Capítulo 39: "Sesenta y nueve"
Era sábado, día de terminar de acoplar la nueva casa de Yibo. Habían terminado de pintar algunos detalles y ahora sólo se dedicaban a desempacar y acomodar todo en su lugar. Yibo era muy bueno en ello, guardaba todo con rapidez y eficacia, pero Xiao Zhan… bueno, él se detenía a ver cada cosa novedosa que se encontraba en las cajas.
—¿Dónde quieres que deje esto? —preguntó Xiao Zhan, cargando un par de cajas.
—¡Hey! Eso pesa mucho —se apresuró a ayudarlo, pero entonces vio que en verdad a su novio no le causaba ninguna molestia.
—Yo lo llevo —no permitió que lo ayudara.
—Está bien, señor fuerza —se burló—. Déjalas en nuestra habitación.
Xiao Zhan alzó una ceja.
—¿Nuestra?
—La habitación principal, es la nuestra —señaló la planta de arriba sin mirarlo, pues estaba más ocupado desempacando cajas, pero lo había dicho de una forma tan natural que el corazón de Xiao Zhan se regocijó con esas simples palabras.
El mayor asintió con una dulce sonrisa antes de subir las escaleras rumbo a ese amplio cuarto.
Para cuando Yibo terminó de desempacar todo y de acomodar el resto de las cosas de la casa, Xiao Zhan seguía ordenando aún el cuarto de "ambos". Había muchas cosas interesantes en esas cajas.
—Zhan Zhan, ya sólo falta… ¿Qué estás haciendo? —aguantó las ganas de reír cuando entró al cuarto y lo vio con un sombrero chistoso, unos lentes de sol y una bufanda fea.
—Estoy desempacando —dijo, mientras estaba sentado en el suelo, rodeado de cajas y mirando un viejo álbum de fotos—. ¿Eres tú de bebé? —preguntó, señalando la foto.
—Sí, sí soy —rio y se sentó junto a él sobre el piso de duela.
—Esos cachetes… Yibo, toda tu cara eran sólo mejillas.
—Ya lo sé —le arrebató el álbum y lo miró una vez más de arriba abajo—. ¿Te estás poniendo todo lo que te encuentras en las cajas?
Ambos se quedaron en silencio unos segundos, Yibo esperando una respuesta y Xiao Zhan algo avergonzado, pero supo ocultar muy bien su pena, encogiéndose de hombros y sonriendo tiernamente.
No podía evitarlo, le gustaba ver cada cosa que se encontraba.
—Zhan Zhan, a este paso nunca terminaremos de desempacar —le quitó el sombrero, la bufanda y los lentes—. Te ves muy chistoso.
—Pero sólo faltan estas cajas —señaló a su alrededor.
—Y llevas dos horas desempacando sólo esas cajas. Anda, terminemos ya —lo ayudó a levantarse del piso y así ambos desempacaron con rapidez. Yibo no le permitía quedarse mucho rato mirando las cosas que se encontraba como viejos álbumes de fotos o…
—¡Lo trajiste! —se emocionó al encontrar a ese conejo de peluche que le regaló cuando estaba en el hospital.
—Es mi favorito, por supuesto que sí.
—Pensé que lo habrías dejado en tu departamento de Shanghái —lo acercó a su rostro y se dio cuenta de que olía a Yibo—. No me digas que dormías con él.
—Claro que sí —admitió sin ninguna vergüenza mientras jalaba el nuevo colchón hacia la base de la que sería su cama. Era bastante pesado, pues era de tamaño queen.
Xiao Zhan de inmediato lo ayudó y acomodaron el colchón en su lugar, pusieron un par de sábanas y…
—¿Qué haces? —rio al sentir cómo su novio lo estampaba contra la cama.
Yibo sonrió de lado, bastante seductor.
—Tenemos que estrenar este colchón, nos lo merecemos después de un largo día de trabajo en casa ¿No crees?
Xiao Zhan se emocionó cuando su novio se sentó a horcajadas sobre sus caderas, jaloneando su pantalón hasta deshacerse de él con algo de prisa.
—Yibo… —jadeó al sentir que acariciaba su miembro por encima de la tela del bóxer negro. Totalmente de acuerdo con él—… ven aquí —lo tomó con fuerza de la camiseta y lo arrastró hacia sus labios, de pronto sintió una urgencia que había estado conteniendo desde días atrás.
El menor se echó por completo sobre él y comenzó a besar sus labios con hambre atrasada, los dos se dieron cuenta de cuánto se habían extrañado en ese aspecto. Habían hecho a un lado sus relaciones íntimas por culpa del trabajo y de sus deberes en el gimnasio, pero ahora tenían un tiempo ilimitado para ellos dos, nadie los molestaría.
—Zhan Zhan… te extrañé.
—Yo también —jadeó contra sus labios, ya no iba a contener sus gemidos ni jadeos, no más. Si un beso de él le provocaba tanto, se lo iba a hacer saber.
El mayor incorporó la mitad de su cuerpo junto con su novio para comenzar a desvestirlo. Le sacó la camiseta y Yibo se apoyó hacia atrás con sus palmas sobre el colchón al sentir cómo Xiao Zhan besaba su torso de una forma tan candente y húmeda que lo hizo excitarse muy fácilmente.
—Ah… Zhan Zhan —suspiró y echó su cabeza hacia atrás al sentir que ahora besaba su cuello mientras acariciaba su vientre con una mano. Se entretuvo haciéndole cosquillas en el ombligo antes de bajar más y desabrochar sus jeans.
—Levántate —pidió, autoritario. Yibo no le dio oportunidad a que se lo repitiera, se incorporó junto con él hasta que ambos quedaron de rodillas en la cama, uno frente al otro.
Xiao Zhan apoyó sus manos en los hombros de Yibo antes de atraerlo de nuevo a sus labios, compartiendo un beso profundo, caliente y bastante húmedo. El menor coló sus manos bajo la camiseta de su novio y acarició descaradamente todo lo que se encontró a su paso antes de arrancarle la prenda sensualmente. Cuando lo tuvo descubierto ante él, llevó sus labios directamente a uno de sus pezones. Escuchaba cómo gemía y suspiraba por sus atenciones, se dio cuenta de cuán excitado comenzaba a estar al pegar su cuerpo al de él y sentir que su erección incrementaba poco a poco.
El mayor no aguantó mucho más, lo empujó contra el colchón, Yibo quedó sentado sobre su trasero y Xiao Zhan arrodillado entre sus piernas le arrancó los jeans de un tirón. Yibo alzó sus caderas y levantó sus piernas para facilitarle el trabajo de sacárselos. Entonces el menor incorporó la mitad superior de su cuerpo para abrazar las caderas de Xiao Zhan contra su pecho, éste enredó ambas manos en el cabello de Yibo, despeinándolo totalmente. El abrazo era chistoso y tierno al mismo tiempo.
Juguetón, Yibo puso ambas manos en las nalgas de su novio y las apretó como tenía por costumbre, llevó sus labios a esa hermosa y pálida piel ante sus ojos, besó su ombligo causándole cosquillas, mordisqueó su cintura y humedeció con su lengua lo que tenía al alcance. Cuando alzó la mirada pudo ver los ojos fieros de Xiao Zhan clavados en lo que hacía, su amado se relamía los labios al verlo hacer todo aquello. Así que Yibo fue aún más travieso y apretó con su mano entera la entrepierna de su novio, abarcando su pene casi en su totalidad, y parte de sus testículos también. Xiao Zhan sólo jadeó y cerró los ojos con fuerza antes de apoyar ambas manos en los hombros de su novio. Enseguida sintió cómo acariciaba sus muslos de manera ascendente y descendente mientras llevaba su boca a su entrepierna, atrapando entre sus labios la punta de su pene. Y aunque fuese sobre la ropa, eso había bastado para que la excitación en Xiao Zhan aumentara exponencialmente.
