus mejillas.

—Ge Ge me sobreestima.

—Claro que no —rio y fue a sentarse al sillón.

El asunto legal pasaba a segundo plano cuando ambos se divertían de esa forma. De pronto salió otra canción conocida por ambos. No lo pensaron dos veces antes de levantarse del sillón y bailarla también. Terminaron haciendo a un lado la mesita del centro de la sala y convirtieron ese espacio en una pista de baile frente a la chimenea encendida.

Agitados y ya algo sudorosos, se detuvieron cuando una nueva canción empezó, era bastante lenta y agradable al oído.

Yibo corrió en busca de su celular para quitarla.

—¡No la quites!

El aludido se detuvo en seco.

—Me encanta esa canción —continuó Xiao Zhan—. No sabía que te gustara, es tan… de los 60's.

—La escucho muy seguido —admitió y se sintió feliz al saber que su Ge Ge compartía ese gusto con él.

"The way you look tonight" cantada por Tony Bennett sonaba en el equipo de sonido. La música era tranquila y acogedora, perfecta para ese momento frente a la chimenea, con la luz de la luna entrando por los vitrales.

—¿Me concedes esta pieza? —Xiao Zhan le extendió su mano con caballerosidad. Jamás imaginó que las mejillas de Yibo se tornarían rosadas por ese simple gesto.

—No.

—Hey —le golpeó en el brazo.

—No quiero —rio.

—¿Por qué? —jamás se esperó esa respuesta.

—No quiero —se veía nervioso.

—Ven —lo obligó, tomándolo de la mano para que se acercara a él. Posó su mano derecha en la cintura de Yibo y la izquierda la usó para tomar su mano—. ¿No sabes bailar esto? —se asombró—. Creo haberte visto bailar en parejas más de una vez.

Y tenía razón, Yibo sí sabía bailar en pareja. Sabía baile de salón y todas esas cosas, pero hacerlo precisamente con él lo ponía muy nervioso, como un niño pequeño avergonzado ante su amor platónico.

—No sé dónde poner las manos —admitió al fin—. ¿Tú estás haciendo el papel de mujer?

—No, tú eres la mujer —rio Xiao Zhan.

—No quiero ser la mujer —discutió, haciendo sus manos hacia un lado, evitando tocar a Xiao Zhan. Éste rodó los ojos.

—Bien, bien. Te dejo ser el hombre por esta ocasión ¿Feliz?

Yibo asintió con expresión de un niño mimado que suele salirse con la suya. Así se sintió más cómodo, puso una mano en la cintura de Xiao Zhan y usó la otra para entrelazar sus dedos de forma muy cariñosa e íntima.

Fue entonces que comenzaron a bailar juntos. Sus cuerpos estaban muy cerca uno del otro. Xiao Zhan era más alto, por lo que Yibo tenía bastante cerca el cuello de su Ge Ge, su aroma lo estaba embriagando con locura. Se hipnotizó tanto con él que ni siquiera se molestó en disimularlo.

Xiao Zhan lo notó e hizo lo mismo con él, inclinó su rostro sutilmente para percibir mejor su aroma natural, le gustaba tanto que no se explicaba cómo era posible fascinarse con el aroma de una persona, no sólo con el perfume que usaba, sino su esencia.

Yibo estaba algo nervioso y tenso. Por otro lado, Xiao Zhan se mantenía sereno, no le sorprendía descubrir a su Bo Di olfateándolo y deleitándose con eso. Era raro que Xiao Zhan actuara sorprendido por algo así, al contrario, si se le presentaba una oportunidad no dudaba en tomarla y disfrutarla. Tal como ahora, adoraba verlo nervioso, porque poner nervioso al gran Wang Yibo no era tarea fácil.

Se sentía privilegiado.

Mientras pensaba en eso, de pronto sintió una pisada ¡Yibo, el rey del baile lo había pisado!

—Lo siento —murmuró en voz baja, muy apenado, sólo para volver a pisarlo por accidente.

Xiao Zhan se separó de él y detuvo el baile.

—¿Por qué estás tan nervioso? —se burló un poco, tomándolo de los brazos. Yibo bajó el rostro—. Espera, esto ya no es normal —rio—. ¿Qué te pasa?

El menor soltó un suspiro y se relamió los labios como si fuera una especie de tic nervioso.

—Me da vergüenza.

—¿Vergüenza?

—Me siento tímido al bailar así contigo.

Xiao Zhan rio, pero dejó de hacerlo al ver que no era una broma.

