Capítulo 29: "En el baño del aeropuerto"
—Oh por Dios… —soltó en un susurro lleno de asombró al reconocer los ojos en ese rostro cubierto por un cubrebocas y una gorra. El hombre venía vestido muy casual, perfecto para pasar desapercibido.
—Ven —no soltó su brazo y lo encaminó a una salida, entraron a un pasillo y ahí encontraron un baño fuera de servicio, el hombre lo introdujo ahí y cerró la puerta con llave al entrar para que nadie se atreviera a molestarlos.
Una vez solos dentro del baño, Yibo se abalanzó sobre él y lo abrazó con una fuerza increíble.
—¡Xiao Zhan! ¡Oh Xiao Zhan! —restregó su rostro contra el cuello del mayor, éste le correspondió el abrazo con la misma fuerza, inhalando su delicioso aroma natural.
—Hola Yibo —sonrió.
—Me asustaste.
—¿Tan mal me veo?
—No, te ves muy guapo como siempre—dijo aún en medio del abrazo, con su habitual tono travieso—. Xiao Zhan siempre se ve guapo.
—Tonto —rio.
Se separaron y se quitaron el cubre bocas y la gorra antes de unir sus labios en un anhelado beso.
Yibo tomó la directiva del beso, abarcó con su mano toda la mejilla del mayor y lo pegó a su cuerpo con su otra mano en la cintura. Xiao Zhan correspondió con la misma pasión, ladeando un poco su rostro para profundizar la caricia, y rodeando así su nuca con ambos brazos.
—Te extrañé tanto —susurró sobre sus labios. Yibo sonrió como un tonto al escucharlo decir eso.
—Ya lo noté —le dio un pequeño beso sobre el labio inferior antes de separarse un poco de él para verlo mejor. Estaba hermoso, él siempre se veía hermoso. En cambio él… giró un poco el rostro para que no lo viera tan de cerca.
—¿Qué ocurre? —atrajo de nuevo su rostro a él, muy cerca.
—Me veo horrible hoy —rio un poco por ver su vanidad expuesta.
Xiao Zhan sonrió de lado y acunó su rostro en ambas manos mientras negaba con la cabeza.
—Nunca podrías verte horrible —acarició sus mejillas con un cariño inmenso. Yibo rio.
—Tonto.
—Pero sí te ves cansado —lo notó algo pálido y ojeroso.
—Estoy bien de salud, es sólo que me he desvelado un poco —sonrió con diversión—. Compré unos cuantos Legos nuevos y… estoy algo enviciado.
Xiao Zhan rio.
—No tienes remedio —le pellizcó el mentón antes de atraerlo a otro beso, fue corto y delicioso.
Entonces el celular de Yibo sonó con insistencia, eran muchos mensajes de Wen Pei, diciéndole: "Tienen media hora, aprovéchenla".
Yibo sonrió.
—¿Conspiraste con él en mi contra?
—Por eso te pidió que fueras a buscar algo para él —rio—. No sabíamos si iba a funcionar, él pensó que lo ignorarías.
—¡No haría eso!
—Ya vimos que estábamos equivocados.
—¿Tú también pensabas eso?
—Hace tiempo te dije que debíamos trabajar en tu nivel de maldad ¿Lo recuerdas? —rio cuando Yibo asintió—. Bueno, este nivel está disminuyendo y estoy orgulloso.
—¿Ah sí? ¿Y qué me darás como recompensa?
—¿Qué es lo que quieres?
—Algo que no me puedes dar aquí —suspiró y miró a su alrededor—. O quizás sí.
—¡Yibo! —rio—. No, aquí no.
El menor suspiró y decidió simplemente abrazarlo y sentir su aroma cerca. Lo había extrañado demasiado.
—¿Qué haces aquí, tonto? —murmuró en voz baja.
—Quería verte.
—Pero… ¿vas a viajar también?
—Voy llegando de Beijing —se separó de él y lo miró de cerca, acariciando su linda carita y su cabello, haciéndolo todo para atrás para ver esa bella frente.
—¿Y a dónde irás ahora?
—En una hora sale mi vuelo de regreso a Beijing.
—¿Qué? —se asombró—. ¿Entonces a qué viniste?
—Te dije que quería verte.