Empujó a Yibo contra el colchón y se sentó sobre su erección. El menor iba a jadear como loco al sentir cómo se dejó caer sobre él, pero ese jadeo se perdió en la garganta de su novio cuando se inclinó sobre él y atrapó sus labios entre los suyos.
Algo desesperado, Yibo atrajo el cuerpo de su novio hacia él, lo apresó entre sus brazos y acarició su nuca, despeinando sus cabellos y suspirando al sentir que comenzó a menear sus caderas sobre su entrepierna. ¿Lo quería volver loco?
¿Desde cuándo Xiao Zhan movía así sus caderas?
Yibo quedó totalmente hipnotizado, sonrió de lado y lo besó en los labios apasionadamente, gimiendo durante el beso al sentir cómo frotaba su trasero contra su miembro ya bastante erecto.
Sus lenguas se encontraron y jugaron entre ellas una batalla de poder en la que ninguna se rendía ante la otra. Entre jadeos y suspiros, Xiao Zhan mordió el labio inferior de su novio hasta hacerlo quejarse, pero fue un quejido lleno de placer.
Xiao Zhan se separó un poco de él y lo miró, ambos estaban agitados, sus pechos subían y bajaban descontroladamente.
—Eres tan masoquista —le dijo el ver que se mordía el labio que él recién había dejado bastante inflamado.
—¿Y? —lo atrajo de nuevo a su boca, regresándole las atenciones dadas. Bajó las manos hasta poder apretar su trasero con gusto, lo hizo hasta que Xiao Zhan se quejó por el maltrato.
—¡Eres muy brusco! —se quejó, gruñendo en su boca y mordiéndole ahora el labio inferior.
—Ya lo sabes —dijo después de la mordida, suspirando de placer.
—Estás loco.
Yibo sonrió y no dijo nada más. Se giró en la cama hasta tenerlo ahora bajo su cuerpo. Fue su turno de sentarse sobre su erección, le demostró que él también sabía mover muy bien sus caderas. Xiao Zhan se quedó tirado sobre el colchón, extasiado con la vista que tenía ante sus ojos. El cuerpo perfecto de Yibo se movía en un perfecto vaivén profundo y certero, restregándose sin vergüenza alguna contra su cuerpo. Xiao Zhan podía sentir su lindo trasero rozando con su pene a pesar de que ambos aún tenían su ropa interior puesta.
—Hey —lo sostuvo cuando vio que estuvo a punto de perder el equilibrio sobre él. Xiao Zhan le ofreció sus manos y así Yibo tuvo de dónde apoyarse para seguir moviéndose de esa forma.
—Gracias —suspiró y cerró los ojos, él también estaba disfrutando mucho de restregar su trasero contra él. Su mente era tan poderosa que le causaba un placer indescriptible. No había duda de que el cerebro podía ser considerado un órgano sexual más poderoso que los genitales, pues ambos aún tenían ropa y su excitación se estaba elevando por las nubes por simplemente imaginarse ciertas cosas…
Mientras Yibo aún se meneaba sobre la entrepierna de su novio, Xiao Zhan extendió una mano hacia su ropa interior y jaló el borde del elástico, descubriendo sonriente que el pene de su amado suplicaba por salir, lo notó cuando la cabeza se asomó de inmediato, reclamando libertad. No lo pensó dos veces antes de tomarlo con su mano y comenzar a estimularlo directamente. El cuerpo entero de Yibo se estremeció y se encorvó hacia delante, dejando de moverse de inmediato. Xiao Zhan jaló su miembro entero hasta que estuvo por completo afuera y comenzó a darle la atención debida.
—Espera… —jadeó, estaba tan excitado que sentía que podría correrse en cualquier momento, y no quería que eso sucediera así de fácil, le daba vergüenza terminar tan rápido.
Xiao Zhan iba a preguntarle qué tenía en mente, pero todo pensamiento abandonó su cabeza cuando Yibo se acomodó entre sus piernas y le bajó la ropa interior hasta que su miembro salió libremente, golpeando su vientre luego de ser liberado, estaba bastante erecto y a Yibo le brillaron los ojos al notar eso. Se inclinó hacia él, lo tomó con una mano y se llevó la punta a la boca, la succionó con algo de experiencia, justo como sabía que a su amado le gustaba. Sonrió al escucharlo suspirar, pero sabía que no era suficiente, así que volvió a tomarlo con una mano y lamió con su lengua desde la base hasta la punta, degustando cada centímetro de esa longitud hasta hacerlo jadear de placer. Supo que lo hacía bien cuando alzó la mirada y vio que su novio tenía ambos brazos sobre su rostro, acalorado y bastante agitado.
—¿Te gusta? —preguntó con voz ronca y sin dejar de estimular su miembro con una mano.
—Sí… —suspiró en voz baja.
—No te escuché.
—Que sí.
—No escucho… —ahora lamió desde sus testículos hasta la punta, dejando un camino bastante húmedo antes de engullirlo completamente.
—¡Ahh! —jadeo con bastante fuerza antes de llevar sus manos a la cabeza de Yibo, éste tomó esas manos y las acomodó mejor sobre su cabello.
—Zhan Zhan, enséñame cómo te gusta —le pidió en un tono tan sensual que el mayor cerró los ojos y suspiró pesadamente, pues su amado ya había vuelto a tomar su miembro entre sus labios, introduciéndolo poco a poco a su boca.
Xiao Zhan fue obediente y jaló de sus cabellos un poco para imponer su propio ritmo, Yibo se dejó hacer por completo, permitiéndole tal grado de autoridad sobre él. Pero entonces su lado travieso salió a flote, cuando estaba succionando sólo la punta, usó el filo de sus dientes para…
—¡Wang Yibo! —se quejó y tiró de sus cabellos hasta alejarlo de su miembro. Riendo, el menor se alejó sólo un poco de su entre pierna y se limpió la saliva que escurría de sus labios mientras lo veía, sin borrar esa expresión traviesa—. No muerdas —lo regañó, agitado.
—Lo siento —rio—. Sólo fue una pequeña mordida.
—No lo hagas.
—Sólo una chiquita —volvió a bajar a su miembro y atrapó un pequeño pedazo de piel muy cerca de la base para morderlo con suavidad. Esta vez consiguió arrancarle un suave gemido—. No es tan malo ¿Ves?
—Me estás haciendo masoquista como tú —se quejó y volvió a echar su cabeza hacia atrás.
Eso hizo reír bastante al menor.
—Yibo —murmuró de pronto, bastante sonrojado—. Quiero hacer algo…
—¿Qué tienes en mente? —preguntó, fascinado y con un brillo especial en sus ojos.
Con una sonrisa ladina y tremendamente sensual, Xiao Zhan arrastró a su novio hasta tenerlo sentado sobre su pecho, lo suficientemente cerca como para que alcanzara su pene con la boca. Totalmente extasiado, Yibo se mordió los labios y permitió que sus gemidos salieran a pesar de ello, amaba sentir la boca de su novio en ese preciso lugar, pero el placer no le duró tanto, de pronto Xiao Zhan se detuvo.
—Date la vuelta —le pidió.
—¿Cómo…? —estaba tan cegado por el placer que su amado le daba con la boca, que su mente no lograba coordinar bien.
