Capítulo 37: "Parecen casados"
Despertó al sentir un extraño olor inundando su hogar, su nariz se arrugó al percibir cierto aroma intenso. Sus ojos se abrieron enormemente al darse cuenta de que olía a quemado.
—¡No, no, no! —espantado, se levantó de la cama y vio que su amado no estaba a su lado—. ¿Yibo? ¡Yibo! —salió corriendo de su cuarto, aún desnudo.
El pobre estaba muy agitado y un poco adormilado a pesar de sus intentos por espabilarse completamente. Salió corriendo rumbo a la cocina, en donde encontró a su novio portando un delantal y haciendo algo en la estufa.
—¡Yibo! ¡Algo se está quemando y…! —silenció al ver de dónde provenía el olor.
El menor se quedó congelado en su sitio, con sartén en mano y una expresión entre divertida y asombrada. Miró a su novio de pies a cabeza y dejó escapar una risita traviesa entre labios.
—Zhan Ge… ¿Por qué no traes ropa? —preguntó en un tono juguetón y coqueto. Y es que era imposible no hacerlo cuando Xiao Zhan estaba parado a unos metros de él, desnudo de pies a cabeza, con una expresión de espanto a pesar de que su rostro tenía aún marcas de almohada. Era una escena adorable y digna de admirar. Yibo quería comérselo a besos ahí mismo y revolver aún más ese cabello alborotado.
—¿Mh? —se miró a sí mismo—. ¡Ah! —se llevó ambas manos a la entrepierna, completamente avergonzado—. Yibo ¿Qué se está quemando? —preguntó con alarma, quería correr y vestirse, pero su preocupación venció su vergüenza.
—Nada —se puso nervioso.
—Huele a quemado.
—Sólo se quemó un poquito, pero no pasa nada, no hay peligro.
Sin creerle del todo, se dio media vuelta y caminó con prisa de regreso a su cuarto.
—¡Lindo trasero! —le gritó Yibo desde la cocina cuando ya no lo tuvo a la vista.
—¡Cállate!
El menor se quedó solo, riendo y "cocinando".
Xiao Zhan se tomó su tiempo, se duchó, se vistió y volvió a la cocina con su amado, sorprendido al ver lo mucho que se esforzaba en preparar unos simples huevos revueltos y pan tostado con mantequilla.
—¿Por qué te vestiste? ¿No prefieres desayunar desnudo? Me gustas desnudo —bromeó, sin mirarlo porque estaba muy concentrado en su milésimo intento ante la estufa.
Un poquito sonrojado, Xiao Zhan le golpeó el brazo con fuerza y no se atrevió a responderle lo que tenía en mente.
—Zhan Zhan ¿Tienes hambre? Ve a sentarte, ya casi está listo.
El mayor vio el desorden en su cocina y se estresó. Se asomó al fregadero y encontró varios sartenes sucios, con una costra negra que seguramente fueron unos deliciosos huevos revueltos antes de carbonizarse en manos de Wang Yibo. Había cascarones de huevo por todas partes, cosas quemadas también por doquier, y la estufa era ya un desastre embarrado de huevo.
Xiao Zhan comenzó a sentir un poco de ansiedad al ver su cocina así, pero luego vio el empeño que su novio ponía en ello y sólo pudo sentirse verdaderamente feliz.
—Creo que me terminé todos tus huevos —se avergonzó un poco—. Prometo reponerlos.
Lleno de ternura, Xiao Zhan no dijo nada, caminó hacia su novio y lo tomó de la cabeza antes de atraerlo a él y darle un dulce beso en su frente.
—Te amo —dijo de pronto, sonrojando y descolocando por completo a Yibo—. ¡Se va a quemar! —le dijo al ver que dejó de poner atención en el sartén.
Yibo tragó en seco y volvió rápido a lo suyo.
—Ve a sentarte, te llevaré el desayuno —pidió, con una extraña expresión de nerviosismo. Xiao Zhan sonrió con ternura y le hizo caso. A llegar a la mesa, notó que incluso había hecho jugo de naranja natural.
Momentos después Yibo llegó a la mesa con sartén en mano, le sirvió los huevos revueltos y un par de tostadas con mantequilla. Xiao Zhan quedó sorprendido, en verdad se veía rico, había cumplido su promesa de la noche anterior.
Se preguntó mentalmente cuántos intentos le habría llevado conseguir un platillo decente, quiso preguntarle, pero se abstuvo al imaginar que podría dañar sus sentimientos.
Enseguida Yibo se sentó junto a él después de haberse servido su propio plato, pero al mirarlo bien, Xiao Zhan frunció el ceño.