Yibo se conmovió. ¿Acaso había viajado hasta el aeropuerto de Shanghái sólo para verlo unos minutos y luego volver?
No se merecía a alguien como él.
—Yo… —se sonrojó un poco—…no soportaba más el no verte —confesó con un suspiro—. En verdad quería estar contigo, aunque fuesen sólo unos minutos.
—Ven aquí —acabó con el espacio entre ambos y tomó su rostro con su gran mano para atraerlo a un beso que los dos estaban deseando más que nada.
Fue el turno de Xiao Zhan para llevar el ritmo de ese beso, sujetó ambas mejillas de Yibo y lo apretó más contra él, inclinó su rostro hacia un lado y profundizó la caricia. Podía sentir la pesada respiración de él, junto con sus labios temblorosos, parecía algo tímido, pero apasionado al mismo tiempo.
—Te extrañé tanto, extrañé demasiado esto —suspiró Yibo entre beso y beso. Apretó ambas mejillas de su Ge Ge y lo miró a esos ojos que tanto amaba—. Te ves muy bien —sonrió de lado después de analizar todo su rostro—. No traes maquillaje —comprobó al tallar un poco su piel.
—Sabes que no me gusta usarlo a menos que sea necesario —rodeó la cintura de su amado con ambos brazos, descansando sus manos justo donde empezaba su trasero—. Oye… ¿Qué quieres hacer en este rato que nos queda juntos? —preguntó con una sonrisita traviesa.
El corazón del menor se aceleró y tragó en seco, su manzana de Adán subió y bajó notoriamente.
—¿En qué pensaste? —rio al ver su reacción nerviosa. Yibo volvió a tragar duro antes de responder.
—En cosas muy indecentes —confesó—. Quiero hacerte muchas cosas, Zhan Zhan —algo avergonzado, ocultó su rostro en el cuello de él y respiró su aroma, olía a ese perfume Gucci que tanto amaba. Sabía que se lo ponía sólo cuando se iban a encontrar—. Hueles tan bien —suspiró sobre su piel, notando cómo se erizaba ante el contacto de su aliento.
—Yibo… —suspiró también, sentía un mar de mariposas revoloteando en su estómago ante esas palabras—… aquí no podemos hacer eso, y no tenemos el tiempo.
—Lo sé —casi gruñó.
—Pero lo vamos a hacer, lo prometo.
Esas palabras tomaron desprevenido a Yibo, miró a su Ge Ge inmediatamente a los ojos, emocionado.
—¿Sí? ¿En serio?
—Ya te lo había dicho —sonrió y le pegó en el brazo.
—Hey, no empieces —le regresó el golpe.
Xiao Zhan respondió igual y comenzaron a golpearse como dos tontos cavernícolas.
—Ya no nos golpeemos —atrapó a Yibo entre sus brazos y lo apretó contra su cuerpo con más fuerza de la necesaria.
—Quisiera llevarte conmigo en la maleta —murmuró muy en serio.
—Sí puedo meterme a una —rio—. Ya lo he hecho.
—Diablos, es cierto —recordó un video que vio de él en donde se metía a una maleta, no entendía cómo tenía la flexibilidad para doblar su cuerpo así, pero no la suficiente para hacer ciertos pasos de baile.
Yibo miró su reloj y se sintió apresurado, le quedaban sólo quince minutos con su amor y no quería desperdiciarlos.
—Xiao Zhan —murmuró muy quedito.
—¿Mhn? —lo miró muy de cerca, sin soltarlo de ese abrazo asfixiante.
—Te voy a ser muy sincero.
El mayor soltó un poco el abrazo.
—Continua.
—Quiero besarte, nos queda poco tiempo juntos —miró de nuevo su reloj, ahora faltaban catorce minutos—. Cuando estamos separados podemos platicar por llamada, pero no podemos besarnos. Bésame ahora.
Xiao Zhan soltó una risa llena de diversión, ese chico era un caso extraordinario.
No tenía que pedirlo de nuevo, Zhan Zhan tomó la barbilla de Yibo con suavidad y la alzó lo suficiente para alcanzar sus labios, compensando esa ligera diferencia de estaturas. Rozó sus labios suavemente con los de él, fue sólo una caricia efímera y apenas perceptible, pero eso bastó para ponerle los pelos de punta a Yibo, cuyos ojos se cerraron, dejando que Xiao Zhan hiciera lo que le viniera en gana con él. Casi pegó un respingo cuando sintió la punta de la lengua de él delineado sus labios con sensualidad. ¡Estaba lamiendo sus labios! Jamás creyó que algo así pudiera ser tan… estimulante y sensual.