Xiao Zhan sonrió traviesamente, entendiendo su estado, así que se incorporó hasta poder susurrarle algo al oído.
—Hagámoslo al mismo tiempo —cuando terminó de hablar, lamió su oreja de una forma tan lasciva que el cuerpo entero del menor se estremeció.
—¡S-sí! —emocionado, se separó de su novio y buscó la forma de acomodarse, de pronto se sintió muy torpe y nervioso. Xiao Zhan tuvo que indicarle qué hacer y cómo hacerlo.
Así fue como Yibo terminó bocabajo sobre el cuerpo de su novio, con la cabeza hacia los pies de Xiao Zhan, apoyando sus rodillas en la cama para no aplastarlo por completo y así permitirle alcanzar con su boca aquella parte tan sensible de su cuerpo. Con su pecho desnudo y pegado al vientre de su novio, aprovechó la posición para dejar un recorrido de besos húmedos desde su ombligo hasta su pelvis, siguiendo ese caminito de vellos que lo guiaban siempre a uno de sus lugares preferidos en el cuerpo de su amado. No perdió su tiempo en más preliminares y una vez más fue directo al pene de Xiao Zhan, dándole la atención que se merecía.
Xiao Zhan no se quedó atrás, pero sí estuvo unos segundos perdido en lo que tenía ante sus ojos, al tenerlo sobre él, su rostro quedaba muy cerca de la entrepierna de su novio, y no sólo eso, también estaba bastante cerca de su trasero y tenía una vista espectacular desde ahí. Se mordió los labios antes de tomar sus nalgas y acariciarlas entre sus manos, lo llenó de tiernas caricias y besos hasta que tomó su miembro con ambas manos y se lo llevó a la boca.
Los dos se fundieron en esa nueva sensación de dar y recibir al mismo tiempo. Xiao Zhan se sintió más seguro, pues… si su novio tenía la loca idea de morderlo, él respondería de la misma forma al instante.
Y como si le hubiese leído la mente, Wang Yibo le dio una suave mordida en su miembro, una vez más. Zhan Zhan no lo regañó, tampoco le regresó la mordida, pues sabía que de cierta forma disfrutaba de ellas, así que terminó introduciendo traviesamente su dedo índice en el orificio que tenía muy cerca de su rostro.
—¡Zhan Zhan! —una especie de gemido y grito salió de su garganta. Por primera vez, el mayor no supo interpretarlo, pero fue consciente de que el cuerpo entero de su novio se estremeció.
—Sé que te gusta —murmuró, introduciéndolo un poco más.
—Sí… —admitió al fin, lleno de placer y olvidándose un momento de seguir atendiendo al miembro de su novio.
El mayor sonrió triunfante al escucharlo decir aquello, pero su atención se desvió al momento en el que sintió que su novio volvía a succionar hábilmente su miembro, él hizo lo mismo, sin dejar de mover su dedo de adentro hacia afuera, intentó meter un segundo dedo, pero Yibo se removió, incómodo, así que descartó la idea por el momento y en su lugar comenzó a mover un poco sus caderas haca la boca de Yibo, estaba enloqueciendo, quería sentirlo más. Y Yibo pareció notarlo, así que hizo todo su esfuerzo para tener el miembro entero de Xiao Zhan dentro de sí, se concentró en respirar por la nariz para controlar su reflejo faríngeo. Lo logró. El problema se presentó cuando Xiao Zhan comenzó a ondular sus caderas, buscando más profundidad, hasta que de pronto se alejó de la boca de Wang Yibo.
—Yibo… ah… ¡quítate! —no tuvo la fuerza para moverse él, y Yibo tampoco quiso hacerlo al saber lo que venía. Dejó que su amado se corriera en ese momento, llenando su rostro al no poder moverse hacia ningún lado, pero eso poco le importó al sentir las atenciones que Zhan Zhan le daba en ese momento a pesar de estar atravesando ese fuerte orgasmo.
—¡Ah! Zhan Zhan, ahí… ¡Ah! —movió sus caderas hacia delante y hacia atrás, haciendo que el dedo dentro de sí frotara varias veces ese sitio en específico, esa zona tan sensible dentro de él.
Xiao Zhan combinó ese placer junto con el que le daba con su boca, Yibo se estremeció de pies a cabeza y dejó de apoyar su peso en las rodillas, ocasionando que su cuerpo entero estuviera sobre Zhan Zhan, el pobre recibió de pronto toda la longitud de su novio dentro de su boca, trató de soportar aquello, pero tuvo que sacarlo de su boca pronto, era bastante grande como para soportarlo, así que continuó dándole placer con su dedo al mismo tiempo que alcanzaba torpemente el miembro de su novio con la boca, tratando de introducir al menos la mitad. Yibo no soportó mucho más, Xiao Zhan se encontraba en las mismas, su fuerte orgasmo lo había dejado casi sin energía.
—Zhan Ge… —jadeó—. Aléjate —estaba a punto de correrse, pero en respuesta Xiao Zhan sólo apretó su pene con una mano y le impidió moverse.
Yibo cerró sus ojos con fuerza y soltó un profundo jadeo al mismo tiempo que se corría con fuerza en la boca de su novio.
Agitados, sudorosos y exhaustos, se quedaron tirados en la posición en la que estaban. Hasta que Yibo se movió.
—Lo siento, te estoy aplastando —al alejarse un poco, pudo ver el precioso cuerpo de su novio, desparramado entre las sábanas blancas, con su lindo vientre subiendo y bajando al ritmo de su pesada respiración. Lo recorrió lascivamente con la mirada, se detuvo unos segundos en su entrepierna, en ese miembro cada vez más pequeño y ligeramente enrojecido por tantas atenciones recién recibidas. Subió su recorrido con la mirada hasta llegar a su rostro, Xiao Zhan también lo recorría con la mirada, algo cansado y agitado mientras descansaba uno de sus brazos sobre la frente.
Había sido una experiencia diferente, intensa.
Entonces Yibo se alarmó sobremanera cuando vio algo que escurría de la comisura de los labios de su novio. ¡¿Era lo que creía que era?!
—¡Zhan Zhan! —extendió su mano y limpió eso de inmediato, Xiao Zhan esbozó una sonrisita traviesa—. ¿Lo tragaste? ¡¿Lo tragaste?! —se acaloró bastante.
—No —rio y se limpió los restos que había en sus labios. Entonces Yibo notó que un fino hilo blanco corría desde sus labios hasta su cuello—. Tiene un sabor peculiar.
Yibo se cubrió el rostro con ambas manos, avergonzado, entonces se dio cuenta de que en su rostro tenía rastros del semen de su novio.
—Déjame limpiarte —Xiao Zhan se incorporó un poco para alcanzarlo, pues estaba de rodillas a su lado, algo lejos de su alcance. Nunca imaginó que Yibo se limpiaría el rostro con los dedos y luego miraría su mano por largos segundos.
—¿Sabor peculiar? —se preguntó mentalmente antes de usar sólo la punta de su lengua para probar aquello.
—¡Wang Yibo! —entre incrédulo, sorprendido y enojado, logró alejar esa mano de su boca, pero había sido demasiado tarde, Yibo ya lo había probado.
Su expresión fue única, pego su lengua al paladar un par de veces, probando ese nuevo y exótico sabor antes de hacer una chistosa mueca. Sus ojos se hicieron aún más pequeños y su boca y ceño se fruncieron.
—Sí, sabe raro —admitió sin quitar esa rara expresión.
