Capítulo 44: "Niña perdida"
El cansancio ya invadía su cuerpo, llevaban varias horas haciendo el amor y su pareja aún no lo dejaba terminar, cada vez que estaba próximo a correrse, dejaba de embestirlo e impedía su orgasmo. El menor comenzaba a enojarse con él y su lado infantil y berrinchudo salió a flote en esa situación.
—¡Ya! ¡Déjame terminar! —su súplica sonó más bien a una exigencia.
Llevaban así desde que terminaron de cenar, su amado lo había acorralado mientras lavaba los platos y le dio una fuerte nalgada para hacerlo enojar, enseguida se lo llevó a la cama, evitando cualquier reclamo o regaño. Pero el mayor tenía planes para esa noche, una noche que en definitiva no sería corta.
—Un poco más —jadeó. Los dos estaban ya cansados, sus cuerpos estaban cubiertos con una fina capa de sudor y las caderas del pobre ya dolían por las fuertes embestidas de su novio, quien a veces terminaba siendo demasiado salvaje.
Justo como ahora, pues no sabía cómo había terminado en el suelo, con su pareja encima de él bombeando a toda potencia contra su trasero.
—¡Ah! ¡Ahí…! ¡Ah! —ni siquiera pudo articular bien la oración. Ya había perdido la cuenta de las veces que estuvo a punto de correrse, pero que su novio había interrumpido terriblemente, deteniéndose o alejándose de él. Esta vez no fue la excepción, notó que su amado estaba por venirse y se detuvo abruptamente, pero el otro no se quedó callado ni inmóvil esta vez, no, en esta ocasión fue él quien comenzó a mover sus caderas con frenesí, en un vano intento de seguir sintiendo el mismo placer. Fue imposible lograrlo, pues sus piernas estaban cada una sobre un hombro del mayor, y éste lo tenía bien sujeto de los tobillos para que no se zafara de su agarre.
—¿Qué intentas? —se burló.
El menor frunció labios, cejas y apretó la mandíbula.
—¡Liu Haikuan! ¡Ya basta! —se removió como oruga mientras hacía ese tierno berrinche que asustaría a cualquiera, menos a su novio. El aludido sólo pudo reír—. Si sigues así… —jadeó, cansado de tanto intentar moverse—…buscaré satisfacerme de otra forma, y sin tu ayuda —amenazó.
La risa de Liu Haikuan se detuvo, liberó las preciosas piernas de su novio y éste suspiró aliviado cuando sintió el peso del cuerpo de su amado sobre él. Haikuan se había inclinado sobre él para besarlo muy suavemente en los labios antes de susurrarle:
—No-te-creo.
Zhu Zan Jin hizo una chistosa exclamación para demostrar su indignación, haciendo que su novio riera.
—¡No te rías, tonto! —lo golpeó en el pecho con un puño, apretando los dientes. En esos casi dos años de relación ya conocían lo suficientemente bien el cuerpo del otro para saber cuáles eran sus límites y qué era lo que les gustaba.
Justo ahora Liu Haikuan se estaba dando cuenta de que su amado comenzaba a enojarse en serio, pues ya lo había torturado bastante.
—Me arde la espalda —murmuró. Y es que la alfombra ya había irritado su espalda por la fricción que hacía con su piel cada vez que era penetrado.
—Ven acá —se apiadó de él y lo tomó con una facilidad increíble, sentándolo sobre su regazo.
Zhu Zan Jin rodeó la cintura de Liu Haikuan con sus piernas y lo apretó con fuerza. El mayor se quejó al sentirse atrapado entre esas piernas, pues eran bastante fuertes.
—Lo siento —dijo entre risitas al acariciar su espalda y sentir esa piel por completo irritada debido a la fricción contra la alfombra.
—Eres un salvaje.
—¿Yo? —volvió a reír y entonces le dio una fuerte estocada a su amado, tomándolo por completo por sorpresa.
—Sí —gimió entre dientes—. ¡Ah! —el aire escapó de sus pulmones cuando sintió cómo reanudaba las embestidas fuertes y profundas. Estaba seguro de que ahora lo que estaría irritado sería el trasero de Liu Haikuan que hacía fricción con la alfombra.
Podían subir a la cama y olvidarse de ese problema, pero estaban demasiado ocupado para siquiera pensar en moverse del lugar.
Con sus manos apretando las caderas de Zhu Zan Jin, Haikuan lo enterró con más fuerza en su cuerpo.
—Justo ahí… ¡Ah! —jadeó, acercándose de nuevo a su tan anhelado orgasmo—. Tú… no se te ocurra… ¡Ah! —no pudo continuar al sentir que se incorporaba con él en brazos, aún aferrado a ese fuerte torso como koala a un árbol.
Zhu Zan Jin de pronto se halló con la espalda contra su mullido edredón blanco, sintiendo cómo su amado reanudaba su labor, esta vez más rápido, más profundo y sin detenerse.
Jadeando, sudando y temblando ligeramente, el menor tomó el rostro de su pareja y lo atrajo a sus labios para un beso profundo y demandante. Liu Haikuan le mordió el labio, y llevó una de sus manos al miembro de su pareja, sintiendo lo húmedo y resbaloso que estaba ya. Comenzó a masturbarlo sin dejar de penetrarlo una y otra vez. Esa combinación lo enloqueció tanto que alcanzó su orgasmo, eyaculando abundantemente sobre la mano de su novio.
Fue tan intenso que apretó incluso los dedos de sus pies, las uñas de sus manos se enterraron en los hombros de su amado, y éste sólo siguió bombeando, buscando alcanzar el mismo placer. No pasó mucho tiempo antes de que lo lograra, obteniendo un orgasmo igual de intenso y duradero que el de él.
Tremendamente exhaustos, se quedaron tirados uno encima del otro.
—Eso fue…. Fue muy intenso —jadeó el menor, sintiendo todo el peso de su pareja encima. Ambos sentían como si les hubiesen extraído su energía por completo—. Oye… me aplastas —se quejó.
—Mhn…—no se quería mover.
—¡Liu Ge! —se retorció para quitárselo de encima, pero el mayor no movió ni un músculo, lo hacía con toda la intensión de molestarlo, adoraba hacerlo enojar. Terminó haciéndose a un lado cuando su novio comenzó a hacerle cosquillas, aguantaba lo que fuera, menos eso.
A pesar de que estaba "enojado", Zhu Zan Jin se acurrucó inmediatamente en el costado de su novio, éste lo rodeó con un fuerte brazo y los cubrió a ambos con el edredón.
—Oye… tengo hambre —dijo de pronto el menor—. Quiero cereal con leche.
—Zan Jin —suspiró y miró el reloj—. Son las dos de la mañana, es muy tarde para eso.
¿O muy temprano? Ya no sabía.
—En alguna parte del mundo es de mañana ya —echó el edredón a un lado dándole patadas enérgicas. Se sentó en la orilla del colchón dispuesto a levantarse, pero cuando lo intentó volvió a sentarse de inmediato.
Liu Haikuan rio a sus espaldas. Cuando Zhu Zan Jin giró su rosto para verlo por encima del hombro, lo descubrió tan sexy como siempre. Ese hombre en verdad no era consciente de que era un manjar para todos lo sentidos. Justo ahora estaba acostado de lado, apoyando su peso en un codo y dedicándole una sonrisa por completo burlona. El menor le habría dado una respuesta rápida de no ser por esa pose sensual en la que estaba recostado sin proponérselo, sin mencionar que el edredón comenzaba a cubrirlo sólo por debajo de esa uve que se formaba por sus músculos en el vientre, descendiendo cada vez más hasta perderse por debajo de las sábanas.
Zhu Zan Jin salió de sus pensamientos cuando escuchó de nuevo la risa de su amado.
—Casi dos años y sigues siendo tan imprudente después del sexo —suspiró en medio de su risa y negó con la cabeza antes de estirarse hacia él y besarle un hombro desnudo—. Quédate en cama, no te exijas de más.
¡Pues claro! Acababan de tener una larga sesión de sexo intenso, el menor apenas sentía sus piernas. Pero su hambre era mayor, así que por eso intentó levantarse como si no hubiese estado siendo penetrado por largo tiempo.
—¿Cereal con leche? —preguntó Haikuan. Ya estaba de pie, buscando con qué cubrir su desnudez. Tomó una bata y cubrió su cuerpo con ella.
—Cereal con leche —sonrió con suavidad, viendo que su novio iba en busca de su pedido. ¿Qué cosa tan buena había hecho en otra vida para merecerlo?
Cuando volvió con la comida, se la dio a su amado y se metió a la cama junto con él. Liu Haikuan adoraba mirarlo comer, era adorable. Contrastaba mucho con ese carácter que en ocasiones tenía.
—¿En qué piensas? —inquirió el menor al ver que su amado estaba algo perdido en sus pensamientos.
—¿Qué hora es en Estados Unidos?
Zhu Zan Jin alzó una ceja.
—No tengo idea ¿Por qué?
El otro sonrió y negó con la cabeza.
—Estás pensando en ellos ¿Verdad?
Liu Haikuan asintió.
—He querido mandarle un mensaje a Yibo para preguntarle cómo van las cosas.
Zhu Zan Jin se enterneció al recordar cómo Wang Yibo recurrió a su pareja para pedirle consejos muy íntimos. No pudo evitar verse en él cuando aún no tenía relaciones con Liu Haikuan. La diferencia fue que ellos dos tuvieron que descubrir todo por sí solos, no hubo ni una sola persona que pudiera darles algún consejo.
Quizás fue por esa razón que Liu Haikuan se tomó muy en serio su papel de "Mentor", tanto así que tuvo una larga video-llamada con Wang Yibo. Zhu Zan Jin recordó cómo el pobre de su amigo suplicaba a Haikuan que se callara y que no fuera tan explícito.
Había sido un momento digno de grabar.
—Yo le mandé un mensaje ayer —dijo Zhu Zan Jin.
—¡¿Qué?! —se exaltó—. Él no sabe que te conté.
—Pues ya lo sabe —rio—. No se molestó. Imagino que al momento de pedirte consejos debió suponer que yo terminaría enterándome.
—Quizás. ¿Y qué le dijiste? ¿Qué te respondió?
—Le pregunté si… —rio—…si la serpiente ya había entrado a la bota.
Liu Haikuan se llevó ambas manos a la cara.
—¿En serio le preguntaste así? —sintió demasiada pena ajena.
—Claro que sí —se echó a reír.
—¡¿Y qué te dijo?!
—Me dejó en visto por varias horas antes de responderme con un simple pulgar arriba.
—Que poca delicadeza tuviste.
—Sólo fui directo.