—Ah… Xiao Zhan —jadeó sin proponérselo ¿Por qué era tan bueno besando?
—Abre un poco tu boca —pidió en un susurro íntimo y cercano.
Sin abrir los ojos, Yibo obedeció y abrió sólo un poco. Enseguida sintió los labios de Xiao Zhan besando sólo su labio superior, después hizo lo mismo con el inferior, besó cada uno con dedicación y amor, succionando un poco, con suavidad y tacto, hasta que de pronto Yibo sintió una lengua entrando a su boca, en busca de su propia lengua. El encuentro entre ambas fue una explosión inesperada de sensaciones que no supo cómo describir, sus piernas se volvieron gelatina. Pudo sentir que un brazo fuerte de Xiao Zhan se ceñía firmemente en su cintura, mientras que la otra mano seguía sosteniendo con delicadeza su mentón.
—Respira por la nariz —le aconsejó. Yibo se sintió sumamente torpe, ya sabía eso, pero su mente era un caos, su cuerpo no coordinaba mientras sintiera esa hábil lengua en su boca.
—Lo siento —se avergonzó. Xiao Zhan sonrió y negó suavemente con la cabeza.
—No te disculpes —alzó más su barbilla y ladeó el rostro para unir de nuevo sus labios. Se dedicó a besarlo con toda la lentitud del mundo, como si no existiera más el flujo del tiempo y no tuvieran que separarse en unos minutos. Cuando se apartaba de él era solamente para rozar sus labios con los de él en caricias que se veían nobles y delicadas, pero que mandaban sensaciones increíbles al cerebro de Wang Yibo. No entendía cómo un beso tan tranquilo, suave y delicado podía ser tan excitante.
Yibo estaba temblando ligeramente, Xiao Zhan lo notó y pegó sus frentes, deteniendo el beso por un momento.
—¿Estás bien?
Yibo sonrió de lado.
—Besas muy bien, Zhan Zhan —tomó su nuca y lo atrajo de nuevo a sus labios, pero esta vez aumentó un poco el ritmo y profundizó la caricia. Jadeó cuando sintió cómo el mayor tomó su labio inferior entre sus dientes, estirándolo sensualmente hasta que dolió un poco. Eso le aceleró el pulso hasta los cielos.
Xiao Zhan sintió un golpe en su pecho, seguido de otro, y luego otro más fuerte. Era el ritmo alocado e irregular de su corazón. Una clara señal de que estaba perdido, no había vuelta atrás, estaba enamorado verdaderamente de Wang Yibo, de un chico.
—Enséñame —murmuró de pronto Yibo, separándose un poco de su amado.
—¿Qué? —no entendió.
—Sí… Enséñame —pidió con una linda sonrisa—. Quiero que disfrutes de mis besos como yo de los tuyos —temió sonar muy cursi, así que frunció el ceño y se mordió los labios—. Sólo enséñame a besar mejor y ya —rodó los ojos.
Xiao Zhan se llevó una mano a los labios, conteniendo sus ganas de reír.
—Ya disfruto mucho de tus besos —acunó su rostro entre sus manos y lo miró profundamente por unos segundos—. Tus besos son… deliciosos —admitió.
—Enséñame —insistió con un tierno mal genio.
—Bien, lo haré —pellizcó su mejilla—. Ven —lo pegó más a su cuerpo y juntó sus frentes, estaban dentro de un abrazo muy íntimo y cálido. Tomó el rostro de Yibo una vez más, con una mano, y lo alzó un poquito. Presionó con su pulgar esos labios carnosos mientras se mordía los propios—. No sé, no sé cómo explicarte —se rindió—. No soy alguien bueno en estas cosas, en realidad sólo hago lo que me nace hacer en el momento, no sé explicarlo.
—Bueno —resopló—. Entonces sólo sigue besándome —lo tomó de las mejillas y lo besó inmediatamente. Usó su lengua para abrirse paso entre los labios de Xiao Zhan y muy pronto se encontró con la de él. Le arrancó un gemido cuando mordió algo que quizás no debió.