—¡Tonto! No hagas eso —lo golpeó en el brazo con fuerza—. ¡Que sucio! —tomó su mano y la limpió con las sábanas.
—¿Por qué sucio? —soltó una risita traviesa antes de relamer sus labios, en la comisura de éstos había un rastro del semen de Xiao Zhan, había caído en todo su rostro. Esta vez lo probó sin hacer mueca alguna, excepto por la mirada sensual que le dedico mientras pasaba la lengua por sus labios de una forma tan provocativa que el corazón de Xiao Zhan dio un vuelco, pocas veces había presenciado algo tan sensual como aquello—. Si es de mi Zhan Zhan no me molesta.
¿"Mi Zhan Zhan"? el mayor casi se derritió al escucharlo decir eso.
—Eres un… —se mordió los labios, estaba a punto de pegarle, pero no pudo, en su lugar, lo abrazó con fuerza—… eres un idiota —suspiró sobre la piel de su cuello. Se dejó caer hacia atrás, arrastrando a Yibo con él. Jaló las sábanas y los cubrió a ambos con ellas.
—¿Nos podemos quedar así un rato? —murmuró Yibo, amaba los cariñitos que su amado le hacía después de una intensa sesión como esa.
—Sí —lo atrajo hacia su pecho y comenzó a acariciar su desnudez. Estaban en un silencio cómodo y reconfortante—. Bo Di…
—¿Hmm? —estaba tan relajado entre sus brazos que ni siquiera se molestó en abrir los ojos.
—No pusimos las cortinas.
—Oh… —abrió los ojos, y en efecto, habían hecho todo lo que hicieron sin preocuparse por tapar las ventanas—. Es un segundo piso —se encogió de hombros.
—Pero todas las demás casas tienen dos pisos también.
Yibo soltó una risita.
—Ni modo, si alguien vio, ya no podemos hacer nada.
—Exhibicionista.
—Pero hay que poner cortinas pronto, no quiero que alguien más te vea desnudo.
Xiao Zhan se echó a reír y lo apretó con fuerza contra su cuerpo. No se lo iba a decir, pero adoraba ese lado posesivo de su novio. Yibo rio más y escondió su rostro en el cuello de Zhan Zhan. Le gustaba demasiado su olor natural.
Entonces Xiao Zhan levantó el rostro de su novio lo suficiente para darle un tierno beso en los labios. Así una nueva sesión de besos dio inicio, eran besos tranquilos y suaves que los arrastraron a un íntimo letargo que se extendió por tiempo indefinido, o al menos hasta que sus labios hinchados pidieron una tregua.
Estaban completamente despeinados, eran un desastre digno de admirar. Xiao Zhan se alejó un poquito de él para mirar su precioso rostro, lo acarició con una mano y delineó sus labios hinchados, su nariz, sus párpados y acarició sus pestañas. No se resistió y besó cada centímetro de ese rostro. Yibo soltó una risita cuando sintió cosquillas.
—¿Qué pasa? —le preguntó al mayor al ver la intensidad y el amor en sus ojos.
—Me gustas mucho.
El corazón de Yibo dio un vuelco ante esas simples palabras.
—En serio me gustas mucho —suspiró extasiado—. Todo tú me encantas —metió sus manos bajo las mantas y acarició desde su muslo, su trasero hasta su cintura. Volvió a bajar la mano sólo para tomar su rodilla desde atrás y así subir la pierna de Yibo sobre él para tenerlo más cerca. El menor soltó un pequeño gemido entre dientes al sentir que sus miembros quedaban juntos en esa posición, rozándose uno contra el otro.
—Tú también me encantas —suspiró. Tomó su rostro y lo atrajo de nuevo a sus labios, comenzó con una simple caricia, ambos abrieron sus bocas y rozaron sus labios en caricias sutiles y tentadoras, podían sentir el cálido aliento del otro.
Yibo no sabía cómo explicarle con palabras cuánto lo amaba, cuánto lo deseaba y cuánto le encantaba; así que optó por demostrárselo con acciones.
—Me gustas mucho, Xiao Zhan —coló sus manos bajo las sábanas para disfrutar del cálido cuerpo desnudo que estaba enredado al suyo. Y es que lo amaba, amaba incluso las pequeñas imperfecciones tan perfectas que tenía. Adoraba su ombligo, sus pequeños vellos formando ese camino a la gloria, adoraba sus piernas fuertes y no le importaba que los vellos en sus piernas le causaran tantas cosquillas estando desnudos en la cama. Amaba su vientre plano y "sin chiste", como solía llamarlo Xiao Zhan. Le encantaba pellizcarlo y dejarle marcas por todo el cuerpo, y ni se diga de cuánto amaba apretar y azotar ese trasero. No lo había dicho en voz alta, pero no conocía a ninguna chica que tuviera un mejor trasero que él, era perfecto y hermoso. Él también tenía un buen trasero, pero no se podía comparar con lo suave y esponjoso que era el de su novio, el de él era un poco más rígido y pequeño.
Otra cosa que amaba en él, era su pene. Sí, no se atrevía a decírselo, pero le gustaba bastante. Era un miembro "bonito", más grande que el promedio, perfectamente circuncidado, y si bien no era tan grande como el suyo, sí era bastante grueso y llegaba a intimidar un poco estando por completo erecto.
Yibo llevó toda su atención a ese perfecto, hermoso e incomparable rostro. No había nada de lo que pudiera quejarse, Xiao Zhan era la cara más bonita que había visto en su vida, no había duda de que, si un día tenía hijos, éstos serían preciosos.
Acarició su mejilla con el dorso de sus dedos y admiró su belleza. Cuando Xiao Zhan notó lo enajenado que estaba con él, le dedicó una sonrisa tímida y tremendamente adorable.
Yibo no pudo hacer otra cosa que no fuera unir sus labios con los de él en un beso suave.
—Te amo —susurró junto a sus labios. Enseguida sintió que Xiao Zhan enrollaba sus brazos sobre su nuca para profundizar el beso, sintió también que sonrió durante esa caricia antes de separarse y murmurarle esas palabras que no había escuchado jamás:
—Wang Yibo… —suspiró y le dedicó su característica sonrisa, no, era una aún mejor—…eres el amor de mi vida.
El menor se quedó congelado en su sitio. ¿Había escuchado bien?
Parpadeó un par de veces, sólo pudo reaccionar cuando sintió que Xiao Zhan le acariciaba una mejilla.
—No tienes que responder nada a eso. No quiero que te sientas presionado a responder lo…
—Tú también eres el amor de mi vida. Lo he sabido desde hace algún tiempo —confesó con una seguridad arrebatadora—. Si no respondía era porque… —sonrió como un tonto—…no puedo creer lo que acabas de decir —se echó sobre él y llevó ambas manos de Xiao Zhan a cada lado de su cabeza sobre la almohada, se posicionó entre sus piernas y entrelazó sus dedos con los de él en un profundo gesto de unión y amor—. Te amo tanto que duele —jadeó, su pecho en verdad dolía.
—Yibo…
—Te amo —se inclinó para darle un beso que fue muy bien recibido por su novio—. Zhan Zhan —susurró sobre sus labios—. Que sea en Aspen.
—¿A qué te refieres?
—Nuestra primera vez.
Xiao Zhan abrió mucho los ojos.
—Oh… —sí, le urgía que ya fuera, pero no quería presionar más a Yibo.
—¿Qué opinas? —se mordió el labio inferior, mirándolo fijamente y sintiendo el nerviosismo a flor de piel. Temía haberse visto demasiado cursi al sugerir aquello, pero sabía que ese sitio era un lugar especial para ambos, y ahora con eso podrían hacerlo aún más especial.
