Capítulo 42: "Es tu turno, Wang Yibo"
—Zhan Zhan… —toda su faz se iluminó al ver aquella escena tan cálida.
—Venus.
Wang Yibo enrojeció hasta las orejas, apretó el agarre en su toalla de baño y tragó en seco. Xiao Zhan volvió a hablar al ver que no daba ni un paso más.
—Ven aquí, Zài Zài —palmeó el espacio libre junto a él.
El menor tragó en seco y admiró todo a su alrededor. Había velas encendidas distribuidas cuidadosamente por toda la sala. Las luces estaban apagadas, así que toda la iluminación venía de esas velas y de la chimenea que resplandecía cálidamente, los maderos crepitaban con el fuego en un agradable ritmo que acompañaba de forma perfecta a la suave música que Xiao Zhan había puesto.
Pero lo mejor de todo era que su novio había preparado una cama improvisada frente a la chimenea. Había sábanas, colchas, cobertores, almohadas, de todo. Sobre esa cama improvisada, Xiao Zhan estaba sentado en una posición muy cómoda, sosteniendo una copa de vino en la mano y portando solamente su ropa interior, esa que volvía loco a Wang Yibo, idéntica a la que un día le robó.
¡¿En serio su novio podía ser así de romántico?! Yibo no lo admitiría en voz alta, pero le encantaba que su Zhan Zhan fuese así.
—Yibo ¿Está todo en orden? —le preguntó, soltando una risita al final al ver que estaba aún muy sorprendido.
—Sí… —casi babeaba mientras se acercaba a él. Se sentó a su lado en el montón de sábanas y descubrió lo cómodo que se sentía—… Zhan Zhan. Todo esto… —fue interrumpido.
—¿Demasiado cursi? —juntó sus cejas en un claro gesto de preocupación, estaba algo avergonzado.
Wang Yibo sólo pudo soltar un suspiro cargado de sentimientos antes de asaltar los labios de su novio.
—No, es perfecto. Gracias —susurró sobre sus labios y luego dirigió la mirada a esa copa de vino—. ¿Me das?
—Es tuya —se la extendió.
—¿Ya estás ebrio, Zhan Zhan? —preguntó antes de darle un sorbo a la copa.
El aludido se rio y lo golpeó en el brazo.
—Claro que no.
—¿No quieres? —señaló el vino.
—No quiero tomar hoy.
—Sólo una. No te embriagas con una.
Tenía razón. Después de pensarlo unos segundos, terminó aceptando y dejó que Yibo le sirviera una copa.
—¡¿También hay fresas con chocolate?! —se emocionó—. ¿Tanto me tardé en el baño?
—Te tardaste bastante —fue sincero.
Yibo se mordió el labio, sí, y era simple y sencillamente porque estaba muy nervioso.
—Lo siento —tomó una fresa y la acercó a su novio, se la iba a dar en la boca.
—No importa, me dio tiempo de hacer todo esto —sonrió, abriendo la boca para recibir esa fresa cubierta de chocolate, pero cuando estuvo a punto de rozar sus labios, Yibo la alejó y se la comió él—. ¡Hey! —se quejó, lo había engañado y Yibo parecía haberlo disfrutado, pues no dejaba de reír mientras masticaba.
—Lo siento —tomó otra fresa y se la dio en la boca, Xiao Zhan la atrapó con sus dientes, pero sólo alcanzó a morder la puntita, pues Yibo ya se la había arrebatado de nuevo para comérsela.
Xiao Zhan no se aguantó y le dio un buen golpe en el costado.
—Que grosero eres —se quejó, tomó una fresa por su propia cuenta, y estaba a punto de comérsela, pero cuando ya la tenía en los labios, Yibo se la robó con los dientes. Sorprendido (y un poco ofendido), frunció el ceño y trató de incorporarse para ir a comer las fresas que había dejado en la cocina, quizás allá no lo molestaría.
—¡No! Espera —rio y lo tomó del brazo antes de que se fuera—. Lo siento, lo siento—siguió riendo—. Ven aquí, por favor —lo jaló hacia su cuerpo, Xiao Zhan accedió y terminó casi encima de él en esa cama improvisada—. Abre la boca.
Un poco molesto todavía, obedeció y recibió la fresa que su novio le dio en los labios, al fin. Vio cómo Yibo tomaba un par más y se lo comía al mismo tiempo. En verdad era un glotón, además de que era fan de esa fruta, Xiao Zhan lo sabía muy bien.
La mezcla entre el vino, las fresas y el chocolate, creaban una explosión de sabores muy agradable para sus paladares.
Lo que Zhan Zhan no sabía, era que Yibo estaba sumamente nervioso, y trataba de ocultarlo comiéndose todo el plato de fruta.
—Hey… —detuvo su mano antes de que se terminara la comida—. ¿Estás nervioso? —le preguntó con curiosidad, lo había notado ya.
Yibo se sonrojó un poco y asintió sin dejar de masticar, sus mejillas estaban regordetas por toda la comida que tenía dentro.
Zhan Zhan soltó una risa encantadora que sólo logró agitar más el corazón de Yibo, y ni se diga cuando lo rodeó con sus brazos en un cálido y protector gesto.
—No tienes que estarlo, lo prometo —susurró contra su oído—. Ahora dime… —murmuró en un tono suave y seductor, poniéndole la piel de gallina—… ¿Traes algo debajo de esa toalla?
Yibo reunió todo el valor y descaro que pudo a pesar de su situación, se aclaró la garganta, y dijo:
—Quise ahorrarte el trabajo, no tengo nada debajo. ¿Me la quito o me la quitas tú?
Xiao Zhan esbozó una preciosa sonrisa llena de picardía, divertido al ver que a pesar de sus nervios, Wang Yibo sacaba a relucir ese lado travieso que tenía.
—Déjame hacerlo —de un solo tirón, se deshizo de esa toalla blanca, y sonrió pícaramente al ver que su miembro no estaba del todo dormido.
Al notar que Xiao Zhan tenía su mirada fija en cierta parte de su anatomía, Yibo se levantó sólo para volverse a sentar, pero esta vez a horcajadas sobre el regazo de su novio, con una rodilla a cada lado de él. Inmediatamente descansó sus antebrazos sobre los hombros del mayor y soltó un gran suspiro.
—¿Qué pasa? —preguntó Xiao Zhan en un suave e íntimo tono.
Yibo negó con la cabeza, no quería arruinar el momento diciéndole lo muy feliz que estaba.
—Nada malo —besó sus labios con suavidad, sintiendo cómo las manos de Xiao Zhan se ceñían sobre su cintura y acariciaban su piel de esa forma que sólo él sabía hacer.
—Estás raro.
—¡No pasa nada! —se quejó.
Xiao Zhan alzó una ceja.
—Mejor bésame —tomó la nuca de Zhan Zhan y lo besó, pero muy pronto el mayor tomó el dominio del beso y lo dejó sin aliento. El cuerpo entero de Yibo temblaba ligeramente, sus manos sudaban, y su corazón se le quería salir del pecho. Decidió concentrarse en el beso, en enredar sus manos en el cabello de Zhan Zhan hasta dejarlo hecho un completo caos.
Cuando entraron en calor, el mayor apretó sus manos alrededor de las caderas de su novio, pegándolo más a su regazo, haciéndole notar lo excitado que ya se encontraba en ese momento.
—Oh… —no pudo evitar exclamar Yibo al sentir el miembro de su novio debajo de su trasero.
Xiao Zhan sólo sonrió de lado y lo pegó aún más a su cuerpo. Yibo suspiró, lo rodeó con sus brazos y empezó a mover sus caderas de atrás hacia delante, sintiendo la tela de esa ropa interior rozando con su piel desnuda.