—Me modidste la lengua —se separó un poco, adolorido.
—Oh… —sí, lo había hecho porque sus ganas de tenerlo se habían apoderado de él. Quería morderlo todo, saborearlo todo. Su necesidad era grande—. Uhm… lo siento —se mordió su propio labio, antes de retractarse—. No, no lo siento —enredó sus brazos alrededor del cuello de Xiao Zhan y unió sus bocas una vez más.
El mayor ciñó sus manos en la cintura de Yibo y éste se dejó manosear, pues las manos de Xiao Zhan comenzaron a buscar contacto debajo de esas capas de ropa, quería sentir su piel.
—Ah… —jadeó Yibo al sentir las manos cálidas de Zhan Zhan colándose bajo su ropa, acariciando su cintura y subiendo por su pecho—. Si haces eso… perderemos nuestros vuelos y haré algo que no quieres —advirtió.
—Quiero hacerlo —recargó su frente en el hombro de Yibo, estaba un poco apenado por su poco autocontrol, pero es que era un hombre de veintiocho años con un buen tiempo de abstinencia. Tenía que sacar un poco de esa frustración, más ahora que tenía a su gran amor en frente—. Me es difícil controlarme —admitió.
—¡Para mí también! Siente esto —sin vergüenza, pegó sus caderas a las de Xiao Zhan para mostrarle lo que había debajo de sus pantalones—. Y es tu culpa, es culpa de esos besos —reclamó.
Xiao Zhan rio, él estaba igual.
—Lo sé, lo siento —tomó a Yibo entre sus brazos y lo apretó contra su cuerpo—. Pronto tendremos tiempo. Además… necesitamos investigar un poco ¿No crees?
—¿Qué quieres decir?
—Nunca lo he hecho con un chico…
—Yo tampoco, pero ya lo averiguaremos.
—Estuve investigando —se le puso la piel de gallina—. No me gustó lo que vi.
—¿No quieres tener sexo conmigo?
—Sí, pero… debo ser sincero, tengo un poco de miedo —se rascó la nuca, nervioso—. ¿Y si no nos gusta?
—Tendremos que intentarlo para comprobarlo ¿No crees? —sonrió de lado—. No estés nervioso, ya sabremos qué hacer cuando llegue el momento.
—¿Tú no has investigado?
—No —respondió con simpleza, desviando sus ojos hacia la derecha.
—Mentiroso.
Sí, ya sabía distinguir claramente cuando mentía.
—No hablemos de eso ahora —sus mejillas se sonrojaron, luego miró su entrepierna y frunció el ceño—. Rayos…
Xiao Zhan miró su reloj, ya debía volver con Wen Pei, pero no podía salir de ahí con una erección, menos con una tan notable debajo de ese pants deportivo.
—Demonios ¿Qué hago? No baja.
El mayor se aguantó las ganas de reír, con él no se notaba tanto debido a sus jeans oscuros, pero el pants gris de Yibo no dejaba mucho a la imaginación, tenía que ayudarlo.
—Quizás… —se acercó a él, pero Yibo dio un paso atrás.
—No, Zhan Ge, cualquier cosa que hagas no logrará que desaparezca. No me toques, porque entonces no podré desaparecer esto —suspiró, tratando de controlar su respiración. Eso debía bajar pronto.
—Déjame ayudarte —insistió, dando un paso hacia él, pero Yibo siguió retrocediendo hasta que su trasero se topó con la barra de lavabos.
—¿Q-qué quieres hacer? —tragó en seco.
Xiao Zhan le respondió con una suave sonrisa.
—Va a ser más rápido que sólo esperar.
—¿Qué… ¡oh! —se asombró cuando Xiao Zhan tomó su trasero con ambas manos y lo alzó o suficiente para sentarlo sobre la barra de lavabos. ¿Qué demonios tenía en mente?
Atónito, miró cómo Xiao Zhan acarició su erección por encima del pants.
—¿Qué… qué haces? —se estremeció por completo, pero no se movió de su lugar. Sólo podía ver cómo la bonita mano de Xiao Zhan tocaba lugares muy íntimos. Lo hacía con suavidad y cariño.