—Es una excelente idea —acomodó el cabello de Yibo tras su oreja con un cariño infinito—. Que sea ahí —suspiró—. ¿Cuándo iremos?
Yibo se acomodó sobre el pecho de su novio con los brazos cruzados, apoyando su mentón sobre esos brazos.
—Puedo hacer un espacio libre la próxima semana.
—Yo tengo un viaje que quizás se alargue un poco —suspiró.
—¿A dónde? No sabía —entristeció.
—Filmaremos unos capítulos fuera de la ciudad, quizás esté una semana fuera de aquí.
—¿Tanto? —se sintió repentinamente triste.
Xiao Zhan no soportó ver su carita decepcionada, la cual hizo totalmente sin darse cuenta.
—No te lo había dicho porque todavía tengo la esperanza de que se aplace un poco —rio—. Mi coprotagonista tendrá una escena donde mostrará un poco más de su cuerpo y dice que aún no está en forma ¿Puedes creerlo?
—¿Grabarán ya la escena de la noche de bodas? —casi hizo un puchero, pero se contuvo muy bien.
—Aúno no ¿Quieres que te diga cuando la vaya a grabar?
—Mejor no —resopló, se sentía bastante celoso, quería preguntarle qué tan íntimas serían esas escenas, pero no podía ni imaginárselo con alguien más. Así que por lo pronto no quiso saber.
Xiao Zhan suspiró y rodeó la espalda de su novio con sus brazos, lentamente descendió sus manos por toda su piel hasta llegar a su cintura, sintiendo las curvas perfectas de su cuerpo hasta su trasero. Lo tomó con sus manos gentilmente, aplastándolo un poco y dándole tiernas caricias.
—¿Entonces cuándo podremos ir? —resopló, fastidiado por siempre tener compromisos que les impedían hacer lo que querían.
—En un par de semanas. Pasemos nuestro aniversario ahí, ya que no pudimos celebrar nuestro primer mes.
Si Yibo temía ser demasiado cursi, Xiao Zhan le había ganado con creces, sin embargo, el corazón de Yibo se aceleró de sólo imaginarlo.
—En dos semanas será —se acomodó de nuevo sobre él y cerró los ojos, estaba bastante cómodo ahí, sintiendo las manos de su novio deslizarse por todo su cuerpo.
—¿Por qué eres tan suave? —preguntó Xiao Zhan.
—Tú eres más suave que yo.
—No lo creo —volvió a acariciar todo lo que tenía al alcance—. Tienes piel de bebé.
Yibo rio y ya no dijo nada más, comenzaba a quedarse dormido con las caricias, pero entonces recordó algo.
—Zhan Zhan.
—¿Hm?
—No me has mostrado el cuarto prohibido de tu departamento.
—Oh, es verdad —rio—. Te lo mostraré más tarde —besó su frente—. ¿Quieres tomar un baño conmigo?
—Vamos —se incorporó y se lo llevó directo al baño, fue hasta más tarde cuando se dieron cuenta de que no había toallas disponibles. Divertidos y riendo por su estupidez, se secaron con un cambio limpio de sábanas antes de vestirse de nuevo y prepararse para volver al departamento de Xiao Zhan que ahora era el hogar de ambos.
—Oye —lo detuvo Xiao Zhan y señaló el piso—. Nos faltó limpiar eso —señaló las huellas blancas de sus manos en el suelo.
—No lo voy a limpiar —terminó de ponerse el suéter y empujó a su novio para que avanzara por el pasillo.
—No puedes dejar eso ahí —lo regañó—. Está en pleno corredor, desde la entrada se va a ver.
—¡Que bueno! De hecho voy a pedir que vengan a poner una capa de barniz encima de eso.
—Yibo… —terminó riendo—. ¿Por qué?
El aludido se quedó en silencio unos segundos, pensando si debía o no decir aquello que pasaba por su mente. Él quería dejar esas marcas ahí como recuerdo de ese hermoso día en el que uno de sus sueños se cumplía. Quería dejar esas huellas como un lindo recordatorio al que años más adelante le añadirían varías huellitas más, un poco más pequeñas que las de ellos. Sí, eso haría, pero sería mejor no decirle nada a su novio por el momento, ya había sido demasiado cursi por un día.
—¿Yibo? —lo sacó de sus pensamientos al picarle el estómago con un dedo.
—Se ve cool —dijo simplemente antes de avanzar—. Deberíamos poner las huellas de Nut también.
Xiao Zhan se echó a reír.
—No es mala idea entonces.
Estaban por salir, pero Yibo recordó que olvidaba algo.
—Espera, ya vuelvo —corrió escaleras arriba y volvió segundos después con un lindo peluche en brazos. Xiao Zhan se llenó de ternura, pero no le dijo nada, sólo le dedicó una miradita traviesa y con eso Yibo entendió todo—. Ya te dije que me gusta mucho ¿Entendido? —espetó, sonrojado, antes de que Xiao Zhan entrelazara sus dedos con los de él en un cálido apretón de manos.
Caminaron hasta la entrada de su hogar y tristemente tuvieron que soltarse de las manos antes de salir.
Cuando llegaron al departamento de Xiao Zhan volvieron a ser todo lo cariñosos que les daba la gana. El mayor se puso a preparar la comida mientras Yibo ponía una carga de ropa en la lavadora. Era fin de semana de asear un poco la casa y de lavar todo lo que no podían entresemana. Yibo se sintió en la total confianza de husmear por todo el departamento, era bastante amplio, así que tardó un poco en asomarse a todas las puertas y en mirar en cada rincón. Inevitablemente terminó encontrando la "habitación prohibida".
—¡Xiao Zhan! —lo llamó desde donde estaba, el aludido dejó lo que hacía y casi corrió hacia él.
—¿Estás bien… oh, encontraste el cuarto —se secó las manos en el delantal que traía y llegó junto a su amado.
—¿Es en serio? —no podía apartar la mirada de ese cuarto repleto de muñecos de peluche por doquier. Todos eran diferentes, coloridos y apachurrables.
—Te dije que tenía una habitación similar a la de tus LEGO —se burló.
—Pero esto es… ¿Son los que siempre llevas al aeropuerto?
—Siempre llevo un diferente.
—¿Cuándo compraste tantos?
—Obviamente no los compré todos juntos —le dio un ligero golpe en la nuca—. Cada vez que paso por una tienda y veo alguno que me guste, me lo llevo —se encogió de hombros—. Me gustan bastante.
—Tienes muchos gatos y conejos.
—Adoro a los gatos y conejos.
Yibo dio un pequeño recorrido por toda la habitación.
—¡Tienes a un Lan Wangji y a un Wei Wuxian! —se maravilló.
—Fue regalo del director. Son parte de mis preferidos de la colección.
—Wow… a mí no me dio nada —hizo un puchero tierno—. Pero sí me llevé mis propios recuerdos del set —recordó con malicia.
Entonces Xiao Zhan tomó a Lan Wangji y se lo extendió.
—Entonces este es tuyo.
—¿EH? ¡No! Es tuyo, es de tus preferidos.
—Ahora es tuyo, acéptalo —se lo dio con una linda sonrisa a la que era imposible decirle que no.
Conmovido, Wang Yibo lo tomó entre sus manos y luego vio al peluche de Wei Wuxian.
—Zhan Zhan, quiero ese.
