Capítulo 28: "Nuevo manager"

Trabajo, trabajo y más trabajo para los dos. Llegó una temporada muy productiva en el ámbito del espectáculo y eso les trajo mucho trabajo. Estaban felices por ello, excepto por el hecho de que habían transcurrido ya varias semanas y no se habían vuelto a ver. Se estaban volviendo locos, más aún después de lo que vivieron en su último encuentro.

Mitigaron esa ansiedad tratando de estar en contacto todos los días por medio de mensajes, llamadas o video llamadas por las noches. Pero terminaban tan cansados que a veces era uno u otro el que se quedaba dormido durante la llamada. A Xiao Zhan le tocó ver cómo su amado cayó rendido al sueño una noche después de trabajar todo el día.

—Descansa, amor —le susurró con cariño, solamente porque sabía que estaba bien dormido. Aún no se atrevía a llamarlo así mientras estuviese despierto. Lo cual era gracioso, pues se decían abiertamente cuánto se amaban, pero ninguno llamaba al otro con nombres dulces. Bueno, a excepción de "pastelito", nombre que Xiao Zhan usaba para molestarlo.

En una de esas largas llamadas que compartían, Yibo tuvo que informarle algo.

—Mao y Wen Pei lo saben todo.

—¿A qué te refieres?

—Lo nuestro, lo han sabido todo el tiempo —suspiró—. Son unos metiches.

Xiao Zhan rio.

—Imaginé que lo sabrían, son las personas más cercanas a nosotros, son como nuestra familia.

Yibo sonrió de lado, tenía razón.

—Me hicieron preguntas muy incómodas. Querían saber si tú y yo cogimos —dijo, sin limitaciones ni pudor. Xiao Zhan casi se asfixia con su propio oxígeno cuando lo escuchó decir eso.

—¡Yibo! —lo regañó con tono discreto y divertido al mismo tiempo.

—Estoy solo en casa, nadie me escucha —aseguró.

Xiao Zhan suspiró.

—¿Y qué les dijiste?

—Que se imaginaran lo que quisieran.

El mayor se echó a reír, esa era una respuesta muy típica de él. La verdad era que lo admiraba, admiraba ese valor que tenía para responder sin freno alguno.

—De todas formas no lo hicimos —murmuró el menor por lo bajo.

—Pero hicimos otras cosas —se sonrojó tiernamente.

Yibo no podía verlo, pero por el tono que usó supuso que estaba avergonzado.

—Me gustaron mucho esas cosas, hay que repetirlo, y mejorarlo —dijo, en tono sugerente.

Zhan Zhan rio.

—Zhan Ge, quiero verte —suspiró.

—Iré este fin de semana.

—¿¡En serio!?

—Pásame la dirección de tu departamento.

—¡Sí! —inmediatamente se la envió por mensaje—. Listo.

—Estaré ahí el sábado por la mañana ¿Tienes algo que hacer?

—Esperar a que llegues, sólo eso. ¿No quieres que vaya por ti al aeropuerto?

—Iré con Mao, creo que él sabrá cómo llegar a tu casa —rio.

—Bien, entonces aquí te espero —accedió al saber que estaría seguro—. Zhan Ge.

—Dime.

—¿Podemos hacerlo completo está vez?

—Yibo… —suspiró después de unos segundos de silencio—. ¿Puedes dejar de pensar en eso?

Se sintió un hipócrita al pedirle aquello, pues él no había parado de pensar en ello desde San Valentín.

—No me digas que tú no piensas en ello.

—Touché.

—¡Lo sabía! —rio—. ¿Entonces?

—Sólo si me dejas ir arriba.

—Zhan Zhan, no.

—Entonces no.

—Eres cruel.

—Ya veremos —rio más. La verdad era que ambos tenían algo de miedo. ¿Y si dolía? ¿Y si no les gustaba? Ni siquiera sabían cómo se hacía exactamente.