—¿Me dejas hacerlo? —lo miró a los ojos, entonces las mejillas de ambos se tiñeron de un intenso rojo.
—¿Qué vas a hacer?
—Tú lo sabes bien —sonrió con nerviosismo—. ¡No me hagas decirlo en voz alta! —no había separado su mano de esa entrepierna.
Yibo soltó una risita traviesa antes de estremecerse al sentir sus caricias con ambas manos sobre la ropa.
—Hazlo, Zhan Ge, hazlo —dijo, apresurado.
El mayor sonrió de lado y entonces se atrevió a meter una mano en el pants de Yibo. Se encontró con la ropa interior, para variar, de color amarillo. Se permitió reír abiertamente por ello.
—Oh cállate —recordó que Xiao Zhan ya se había burlado antes de su preferencia de color en ropa interior.
—Adorable —fue lo único que dijo antes de sacar el miembro entero de su amado—. Oh… —era la primera vez que lo veía claramente, bajo la luz blanca e intensa de ese baño.
—¡No mires tanto! —se puso repentinamente nervioso.
—¿Entonces cómo quieres que haga esto? —se burló, pero no por eso menos abochornado. Ese pene era más grueso y grande de lo que recordaba.
Yibo tomó el rostro de su Ge Ge y lo besó, ambos soltaron pequeños gemidos, Wang Yibo por el placer que el daban las manos de Xiao Zhan, y éste por el beso profundo y húmedo que compartían.
—Ah… Zhan Ge, eso se siente bien —jadeó al sentir su mano suave y tibia estimulándolo con maestría.
—¿Qué? ¿Esto? —apretó un poco su miembro con una mano y frotó la punta.
—Ah… eso —escondió su cabeza en el cuello de Xiao Zhan, dando pequeños y dulces besos en la piel expuesta de él.
Las orejas de Xiao Zhan estaban totalmente rojas, no podía creer que estuviera haciendo eso en un baño público.
Comenzó a acariciar su pene de arriba hacia abajo, abarcando toda su longitud y estimulándolo de tal forma que muy pronto el líquido preseminal se hizo presente, humedeciendo el miembro lo suficiente para que la estimulación fuese aún más satisfactoria.
Yibo suspiraba y gemía quedamente en el cuello de su novio, mientras éste se concentraba en darle todo el placer posible, aprovechó la posición en la que se encontraban para darle tiernos besos en el cuello a Yibo, cuidando en todo momento que no fuera a quedar marca en su piel.
—¡Ah! —jadeó con fuerza cuando sintió la lengua de Xiao Zhan deslizándose por la piel de su cuello al mismo tiempo que concentraba sus caricias sólo en el glande se su miembro.
La lengua traviesa de Xiao Zhan subió hasta encontrarse con el lóbulo de su oreja, eso fue terriblemente placentero para Yibo, quien se retorció un poco en su sitio y rodeó el cuerpo de su amado con ambos brazos.
Xiao Zhan sonrió, estaba feliz al ver que sí lo disfrutaba a pesar de que aún se consideraba algo torpe para esas cosas.
Ese baño estaba en completo silencio, el único ruido que interrumpía esa quietud era el sonido de la fricción entre la mano de Xiao Zhan y el pene de Wang Yibo, el sonido de ciertos fluidos resbalando con cada caricia, y el ruido que hacían los tiernos gemidos del menor.
Una mano de Xiao Zhan reptó traviesamente por el pecho de su novio, debajo de su camisa para acariciar a su gusto todo lo que tenía para él.
Sonrió como idiota.
Todo eso era para él, y le emocionaba el simple pensamiento.
Salió de sus pensamientos cuando sintió que Yibo se estremecía y salía de su escondite sólo para atraerlo a un profundo beso. Sintió la necesidad de él en esa caricia, pudo percibir sus ganas de ir más allá. Ninguno iba a quedar completamente satisfecho sólo con lo que estaban haciendo, necesitaban más.
La lengua del menor buscaba con frenesí la de su amado, lo tenía acorralado con sus brazos alrededor de la nuca para que no fuera a escaparse. Xiao Zhan estaba muy concentrado, logrando coordinar sus manos a pesar de que ese beso le estaba haciendo perder el piso.
¿Y Yibo quería aprender a besar? ¡Por Dios! Si ya lo hacía tan bien.