—Hey, está quemado —señaló el de su novio, éste le restó importancia—. No puedes comerlo así, ten, te lo cambio —quiso intercambiar los platillos, pero Yibo no se lo permitió.
—Está bien así.
—Pero está quemado… ¿Quieres que te prepare otros huevos revueltos? —estuvo a punto de levantarse, pero Yibo lo detuvo con una mano en su brazo.
—No, está bien —se veía avergonzado, luego carraspeó un poco—. Recuerda que ya no hay huevos.
—Oh… cierto. Entonces compartamos mi platillo.
—¡Que no! No seas necio y come —comenzó a comer de su plato, conteniendo muy a duras penas su mueca de asco—. Lo importante es que Zhan Zhan tiene el intento no fallido —rio.
Xiao Zhan no pudo más que llenarse de ternura. Conmovido, tomó su cabeza con fuerza y besó ahora sus labios.
—Gracias, lo disfrutaré mucho —se separó de él con una sonrisa y comenzó a desayunar.
Ciertamente… la comida estaba deliciosa.
—Wang Yibo…
—¿Sabe bien? —se preocupó, sus ojitos agrandados lo demostraban.
—¡Sabe delicioso!
Un inmenso alivio lo invadió. Todo su esfuerzo había valido la pena.
Xiao Zhan estaba comiendo cuando de pronto le tocó un trozo de cáscara de huevo. Disimuló muy bien al momento de sacarlo de su boca sin que su amado se diera cuenta.
No podía, Xiao Zhan no podía con la ternura que le causaba ese chico. Tanto así que no le importaba comerse esos huevos revueltos con cáscara.
Luego del inesperadamente rico desayuno, los dos se fueron a la nueva casa de Yibo para comenzar a limpiar y acomodar. Estaban en eso cuando notaron que las paredes necesitaban un nuevo color. Emocionados y sin pensarlo mucho, corrieron a la tienda departamental más cercana para ver tonos de pinturas. Muy pronto regresaron a la casa listos para pintar. Se pusieron ropa vieja y comenzaron su labor mientras escuchaban muy buena música.
—¡Hey! —se quejó cuando Xiao Zhan le picó la mejilla con un dedo que estaba lleno de pintura.
—Te ves lindo.
Yibo apretó los labios, y con el ceño fruncido usó la brocha de su mano para pasarla por todo el rostro de su novio. Xiao Zhan jamás se esperó que hiciera aquello.
—¡Wang Yibo! — se quejó, entre risas incrédulas y asombro. Se limpió lo que pudo de la pintura.
—Te ves lindo —le regresó las palabras.
Xiao Zhan no iba a dejar las cosas así… metió las manos a la tina de pintura, listo para embarrar a su novio, pero éste salió corriendo más rápido de lo que imaginó.
—¡Ven acá! —lo persiguió por toda la casa, con sus manos chorreando en pintura clara.
—¿Crees que te voy a hacer caso? —se burló descaradamente, hasta que escuchó un tremendo resbalón en el pasillo principal de la planta baja.
—Auch…
Espantado, Yibo se asomó al pasillo y el aliento se le fue al verlo tumbado bocarriba sobre el piso. No lo pensó dos veces antes de correr y cerciorarse de que estuviera bien.
—¿Te golpeaste la cabeza? —preguntó de inmediato, arrodillándose a su lado.
—No, sólo el trasero —se sentó con cuidado. Yibo le extendió sus manos para que se levantara, no le importó llenarse las suyas de pintura. Pero cuando Xiao Zhan las tomó e intentó levantarse, Yibo se resbaló y terminaron los dos en el suelo entre risas y quejidos.
—El piso está mojado —Yibo recordó que recién habían limpiado esa sección—. Rayos —murmuró al ver sus grandes manos estampadas contra el piso, una a cada lado de la cabeza de Xiao Zhan, este miró de soslayo y se echó a reír. Quería moverse, pero Yibo estaba a cuatro sobre su cuerpo. Se retorció como oruga, pero Yibo no se movía.
—¿Te vas a quedar así todo el día? —se quejó, riendo.
—No sé cómo levantarme sin manchar más el piso.
Xiao Zhan rio y lo empujó desde el pecho, dejándole las manos marcadas en la camiseta vieja. Entre risas y golpes, se sentaron en el piso del pasillo, olvidando su tarea inicial. A ese paso nunca terminarían.
Cuando Xiao Zhan decidió levantarse, miró las huellas de las manos de Yibo sobre el piso de duela.
—Tus manos son muy grandes —notó una vez más, con asombro.
—Sí… —respondió, mirándoselas—… eso creo.