—Piénsalo —le dijo con una sonrisa que Xiao Zhan no pudo ver, éste suspiró.

—Tú también piénsalo.

—No hay nada qué pensar.

Los dos suspiraron al mismo tiempo, prefirieron cambiar de tema, ya se preocuparían por eso cuando llegara el momento.

—Yibo, tengo que irme. Debo alistarme para una reunión que tengo.

—¿Con quién?

Xiao Zhan rio.

—Con mi nuevo manager.

—Oh, genial. ¿Mao te acompañará?

—Sí, vendrá por mí más tarde.

—Bien. ¿Ya tomaste tus vitaminas?

—Sí, papá, sí.

—Sólo me preocupo por ti.

—Lo sé —sonrió sinceramente, con su corazoncito acelerado—. Gracias por eso.

—Zhan Ge.

—Te amo —se adelantó a decirle.

—Te amo —soltó en un suspiro—. ¿Hablaremos esta noche?

—Claro, te contaré cómo es mi nuevo agente.

—¿Y si es Wen Pei? —preguntó de pronto.

—No lo creo. No puede ser agente de dos personas al mismo tiempo ¿O sí?

—No lo sé, pero sería genial. Hoy no está en la ciudad porque dijo que tenía que ir de urgencia a Beijing.

—Sospechoso.

—Quizá sí sea él.

—Ya lo veremos. Bueno, me voy, tengo que bañarme.

—¿Me puedo bañar contigo?

—¡Ya tengo que irme! —rio. Cada vez les era más difícil despedirse.

—Ve, hablamos en la noche.

—Te quiero, adiós —colgó antes de que le dijera algo más, ya se le había hecho bastante tarde.

Se metió a bañar y no pudo evitar suspirar al mirar aquella pared contra la que lo apresó Yibo hace semanas. Quería y necesitaba repetir ese momento.

Con eso en mente se duchó y terminó de arreglarse con rapidez. Una gran ventaja para él era que no usaba maquillaje a menos que fuera estrictamente necesario, y ese día no lo era, así que pudo estar listo pronto. Sólo le quedaba esperar pacientemente a que Mao llegara por él.

Durante su espera tuvo la gran idea de hacer algo de investigación en internet, necesitaba saber ciertas cosas antes del siguiente fin de semana.

La información que encontró era tan explícita y detallada que se quedó boquiabierto. Estaba tan concentrado en eso que no se percató del momento en el que Mao tocó el timbre, y al no recibir respuesta usó su propia llave para entrar, topándose a Xiao Zhan completamente sonrojado mientras miraba su celular.

—Hey —lo saludó, haciéndolo saltar del susto en su propio lugar. Inmediatamente bloqueó su teléfono y lo bajó.

—Hola.

—¿Yibo te envío nudes? No me extrañaría, le encanta ser exhibicionista. Aunque desde que te conoció se volvió un poco más recatado en ese aspecto, ya no enseña sus abdominales en todos las presentaciones —su monólogo se alargó tanto que Xiao Zhan no supo qué responder, seguía en shock después de lo que vio en ese sitio web—. ¿Sí te envió nudes? —se asombró y se acercó a él en un vano intento de ver lo que tenía en la pantalla, pues ya la había bloqueado.

—¿Qué? ¡No! —se avergonzó más.

Mao lo miró con una extraña expresión.

—¿Estás bien?

—Sí —sonrió.

—¿Qué sucede? —se sentó a su lado en el sillón, se les estaba haciendo tarde, pero en verdad estaba preocupado por él.

—Todo está bien, sólo estoy algo… confundido —se rascó la cabeza.

Mao alzó una ceja. No insistió más, sabía que si era algo grave, él se lo diría. Confió en Xiao Zhan y lo dejó en paz por el momento.

—Bueno, vámonos que se hace tarde.

—Sí —sonrió y se levantó aún con esa expresión algo descolocada.

