Capítulo 43: "¿Confías en mí? Sí, pero… báilame"
—Demonios —masculló entre dientes, con su pulso hasta los cielos.
Había muchos mensajes en ese chat, demasiados mensajes que Xiao Zhan recibía y contestaba casi a diario. La ansiedad de Yibo aumentó, pero cuando comenzó a leer la conversación sólo pudo fruncir el ceño.
Lulu y Zhan Zhan hablaban de cosas bastante triviales, ninguno tocaba temas lo suficientemente serios o comprometedores.
Yibo siguió subiendo en la conversación hasta llegar a los mensajes del año pasado en los que se ponían de acuerdo para verse y hacer ciertas cosas… eso le partió el corazón a Wang Yibo, pero cuando vio las fechas se tranquilizó, eran mensajes de hace muchísimo tiempo. Decidió descender más y más hasta que los mensajes para verse dejaron de aparecer, y en su lugar se encontró con unos cuantos que llamaron por completo su atención.
Xiao Zhan: "Lulu, podemos seguir haciendo esto siempre y cuando estemos conscientes de que no van sentimientos de por medio".
Lulu: "Pero sí los hay".
Xiao Zhan tardó en responder, y cuando lo hizo no pudo poner más que tres puntos suspensivos.
Lulu: "Sabes a lo que me refiero, te estimo mucho Zhan Zhan".
Xiao Zhan: "Pero no me amas".
Lulu: "¡No! O al menos no de forma romántica".
Xiao Zhan: "Hacer esto estará bien hasta que alguno de los dos encuentre a la persona indicada".
Lulu: "Aún no la encuentro".
Xiao Zhan: "Yo tampoco…".
Lulu: "Entonces podemos seguir, pero cuando encuentres a esa persona, dímelo inmediatamente y pondremos fin a esto".
Xiao Zhan: "Estoy de acuerdo".
Lulu: "¿Es un trato?".
Xiao Zhan: "Trato hecho".
Con el ceño fruncido, casi en un gesto infantil, Wang Yibo descendió más en esa conversación, hasta que encontró otros mensajes, pero ahora estos le hicieron sentir un cosquilleo extraño en la boca del estómago.
Xiao Zhan: "Hola, Lulu. Tengo algo importante que decirte".
Lulu: "¡Dime! ¿Es sobre tus vacaciones? No me has dicho dónde estás ni cuándo volverás".
Yibo revisó la fecha y se dio cuenta de que era de cuando ambos fueron a Aspen por primera vez.
Xiao Zhan: "Es secreto, pero hoy en la noche regreso a casa".
Lulu: "Bueno, después me platicarás. Pero dime ¿Qué es eso importante que debes decirme?".
Xiao Zhan: "Lo encontré".
Lulu: "¿Qué cosa?".
Xiao Zhan: "He encontrado al amor de mi vida".
Lulu: "Oh…Me sorprende, pero estoy muy feliz por ti, Zhan Zhan. Espero pronto saber quién es la afortunada".
Xiao Zhan: "Luego sabrás, por lo pronto tengo que irme. ¿Charlamos luego?".
Después de ese mensaje vio que Lulu siguió insistiendo por un tiempo para que le dijera de quién se trataba, pero Xiao Zhan simplemente cambiaba de tema o ignoraba esos mensajes. Y hasta la fecha, ella aún no sabía quién era esa chica afortunada que se había convertido en el amor de su vida.
Y la razón por la que Xiao Zhan sonreía de esa forma tan hermosa hace unos momentos, era porque le estaba confesando algo… muy importante a su amiga.
Lulu: "Es increíble que pasen dos semanas juntos en el extranjero, es muy afortunada. Zhan Zhan, parece que vas muy en serio con ella".
Xiao Zhan: "Así es".
Lulu: "¿La amas tanto?".
Xiao Zhan: "Tanto que… quiero casarme".
Lulu: "¡Ahh! ¡Zhan Zhan, Zhan Zhan! ¡Tienes que invitarme a la boda! ¿Será pronto?".
Xiao Zhan: "No lo creo, es bastante joven aún".
Lulu: "¡Zhan Zhan! ¿Pues cuántos años hay de diferencia?".
Xiao Zhan: "Seis…".
Lulu: "Ja, ja, ja. Eso no es nada. No te desanimes, y si estás seguro ¡Pídeselo!".
Xiao Zhan: "No quiero que se asuste".