—Zhan Zhan —jadeó—. Yo… ah… quítate —intentó moverlo, alejarlo de él antes de que terminara ensuciándolo.
—No —fue firme y se quedó plantado en su lugar.
—¿Seguro? —su respiración estaba muy agitada, incluso había empezado a transpirar un poco.
—Muy seguro —se inclinó y besó su cuello una vez más, dejando un camino húmedo y caliente a su paso.
Yibo no aguantó mucho más, atrapó las caderas de Xiao Zhan con sus piernas, apresándolo contra su cuerpo y disfrutando de sus hábiles manos que no habían dejado de masturbarlo.
El menor soltó un gemido profundo y seco al mismo tiempo que se aferraba fuertemente al cuerpo de Xiao Zhan, con brazos y piernas lo tenía completamente atrapado, pero esto no pareció molestarle al mayor, quien sólo se dedicaba a darle placer. Bajó la mirada lo suficiente para ver ese miembro erecto a punto de culminar, no pasó mucho antes de que se corriera abundantemente sobre las manos de su amado. Su respiración era errática, su voz salía quebrada y su cuerpo entero temblaba ligeramente.
—Oh Xiao Zhan… —apoyó su frente sobre un hombro de él. Eso había sido endemoniadamente bueno.
El aludido sonrió por poder brindarle tal placer a su novio, pero justo en ese momento se hallaba en medio de un problema. Sus manos estaban llenas del semen de Yibo, y no podía moverse o terminaría manchando su pantalón ¡No podía salir de ahí con manchas de…! ¡No!
—Yibo.
—¿Mh? —no se había atrevido a salir de su escondite, aún se recuperaba del reciente orgasmo y además sentía mucha vergüenza.
—¿Puedes pásame una toalla de papel? Están detrás de ti.
—¡Oh, sí! —salió del cuello de Xiao Zhan, así éste pudo ver lo rojo que estaba su rostro, incluso su cuello estaba así. Era adorable.
Yibo tomó de inmediato las toallas de papel y procedió a limpiar las manos de su amado.
—Lo siento tanto —estaba muy apenado. Le daba mucha vergüenza ver las manos bonitas de su novio llenas de eso.
Xiao Zhan soltó una risita y negó con la cabeza.
—Ya no te disculpes por esto.
Yibo tragó en seco y asintió sin atreverse a mirarlo a los ojos. Se odió a sí mismo en ese momento por ser tan tímido, eso no era normal en él.
—Ah… ¿qué haces? —se estremeció de pies a cabeza.
—Nada —sonrió y rio traviesamente. Estaba acariciando el pene de su amado con ambas manos, era suave, y cada vez se estaba haciendo más pequeño. Era adorablemente intimidante. Se le ocurrió acariciar la punta con dos dedos, pero el pobre de Yibo se quejó.
—No hagas eso —jadeó y movió sus caderas hacia un lado.
—Lo siento —rio. Sabía que estaba demasiado sensible después de un orgasmo así, pero tenía ganas de molestarlo un poco. Además, nunca había tocado un pene que no fuera el suyo, así que seguía aprendiendo.
Con un poco de pena, los dos se miraron a los ojos y terminaron riendo nerviosamente. Era adorable ver lo tímidos que podían ser en situaciones así.
—¿Va a ser así cada vez que me beses? —suspiró, enojado consigo mismo por reaccionar de esa forma ante Xiao Zhan, pero es que eran tan deliciosos sus besos que terminaba excitándose de esa forma.
—Espero que sí.
—¡No! Porque entonces no podremos besarnos en público —se angustió.
—De todas formas no debemos hacerlo —sonrió con tristeza—. Así que no te preocupes —besó sus labios, lo hizo fugazmente para evitar otro alzamiento de…
—Gracias por… —se bajó de la barra de lavabos—… por esto — se acomodó todo dentro de la ropa y miró los mensajes en su celular, Wen Pei le estaba pidiendo que ya volviera, estaban por abordar.
—Cuando quieras —rio, lavándose las manos. Eso avergonzó más a Yibo. Sentía que su amado había hecho mucho por él en ese momento, y en cambio él no le había dado nada.
—Espera, tú… ¿Tú no? —miró directamente su entrepierna, si, también tenía una erección.