—Oh…

—Por mucho tiempo fuiste mi ídolo.

—¡¿Qué?! —rio con nerviosismo.

—De hecho sigues siéndolo —lo miró y le sonrió tiernamente, incluso había metido las manos a los bolsillos de su pants deportivo. Era increíble verlo así de tímido.

—No te creo.

—¿Por qué te cuesta tanto creerme este tipo de cosas? eres fantástico, guapo, exitoso y muy talentoso. Lo tienes todo —se exasperó un poco.

Xiao Zhan rio.

—Gracias —dio un paso al frente y lo sorprendió al darle un fuerte abrazo.

—No te vayas a volver presumido ahora que te dije esto. Mantén los pies en la tierra, Xiao Zhan —amenazó, más que nada para romper la tensión del momento.

El aludido rio, no era necesario que le dijera eso, y Yibo lo sabía, pues Zhan Zhan siempre había sido bastante humilde en ese aspecto.

—Bo Di —murmuró en voz baja contra su oído—. Dime ¿Quieres que te dé un autógrafo?

—¡Idiota! —se separó de él, lo empujó y se rio con algo de enfado y vergüenza a la vez.

—Lo siento, es broma. Debo decirte que yo siempre te he admirado, por eso me sorprende que digas eso —fue muy sincero, sus ojos grandemente abiertos lo demostraban.

Tal parecía que los dos sentían la misma admiración hacia el otro. Se miraron fijamente durante unos momentos, hasta que la canción terminó y comenzó otra.

—Oh dios, adoro esa canción —Yibo se llevó ambas manos a la cabeza, sonriendo con un sentimiento lleno de nostalgia. Apenas habían sonado los primeros acordes en piano y Xiao Zhan también ya la había reconocido.

Yibo comenzó a cantarla a todo pulmón, tomando su celular como micrófono. Xiao Zhan se sintió dichoso al verlo tan feliz. Él también amaba esa canción, en especial desde que Wang Yibo dijo en una entrevista que la canción perfecta para él era esa, que no podía escucharla sin pensar en él. Eso lo había tomado bastante por sorpresa, y hasta la fecha seguía preguntándose el motivo de esa respuesta. ¿Por qué había elegido esa canción?

Los dos cantaron juntos, Yibo ponía demasiado sentimiento en su interpretación. La verdad era que la había cantado bastante bien.

—Esa canción la conozco —dijo Xiao Zhan cuando la canción llegó al puente musical final.

—¿Si? —se puso nervioso, esperando que no la recordara en serio.

—En una entrevista dijiste que te recordaba a mí.

Yibo se echó a reír, era una risa cargada de nerviosismo. No podía negarlo ahora, tampoco podía escapar de la explicación que debía dar.

—Sí, esa es.

—¿Por qué te recuerda a mí?

—Esperaba que no preguntaras eso —respiró profundo e hizo una mueca chistosa, estaba en apuros.

Entonces soltó la respuesta que había planeado desde ese día, en caso de que su Ge Ge le preguntara.

—Porque habla de un chico ingenuo y demasiado bueno.

—¿Es por eso? —alzó una ceja, incrédulo.

—Lo es —no, no era sólo por eso.

La canción hablaba del amor de dos personas, un amor que ya no podía ser. Y del hecho de que uno de ellos no podía olvidar y suprimir ese inquietante amor que extrañaba tanto. Sin embargo, no iba a hacer nada, iba a aprender a vivir con ese dolor de no tener a la persona amada, consolándose por el hecho de que estaba mejor con alguien más.

—Es una canción muy triste —murmuró Xiao Zhan con una expresión desconcertada.

—¿Tú crees?

—¡Claro que sí! ¿No has prestado atención a la letra?

Vaya que sí, esa canción la escuchaba de noche y de día desde que la relacionó con Xiao Zhan.

—Es tan triste que esa persona extrañe tanto a su persona amada y que no haga nada al respecto, prefiere dejarlo pasar, y sufrir por ello. Es terrible.

Yibo lo pensó unos momentos antes de argumentar.

—Es así porque no se atreve a arruinarle la vida a esa persona amada —se puso muy serio, explicando su argumento—. Si lo busca… su vida dejaría de ser tan afortunada como lo es sin él. Están mejor así, separados.

—Es estúpido.

—Es amor.

Ambos se miraron con seriedad unos momentos, en silencio y escuchando la canción de fondo.

"sin poder escapar del dolor. No es necesario volver a repetirlo, ahora sólo espero que el dolor me haga sentir mejor. De cualquier forma no puedo conservar tu amor."