Cuando llegaron a la agencia, todos se portaron bastante amables con ellos. La jefa y dueña del lugar citó a Xiao Zhan en su oficina y le agradeció por haber aceptado su propuesta. Le confesó que desde que lo había conocido había deseado reclutarlo en su equipo.

Feliz, Xiao Zhan agradeció todas las atenciones y fue llevado para conocer a su nuevo manager.

Cuando entró a la sala de conferencias y vio a Wen Pei sentado en una de las sillas de la gran mesa, casi se fue de espaldas.

—¡Xiao Zhan! —saludó alegremente—. Ven, siéntate.

—¿Tú serás mi nuevo agente?

El aludido sonrió de oreja a oreja.

—¿Te gustaría?

—Sí, por supuesto.

—Pues me temo que no lo seré, ya tengo suficiente con el mocoso que me tocó —sonrió.

Xiao Zhan contuvo sus ganas de reír sin mucho éxito. La verdad era que ya había visto cómo era la relación entre Yibo y su agente, los envidiaba.

—Pero tuve que hacer un viaje de emergencia a la ciudad y supe que estarías por aquí hoy. Vine a saludarte y a desearte suerte.

—Oh, gracias —sonrió ampliamente, sintiéndose bastante bienvenido.

—Y también aprovecharé para presentarte a tu nueva agente.

Xiao Zhan se emocionó.

—¿Cómo es ella?

—Es hermosa.

—No, me refiero a si es buena, estricta ¿Es despiadada?

—No has tenido buenas experiencias con tus managers, ¿Cierto?

El otro asintió suavemente.

—Pues ella… digamos que es muy mala, no tuviste tanta suerte. Es muy exigente y no te dejará descansar mucho.

Xiao Zhan se desanimó bastante.

—Oh… ¿En serio? —comenzó a preocuparse.

—Es su primera vez siendo manager, pero es bastante experimentada en el ámbito artístico. Es cantante.

—¿Quién es? —tenía mucha curiosidad.

—No te diré, quiero que sea una sorpresa.

—¿La conozco?

—Ella a ti sí, entró a trabajar a esta agencia sólo porque vio que te reclutamos. Su única condición al firmar su contrato fue que te quería a ti.

Eso sólo incrementó más la curiosidad en él. Debía ser una persona muy importante, pues se atrevió a ponerle condiciones a una empresa tan poderosa como esa.

—Dime quién es —pidió con una gran sonrisa. Pero Wen Pei se rehusó.

—Ya está llegando —leyó un mensaje de ella en su smartwatch.

En ese momento la puerta de la sala se abrió con firmeza, dejando ver a una hermosa y elegante mujer.

—Una disculpa por la demora —les sonrió a ambos y miró detenidamente al más joven—. Hola Zhan Zhan.

Al aludido casi se le salieron los ojos al verla.

—¡Na Ying Jie! —se levantó de su silla y fue a saludarla como era debido.

—Mi Zhan Zhan, ¿Cómo has estado? —recibió su abrazo con mucho cariño, correspondiendo con el mismo amor.

—Muy bien —se separó del abrazo, pero no soltó sus hombros. La miraba con un asombro inmenso—. No te veía desde…

—Desde que terminamos las grabaciones de Our Song el año pasado. Lo sé —sonrió y tomó su mejilla, mirándolo con algo de tristeza—. Escuché todo por lo que has pasado, vaya lío.

—Pero ya se ha solucionado. No me digas que tú serás mi…

—Soy tu nueva agente —alzó el mentón con dignidad, pero terminó esbozando una linda sonrisa.

Xiao Zhan volvió a abrazarla. No podía ser más bendecido.

—He decidido probarme como manager, de algo deben servir todos mis años de carrera ¿No?

Xiao Zhan asintió efusivamente, mirándola aún como si no pudiera creerlo.

—¿Qué ocurre? —inquirió ella al notar su mirada.

—Nada, es sólo que no puedo creerlo. Wen Pei me dijo que mi agente era muy mala —rio—. Que gran mentira.