—Espero que les esté yendo bien —suspiró, mirando hacia el techo.
Zhu Zan Jin lo miró y compartió el mismo sentimiento. Admiraba cómo su pareja se preocupaba y le tenía tanto cariño a esos dos a pesar de que no se veían tan seguido como quisieran.
—Todo va a ir bien, ya no te preocupes —terminó su cereal y dejó el plato en el buró—. Si tú y yo lo logramos sin ayuda de nadie, estoy seguro de que a ellos les estará yendo de maravilla justo ahora.
No estaba nada equivocado.
Se recuperaba de un fuerte orgasmo, recostado sobre el pecho de Wang Yibo y percibiendo el alocado ritmo de su corazón, sus latidos eran tan potentes que Xiao Zhan podía sentir que su cabeza recostada sobre ese pecho se movía al ritmo de sus pulsaciones.
Yibo deslizó sus manos por toda la columna vertebral de Xiao Zhan. La cabaña estaba en un silencio tal, que incluso el ruido de esa ligera fricción fue totalmente perceptible. Cada vez que Yibo subía y bajaba lentamente sus manos por esa espalda, podía escuchar el roce de sus pieles. Asimismo sus respiraciones eran completamente notables.
—Tu corazón… —murmuró Xiao Zhan de repente.
—¿Qué ocurre? —se alarmó.
Xiao Zhan apoyó su mentón sobre el pecho de su amado y le dedicó una linda sonrisa.
—Late bastante fuerte.
Si bien ya se había calmado el ritmo acelerado de sus corazones, Xiao Zhan aún podía percibir claramente la intensidad de esos latidos cada vez más pausados.
—Estaba a punto de decir la mayor cursilería de mi vida —murmuró Wang Yibo de repente—. Pero mejor me callo.
—No, ahora dímelo —rio suavemente.
—Te ocasionaría diabetes —tomó su mentón con una mano, admirando ese bonito rostro tan guapo.
—"Es porque Late por ti" —dijo Xiao Zhan—. ¿Era eso?
Wang Yibo soltó una carcajada inesperada, de esas espontáneas y tan genuinas que inyectaban vida al alma de Xiao Zhan.
—Sí, justo así —siguió riendo.
—Eres tan cursi —suspiró, sabiendo que Yibo podría decir lo mismo de él—. ¿Tienes frío? —le preguntó al ver que su piel se erizaba. Poco a poco iban perdiendo el calor que sentían por el aumento de temperatura entre sus cuerpos.
—Sí —admitió.
Estaban en la sala, así que no tenían ni una cobija a la mano.
—Vayamos a la habitación —Xiao Zhan salió del cuerpo de su novio, ocasionándole un leve gemido apenas perceptible.
—No —lo tomó por los hombros y lo pegó a su cuerpo, casi cubriéndose con él—. Así no tengo frío.
—¿No estarías más cómodo en la cama?
Yibo negó, la verdad era que estaba bastante a gusto ahí, no quería moverse.
—Bien —se acurrucó mejor sobre él, asegurándose de cubrirlo todo lo posible con su cuerpo.
—Zhan Zhan, estás bastante caliente.
—Siempre estoy así, ya lo sabes —rio.
—Mi chef personal y ahora también mi calentador personal —murmuró en tono casual—. Que afortunado soy.
Xiao Zhan rio y lo golpeó como de costumbre. Iba a reclamarle algo, pero fue interrumpido por el sonido del celular de Yibo.
—Lo dejé en la habitación —murmuró con pereza. Xiao Zhan se iba a levantar, pero Yibo se lo impidió—. Déjalo que suene.
Estaba medio inválido, no tenía ninguna intención de moverse y tampoco de dejar que su novio lo hiciera.
Se quedaron en un cómodo e íntimo letargo, no había necesidad de intercambiar palabras. Estaban plenamente felices acurrucados de esa forma, sin importarles su desnudez ni la necesidad de ir y darse un baño. Xiao Zhan había terminado acostado con la espalda contra el respaldo del sillón, descansando su cabeza sobre el hombro de Yibo mientras éste le rodeaba la cintura con un brazo y acariciaba su trasero con la mano libre.
Xiao Zhan estaba entretenido deslizando sus dedos en la pálida piel de su novio, haciendo figuritas imaginarias sobre su pecho y de vez en cuando logrando sacarle una risita por las cosquillas que le causaba cuando acariciaba uno de sus pezones.
Los dos eran un caos divertido digno de ver: despeinados, llenos de marcas por todas partes, y con un brillo inigualable en sus ojos.
—Tu piel es tan clara —murmuró Zhan Zhan, entretenido todavía en su labor.
—Es desabrida.
Xiao Zhan rio.
—¿Desabrida? ¿Cómo una piel puede ser "desabrida"? —se echó a reír por las ocurrencias de su novio, pero éste no se rio.
—No es como la tuya —acarició su brazo, su hombro y su cuello.
—¿La mía? ¿Qué tiene mi piel?
Wang Yibo se estiró hasta alcanzar el rostro de su novio, sacó la lengua y lamió toda su mejilla.
—¡Wang Yibo!
—Perfecta —se relamió los labios, haciendo reír bastante a su novio.
—Eres un tonto —siguió riendo—. La piel no tiene un sabor —mentira, sabía que sí. La piel de Yibo era deliciosa, tenía un olor y un sabor natural que se quedaron tatuados con fuego en su mente desde la primera vez que la probó, los reconocería siempre, a como diera lugar. Además, se había vuelto adicto a ello.
—Lo digo en serio, es aburrida, muy pálida. No me puedo asolear o termino completamente enrojecido, no es tan agradable.
—Pero se ve muy bonita, no tienen que retocar tanto tus fotos teniendo esta piel.
Yibo alzó una ceja.
—¿Por qué lo dices?
Xiao Zhan rio incrédulo.
—¿No te has dado cuenta de todos los retoques que hacen a mis fotografías?
—Lo hacen con todos ¿No?
El mayor frunció los labios.
—Sí, pero… siento que me cambian mucho, en especial el tono de mi piel. Cuando la gente me conoce en persona seguramente se sorprende al ver que no soy tan… pálido como en las fotos —soltó una risita.
Yibo volvió a alzar una ceja.
—Zhan Zhan, tampoco es como que tengas una piel muy oscura y bronceada —se rio y lo acarició—. Está perfecta así.
—No me malinterpretes, la verdad estoy bien con ello y no intentaría cambiarlo. Lo único que me molesta es que los demás quieran que me vea diferente —rodó los ojos—. Odio las fotos con tantos retoques.
—A mí me gusta mucho tu piel —confesó con un tierno e incipiente sonrojo en sus mejillas mientras acariciaba su hombro desnudo con la punta de sus dedos—. Me gustó desde que grabábamos el drama.
—¿En serio? —se emocionó. No tardó en acomodarse mejor sobre él, cruzó ambos brazos sobre el pecho de Yibo y apoyó ahí su barbilla, listo para escuchar la historia—. ¿Cuándo fue eso?
—Desde el principio, pero en especial cuando grabamos la escena en la que Wei Wuxian fue herido y Lan Wangji lo llevó a su habitación para curarlo.
—Cuando casi me desnudas ante las cámaras —exageró, bromeando.
—Sí, esa vez —rio—. Dios… estaba tan nervioso cuando grabamos eso.
—¡¿Tus nervios eran reales?! Pensé que eran parte de la actuación, ya sabes, se supone que Lan Wangji se ponía algo tímido al tener el torso de Wei Wuxian medio desnudo ante él.
—Eran reales —suspiró—. Eres la primera persona a quien se lo digo.
—¿Y por qué estabas nervioso? —sintió mariposas en el estómago al enterarse de todo eso por el mismo Yibo.
—Porque yo ya sabía que me gustabas un poco, y hacer eso… bueno, me sudaron las manos. Pude contrarrestar mi nerviosismo pensando en lo mucho que debiste de haber sufrido cuando tuviste que someterte a depilación para grabar esa escena —soltó una risita divertida y malvada.
—¡Ah! Ni me lo recuerdes —rio—. Fue la primera vez que experimenté eso, fue horrible.
—¿Tan horrible como en esta ocasión? —descendió su mano hasta alcanzar el ombligo de su novio, lo acarició y descendió por esa pequeña y apenas notable línea de vellos incipientes en su vientre. Todavía no podía creer que Xiao Zhan se había sometido a eso por él, y lo más sorprendente era que él había hecho lo mismo. Fue una gran coincidencia.
—No tan horrible. En esta ocasión fue peor, pero porque no sólo fue en esa área.
Sí, había sido una depilación completa.
—Quizás a la próxima podríamos intentar un método menos doloroso —sugirió, apretándolo más entre sus brazos. Aprovechó la posición de ambos y subió una pierna sobre Xiao Zhan, rodeándolo ahora sí con brazos y piernas.
—Voto por eso — suspiró y volvió a acomodar su cabeza sobre el pecho de Wang Yibo. Los latidos de su corazón eran en verdad tranquilizadores para él. Si el insomnio lo atacaba de nuevo, bastaba con acurrucarse sobre ese pecho y escuchar los latidos de su corazón. Quizás sonaba bastante cursi, pero era verdad.
Sin planearlo, Xiao Zhan comenzó a quedarse profundamente dormido. Con todo el dolor de su corazón, Wang Yibo tuvo que despertarlo, pues no quiso tomar el riesgo de cargarlo y llevarlo escaleras arriba, temía no soportar el peso, pues ni siquiera creía poder ponerse de pie sin que le temblaran las piernas.
—Amor, vamos a la cama —susurró con todo el cariño posible.
Xiao Zhan le dedicó una preciosa sonrisa.
—Dilo de nuevo —murmuró.
—¿"Vamos a la cama"?
—No —se quejó y le pegó suavemente en el pecho con el puño, sus ojitos seguían cerrados—. Sabes a lo que me refiero.
—Mi amor —susurró contra su oído, arrancándole otra preciosa sonrisa.
Xiao Zhan sintió mariposas en el estómago una vez más.
Finalmente se levantó, recogió la ropa de ambos que estaba regada por toda la sala, se vistió sólo con su ropa interior y ayudó a su novio para que hiciera lo mismo, entonces le extendió la mano para que se levantara, pero éste se quedó sentado en el sillón.
—Zhan Ge… —murmuró muy bajito—…esta vez sí me duele —admitió con sus mejillas enrojecidas—. Puedo dormir aquí, tú ve a descansar.
Xiao Zhan soltó una risita divertida antes de simplemente tomarlo entre sus brazos y alzarlo luego de esforzarse un poco en mantener el equilibrio y no caer.