Entonces Xiao Zhan hizo una tontería bastante cursi, extendió sus manos y las aplastó sobre el piso, justo en medio de las de su novio. Cuando la huella de ambos quedó impresa ahí, vieron que en efecto, las manos de Wang Yibo eran mucho más grandes que las de él.
—Nunca había puesto especial atención en eso —murmuró Xiao Zhan, tomando las manos de su novio y pegando sus palmas con las de él para comprobar el tamaño.
—Yo sí —dijo Yibo con una sonrisa—. Tus manos me gustaron mucho desde que te conocí.
—¿Mis manos? —rio—. ¿Te fijaste en mis manos?
El menor asintió con una sonrisita y entrelazó sus dedos con los de él a pesar de la pintura.
—Me gustan mucho, y las besaría en este momento, pero no quiero más pintura en mi rostro.
—¡Ja! Tú sólo tienes una manchita ¡Mira cómo me dejaste! —se quejó, aún con su rostro lleno de pintura.
—Sí —rio—. No creo que sea buena idea que te quedes así.
—Claro que no —rio y se puso de pie, luego ayudó a su novio para que hiciera lo mismo—. Sigamos o nunca terminaremos —se giró para volver, pero Yibo lo retuvo jalándolo repentinamente del brazo, Xiao Zhan se estampó inesperadamente contra su pecho y lo miró muy de cerca. Una sonrisita traviesa se asomó en la expresión de Yibo antes de poner sus grandes manos sobre el trasero de su novio.
Xiao Zhan se echó a reír.
—¿Tenías que marcar también mi trasero? —se quejó.
—Claro que sí, para que todos sepan que es sólo mío.
—¿No quieres ponerle tu nombre de una vez? —se burló, no podía dejar de reír. Si hace unos años le hubieran dicho que Yibo era así, jamás lo hubiera creído.
—¿Puedo hacerlo?
—¡No!
Les llevó todo el día pintar el interior de la casa, terminaron tan exhaustos luego de eso que volvieron a casa de Xiao Zhan, se bañaron y se fueron a dormir luego de cenar. Los dos tenían que levantarse muy temprano al día siguiente, pues tenían trabajo. Así que la casa de Wang Yibo tendría que esperar hasta el próximo fin de semana.
Para ambos fue una hermosa experiencia poder cenar juntos, e ir a la cama juntos, sólo para despertar y comenzar una semana laboral también juntos. Si así iba a ser su vida de casados, los dos estaban completamente de acuerdo, incluso las cosas más sencillas del día a día eran hermosas si las hacían los dos.
Wang Yibo ni siquiera tuvo que pedirle a su novio que le permitiera quedarse en su departamento hasta que su casa estuviera limpia, fue el mismo Xiao Zhan quien ya se había preparado para tenerlo a su lado durante un tiempo, lo notó cuando vio que en la despensa había el doble de comida, y que había de esas sopas instantáneas que a Xiao Zhan no le gustaban, pero sabía muy bien que a su novio le encantaban.
El lunes en la mañana, cuando llegaron a la agencia en el auto de Xiao Zhan oliendo al mismo champú… Wen Pei no dejó de molestarlos, incluso Na Ying Jie se dio cuenta de ello, pero a diferencia de su compañero, ella sí fue bastante discreta y sólo les dedicó una mirada traviesa.
Durante esa semana también decidieron comenzar a ir al mismo gimnasio, cuando se inscribieron descubrieron que varios de sus amigos iban a ejercitarse también ahí. Se encontraron con Zhu Zan Jin y Liu Haikuan, quienes felices al encontrárselos ahí decidieron darles un recorrido por el lugar antes de que empezaran al día siguiente.
El primer día en el que fueron a ejercitarse, Yibo le impuso una buena rutina de pesas a su novio, el pobre terminó tremendamente agotado y adolorido. El menor no fue la excepción, terminó igual que él, pues tenía bastante de no hacer su típica rutina de pesas combinada con cardio.
Esa noche terminaron empapados en sudor, así que justo al terminar se dirigieron a las duchas, pero todas estaban ocupadas y se estaban tardando bastante en salir.
Fastidiado, y al asegurarse de que nadie los veía, Yibo tomó a su novio de la mano cuando una regadera se desocupó y se metió en ella con él.
—¿Qué haces? —murmuró alarmado, en voz muy baja.
—Nunca saldremos de aquí si no hacemos esto, ven —lo metió a la ducha, cerró la puerta con llave y le arrancó la toalla de la cadera al mismo tiempo que se quitaba la suya.