—Quítate ya eso —suspiró Yibo, jaloneando el bóxer. Xiao Zhan rio y comenzó a quitárselo con su ayuda—. Oye… —dijo de pronto—. No me bailaste.
Xiao Zhan se hubiera esperado cualquier cosa, menos eso. Yibo llevaba un tiempo insistiendo en que le hiciera un baile privado, pero el mayor siempre se iba por la tangente.
—Oh, cállate ya —rodó los ojos y besó sus labios antes de que se le ocurriera alguna otra tontería.
—¿Me vas a bailar pronto?
—¿En serio quieres que lo haga? —soltó una risa encantadora cuando vio que su novio asintió levemente, sin dejar de apretarlo en un abrazo posesivo y tierno a la vez.
—He visto muchos videos tuyos, de cuando estabas en XNINE —sonrió de lado, encantador—. Y bailabas muy bien.
—Ya no recuerdo esos bailes —rio y deslizó sus manos por la espalda suave de Yibo, a pesar de la inesperada charla, Xiao Zhan seguía ansioso por continuar, no había dejado de acariciarlo ni un segundo. Descubrió cuánto le gustaba sentir su peso encima, era agradable y reconfortante.
—Pues tendrás que improvi…¡Oh! —fue interrumpido por un movimiento de caderas de su novio, diciéndole con sutileza que dejara ya de lado ese tema.
Yibo lo miró a la cara y se estremeció al ver la fijeza de esos ojos oscuros y pesados sobre los suyos. El resplandor del fuego se reflejaba en sus preciosos orbes, la mitad de su rostro era alumbrado por esa luz cálida de la chimenea. Entonces Xiao Zhan lo tomó de las mejillas y lo atrajo a un beso húmedo y cargado de pasión.
El mundo alrededor de ellos dejó de tener importancia, nada podía distraerlos de un momento tan íntimo. Sus besos sabían a vino y chocolate, sus respiraciones comenzaban a agitarse y sus cuerpos poco a poco les pedían más.
Yibo rodeó la nuca de su novio con ambos brazos mientras éste se concentraba en profundizar la caricia. El sonido de sus besos y del intercambio de saliva se combinaban con el crepitar del fuego frente a ellos y la música de fondo. Era una mezcla de sonidos que quedó grabada en su memoria para siempre.
Las manos grandes y pesadas de Yibo se deslizaron por los hombros de Xiao Zhan, descendiendo a su espalda hasta llegar a su cintura, era tan delgada, incluso más que la suya.
Esas caricias eran como fuego sobre la piel del mayor, se sentía desfallecer con esas simples atenciones.
Las manos delgadas de Xiao Zhan dejaron de sostener las mejillas de su novio y fueron directamente a su espalda, recorriendo esa piel caliente, sintiendo con sus dedos los rasguños que le había hecho un par de noches atrás. Los acarició suavemente a modo de disculpa, Yibo pareció entenderlo.
—No te preocupes por eso —jadeó al separarse del beso, refiriéndose a los rasguños.
—Yibo… —se enterneció hasta que vio cómo arrastró una de sus típicas medias sonrisas, con ese característico tinte de burla y un poco de picardía. Se inclinó sobre su oído y murmuró en tono travieso:
—Dejaré tu espalda aún peor —mordió su oreja y le arrancó un leve gritillo a su amado, quien no pudo recriminarle nada, era justo. En lugar de quejarse, decidió bajar sus manos hasta apretarle el trasero, amasándolo cual par de bollos calientes y suaves.
Yibo lo disfrutó, se notó gracias a su jadeo sutil y al movimiento de sus caderas contra el regazo de su novio, restregándose contra su miembro una y otra vez mientras apoyaba ambas manos en los hombros de Zhan Zhan para darse apoyo.
Sus ojos estaban cerrados, mordía sus labios con cada movimiento de caderas que hacía, tenía sus manos cerradas fuertemente sobre los hombros de Xiao Zhan, quien lo miraba fascinado, éste apretó sus caderas y ascendió hasta llegar a su estrecha cintura una vez más.
Gracias a la altura que Yibo obtenía al estar sentado sobre su regazo, Xiao Zhan aprovechó para llevar sus labios al torso de Yibo, dando pequeños besos por toda su pálida piel, disfrutando de su calor y suavidad. No mentía cuando decía que era adicto a hacer eso, Yibo era… delicioso.
El menor arqueó su espalda al sentir algo más que los labios de Xiao Zhan sobre uno de sus pezones, bajó la mirada y su excitación aumentó al darse cuenta de la mirada de su novio fija en la suya, Xiao Zhan sonrió al ver la timidez en el rostro de Yibo.
—Desvergonzado —fue lo único que su mente pudo articular. Xiao Zhan soltó una risita en verdad muy chistosa.
Al ver esa reacción, las mejillas de Yibo se sonrojaron más que antes, así que mejor tomó el rostro de su novio una vez más y devoró sus labios.
Sus cuerpos estaban pegados uno al otro, agitados y deseosos de sentir más; sus manos no se estaban quietas, y el miembro de Xiao Zhan estaba muy cómodo al sentir que las caderas de su novio no habían dejado de moverse sobre él.
—Zhan Zhan —jadeó al separarse del beso. Estaba muy caliente y sentía la necesidad de ir más allá.
—¿Qué es lo que quieres, Zài Zài? Dímelo.
El rostro entero de Yibo se sonrojó, incluso su cuello comenzaba a verse de otro tono al escucharlo decir eso con tal tono de voz y con esa expresión tan… su miembro palpitó de sólo presenciar aquella faceta de Xiao Zhan.
—Tómame —dijo al fin, sin rodeos, como tenía por costumbre.
Una sonrisa ladina y con un tinte de perversidad adornó la faz del mayor. Yibo se estremeció ante ello.
—¿Tienes prisa? —alzó una ceja, tentando su suerte, pues si seguía provocándolo así, creía que Yibo podría ser capaz de empujarlo sobre las sábanas para terminar tomándolo él.
Yibo frunció labios y cejas, en una expresión de enojo bastante chistosa.
—No empieces —espetó el menor. Xiao Zhan se echó a reír.
—Yo no estoy empezando —le pegó en el brazo. La mandíbula de Wang Yibo se tensó más, se veía tiernamente amenazante.
—Sí lo haces —le devolvió el golpe.
—Estás bastante urgido —le pellizcó el trasero, provocándolo cada vez más. Era algo que ambos tenían en común: esa arraigada costumbre de hacer enojar al otro hasta que terminaban golpeándose en serio. Por lo regular era Xiao Zhan quien se contenía bastante y se portaba con madurez, pero no hoy.
Al escuchar la palabra "urgido", junto con los pellizcos, la sangre de Wang Yibo hirvió en una mezcla de coraje y excitación. Tomó el rostro de Xiao Zhan de forma brusca y lo besó, o más bien… lo mordió hasta hacerlo gemir.
—Iboo —murmuró durante el "beso", con su labio inferior atrapado entre los dientes filosos del menor—. ¡Ah! —se quejó, pegándole en los hombros para que lo soltara.
—Zhan Zhan —lo soltó—. No juegues así conmigo —pidió en un tono suave y un tanto tímido—. Al menos no esta noche —desvió la mirada con vergüenza.
Oh… en verdad lo había hecho enojar, y ahora Yibo estaba avergonzado por eso.
—Lo siento —se disculpó sinceramente, notando que en verdad tenía nerviosismo por lo que iba a suceder—. Te lo compensaré ¿Sí? —besó su mejilla largamente mientras bajaba su mano escurridiza hasta su miembro, Yibo inmediatamente suspiró con satisfacción.
—Sí… eso sí me gusta —recargó su frente sobre el hombro de Xiao Zhan y cerró los ojos. Las manos de su novio eran bastante hábiles.
—¿Y así? —comenzó a acariciar sólo la punta, justo debajo de la cabeza. Como respuesta obtuvo un largo suspiro.