Yibo no supo cómo sentirse, estaba feliz por saber lo que era para Xiao Zhan, ¡Porque él sentía lo mismo! ¡Vaya! "Amor de mi vida" eran palabras tan fuertes y delicadas que ninguno se había atrevido a decirlo en voz alta más de una vez, pero ver que su amado ya se lo había contado a alguien más… ¡Se lo había platicado a la chica con la que se acostaba!
"Quiero casarme". Esas palabras le hicieron temblar las rodillas.
¡Cielos!
Estaba feliz y celoso al mismo tiempo. No sabía si reír o enojarse, así que terminó experimentando una combinación de ambos. Muy pronto a esa combinación se le unió el terror. Un escalofrío recorrió toda su columna vertebral.
—Yibo ¿Qué haces? —la voz extrañamente seria de Xiao Zhan se escuchó en toda la habitación. Yibo le daba la espalda a la puerta, así que no vio cuando su novio entró de regreso a la habitación y lo descubrió husmeando en su teléfono.
El pobre se giró lentamente sobre sus talones y vio esa expresión, esa expresión que no sabía cómo interpretar.
—Leo tus conversaciones —fue brutalmente honesto.
Xiao Zhan chasqueó la lengua, caminó hacia él y tomó su teléfono sin dejar de fruncir el ceño.
—¿Eres de los que revisan todas las cosas de su pareja? —preguntó con un tono totalmente plano.
Yibo sintió como si atravesaran su corazón, Xiao Zhan nunca había usado ese tono vacío para él.
—¡No! No soy así, Zhan Zhan yo no soy así —comenzó a estar muy nervioso.
—¿Cómo lo desbloqueaste? Uso reconocimiento facial.
—Lo dejaste desbloqueado.
Las cejas del mayor se levantaron con sorpresa, sí, la verdad era que él solía dejar su teléfono en cualquier parte, a veces olvidando bloquear la pantalla. Sin embargo, no sabía cómo sentirse al respecto, sinceramente jamás imaginó ver a su novio haciendo aquello.
—¿Por qué lo hacías? —preguntó con tristeza al ver que de entre todas las cosas que pudo haber revisado, eligió ir directo a la conversación con Lulu.
Wang Yibo suspiró pesadamente, las manos le sudaban, pero fue valiente y enfrentó la situación.
—Porque necesitaba hacerlo, la curiosidad me ganó.
—¿Curiosidad?
—Sí, y los celos también —espetó con seriedad, lamiéndose los labios al final debido a sus nervios que lo delataban de esta forma.
—Wang Yibo ¿Por qué demonios podrías estar celoso? ¿Acaso te doy algún motivo? —comenzó a molestarse, se sintió decepcionado ¿qué estaba haciendo mal con él?
—No pude evitarlo, vi el nombre de ella y… —suspiró, pasándose una mano por el cabello—…te pido disculpas por invadir así tu privacidad. Estoy consciente de que no debí hacerlo, pero… —tragó en seco.
El mayor apretó la mandíbula.
—Yo no reviso tus cosas —espetó.
—Lo sé —se sintió peor.
—Y no me malinterpretes, no tengo nada que ocultar. Pero podrías simplemente haber preguntado al respecto, te hubiera respondido con sinceridad e incluso te habría mostrado los mensajes si así lo quisieras —suspiró y lo miró con tristeza—. Yibo, dime ¿No confías en mí? No lo pregunto para hacerte sentir mal, la pregunta es en serio.
—¡No es eso! Te voy a ser sincero —se pasó la lengua por los labios, nervioso—. No soy de ese tipo, pero vi el nombre de Lulu y te vi sonreír tanto al teléfono hace unos momentos que no pude evitarlo.
—¿Tienes celos de ella?
—Cuando te llegan tantos mensajes de ella, sí, pero sé que sólo son amigos, ahora lo tengo muy claro. Lo siento, Zhan Zhan —se sintió en verdad culpable, sí se había visto muy mal, pues su amado le daba toda la confianza del mundo—. ¿Me perdonas?
Xiao Zhan mantuvo su expresión seria sólo un par de segundos más antes de suspirar y tomar su teléfono. Comenzó a buscar algo en él y de la nada lo puso frente a Yibo, muy cerca de su cara.
—¿Qué haces? —preguntó el menor, viendo cómo el teléfono escaneaba su rostro.
—Reconocimiento facial compartido —respondió mientras hacía los últimos ajustes—. Eres el único que puede desbloquear mi teléfono además de mí —sonrió de lado, pero esa sonrisa no llegó a sus ojos. Yibo se sentía escoria.
—Me descubriste husmeando sin permiso en tu teléfono y… ¿Ahora me das acceso completo a él?