Los dos miraron al aludido, quien seguía sentado en su silla, viendo la dulce escena con una gran sonrisa. Na Jie lo miró con reproche antes de terminar riendo.

—Bueno, vámonos ya que tenemos que organizar la agenda de las próximas semanas ¡Hay mucho trabajo por hacer!

—No te mentí cuando dije que no te dejaría descansar —dijo Wen Pei, levantándose de su silla y despidiéndose de ambos.

Xiao Zhan rio.

—Salúdame a Yibo.

—Seguro —le guiñó un ojo y salió.

Entonces Na Jie tomó a Xiao Zhan de la mano y se lo llevó a la mesa, se sentaron uno junto al otro y lo miró seriamente.

—Antes que nada, Zhan Zhan, quiero decirte que haré todo lo que esté en mis manos para que tu éxito siga en aumento, pero antes de eso pondré tu salud como prioridad. Solicité tu informe médico, así que estoy enterada de muchas cosas —dijo esto último en tono de reproche.

Él se puso algo nervioso, había olvidado que al firmar el contrato con esa nueva agencia, serían ellos los que tendrían derecho a ver en sus registros e informes médicos también.

—Ya estoy bien.

—Aún tienes anemia —dijo mientras revisaba los informes que le habían mandado por correo. Le habían hecho un chequeo general cuando recién lo contrataron.

—Pero ya no es tanto como antes, estoy mejor —sonrió—. Lo prometo.

—Y vas a estar mejor —le sonrió casi con malicia antes de sacar algo de su bolso—. ¿Desayunaste?

—No.

Na Jie frunció el ceño y lo miró con enojo.

—¡Por eso te enfermas! Ten —le extendió un lindo contenedor. Xiao Zhan lo abrió y se maravilló.

—¿Hiciste esto para mí? —se conmovió.

—Imaginé que no habrías desayunado —suspiró—. Te citamos muy temprano ¿Verdad? —rio.

El aludido asintió sin dejar de ver ese desayuno balanceado y sabroso.

—Come mientras te explico las actividades de esta semana. Tienes ya muchas solicitudes y trataremos de tomar todas las posibles. Entre ellas hay solicitudes para comerciales, presentaciones, conciertos, firma de autógrafos, entrevistas, invitaciones a programas de radio y programas de televisión como Day Day Up, también… —fue interrumpida.

—¿Day Day Up? —preguntó con sus ojitos iluminados, con los palillos aún en los labios.

—Sí, pero ya fuiste un par de veces, así que no le daremos tanta prioridad.

—Me gustaría ir.

Na Jie lo miró con algo de sorpresa, pero ésta se disipó cuando recordó que cierto chico era parte de los anfitriones del programa.

—Sólo quieres ir por Yibo ¿Verdad? —rio.

Xiao Zhan se quedó callado y siguió comiendo, prefirió hacer como que no escuchó. Pero ella no quitó el dedo del renglón.

—He notado que son muy cercanos, y la gente aquí me ha dicho lo mismo.

—¿Hm? ¿En serio? —contuvo su risa nerviosa.

—Sí, por eso decidimos que estarán juntos en más eventos y programas.

De nuevo, Xiao Zhan dejó de comer y la miró con un asombro infinito.

—Pero… querían separarnos debido a los… —fue interrumpido.

—A los rumores, lo sé. Pero Wen Pei y yo hablamos con los altos mandos de la agencia. Ahora que los dos están en la misma empresa es más fácil tomar ese tipo de decisiones, y se decidió que no se les va a separar, de lo contrario la gente comenzará a prestar aún más atención y esos rumores incrementarán.

Xiao Zhan lo analizó, sí, tenía razón.

Eso lo hacía tan feliz.

—Gracias —esa simple palabra tenía un trasfondo que ni la misma Na Jie logró entender.

—Además, sería una lástima tener que separar a unos amigos tan íntimos como ustedes, ¿No crees?

Xiao Zhan tragó con dificultad ante esas palabras, trató de actuar lo más normal posible.