Yibo decidió que no quería ser el único en recibir placer, así que llevó sus manos al miembro de Xiao Zhan, abriendo los ojos de golpe al sentirlo tan grueso como recordaba. Entonces cierto nerviosismo lo invadió, le dieron ganas de reír un poco. Quiso contenerse, pero no lo logró del todo.
—¿De qué te ríes? —murmuró Xiao Zhan, un poco perdido en el placer que le brindaba su novio con las manos.
—Nada, nada.
Xiao Zhan no insistió más, sabía que esa risa era debido a los nervios que sentía. Él también quería reírse al verlo tan urgido, pero no tenía derecho a hacerlo, él estaba en las mismas.
Wang Yibo bajó la mirada a la entrepierna de Xiao Zhan y tragó en seco al ver ese pene. El mayor lo notó y su ego aumentó un poco al ver que a pesar de que el suyo no era tan grande como el de Yibo, éste aún se intimidaba al verlo. Podría no ser tan grande, pero en cuanto al grosor… eso sí lo superaba un poco.
Dejó de pensar en tamaños y proporciones cuando Xiao Zhan se vio más necesitado, ya no le bastaba sólo con esas caricias y besos.
Ansioso, y muy excitado, Xiao Zhan empujó a su novio sobre la cama improvisada y se posicionó sobre él, sin molestarse en no dejarle su peso encima. Yibo le sonrió y tragó saliva con algo de fuerza. Los dos dedicaron unos segundos a admirarse tranquilamente. Yibo miraba el rostro perfecto de Xiao Zhan, se veía tan varonil de esa forma, encima de él y devorándoselo con la mirada, que su pulso se aceleró mucho más. Su cabello ya estaba revuelto y sus perfectos labios estaban bastante hinchados, en especial el inferior después de la mordida que le propinó.
El mayor estaba absorto en su novio, Yibo le sonreía dulcemente, era esa sonrisa que sólo a él le dedicaba.
—Yibo —acarició su rostro con una mano, como si fuera lo más hermoso y delicado del mundo.
—¿Mhn? —ni siquiera era capaz de responder bien, sólo su sonrisa boba permaneció plasmada en su rostro.
—Te amo —susurró con un tono de voz profundo y algo ronco. El corazón de Wang Yibo dio un vuelco de felicidad antes de sentir cómo Xiao Zhan tomaba su mentón y lo alzaba para unir sus labios en un beso dulce y bastante agradable.
No entendía como podía controlarse y ser tan tierno en momentos así. Quería ser igual a Xiao Zhan, pero las ganas se apoderaban de él y terminaba cediendo a su pasión arrebatadora.
Pero Zhan Zhan… él podía ser apasionado y al mismo tiempo tan tierno.
—También te amo —suspiró plácidamente, suspiro que terminó en una exclamación ahogada al sentir que su amado restregaba su miembro suavemente contra el de él. La fricción era bastante excitante. Yibo rodeó su espalda y comenzó a acariciarlo sin parar. Enredó una vez más sus manos en su cabello y lo dejó aún más despeinado mientras Zhan Zhan llenaba su cuello de besos y mordiscos.
—Te va a quedar marca —murmuró contra su cuello, suspirando de vez en vez, excitándose cada vez más a pesar de que era Yibo quien recibía todo el placer. Le excitaba ver a su pareja disfrutando de esa forma, disfrutando lo que sus labios y manos lograban en él.
—No me importa —suspiró, abrazándolo por el cuello y pegándolo más a él.
La combinación entre los besos, caricias, mordidas y esos movimientos de caderas hicieron volar la cabeza de Yibo. No tuvo que ser estimulado directamente en su miembro para que el líquido preseminal hiciera acto de aparición.
Xiao Zhan descendió sus besos por su pecho, se entretuvo un rato con sus pezones, arrancándole sonoros gemidos al estimularlo en esa zona, cuando terminaron algo irritados decidió bajar un poco más hasta llegar a su ombligo, haciéndole cosquillas y provocándole una risita tan agradable que Zhan Zhan volvió a hacerle lo mismo sólo para escucharlo de nuevo.
—¡Zhan Ge! ¡Zhan Ge! —se retorció un poco, riendo y enredando sus dedos en el cabello suave de su novio.
—¿Cosquillas? A ti no te daban cosquillas tan fácilmente —se sorprendió.
—Pues ahora sí ¡Ya, para! —su risa era música para los oídos de su amado, quien descendió un poco más de su ombligo. Sólo quedaron vestigios de la risa de Yibo cuando éste sintió que iba mucho más debajo de su ombligo. Esas risas se convirtieron en suspiros profundos acompañados de pequeñas exclamaciones de placer—. Oh… ah… ¡Zhan Zhan! —exclamó y se retorció cuando sintió que su miembro era envuelto por un conocido calor húmedo. Jadeó al sentir esa hábil lengua haciendo de las suyas.
Xiao Zhan ya tenía suficiente experiencia con Yibo para saber qué le gustaba y qué no, así que logró arrancarle uno que otro grito ahogado a pesar de que el ruidoso ahí no era él.
Temiendo que su novio terminara tan pronto, dejó su miembro unos momentos para seguir con su recorrido de besos, esta vez descendió por uno de sus muslos, tan suave y blandito.
—Me encanta —murmuró Xiao Zhan cuando alzó su pierna y besó su pantorrilla.
Yibo rio.
—¿Qué?
—Esto —besó de nuevo esa suave y blanquecina pierna—. Es adorable.
Yibo volvió a reír y levantó más su pierna, presumiéndosela y "modelándola" para él. Xiao Zhan rio y atrapó su pie en el aire, dándole un pequeño beso en el dorso. En ese momento la risa de Yibo se detuvo abruptamente, el mayor lo miró al rostro y se dio cuenta de su expresión avergonzada y su sonrojo inmenso.
—¿Hice algo mal? —preguntó Zhan Zhan, preocupado.
Yibo no pudo responder, así que sólo negó con la cabeza, aún avergonzado.
—¿Te molesta que haga esto? —besó de nuevo el dorso de su pie. Se echó a reír al ver que se avergonzaba aún más—. ¡Eres tan adorable!
—Zhan Zhan, ya… basta —se cubrió el rostro con ambas manos.
—Lo siento —no quería avergonzarlo más, así que se volvió a echar sobre él, aplastándolo y besando sus labios. Yibo abrió sus piernas para recibirlo más cómodamente, enredó sus piernas en sus caderas y se frotó sensualmente contra él.
Xiao Zhan bajó una mano con sutileza por el cuerpo de su amado hasta colarla en su trasero. Yibo jadeó entre dientes al sentir una caricia en esa parte tan sensible de su cuerpo, pero se estremeció al percibir que un dedo quería entrar en él, se sintió extraño, ya había olvidado lo que se sentía una intromisión de ese tipo.
—Ahora vuelvo —le dio un beso en la punta de la nariz y se alejó, pero Yibo lo retuvo ferozmente por los hombros.
—¡¿A dónde vas?! —se escandalizó.
Xiao Zhan rio al sentir cómo lo retenía, besó sus labios sólo un segundo antes de responder.
—Olvidé unas cosas en la habitación.
—Zhan Ge —negó con la cabeza, impidiéndole irse.
—No querrás que te lo haga sin lubricante.
—De acuerdo, ve —lo liberó de inmediato, haciéndolo reír.
Yibo se quedó solo sobre la cama, de pronto se sintió cohibido por su desnudez, el clima frío le caló por primera vez a pesar de estar junto a la chimenea. Necesitaba el cuerpo de su amado para entrar en calor.
Sin premeditarlo, se sentó y se hizo bolita abrazando sus rodillas. No estuvo solo ni un minuto, pero para él fue una eternidad. Cuando Xiao Zhan volvió y lo vio, se llenó de ternura, se veía adorable en esa posición.