—No te preocupes, cederá en un rato.
—Pero…
—No te preocupes.
—¡Pero no te puedo dejar así! —espetó y se acercó a él—. Menos después de lo que hiciste por mí.
Xiao Zhan dio un paso atrás.
—No hay tiempo, ve o perderás tu avión —puso una mano en su pecho y le sonrió con calidez.
Impotente, Yibo se mordió los labios y apretó sus puños.
—¡Ve! —le dijo al escuchar que su celular comenzaba a sonar, era Wen Pei, ya estaban abordando el avión.
Yibo suspiró pesadamente y frunció el ceño antes de abrazarlo con brusquedad, lo apretó tan fuerte entre sus brazos que el mayor soltó un quejido tratando de corresponder con la misma fuerza.
—Te amo, Xiao Zhan —dijo en un pequeño susurro.
—Yo también te amo… —abrazó su cabeza y peinó sus cabellos antes de besarle la frente—… mi pastelito.
Yibo se echó a reír y lo golpeó suavemente en el pecho.
—Tonto. Tengo que buscarte un apodo igual de ridículo.
—Hey, no es ridículo —tomó su rostro entre sus manos y le apretó esas mejillas tan características en Yibo, cualquiera daría lo que fuera por aplastárselas—. En verdad te va muy bien, eres dulce y adorable.
—¡Claro que no!
—Conmigo lo eres.
—Bueno, sí —se dejó mimar un poco por él, sonriendo ante sus caricias.
—Anda, vete.
Yibo lo besó una última vez en los labios. Los dos se fundieron en ese beso, asfixiándose en un abrazo entrañable, no querían separarse.
—Te amo, te amo, te amo —entre cada "te amo" dejaba un beso en diferentes partes del rostro de Xiao Zhan. Éste sólo rio divertido.
—Te lo dije: Dulce y adorable.
—Sólo contigo —apretó sus mejillas.
—¡Se va a hacer más tarde!
—Un último beso para el camino —tomó su rostro entre sus manos y se lamió los labios antes de acortar la distancia entre ambos.
Xiao Zhan cerró los ojos y esperó sentir sus labios contra los de él, pero no fue así. Sintió cómo Yibo besaba dulcemente debajo de su labio inferior. Estaba besando ese pequeño lunar junto a su boca. Xiao Zhan se llenó de ternura antes de sentir ahora sí un beso en los labios, fue corto y dulce.
—Adiós —suspiró y se separaron al fin. Yibo salió del baño, pero antes de cerrar la puerta miró a su Ge Ge por largos segundos, tatuándose en la memoria a ese chico tan hermoso. Los dos alzaron su mano y se despidieron una vez más, tristes por separarse así.
Apenas cerró la puerta, Xiao Zhan se abrazó a sí mismo, sintiendo una tristeza terrible ¿Acaso era eso lo que pasaba cuando estás realmente enamorado? Era doloroso.
Se quedó ahí, solo, aguantando sus ganas de ir por Yibo y hacerle el amor ahí mismo. En verdad quería hacerlo.
Tardó más de lo que imaginó en calmar su mente y su cuerpo, y cuando lo logró, salió de ahí para tomar un avión de regreso a casa, feliz por haber logrado su cometido, pero bastante triste al sentir esa distancia con él.
Los días pasaron muy lentamente a partir de ese encuentro, los dos estaban tan ocupados que a veces ni siquiera tenían oportunidad de algo más aparte de los mensajes escritos. Sin proponérselo, estaban cada vez de peor humor. La gente se asombraba al ver a Xiao Zhan tan serio de repente, incluso Na Ying Jie estaba sorprendida por verlo mal humorado en ocasiones. Ninguno sabía lo que había detrás de ese mal humor, y lo peor del caso era que no podía hablarlo con nadie.
Mao era su única salvación en esos momentos, pues con él podía hablar más libremente.
—¿Y ese mal genio? —se sentó a su lado, estaban dentro de un camerino después de terminar la grabación de un programa. Todos habían notado el sutil cambio en él. Xiao Zhan no podía ser grosero con nadie, pero los demás veían que no irradiaba esa felicidad y gentileza que lo caracteriza siempre.
—No es nada —suspiró, recargando su cabeza en la palma de su mano.
