Capítulo 52: "Propuesta inesperada"

—Chico ¿Estás bien? —inquirió el señor Xiao—. Ten, bebe un poco —le extendió un vaso con agua.

El pobre estaba completamente sonrojado. De no ser por el hecho de estarse ahogando, estaría igual de pálido que su novio.

Los habían visto durmiendo juntos.

—Estoy bien —tosió—. Gracias.

—Nos sorprendió verlos dormir en la misma cama —continuó su padre—. ¿En verdad pudieron descansar? —muy en su interior sólo quería molestarlos y ver cómo reaccionaban.

—Wang Yibo le teme mucho a la oscuridad —dijo de pronto Xiao Zhan, con bastante naturalidad. Él ya había dicho antes, que, en caso de que los descubriesen, diría eso. Sin embargo, Yibo se ofendió un poco, pero terminó admitiéndolo.

—Oh… ahora entiendo por qué en la primera noche que estuvieron aquí, la luz del cuarto de Yibo estuvo encendida hasta entrada la madrugada.

El pobre ya no sabía en dónde meterse por la vergüenza que sentía.

—Entonces… ¿Han estado durmiendo juntos todo este tiempo? —inquirió la señora Xiao con bastante curiosidad.

—Sí —respondió Xiao Zhan sin vergüenza alguna. Yibo no podía creerlo—. Es un miedoso cuando se trata de oscuridad e insectos —rio.

Yibo apretó puños y labios, quería defenderse y decir lo mucho que Xiao Zhan había insistido esos días para que durmieran en la misma cama, pero se contuvo al notar que esa actitud despreocupada y divertida con la que manejaba el asunto les estaba ayudando mucho, pues hacia que sus padres lo tomaran también con gracia y no con enojo por ser algo homo entre ellos.

—¿Vas a ir a trabajar? —inquirió Xiao Zhan al ver que su padre se veía muy formal para ser un domingo por la mañana.

—Sí, el equipo de marketing está teniendo problemas con la publicidad, el catálogo en línea aún no está listo y los clientes ya lo están pidiendo. Iré a ver qué puedo hacer —suspiró.

—Deberías dejar que ellos lo arreglen —dijo su esposa con seriedad—. Eres el dueño, no deberían hacerte ir a trabajar en domingo.

El señor rio y la miró con ternura.

—Cariño, precisamente porque lo soy es que tengo que ir.

Xiao Zhan se había quedado pensativo, mientras que Yibo sólo sentía curiosidad sobre esa empresa. Su novio nunca le había platicado nada al respecto.

—¿Puedo ir contigo? Quizás pueda ayudar un poco.

Su padre lo miró con asombro, no se le había ocurrido antes.

—¡Sería excelente! Yo creo que nos podrías ayudar mucho —comenzó a emocionarse—. Pero… —miró a Yibo, recordando la visita de su hijo.

—No se preocupen por mí —dijo el aludido de inmediato.

—Se quedará conmigo —la señora Xiao tomó a Yibo por los hombros, con mucho cariño—. Ya veremos qué haremos toda la mañana, ¿verdad?

Wang Yibo asintió con una leve sonrisa. Su novio lo miró con preocupación, pidiendo su aprobación con la mirada, Yibo lo entendió y le respondió con una sonrisa un poco más amplia.

Eso había sido un sí.

Se veía bastante tranquilo por fuera, pero por dentro se estaba muriendo de nervios al quedarse a solas con su suegra.

Xiao Zhan tenía muchos años de no visitar el edificio de las oficinas de su padre. Estaba asombrado con las renovaciones que habían hecho desde su última visita. La compañía había crecido increíblemente durante los últimos años.

Cuando el padre de Xiao Zhan era joven decidió dirigir el pequeño negocio de sus padres: una tienda de ropa. Pero el negocio comenzó a ir tan bien que logró crear su propia marca y línea de ropa. Con los años fue creciendo a tal grado que vendió franquicias en muchas ciudades importantes del país. En un inicio el señor Xiao no tenía ni la más mínima idea sobre moda, pero era un excelente administrador que logró liderar el negocio hasta hacerlo crecer de tal forma. Consiguió a excelentes diseñadores y ahora la marca era reconocida en todo el país, pero casi nadie conocía a la sencilla familia detrás de ese emporio.

Era imposible que después de trabajar tantos años en el mundo de la moda, no se le pegara el gusto de vestir siempre de acuerdo a la ocasión, adquiriendo un excelente gusto que heredó a su hijo.