—¿Me tardé mucho? —preguntó en tono suave antes de ir a su lado. Yibo lo miró de pies a cabeza.
—Deberías andar desnudo por ahí más seguido —sonrió pícaramente al ver que no se había molestado en cubrirse ni un segundo. Xiao Zhan rio.
—Lo haré más seguido —prometió, besando sus labios y notando que la erección de su novio permanecía igual a la suya.
Se echó una vez más sobre Yibo, tomó el lubricante y vació un poco en un par de sus dedos. El menor lo observaba atentamente, viendo cómo su novio recreaba las acciones de él noches atrás. Se mordió el labio al saber lo que vendría ahora.
Xiao Zhan lo recostó de lado, en pose de cucharas mientras él hacía la función de la cuchara grade. Levantó un poco una pierna de Yibo e introdujo hábilmente la punta de su dedo. Esa sensación no era nueva para el menor, recordaba cómo era la incomodidad inicial, pero ésta se borró cuando sintió cómo su novio encontraba algo dentro de él que lo hacía suspirar y gemir como loco. Cuando Xiao Zhan acarició ese punto sensible, Yibo enterró el rostro en la almohada y la mordió levemente.
Introdujo y sacó ese dedo un par de veces antes de agregarle un segundo dedo.
Wang Yibo sentía los besos y la lengua de su novio en el cuello, junto con sus hábiles dedos en su interior. Se sentía tan bien.
Siguió dilatándolo hasta que sintió que era prudente continuar, había logrado introducir hasta tres dedos, esperaba que eso fuese suficiente para que su amado no tuviera tanta molestia.
—Zhan Zhan, de lado no —pidió—. Ven aquí —señaló su cuerpo, él también quería hacerlo de frente. Xiao Zhan no se lo podía negar.
Abrió las piernas flexibles de Yibo y se acomodó entre ellas, se apoyó con ambas manos a los costados de él para no aplastarlo. Entonces recordó algo importante.
—Espera un segundo.
—¡No otra vez! —se quejó el menor, casi haciendo un berrinche que sorprendió a su novio, quien lo miraba con cara de "¿Es en serio?".
A pesar de ello, Xiao Zhan se incorporó y se estiró hasta alcanzar la caja de condones que había dejado a un lado de la alfombra.
—Oh… eso —pensó Yibo—. Déjame hacerlo —pidió, quitándole el condón y abriéndolo con los dientes.
—Así… no —suspiró, pero dejó que hiciera lo que quisiera, total, en su caso no importaba tanto que se rompiera o no, aunque sería mejor que no.
—¿Por qué no? —inquirió, curioso.
—Lo puedes desgarrar sin darte cuenta. Con nosotros no hay problema, pero si alguna vez tienes sexo con una chica, jamás… nunca lo abras con los dientes. O si lo haces, procura morder sólo el empaque —se lo iba a quitar, pero Yibo frunció el ceño y alejó el preservativo de su alcance.
—No tendré sexo con ninguna chica, a menos que decidas cambiar de género —alzó una ceja, un tanto ofendido. Xiao Zhan entendió eso de inmediato.
—Bien, bien —suspiró—. ¿Podemos volver a esto? —señaló su pene erecto. Intentó quitarle el condón de nuevo, pero Yibo no se lo permitió.
—Yo lo hago.
—Qué terco —pensó—. Bien, ponlo tú —esbozó una sonrisa ladina y demasiado sexy, sus perfectos dientes se alcanzaron a ver en esa sonrisa traviesa, provocándole un vuelco al corazón.
Yibo llevó el preservativo al miembro de su novio, pero sus manos temblaron tanto que el objeto terminó cayendo sobre las sábanas.
—Lo siento —murmuró, bastante avergonzado. Iba a hacer como que nada pasó y lo iba a intentar de nuevo, pero prefirió ser sincero con su pareja—. Zhan Zhan, nunca he puesto uno.
—¿Ni siquiera en ti mismo, por curiosidad?
—No —desvió la mirada, azorado—. Yo… ¡Demonios! Zhan Zhan, estoy muy nervioso, entiendo por qué lo estabas tú —habló muy rápido, mirándolo con angustia—. Perdóname por burlarme, no te vayas a vengar, por favor.
Xiao Zhan se rio a lo grande y se inclinó hacia él.
—No me voy a vengar —dijo suavemente—. Lo prometo —besó sus labios.
Yibo quería tranquilizarse, pero le era muy difícil hacerlo al saber que en unos momentos estaría de piernas abiertas ante él. Xiao Zhan estaba por completo conmovido, no podía creer que Wang Yibo pudiera causarle tanta ternura, risa y excitación al mismo tiempo.
—Te enseñaré —tomó el condón y se lo dio a Yibo, tomó su mano y la puso sobre su miembro, guiándolo en todo momento hasta que terminó con el preservativo puesto—. ¿Ves? No es tan difícil, es sólo cuestión de práctica.
—¡Ja! Tú practicaste mucho ¿Verdad? —alzó una ceja, burlón.
Xiao Zhan rio con incomodidad.
—No hablemos de eso ahora —sintió algo extraño en su miembro, bajó la mirada y notó que el preservativo estaba por completo roto, se había rasgado—. Oh… eso es lo que pasa cuando lo abres descuidadamente con los dientes —se lo quitó, suspiró y tumbó a su novio sobre las sábanas antes de tomar un condón nuevo de la caja. Con algo de prisa lo abrió ágilmente con los dientes y lo sacó de su envoltura.
Yibo se sonrojó con arrebato ante esa escena, se sentía abochornado. No entendía cómo un hombre podía verse tremendamente sexy haciendo eso.
Se puso el condón con cierta agilidad y se tumbó sobre su novio. Éste había alcanzado a ver cómo le quedó el preservativo: muy justo, algo apretado. Se mordió el labio inferior, temiendo por su integridad ¿Y si no lo aguantaba? Tenía miedo. Su amado había incluso llorado, ¿lo haría llorar también?
Mientras tanto, Xiao Zhan confió en la gran flexibilidad de su novio y le pidió algo.
—¿Puedes poner tus piernas sobre mis hombros?
—¿Qué planeas hacer? —se tensó.
—Confía en mí —sonrió de lado, derritiéndolo con ese simple gesto.
Yibo obedeció, descansó sus tobillos sobre los hombros de su novio y tragó en seco, en la espera de lo que se vendría a continuación. Zhan Zhan se acomodó mejor entre sus piernas, listo para entrar.
—Demonios, ya va a pasar —pensó, cerrando con fuerza los ojos. Los abrió cuando sintió un tierno beso en su pantorrilla derecha. ¿Su novio podía ser más lindo?
—Cariño ¿Estás listo?
Sí, podía ser más lindo aún.
—No, pero hazlo.
El mayor soltó una risita chistosa y luego de poner suficiente lubricante en él y en su novio, extendió una mano sobre el vientre de Yibo y la abrió en señal de que quería tomar su mano. Él entendió y entrelazó sus dedos con los de él. La unión de sus manos se quedó sobre el estómago de Yibo, éste prácticamente temblaba.
—Tranquilo, seré muy cuidadoso —le dio un tierno apretón—. Si duele mucho puedes romperme la mano —rio.
—Está frío —se quejó al sentir que vertía aún más lubricante sobre él.
—¿Y ahora? —preguntó con media sonrisa mientras usaba su miembro para distribuir bien el líquido que muy pronto adoptó la temperatura de sus cuerpos, más aún con la fricción hecha.
Yibo se estremeció con ese simple acto. Su mente trabajaba a mil por segundo, esperando el momento en el que se introdujera en él y doliera, tenía miedo.
