Capítulo 41: "Venus"
Recuperó su consciencia rodeado de una suavidad y calidez tan agradable que no quiso abrir los ojos y romper esa burbuja mágica en la que se sentía, tampoco quiso mover ni un solo músculo, simplemente se quedó ahí, inmóvil y disfrutando de esa maravillosa calidez.
Pero no podía quedarse así por siempre.
Pronto su mente comenzó a traerle recuerdos de lo sucedido la noche anterior y su corazón se aceleró. ¿En verdad había pasado?
Sí, sólo le bastó intentar moverse un poco para sentir cómo todo su cuerpo dolía horrorosamente. Ni siquiera haciendo ejercicio había terminado tan mal. Sin embargo, estaba tan lleno de dicha que flotaría fuera de su cuerpo, de no ser por un brazo posesivo que se anclaba alrededor de su cintura desde atrás.
Sonrió como un bobo y al fin abrió los ojos, entrecerrándolos de inmediato al sentir que la luz lo cegaba. Frunció la nariz y se giró en la cama sin imaginar el agudo dolor que sentiría especialmente en su trasero y en sus caderas. Ahogó un grito y se aferró a lo primero que encontró: su novio. Ahí descubrió que él ya estaba despierto, y quién sabe desde cuándo, pues se veía bastante espabilado. Notó su expresión de culpabilidad y el corazón se le apachurró un poco.
—¿Duele mucho? —extendió una mano para acariciarle el rostro, rozando esas marcas de almohada que tenía en la mitad de su cara.
—Venus —le dijo con una sonrisa a modo de saludo. Su voz salió más ronca y rasposa de lo que imaginó—. Buenos días.
Yibo se desconcertó un momento por el nombre, pero terminó sonriendo al recordar viejos tiempos.
—Tonto —le pellizcó la nariz—. No me cambies de tema.
Xiao Zhan suspiró pesadamente y dijo:
—Estoy bien —susurró mientras cerraba los ojos y rozaba su nariz con la de Yibo en un dulce beso esquimal. Eso enterneció tanto a Yibo que lo rodeó con sus brazos y lo atrajo a su cuerpo, arrastrándolo bajo los mullidos edredones que los cubrían hasta el cuello, hacía bastante frío.
—¿Dónde duele? —preguntó en medio del abrazo.
—No me hagas decirlo —soltó una risa nerviosa.
Yibo suspiró pesadamente.
—Lo siento, me sobrepasé.
Sí, para haber sido su primera vez, se desempeñó muy bien en la segunda mitad del acto.
—Está bien, no duele tanto —lo consoló, dándole cariñitos en el rostro.
—Te quejabas entre sueños —suspiró—. No me mientas.
Xiao Zhan se frustró.
—Ok, sí, me duele—rio—. Pero yo me metí en esto, así que no te sientas mal ¿Entendido?
—¿Tienes hambre? ¿Quieres que te traiga algo de comer?
Xiao Zhan lo meditó unos segundos antes de negar con la cabeza.
—¿Nos podemos quedar aquí un poco más? —pidió con verdadera necesidad, no se quería mover, tenía miedo de hacerlo y descubrir cuánto más dolía.
—Sí, todo lo que quieras —no sabía cómo complacerlo, lo que quisiera, se lo daría.
—Abrázame —estiró un brazo de Yibo hacia él.
Con una sonrisa preciosa, el menor lo rodeó con más fuerza. Los dos se estremecieron al sentir cómo sus cuerpos desnudos rozaban su piel una contra la otra. Tan suave, tan cálida.
—Mmn… —murmuró de pronto Xiao Zhan, acurrucado contra el pecho de su novio y con los ojos cerrados.
—¿Qué pasa?
—No me quiero levantar a bañarme.
—No hay necesidad, ya nos bañamos anoche.
Xiao Zhan abrió los ojos enormemente.
—¿Qué? ¿Cuándo? Yo no lo recuerdo.
—Estabas dormido.
El mayor alzó la mirada y se topó con el lindo rostro sonrojado de su novio.
—¿¡Me bañaste!? ¿Cómo no me di cuenta?
—Tienes el sueño bastante pesado —sonrió de lado, acariciando su cintura y haciéndole cosquillas.
—¿Pudiste cargarme? —seguía asombrado.
—Deja de subestimar mi fuerza —le pellizcó un costado, haciéndolo reír.
—Tienes razón, lo siento —juntó su frente con la de él en un tierno gesto—. Gracias —susurró con un nivel de intimidad muy agradable.
Entonces a la mente del mayor vinieron algunos recuerdos, pensó que lo había soñado, pero no… recordaba agua, mucha espuma y unas grandes manos frotándose contra su piel con gentileza.
¡En verdad lo había aseado!
Las mejillas de Xiao Zhan se tornaron rosadas al pensar en ello.
—¿Qué pasa? —preguntó Yibo al notarlo extraño. Xiao Zhan negó con la cabeza y ocultó su rostro al pegarse al pecho de su novio.
—Nada, nada —su hype interno era inmenso—. Miró el despertador sobre la mesita de noche de Yibo y se asombró al ver la hora, pasaba del mediodía.
—Si tú quieres, podemos quedarnos un rato más en cama —sugirió Wang Yibo al seguir la dirección de su mirada—. No te preocupes por la hora.
—Gracias —se acurrucó mejor—. Sólo un rato —suspiró con un placer inmenso. Enredó sus piernas con las de su novio y disfrutó de esa agradable sensación.