Xiao Zhan rio y terminó bañándose con su novio, procuraron no tocarse entre ellos o comenzarían algo que no podrían terminar ahí. Se bañaron entre risitas y empujones debido al poco espacio, pero cuando salieron como si nada del cubículo no se imaginaron que la fila para las regaderas habría aumentado, así que hubo una gran cantidad de espectadores que los miraban con reproche, sin mencionar a los demás que salían de sus duchas y se les quedaban mirando feo a los dos al notar que salían del mismo cubículo.
—¿Qué? —casi ladró Yibo—. Ustedes se estaban tardando demasiado, además, tenemos lo mismo entre las piernas —espetó, mordaz y algo agresivo.
Los demás sólo lo vieron y negaron suavemente con la cabeza antes de seguir en lo suyo, no se animaban a entrar en una discusión con él. Xiao Zhan lo miró en silencio, aguantando sus ganas de reír. Él no iba a darles ninguna explicación a esos hombres, le importaban muy poco, pues en verdad no habían hecho nada más que compartir una ducha.
Pensaba en eso cuando de pronto escucharon risitas traviesas proviniendo de una de las duchas que seguían en uso.
—Cállate, nos van a escuchar —reclamó, pero a pesar de eso seguía riendo.
—Xiao Zhu, ya todos te escucharon —respondió sin dejar de reír.
Todos miraron en esa dirección y se asombraron sobremanera al ver a Zhu Zan Jin y a Liu Haikuan salir del mismo cubículo, riendo traviesamente y muy sonrojados. Los dos recibieron las mismas feas miradas que les habían dedicado a Xiao Zhan y a Wang Yibo momentos antes.
—Hola, chicos —saludó Liu Haikuan a sus antiguos amigos de set. Xiao Zhan le devolvió el gesto con una sonrisa a los dos, mientras que Yibo sólo asintió, aguantándose sus ganas de reír al verlos. Zhu Zan Jin se veía bastante avergonzado, pero al mayor no le importaba tanto, parecía incluso divertido.
Traviesos, caminaron a través de todos los hombres como si nada pasara, viviendo en su propia burbuja feliz, o eso parecía, hasta que Zhu Zan Jin se cansó de esas miradas y soltó al aire con fastidio y descaro:
—Yibo ya lo dijo: "tenemos lo mismo entre las piernas" no sé por qué se escandalizan tanto —salió sin mirar atrás, seguido del más alto.
Todos siguieron en lo suyo, pero Xiao Zhan y Wang Yibo se miraron con asombro, esos dos estaban haciendo algo en la ducha, se notaba al ver sus expresiones y esas risitas extrañas.
Al día siguiente, vieron que había letreros por todo el gimnasio, éstos prohibían estrictamente el uso colectivo de las duchas, pedía que se usaran de forma individual.
Al verlo, Xiao Zhan y Yibo se echaron a reír con ganas.
Así comenzó su vida viviendo juntos: sin proponérselo y de una forma tan natural que muchos envidiarían.
Su primera semana viviendo bajo el mismo techo estaba yendo tan de maravilla, que Yibo se estaba negando a terminar de acomodar su casa. Quería seguir con esa rápida y bella rutina que crearon, quería cenar todas las noches con él, tumbarse en el sillón con él y con Nut para ver algo de televisión antes de ir a lavarse los dientes, ponerse pijama y terminar durmiendo entre los brazos de su ser más preciado, porque eso sí, era Xiao Zhan quien terminaba abrazándolo siempre, y Yibo más que feliz se dejaba hacer.
El gimnasio los tenía tan agotados que todos los días llegaban directo a cenar y dormir, pues además tenían mucho trabajo el día siguiente. Xiao Zhan seguía grabando esa serie en la que saldría medio desnudo (Lo cual incomodaba a Yibo porque sabía que estaría medio desnudo CON UNA CHICA, representando su NOCHE DE BODAS). Decidió no pensar mucho en ello, o terminaba realmente poniéndose celoso.
—¿Crees que logre conseguir un cambio antes de la escena? Sé que sólo llevamos unos días, pero ya quiero sentir un progreso—preguntó Xiao Zhan una noche mientras lavaba los platos y Yibo limpiaba la cocina.
—¿De la escena en la que me eres infiel? No lo sé.
—¡Wang Yibo! —se echó a reír, hasta que vio la seriedad en su rostro—. ¿Lo dices en serio? —se espantó.
—No, claro que no —suspiró—. Pero sí me siento celoso. ¿No has visto los rumores en internet?
Xiao Zhan suspiró, sabía muy bien a cuáles se refería. Todo mundo había comenzado a inventar que su coprotagonista y él tenían una relación.
—Sí, lo sé.