—Amor… tranquilo —suspiró—. Confía en mí, te haré disfrutarlo —lo dijo con tanta seguridad, que logró transmitirle esa confianza a su novio—. Lo prometo —besó de nuevo su pierna—. Sólo relájate ¿Sí? Y Si duele mucho, dime, me detendré.
Sí, sin duda alguna era el hombre más bueno del mundo.
Y así, con sus pantorrillas descansando sobre los hombros de Xiao Zhan, y su entrada expuesta, dejó que hiciera con él lo que le viniera en gana, era suyo.
Sintió cómo el miembro grueso y caliente de su novio se apretaba contra su entrada, respiró profundo y sintió un apretón en su mano. Hasta ese momento se dio cuenta de que tenía los ojos cerrados con fuerza.
—Mírame —pidió con suavidad—. ¿Estás bien?
—Eres adorable —rio y terminó suspirando—. Sigue, no me has hecho ningún daño —acarició con su pulgar la mano que apretaba la suya de forma reconfortante—. Sigue —insistió, pues era consciente de que el pobre de su novio se estaba conteniendo demasiado, lo veía en su mirar, estaba ansioso por seguir.
Xiao Zhan empujó sus caderas un poco más hacia delante, entrando un par de centímetros más en él. Yibo no apartó la mirada de su rostro, y que bueno, porque su excitación incrementó considerablemente al ver la expresión que hizo cuando entró un poco más en él. Su ceño se frunció, entornó los ojos y se mordió el labio inferior en una mueca por demás sexy y varonil. A eso le sumó un gemido contenido entre dientes.
La cabeza de Yibo voló al presenciar eso y al sentir al mismo tiempo cómo se abría paso dentro de su cuerpo, esa cosa caliente y gruesa intentaba entrar en un lugar demasiado estrecho.
Xiao Zhan se detuvo a medio camino.
—¿Me detengo?
—¡No!
—¿No duele?
—No.
Sin embargo, su mano estrangulando la de Xiao Zhan decía todo lo contrario. Se estaba aguantando, porque vaya que dolía, dolía jodidamente.
Xiao Zhan puso a prueba la flexibilidad de su novio. Se inclinó sobre él hasta alcanzar su cuello, sorprendido al ver que Yibo podía tener sus propias rodillas sobre los hombros sin ningún problema.
—No sabía que fueras tan flexible —murmuró de pronto, besando sus labios hasta que una risita escapó de la boca del menor.
—Yo tampoco, créeme —se sorprendió de sí mismo. Siguió riendo, hasta que sintió que Xiao Zhan se introducía un poco más. ¿No lo había metido todo ya?
Soltó un pequeño quejido.
—Lo siento —comenzó a besar su cuello con calma, haciéndole pequeños mimos para distraerlo del dolor. Lo hizo con paciencia, a pesar de que el fuego en su interior le pedía que lo penetrara hasta el fondo de una buena vez—. Estás muy apretado —jadeó, revelando su gran necesidad.
—Mira quién lo dice —se quejó. Iba a reír, pero Xiao Zhan terminó de entrar por completo en él—. ¡No te muevas! Sólo no te muevas por unos momentos —jadeó, muy agitado—. Sólo un poco más.
El cuerpo de Xiao Zhan sobre él le daba seguridad, sentir su peso y su calor le ayudaban, sin mencionar que no había soltado su mano en ningún momento.
—Esperaré a qué estés listo —susurró sobre sus labios antes de besarlos con pasión contenida.
La mano libre de Yibo tomó a Xiao Zhan de la nuca para atraerlo más hacia él, mientras que su otra mano permanecía fuertemente unida a la de su pareja.
Xiao Zhan se despegó de esos labios para comenzar a repartir besos y mordidas por su cuello, se entretuvo un rato en su manzana de Adán, mordisqueándola un poco hasta que lo hizo reír por las cosquillas. Supo que Yibo estaba más relajado cuando sintió que la unión de sus manos estaba más floja, Yibo ya no le estrangulaba la extremidad. Notó también que hacía su cabeza hacia atrás para que siguiera devorando la piel de su cuello con facilidad. En pocas palabras: Wang Yibo estaba completamente entregado a él en ese momento.
Xiao Zhan se moría por comenzar a moverse, su cuerpo se lo pedía a gritos, podía sentir cómo el interior de Yibo lo envolvía cálidamente, apretándolo sin darse cuenta. Esa combinación de sensaciones lo estaban volviendo loco.
Dejó de besarlo para mirarlo unos momentos, los ojitos de Wang Yibo estaban ligeramente cerrados, el brillo en ellos era hermoso, y su expresión entera era un bello poema. Xiao Zhan estaba que explotaba de felicidad al tenerlo así ante él. Había fantaseado tanto con ese momento, y al fin estaba cumpliendo uno de sus sueños.
—Zhan Ge —murmuró muy suavemente.
—¿Mhn? —hizo todo el cabello de Yibo hacia atrás y beso su frente.
—Puedes continuar.
El mayor soltó un pesado y casi dramático suspiro, su sonrisa se ensanchó y asaltó sus labios una vez más antes de salir un poco de él y volver a entrar.
Los jadeos de Yibo murieron ahogados en la boca de su novio. El menor podía sentir la fricción entre sus cuerpos, percibía claramente cómo era llenado en un segundo sólo para sentirse vacío momentos después.
Su novio comenzó a salir por completo de él y se volvía a enterrar profundamente. No lo hacía de forma salvaje, pero sí de manera certera y sin titubear, como si él ya supiera que así le gustaba a Yibo.
Xiao Zhan bajó las piernas que tenía sobre los hombros y las puso sobre las sábanas sin salir de su amado. Abrió sus rodillas lo suficiente para acomodarse mejor y empezó a embestirlo una y otra vez, en cada oportunidad lo hacía más profundo.
Yibo llevó sus manos a la espalda de su novio, y sin proponérselo en serio, comenzó a enterrar sus uñas ahí. Había sentido bastante dolor al principio, pero Xiao Zhan supo cómo manejar la situación en todo momento, logrando que el dolor durara poco y el placer llegara antes de lo esperado. Si clavaba sus uñas en su espalda era simple y sencillamente porque el placer lo estaba volviendo loco.
Al percatarse de ello, Xiao Zhan se permitió ir un poco más allá.
Se incorporó hasta quedar sentado, arrastrando a Yibo sobre él sin que se alejara ni un centímetro de su cuerpo.
—¿Qué haces? —jadeó Yibo, algo confundido pero completamente inundado en placer.
—Te va a gustar, lo prometo —lo acomodó mejor sobre su regazo, logrando entrar un poco más en él. Yibo se estremeció y apretó ambas manos sobre los hombros de Zhan Zhan. Éste puso sus manos sobre las caderas de Yibo y comenzó a empujarlas de atrás hacia delante.
—¡Ah! —rodeó con sus brazos a Xiao Zhan y tomó la iniciativa de ser él quien moviera sus caderas, arrancándole gemidos placenteros al mayor. Los dos lo estaban disfrutando bastante—. Zhan Zhan… yo… ah… —soltó un pequeño grito, incapaz de articular cualquier otra palabra. Su respiración pesada rebotaba contra el cuello de Xiao Zhan, éste bajó la mirada y descubrió algo que lo sorprendió.
—Cariño… —suspiró, aún agitado—. ¿Tan pronto? —se burló al ver que Wang Yibo ya se había corrido sobre él. El líquido blanquecino y viscoso estaba entre sus cuerpos.
—Lo siento —lo abrazó y se escondió tímidamente en el espacio que había entre el cuello y el hombro de Xiao Zhan.
El mayor soltó una risita traviesa y lo acarició con mucho cariño.
—No te atrevas a disculparte por eso.
—Zhan Zhan.
—¿Mhn?
—Continúa.