No pasó mucho tiempo antes de que terminara profundamente dormido una vez más. Yibo lo tenía entre sus brazos y repartía suaves caricias en su piel, él no tenía sueño, pero estaba disfrutando mucho esos momentos.
—Xiao Zhan, Xiao Zhan —pensó—. No hay vuelta atrás, ya no la hay —suspiró.
Si antes estaba locamente enamorado de Xiao Zhan, ahora estaba sincera, verdadera y maduramente enamorado de él. Estaba seguro de que no era "curiosidad" lo que incitaba su amor, tampoco quería pasar el rato con él. De esto último ya estaba muy seguro desde tiempo atrás, pero ahora lo había confirmado.
Wang Yibo quería a Xiao Zhan para padre de sus hijos.
Sonriendo de lado y mirando ese bonito rostro, se inclinó sobre él y besó sus labios con tal delicadeza que el mayor ni se inmutó. Extendió su mano hasta tocar con las yemas de sus dedos ese rostro, empezó por su frente, tenía una bonita frente. Siguió con sus cejas y luego descendió por el puente de su pequeña nariz, era adorable. Regresó por la nariz hasta tocar uno de sus párpados. Sus pestañas eran pequeñas pero bastante abundantes, no se contuvo y las acarició. Entonces deslizó sus dedos hasta alcanzar esos labios… ah, esos perfectos labios le hacían perder el sueño y el aliento. Los acarició con cautela para no despertarlo, notando que estaban algo inflamados ¡Y cómo no! Después de la noche intensa que pasaron era normal.
Suspiró sin poder evitarlo, estaba perdidamente enamorado de ese hombre ¿Cómo lo había conseguido? Pues jamás se había sentido así con nadie.
De pronto un ligero ronquido salió de los labios de Xiao Zhan, era suave, casi como un pequeño silbido.
Wang Yibo contuvo su risa y terminó suspirando. Sí, ya se estaba acostumbrando a ello, incluso le parecía adorable.
—Descansa —murmuró muy bajito antes de besarle una mejilla y acurrucarse también, listo para dormir un poco más.
Un par de horas más tarde, Xiao Zhan fue el primero en despertar. Se sintió como un tonto enamorado al abrir los ojos y que lo primero que entrara en su campo de visión fuese su amado novio.
Feliz y con urgencia de ir al baño, se zafó del abrazo que lo envolvía y se removió suavemente para no despertar a su novio y para no sentir tanto dolor. Se mordió los labios con fuerza para no emitir ruido alguno al sentir el pulsátil dolor en su trasero y en sus caderas.
Apenas se puso de pie, se vistió con la primera camiseta que halló en el suelo. Al ponérsela descubrió que era de su amado al percibir su delicioso aroma en ella. Llevó un trozo de esa tela a su nariz y respiró profundamente, sonriendo como estúpido al percibir con intensidad la loción de Yibo.
Al salir de su momento de estúpido enamoramiento, caminó cojeando al baño, agradeciendo que la camiseta le alcanzaba a cubrir por debajo de las nalgas.
Cuando llegó al baño y se vio al espejo, por poco no se reconoció a sí mismo. Para empezar, ¡Su cabello era un caos total! Tenía marcas de dientes y de chupetones por todo el cuello. Se levantó la camiseta y vio que esas marcas se extendían por todo su torso e incluso en su vientre bajo… oh sí… recordó cómo Yibo succionó la piel de esa área en específico.
Entonces sus ojos percibieron esas marcas amoratadas alrededor de sus caderas, en su cintura y en su trasero. Las grandes manos de Wang Yibo estaban fuertemente marcadas en su piel, casi tatuadas.
—Demonios… —murmuró al ver que contrastaban demasiado con su piel a pesar del tono ligeramente aperlado.
Deslizó sus dedos sobre esas marcas y la piel se le erizó al contacto, recreando en su mente los momentos en que fueron hechas.
Entre suspiros y sonrisitas traviesas, Xiao Zhan hizo lo que tenía que hacer y volvió a la habitación principal.
Contuvo una exclamación de asombro cuando entró al cuarto y vio a su amado dándole la espalda en la cama. El edredón cubría sólo hasta su cintura mientras descansaba plácidamente sobre su costado. De esta forma pudo apreciar claramente las líneas rojas que adornaban la piel de su espalda. Inmediatamente se miró las manos, notando que sus uñas no estaban largas, y sin embargo había logrado dejarle tales rasguños en su piel. Se veían dolorosos.
—Lo siento tanto —pensó con pesar antes de meterse a la cama. Al hacerlo, Yibo despertó, mas no abrió los ojos.
—¿Zhan Zhan? —inquirió en un murmuro apenas perceptible, con la mejilla aplastada contra la almohada.
—Soy yo —se metió bajo las sábanas y de inmediato sintió los brazos del otro ciñéndose alrededor de su cuerpo para atraerlo a él.
—Mhm… —restregó su rostro contra Zhan Zhan y suspiró pesadamente antes de quedarse dormido una vez más.
Esta vez fue el turno de Xiao Zhan para admirarlo mientras dormía. Él no sentía ninguna duda, amaba a su pequeño Zài Zài y quería pasar el resto de sus días a su lado. Su mayor miedo era que el sentimiento no fuese recíproco, pero con lo de anoche Yibo había terminado de confirmarle la verdad: el sentimiento era mutuo, la decisión de amarse había sido tomada por los dos, y la emoción de un futuro juntos era totalmente compartida.
Pensar en todo eso hacía que sintiera mariposas en el estómago.