—Por supuesto que no te dejaría aquí, tonto —comenzó a caminar rumbo al segundo piso, pero Yibo se removió hasta que se bajó de sus brazos.
—Cuida tu cintura, Ge Ge —comenzó a caminar lentamente, cojeando un poco. Xiao Zhan se desconcertó.
—Hey, pero estoy bien —lo alcanzó—. Déjame llevarte —se sentía mal al haber sido él quien le causó tales molestias.
Pero Yibo se negó rotundamente al recordar que, durante la grabación de The Untamed, Xiao Zhan tuvo algunos problemas luego de lesionarse la espalda baja grabando una escena. Era algo que solían olvidar, incluso el mismo Xiao Zhan, quien estaba acostumbrado a siempre cargar cosas pesadas, incluyendo a sus amigos de XNINE. Quizás desde entonces se empezó a formar esa lesión en su espalda, por ser tan imprudente aceptando tales juegos en ese show. ¡Ja! Cargar a un compañero en brazos y hacer sentadillas al mismo tiempo sin siquiera haber calentado antes…. Era una locura. Y el Xiao Zhan de ahora veintiocho años se lo reprochaba a su yo más joven.
A pesar de ello, Wang Yibo no dejaba de maravillarse con la fuerza que siempre demostraba tener. Pues cuando él no podía abrir un frasco en la cocina, siempre llegaba su Zhan Zhan al rescate y lo abría por él sin dificultad alguna.
Sin embargo, todo eso no significaba que no le diera algo de vergüenza tener que ser cargado así por él, Yibo era quien quería tomarlo en brazos, cuidarlo y protegerlo de todo.
—No quiero que te lastimes —besó su mejilla al mismo tiempo que le pellizcaba la otra.
El mayor no pudo replicar nada, en especial porque su espalda verdaderamente se lo agradecía, pues aunque Yibo pesaba muy poco, era lo suficiente para que a veces su cintura le cobrara factura.
Así, como un par de tórtolos llegaron a su habitación, se metieron bajo las sábanas y se acurrucaron una vez más. Xiao Zhan, como de costumbre, buscó recostar su cabeza en el pecho de su novio.
—¿No te molesta?
—No —besó su frente y dejó que se recostara ahí. Le había espantado el sueño hace unos momentos, así que no podía negarle nada.
Al día siguiente se despertaron a las diez de la mañana, con energías recargadas. Xiao Zhan fue el primero en levantarse de la cama y estirarse con pereza. Yibo estaba dentro de su escondite entre las sábanas, mirándolo por un recoveco.
—¿Quieres que te traiga el desayuno a la cama? —preguntó el mayor con suavidad, inclinándose sobre el montón de sábanas. Inesperadamente Yibo se quitó las mantas de la cabeza y le dedicó una linda sonrisa.
—No, ya me quiero levantar también. ¿Nos duchamos juntos? —sugirió.
—Bien —se inclinó más y le dio un dulce beso en la punta de la nariz.
Yibo intentó incorporarse, pero se quedó quieto de inmediato.
—¿Qué pasa? —inquirió Xiao Zhan al ver que no se movía más.
—Ah… demonios, ahora sí duele —recordó, quejándose.
—¿Qué te duele?
—Mis caderas —se sentó con cuidado en la orilla del colchón, maldiciendo por lo bajo—. Todo, todo me duele.
—Lo siento.
—Es tu culpa —le dedicó una sonrisa ladina bastante lasciva.
Xiao Zhan rio con nerviosismo y lo golpeó en el brazo para romper la tensión.
—¿Puedes caminar o te llevo? —le ofreció sus brazos.
—Por supuesto que puedo caminar —respondió, con su orgullo dañado. Pero cuando se puso de pie se arrepintió al instante.
—¿Estás seguro que estás bien? —lo rodeó suavemente por la cintura.
—Sí, sí —rechazó la ayuda y comenzó a caminar rumbo al baño, mordiéndose la lengua para no emitir ruido alguno. Su trasero también le dolía bastante, pero la molestia iba disminuyendo conforme caminaba.
—Que necio —suspiró y lo siguió.
Esa mañana aprovecharon para hacer algo de limpieza en la cabaña, ya tenían una semana ahí y no habían llevado tanta ropa, así que también se pusieron a lavar y secar.
—Zhan Zhan, ya parecemos un matrimonio ¿No crees? —le preguntó mientras aspiraba la alfombra. Xiao Zhan estaba limpiando las ventanas cuando escuchó eso.
—Tienes razón, pero es una lástima que mi esposo no sepa cocinar.
El corazón de Yibo dio un vuelco de felicidad al escuchar esas palabras saliendo de su boca, omitiendo el hecho de que le había recordado su falta de habilidad culinaria.
—¡Pero sé hacer todo lo demás! —rio—. Sé lavar, secar, barrer, trapear y aspirar. Y no me molesta lavar los platos.
En eso tenía toda la razón. Xiao Zhan se había sorprendido cuando descubrió que su amado era bastante exigente con el orden y la limpieza, cualidad que ambos compartían. Pero lo mejor de todo era que cuando querían ser desordenados, (como su mala costumbre de dejar sus cosas tiradas en la entrada) tenían un mutuo acuerdo para hacerlo y no molestarse con el otro por eso.
—Hacemos buen equipo, mientras tú cocines, yo puedo encargarme de lo demás. ¿No crees que te convengo como esposo?
—Tentador —siguió limpiando los vidrios, dándole la espalda para que no viera el brillo que irradiaba su expresión.
—Te lo dije —le guiñó un ojo cuando su amado lo miró de reojo—. ¿Sabes por qué más te convengo? —apagó esa aspiradora silenciosa y se acercó a él para abrazarlo desde atrás.
—¿Porque me vas a dar diabetes a una temprana edad?
Yibo rio, sí, sabía que podía llegar a ser bastante cursi, pero sólo con él era capaz de eso.
—No, porque comeré todo lo que cocines para mí, todo.
—¿Eso me conviene a mí o a ti? Y en todo caso… serías tú el que terminaría con diabetes —empezó a reír, contagiando a Yibo.
—No, ya hablando en serio… —dejó de reír y lo apretó más entre sus brazos, apoyando su mentón sobre el hombro derecho de Zhan Zhan—...te convengo porque jamás rompería una promesa.
—¿Nunca?
—Nunca. Ya te lo había dicho, y lo sostengo: "Todas las noches son todas las noches".
—¡Yibo! —empezó a reír más fuerte, girándose dentro del abrazo para tenerlo de frente. Amaba lo espontáneo que podía llegar a ser, siempre era tan ingenioso para hacerle creer que hablaba muy en serio y luego terminaba diciendo algo como eso. Aunque… a pesar de que parecía broma, no lo era.
El menor no dejaba de mencionar el asunto del matrimonio porque quería dejarle muy claro el hecho de que él estaba más que dispuesto. Si se lo pedía ahora, él diría que sí. Estaba seguro, nunca cambiaría su sentir ni su decisión de amarlo por el resto de su vida.
Estaban inmersos en su burbuja de amor hasta que el celular de Yibo la rompió.
El menor tomó su teléfono y vio quién lo llamaba.
—Es mi madre —se asombró, pues en China apenas estaba amaneciendo, por eso no le había regresado la llamada.
—¡Contesta! —le pegó en el brazo al ver que se quedaba quieto. Yibo reaccionó y respondió a la llamada.
—Hola mamá.
—Hola cariño ¿Cómo están?
—Muy bien —sonrió de lado y recargó su trasero en el respaldo del sillón que le daba la espalda.
—Dale mis saludos a Xiao Zhan.
—Zhan Zhan, mi mamá te manda saludos.
El aludido se acercó con una emoción muy tierna y dijo en voz alta.
—¡Hola señora Wang!
Yibo rio, su novio era adorable, y su madre ya lo amaba también.
—Te puse en altavoz —le dijo a su madre.
—Espero que se estén portando bien y que mi hijo no te esté dando tantas molestias, Zhan Zhan.
Las mejillas de Yibo enrojecieron un poco.
—Sí, mamá, sí. Y no le estoy dando molestias —refunfuñó.
—¿No estás dejando tus cosas tiradas en el recibidor?
Automáticamente los dos dirigieron sus miradas a dicho lugar, viendo algunas cosas que ambos habían dejado en el suelo al llegar ahí hace unos días. Inevitablemente se echaron a reír.
—¿Qué es tan gracioso?
—Mamá, temo decirte que él tiene la misma mala costumbre.
—Oh no, son un caso perdido —suspiró.
—Lo somos —admitió Xiao Zhan entre risas. Yibo quitó el altavoz y siguió hablando con su madre.
—Hay algo que me quieres decir ¿Verdad? —fue directo.
Entonces, sin más preámbulos, la señora soltó lo que tenía que decir.
—Hijo ¿Cuándo vuelves al país?
—En una semana.
Ella suspiró pesadamente, parecía molesta.
—¿Qué pasa? —inquirió él.
—Lo olvidaste de nuevo.
—¿Qué cosa?
—Tu cita semestral con el médico. Es en dos días.
—Oh… —se mordió el labio, en verdad la había olvidado.
—La última vez la cancelaste, y ahora la pospondrás —se oía molesta.
—Lo siento mamá, llamaré y reprogramaré la cita.
—Hazlo hoy mismo, sino yo la haré por ti.
—No, no es necesario —suspiró.
—¿Olvidaste la única condición que te pusimos para que pudieras vivir por tu cuenta?
—No la olvidé, mamá, tranquila. Haré la cita hoy mismo.
—Prográmala lo antes posible.
—Sí.
—Bien. Me voy, tu padre me está esperando para ir al aeropuerto.
—¿Van a viajar?
—Celebramos nuestro aniversario número veinticinco, cariño —sonrió—. Será nuestra segunda luna de miel, y vamos a aprovecharla bien.
Yibo hizo una mueca de asco.
—¡Mamá! Demasiada información —se estremeció, pero entonces escuchó la voz de su progenitor a lo lejos, le estaba preguntando a su madre por él. Pudo apreciar el cariño en la voz de su padre y eso lo emocionó. Escuchó cómo su madre cubría el micrófono para que no escuchara lo que le decía.
—Tu padre quiere hablar contigo —ni siquiera le dio oportunidad a Yibo de responder, pues el señor Wang ya había tomado el teléfono.
—Si no llamas hoy mismo para programar cita, iré hasta donde estás y te llevaré con el médico. ¿Entendido? —fue mucho más directo que su esposa.
Yibo se preocupó, su padre sí era capaz de eso.
—Lo haré, no te preocupes —dijo con voz queda al haber percibido ese tono de enojo en él. ¿Y el cariño que había escuchado en su voz antes de que tomara el teléfono?