—Y a ella parece gustarle que la gente crea eso —refunfuñó al recordar cómo un día la descubrió mirando a Xiao Zhan como estúpida enamorada. Ese día Yibo se aguantó las ganas de ir y plantarle un beso a su novio frente a ella, para marcar su territorio y dejarle bien en claro que él no era hombre libre, pero obviamente no pudo hacerlo.
Xiao Zhan dejó de lavar los platos, se secó las manos y abrazó a su novio desde un costado, apoyando el mentón sobre su hombro.
—¿Estás molesto? —le preguntó con tacto.
—Sí —siguió limpiando la cocina a pesar de que su novio estaba prácticamente colgado a él.
—Sabes que sólo son rumores.
—Rumores que la gente ha comenzado a creer, y tú no los desmientes.
—Ya lo hice.
Sí, había dicho en una conferencia que todos esos rumores eran mentira.
—Pero no te creyeron.
—No puedo controlar lo que creen y lo que no.
Yibo suspiró, sabía que estaba siendo muy infantil, pero no podía controlarlo.
—Yibo —le dijo en tono serio, sin despegar la barbilla de su hombro.
—¿Mh? —hizo como que lo ignoró.
—¿Quién duerme conmigo todas las noches?
—Yo.
—¿Quién te hace de desayunar todas las mañanas?
—Tú.
—¿Quién me enjabona en la ducha?
—Yo —esbozó una sonrisa ladina bastante traviesa al recordar eso.
—Entonces no tienes por qué estar celoso —rio.
—Tienes razón, lo siento —suspiró con cansancio—. Es sólo que tu coprotagonista es odiosa.
—Lo es.
Ambos rieron. Xiao Zhan le plantó un lindo beso en la mejilla antes de separarse para seguir con sus tareas, pero Yibo lo retuvo de pronto.
—¿Llamas a eso un beso? —se quejó.
—¿Tienes algún problema? —lo retó con fingida molestia.
—Sí —lo jaló del brazo hasta estamparlo contra su cuerpo y darle un profundo beso que terminó con Xiao Zhan pendiendo de los brazos de Yibo, quien se había inclinado sobre él para darle un beso de película.
¡Cómo hubiese deseado que la compañera de su novio presenciara ese beso! Quizás así calmaría sus intentos por tener algo con Zhan Zhan.
Cuando terminaron la unión, Xiao Zhan le dedicó una preciosa sonrisa llena de satisfacción.
—Zhan Zhan —se puso nervioso.
—¿Mh?
—Me duelen los brazos —habían empezado a temblarle—. Si te suelto no es mi culpa.
Apresurado, Xiao Zhan se incorporó y se echó a reír, burlándose por la debilidad que su novio tenía en los brazos.
—¡No te burles! —se quejó entre risas antes de darle una ligera patada en las piernas que lo hizo temblar. Xiao Zhan casi no las sentía por culpa del ejercicio de ese día.
Los dos estaban muertos de cansancio.
Adoloridos y quejumbrosos, se fueron a la cama como si ya fuesen un matrimonio consumado desde hace muchos años.
Ya estando acostados, Yibo se acostó bocabajo mientras su novio descansaba sus piernas sobre las de él. Estaban todos revueltos en la cama, se veían incómodos, pero la verdad era que estaban en una posición tan cómoda para dormir que no se volvieron a mover en toda la noche.
A la mañana siguiente la alarma sonó y la misión matutina de Xiao Zhan comenzó: despertar a Wang Yibo. Se estiró perezosamente, sintiendo que aún tenía sus piernas sobre su novio. Se giró hacia él, listo para despertarlo, pero pegó un brinco del susto cuando descubrió que Yibo estaba completamente despierto, apoyando su codo sobre la cama y la mejilla contra el puño cerrado, mirándolo dormir.
—B-buenos días ¿qué haces despierto?
—Te observo dormir.
—Eso es perturbador.
—Eres lindo durmiendo.
—No es cierto, dime ya qué planeabas hacer —lo miró con marcada sospecha antes de observar con cautela a su alrededor, en la espera de alguna broma pesada.
—Nada —rio—. ¿No puedo mirarte?
Xiao Zhan entornó más sus ojos hacia él.
—Sospechoso… —fue lo único que dijo antes de intentar levantarse—…¡Ay, mis piernas! —se quejó—. ¿Y si no trabajamos hoy?
—Me parece perfecto —rodó en la cama hasta posicionarse sobre su novio. Era mala idea sugerirle eso a Wang Yibo, él siempre estaría dispuesto a faltar al trabajo si se trataba de pasar más tiempo acurrucado a su lado.
—Sólo bromeaba, no podemos faltar.
—Sí podemos.