—¿No has podido hablar con Yibo?
El aludido sonrió de lado, Mao había acertado.
—Hemos estado tan ocupados... —suspiró—. Y nuestros horarios son muy diferentes, ni siquiera charlamos al mismo tiempo por chat.
—Te estás volviendo loco.
—¿Tú crees? —rio un poco—. La verdad sí me siento muy desesperado —se pasó una mano por el cabello—. Es difícil llevar una relación así.
—¿Estás desistiendo?
—¡No! No lo haría, jamás podría.
Mao puso una mano en su espalda, palmeándola con cariño fraternal.
—Ya tendrán tiempo, no te preocupes por eso.
—Quizás pase un tiempo antes de eso. Ahora está muy ocupado.
—¿Qué hace?
—Está grabando el nuevo episodio de Day Day Up. Estaba muy emocionado —sonrió al recordar el tono de su voz cuando le platicó aquello—. Todos los integrantes van a ir a un centro de patinaje callejero, Yibo les hará una demostración en su patineta.
—Oh sí… Wen Pei me dijo que no dejaba de hablar sobre eso —rio—. Ese niño es un caso perdido cuando se trata de alguno de sus pasatiempos.
Xiao Zhan rio, pues tenía razón.
Luego de desmaquillarse y ponerse su ropa casual, Xiao Zhan salió de su camerino y fue acompañado por Mao a través de todo el set. Iban a salir de ahí cuando escucharon exclamaciones de asombro en un grupito de personas del staff, incluidos el director del programa. Curiosos, los dos se acercaron un poco para ver qué sucedía.
Todos estaban viendo una pantalla en la que se reproducía un video recién filtrado de Wang Yibo en la grabación del programa. Estaba haciendo una demostración de trucos en su patineta, pero mientras hacía uno de ellos repentinamente se distrajo y miró hacia el poco público que había ahí. Eso causó una terrible caída que hizo que todos hicieran una exclamación de dolor al ver lo que sucedía. Lo preocupante fue ver que no se levantaba del suelo, tuvieron que ir a auxiliarlo.
Xiao Zhan palideció, sintió cómo su sangre se le fue hasta los pies al ver aquello en pantalla grande. Yibo… su amado había sufrido una caída mientras hacía una demostración. Y se había lesionado de tal forma que tuvieron que pedir que fueran a ayudarlo, pues no se podía mover por el dolor.
—¿Cuándo fue eso? —se acercó a la gente que veía aquello—. ¿A qué hora fue eso? —repitió, desesperándose cada vez más.
—El video se acaba de filtrar, debe tener sólo unos minutos de que ocurrió —respondió uno de los del staff.
Xiao Zhan se angustió mucho, miró inmediatamente a Mao, éste entendió su muda petición y asintió. Se apresuraron a salir de ahí, pero a medio camino se toparon con Na Ying Jie.
—¡Xiao Zhan!
—Lo siento Na Jie —se veía angustiado—, saldré de la ciudad ahora mismo, tengo que…
—Ve con Yibo.
—Sí… —la miró con asombro.
—Acabo de enterarme. Tu agenda está tranquila estos días, ve con él, sé que le dará gusto verte. Además, se lo debes como buen amigo. ¿No es así? —Na Ying Jie sabía todo lo que hizo Wang Yibo cuando se enteró de que Xiao Zhan fue a dar al hospital, y sabía con certeza que en esta ocasión no se quedaría con los brazos cruzados luego de ver lo que le pasó.
Xiao Zhan sonrió por ello, pero su sonrisa no era ni una sombra de como solía ser normalmente. Estaba controlándose lo mejor posible, pero le estaba costando mucho no correr rumbo al aeropuerto como desquiciado.
—Ve, corre —le dio una palmadita en la espalda—. Yo me encargaré de todo por aquí.
—Gracias —le dio un corto y fugaz abrazo antes de irse apresurado con Mao.
Y la historia se repetía, pero esta vez era a la inversa.
Continuará…
¿¡Qué le pasó a Yibo!? ¿Qué rumbo tomará la historia? Esto se va a poner interesante. Ahora le toca a Zhan Zhan regresar un poco de lo que su pastelito ha hecho por él.
01/02/2020 (Rayos, quería actualizar en 29 de Febrero)