Pensaba en eso cuando de pronto percibió un suspiro largo al otro lado de la línea.
—Yibo, por favor, no seas irresponsable en esto —su tono era bastante suave en comparación con el que usó momentos antes—. Nos preocupas.
—Prometo que hoy programaré la cita, y será lo más pronto posible.
—Bien.
Se quedaron en silencio unos momentos.
—¿Cómo has estado? ¿Todo bien? ¿Estás con tu amigo?
—Uh… sí, todo bien, estoy con Xiao Zhan —se puso repentinamente nervioso.
—Tengan cuidado en la montaña, cuídense y diviértanse.
—Sí —sonrió levemente.
—Adiós hijo, te queremos —se despidió con prisa y colgó.
La sonrisa de Yibo se extendió y una expresión de incredulidad permaneció en su rostro por largo rato. ¿Había escuchado bien? ¡Su padre había dicho que lo quería!
No lo había escuchado decir aquello desde… desde hace mucho tiempo.
Xiao Zhan le había dado privacidad para que hablara con su familia tranquilamente, pero se quedó cerca al escuchar que hablaba con el señor Wang, pues sabía que a veces Yibo terminaba muy triste o conmocionado luego de una charla con él. Pero esta vez fue todo lo contrario, Yibo se veía tremendamente feliz, y eso lo hizo feliz a él también.
—Mis padres están por irse de luna de miel —rodó los ojos sin dejar de sonreír—. ¿Puedes creerlo? Llevan veinticinco años casados, es increíble.
Xiao Zhan soltó una risita.
—Sí, es increíble —suspiró y recordó a sus progenitores con cariño—. Este año mis padres celebrarán su treinta aniversario.
—¡Wow! —sonrió, esperaba algún día llegar a cumplir eso y más junto a su novio.
—Son muchos años ¿Verdad? —se recargó junto a él en el respaldo del sofá, cruzando brazos y tobillos.
—Demasiados —lo miró al rostro—. Zhan Zhan ¿Tú me aguantarías tantos años?
El aludido lo miró e inclinó su rostro hacia un lado, viéndose más adorable de lo normal. Meditó la pregunta unos segundos antes de sonreír y responder.
—No.
—¿Ah?
—No te "aguantaría", tonto. No tendría que "aguantarte", eso no es… amor, eso es obligación y espero jamás tener que llegar a eso. Yo viviría treinta años contigo, y más —terminó la oración con un tono tan cariñoso que derritió el corazón de Yibo. ¿Y Xiao Zhan le decía cursi a él?
—¿Aunque haya malos momentos y discusiones?
—Eso es parte de un amor de verdad —sonrió de lado y le acarició una mejilla—. Lo importante son las reconciliaciones.
—Reconciliaciones —murmuró en un tono sugestivo quehizo reír bastante a Xiao Zhan.
—¿Todo bien con tus padres? —preguntó de pronto.
—Sí.
—¿Te regañaron?
Yibo se mordió el labio inferior y desvió la mirada. Sí, su Zhan Ge ya se había dado cuenta de que algo pasaba, y si preguntaba de esa forma era porque quería que él mismo se animara a contárselo sin necesidad de preguntar directamente.
—Algo así.
Xiao Zhan no preguntó más, iba a respetar su privacidad, pero ya luego vería la forma de hacer que se animara a contarle esas cosas.
Aunque nunca contó con el hecho de que Yibo decidiers abrir un poco su corazón a él en ese momento.
—Están molestos porque olvidé una cita que tenía con el médico —explicó, tratando de no darle mucha importancia.
—¿Estás bien? —fue lo primero que preguntó, sorprendido.
—Sí, nada de qué preocuparse. Sólo son revisiones de rutina cada seis meses, todo mundo lo hace.
Si bien era lo más recomendable, no todo mundo lo hacía, y Xiao Zhan quería decirle eso, pero mejor guardó sus palabras.
—Hace unos meses olvidé la cita y no asistí. Mis padres me acaban de recordar que la tengo agendada para dentro de unos días, tendré que reprogramar —tomó su teléfono y comenzó a llamar a la secretaria de su médico. Programó la cita en la fecha más cercana posible.
Xiao Zhan se quedó en silencio, pensando mucho en eso. Decidió no preguntarle más, pues se veía algo incómodo, así que decidió que el día de la cita lo acompañaría, pero por el momento no le dijo nada.
—Ven, vamos a ver qué podemos comer de la alacena —con su brazo rodeó la nuca de su amado y casi lo arrastró a dicho lugar. Yibo sólo rio.
—¿Ya tienes hambre?
—Yep —alcanzó la caja de lucky charms y empezó a comer directamente de ella.
—¡Dame! —empezó a comerse sólo los malvaviscos, dejando el cereal de lado.
—No hagas eso, yo también quiero malvaviscos.
Empezaron una divertida pelea que terminó con lucky charms regados por el suelo.
Después de varios días encerrados cómodamente en la cabaña, decidieron al fin salir a tomar un poco de aire fresco y divertirse.
—Ahora sí vas a aprender a usar la tabla.
—Prefiero los esquís.
—¡Déjame enseñarte! —insistió.
—Soy muy torpe para esas cosas —le recordó.
—No puedo creer que te guste más el esquí, es más difícil.
—¿Tú crees? Pienso que es más sencillo, puedo frenar más fácil.
Yibo negó.
—Es más fácil con tabla.
—Sólo para ti. A mí no se me da.
—Claro que no, vamos, sé que puedes —lo tomó de la mano y se lo llevó a rentar un par de tablas. Luego de ponerse la protección necesaria y de escoger las tablas adecuadas, Yibo comenzó a explicarle paso por paso cómo debía frenar, avanzar o cambiar de dirección.
Xiao Zhan quedó admirado por la paciencia de su novio, paciencia que bien sabía no demostraba con todos.
Después de un largo rato intentando y fallando, Xiao Zhan logró mantenerse en pie y deslizarse sin ayuda por una pequeña pendiente. Yibo brincó de felicidad y hasta hizo una exclamación muy graciosa de emoción que hizo sonrojar a Xiao Zhan.
Yibo dedicó varias horas más a seguir enseñándole todo lo que sabía, explicándole incluso sus secretos que había descubierto con la práctica.
El tiempo se les fue muy rápido. Xiao Zhan se quedó practicando en la pendiente para principiantes y mandó a su novio a la de profesionales.
—Ve, sé que te mueres por ir. Ya me enseñaste mucho, no moriré en el intento, ¡ve! —insistió hasta que Yibo aceptó dejarlo solo un rato e ir a divertirse haciendo algo que en verdad le gustaba mucho.
Xiao Zhan siguió practicando hasta lograr dominar lo básico, pero cuando su novio estaba por descender el último tercio de la montaña, fue y se sentó cerca de la pista para fotografiarlo.
No había duda alguna, el fan más grande de Wang Yibo era Xiao Zhan, y el hecho de que fuera un fotógrafo profesional era un plus que Yibo adoraba.
Del interior de su holgada chamarra, Xiao Zhan sacó esa cámara profesional que llevaba casi a todos lados, o al menos cuando su ropa le permitía ocultarla.
Cuando vislumbró a Yibo apareciendo después de una curva, se emocionó bastante y se acomodó en un sitio estratégico para captar su llegada.
Feliz de haber obtenido las mejores fotos, estuvo a punto de guardar su cámara, pero la volvió a preparar al ver cómo se quitaba el casco de protección y su visor, buscándolo con la mirada por todas partes mientras acomodaba su desordenado cabello.
Yibo esbozó una preciosa sonrisa al ver a su novio muy entretenido fotografiándolo, esa sonrisa definitivamente fue captada por el mayor.
—¡ZhanGe! —liberó sus pies de la tabla y corrió hacia él sin borrar esa gran sonrisa, ajeno al hecho de que con eso le había regalado una secuencia de fotos verdaderamente hermosa a su novio—. ¿Qué tanto haces? ¿De dónde sacaste eso?
Xiao Zhan le tomó una última foto antes de bajar la cámara.
—La llevo conmigo siempre que puedo —guiñó un ojo al mismo tiempo que alzaba la cámara, esa cosa era su adoración.
Yibo soltó una risita.
—¿Tienes muchas fotos mías? —inquirió con una sonrisa traviesa.
—No tienes idea de cuántas.
—¿Y qué haces con ellas?
—Las vendo en internet, a veces las subasto —se encogió de hombros y aguantó sus ganas de reír al ver la sorpresa en el rostro de su novio.
—¿En serio? —palideció un poco.
—¡Claro! Hasta ahora las que mejor se han vendido son las que te tomé en la ducha.
Wang Yibo descubrió que mentía cuando notó que se aguantaba las ganas de reír, sin mucho éxito.
—Idiota —rio con ganas y lo atrapó con un abrazo algo brusco—. ¿Me las vas a mostrar? Necesito cambiar mi foto de usuario en Weibo.
—¡Seguro! Cuando lleguemos a casa las voy a revisar y les haré los ajustes necesarios para que elijas la que más te guste.
Yibo soltó una risita traviesa y comenzó a enumerar con sus dedos:
—Chef personal, calentador personal y ahora fotógrafo personal también —suspiró—. ¿Qué más puedo pedir?
—Pide lo que quieras —le guiñó un ojo—. De todas formas te lo cobraré más tarde.
—¿Cómo?
—Con favores sexuales, obviamente —guardó la cámara y tomó la mano de su novio—. Subamos a la montaña, quiero intentar desde ahí —señaló un punto muy alto.
—¿Estás seguro?
—Sí, he practicado bastante.
Yibo sonrió y con una felicidad que irradiaba por cada poro de su cuerpo, subió junto a su novio al teleférico. Cuando llegaron arriba y vio a su amado descender en la tabla, se dio cuenta de que no lo hacía nada mal para ser de sus primeros intentos.
—¡Nos vemos abajo! —le dijo al pasar a su lado—. No vayas muy rápido —le pidió antes de alejarse de él.
Xiao Zhan rio y siguió a su propio ritmo, tampoco quería tomar la velocidad de su amado.
Repitieron ese paseo varias veces. Yibo siempre era el primero en llegar al pie de la montaña luego de haber hecho incluso ciertas piruetas con su tabla. Y en todas esas ocasiones esperaba a su novio pacientemente, en una de esas ocasiones lo esperó con un par de botellas de agua, consciente de lo sediento que se ponía su amado con cualquier actividad física.
Luego de hidratarse volvían a subir por el teleférico. El momento era muy diferente a la primera vez que estuvieron ahí juntos, pues ahora se abrazaban abiertamente y se besaban los labios fríos cada vez que querían, sin importarles nada a su alrededor. Eso les provocaba una sensación de libertad difícil de explicar. No querían irse de ahí nunca.