—Sí —sonrió.

Na Ying Jie comenzó entonces a formar su itinerario para esa semana, tendrían días muy ocupados, pero ella se encargaría de hacer la carga lo más ligera posible.

Esa noche Xiao Zhan llegó a su departamento y se comunicó de inmediato con su amado, feliz, le dio la buena noticia.

—¡No puede ser! ¿Es en serio? —se emocionó. Yibo amaba a Na Ying Jie, la amaba porque desde que supo que era casada y con hijos, sabía que no podría llegar a tener nada con su Ge Ge, sí, así de celoso podía llegar a ser. Además, estaba seguro de que ella cuidaría muy bien de él.

—Yo me sorprendí igual que tú —sonrió a la pantalla, se acercó un poco y miró mejor a su novio—. Yibo, te ves cansado.

El aludido se pasó una mano por la cara, intentando espabilarse un poco, y entonces le sonrió.

—Tuve un día largo —su sonrisa se amplió un poco—. Ya quería verte —suspiró.

—Falta poco para vernos —le recordó. Tomó su celular y se fue directo a su cuarto, se tumbó sobre la cama y mantuvo siempre el teléfono a una distancia prudente para que Yibo lo pudiera ver a través de la cámara.

—¡Sí! —no se atrevió a decirle que era su motivación para levantarse cada mañana—. Necesito que llegue ese día. ¿Qué quieres hacer cuando nos veamos?

—Un beso —dijo simplemente. Eso tomó desprevenido al menor, quien sólo se sonrojó un poco y tartamudeó.

—N-no me refería a eso —sonrió—. Pero también quiero un beso. Espera… ¿Por qué sólo uno?

Xiao Zhan rodó los ojos.

—Todos los que quieras, te daré todos los que quieras —rio. Esa risa fue como música para los oídos de Yibo. Éste sonrió como tonto mientras lo veía ya acostado en su cama. No tardó mucho en hacer lo mismo—. ¿Ya te vas a dormir? —preguntó al ver que se metía a la cama y se cubría con las sábanas.

—No —sonrió—. Quiero hablar más contigo. Cuéntame sobre tu día.

—¿Estás seguro?

Yibo asintió al mismo tiempo que acomodaba su cabeza sobre la almohada y el celular junto a ella.

—Bien —comenzó a contarle su día. Pero entonces el menor fue cerrando poco a poco los ojos, hasta que no los volvió a abrir—. Di Di.

—Mhn… —respondió sin abrir los ojos.

Xiao Zhan soltó una risita.

—Yibo, eres muy lindo cuando duermes.

—Mh…

—¿Me escuchaste?

—Mjm.

—Mejor duerme, apaga la luz y la televisión para que descanses mejor —le recomendó con voz tranquila, pero Yibo ya no respondió.

Xiao Zhan terminó suspirando, deseando estar ahí para apagarle las luces y arroparlo antes de acurrucarse a su lado. Su corazón dolió de tanto anhelar aquello.

—Yibo… te quiero —susurró muy bajito. No se esperó que el otro esbozara una tonta y tierna sonrisa entre sueños—. Voy a colgar. Te quiero mucho, descansa —acarició la pantalla de su celular, deseando sentir su piel en vez del cristal.

Soltó un pesado suspiro y finalmente terminó la llamada. Su corazoncito se apachurraba por la tristeza de no tenerlo cerca.

Se fue a dormir con la esperanza de que esos días se fueran volando para ver a su amado lo antes posible. Ni siquiera sabían qué harían juntos ese día, bien podrían pasársela encerrados en un cuarto a solas y serían felices.

Sonrió por ese pensamiento tonto y acomodó un brazo bajo su nuca, mirando infinitamente hacia el techo. A su mente llegó cierto pensamiento. La última vez que se vieron hicieron un acuerdo: tendrían sexo en su próximo encuentro. Pero el problema era que tenía nula experiencia en cuanto al sexo entre hombres, y haberlo hecho con mujeres ayudaba, pero no le solucionaba las dudas que tenía.