—Pero… —una vez más bajó la mirada, descubriendo con mayor sorpresa que el miembro de su novio estaba aún bastante erecto. No pasó mucho antes de que Yibo ondulara sus caderas.
—Quiero más —jadeó, besando y mordisqueando el cuello de Zhan Zhan.
—A la orden —con una sonrisa cargada de lujuria, Xiao Zhan lo volvió a tumbar sobre las sábanas. Se posicionó entre sus piernas y comenzó a embestirlo con fuerza. Poco a poco los gemidos de Yibo se hacían más fuertes, aunque no tanto como cuando Xiao Zhan estuvo en la misma situación. Yibo apretaba puños y dientes, cerraba los ojos con fuerza y arqueaba su espalda cada vez que su novio alcanzaba un punto dentro de él que lo estremecía de placer.
—¿Se siente bien ahí? —preguntó con voz grave y sensual, muy cerca del oído de Yibo y justo antes de morderlo.
—Sí… ¡Sí! —echó su cabeza hacia atrás, se estaba volviendo loco. Ni siquiera parecía que había experimentado un orgasmo hace sólo unos minutos.
—Amor —susurró suavemente—. Abre los ojos —disminuyó la fuerza de sus embestidas, pero no se detuvo. Despejó el rostro de Yibo de cualquier cabello y le sonrió.
—No te detengas —puso las manos sobre el trasero de Xiao Zhan.
—¡No lo he hecho! —se quejó.
—Pues… ¡Más rápido!
—No te quejes después —murmuró en tono serio antes de darle todo de sí. No se contendría más. Lo había estado haciendo por miedo a lastimarlo, pero ahora veía que no era el caso, así que…
—¡Ah! ¡Zhan Zhan! ¡Zhan Zhan! —repetía, apretando los dientes y cerrando los ojos, pero pronto los volvía a abrir, pues no quería perderse de la majestuosidad de su novio haciéndole el amor de tal forma.
Yibo abrió más sus piernas, dándole un acceso cómodo a su novio. Aún tenía las manos en su trasero, así que podía sentir claramente el vaivén sexy de sus caderas, podía percibir claramente cómo su cuerpo se ondulaba con sensualidad. Xiao Zhan era todo sensualidad. Si tuviera un espejo cerca para ver cómo lo embestía, ya se habría corrido de nuevo por el simple hecho de verlo además de sentirlo.
El menor se deshacía entre suspiros, caricias, jadeos entrecortados y en especial por ese hábil movimiento de caderas. No tenía idea de que hacer el amor de esa forma con su Zhan Ge podría ser tan placentero. Sabía moverse muy, pero muy bien.
Terminó enredando sus piernas en las caderas de Xiao Zhan, alzándolas para profundizar aún más.
—Zhan Ge —suspiró—. No creo durar mucho… no mucho más ¡Ah!
—No te contengas —susurró sobre sus labios. Él también estaba agitado, parecía que se correría en cualquier momento. Besó los labios de Yibo hasta dejarlos rojos e inflamados, después siguió con su cuello y hombro, succionando hasta dejarle marcas muy evidentes. Esas sensaciones sólo hicieron jadear cada vez más a Yibo.
—¡Zhan Ge! ¡Zhan Ge! —se estremeció. Echó su cabeza hacia atrás mientras experimentaba un segundo orgasmo, mucho más fuerte que el anterior. No pudo evitar enredar sus manos en el cabello de Xiao Zhan, lo hizo tan fuerte que el pobre se terminó quejando. Pero Yibo estaba tan sumergido en su orgasmo que no reaccionó sino hasta poco después.
Xiao Zhan siguió embistiéndolo, ahora más fuerte y continuo. Sus brazos tomaron el cuerpo de Wang Yibo para pegarlo más a él, inmovilizándolo para así poder penetrarlo una y otra vez hasta dejarse arrastrar al clímax del que tanto se había estado resistiendo.
Yibo, un poco más cuerdo al estar recuperándose de su orgasmo, tomó el rostro de Xiao Zhan entre sus manos y lo besó profundamente mientras éste disfrutaba de ese orgasmo intenso y anhelado. El gemido gutural del mayor se perdió en la garganta de Wang Yibo.
Agradeció haberse puesto condón, porque de lo contrario no hubiese poseído la fuerza de voluntad necesaria para venirse fuera de su novio.
—Te amo —jadeó Wang Yibo contra sus labios, aún sosteniendo su rostro dulcemente entre sus manos.
Xiao Zhan estaba aún muy agitado, no pudo responderle con palabras, sólo le dedicó una preciosa sonrisa cansada antes de dejarse caer sobre él. Una pesadez inmensa lo había invadido. Sólo tuvo la fuerza de alzar la mirada para ver el rostro de su amado, quién lo rodeaba ya con sus brazos y le hacía tiernos cariños.
—Oh no, ¿Te hice daño? —preguntó Xiao Zhan, espantado al ver pequeñas lágrimas asomándose en las comisuras de sus párpados. Eran sólo lágrimas incipientes, pero eso bastaba para alertar sus sentidos.
—Claro que no —frunció el ceño y lo obligó a acostarse de nuevo sobre su pecho, acariciando su cabello.
—¿Estás seguro?
—Mhn —no quería que se diera cuenta del nudo en la garganta que se le había formado. ¿Por qué? Ni él mismo estaba seguro de la razón. Sólo podía afirmar con certeza que sentía una felicidad tan plena que era difícil de describir.
Se recuperaron poco a poco de tan intensos orgasmos, se sentían completamente satisfechos, cómodos y felices. Wang Yibo no sabía cómo describir el trato tan cuidadoso que su amado le brindó, incluso lo había tomado de la mano. Xiao Zhan era un ejemplo a seguir.
—Abrázame —pidió Xiao Zhan, con su voz amortiguada por la piel del pecho de Yibo, éste obedeció de inmediato y lo abrazó con cariño, haciéndole tiernas caricias por toda la espalda y su nuca.
Luego de unos minutos así, Xiao Zhan se separó de su amado, saliendo de él y viendo el desastre que eran, pero tenían tanta pereza que a ninguno de los dos les importó. Simplemente se quitó el preservativo, le hizo un nudo y lo dejó de lado para volver a acurrucarse junto a Yibo.
—Zhan Zhan —dijo de pronto, rompiendo el agradable silencio que había, acompañado solamente por la tenue música de fondo.
—Dime —alzó su carita sonriente.
—Fue… muy bueno.
El mayor rio.
—No, en serio. Fue más bueno de lo que imaginé. Discúlpame por haber sido tan brusco contigo la primera vez.
—Está bien… —pellizcó su mejilla—…pastelito.
Yibo se echó a reír al escuchar de nuevo ese apodo.
—Estuve pensando en un buen apodo para ti, Zhan Ge —aprovechó que estaba acostado sobre su lado derecho, con la cabeza en su hombro y el brazo rodeando su barriga para acariciarle toda la piel que tenía al alcance.
—¿Y qué se te ocurrió?
Entonces Yibo llevó sus dedos a los labios de Zhan Zhan y los acarició hasta que alcanzó a rosar sus dientes.
—Conejito —dijo de pronto.
Xiao Zhan casi se ahogó con su propia saliva.
—¿¡Wen Pei te lo mostró!? —exclamó, bastante divertido al imaginarse las caras que habrá puesto Yibo al ver cómo actuó aquel día bajo los efectos de fuertes analgésicos.
—¿Qué cosa?
—Oh… no lo hizo —pensó con asombro—. Nada, nada —rio.
—¿No te gustó el apodo? —preguntó mientras acariciaba su brazo con las yemas de los dedos, haciéndole cosquillas muy agradables.
—Es perfecto —siguió riendo—. Es perfecto —repitió dentro de un suspiro, acomodándose mejor sobre el pecho de su novio—. ¿Duele? —preguntó de pronto.