En una de esas ocasiones, mientras bajaban la montaña, Xiao Zhan había ganado más velocidad de la esperada, sin proponérselo. Wang Yibo lo notó cuando lo vio aparecer en la pista luego de la última curva, se alarmó un poco al percatarse de que sus intentos de frenar no eran muy buenos. No lo pensó dos veces antes de ir hacia él e interceptarlo a pesar del riesgo que eso implicaba. Xiao Zhan iba con la suficiente velocidad como para arrastrarlo en su camino, pero Yibo no tuvo otra opción, pues su amado casi llegaba la final de la pista, y si no lo interceptaba él, cualquier otra cosa lo haría.
Al pobre Yibo se le escapó el aire de los pulmones al atraparlo y recibir el impacto, inevitablemente los dos terminaron rodando por la nieve, la cual por fortuna estaba ahí y amortiguó su caída.
—¡Hey! ¡¿Estás bien?! —se angustió a pesar de que era él quien estaba debajo del cuerpo de Xiao Zhan, siendo aplastado y aún batallando para recuperar su respiración regular luego del impacto. Notó que su amado también estaba muy agitado, quizás por la adrenalina del momento. Le quitó el visor para poder mirarlo a los ojos, se veía espantado.
—Yibo… —dijo en apenas un hilo de voz, sí, estaba muy asustado—… pensé que… pensé que me estrellaría con algo —soltó un suspiro entrecortado.
—Tranquilo, estás bien —le sacó el casco y acarició su cabeza.
—¿Cómo… cómo te diste cuenta?
—Vi que intentabas frenar y no funcionaba —jadeó un poco y se llevó una mano al pecho, se había llevado un gran susto, tanto así que no había dudado en usar su cuerpo como freno humano.
—Lo siento, no quería preocuparte, pero… ¡En serio muchas gracias! —casi quería llorar, se había espantado bastante al haber tomado tanta velocidad sin proponérselo.
—Debes tener más cuidado —le dijo con suma seriedad—. Tienes que girar tu cuerpo con más fuerza si quieres frenar yendo a esa velocidad ¿Entendido? —fue bastante estricto—. No vuelvas a hacer eso.
—Entendido —respondió sin quejarse por el regaño. Al contrario, estaba muy avergonzado, pues era la segunda vez que se impactaba contra algo, hace meses había sido un pino, ahora fue contra un chino muy guapo.
—¿Se encuentran bien? —se acercó uno de los guardias que vigilaban el lugar—. ¿Necesitan atención médica? —preguntó con radio en mano, listo para mandar traer primeros auxilios.
—Oh, no, no. Estamos bien, gracias —dijo Yibo de inmediato. Los dos seguían en la nieve.
—¿Seguro que te encuentras bien? —le preguntó Xiao Zhan en mandarín—. ¿No te lastimé?
—Estoy bien —aseguró y luego miró al guardia para decirle lo mismo en inglés—. Estamos bien.
Entonces Xiao Zhan se percató de que seguía aplastándolo.
—Lo siento tanto —en verdad apenado, se incorporó con cuidado de encima de su novio y lo ayudó a sentarse sobre la nieve. Ahí sentados, Yibo le ayudó a liberar sus pies de la tabla y se incorporaron con cuidado, en especial el menor, quien soltó un leve quejido al hacerlo—. Oh Yibo ¿Estás seguro de que te encuentras bien? —estaba muy angustiado.
El aludido soltó una risa pequeña.
—Ochenta kilos acaban de arrollarme a una alta velocidad —fingió molestia, pero al ver que su amado no lo tomaba como broma y comenzaba a sentirse en verdad preocupado, decidió parar ahí el asunto—. Hey, sólo bromeo. Estoy bien —rio—. Lo prometo.
De pronto Xiao Zhan detuvo el andar de ambos y posó las manos en la cintura de su novio, logrando encontrarla a pesar de las capas de ropa y esa chamarra tan grande. Lo apretó con suavidad y al mirarlo a los ojos le dedicó una suave sonrisa.
—Gracias por lo que hiciste, me has salvado —besó la punta de su nariz—. Estoy agradecido —soltó una risita—. Te sonrojas tan fácil —acarició una de sus mejillas con el dorso de sus dedos.
Yibo enrojeció más.
—No es verdad. Es culpa del frío, sí, es eso —desvió la mirada.
Xiao Zhan se sentía sumamente poderoso al ver que aún podía lograr sonrojarlo de esa forma con pequeños detalles.
—Vamos por un chocolate caliente —pellizcó su mejilla sonrojada y tomó su mano para empezar a caminar rumbo al restaurante del hotel que estaba a unos metros.
—Vamos, pero volveremos a subir a la montaña luego de eso.
—Oh no, después de esta última experiencia yo paso.
—Precisamente por eso —dijo Yibo con seriedad—. Todo está determinado por nuestras últimas experiencias. Tienes que volverlo a intentar y sustituir esta última mala experiencia con una buena, sino nunca querrás volver a intentarlo debido a lo que pasó —explicó con una seriedad y madurez que dejó a Xiao Zhan impresionado. Se quedó en silencio unos momentos, meditando esas palabras tan sabias y dándose cuenta de que tenía toda la razón.
No pudo evitar esbozar una sonrisa llena de orgullo.
—Tienes razón —le revolvió el cabello—. Intentémoslo una vez más luego del chocolate.
Yibo sonrió de lado con un brillo especial en sus ojos y asintió fervientemente.
—Nunca dejas de sorprenderme —pensó Xiao Zhan, caminando tomado de la mano de su novio—. Oye —dijo de pronto.
—¿Mh? —no lo miró, pues iba entretenido mirando el paisaje a su alrededor. El viento frío acariciaba su rostro, enrojeciendo sus mejillas y moviendo sus suaves cabellos. Su perfil era perfecto y el momento para tomar una fotografía no podía ser mejor.
Sin que se diera cuenta, Xiao Zhan se las arregló para sacar su cámara (afortunadamente intacta luego de la caída) con una sola mano, encenderla y tomarle una fotografía. Yibo giró su rostro hacia él al escuchar la captura de la foto.
—¡Hey! —se avergonzó, pues siempre le estaba tomando fotografías—. Deberías tomar más fotos del paisaje.
—Lo estoy haciendo —le tomó otra fotografía, pero Yibo hizo una cara en verdad horrorosa.
—Dime, Zhan Ge ¿Soy un paisaje bello? —volvió a hacer la misma mueca, logrando con ello que Xiao Zhan se echara a reír escandalosamente.
—Incluso así estás hermoso.
Yibo frunció el ceño al no lograr su objetivo. Terminó quitándole la cámara, abrazándolo por el cuello y tomando una selfie de ambos mientas hacían una horrible mueca.
—Vamos, Ge Ge —le devolvió la cámara y comenzó a caminar por delante de su novio, eso sí, sin soltarle la mano. Xiao Zhan aprovechó la oportunidad para fotografiar también la unión de sus manos. Sí, era todo un cursi aunque acusara siempre a Yibo de ser el romántico de la relación.
—Oye —recordó lo que le iba a decir desde hace rato.
—¿Mnh?
—¡No peso ochenta kilos! —se quejó, pues no había podido hacerlo cuando Yibo lo mencionó.
El menor rio.
—Dije un número al azar, en realidad no tengo idea de cuánto pesas.
—Entonces pudiste haber dicho un número menor —rio, alcanzándolo para caminar hombro a hombro.
—¿Setenta? —alzó una ceja.
Xiao Zhan siguió riendo, mejor dejó el tema de lado antes de que saliera a la luz su verdadero peso. Si Yibo se enteraba de que era mucho menor a ese seguramente se preocuparía.
Fueron por esa merecida taza de chocolate y se relajaron un rato, Yibo tomó la cámara de su novio y comenzó a ver las fotos, eran verdaderamente buenas, él por más que intentaba sacar fotos así, no lo lograba del todo.
—Tienes talento —dijo de pronto, mirando también las fotos de paisajes que tenía ahí.
—Gracias —sonrió. Que su novio le dijera eso tenía bastante peso.
—¡Oh! ¡Esta foto está genial! —exclamó con singular emoción al ver la que le había tomado cuando comenzó a frenar al pie de la montaña. La nieve que salpicó quedó capturada de una forma increíble, casi podía sentir que alcanzaba a tocarla, reviviendo el momento. El ángulo fue perfecto, y la luz ni se diga, los rayos del sol se colaban entre los pinos detrás de Yibo, dándole un aspecto en verdad imponente.
—Y aún no la arreglo, espera a verla cuando ajuste un poco la saturación y la luz.
Yibo se veía bastante emocionado.
—Zhan Zhan, quiero una sesión de fotos ¡¿Puedes ser mi fotógrafo?!
El aludido parpadeó con sorpresa antes de reponerse y sonreír ampliamente.
—¡Claro que sí!
—Y ya sabes, te pagaré con… —fue interrumpido.
—Que no se acaben los favores sexuales, por favor —rio antes de beber de su chocolate. Ambos se echaron a reír. Felices con la compañía del otro y siendo ellos mismos sin preocuparse por nada en el mundo.
Luego de su descanso volvieron a subir a la montaña, pero antes de descender Yibo se aseguró de que su novio sabía bien cómo frenar y cómo girar correctamente para que lo último no se repitiera.
—¿Estás listo?
—No —rio—. Tengo algo de miedo, pero lo haré.
—Me quedaré cerca de ti ¿Ok?
—Ok —respiró profundamente y su novio en un acto lleno de ternura le acomodó el visor y se aseguró de que su casco estaba bien puesto.
—Bien, vamos —le dio un casto beso en los labios antes de comenzar a descender muy cerca de él en todo momento. Ninguno se percató de la atención que las personas a su alrededor les dirigían, y es que eran en verdad muy tiernos.
Esta última experiencia logró sustituir con creces a la pasada. Xiao Zhan llegó ileso al pie de la montaña, y como su novio había llegado un poquito antes que él, había aprovechado para hacer un par de bolas de nieve y "celebrar" el momento lanzándoselas a su novio.
—¡No hagas eso! —se quejó, cubriéndose lo que podía, pero Yibo ya estaba haciendo más bolas, listo para lanzárselas.
—¡Son tu regalo por no haberte caído ni accidentado!
Xiao Zhan rio con algo de desconsuelo. Sí, debía admitir que la mayoría de las veces era algo torpe. ¡Pero no se iba a dejar! Se agachó y formó una bola de nieve que terminó lanzando a su novio. Casi se fue de espaldas por la risa al ver que Yibo soltó la nieve que tenía en las manos e inmediatamente se cubrió la entrepierna.