—Hoy tengo grabación.
—Sí, hoy grabarás el beso con ella —frunció los labios.
Xiao Zhan se echó a reír y lo golpeó en el pecho.
—¿Ya vas a comenzar, Wang Yibo?
—¿Tú que sentirías si me vieras besando a alguien más?
—Horrible —admitió—. Pero entendería si lo haces por trabajo —le pellizcó una mejilla—. Además… comeré ensalada de atún antes de la escena, y no me lavaré los dientes.
—Qué cruel —se sorprendió de verdad ¡Le encantaba! Lo abrazó con más fuerza de la necesaria—. Entonces por favor no faltes al trabajo —se levantó y dejó que su novio también lo hiciera.
—Vamos, se nos hará tarde —se estiró perezosamente y Wang Yibo aprovechó para darle una nalgada suave, seguida de otra y otra más—. Yibo, es muy temprano, deja mi trasero en paz.
—No —respondió como niño pequeño antes de apretárselo con ambas manos.
—¡Hey! —se quejó, dando un pequeño saltito antes de tomar un cojín y golpear con él a su novio—. ¡Ya-te-di-je-que-se-ha-rá-tar-de! —lo golpeó una vez por cada sílaba.
Finalmente Wang Yibo soltó su trasero.
—¿Me puedo duchar contigo? —le preguntó con una linda sonrisita.
—¿Cuándo te he dicho que no? —le devolvió la sonrisa—. Pero hay que hacerlo rápido, no podemos llegar tarde.
—Bien —brincó de la cama y se dirigieron con prisa al baño.
Sin embargo, Wang Yibo fue bastante travieso y osado al momento de bañarse con su amado. Lo enjabonó como de costumbre, amaba hacerlo, pero esta vez fue un poco más atrevido y tomó su miembro entre sus manos, acariciándolo de arriba abajo y arrancándole un inesperado gemido a su novio.
—Yibo… —soltó en un suspiro lleno de reproche, puso ambas manos sobre el pecho de su novio, mirándolo con una clara advertencia en sus ojos—… no.
—Zhan Zhan, hace mucho que no hacemos nada —se quejó casi en un puchero.
—Claro que sí, fue hace sólo unos días, cuando llegaste a la ciudad.
—Tú lo has dicho: días, han pasado días. Te necesito —lo abrazó con cariño.
Xiao Zhan se llenó de una ternura que jamás pudo sentir con ninguna de sus exparejas.
La verdad era que él también lo necesitaba y lo deseaba demasiado, pero había logrado contenerse debido a lo cansados que terminaban todas las noches por culpa del gimnasio.
—No te he ayudado a practicar la escena de la noche de bodas.
—Practiquemos hoy en la noche —pidió de inmediato.
—¿Seguro? ¿Aguantarás?
—¿Me estás retando? —rio.
—No sé si Zhan Ge y su cintura aguanten.
El mayor rio con ganas.
—¿Me estás diciendo "anciano"?
—Sólo estoy siendo considerado con mis mayores.
Ligeramente ofendido, y muy divertido, Xiao Zhan le dio una fuerte nalgada que sonó bastante ruidosa por el agua.
—Termina de bañarte o me iré sin ti.
Riendo, Wang Yibo siguió enjabonado a su novio, y éste hizo lo mismo que él. Tardaron más de lo normal en salir del baño, tuvieron que optar por desayunar en sus trabajos, pues se les estaba haciendo bastante tarde. Sólo alcanzaron a arreglarse un poco antes de salir de casa.
—Tienes que enseñarme a conducir —dijo de pronto Yibo al ver lo bien que manejaba su amado.
—¿Estás seguro? ¿No querías que tu padre te enseñara?
—Sí, pero él está muy ocupado, y ya quiero aprender.
Xiao Zhan sonrió de lado.
—Si así lo deseas, con gusto te enseñaré.
Poco después Xiao Zhan dejó a su amado en su lugar de trabajo, esta vez no trabajaban tan cerca uno del otro, pues Yibo grababa unos comerciales en el centro de la ciudad, y Xiao Zhan grababa la serie a las afueras. A pesar de ello se daban el tiempo de compartir el camino de casa a trabajo y de trabajo a casa. Eso también aligeraba el trabajo de Mao y del guardaespaldas que cuidaba de Yibo cuando Wen Pei estaba ocupado.
Luego de un día pesado de filmaciones, maquillaje, peinados y ropa extraña, Xiao Zhan pasó por su novio al trabajo y de ahí se dirigieron al gimnasio.
—¿Qué tal el beso de atún? —preguntó Yibo apenas se subió al auto.