El aludido se echó a reír, sin embargo, no podía evitar consentir a Yibo en todo lo posible, así que los intercambió y le regaló su preciado peluche de Wei Wuxian, eso era mucho, a nadie más en el mundo le regalaría aquello.
Yibo abrazó el peluche y lo devolvió a la repisa.
—¿No lo quieres?
—Su lugar es junto a Lan Wangji. Pero eso no significa que no sea mío —apuntó a Xiao Zhan con un dedo—. Ya me lo regalaste, no hay vuelta atrás.
—Lo sé —rodó los ojos antes de reír—. Ven, vamos a comer —tomó su mano y lo arrastró a la cocina.
Luego de comer hicieron juntos la lista de los víveres que les hacían falta y fueron al supermercado muy bien camuflados. Compraron lo que necesitaban y volvieron a casa. En el camino se toparon a unos jóvenes motociclistas que iban en grupo. Yibo los miraba con atención analizando con ojo crítico esas bellas motocicletas, Xiao Zhan se dio cuenta de ello y un pensamiento atravesó su mente.
—Yibo…
—¿Hm?
—¿No te aburres en casa conmigo?
El aludido despegó su atención de esas motos y giró de inmediato su rostro hacia él.
—¿Qué? Claro que no, ¿Por qué dices eso?
—Porque yo estoy acostumbrado a una vida mucho más tranquila. Sí, sé que no se pude considerar una "vida tranquila" teniendo la rutina que tenemos, pero… me refiero a que aún eres bastante joven y es un hecho que quieres salir a divertirte como… —señaló con la cabeza a los motociclistas junto a ellos, esperando también que la luz del semáforo cambiara.
Yibo alzó una ceja y se echó a reír.
—Zhan Zhan, mi vida es bastante satisfactoria y muy interesante en este mismo instante ¿Crees que prefiero andar de fiesta en fiesta, bebiendo y saliendo en moto con amigos?
—Pues… sí.
—Eso ya lo viví en los últimos años, ya tuve suficiente de esas cosas —admitió—. Ya lo probé, lo viví y sé con certeza que no necesito más. Mi vida es perfecta tal cual es ahora. Y si preguntas esto porque viste cómo miraba a esos chicos… —soltó una risa traviesa—…estás equivocado, Ge Ge, no los miraba a ellos, miraba sus motos ¿Ya viste el diseño de la motocicleta verde? Es precioso.
La luz del semáforo cambió y Xiao Zhan aceleró, aguantándose la risa al notar cómo Yibo se les quedaba mirando hasta que desaparecieron de su vista. En verdad adoraba las motocicletas.
—Pronto traeré mi motocicleta de Shanghái —aseguró—. Y darás un paseo conmigo.
—Si me consigues un casco, lo haré —aseguró con una sonrisa.
—¡Tengo muchos!
—Lo sé —recordó su colección.
Yibo suspiró como tonto enamorado al ver esas motos a lo lejos.
—Son hermosas.
—Tienes varias motos como esas ¿No?
—No como la de ese chico —señaló una a lo lejos—. Es una Harley, son muy difíciles de conseguir en este país —suspiró—. Luego buscaré la forma de importar una.
Xiao Zhan sonrió de lado y soltó una risita mientras conducía. Amaba ver cómo su novio se apasionaba tanto, todo lo que hacía lo hacía con mucha pasión. Era una de las cosas que más admiraba de él como persona.
Al llegar a casa comenzaron a desempacar sus compras, mientras tanto, Yibo puso algo de música para animar el ambiente. "Blinding Lights" de The Weeknd comenzó a sonar en el buen equipo de sonido que Xiao Zhan tenía en la sala. Yibo volvió a la cocina, bailando con un estilo muy ochentero.
Xiao Zhan se le quedó mirando y se llevó una mano a la boca, admirado y divertido. Vio cómo se acercaba a él moviendo sus hombros hacia arriba y hacia abajo, primero de un lado y luego del otro, sin apartarle la mirada coqueta y divertida.
—¿Qué haces? —soltó una risita divertida al verlo bailar muy cerca de él, sin perder ese estilo que lo caracterizaba, se movía con tanta fluidez y naturalidad que Xiao Zhan sintió envidia.
—Ven, baila conmigo —le extendió una mano y el mayor no se la pudo negar. Tomados de la mano, pero lejos uno del otro comenzaron a bailar—. ¡Eso! —se emocionó al ver que se le daba muy bien ese estilo de baile. Emocionado, Yibo comenzó a cantar—. You don't even have to do too much, you can turn me on with just a touch, baby!
Después de unos momentos Xiao Zhan lo sorprendió continuando con la letra de la canción.
—I said, ohh, I'm blinded by the lights. No, I can't sleep until I feel your touch…
Emocionado, Yibo siguió bailando y vio la expresión llena de felicidad de su novio.
En ese instante los dos tuvieron la sensación de que ese sería un hermoso recuerdo. Disfrutaron cada segundo del momento que quedaría grabado en sus memorias hasta el último de sus días. Era algo tonto, los dos simplemente jugaban y se hacían los graciosos, pero ese momento fueron verdaderamente conscientes de la felicidad que compartían y de lo afortunados que eran.
Xiao Zhan se vio abrumado por ese sentimiento, no lo aguantó e interrumpió el baile para abrazarlo con fuerza contra su pecho. No se animó a decir nada para no arruinar el momento, así que lo retuvo en sus brazos un poco y luego lo soltó para seguir bailando mientras guardaban la comida recién comprada.
Yibo ni siquiera sabía dónde iban las cosas, así que las guardaba en donde creía que era su lugar. Xiao Zhan lo veía y se aguantaba las ganas de reír al ver su energía tan refrescante, Yibo era un manojo de energía andante.
Y sin decirle nada, de pronto tomó a Xiao Zhan una vez más de las manos y comenzó a bailar y cantar como tonto. Estaba muy feliz. Xiao Zhan le siguió la corriente y bailó un poco con él hasta que terminaron tirando al suelo varias cosas.
Entre risas, empujones, baile y canto, los dos se hicieron algo rico de cenar y se fueron a la cama. A pesar de que era sábado en la noche, habían tenido un día largo desempacando y dándose amor en la otra casa. Necesitaban un descanso.
Esta vez Xiao Zhan no tardó en caer rendido al sueño, pero eso significó que Yibo permaneció alerta durante un largo rato, pues los ronquidos de su novio comenzaron.
Era una situación muy difícil, pues no siempre roncaba, sin embargo, no sabía cómo decirle sin dañar sus sentimientos. Decidió cerrar los ojos y tratar de dormir, curiosamente logró hacerlo después de unos minutos, ya se estaba acostumbrando a ello.
Poco antes del amanecer, Yibo despertó de nuevo al escuchar que su amado roncaba otra vez. Se estiró entre las sábanas con pereza, bostezó y se abrazó a su novio, quien de pronto soltó un ronquido más fuerte que el resto y despertó por su propio ruido. Yibo tenía la mitad de su rostro hundido en la almohada, así que sólo lo miraba con un ojo, Xiao Zhan notó que ya estaba despierto y que se veía algo desvelado, ató cabos y solo llegó a una conclusión.
—Estaba roncando, ¿Verdad?
Yibo no pudo negarlo.
—Lo hacías.
—Oh no —se cubrió el rostro con ambas manos—. Tenía mucho de no hacerlo.
Yibo soltó una risa involuntaria que alertó a Xiao Zhan.
—No me digas que he estado roncando todos estos días.
—A veces. No me había tocado escucharte anteriormente, hasta hace unos días.