Esa mañana había entrado a ciertos foros y sitios web en donde describían detalladamente, paso a paso, cómo tener relaciones sexuales con otro hombre. Su ritmo cardiaco se aceleraba de sólo recordar las imágenes tan explicitas que encontró, y su piel se puso de gallina al pensar en que alguno de los dos debía ceder. Para ser sincero, él no quería que Yibo lo penetrara, lo amaba mucho, sí, pero dejar que él metiera su…

De nuevo tuvo escalofríos.

Pero entonces recordó el momento que pasó con él en la regadera. Había sido muy placentero y excitante sentirlo en su trasero, pero sólo se había frotado contra él, nada más. Eso se sentía bien, la penetración era algo de otro mundo para él.

Suspiró pesadamente.

Todavía tenía esperanzas de convencerlo para que él cediera, aunque se le hacía un poco injusto orillarlo a eso.

Se revolvió el cabello con fastidio antes de optar por dormir, pero lamentablemente no lo logró en varias horas, terminó buscando más información en internet, tratando de convencerse de que no era tan malo ceder ¿O sí?

Su cabeza se llenó de tantos ejemplos gráficos que terminó soñando con ello, a la mañana siguiente despertó con una gran erección bajo su pijama, erección que disipó con un baño frío porque no tenía tiempo de prestarle la atención debida. Tenía que alistarse para su primer día trabajando junto con Na Jie. Ésta le había prometido balancear su horario para que no fuera tan cansado, y así fue, pero el trabajo le seguía lloviendo.

Esos días estuvieron llenos de trabajo, tanto para Xiao Zhan como para Wang Yibo. De nuevo sólo tenían oportunidad de charlar un par de horas al día, antes de irse a dormir, pero había ocasiones en las que Xiao Zhan terminaba tan cansado que se quedaba dormido mientras hablaban por teléfono, o era el mismo Yibo quien le pedía cortar la videollamada al notarlo cansado.

—Necesitamos vernos pronto —suspiró Xiao Zhan, mirándolo con una sonrisa a través de la pantalla.

—Sobre eso… —se mordió los labios y alzó ambas cejas.

—¿Qué pasó?

—No podremos vernos este fin de semana —suspiró—. Tengo que viajar al otro lado del país.

—Oh… —se desanimó como pocas veces, había estado esperando el fin de semana por días—. Entiendo, no te preocupes.

Yibo se veía frustrado y hasta un poco malhumorado.

—¿Qué tal el siguiente fin de semana?

—No podré, grabaremos un episodio de Day Day Up.

—¿Y el siguiente?

—Tampoco —se rascó la cabeza con ansiedad—. ¿Y si voy a visitarte entre semana?

—Tengo mi agenda llena. Pero hey, no te desanimes, Na Ying me dijo que Wen Pei y ella están buscando la manera de que estemos juntos en más eventos y programas.

—Pei me dijo lo mismo —al fin sonrió.

—Ella me dijo… —rio—… me dijo que sería una lástima separar a unos amigos tan íntimos como nosotros.

Yibo se echó a reír.

—¿Y qué le dijiste?

—¡Nada! Sentí pánico —se pasó una mano por el cabello—. Ya es suficiente con que Wen Pei y Mao lo sepan.

—Tienes razón.

—Aunque estoy seguro de que Na Ying no nos juzgaría, ella es muy buena.

—Lo sé —sonrió al ver cuán feliz se ponía cuando hablaba de su agente, en verdad la quería.

—Por cierto, hablé con mamá y me dijo que te vio muy delgado en televisión —rio—. Dijo que quiere que vayas a casa para que pruebes de nuevo su comida.

Yibo se llenó de ternura, pero contuvo un poco su emoción a pesar de que el corazón le latía con locura.

—¿Quiere engordarme?