—Misión cumplida —respondió con una sonrisa antes de arrancar el auto—. Quedó asqueada —rio—. Me dio vergüenza al principio, pero valió la pena, dejó de acosarme un poco.
—Excelente —se sintió muy satisfecho. Cuando llegaron a un semáforo en rojo, Yibo miró a su novio detenidamente—. Oye, ¿Te lavaste ya los dientes?
El mayor alzó una ceja.
—Sí, ¿Por…? —fue interrumpido por un tierno beso a modo de saludo. Los vidrios del auto estaban polarizados, así que nadie los reconocería en medio del tráfico.
Xiao Zhan sonrió satisfecho en medio del beso, había extrañado a su amado durante el día, y besar a otra persona sólo le había creado unas fuertes ganas de volver con su amado y quitarse el sabor de esos labios extraños.
—Sabes a… —se relamió los labios—… Zhan Zhan —sus ojos brillaron—. ¿¡Comiste chocolates?!
La luz cambió a verde y el aludido tuvo que comenzar a conducir de nuevo, nervioso por la acusación de su novio.
—Sólo uno —rio con nerviosismo.
—¡Zhan Ge! Quedamos en no comer porquerías por un tiempo, si quieres alcanzar tu meta debes comer sólo proteínas.
—Un poco de carbohidratos no hará daño.
—Te castigaré en la noche.
—Oye… —le iba a reclamar, hasta que giró su rostro y vio esa expresión sexy—… oh, ese tipo de castigo me gusta.
—De alguna manera tienes que quemar esas calorías.
—Estoy totalmente de acuerdo —no tardó mucho en llegar al gimnasio.
Una vez más se encontraron con Liu Haikuan y Zhu Zan Jin, los dos se ayudaban mutuamente a hacer sus rutinas.
—¿Esos dos siempre están juntos o qué? —preguntó Yibo en voz baja, mirándolos hasta que escuchó la risa de su novio.
—Ellos han de decir lo mismo de nosotros ¿No crees?
—Tienes razón —bebió agua de su termo antes de ir a cambiarse para comenzar con su ejercicio diario. Al ver la cercanía de sus dos amigos, y al escuchar cómo se referían a ellos los demás… Xiao Zhan y Wang Yibo formaron un mutuo acuerdo de mantener las apariencias todo lo posible. A pesar de que iban al gimnasio a hacer ejercicio juntos, trataban de mantener su trato lo más distante posible, la única forma en la que lograban aquello, era pensando en lo bien que la pasarían llegando a casa. Así que valía la pena.
Cada uno con sus audífonos puestos, hicieron sus rutinas en diferentes partes del gimnasio, pues ahora se ejercitaron diferente. Xiao Zhan incluyó ejercicio para quemar grasas antes de dedicar el resto del tiempo a su abdomen y pecho. Del otro lado del gimnasio, Wang Yibo ejercitó sólo sus brazos y espalda. Terminaron cansados, pero no tanto como otros días.
—Zhan Zhan, estás escurriendo —estiró su mano para limpiar el sudor que caía por su frente y entraba en sus ojos, escociéndole. Yibo estaba asombrado con lo mucho que sudaba.
—Ya te había dicho que sudo mucho.
—Nunca te había visto así —rio al notar que las gotas resbalaban por todo su rostro y terminaba goteando en su barbilla. No pudo evitarlo, se le quedó mirando como si fuera lo más delicioso del mundo. El sudor era repugnante en cualquier persona, pero en Xiao Zhan era tremendamente sexy.
—Siempre hay una primera vez.
—¿Añadiste cardio?
—Corrí durante un rato.
—Eso explica mucho —siguió ayudándole a quitarse el sudor que caía a sus pestañas—. Vamos a bañarnos —se abstuvo de tomarle la mano. Sólo se dio media vuelta y caminaron hacia las regaderas.
Xiao Zhan no era el único, la ropa de Yibo estaba completamente mojada, y su lindo cabello también. Lo tenía tan largo en la parte superior, que lograba hacerse media coleta pequeña. Xiao Zhan no se contuvo, y al ir caminando detrás de él, le deshizo la coleta con traviesas intenciones.
—Hey —se giró y lo miró con advertencia.
—Lo sé, lo siento —murmuró muy bajito, riendo y mirando discretamente a su alrededor.
Para su sorpresa, las duchas estaban bastante despejadas, los únicos que estaban ahí eran Liu Haikuan y Zhu Zan Jin, quienes salían de dos cubículos diferentes. Se les veía bastante felices como de costumbre.
—Hola, chicos —saludó Xiao Zhan con una amigable sonrisa.
—¡Hey! —enérgico, Zhu Zan Jin los saludó—. ¿Ya terminaron?