Tal parecía que un viejo recuerdo lo había alcanzado, un recuerdo de la última vez que Xiao Zhan le lanzó una bola de nieve justo en los testículos.
—Te traumaticé de por vida ¿Verdad?
Yibo se avergonzó un poco al ver el reflejo instintivo de protección que tuvo.
—La verdad, sí… —admitió con pesar.
Xiao Zhan se echó a reír con ganas y fue hacia él para abrazarlo.
—Lo siento, lo siento mucho. No volverá a pasar.
—Si queremos tener hijos más te vale que no vuelva a suceder —se quejó.
El mayor se limpió una lagrimita y asintió.
—Sí, sí. Tienes razón —besó su mejilla y suspiró debido a la felicidad que lo desbordaba.
—Está atardeciendo ¿Qué quieres hacer? —le ayudó a liberar sus pies de la tabla, Xiao Zhan se lo agradeció bastante.
—Vayamos a esa terraza y tomemos otro chocolate caliente —sugirió el mayor. El lugar era muy bonito. Era un restaurante del pueblo con dos pisos, y arriba de este último había una terraza al aire libre llena de pequeños foquitos de luz blanca. Daba la impresión de que la atmósfera del lugar era cálida y agradable.
—Vamos por unas cervezas —tomó su mano y comenzaron a caminar rumbo al local donde rentaron el equipo deportivo.
—Chocolate —insistió.
—Cervezas.
—¿Quieres embriagarme?
—Quiero enseñarte a beber.
—Oh… —rio con algo de vergüenza.
Yibo le mordió la mejilla hasta hacerlo quejarse.
—Vamos —le jaló la mano y fueron a dejar sus cosas.
Llegaron al local y devolvieron todo lo que habían rentado, pero al salir, Wang Yibo se dio cuenta de algo.
—¿Qué pasa? —preguntó Xiao Zhan al sentir que se detenía, miró hacia la misma dirección que su novio y entendió—. Oh…
—Creo que está perdida —no le podía apartar la vista a una pequeña niña que estaba a unos metros de ellos, la pobre tenía los ojos rojos y llorosos, sollozos silenciosos delataban el miedo que sentía, podían notarlo al ver sus pequeños hombros dando leves brinquitos por el llanto.
Xiao Zhan no lo pensó dos veces antes de ir hacia ella al notar que estaba completamente sola, mirando los rostros de cada persona que pasaba, como si buscara a alguien.
—Hola —llegó a su lado y se agachó hasta quedar a su altura, era bastante pequeña—. ¿Qué haces aquí sola?
Ella los miró raro, totalmente desconfiada, pero al ver que nadie más se había acercado a ayudarla, terminó confiando un poquito.
—Me perdí —respondió en un tierno puchero.
Xiao Zhan miró a su novio desde su altura. Toda su expresión decía: "Hay que ayudarla". Wang Yibo asintió a su muda petición y también se agachó a la altura de la niña.
—¿Cómo te llamas? —inquirió Yibo.
—Emma.
—Que lindo nombre —dijo Xiao Zhan con una sonrisa que le inspiró más confianza a la pequeña—. ¿Quieres que te ayudemos a buscar a tus padres?
Emma asintió tímidamente, con su rostro aún bañado en lágrimas.
—Estaba con mi hermana mayor, ahí —señaló una tienda junto a ellos—. Pero ya no está y… y… —lloró más.
—Tranquila, Emma. Te ayudaremos a encontrarlos ¿Si? —limpió sus lágrimas gentilmente con un pulgar. La nena asintió con la cabeza y miró a Yibo, intimidándose un poquito con su cara seria.
—Mi nombre es Yibo —se presentó y le extendió el puño a modo de saludo con total naturalidad.
—¿Yibo? —preguntó con curiosidad y extendió también su pequeño puño para corresponder el saludo. Terminó esbozando una sonrisa al saludarlo de esa forma.
—Sí, "Yibo". Y este de aquí es Xiao Zhan —le pegó suavemente en el brazo a su amado.
—Que nombres tan raros —se llevó ambas manos al rostro, un poco cohibida.
—Dime "Zhan Zhan" —rio y ella asintió con una pequeña sonrisa. Su llanto se había calmado al verse distraída por esos dos chicos.
—¿"Chan Chan"?
Ambos rieron.
—"Zhan Zhan" —la corrigió—. Ven, vamos a ver si tu hermana está en la tienda —tanto él como Yibo se pusieron de pie y comenzaron a caminar rumbo al lugar después de que Xiao Zhan le ofreciera su mano a Emma—. Tan pequeña —pensó, totalmente enternecido al sentir esa mano sosteniendo con fuerza la suya.
Juntos comenzaron a buscar a la chica, preguntaron por todas partes, dieron un par de vueltas al pueblo entero y no encontraron rastros de la familia de Emma. La pobre se cansó de tanto caminar y Wang Yibo fue el primero en notarlo.
—Emma ¿Quieres ir en mi espalda? —se ofreció.
—¡Sí!
Yibo se puso de cuclillas frente a ella y con la ayuda de Xiao Zhan se subió a su espalda.
—Sujétate fuerte —le dijo Zhan Zhan. Ella asintió y rodeó con sus pequeños brazos el cuello de Yibo, recargando la cabeza en la nuca de él.
—¿Dónde más podremos buscar? —preguntó Yibo en voz baja, comenzaba a preocuparse, ya había anochecido y no encontraban ni un rastro de la familia de Emma.
—Vayamos al hotel principal, quizás se están hospedando ahí —sugirió.
Yibo asintió, no perdían nada con intentarlo.
—Emma ¿Ya conocías este lugar? —Xiao Zhan señaló el hotel, pero la pequeña inmediatamente negó con la cabeza—. ¿Recuerdas dónde te estás quedando?
Una vez más, ella negó con la cabeza. Frustrada, comenzó a llorar de nuevo.
—Oh no… no llores —Zhan Zhan limpió sus lágrimas y la consoló, Yibo no sabía qué hacer mas que quedarse muy quieto para que ella llorara cómodamente—. ¡Ya sé! Vamos por una taza de chocolate caliente.
Yibo rio.
—Zhan Zhan, todo quieres arreglar con chocolate.
El mayor se ofendió un poco.
—¡Hey! Pero es una buena idea ¿Verdad, Emma? —le sonrió de esa forma tan bella que hechizaba a cualquiera que lo viera—. ¿Qué dices? ¿Quieres chocolate caliente? —se acercó a ella y le hizo un poco de cosquillas para animarla.
—¡Sí! ¡Chocolate! —exclamó desde la espalda de Yibo.
—Chocolate será —alzó una ceja en dirección a su novio, éste sólo rodó los ojos mientras soltaba una risilla.
Los dos entraron una vez más al restaurante del hotel principal a donde todos los turistas llegaban después de esquiar. Era muy probable que su familia anduviera por ahí.
Xiao Zhan pidió una ronda de tazas de chocolate mientras su amado iba a la recepción a preguntar por la familia de Emma, pero desgraciadamente no se estaban hospedando ahí. La única opción fue buscar a las autoridades. Yibo se encargó de eso y volvió al restaurante con ellos luego de levantar el reporte de la niña a la que encontraron.
Cuando los vio a lo lejos, sentados en una mesa junto a la ventana, no pudo evitar sonreír. Xiao Zhan tenía todo bajo control, lo notó al ver que la pequeña había dejado de llorar y justo ahora reía junto con su amado. No había duda, Xiao Zhan ya la había encantado como a todos los que tenían la fortuna de conocerlo en persona.
—¿Cuántos años tienes, Emma? —preguntó luego de darle un largo sorbo a su bebida caliente.
La pequeña alzó su manita completamente extendida.
—¿Cinco? ¡Wow! Eres muy grande.
Ella asintió, soltando una risita traviesa.
—¿Tu chocolate no está muy caliente? ¿Puedes beberlo así?
Ella volvió a asentir. Estaba muy entretenida mirando a Xiao Zhan.
—¿Tengo algo en la cara? —preguntó, palpando su rostro mientras sonreía.
Emma no dijo nada, sólo puso sus dedos en las orillas de sus ojos y los estiró hasta que se vieron pequeños. Xiao Zhan lo entendió todo y se echó a reír con ganas.
—Sí, mis ojos son rasgados.
—¿Por qué?
—Porque… no soy de este país.
—¡Oh! ¿De dónde eres?
—De China.
—¡Wow! ¡Eso es muy, pero muy lejos! —exclamó con verdadero asombro.
Xiao Zhan rio y asintió.
—¡Mucho!
—¿Yibo también es de China?
—Sí, vinimos de vacaciones.
—¡Yo también!
—¿De dónde eres?
—New York.
—Oh… que bonita ciudad, siempre he querido ir ahí.
La nena sonrió.
—¡Vamos! ¡Hay muchos parques grandes! ¡Y el zoológico es genial!
Estaban en medio de esa conversación cuando Yibo se les unió, sentándose junto a Emma, dejándola en medio de ambos.
La pequeña se volvió a estirar los ojos, riendo mientras veía a Yibo.
—¿Qué significa eso? —preguntó el menor, tomando un sorbo de su taza.
—¡Tus ojos! —exclamó ella—. Tú los tienes más… —y volvió a estirarlos.
—Ah, sí —sonrió de lado—. Mis ojos son más pequeños que los de él —señaló a Xiao Zhan con la cabeza.
—Pero aun así son muy lindos —dijo Xiao Zhan con una sonrisa completamente enamorada.
—Oh... —se sorprendió al ver el cariño con el que ese chico dijo aquello hacia el otro chico, después vio cómo entrelazaban sus manos por encima de la mesa y entonces pareció entenderlo todo. Era una niña pequeña, pero no ciega, a pesar de sus cortos años lograba distinguir esas cosas—. ¿Son novios? —preguntó de pronto. Era bastante curiosa y a todo mundo le preguntaba eso cuando veía cualquier muestra de cariño compartida.
Los dos se desconcertaron por un momento debido a la pregunta, pero inmediatamente sonrieron.
—Lo somos —respondió Yibo, curioso ante lo que pudiera hacer a continuación.
—Lindos —dijo con una bella sonrisa antes de beber de su taza de chocolate, en sus labios quedó un bigote de chocolate muy gracioso. Wang Yibo, sin borrar su cara de seriedad, le limpió con el pulgar la espuma del chocolate. La niña se dejó, teniendo confianza en esos dos extraños que recién conoció y a quienes ya les tenía algo de cariño.
En cuanto a ellos dos, se llevaron una gran impresión al escuchar esa respuesta. Por un momento pensaron que les comenzaría a hacer preguntas de por qué dos hombres eran novios, pero no fue así.