—Oye… —murmuró bajito, haciéndole cosquillas con sus labios sobre el cuello—. Wang Yibo —canturreó en voz queda y suave.
—¿Mnh? —esbozó una tierna sonrisa adormilada.
—Tengo hambre, iré a hacer el desayuno —miró la hora en el reloj, pasaban de las cuatro de la tarde—. ¿De qué tienes antojo?
—Zhan Zhan.
—¿De qué? —no entendió lo que murmuraba.
—Tengo antojo de Zhan Zhan —finalmente abrió un poco sus ojitos y se los talló como niño pequeño con las manos.
Xiao Zhan se echó a reír, haciendo un ruidito extraño que hizo reír a su novio también.
—Tomaré eso como un "cocina lo que sea" —se inclinó y besó su mejilla antes de levantarse y vestirse un poco mejor para ir a la cocina. Su estómago rugía suplicando por alimento, y estaba seguro de que Yibo se encontraba en las mismas, ya había transcurrido un día entero desde que ingirieron alimento por última vez.
Puso algo de música, saludó a su amada mascota quien ya había terminado su tazón entero de comida y se dispuso a cocinar sin preocuparse por el peinado matutino que aún tenía, tampoco por ese pijama que le había robado a Yibo.
Cuando un delicioso aroma a tocino y huevos fritos comenzó a inundar toda la cabaña, Wang Yibo se levantó perezosamente de la cama, se vistió y caminó en silencio hacia la cocina. Lo había atraído el aroma y la preciosa voz de su amado cantando las canciones que había puesto en el equipo de música.
Precisamente ese momento era algo que Wang Yibo disfrutaba sobremanera, detalles de ese tipo le daban años extra de vida. Y es que no cualquiera tenía el enorme privilegio de ver a Xiao Zhan cocinándole, vistiendo un pijama adorable, con un peinado matutino terriblemente feo mientras cantaba sus canciones preferidas sin inhibición alguna.
No pudo hacer más que quedarse en el pasillo, viéndolo desde lejos para que no se diera cuenta de su presencia. Sacó su teléfono y comenzó a grabarlo mientras cantaba y cocinaba. Le causó una gran ternura ver que incluso bailaba un poco mientras movía con la espátula lo que había en el sartén. Xiao Zhan bailaba y cantaba "Gimme! Gimme! Gimme!" de ABBA, hasta que esta terminó y comenzó una nueva.
—"I know your eyes in the morning sun, I feel you touch me in the pouring rain and the moment that you wander far from me, I want to feel you in my arms again".
La voz de Xiao Zhan era tan suave y melodiosa que la piel de Yibo se erizó al escuchar la letra combinada con el sentimiento tan profundo con el que la cantaba.
—"I really mean to learn, 'Cause we're living in a world of fools, breaking us down when they all should let us be. We belong to you and me".
El mayor no se había dado cuenta de que su rutina matutina tan común se había convertido en un concierto para uno.
Yibo no conocía la canción, pero al escucharla cantada por su amado se volvió una de sus favoritas, sin mencionar que la letra era… increíblemente romántica y cursi. En otro momento de su vida le habría causado repelús una canción tan melosa, pero justo ahora le parecía por demás hermosa.
—"You know the door to my very soul. You're the light in my deepest, darkest hour..."
¡Entonces Yibo reconoció la canción! Era bastante vieja, de los años setentas.
—"You're my savior when I fall, and you may not think I care for you, when you know down inside that I really do. And it's me you need to show…"
—"…How deep is your love" —completó Wang Yibo, entrando a la cocina y advirtiendo a Zhan Zhan de su presencia ahí. El aludido pegó un brinquito al ver cómo su concierto privado resultó no serlo más. Había estado tan concentrado cocinando y cantando con tanto esmero, que no escuchó los pasos de su novio. Éste fue y lo abrazó por detrás mientras completaba la letra.
—¿La conoces? —preguntó Xiao Zhan con asombro.
—Mis padres la escuchaban seguido en casa cuando era niño, no me gustaba.
—¿Y ahora?
—Ahora sí —besó su cuello y se separó del abrazo para ver lo que cocinaba. La canción siguió de fondo, acompañándolos en esa linda tarde nublada.
—¡Hey! —le palmeó una mano al ver que intentaba robarse un pedazo de tocino.
—Estoy hambriento —rio.
—Yo también, pero espera un poco más —tomó un trozo de tocino y se lo dio—. Ten, sé buen niño y no asaltes mi sartén.
Con una sonrisa traviesa y complacida, Yibo tomó la ofrenda de paz y se la comió sin dejar de verlo. Se recargó contra la estufa y lo miró mientras cocinaba, completamente enajenado por su belleza. Cualquiera diría que se veía tremendamente desalineado, pero para Wang Yibo era un privilegio enorme verlo como nadie más podía.
Xiao Zhan siguió cantando como si su amado no estuviera mirándolo con esos ojos de fascinación.
Ni siquiera dejó que la canción terminara, de la nada, Wang Yibo tomó la cabeza de su novio y lo llenó de besos ruidosos y bruscos por toda su cara.
—¡¿Qué te pasa?! —se quejó el mayor, riendo durante el ataque de besos, sin poner resistencia a él.
—Te amo —como niño encaprichado, lo abrazó con fuerza, sin dejarlo ir.
Xiao Zhan soltó una risa tan refrescante y adorable, olvidándose por un momento del desayuno en la estufa.
—Yo también te amo —correspondió el abrazo y suspiró como un tonto enamorado.