El mayor asintió en silencio.
—Pero sigues molesto —dio un paso hacia él y puso sus grandes manos en su cintura, buscando su mirada y su perdón.
—No estoy molesto, estoy… decepcionado.
El corazón de Yibo se rompió, eso era peor.
—¿Por lo que hice?
—No, no, no. Lo digo porque seguramente leíste un mensaje que no quería que leyeras.
—¿Los mensajes de cuando te acostabas con ella? —preguntó con un tono monótono de voz, cualquiera se echaría a reír al ver el cambio tan repentino.
—No —se aguantó muy bien la risa.
—¿Del acuerdo que hicieron?
—Uhm… algo así —suspiró—. Leíste lo que le dije sobre ti ¿Verdad?
Oh… Yibo pareció entender. Una sonrisa preciosa y extensa apreció en su faz. Tomó a su novio más firmemente por la cintura y lo atrajo a su cuerpo con una expresión coqueta, quería decirle eso que llevaba tanto guardándose en el corazón.
Se acercó a su oído y murmuró en tono dulce:
—Xiao Zhan… —suspiró como un tonto enamorado, causándole cosquillas—…tú también eres el amor de mi vida. Te amo tanto que quiero casarme.
Las mejillas del mayor se tiñeron de un rojo intenso. Su agitación fue muy evidente.
—¡¿Qué?! Wang Yibo, Wang Yibo ¡Espera! —sintió mucho calor de repente—. Es… es muy pronto, y... y… ¿Me estás pidiendo matrimonio? —se exaltó.
Ninguno supo en qué momento la situación se desvió de esa forma. Ahora era Xiao Zhan quien estaba al borde de un colapso nervioso al verse descubierto.
—Tú empezaste —le mordió la nariz para desvanecer un poco esa tensión en el ambiente. Pero Zhan Zhan lo empujó un poco para seguir mirándolo a los ojos.
—¿Entonces no es así? —su corazón comenzó a calmarse.
—Sólo digo que yo también me quiero casar contigo. No mañana, pero tampoco en mucho tiempo.
Xiao Zhan tragó en seco. No podía creer lo que escuchaba, pero le gustaba.
—Yibo.
—¿Mh? —le sonrió de lado.
—Estás loco —pegó su frente a la de él y suspiró. Sintió cómo su amado soltó una risita traviesa.
—Por ti —recordó las palabras que le dijo Wen Pei antes de que se fuera a Aspen:
"Xiao Zhan ha hecho que te perdamos, siempre estás en las nubes y tienes esa cara de… loco. Eres el loco de Xiao Zhan".
Wang Yibo estuvo a punto de corregirlo y decirle que él era "El pastelito de Xiao Zhan", pero no se atrevió a decir algo tan ridículo en un lugar público. Y en lugar de enojarse por lo de "loco", le había respondido con una gran carcajada, y es que era cierto que su novio embotaba sus sentidos con sólo pensar en él. Últimamente andaba muy distraído y se golpeaba con todo, chocaba con puertas o se tropezaba, por eso Wen Pei tenía toda la razón, pero a Yibo no le importaba.
—Oye —murmuró Xiao Zhan, dejándose abrazar—. Ya escaneé tu rostro en mi teléfono, ¿No crees que tú… podrías hacer lo mismo conmigo?
—¡Ja! ¿Y el celoso soy yo?
—Soy muy celoso.
Yibo rio, pero dejó de hacerlo al ver la seriedad en su novio, no bromeaba.
—Pero hace meses me dijiste que no eras celoso, Zhan Zhan, me mentiste.
El aludido se echó a reír.
—En ese entonces sólo éramos amigos, y te dije que nunca fui celoso con mis exnovias, pero ahora que tú y yo… —desvió la mirada unos segundos antes de volver a verlo a los ojos—…ahora que somos novios me he dado cuenta de que puedo ser muy celoso —soltó una risita nerviosa al final.
Una sonrisa amplia volvió a aparecer en el rostro de Yibo.
—¿Por qué sonríes así?
—No sabía que me enamoraría más ver tus celos —suspiró como tonto enamorado.
—¡Eres tan cursi! —lo golpeó en el brazo—. Pero no me cambies el tema, ya tienes acceso a mi… —silenció cuando su novio sacó su teléfono y lo puso muy cerca de su rostro—. ¿Qué haces? —alejó su cara del celular, sin entender qué hacía, hasta que se dio cuenta de que el teléfono le había reconocido el rostro y ya se había desbloqueado.