—¿Qué te dijeron? —preguntó Xiao Zhan en voz baja.
—Levanté el reporte, pero me dijeron que nadie había ido a preguntar por una niña extraviada aún. Me recomendaron que nos quedáramos con ella por lo pronto, y si tenían alguna noticia me llamarían o vendrían a buscarnos, les dije que estaríamos aquí.
—Bien hecho —miró a la nena, le sonrió y ésta le respondió con una sonrisa igual de bonita.
Xiao Zhan suspiró largamente y apoyó el mentón sobre su mano, mirándola con curiosidad. Era una niña muy bonita, su cabello castaño casi rubio estaba sujeto en dos colitas, su piel era bastante clara, haciendo que las pecas de su rostro contrastaran mucho. Era demasiado tierna. Pero lo mejor de todo era ver a Yibo charlando con ella y tratando de entretenerla. No supo en qué momento su amado sacó su celular y comenzó a hablarle de motos. Sorprendentemente la niña se emocionó al ver los videos que él le mostraba. Xiao Zhan no pudo mas que contener sus ganas de reír.
—Emma ¿tienes hambre? —preguntó Zhan Zhan y ella asintió varias veces—. Te ordenaré algo de comer ¿Qué te gusta?
—¡Algodón de azúcar!
Los dos ahí presentes rieron.
—No creo que vendan eso aquí —tomó el menú del centro de la mesa y comenzó a hojearlo ¿Qué se supone que le debería de dar de comer a una niña?
—Esos Nuggets de pollo se ven ricos —dijo de pronto Yibo, señalando una parte del menú.
—Oh, sí ¿Quieres Nuggets de pollo? —miró a Emma y ella sonrió al mismo tiempo que asentía.
—Nuggets serán —llamó a un mesero e hizo el pedido.
—Que sean dos órdenes —dijo Yibo antes de que se fuera. Xiao Zhan rio.
—Tres, por favor —dijo el mayor.
Yibo lo miró y rio también, podrían tener la edad que tenían, pero siempre amarían los Nuggets de pollo.
Las horas pasaron y el restaurante del hotel comenzó a vaciarse. Su preocupación se incrementó al ver que la policía no los llamaba y tampoco iba a buscarlos. La pobre de Emma comenzaba a sentir bastante sueño.
—Quiero a mis papás —murmuró muy bajito, con sus ojos llenándose lentamente de lágrimas.
Xiao Zhan de inmediato puso una mano sobre su cabeza y le dijo con cariño:
—Muy pronto van a venir por ti, ya lo verás.
La nena lo miró con sus enormes ojos azules y asintió.
—Tienes que ser valiente, a tus papás no les gustaría ver que estás llorando —dijo Yibo, ganándose una pequeña patada bajo la mesa dada por Zhan Zhan.
Pero la pequeña en lugar de llorar más, asintió solemnemente y contuvo sus lágrimas.
—Emma, mejor platícanos ¿Tienes más hermanos?
—No —miró a Zhan Zhan—. Sólo hermana mayor y yo.
—¿Qué edad tiene tu hermana?
—Es grande… tiene… tiene muchos años.
Ambos rieron.
—Veinti… veintidós —logró completar el número, pues hasta ahora sólo sabía contar hasta el treinta, pero los números luego del veinte siempre se le complicaban.
Yibo se echó a reír.
—Yo tengo veintidós ¿Me veo muy grande? —se señaló a sí mismo.
—Sí.
Yibo se llevó una mano al pecho, fingiendo dolor de corazón mientras reía por la franqueza de Emma.
—¿Quién se ve más grade? —preguntó Xiao Zhan.
Emma señaló de inmediato a Wang Yibo. El pobre hizo la misma exclamación una vez más.
Xiao Zhan no contuvo su risa.
—No, Emma, él es mayor que yo —lo apuntó con un dedo.
—Ha de ser porque ve que eres un poco serio.
—¿Un poco serio? —se quejó, antes de hacerle caras feas y graciosas a Emma hasta arrancarle una dulce carcajada.
—¿Cuántos años tengo? —le preguntó Zhan Zhan a su nueva amiga.
Ella lo pensó unos momentos antes de responder.
—¡Cinco!
Una vez más se echaron a reír con verdaderas ganas, lagrimitas salían de los ojos de ambos.
—¿Crees que tengo los mismos años que tú?
Emma asintió fervientemente, sin borrar su sonrisa.
—Yibo, tengo cinco años.
—No puedo debatir eso —le siguió la corriente.
Por un largo rato Emma se olvidó de sus problemas y se rio a causa de esos dos tontos que lograban entretenerla muy bien, pero ninguno de los dos dejaba de mirar sus relojes, preocupándose cada vez más.
—¿Tienen bebés? —preguntó de pronto, mirándolos con una sonrisita. Ambos se sorprendieron y compartieron miradas asombradas antes de responderle con una sonrisa.
—No, no los tenemos —dijo Xiao Zhan.
—Que triste. Si tuvieran bebés, yo jugaría con ellos —hizo un tierno puchero tan lindo que Xiao Zhan no lo soportó y la rodeó con sus brazos.
—Eres tan linda —le dijo, ella rio con su melodiosa voz y correspondió el abrazo con más efusividad de la que Xiao Zhan esperó. Definitivamente en China las costumbres eran muy diferentes, pues ni un niño haría eso.
—No tenemos bebés, pero los tendremos —aseguró Yibo con media sonrisa muy significativa, mirándolo a los ojos y descubriendo ese brillo radiante en ellos.
La pequeña Emma aplaudió ante eso.
—¿Tendrán niños o niñas?
—De los dos —aseguró Yibo.
—¿Cuántos?
—¡Muchos! —hizo un gesto chistoso con sus brazos, exagerando.
Xiao Zhan sólo rio y negó suavemente con la cabeza mientras los miraba interactuar de esa forma tan natural.
—Yo puedo jugar con ellos.
—Claro que sí —aseguró Yibo, riendo.
Con todo eso Xiao Zhan descubrió que la paciencia de su novio hacia los niños era mayor que la que tenía hacia los adultos.
No pasó mucho tiempo antes de que uno de los encargados del restaurante fuera a decirles que estaban a punto de cerrar, pero que si así lo deseaban podían ir al vestíbulo y descansar en los sillones, porque sí, todo el personal ya se había enterado de la pequeña niña extraviada y de esos jóvenes extranjeros tan responsables y amables.
Antes de comenzar a ir al vestíbulo, la pequeña los sorprendió tomando la mano de cada uno con firmeza. Llenos de ternura se miraron mutuamente y sonrieron. Pero antes de llegar a su destino, Emma estiró la mano de Xiao Zhan varias veces, buscando llamar su atención.
—Chan Chan —frunció sus labios y cejas mientras daba pequeños brinquitos.
—¿Qué pasa?
Ella soltó su mano y le hizo un gesto con su dedito para que se inclinara hacia ella, él así lo hizo y dejó que le susurrara algo al oído.
—Oh… —se preocupó al escuchar lo que necesitaba.
—¿Qué? —preguntó Yibo.
—Quiere ir al baño.
Los dos miraron alrededor hasta que los encontraron, se sintieron aliviados al ver que había baño para hombres, baño para mujeres y otro para "Familia", perfecto para circunstancias como esa.
Volvieron a tomar las manos de la niña y fueron al baño. Éste se encontraba vacío, dejaron que entrara sola al cubículo y se quedaron afuera de él esperando por ella.
Cuando salió, la ayudaron a lavarse las manos y a secárselas. Fue muy gracioso, pues ninguno sabía muy bien cómo hacer las cosas. Era la primera vez que cuidaban de una niña de esa edad.
Volvieron al vestíbulo y se sentaron juntos en un amplio sillón, dejando a Emma en medio de ambos. Comenzaban a estar aburridos, así que Xiao Zhan sacó su cámara profesional y le preguntó a la pequeña si quería ver fotos de su gatita. Ella se emocionó y Yibo sólo miró con diversión a su novio, pues siempre que tenía oportunidad, presumía a su hija ante los demás. ¡Y cómo no! Si Nut era hermosa. No le sorprendió ver qué ya le había hecho varias sesiones fotográficas a la felina.
El mayor le enseñó todas las fotos de Nut, riendo al ver las expresiones de la niña. Se entretuvieron un rato con eso, hasta que Zhan Zhan tuvo una idea.
—Tomémonos una foto —colocó la cámara en frente de los tres, rodeó el cuello de Yibo con un brazo y Emma sonrió a la cámara en medio de ambos chicos—. Say "cheese".
—¡Cheese! —exclamaron los otros dos.
Enseguida miraron la foto y sonrieron.
—Perfecta —dijo Xiao Zhan—. ¿Tienes sueño? —le preguntó al verla bostezar con fuerza.
—Sí… —se talló los ojos ya irritados por tanto llanto.
—Ven, duerme un rato aquí —la atrajo a su regazo. Emma apoyó su cabeza sobre los muslos de Xiao Zhan sin queja alguna y subió sus pies al otro extremo, para esto Yibo se movió y le dio el espacio suficiente, sentándose mejor junto a su novio. Poco después tuvo una gran idea, se quitó su enorme chamarra y se la puso encima a la pequeña, se sorprendió al ver que la cubría por completo.
—Es tan linda —admitió Yibo en voz baja. Xiao Zhan soltó una risita y asintió, comenzó a acariciar su cabello con una mano hasta que la pequeña cayó completamente rendida al sueño, sintiendo la suficiente confianza hacia esos dos como para no preocuparse por nada más.
Lo más adorable de todo fue que tomó la mano de Xiao Zhan con fuerza mientras dormía, había desarrollado un curioso apego hacia él.
—Me voy a poner celoso —dijo Yibo.
—Tienes motivos —bromeó Zhan Zhan.
—Ya es bastante tarde —murmuró Yibo después de un rato—. ¿Crees que deba ir a preguntar?
—Sería buena idea —también estaba preocupado.
—Ahora vuelvo.
—Hey, espera —con cuidado de no despertar a Emma, Xiao Zhan se quitó su chamarra y se la dio—. Hace frío afuera, ponte esto.
—Gracias, amor —le guiñó un ojo y se dispuso a salir, pero entonces vio que de frente venía caminando con urgencia una chica bastante parecida a Emma. ¿Acaso ella sería…?
—¡Emma! —gritó en medio del recibidor, reconociéndola a lo lejos. Yibo regresó sobre sus pasos al verla ir hacia Zhan Zhan y Emma.
La pequeña despertó abruptamente cuando escuchó la voz de esa mujer, brincó del regazo de Xiao Zhan y corrió en dirección a ella.