—Enséñame a hacer esto bien —dijo de pronto, señalando el sartén.
—¡Con gusto! —sirvió el primer plato y comenzó a hacer rápidamente el segundo, aprovechando para explicarle paso por paso a su amado, pero desafortunadamente necesitaría de mucha práctica para poder hacer un par de huevos decentes.
—¿Así?
—No, mira, hazlo así —se paró detrás de él, con su pecho pegado a la espalda de Yibo, colocó sus manos en sus antebrazos y con cariño le enseñó cómo sostener correctamente el sartén y la espátula.
—Oh… ya entiendo —sonrió y siguió los movimientos, pero la cercanía de su amado lo puso repentinamente nervioso, sentirlo por detrás de esa forma aceleró su pulso.
—¡Cuidado! —le advirtió al ver que parte de los huevos terminaban fuera del sartén.
—Lo siento.
—Yibo, literalmente te estoy agarrando las manos para enseñarte —rio, burlándose un poco—. ¿Por qué terminaste echándolo sobre la estufa? —recargó su mentón sobre el hombro del menor, divertido.
—¿Todavía te atreves a preguntarlo? —resopló—. Tenerte tan cerca… Zhan Zhan —suspiró, estaba a punto de admitir algo un poco vergonzoso—, me sigues poniendo un poco nervioso —tragó en seco.
—¿Qué? —soltó una risita corta y seca, le costaba creer algo así—. ¿Es en serio?
—No estoy bromeando.
—Vaya… —besó su cuello—…no tienes porqué.
Sí, era extraño que siguiera sintiéndose así a pesar del tiempo que llevaba enamorado de él. Los estudios decían que el enamoramiento que causa mariposas en el estómago no solía pasar de los tres meses, pero él ya llevaba más de un año babeando por Xiao Zhan y la emoción inicial no desaparecía.
A pesar de que seguía firme contra su espalda, Wang Yibo tragó con fuerza y volvió a intentar cocinar un huevo estrellado, rogando al cielo que no terminara siendo un huevo revuelto.
Pero entonces Xiao Zhan se afianzó más a su cuerpo y murmuró algo contra su oído que le puso las rodillas de gelatina.
—Zài Zài, tú también me pones nervioso todavía —besó de nuevo su cuello y el cuerpo entero de Yibo se estremeció.
—Somos unos estúpidos, unos tontos cursis de lo peor —se quejó enfurruñado mientras mezclaba los huevos en el sartén. Sus mejillas estaban sonrojadas y su pulso elevado hasta los cielos.
—¡Hey! Se supone que son huevos fritos, no revueltos —rio—. ¡Wang Yibo! —se quejó al ver que los batía por completo. Terminó suspirando, resignado.
—Lo siento…
—No tienes que disculparte —lo tomó con cariño de las caderas y lo movió a un lado suavemente. Su tacto hacia él era delicado y cuidadoso, pero eso bastaba para que la piel del menor se erizara al sentir la calidez de esas manos tan bonitas.
Se quedó al lado de su Ge Ge, viendo cómo cocinaba con tal maestría que envidió. Zhan Zhan preparó un platillo nuevo, pues el que hizo Yibo había quedado terrible. Éste lo miraba en silencio, con agradable música de fondo, hasta que tuvo que soltar lo que pasaba por su cabeza en ese momento, tan inesperado y sin detenerse a pensarlo mucho.
—La última vez que estuvimos aquí dijiste que tu pareja ideal debía saber cocinar. Yo no sé cocinar. Estoy en un gran aprieto —dijo con seriedad, pero terminó soltando una risita al final, pues vio la cara de pocos amigos que le dirigió su amado. "No seas ridículo" eso era lo que decía toda la expresión de Xiao Zhan.
—Yo sé cocinar, con eso basta, no moriremos de hambre.
Yibo rio con más ganas.
—Te compensaré por alimentarme, lo prometo.
—¿Ah sí? ¿Cómo? —quiso saber.
—Todas las noches lo haré —alzó una ceja, travieso.
—Oh… y se supone que debo interpretar eso como… —lo miró de reojo, suponiendo a qué se refería.
—Todas las noches son todas las noches —alzó una ceja, dedicándole su mirada más profunda. Xiao Zhan giró su rostro y se topó con el peso de esos ojos sexys. Entonces frunció las cejas, tratando de recordar en dónde había escuchado algo similar y el significado de ello.
Fue ahí cuando la novela de Mo Dao Zu Shi vino a su mente, sí, esa novela que ambos habían leído completa y sin censura.
Sin poder evitarlo, un tierno e inesperado sonrojo invadió todo su rostro.
—¡Zhan Zhan! ¿¡Por qué te sonrojas!? —se burló—. ¿Recordaste el significado de esas palabras? Originalmente es: "Todos los días… —fue interrumpido.
—…son todos los días" —se palmeó el rostro antes de mirarlo severamente—. No bromees con eso.
—No lo hago —su rostro adoptó una seriedad propia de él cuando decía cosas importantes.
—¿Todas las noches? —alzó ambas cejas, imaginándose adolorido y cansado durante las mañanas—. Yibo…
—No siempre lo haré yo. También quiero que me lo hagas —se encogió de hombros mientras sacaba el pan de la tostadora y le daba una mordida a uno.
—Estás loco—rodó los ojos, logrando que su novio soltara una risita traviesa.
—Te pagaré con favores sexuales ¿Aceptas o no aceptas? —lo siguió hasta la mesa, donde cada uno acomodó su plato y vaso.