El orgullo y dignidad de Wang Yibo eran bastante grandes, así que no lo admitiría tan abiertamente.
—Mhn.
—¿Tomo eso como un sí?
—Mhn.
—Yibo… —le dijo en tono de reproche.
—Fuiste muy bueno conmigo, Zhan Zhan. Es todo lo que diré —besó su frente.
Xiao Zhan decidió no insistir por el momento. Se quedó acostado a su lado, junto al calor de la chimenea y rodeados de esa perfecta atmósfera tan romántica.
A pesar de que estaban un poco cansados, ninguno tenía sueño. No querían dormirse aún.
Yibo se removió en medio de esa cama improvisada, tomó una cobija y la jaló hasta cubrirlos a ambos por completo. Entonces buscó el cuerpo de su novio debajo de la manta y se acurrucó detrás de él, haciendo la función de la cuchara grande. Xiao Zhan simplemente se dejó hacer, sintiendo que Yibo lo rodeaba por la cintura y acariciaba toda la piel que tenía al alcance. Al mismo tiempo le daba tiernos besos en el cuello. Xiao Zhan no podía sentirse más consentido.
Entonces una canción nueva comenzó y ambos sonrieron al reconocerla.
Xiao Zhan no tardó en ponerse a tararear, Yibo lo siguió muy pronto y así ambos terminaron cantando entre murmullos, risitas traviesas y suspiros.
Esa canción se había vuelto especial entre ellos. Últimamente "How deep is your love" comenzaba a sonar en momentos importantes para los dos.
Con cuidado y aguantándose las molestias, Yibo echó una pierna sobre el cuerpo de su novio, tomándolo como almohada de cuerpo completo. Se acurrucó mejor y suspiró pesadamente, estaba demasiado cómodo ahí, envuelto en esa calidez y en el agradable aroma tan característico de Xiao Zhan.
—¿Quieres que vayamos a la cama? —murmuró Zhan Zhan al girar un poco el rostro y ver que al pobre ya comenzaban a cerrársele los ojos.
—Estoy muy cómodo ¿Y si dormimos aquí? —no iba a admitir en voz alta que su trasero le dolía horriblemente—. ¿Tu espalda de anciano lo soportará?
—¿¡Qué!? —se abstuvo de golpearlo, pues ya se veía bastante adolorido aunque lo negara.
Yibo sólo soltó una risita traviesa.
—Tonto, no soy tan mayor, no tanto… —comenzó a divagar un poco.
—No te traumes, estás muy joven —bostezó ampliamente y restregó su cara contra la nuca de su Ge Ge—. Conejito… —arrugó la nariz, sonaba demasiado cursi incluso saliendo de él—…me voy a quedar dormido en cualquier momento —admitió.
—Duerme —jaló el brazo que lo rodeaba por la cintura hasta poder besarle la mano con cariño.
—¿Tú no tienes sueño?
—Sólo duerme —soltó una risita.
Yibo asintió y lo abrazó como si se tratase de su oso de peluche. Debido a la posición en la que se encontraba, Wang Yibo no pudo percatarse de que su amado tardó bastantes horas para lograr conciliar el sueño. Estuvo despierto, sintiendo la respiración tibia de Yibo sobre su nuca; sus brazos, ahora blanditos, reteniéndolo incluso entre sueños. Era tan agradable estar así con él, compartiendo calor, compartiendo un mismo sentimiento.
Xiao Zhan no contuvo sus ganas de girarse con cuidado en la cama para poder ver a su gran amor cara a cara.
¡Era tan adorable durmiendo!
Quería morderle una mejilla, pero se contuvo muy bien. Se mordió los labios y sonrió como tonto antes de acariciar su rostro con infinito cuidado.
—Te amo tanto —susurró muy bajito—. No tienes idea, en verdad no tienes idea de cuánto te amo —se le formó un nudo en la garganta. ¿A qué venía eso? Bueno, su sentir era inmenso y las palabras no eran suficientes para expresarlo.
Pasaban de las dos de la mañana cuando Xiao Zhan tuvo la gran necesidad de ir al baño. Con cuidado se zafó del firme agarre de su novio, se envolvió en una manta y salió corriendo. Cuando pudo desahogarse un poco, fue a la cocina por un vaso de agua y volvió a la sala sólo para encontrarse la cama vacía. Su amado BoBo había rodado con todo y sábanas hacia un rincón lejos de la "cama", quizás le había ocurrido eso mientras buscaba el calor de Zhan Zhan.
Aguantándose la risa, tomó a su novio entre brazos y lo acomodó en la cama antes de acostarse junto a él, abrazándolo y dejando que lo abrazara.
Al día siguiente Xiao Zhan fue el primero en despertar a pesar de su desvelo. Sonrió de oreja a oreja al abrir los ojos y ver en primer plano el rostro chistoso de su novio durmiendo. Revolvió sus cabellos y besó su rostro infinidad de veces hasta hacerlo fruncir el ceño entre sueños.
Su cuerpo le dolía como si hubiese estado horas ensayando un baile, no, como si hubiese ido al gimnasio. Se halló a sí mismo envuelto hasta la cabeza de cálidas sábanas, alguien lo había arropado.
—¡Zhan Zhan! —pensó, cayendo en cuenta de todo lo que había experimentado en las últimas horas.
A tientas, buscó con sus manos el cuerpo de su amado, pero no lo halló por ningún lado. Estaba tan perezoso que no se movió más, no hasta que su nariz percibió un delicioso y conocido aroma. Su estómago rugió al reconocerlo.
—Buenos días, Bo Di.
Oh, esa voz, esa preciosa voz. Si hace unos meses le hubiesen dicho que despertaría de esa forma, jamás lo habría creído.
—Mhn… —fue lo único que pudo responder, sin salir de su escondite.
—Te traje el desayuno: french toast —levantó sólo un poco la manta, lo suficiente para que Yibo sacara su mano y arrastrara el plato entero bajo las sábanas—. También chocolate caliente.
De nuevo una mano salió, tomó la taza y se escabulló hacia dentro. Xiao Zhan se aguantó la risa muy a duras penas, besó lo que creía que era la cabeza de Yibo por encima de las sábanas y volvió a la cocina, desde ahí pudo escuchar la exclamación emocionada de Yibo al descubrir que el chocolate caliente tenía canela.
No podía regañarlo por comer bajo las mantas, entendía cómo se sentía en esos momentos.
Mientras Yibo desayunaba, Xiao Zhan volvió a la cocina, de dónde provenía un olor exquisito. Había despertado con tan excelente humor que se puso a hornear algo que su novio adoraba.
Wang Yibo disfrutó de su desayuno en completa paz, hasta que cierta felina tuvo ganas de ir a molestarlo y se acostó justo encima de él, sobre las sábanas. Yibo sintió el peso extra en su espalda, y enseguida percibió un ronroneo muy cerca de su cuello. En ese momento decidió que era hora de levantarse, pero al intentar moverse, su trasero dolió.
—Demonios… —masculló entre dientes, aún en su escondite.
Suspirando, se quedó quieto unos momentos, fue ahí cuando escuchó ruido proviniendo de la cocina, era el movimiento de utensilios combinado con la preciosa voz de su novio tarareando con un poco de música tranquila a lo lejos.
Se destapó sólo la cabeza, y eso bastó para que un exquisito aroma a canela y glaseado llenara sus pulmones. ¡Pero que olor tan delicioso!
No había duda de que era muy grato despertar así.
Se estiró con pereza, sintiendo el roce de las sabanas contra su piel. Estaba tan cómodo, excepto por el dolor pulsátil de su trasero. Intentó incorporarse, pero le dolía todo el maldito cuerpo, tardó un poco en estar por completo de pie, se echó una manta encima de la cabeza y salió corriendo a hurtadillas rumbo al baño del segundo piso. Estaba muy consciente de lo feo que se veía siempre al despertar, no quería que su novio lo viera así.