—Es tan triste… —murmuró Xiao Zhan, escuchando la última estrofa—…duele sólo imaginarlo.

—Duele más vivirlo —aceptó con una mueca de tristeza y resignación.

Hasta ese momento Xiao Zhan se percató de algo.

—¡Oh! Que insensible he sido, tú… ¿te sientes así? —se le partió el corazón.

Yibo lo miró profundamente, pero no respondió. Estaba cada uno en un sillón, separados.

—Sí —admitió.

—Lo siento tanto —no se animó a preguntar de quién se trataba. Eso sólo lo hizo crearse dudas.

—Te disculpo si cantas una canción para mí, canta Wuji.

Xiao Zhan le hizo una mueca de enfado.

—¿Por favor? —insistió mientras buscaba en su celular la pista de la canción.

—Cantarás conmigo.

—¡Acepto!

Puso la canción, y esa noche de baile se convirtió muy pronto en noche de karaoke.

Cantaron juntos al principio, pero Yibo dejó de hacerlo y se le quedó mirando.

—Wow… —no tenía palabras para describir lo que le hacía sentir el canto de Xiao Zhan—. ¿Es muy tarde para aceptar ese autógrafo?

Lo dijo tan en serio que Xiao Zhan se echó a reír, inclinándose sobre su estómago por la intensidad.

—No es para tanto —se restó importancia, como siempre.

Si tan sólo pudieras verte con mis ojos, entenderías tantas cosas —pensó Yibo, completamente enajenado viendo a su Ge Ge.

Entrada la madrugada, deciden que es tiempo de ir a la cama. Ya se sentían cansados, pero Yibo sabía que no podría dormir a menos que alguien lo acompañara.

—Zhan Zhan…

—¿Puedo dormir contigo? —se adelantó con una sonrisa. Yibo asintió enérgicamente. Los dos entraron a la habitación principal y se metieron a la cama. Esta vez no durmió cada uno en un extremo, no, ahora desde el principio Xiao Zhan buscó el cuerpo de Yibo para sentir su calor.

—Me disculpo con anticipación por si acaso yo… —fue interrumpido.

—¿Por si me das patadas? —rio Xiao Zhan.

—No —se escabulló entre las sábanas hasta encontrar el torso del otro y acomodar su cabeza sobre uno de sus costados—. Espero que no te moleste, y si te molesta… pues ni modo, ya me acomodé.

Xiao Zhan soltó una risa encantadora que hizo vibrar su caja torácica. Yibo sonrió de lado por ello, posó una mano sobre el estómago de Xiao Zhan y suspiró pesadamente, estaba tan cómodo así que podría quedarse de esa forma toda su vida.

—No me incomoda, te lo he dicho antes, y lo repito: nada de lo que haces me molesta —acarició su cabello con cariño—. Siéntete en libertad de hacer lo que gustes.

—Espero que no te arrepientas luego de decir eso —rio.

—No lo creo —bostezó e inmediatamente giró su cabeza hacia la puerta cuando escuchó el ruido del collar de Nut. La pequeña entró a la habitación y brincó a la cama—. Hola bebé —le hizo ruiditos con la boca para que se acercara a él y durmiera a su lado, pero eso no pasó. En vez de eso, la gata caminó hacia el otro y se acurrucó en el pequeño espacio que había entre el vientre de Yibo y el costado de Xiao Zhan.

—Me quiere más que a ti.

—Traicionera —dramatizó el mayor, rio un poco antes de soltar un pequeño suspiro—. Bo Di.

—¿Mh?

—Ya dormiré —volvió a bostezar.

—Descansa —movió el pulgar de la mano que descansaba obre su vientre, acariciándolo con sutileza y cariño.

No pasó mucho para que los tres terminaran profundamente dormidos. Durante la noche se removieron en la cama, pero en ningún momento dejaron de buscar el calor del otro.

Los dos estaban conscientes de que esos cariños y caricias habían sobrepasado la línea de "Amistad" desde hace mucho tiempo, pero ninguno se atrevía a ser el primero en admitirlo por miedo a lo que tendrían que enfrentar. ¿Y si mejor sólo se quedaban así? Dándose leves muestras de cariño, disfrutando de la compañía del otro sin que el mundo se les viniera encima. Podrían ser "amigos" y nadie los juzgaría. Pero ¿Sería eso suficiente?

Continuará…

No, no sería suficiente!

Ellos tienen que ser pareja! Novios! Esposos! Y padres de hijos!

08/02/2020