—Pensé que ya te habrías dado cuenta ¿No has tomado mi teléfono en ningún momento?
—No ¿Por qué habría de hacerlo?
Yibo rio y negó suavemente con la cabeza.
—Hey ¿Por qué me reconoce? ¡¿Cómo le hiciste?!
—Escaneé tu cara mientras dormías.
—¿¡Cuándo!?
—Hace meses —rio entre dientes.
Xiao Zhan se echó a reír mientras rodaba los ojos.
No había duda de que eran una pareja muy extraña, pero tremendamente equilibrada. Yibo tenía de sobra lo que le faltaba a Xiao Zhan y viceversa.
—Vamos a dar un paseo —le recordó Yibo, sin soltar el abrazo dulce en el que estaban envueltos.
—¿Cómo te sientes? —preguntó con cautela, en un tono de voz íntimos y suave.
Yibo chasqueó la lengua.
—Estoy perfectamente.
—Bien —le dio una nalgada y terminó con el abrazo—. Me cambiaré de ropa y saldremos.
Aún sonriendo por la nalgada, Yibo fue a tumbarse en la cama mientras su amado buscaba algo de ropa para cambiarse, pues aún andaba en pijama.
Wang Yibo observaba cada uno de sus movimientos desde el colchón, de pronto comenzó a darle sueño.
—¿Se terminó el efecto del azúcar? —preguntó Xiao Zhan al notar su pereza. Yibo sonrió de lado y negó con la cabeza, tenía sueño, pero quería salir a pasear a los alrededores con su novio.
Cualquier señal de sueño escapó de su cuerpo al ver que Xiao Zhan se iba a desvestir en frente de él. No lo pensó dos veces antes de tomar su celular y buscar algo con prisa. Una sonrisita traviesa se formó en su rostro, sonrisa que pasó desapercibida por Xiao Zhan. Éste comenzó a quitarse la camiseta, y justo en ese momento Yibo reprodujo la canción "Careless Whisper".
—¡Wang Yibo! —exclamó entre sorprendido y divertido. Terminó de quitarse la prenda y lo miró, notó cómo contenía su carcajada desde la cama, con celular en mano y sin pausar la música.
—Ge Ge, baila un poco para mí.
Ese comentario lo tomó por sorpresa. ¿De nuevo insistía con el tema del baile? Entendía que Yibo adoraba el baile y era comprensible que le pidiera aquello, pero… ya había insistido bastante y Xiao Zhan no estaba dispuesto a hacerlo, no aún. ¿Cómo iba a bailar frente al mejor bailarín de China? Eso no era posible, no sin antes ensayar al menos un poco.
—No —le dijo simplemente antes de darle la espalda para quitarse el pantalón con rapidez.
—¡Zhan Ge! Baila un poco para mí —se quejó como niño pequeño.
—Que infantil.
—Sólo un baile —aumentó el volumen de la música y Xiao Zhan sólo pudo girarse y lanzarle su ropa usada a la cara.
La adorable risa de Wang Yibo resonó dentro de esas paredes, pero para cuando se quitó las prendas del rostro descubrió que su amado ya estaba muy cerca de él. Xiao Zhan se sentó sobre su regazo y rodeó su cuello con ambos brazos, deteniendo las manos en su nuca para atraerlo a un profundo y húmedo beso.
—Eso es mejor que un baile —jadeó al separarse en busca de un poco de oxígeno. Posó ambas manos sobre las caderas de su novio y las apretó—. Pero de todas formas… báilame.
Xiao Zhan frunció el ceño y pausó la música.
—No.
—Báilame.
—No.
—Báilame.
—Bien, bailaré —suspiró, derrotado.
Wang Yibo se emocionó, reanudó la música y casi dio brinquitos en la cama al ver que su amado se ponía de pie. Pero Xiao Zhan sólo tomó la ropa que se iba a poner y terminó de vestirse.
—¿No vamos a salir? —le preguntó desde el marco de la puerta, sonriéndole de forma traviesa y malvada.
Yibo no podía estar más desconcertada.
—¿No vas a bailarme?
Entonces Xiao Zhan arrastró una sonrisa ladina, esa maldita sonrisa socarrona como el demonio que sólo le dedicaba a él en momentos como ese.
—Dije que lo haría, pero no dije cuándo —le guiñó un ojo y salió antes de que Yibo le lanzara algo.
La risa de Zhan Zhan se escuchó en toda la cabaña, seguida del ruido de algo estrellándose contra la pared de la habitación principal. Lo que sea que Wang Yibo hubiese lanzado, ya había pasado a mejor vida.