Xiao Zhan murmuró algo por lo bajo.
—No te escucho.
—Que sí, dije que sí —refunfuñó, sonrojado y sorprendido por el poder de convencimiento que Wang Yibo tenía en él.
No tenía idea de que acababa de firmar su sentencia.
—Es hermoso ¿No crees? —preguntó con suavidad antes de soltar un largo suspiro. No podía dejar de admirar el paisaje ante sus ojos, las montañas nevadas de Aspen eran iluminadas por los primeros rayos del sol, dándole al cielo unos tonos naranjas que Xiao Zhan amaba mucho.
—Sí, es hermoso —respondió el otro, recargado contra la baranda de madera junto a su Zhan Zhan, ambos envueltos en sus abrigos mientras bebían infusiones calientes preparadas por el mayor.
A pesar de que se habían dormido bastante tarde viendo películas, Wang Yibo decidió que acompañaría a su novio en esa costumbre que había tomado de ver los amaneceres en Aspen. Así que ahí estaban, bebiendo una gran taza de café (que Yibo aceptó a pesar de que no era fan de la infusión), viendo el amanecer, y recordando todo lo que se había contenido la última vez que hicieron lo mismo hace meses, en ese entonces no podía poner una mano en el trasero de su novio mientras apreciaban el paisaje, porque eso sí, no había dejado de rodearlo con un brazo, descansando la mano sobre su nalga. Y Xiao Zhan lo dejó hacer lo que se le viniera en gana.
—Yibo, ni siquiera estás viendo el paisaje —notó al girar el rostro y descubrirlo mirándolo.
—Estoy viendo mi paisaje favorito —dijo con tal seriedad que las mejillas heladas de Zhan Zhan se pusieron ligeramente rosadas.
—Quién se iba a imaginar que serías tan cursi —se burló con cariño, apachurrándole una mejilla antes de darle un beso en los labios con sabor a café.
—Bien sabes que sólo contigo —lo pegó más a su cuerpo y unió de nuevo sus bocas—. Ni siquiera yo sabía que era así —rio—. ¿Es demasiado? —preguntó, preocupado de que su amado se disgustara con tanto amor.
Entonces Xiao Zhan negó suavemente con la cabeza, pues a pesar de que se quejaba de sus cursilerías, las amaba.
—Me gusta —rozó su nariz con la de él. Sus rostros estaban bastante fríos.
De pronto escucharon un ruido de rasguños en la puerta corrediza. Era Nut, exigiendo que le permitieran salir con ellos.
Yibo inmediatamente fue por ella, la tomó entre sus brazos y la metió a su abrigo para que no tuviera frío. Curiosamente ella se dejó hacer sin rasguñarlo en el proceso.
—Te ama, en verdad te ama —suspiró con emoción contenida al ver que su hija gatuna en verdad lo quería mucho.
—Soy su padre, claro que me ama —le hizo cariñitos en la cabeza y volvió junto a Xiao Zhan, así esa pequeña familia de tres disfrutó del paisaje ante sus ojos, hasta que algo captó la atención del mayor. Había algo en el suelo que se movía.
Acababa de encontrar a un pequeño bicho en el suelo de la terraza. Era un escarabajo inofensivo, pero era perfecto para el plan que acababa de surgir de su mente macabra.
Lo tomó gentilmente entre sus dedos y se dirigió de nuevo hacia su amado.
—Cariño.
—¿Mh? —con una linda sonrisa en su rostro al escuchar cómo lo llamó, despegó la mirada del horizonte y lo miró con gran amor mientras se acercaba a él. Ese dulce mirar se transformó en horror cuando vio lo que sostenía en una mano. Soltó una expresión llena de terror—. ¡Xiao Zhan! ¡NO! —comenzó a retroceder, pero al ver que su novio se acercaba cada vez más a él, no tuvo otra opción más que correr—. ¡Aleja eso de mí!
—Es sólo un bichito. No seas así —lo persiguió por toda la terraza.
—¡NO! —espetó, en verdad asustado, aunque risas nerviosas se escapaban de sus labios de vez en cuando—. Xiao Zhan, te lo advierto, deja esa cosa horrorosa ahí o…
—¿O qué? —lo retó con una sonrisa ladina.
—O… ¡No lo sé! ¡Sólo aléjalo de mí! —intentó entrar a la cabaña, pero la puerta deslizable se atoró, y tener a Nut aún dentro de su abrigo no ayudaba mucho.
Xiao Zhan lo alcanzó y le acercó el bicho al rostro, Yibo no encontró otra opción más sacar a Nut de su abrigo y pedirle ayuda. La sostuvo entre sus manos, cerró los ojos y la estiró hacia Xiao Zhan, éste no se esperó que hiciera aquello, así que…
—¡Nut! —la regañó al ver que atrapaba al escarabajo con las garras y se lo llevaba a sus fauces para terminar asesinándolo—. Pobrecito… —sacó al bicho del hocico de su amada mascota para que no se lo terminara comiendo.
Yibo abrió los ojos, y feliz, vio que esa hábil jugada lo había salvado.
—Oh gracias —apretó a su hija contra su rostro, haciéndole más cariños de los que soportaba. La pobre maulló molesta y se zafó de su agarre brincando al suelo.
—Te salvó —se llevó ambas manos a las caderas, riendo.
—¡Eres cruel! —le pegó en el brazo.
—No puedo creer que le temas a un simple escarabajo.