—Si pasas unos días en casa y comes la comida para engordar de mi madre, sí, te engordaría —rio al recordar los platillos súper saludables y cargados de vitaminas que hacía su mamá especialmente para él—. Ya que estamos hablando sobre ello —se acercó más a la cámara y le sonrió suavemente—. ¿Te gustaría pasar unos días en mi casa, con mis padres?

El aludido palideció.

—¿Qué? ¿En serio?

—Sí, mis padres te estiman mucho y me han pedido que vaya a visitarlos, me gustaría llevarte conmigo la próxima vez que vaya a Chongqing.

—Sí, sí. Me encantaría —respondió rápidamente—. Vaya… ya quieres que conozca más a tus padres —sonrió con galantería, poniendo nervioso a su amado.

—Yibo, yo voy muy en serio.

El corazón del menor se detuvo por un momento ¡Él también iba muy en serio! Pero nunca esperó escuchar esas palabras salir de él, de esa forma. Se llevó una mano al rostro, conmocionado.

—¿Estás bien? —inquirió al verlo así. Yibo sólo asintió—. ¿Seguro?

—Sí —le dejó ver su sonrisa—. Ya quiero que tu mamá me ponga en engorda.

Xiao Zhan se echó a reír.

—Ge Ge, sobre eso… ¿Has pensado en nuestros padres?

—¿En decirles sobre nuestra relación? —se estremecieron de sólo pensarlo.

Yibo asintió.

—Sí, lo he pensado desde San Valentín.

—¿Tú qué harás?

—No puedo decirles.

El corazón de Yibo se rompió un poco. Pero lo entendía.

—No aún —corrigió—. Pero definitivamente se los diré en algún momento —suspiró pesadamente—. Tengo que pensar en la manera de hacerlo, no creo que lo tomen muy bien al principio, pero sé que terminaran entendiendo. O eso espero.

—Yo también espero eso, tus padres son muy buenos, me caen bien.

Xiao Zhan sonrió por eso, claro que sí, todo mundo amaba a sus padres. A su padre todos le tenían miedo al principio, hasta que lograban conocerlo más y veían la calidad y amor de persona que era.

—Yo no sé si saldré vivo al decirle a mi padre.

El mayor rio, pero su risa se detuvo al notar que no bromeaba.

—Es un hombre muy estricto y bastante anticuado, no está de acuerdo con este tipo de cosas. Si se llega a enterar… no, no sé qué haría —apretó sus manos con fuerza, comenzaba a sentir un miedo terrible—. Xiao Zhan, yo te quiero mucho, lo sabes bien, te amo —se sonrojó al decirlo así tan de pronto, el otro le sonrió de una forma muy bonita.

—Lo sé.

—Pero no puedo decirle a mi padre ahora, tampoco sé si podré decirle después. ¿Está bien si no lo hago?

—Yibo, es tu decisión, no me voy a enojar si decides no hablar de esto con tu padre. No lo conozco, así que no puedo opinar mucho, pero… —lo pensó unos momentos—. Si tú sientes que no es buena idea, te apoyo. No me voy a molestar ¿De acuerdo?

Yibo soltó un pesado suspiro, se había quitado una gran carga de encima.

—Gracias, Zhan Ge.

Xiao Zhan extendió su mano hacia la pantalla y la acarició, se moría por apretarle una mejilla.

Esa noche se despidieron con la promesa de verse pronto, pero sin saber cuándo lo harían. Sus agendas estaban llenas y sus vidas ocupadas no les permitían darse un respiro para viajar esos cientos de kilómetros y poder verse. Tenían que conformarse con videollamadas y chats.

El fin de semana llegó, Yibo ya se dirigía a la sala del aeropuerto que le correspondía. Iba acompañado sólo de Wen Pei, y ambos iban muy bien camuflados con el resto de la gente, nadie los reconocería.

Yibo vestía como un civil común y corriente, portaba su cubre bocas negro y una gorra que tapaba el resto de su cara. Lo único que se veía eran sus pequeños y lindos ojos, sin una pizca de maquillaje y un poco ojerosos. De esta forma era irreconocible para todos, o casi todos.