—Al fin —respondió Yibo, cansado.
—Iremos por unas hamburguesas saliendo de aquí ¿Quieren acompañarnos? —preguntó Zhu Zan Jin con su característica sonrisa.
Liu Haikuan se palmeó el rostro mientras negaba con la cabeza. Xiao Zhan estuvo a punto de aceptar con emoción, sus glándulas salivales empezaron a segregar demasiada saliva al pensar en una hamburguesa con papas, pero se quedó callado al ver la expresión de advertencia de Yibo.
—No podemos comer eso —dijo Wang Yibo.
—Es lo que le digo a Xiao Zhu, pero no me entiende.
—¿Están a dieta? —preguntó Zhu Zan Jin, ignorando a su amigo.
—Sí, por cuestiones de trabajo —suspiró Xiao Zhan. Aunque no podía quejarse, realmente no estaba sufriendo tanto con esa dieta, pues la rompía al menos dos veces al día.
—¡Oh, sí, sí! ¡Vi el avance de la serie que estas grabando! Se ve muy prometedora.
—¿¡Ya lo viste!? —se emocionó Xiao Zhan.
—Sí —soltó una risita—. Vi también que incluirá una verdadera escena de desnudos —lo miró pícaramente—. ¿Es tu primera escena de ese tipo?
Sonriendo y apenado, Xiao Zhan asintió.
—Ya entiendo por qué te esmeras tanto en la dieta, bueno… te deseo mucha suerte. Estaré al pendiente del lanzamiento de la serie.
—Oh, gracias —le sonrió en respuesta, estaba por seguir su camino junto con Yibo, pero la otra pareja se detuvo de nuevo.
—Hey ¿Por qué no vienen a cenar a casa uno de estos días? Prepararemos algo ligero.
—Nada de hamburguesas —aseguró Liu Haikuan, riendo—. Zhu Zan Jin cocina delicioso.
El aludido sonrió y lo codeó antes de mirar de nuevo a sus amigos. Algo sorprendidos por la repentina invitación, Wang Yibo y Xiao Zhan se miraron mutuamente antes de asentir.
—Excelente, les mandaré un mensaje para ponernos de acuerdo —se despidió con un gesto de mano y salió de ahí seguido por el más alto.
—¿Dijeron que los dos nos cocinarían? —preguntó Yibo después de que se fueron, en voz baja y algo desconcertado.
—Yo entendí lo mismo. ¿Viven juntos acaso?
—Qué extraño… ¡Hey! —pegó un brinco cuando sintió una nalgada, terminó riendo al sentir que además lo manoseaba un poco.
—Vamos a bañarnos —comenzó a caminar hacia una de las tantas duchas vacías.
—Tenemos que llegar a casa para tu castigo —enrolló su toalla para el sudor con dos manos antes de usarla como látigo contra el trasero de su novio. Xiao Zhan no dijo nada, giró mecánicamente su cabeza, apretó la mandíbula y lo miró con una clara advertencia en sus ojos: le había dolido ese "latigazo", y cómo no, si Yibo era experto haciendo aquello, incluso la toalla había hecho un ruido certero contra la tela delgada del short de Xiao Zhan—. Lo siento, lo siento —comenzó a reír con nerviosismo, alzando ambas manos en señal de paz. Pero Xiao Zhan no tuvo suficiente con eso, fue hacia él, y aprovechando que estaban solos, le dio una nalgada tan fuerte que el mismo Yibo se quejó en serio, pero terminó riendo a carcajadas. Amaba hacer enojar a su novio, y amaba los castigos que le imponía.
—Masoquista —murmuró entre dientes mientras se dirigía hacia una regadera vacía.
Yibo se quedó en el pasillo, riendo y sintiendo que seguramente la mano de su novio quedó tatuada en su nalga. A pesar de todo sabía que se lo tenía bien merecido, a veces lo fastidiaba hasta el cansancio.
—Eres un santo por aguantarme —pensó el menor.
Continuará…
Pobre de Xiao Zhan, casi le queman el departamento y le vacían la alacena, pero lo vale si su pastelito se esforzó tanto.
¿Qué les pareció la vida de "Casados" de estos dos? A mí me parecen adorables, están en esa etapa de miel sobre hojuelas que todos disfrutamos.
¿Se esperaban a esa nueva parejita?
¿Se imaginaron a Xiao Zhan y Wang Yibo en el gimnasio? Sudando a mares, agitados y con ropa sexy para ejercitarse. Se me hizo agua la boca.
Espacio para REVIEWS ¿Me quieres platicar algo?
27/03/2020
6:40 p.m.