—Tú le tenías miedo a mi pene y no me burlé de eso —espetó con el ceño fruncido, pero conteniendo las ganas de reír al ver la expresión sorprendida de su amado.
Xiao Zhan se quedó en silencio unos segundos, sorprendido por esa repentina confesión tan verídica.
—Bueno, pero era miedo a TU… pene —desvió la mirada—. Así que mi miedo era razonable.
—¿Ya no le tienes miedo? —alzó una ceja, divertido y coqueto a la vez.
—No.
—No te creo.
—No estoy mintiendo.
—Tendrás que confirmármelo —caminó hacia él hasta posar ambas manos sobre sus caderas y pegarlo suavemente a su cuerpo.
Xiao Zhan tragó con tanta fuerza que su manzana de Adán fue sumamente notable.
—Aún le temes.
—Mi miedo es totalmente válido —se sonrojó con fuerza.
Yibo esbozó una sincera y amplia sonrisa antes de alzarse un poco y besar su frente con suavidad.
—Dicen que no hay mejor forma de eliminar un miedo que enfrentándolo ¿Quieres enfrentarlo?
—¡Ja ja ja! —se rio con fingida diversión, la verdad era que aún le dolía un poco el trasero, quizás había sido demasiado brusco para tratarse de su primera vez—. Tonto —miró a la gata que tenía entre sus ropas—. Oye, la estás aplastando.
—Ella está cómoda así ¿Verdad, Nut? —le acarició la punta de la nariz que salía de su abrigo.
Xiao Zhan negó suavemente con la cabeza y miró sobre su hombro, hacia el paisaje más allá de esa terraza.
—Wow… Bo Di.
—¿Mhh?
—Párate ahí —señaló la baranda de madera.
—¿Para qué?
—Ponte ahí, rápido.
—¿Por qué?
Xiao Zhan rio y rodó los ojos.
—¡Sólo hazlo!
—Bien, bien —obedeció y vio cómo su amado corría al interior de la cabaña—. ¡Hey! ¿A dónde vas?
Segundos después llegó con cámara profesional en mano.
—No te muevas —pegó una rodilla al piso y se llevó la cámara al rostro.
—Zhan Zhan —soltó una risita nerviosa, todo su rostro demostró la tierna vergüenza que le dio ¿Hizo todo eso porque quería fotografiarlo? —. ¿Qué quieres que haga?
—Sólo sé tú mismo.
Sin soltar a Nut dentro de su abrigo, le guiñó un ojo a la cámara, luego le hizo una mueca muy fea y chistosa. Xiao Zhan se echó a reír.
—¡Yibo! Así no.
—Dijiste que fuera yo mismo.
—Pero no tan… tú mismo —rio más ampliamente al ver la cara fea que le dedicó.
Entonces Wang Yibo dejó que Nut se bajara al piso y así Xiao Zhan pudo fotografiarlo mejor. Obtuvo unas fotos perfectas de él mirando al horizonte, a ese hermoso amanecer que cada vez alumbraba más ese cielo tan claro. Le tomó fotos de perfil, desde atrás, de cuerpo completo, en close up y también mirándolo de lado.
Fue ahí cuando tuvo una idea.
—Yibo —lo llamó de pronto, atrayendo su atención, pero sin dejar de apuntarlo con la cámara.
—¿Qué?
—Te amo.
Xiao Zhan inmediatamente tomó una foto, logrando captar el momento exacto en el que su expresión se transformó en una hermosa y genuina sonrisa que pocas veces expresaba, sus ojos se hicieron un poco más pequeños, sus mejillas se estiraron hacia arriba y un pequeño hoyuelo se asomó del lado derecho.
Tomó foto tras foto sin parar, incluso cuando Wang Yibo se acercó a él y le arrebató finalmente la cámara para besarlo en la boca.
—Yo también te amo —susurró contra sus labios, sin borrar esa sonrisa linda de su rostro.
Xiao Zhan estaba feliz, estaba seguro de que había conseguido excelentes fotos.
—Zhan Zhan —murmuró después del beso, sosteniendo sus mejillas—. Quiero fotos de ambos, casi no tenemos.
—Es verdad —comenzó a buscar algo dentro de esa chaqueta tremendamente holgada.
—¿Qué buscas?
—¡Lo encontré! —sacó una Polaroid.
—¿Fotos instantáneas? —se asombró.
—Me encantan.
—No sabía eso, pero… no me sorprende —rio—. ¿Qué más tares ahí dentro? —se asomó a la chaqueta, ganándose un empujón por parte de su novio.
—Tomemos la foto —se colocó junto a Yibo, pero este de pronto lo rodeó por la cintura y apoyó su mentón sobre el hombro de su Ge Ge, éste tomó la foto con una preciosa sonrisa en su rostro.
La instantánea salió y muy pronto los dos pudieron verla, era adorable.
—Te ves tan… tierno —apretó los labios y le extendió la foto a Yibo.
—Y tú tan guapo como siempre —la miró con una sonrisa ladina—. Préstamela —le quitó la cámara y comenzó a tomar fotos de ambos. Unas salían borrosas, otras eran perfectas, y la gran mayoría eran perfectamente imperfectas. Eran fotografías que no se podían editar, los dos estaban sin maquillaje y totalmente al natural, así que esas fotos eran invaluables.
Lo que ninguno sabía, era que ambos tenían una galería completa del otro, repleta de fotografías de todo tipo. Xiao Zhan era el más dedicado, como buen fotógrafo se la pasaba capturando a la belleza que tenía por novio, incluso desde antes de que fuesen algo más que amigos. Desde entonces y hasta la fecha, Xiao Zhan se toma su tiempo para editar esas fotos y hacerlas ver magníficas. Algún día se las enseñaría.