—¡Hermana! —se abrazó a sus piernas. El reencuentro fue algo emotivo, la chica lloraba mientras la abrazaba y la regañaba por haberse desaparecido así.
Xiao Zhan y Wang Yibo se acercaron a ellas, sonriendo por el esperado reencuentro.
—Nos tenías tan preocupados, papá y mamá también te han estado buscando por todas partes —suspiró de alivio sin soltar el abrazo aún. Levantó la mirada y observó a esos dos—. ¿Ustedes cuidaron de mi hermana? —se puso de pie y los miró con un infinito agradecimiento cuando éstos asintieron.
—¡Sis, ellos son mis nuevos amigos! Yibo y Chan Chan.
—"Zhan Zhan" —corrigió el mayor, extendiendo la mano para saludar a la joven. Yibo también se presentó.
—Muchas gracias por cuidar de mi hermanita, en la estación de policía me dijeron que un par de turistas la estaban cuidando en este hotel —sonrió aliviada—. Nosotros tampoco somos de aquí y temíamos no encontrar a Emma.
Ambos veían a la joven mientras hablaba, la verdad era que estaban algo perdidos en su belleza. Sus ojos color miel eran preciosos, y su rostro al igual que su hermana menor, estaba salpicado en pequeñas pecas que sólo lograban hacerla ver más linda. Su cabello era castaño claro, muy largo y con ondas suaves. A todo esto se le sumaba un hermoso cuerpo que sólo resaltaba más con esa ropa entallada y esos jean claros que acentuaban bastante su trasero. Se percataron de esto último cuando la joven se agachó para abrazar a su hermanita.
—Gracias, en verdad muchas gracias —sin detenerse a pensarlo, ella se acercó primero a Xiao Zhan para darle un largo y fuerte abrazo acompañado de un efusivo beso en la mejilla, parándose de puntillas para alcanzarlo mejor.
Yibo estuvo a punto de arrancársela de encima, sus ojos casi se le salieron al ver su atrevimiento hacia su novio, pero no tuvo tiempo de hacerlo, pues pronto llegó su turno de ser besado y abrazado por igual.
Los dos recibieron los gestos con completo asombro, sin atreverse a corresponder. Fue chistoso que ni siquiera la tocaron cuando se colgó de sus cuellos. No era normal que una chica los abrazara tan efusivamente, al menos no si no era su novia, así que evitaron tocarla por mero instinto, pero no por eso no disfrutaron de su dulce aroma y de la belleza que irradiaba.
—Quiero agradecerles por haber cuidado de Emma durante todo este rato ¿Por qué no vienen a nuestra cabaña a cenar? Mis papás querrán agradecerles de alguna forma.
—Oh, no es necesario, muchas gracias —rechazó la oferta con amabilidad, dedicándole una linda sonrisa que dejó maravillada a la joven.
—Bueno, si cambian de opinión… —fue hacia una barra cercana, tomó pluma y papel, y escribió algo en él—… este es mi número. Mi familia y yo estaremos aquí un par de semanas más. La oferta de la cena seguirá en pie todo el tiempo que gusten —le entregó el papelito a Xiao Zhan y les guiñó un ojo a los dos, bastante coqueta.
—¡No! —exclamó de pronto Emma, empujando a su hermana por las piernas.
—¿Qué pasa? —se rio al ver molesta a su hermanita.
—¡No hagas eso! Se van a enojar.
—¿Por qué?
Los dos también querían saber.
—¡Porque son novios! No puedes hacerle esto… —hizo un intento fallido de guiñar el ojo—…a dos novios.
—Oh ¿Es verdad? —se llevó una mano al mentón, bastante decepcionada.
—Sí —respondió Yibo, siendo muy tajante y marcando su territorio poniendo una mano alrededor de la cintura de su novio. Xiao Zhan se sorprendió, era la primera vez que experimentaba los celos de Yibo en público. Debía admitir que era… en verdad muy lindo. En su estómago sintió miles de mariposas al ver cómo marcaba una línea entre ellos y la chica.
—Vaya —los miró a ambos, pensando en que era una lástima que no les interesaran las chicas, pero luego se dio cuenta de lo bien que se veían juntos y sonrió—. La invitación sigue en pie —fue bastante amable—. Pueden venir a nuestra cabaña cuando quieran.
—¡Sí! —se emocionó la pequeña.
—Gracias —Xiao Zhan se inclinó levemente hacia ambas—. Quizás nos veamos de nuevo en estos días.
—Adiós enana —Yibo puso una mano sobre la cabeza de Emma a modo de despedida. Ella le dedicó una linda sonrisa.
—Adiós Emma —Zhan Zhan se agachó a su altura y extendió los brazos. Ella de inmediato se echó entre ellos y se aferró a él.
—Adiós Chan Chan —su apego hacia él era normal, los veía a ambos casi como héroes después de haber sido las primeras personas que se detuvieron a ayudarla. Pero Xiao Zhan le había sonreído de esa forma tan linda que terminó fascinada con él.
Xiao Zhan rio por cómo pronunciaba su nombre. En serio esperaban verla de nuevo.
La despedida fue corta y tranquilizadora, pues ella al fin estaba con su familia. Ambos sintieron un peso enorme quitándose de sus hombros. Se quedaron en medio del vestíbulo, viéndolas marcharse.
Cuando Xiao Zhan miró a su novio de reojo se dio cuenta de que éste miraba a la chica mayor de pies a cabeza. Era extraño, pues nunca había visto que hiciera eso antes. Aguantándose la risa, lo codeó con fuerza.
—¡Hey!
Yibo parpadeó, espabilándose al verse descubierto. Pensó que su amado estaría enojado con él, pero cuando lo miró se dio cuenta de que él también admiraba la belleza de esa chica.
—Lo siento —murmuró Yibo, un poquito avergonzado, pero se le pasó cuando vio la sonrisa que le dirigió.
—¿Por qué? Es hermosa —se encogió de hombros.
¡El ánimo volvió a Yibo al ver que podía compartir incluso eso con su novio!
—¡¿Verdad que sí?! —se llevó una mano al rostro, soltando risitas traviesas—. ¿Viste su… —fue interrumpido.
—¿Trasero? —completó Xiao Zhan—. Sí, lo vi.
Yibo echó su cabeza hacia atrás, riendo con completa incredulidad. Sólo con sus amigos de Uniq había hecho eso, y con bastante timidez. Con Xiao Zhan se sentía diferente, era mucho más… natural.
—Y su rostro —continuó Yibo.
—Es una chica muy hermosa —suspiró Xiao Zhan.
—¿Viste su cara de espanto cuando Emma le dijo que somos novios?
Ambos rieron.
—Se decepcionó mucho cuando se lo confirmamos —ahora fue Xiao Zhan quien lo rodeó por la cintura, atrayéndolo a un dulce beso.
—¿Crees que la volvamos a ver?
—Podrías llamarla.
Yibo se rio por la sugerencia.
—Por supuesto que no.
—Pero te gustó su trasero.
—Zhan Zhan, a ti también te gustó, y a ella tú le gustaste mucho ¿No viste cómo te miraba?
Ahora Xiao Zhan soltó una risa muy divertida.
—No estés celoso, la llamaré y le diré que quieres una cita con ella —sólo quería molestarlo.
—Si tú vas incluido en esa cita, estoy de acuerdo.
—¡¿Trío?! Yibo, no te conocía así.
El menor se sonrojó hasta las orejas al darse cuenta de lo que dijo, había intentado sonar sexy, pero terminó sugiriendo algo que no quería.
—Sinceramente no podría ser parte de eso —admitió aún con vergüenza—. Jamás podría siquiera imaginar el compartirte con alguien —se horrorizó.
Xiao Zhan se enamoró aún más de él. Yibo pegó un respingo al sentir un apretón en su trasero.
—Yo tampoco te compartiría con nadie —murmuró Xiao Zhan muy cerca de sus labios, bastante seductor.
—Pero nos gustó a ambos ¿No?
—Sí —rio—. Es grato poder apreciar la belleza femenina con mi novio.
—¡Qué romántico! —rodó los ojos.
Así, entre risas, empujones y besos furtivos regresaron a su cabaña esa noche.
Decidieron tomar taxi sólo hasta la mitad del camino, pues querían disfrutar de una caminata nocturna tomados de la mano. Iban en completo silencio, cada uno con sus pensamientos y con sus sonrisas espontaneas al recordar todo lo sucedido.
—Chan Chan —dijo de pronto Yibo, rompiendo con el silencio que había sido interrumpido solamente por el sonido de sus continuas pisadas y sus respiraciones.
—¿Umh?
—Serías un muy buen padre.
Su risita armoniosa y dulce hizo eco en el bosque.
—¿Tú crees?
—Estoy muy seguro —apretó más su mano.
Xiao Zhan soltó un pesado suspiro.
—Tú también lo serías, eres muy paciente con los niños.
Yibo no dijo nada, sólo esbozó una linda sonrisa.
Cuando llegaron a la cabaña, los dos se deshicieron de sus pesadas chamarras y botas, dejándolas regadas en la entrada y encendiendo la chimenea en busca de calor.
—¡Me duele todo! —exclamó Xiao Zhan, haciendo estiramientos de su entumido cuerpo. Yibo lo sorprendió abrazándolo por detrás y besando muy suavemente su nuca.
—¿Quieres que usemos el jacuzzi?
—Es una excelente idea —acarició los brazos que lo rodeaban e inclinó la cabeza hacia un lado, dándole un mejor acceso a su cuello.
—Pero hay una condición.
—¿Cuál?
—Sin ropa.
—¿Nada de nada?
—Nada —mordió su cuello.
Eso definitivamente tendría resultados sexuales.
Continuará…
Ok, esto se alargó muchísimo más de lo que imaginé, pero no podía desaprovechar la oportunidad de imaginar a estos dos estando a cargo de una pequeña niña.
¿Cuál fue su parte favorita del capítulo?
¿Se esperaban ese inicio? Sí, ya me está gustando demasiado esa pareja también.
¿Qué más les gustaría ver en esta historia? No sé, cositas como a Yibo viajando a la ciudad de Xiao Zhan para pasar unos días en casa de los suegros, conociendo todo sobre la infancia y adolescencia del conejito, conociendo incluso a sus amigos de la universidad y a… su primera novia ¡Ujuuy!
Hagan sus teorías y déjenme leerlas ya sea en un review, un mensaje o en el grupo de Facebook.
Pd: cuando decía que se iban a frikear, era por el repentino sexo entre Zhu Zan Jin y Liu Haikuan hahaha. Espero no haberlas hecho esperar mucho para nada.
¡Ciao!
02/05/2020
1:15 a.m.