—Iré a registrar tu equipaje —le quitó las maletas.

—Sí, como sea —respondió sin mirarlo, estaba muy ocupado viendo su celular, y se encontraba de un pésimo humor. Wen Pei sólo suspiró y rodó los ojos antes de ir a hacer su trabajo. Cuando volvió se encontró a Yibo todavía molesto y sin dejar de mirar el teléfono.

—No te enojes así —se sentó a su lado y vio que aún estaba de muy mal humor—. ¿No te responde los mensajes?

—No lo hace —frunció el ceño.

—Quizás está ocupado preparándote una sorpresa.

El aludido alzó una ceja y lo miró con fastidio, sus palabras no lo ayudaban en nada.

Wen Pei de pronto suspiró y se recargó contra el respaldo de su asiento. Yibo lo miró de reojo y notó algo extraño, no se veía bien.

—Hey ¿Qué ocurre? —dejó su teléfono de lado y le prestó su total atención.

—No me siento bien —admitió el agente.

—¿Qué tienes? —se angustió.

—Creo que… se me bajó el azúcar.

Yibo se alarmó ¿Y eso cómo se combatía? ¿Qué debía hacer?

—¿Qué hago? ¿Te busco un médico? —se preocupó en serio, puso una mano en su frente, buscando más síntomas de manera torpe y tierna, pero no sintió nada extraño.

—Necesito… —cerró los ojos—…algo dulce, una bebida, o algo —se llevó una mano a la cabeza.

—¡Vuelvo en un momento! Quédate aquí —apretó su hombro y salió casi corriendo en busca de una cafetería o una máquina de bebidas, algo.

Wen Pei se quedó en su asiento, con un nudo en la garganta al ver la sincera preocupación de Yibo por él. Pensó que lo ignoraría y le diría exagerado, o esperaba que le hiciera muecas, pero no fue así.

Sintiéndose un poco culpable, tomó su celular y envió un mensaje que cambiaría las cosas drásticamente en ese momento.

"El león salió de la cueva" fue el mensaje que Wen Pei envió a cierta persona. Soltó un suspiro cuando lo envió, buscó con la mirada a Yibo pero no lo halló, sólo esperaba que todo saliera bien.

Yibo seguía buscando algún lugar donde vendieran bebidas o cualquier cosa dulce, pero era tan temprano que incluso la mayoría de las tiendas estaban cerradas.

¡No hay ni siquiera una máquina expendedora! —se exasperó mientras buscaba con frenesí. Su amigo se sentía mal y él no podía hacer nada.

Estaba tan concentrado, angustiado y desesperado, que no se dio cuenta cuando alguien se acercó a él desde atrás y lo tomó bruscamente del codo antes de arrastrarlo lejos de la poca gente que había a esa hora en el aeropuerto.

Yibo se giró, molesto por el atrevimiento, estaba listo para golpear a esa persona, pero se congeló en su sitio cuando lo vio.

—Cuanto tiempo ¿no? —sonrió de lado.

—Tú… —la sangre se le fue hasta los pies.

Continuará…

Na Ying Jie, para las que no sepan, es una hermosa mujer, cantante profesional. Ella participó con Xiao Zhan en un programa de canto llamado "Our Song" en China. Pueden Googlearla y la encontrarán. Me encantó la idea de ponerla a ella como agente de nuestro roll de canela, quién mejor que ella? Nadie!

En cuanto a Xiao Zhan… el nene ya está buscando información sobre cómo tener sexo con su amado. ¿Qué resultados irá a tener esto? Les aseguro que serán resultados sexuales jajaja. Y Xiao Zhan no es el único buscando información, Yibo también lo hace, pero de una forma un poco más… ya lo verán.

¿Quién creen que sea la persona que arrinconó a Yibo en el aeropuerto?

Sólo les diré que puede ser cualquiera.

28/02/2020