En cuanto a Wang Yibo… bueno, tenía un repertorio muy variado, amaba tomar fotos de su novio cuando no se daba cuenta, en especial en esos momentos en los que solía hacer una cara muy chistosa sin darse cuenta. Esas fotos abundaban en su galería, pero también poseía unas imágenes preciosas.
Su favorita hasta el momento era esa que le tomó en la noche cuando hicieron el amor por primera vez. Luego de bañarlo, lo había metido a la cama y Xiao Zhan se acomodó bocabajo inmediatamente. La vista era perfecta, su espalda ancha se iba haciendo cada vez más delgada hasta llegar a su cintura, y justo al nivel de sus caderas una blanca sábana cubría su piel con una delicadeza que se apreciaba incluso en la fotografía. Yibo se había subido de pie al colchón para captar esa sublime imagen. La editó a blanco y negro para que las marcas rojas en su piel no se notaran tanto, sin embargo, resaltaban bastante de todas formas.
Si Xiao Zhan no lo golpeara por hacerlo, ya habría mandado a hacer un poster gigante, enmarcado y listo para colgarlo en el techo de su habitación en Beijing, así podría tener una vista preciosa todos los días al despertar.
Desde aquella noche importante para los dos, Wang Yibo no había dejado de consentir a su novio en todo momento, y es que no tenía palabras para agradecerle el hecho de haberlo dejado experimentar su primera vez de esa forma, entregándole su cuerpo por completo. Quería decírselo con palabras, pero él no era muy bueno en ello, así que mejor le agradecía con acciones, tales como: darle suaves masajes en cada oportunidad, prepararle un rico té caliente, no dejarlo ponerse de pie más de lo necesario hasta que su trasero sanara por completo, y más cosas como esas, incluso había permitido que eligiera una película de terror.
Pero ahora estaban en un punto crítico, no habían hablado mucho de ese primer encuentro tan intenso, y tampoco sabían cómo seguir adelante. Definitivamente querían volver a experimentarlo, pero… ¿Cómo dar ese primer paso? Wang Yibo era capaz de ir y pedirle sexo así como así, pero sentía que no era la forma correcta. Y Xiao Zhan… no sabía cómo ir y decirle: "Ahora déjame hacerlo en ti".
Así que simplemente evitaron el tema por medio día más, pues fue hasta esa noche, mientras Xiao Zhan cocinaba la cena, que Wang Yibo se le acercó por detrás y coló sensualmente sus grandes manos en la cintura de Zhan Zhan, por debajo de la ropa para que sintiera el calor de su piel contra la suavidad de la suya.
Wang Yibo había tomado cierta fascinación por ese acto, cada vez que lo veía concentrado en la cocina, tenía que ir y abrazarlo desde atrás. Esta vez pegó sus caderas al trasero de él, juntando sus cuerpos en un acto atrevido y sensual hasta que el mayor no pudo concentrarse más en lo que hacía, mucho menos al sentir los labios de Yibo haciéndole cosquillas en el cuello.
—Yibo… voy a quemar la cena —murmuró, tratando de mantener la cordura, pues la combinación de besos y caricias comenzaba a hacerlo suspirar.
—Zhan Zhan, quiero hacerlo.
El aludido tragó en seco, fue bastante notorio. Yibo interpretó mal su reacción, pero no desistió.
—Yo también —dijo de pronto Xiao Zhan—. Yo también quiero hacerlo —soltó un suspiro de satisfacción al sentir que las manos de Yibo subían por su pecho.
—Zhan Ge, ya me dejaste experimentar. Hacerlo contigo fue… superó mis expectativas. Quedé bastante satisfecho, fue…
—Ya, calla —estaba tremendamente sonrojado, Yibo soltó una risita al notarlo y continuó.
—Y descubrí que Zhan Zhan es muy bueno en la cama incluso como bottom, ahora quiero ver cómo es de otra forma.
Xiao Zhan se tensó, no pudo evitar girar su rostro lo suficiente para verlo a los ojos. Yibo continuó:
—Quiero que esta vez tú me lo hagas a mí —puso una tierna expresión que desarmó por completo a su Ge Ge, éste se llevó una mano al pecho, sintiendo que su corazón se le iba a salir.
—¿En serio? ¿No lo haces sólo por… —fue interrumpido.
—Quería que me lo hicieras desde hace mucho —admitió sin vergüenza alguna—. Quiero ver cómo se siente, házmelo.
Zhan Zhan se acaloró, estaba algo avergonzado, pero más que eso… estaba muy emocionado, temía que luego de ser el activo, Wang Yibo no quisiera ir abajo.
—Gracias al cielo —pensó el mayor, aliviado—. Bien, pero primero cenaremos. Sinceramente muero de hambre.
—Yo también —admitió, la boca se le estaba haciendo agua al ver lo que cocinaba.
—Pon la mesa, cenemos rápido —le dio un beso fugaz en los labios, pero Yibo sólo se aferró más a su cuerpo—. ¿Qué pasa?
—Sé cuidadoso.
—No estropearé la cena —intentó quitárselo de encima.
—No, me refiero a mí —soltó una pequeña risita nerviosa—. Sé cuidadoso—escondió su rostro en el hombro de Zhan Zhan y soltó un pesado suspiro.
—¡¿Así como tú lo fuiste conmigo?! —se burló.