—¿Por eso siempre estabas despierto? —se sintió inmensamente culpable cuando vio que asentía con la cabeza—. Oh no… lo siento tanto. Cuando pase esto despiértame, por favor, así podré ir a dormir a otro cuarto y…
—Estás loco.
—Pero no duermes bien por mi culpa.
—Ya me estoy acostumbrando —fue muy sincero mientras acariciaba su lindo rostro adormilado—. Además, roncas de una manera muy adorable. Al menos la mayoría de las veces.
Ahora sí Xiao Zhan se echó a reír como loco.
—En verdad me amas.
—Sí, ¿Por qué lo dices así? —frunció el ceño.
—Porque nadie me había dicho eso jamás. En XFIRE, cuando llegaba a roncar, todos me aventaban sus almohadas —rio más fuerte—. Eres tan lindo, Yibo, muy lindo. Gracias —lo abrazó—. Pero por favor, si vuelvo a roncar, despiértame o patéame. No es justo que no puedas dormir ¿De acuerdo?
Yibo negó suavemente con la cabeza mientras soltaba una risita. Jamás podría hacerle eso. No mentía cuando decía que le parecía adorable incluso roncando.
Los días se pasaban volando cuando estaban al lado de la persona más amada. Ambos compartían momentos cotidianos que se volvían maravillosos por el simple hecho de hacerlos en la compañía del otro. Su emoción incrementó cuando al fin les dieron fecha para el programa de Day Day Up en el que aparecería Xiao Zhan como invitado. Yibo parecía niño con juguete nuevo en el set durante el día de grabación.
Ese día llegaron juntos a la agencia y nadie pareció extrañarse por ello, ya estaban acostumbrados a verlos siempre juntos. Pero cuando después se dirigieron al set de grabación y los vieron llegar en el auto de Xiao Zhan, todos se emocionaron y se sorprendieron.
El programa fue sencillo, la visita de Xiao Zhan consistió en demostrarle sus habilidades culinarias al público. Yibo se llenó de emoción cuando lo vio poner manos a la obra, le encantaba que todo mundo apreciara el maravilloso ser que era y lo lejos que estaban de alcanzarlo, sí, porque era sólo suyo y de nadie más.
Luego de iniciar con esa muestra culinaria, los anfitriones (Incluido Yibo), pasaron a probar el platillo que preparó, todos dieron excelentes reseñas, pero Yibo quiso molestar a su amado y dijo que…
—Le falta un poco de forma a esos pepinos, no están bien cortados.
Mentira, estaban en perfecto estado.
—¡Oh! ¡Yibo acaba de criticar al platillo de Xiao Zhan! —exclamó uno de los anfitriones.
—¿Por qué dices eso? El platillo se ve perfecto.
—Está un poco chueco —sonrió divertido al ver la expresión amenazante de su novio.
—Entonces el maestro Wang Yibo tendrá que venir a enseñarme cómo se hace —dijo Xiao Zhan con una sonrisa retadora mientras se cruzaba de brazos.
—Acepto. —se puso un delantal y procedió a cortar los pepinos, fallando tremendamente en el intento.
Todos en el set se echaron a reír, a Xiao Zhan le dolió el estómago al reír tanto y ver cómo su amado reía también mientras fracasaba en su horrible intento.
—Bien, podemos ver que no ha cambiado en nada —dijo otro de los anfitriones—. ¿Tendremos disponible el video de la última vez que Yibo intentó esto? —pidió a producción, ellos entonces reprodujeron el video en las pantallas de atrás. Todos miraron ese recuerdo y se echaron a reír al ver cómo hacía lo mismo que ahora: aplastaba los pepinos con el cuchillo.
¿Quién rayos hacía eso?
Yibo le dedicó una corta mirada traviesa a su novio y éste se la correspondió, riendo sin parar.
—Mi error —dijo de pronto Yibo—. El platillo de Zhan Zhan es excepcional —admitió—. Sólo quería molestar —le guiñó un ojo en medio de la grabación. Xiao Zhan se quedó sin habla y desvió la mirada con nerviosismo.
Todos notaron aquello, pero no dijeron nada en el momento.
Pronto llegó la hora de una entrevista exclusiva para esos dos, era algo que el público había pedido hasta el cansancio.
—Díganos, sabemos que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que estuvieron juntos…
Xiao Zhan y Yibo aguantaron con esfuerzo sus inmensas ganas de reír al recordar los revolcones que tuvieron en la cama durante la noche.
—¿Qué sienten ahora que trabajan para la misma agencia?
Xiao Zhan tomó la seriedad necesaria y respondió:
—Ciertamente es muy reconfortante tener una cara conocida en un nuevo lugar. Es bueno y refrescante tenerlo cerca.
Yibo contuvo muy a penas su sonrisa socarrona.
—Pienso lo mismo —respondió simplemente.
—Sabemos que su amistad inició al grabar juntos su último drama, pero vimos que esa amistad incrementó con el tiempo. Las cámaras los han captado juntos en algunas ocasiones fuera del trabajo. Hemos visto que cuando uno necesita ayuda, el otro siempre está disponible. Eso es de admirar, es bueno ver que aún existen amistades así hoy en día.
Los dos asintieron con una sonrisa, esperando la pregunta.
—¿Cómo consideran su amistad? ¿Es una amistad fuerte?
—Es más que eso, Zhan Ge y yo somos más que amigos.
El aludido lo miró con ojos asesinos. "Cállate, idiota" era lo que decía su entera expresión. Pero una sonrisita traviesa apareció en los labios de Yibo antes de mirar a la cámara y añadir:
—¡Somos súper amigos!
Eso se escuchó tan mal que todo el set, incluso detrás de cámaras, se echaron a reír con ganas. Xiao Zhan soltó un suspiro de alivio muy mal disimulado.
De pronto Yibo se puso serio y prosiguió.
—La verdad es que he encontrado a un valioso amigo en el maestro Xiao Zhan —lo miró con verdadera admiración y respeto.
Xiao Zhan se conmovió, lo miró y asintió con la cabeza. Pero la palabra "Amigo" seguía resonando en su mente.
—Yo pienso lo mismo —continuó Zhan Zhan—. Encontré a un amigo inigualable en Wang Yibo —casi rio al ver la expresión fastidiada de Yibo al escucharlo decir "Amigo".
Entonces borró cualquier sentido de broma en su tono y agregó:
—Hablando muy en serio puedo decir que Wang Yibo es mi mejor amigo —lo miró y sonrió, sin intención de molestarlo, simplemente diciendo la verdad.
El público ahí presente enloqueció y tardó un rato en estabilizarse. Mientras tanto, el corazoncito de Yibo se aceleró vertiginosamente.
Esa noche, después de terminar de grabar el episodio y estando al fin a solas en casa, Xiao Zhan llegó por detrás y abrazó a su novio desde la espalda mientras éste se quitaba el poco maquillaje que traía.
—¿Qué pasa, Zhan Zhan?
—Me dijiste "amigo".
—No podía decir lo que quería.
—¿Qué querías decir? —apoyó el mentón sobre el hombro de su novio y vio el reflejo de ambos en el espejo del tocador.
—Que serás mi esposo algún día.
Lo dijo tan sencillamente que… el sistema de Xiao Zhan casi colapsó.
—Wang Yibo —murmuró—. Eres un caso increíble.
—Lo sé —terminó de limpiar su rostro y se giró para besar los labios de su novio—. Pero sólo digo la verdad.
Los dos esperaban de todo corazón que eso pudiera hacerse realidad algún día. Se fueron a la cama con ese sentimiento en sus corazones.
—Zhan Zhan ¿Tanto tiempo? —preguntó, casi devastado.