Ya en el baño, se miró al espejo de cuerpo completo y se estremeció por el extraño placer que experimentó al ver tantas marcas en su piel, las manos de Zhan Zhan se veían en sus caderas. En su cuello había moretones leves y muchas marcas de mordidas también en su pecho.
Con una sonrisa estúpida se pasó una mano por todas esas marcas y suspiró.
Después de asearse y vestirse, bajó a paso muy lento hasta llegar a la cocina para ver a su novio haciendo de las suyas.
En silencio, caminó sigilosamente hacia su novio y lo abrazó desde atrás. El pobre pegó un brinco por el susto.
—Lo siento —rio y besó su cuello—. Buenos días.
—Buenos días —se dio media vuelta para mirarlo atentamente, estudiando cada rincón de su rostro—. ¿Cómo estás?
—Bien. ¿Qué estás horneado? —se acercó al horno—. ¡Oh por Dios! ¡¿Roles de canela?!
—Es la primera vez que los hago, espero que no sean un fiasco.
—Todo lo que cocinas es delicioso, Zhan Zhan —unió sus labios en un fugaz beso, pero se separó cuando Xiao Zhan retrocedió un poco—. ¿Qué suce… oh… —se percató de la gran mordida que estaba marcada en su labio inferior ¿Había sido él?—. Zhan Zhan… lo siento tanto —se sintió muy culpable al ver que ese mordisco se veía doloroso. Tenía que aprender a controlarse.
—Yo también te mordí —le restó importancia.
—Pero yo te mastiqué.
—Sí ¿Tienes hambre?
—Siempre —se relamió los labios y su emoción aumentó cuando vio que Xiao Zhan ya tenía una charola de roles enfriándose junto a la estufa.
—Podremos comerlos en un momento. Mientras tanto ayúdame a preparar algo de chocolate caliente —se quedó pensando unos segundos.
—¿Qué pasa?
—No sé si sea bueno que comas tanta azúcar en la mañana.
Yibo se echó a reír.
—No soy un niño.
—Pero eres bastante hiperactivo.
El menor se encogió de hombros, sí, no podía negarle aquello.
Esa mañana se sirvieron cada uno un par de enormes roles de canela, una taza humeante de chocolate caliente y subieron a la habitación principal para ver televisión, calientitos bajo la comodidad de su edredón de pluma de ganso.
Por decisión unánime, pusieron la película "Up" de Disney. A pesar de que tenía bastantes años, ninguno de los dos se había dado el tiempo de verla.
Apenas comenzó, los dos no despegaron los ojos de la pantalla, la historia los conmovió desde el primer instante, y cuando la característica melodía que representaba a esa película sonó… los dos tuvieron sentimientos encontrados.
—Zhan Zhan —murmuró, sorprendido al ver que lágrimas no dejaban de escurrir silenciosamente de sus ojos mientras veía la película y comía su rol de canela.
—¿Qué? —murmuró sin mirarlo, sus mejillas estaban llenas del delicioso pan que horneó.
Yibo soltó una risita llena de ternura al mirarlo. Sabía lo fácil que era conmoverlo con música de ese tipo y con una historia como esa.
—Ven aquí —Yibo lo rodeó con un brazo y lo atrajo a él para abrazarlo fuerte sin dejar de mirar la película.
—Déjame terminar mi pan —se quejó, incorporándose del abrazo, pero Yibo lo volvió a jalar.
—No, cómelo así —lo apretó contra su cuerpo.
—Eres tan empalagoso.
—Lo dice el que llora con una película para niños.
—Tonto —fue lo único que le dijo, pues estaba más interesado en seguir mirando la película y comiendo su rol de canela glaseado.
Las lágrimas de Xiao Zhan incrementaron cuando la esposa del protagonista murió, eso, más la triste canción… conmovieron a su tierno corazón de pollo.
Yibo lo consoló en silencio, conmovido por sus lágrimas y pensando en lo mucho que deseaba llegar a esa edad con su amado. Jamás había pensado en eso… vaya que lo quería así.
—Zhan Zhan.
—¿Mmh? —murmuró dentro de su abrazo, sin dejar de ver la película.
—Te vas a ver adorable de anciano.
—¿¡Qué!? —debido a la inesperada confesión, el pobre se echó a reír.
—Lo digo en serio.
—¿Y tú cómo te verás de anciano?
—Nunca envejeceré.
—Sí, ajá —rio y siguió viendo la película, sintiendo el abrazo cálido y los mimos de su amado.
Cuando la película terminó, Wang Yibo se levantó y comenzó a brincar en la cama.
Xiao Zhan alzó una ceja y lo miró como si estuviera loco.
—Ven, Zhan Zhan —pidió, sin dejar de brincar.
—Creo que sí fue mucha azúcar —murmuró el mayor por lo bajo, esperando que su novio se molestara, pero fue todo lo contrario.
—Creo que sí —admitió.
Xiao Zhan rio y decidió acompañar a su amado en ese tonto juego infantil.
—¿Por qué estamos brincando?
—¡Porque ya me cansé de estar acostado!
—Vamos a devolver el estómago si seguimos brincando así —se llevó una mano a su pancita, había comido de más.
Yibo se detuvo abruptamente, si algo no soportaba además de los bichos, era el vómito.
—Salgamos a pasear —sugirió entonces.
—¡Vamos! —Xiao Zhan se emocionó, se bajó de la cama y comenzó a buscar ropa abrigadora para el exterior. Yibo hizo lo mismo hasta que escuchó de pronto el celular de su amado, su tono de notificaciones sonó repetidas veces. Vio cómo su novio abrió lo que probablemente eran mensajes, y se desconcertó al ver la gran sonrisa que apareció en su rostro antes de comenzar a responder con prisa.
No le gustaba ver eso, sabía que hacía mal en sentirse molesto por algo así, pero no podía evitarlo. Un instinto asesino lo invadió, pues… ¿Quién demonios tenía el descaro de robarle esas magníficas sonrisas?
Estaba tan ensimismado en sus celos, que había dejado de buscar ropa.
—Iré al baño antes de salir —dijo con una suave sonrisa, dejó su teléfono sobre el buró y se fue.
Yibo se quedó congelado en su lugar. Había dejado su teléfono desbloqueado sobre el buró… ¡Desbloqueado!
No tardó ni dos segundos en ir por él y tomarlo antes de que se bloqueará solo.
Sus manos temblaban ligeramente mientras entraba a los mensajes de WeChat. Se sentía culpable por hacer aquello. Estuvo a punto de abortar la misión, pero entonces vio cierto nombre en la parte superior de los mensajes: "LuLu".
El corazoncito de Yibo se hundió en una repentina desesperación. ¿Por qué seguía hablando con ella? ¿Todavía le pedía que tuvieran sexo ocasional? No, su Zhan Zhan no podía ser capaz de eso ¿O sí?
Abrió el chat con la conversación y empezó a leer. Sí, ella había sido quien le envío esa gran cantidad de mensajes en sólo segundos. Sólo ella tenía esa mala costumbre de decir algo en muchos mensajes en vez de sólo uno.
—Demonios —masculló entre dientes, con su pulso hasta los cielos.
Continuará…
¿Cuál fue su parte favorita?
Rayos, lo único que extraño de Wattpad es poder leer qué parte les gustó más gracias a los comentarios! :c
Hagamos la siguiente dinámica!
Toma una captura de pantalla de tu parte preferida, y si nadie más la ha compartido en el grupo de Facebook, o en el de WhatsApp… ¡Hazlo! Será divertido!
Pd: parece que nuestras actualizaciones triples cada fin de semana se redujeron a una actu larga cada viernes… jiji lo siento!
24/04/2020
5:20 p.m.