—¡Lo siento! No te vayas a vengar.
—No prometo nada.
—¡Zhan Zhan! No seas así.
El aludido soltó una risita adorable, apagó la estufa y se giró hasta poder tomar el rostro de su novio entre sus manos.
—Wang Yibo, Wang Yibo —suspiró—. Seré cuidadoso —besó su frente—. Ahora ve y pon la mesa —se alejó de él luego de darle una nalgada cariñosa.
El pobre se quedó ahí parado sin saber bien cómo reaccionar. Todo eso había sido tierno, sexy y bastante adorable. Sólo Xiao Zhan lograba tal combinación tan extraña.
Cenaron uno frente al otro, escuchando música y sin decirse ni una sola palabra, lo único que intercambiaron fueron miradas traviesas y divertidas. Xiao Zhan intentaba mirarlo de manera sexy, pero terminaba riendo terriblemente al ver que las caras "Sexys" de Yibo eran bastante graciosas. Así fue, hasta que Xiao Zhan dejó de reírse y comenzó a verlo con una seriedad que lo obligó a no apartar la mirada de él, incluso dejó de masticar a pesar de que tenía comida en la boca.
Recordó que tenía que masticar luego de un rato, pero cuando intentó tragar la comida, casi se ahoga, pues en ese momento Xiao Zhan le sonrió de medio lado, alzando su comisura derecha de tal forma que se ahogó con el trozo de su cena.
—¿Estás bien? —se rio al ver que comenzaba a toser, por lo regular era él quien pasaba por algo así, no Yibo.
—Sí, sí —le restó importancia y mantuvo sus ojos fijos en su plato, hasta que no aguantó y alzó la mirada de nuevo, Xiao Zhan seguía mirándolo, había dejado de comer y ahora estaba recargado contra el respaldo de su silla, cruzado de brazos y dedicándole una mirada tan profunda que casi sintió que lo desvestía con sus ojos.
Amaba ese sentimiento, esa agitación y la emoción anticipada por lo que estaba a punto de venir. Estaba emocionado y bastante ansioso.
Yibo dejó su plato de lado, se le había ido el hambre.
—Zhan Zhan, tomaré una ducha rápida ¿Si? —tomó su plato y lo dejó en la cocina antes de correr escaleras arriba. Necesitaba una ducha rápida y caliente. Si se iba a entregar a su amado, mínimo quería oler rico para él.
Xiao Zhan aprovechó ese tiempo para hacer algo que se le ocurrió en ese mismo instante. Lo pensó unos momentos, meditando si sería buena idea o no, pues quizás era DEMASIADO cursi, pero al final no le importó, él quería hacer eso, no le importaba recibir las burlas de Yibo por ello, iba a demostrarle su amor al desnudo.
Así que corrió en busca de lo que necesitaría y puso manos a la obra.
Yibo se tardó un poco más de lo normal en la ducha, se lavó muy bien todo el cuerpo y vertió más champú del necesario, tardando mucho en quitárselo. Estaba nervioso, pero entusiasmado. Cuando salió de la ducha se miró al espejo y notó un brillo en sus ojos tan peculiar que incluso él se sorprendió.
Se secó el cabello todo lo que pudo, moviendo su cabeza de un lado a otro como si de un perro se tratase, si Xiao Zhan lo hubiera visto, ya lo habría regañado. Se enrolló una toalla en las caderas y le ahorró trabajo a su novio al no vestirse.
—¡Zhan Zhan! —lo llamó desde el pasillo, pues vio que aún había luces encendidas en la planta baja, y arriba estaba todo apagado.
—Estoy aquí abajo.
—Te espero en el cuarto —le gritó desde arriba.
—No, ven aquí.
No entendía la razón, pero tampoco se iba a detener a cuestionarlo, así que simplemente bajó los escalones y…
—Zhan Zhan… —toda su faz se iluminó al ver aquella escena tan cálida.
—Venus.
Wang Yibo enrojeció hasta las orejas, apretó el agarre en su toalla de baño y tragó en seco. Xiao Zhan volvió a hablar al ver que no daba ni un paso más.
—Ven aquí, Zài Zài.
Continuará…
Quizás las malacostumbré al capítulo inmenso que subí la vez pasada, lo siento por eso jaja, este fue más corto. Espero que les haya gustado, no hubo la acción que esperaban, pero pudimos ver bastante miel entre ellos.
¿Qué creen que vio Wang Yibo al bajar las escaleras? Hagan sus teorías locas!
La mayoría ya ha de saber lo que pasó con mis fics en Wattpad (Sí, de nuevo). Me borraron todas las historias y estoy furiosa con esa plataforma. Afortunadamente no he dejado de actualizar en Fanfiction y en el grupo de Facebook, así que por lo pronto esos seguirán siendo los medios por los que estaré actualizando.
Lo que más voy a extrañar de wattpad es poder ver sus comentarios, no saben lo mucho que me alegraban la vida. Si no les molesta… ¿Me podrían dejar un review con su opinión sobre el capítulo? Si lo estás leyendo en Facebook puede ser un mensajito o un comentario, cualquiera de esas opciones me haría sumamente feliz, y si me quieres seguir en fanfiction ¡Mucho mejor!
¡Gracias por todo su apoyo! Sé que les era más fácil leer en Wattpad, así que… a las que seguirán leyendo esta historia a pesar de eso… GRACIAS INFINITAS. A las que recomiendan día tras día este fic GRACIAS INFINITAS también.
¡Las quiero!
17/04/20
10:00 p.m.