—Lo sé, sé que dos meses es mucho tiempo —él se sentía igual de impotente.
—Iba a ser sólo un par de semanas a lo mucho.
—Decidieron que terminaríamos de grabar toda la serie en esa ciudad, nos llevará aproximadamente dos meses más, luego de eso regresaré a casa.
Yibo se pasó una mano por el rostro y por su cabello, haciéndolo todo hacia atrás, tragó en seco y miró a su novio, el pobre de Xiao Zhan estaba igual de triste que él.
—Podría ir a visitarte —sugirió de inmediato.
—Sería riesgoso, todos saben que no tienes nada qué hacer por esos rumbos, si te ven… —suspiró—…podrían sospechar.
—Que sospechen la mierda que les dé la gana.
—Yibo… —sonrió de lado, acariciándole una mejilla—. Recuerda que tú también tendrás mucho trabajo, el tiempo se pasará rápido.
Tenía toda la razón.
—Y como recompensa pasaremos una semana entera en Aspen.
—Que sean dos.
—Dos semanas —aceptó sonriendo.
—Es lo mínimo después de aplazarlo tanto tiempo —se sintió impotente. Se suponía que irían a festejar su segundo mes de noviazgo porque durante el primero no pudieron estar juntos, y ahora resultaba que se verían hasta junio. El simple hecho de pensarlo hacía que su corazón se estrujara dolorosamente.
—Lo sé, discúlpame por eso.
—No, Zhan Zhan, no es tu culpa —se apresuró a aclarar—. Lo entiendo bien, así es nuestro trabajo —suspiró—. ¿Cuándo te irás?
—Mañana en la tarde.
—Oh… —sintió un hueco horrible en el pecho. No lo soportó y lo abrazó—. Lo siento, sé que estoy siendo muy cursi, pero en verdad te voy a extrañar.
—Yo también a ti —correspondió el abrazo con fuerza—. ¿Me ayudas a empacar?
—No te voy a dejar ir —se echó sobre él en el sillón.
—¿Ah, no?
—No.
—Te voy a secuestrar.
Xiao Zhan rio al sentir cómo los dedos traviesos de su novio le hacían cosquillas bajo la ropa.
—No voy a dejar que vayas y grabes esa escena de desnudos con ella.
—¡Yibo! —rio más al sentir esas cosquillas con más potencia, pronto comenzó a dar patadas al aire, era demasiado sensible a las cosquillas.
—¿Cuándo podré ver esos capítulos? —dejó de hacerle cosquillas para poder obtener una respuesta.
—Es muy probable que hasta el año que viene, pero si quieres puedo enseñártelos.
—No, mejor no —se mordió el labio. No sabía si sería capaz de ver a su amado en la cama con alguien más, aunque fuese ficción, no podía—. ¿En serio vas a estar completamente desnudo con ella?
—Claro que no —rio—. Yibo… deja de preocuparte por eso ¿Si? —besó su mejilla y luego sus labios—. Ven, ayúdame con la maleta —lo tomó de la mano y lo arrastró a la habitación.
En ese momento más que nunca deseó poder meterse a esa maleta y ser llevado a su lado.
Prepararse para eso fue difícil para Yibo. Xiao Zhan lo dejó a cargo de su hogar y de su pequeña hija gatuna. Nut estaría bajo el cuidado de Wang Yibo durante dos meses.
Al tener las fechas bien establecidas, los dos se pusieron finalmente de acuerdo sobre su viaje a Aspen, estarían ahí dos semanas enteras. Wang Yibo se iría allá unos días antes junto con Nut para esperar la llegada de Xiao Zhan. Todo estaba bien planeado y preparado, sólo le faltaba esperar que el tiempo pasara lo más rápido posible.
Esa noche Yibo arrastró a su pareja al lecho de ambos para despedirse de él como era debido. A la mañana siguiente despertaron luego de haber dormido sólo un par de horas, pero estaban tan felices y satisfechos que nada les quitaba esa felicidad.
—Nada que una taza de café no pueda solucionar —dijo Xiao Zhan en la mañana, sirviéndose una gran taza del café que recién había preparado en su consentida máquina para espresso. Ya sabía que Yibo no era muy fan del café, así que le preparó un rico licuado de frutas.
Desvelado y con una sonrisa, partió al aeropuerto junto con su novio, quien no se separó de él hasta que tuvo que abordar el avión. Xiao Zhan se fue a su viaje con la tranquilidad de que le había enseñado a Yibo suficientes recetas muy sencillas para que pudiera sobrevivir esos días. Ya habían hecho la prueba días atrás, y aunque Xiao Zhan terminó con dolor estomacal y diarrea después de comer su primer intento, se sintió feliz al probar el segundo y darse cuenta de que no era tan tóxico como el primero.
A pesar del suplicio que representaba estar separados durante dos meses enteros, la situación se hizo más llevadera gracias a las videollamadas que hacían en cada oportunidad que tenían. Xiao Zhan mantenía al tanto a su novio de todo lo que hacía, era una bonita manera de sentirlo cerca de él y Yibo se lo agradecía bastante, pagándole el gesto de la misma forma. Durante esas llamadas Wang Yibo se aseguraba de que su novio estuviera bien, lo observaba con detenimiento y le recordaba que no debía excederse, que debía comer y dormir bien, también debía hacer ejercicio y seguir su dieta para evitar que volviese a caer en anemia.
Xiao Zhan agradecía su preocupación, pero terminaba molestándose con él por ser tan intenso.
—No me importa, no voy a dejar de ser así. Toma tus vitaminas.
—¡Ah! —se exasperó.
—No me hagas esas caras —advirtió, aguantándose la risa.
Xiao Zhan sólo le sacó la lengua y rio antes de dedicarle una linda expresión de cariño.
—Te extraño, Wang Yibo.
—Quizás no me extrañes tanto esta noche —sonrió de lado—. No te duermas sin revisar tu celular, te enviaré unas fotos, míralas a solas.
—¿Nudes? —murmuró muy bajito, algo acalorado.
Yibo se echó a reír.
—¡Bye, bye; Zhan Zhan! —terminó con la llamada antes de ver el sonrojo en las mejillas de su novio.
Faltando sólo un par de días antes de su tan esperado encuentro, Wang Yibo hizo sus maletas, tomó a Nut con él y se fue a Aspen a esperar la llegada de su novio.
Apenas puso un pie dentro de la cabaña, un montón de recuerdos abrumaron su mente y su corazón.
Una estúpida sonrisa se formó en su rostro al respirar de nuevo ese aroma, al ver el sitio en donde compartió momentos tan íntimos y hermosos con el amor de su vida.
—He vuelto —soltó al aire, suspirando y sintiéndose plenamente feliz.
Continuará…
A que no se esperaban capítulo el día de hoy. Es para compensar todas esas veces en las que no he actualizado en tiempo, espero que hayan disfrutado de la lectura como yo al escribirlo.
¡El tiempo corre rápido! En la historia ya estamos en el mes de Junio, y los pobres no han podido pasar ningún aniversario juntos.
¿Tienen alguna duda? ¿Alguna confesión? ¿Algún reclamo? Jajaja
No se preocupen, les prometo que en el capítulo 40 tendremos al fin lo que han estado esperando tanto: lemon de verdad.
¿Quién cederá sus nalgas primero? Hagan sus apuestas, he visto que están 50/50. Veamos quién gana.
¿Cuál fue su parte favorita? Sí, esa, la primera que se te vino a la mente.
31/03/2020
11:15 p.m.