—¡XIAO ZHAN! —segundos después salió corriendo tras él. Empezaron un juego tonto de perseguirse por todas partes, hasta que Yibo lo atrapó y lo acorraló contra un sillón de la sala.
En momentos como ese era cuando deseaba ser lo suficientemente fuerte como para tomarlo en brazos y llevárselo a la cama, pero no podía. Tendría que pasar más tiempo en el gimnasio para ganar fuerza.
Agitados y cansados por tanto correr, olvidaron sus planes de salir y comenzaron una inesperada sesión de besos, producto de sus juegos iniciales.
Las caricias furtivas debajo de la ropa no se hicieron esperar. Yibo estaba sentado sobre su novio, y éste se encontraba recostado sobre su propia espalda.
Xiao Zhan supo lo que su pareja quería cuando sintió que meneaba el trasero sobre su pelvis, en busca de un contacto mayor.
—Yibo… ¿Lo quieres hacer? —preguntó después de un largo y profundo beso.
—Sí —jadeó sobre sus labios antes de asaltarlos de nuevo—. Quiero que tú lo hagas.
Xiao Zhan se alarmó.
—¿Estás seguro? —detuvo el beso y tomó su rostro entre sus manos, analizando cada centímetro de su cara.
—Sí.
Xiao Zhan lo notó extraño, así que no daría ni un paso más hasta descubrir qué le ocurría.
—¿Por qué?
Yibo alzó una ceja.
—¿A qué te refieres?
—Sí, ¿Por qué quieres que yo te o haga? Antes peleábamos por ir arriba —pellizcó su mejilla con cariño. Yibo suspiró y desvió la mirada.
—No te quiero lastimar —fue sincero. Había visto cuánto sufrió la primera vez y lo que tardó en recuperarse por completo, no quería verlo llorar de nuevo.
—Oh ¿Es por eso?
Yibo asintió.
—No, no te preocupes por eso —sonrió y le apretó las mejillas, estaba bastante conmovido—. La primera vez dolió un poco porque no teníamos experiencia y… —fue interrumpido.
—Eso es lo que me falta, necesito aprender y para ello necesito un maestro —sonrió de lado, seductor—. Zhan Ge, enséñame, enséñame todo lo que sabes y entonces te haré mío de nuevo. Mientras tanto… —sensualmente deslizó su pecho sobre el de Xiao Zhan, pegó más sus cuerpos y lo acarició por debajo de la camiseta sin pudor alguno—. Enséñame —buscó su cuello y lo lleno de besos.
—Ah… Yibo… sabes lo mismo que yo —logró decir a pesar de que su mente estaba cada vez más nublada por el placer.
Con un pesado suspiro, Wang Yibo se separó de él lo suficiente para verlo cara a car.
—Zhan Zhan, anoche yo disfruté tanto que pude darme cuenta de lo poco que disfrutaste cuando yo te lo hice —se veía frustrado—. Házmelo y así podré aprender de ti.
—Bien, bien —rodó los ojos y lo atrajo de nuevo a su cuerpo—. Pero tendrás que aprender rápido —murmuró contra la piel de su cuello, erizándola—. Porque en verdad quiero que me tomes de nuevo.
Si Yibo hubiese estado de pie, las piernas se le hubiesen vuelto gelatina. Esas simples palabras fueron motivación suficiente para él.
Esa tarde sus planes de salir a pasear fueron completamente olvidados, cambiados por una tarde en el sillón, desnudos, perdiéndose en caricias y besos ardientes hasta la locura, haciendo el amor hasta que ninguno de los dos pudo más.
Continuará…
Lo sé, super corto, pero sentí que debía terminar ahí. Además, esto sirve para no tenerlas esperando hasta el viernes por nuevo capítulo, espero traerles un capítulo largo para esta nueva entrega del viernes.
Gracias, como siempre, por su apoyo incondicional!
Para ser sincera, me hubiese encantado armar un drama divertido en el que estos dos tuvieran una pelea de pareja por la situación del teléfono, pero… es el Yizhan… siento que son diferentes a lo que imaginamos. Xiao Zhan es bastante maduro como para haber reaccionado así, y Yibo es curioso y un poquito inseguro debido a que aún es un novato en todo este tipo de asuntos.
Lo siento, sacrifiqué un drama divertido por una reacciona madura, pero es que no puedo imaginarlo diferente. De haberlos puesto en una situación de verdadero drama por algo así… habrían dejado de ser ellos dos porque no me los imagino así en la vida real.
28/04/2020
11:20 p.m.