Ahora Xiao Zhan regresaba al edificio de la marca de su padre, maravillado con la cantidad de personal y la calidad de todo lo que producían. Sintió un orgullo muy grande al ver el respeto con el que todos trataban a su padre, pero luego reía un poco al ver las expresiones que ponían al verlo a él. Era obvio que lo reconocerían, todos ahí sabían que el hijo del jefe era el mismísimo Xiao Zhan.

Mientras caminaban por los pasillos, el señor Xiao se sentía más animado de lo normal, se notaba en esa sonrisa ladina y el brillo en sus ojos. ¿¡Y cómo no sería así!? Había llevado a su hijo a la oficina.

Hicieron una parada en la oficina principal y Xiao Zhan se llenó de recuerdos muy agradables al ver el interior de ese lugar.

—¿Aún quieres dar vueltas en mi silla giratoria? —preguntó en tono divertido mientras rebuscaba algo en su escritorio.

—Pero por supuesto que sí —respondió de inmediato, yendo hacia la cómoda silla y sentándose en ella para dar vueltas.

El señor Xiao dejó de buscar en su escritorio y miró a su hijo con una sonrisa nostálgica.

—¿Recuerdas lo que me decías cuando me veías sentado en esa silla? —preguntó el mayor.

Xiao Zhan dejó de dar vueltas y lo miró con una amplia sonrisa.

—Te decía que la usabas mal —rio.

—Sí, ¿recuerdas por qué?

Xiao Zhan rio más fuerte.

—¡La usabas mal porque no estabas dando giros en ella!

Los dos rieron juntos, recordando viejos tiempos.

—Extrañaba esto —suspiró con una gran sonrisa, sin levantarse de la silla.

Su padre fue hacia él y puso cariñosamente una mano sobre su nuca.

—Yo también. Vamos, nos están esperando.

El menor se levantó de la silla y preguntó con curiosidad:

—¿Les dijiste que vendría?

—Claro que no. Habrían hecho un escándalo.

El pobre se sintió un poco incómodo y algo culpable. Siempre temió que la fama adquirida con los años terminara afectando a su familia, era lo que menos deseaba.

—No te preocupes —palmeó su espalda—. Mis empleados saben comportarse.

Y vaya que sí. Ni hubo se atrevería a dar un paso en falso frente al gran jefe, si bien era estimado por sus trabajadores, todos le tenían un respeto infinito, y es que se lo había ganado a pulso.

Llegaron a la sala donde los esperaban y resultó que el verdadero problema era la sesión de fotos que necesitaban para lanzar el nuevo catálogo en línea. Todo estaba yendo mal, desde el modelo masculino que mandaron de la agencia, hasta el nuevo equipo de fotógrafos.

Pero apenas pusieron un pie en el lugar, todas las miradas se posaron sobre el hijo del jefe.

—Buenos días, equipo —saludó el señor, Xiao Zhan saludó a todos con una ligera sonrisa y un leve asentimiento de cabeza, se sintió un poco nervioso por todas las miradas recibidas—. Sigan en lo suyo —les dijo al ver que dejaban de trabajar por ver a su hijo—. ¿Cuál es el problema aquí? —se acercó al encargado de la sesión y discutieron durante unos minutos todas las posibles soluciones que tenían a la mano.

Xiao Zhan permaneció cerca de él, mirando cómo trabajaban todos. Tenía la suficiente experiencia en sesiones fotográficas para entender qué era lo que estaba sucediendo, y si a eso se le añadía su experiencia en fotografía profesional… ya tenía el panorama completo ante sus ojos. Mientras su padre seguía hablando con el encargado, se acercó silenciosamente al fotógrafo principal y miró su técnica. Era muy bueno en lo que hacía, pero estaba cometiendo un error muy común y por eso las fotografías no salían como todos esperaban.

—Oh… ¡Buenos días! —saludó el joven con nerviosismo luego de dar un pequeño brinco al percatarse de que Xiao Zhan lo observaba mientras tomaba las fotografías.

—Buenos días —sonrió y le extendió una mano—. Mi nombre es Xiao Zhan —se presentó amablemente.

—¡Sé quién eres! —respondió precipitadamente—, l-lo siento. Soy Hiu Lian —extendió la mano y apretó la de Xiao Zhan. Se dio cuenta de que se había emocionado de más, estaba muy nervioso—. ¿Te puedo ayudar en algo? —su rostro entero ya estaba sonrojado, pero eso no evitaba que siguiera mirándolo con admiración. No dejaba de pensar que de haber sabido que visitaría las oficinas, se habría arreglado un poco mejor.

Xiao Zhan sonrió y negó suavemente con la cabeza.

—Veo que tienen algunos problemas con las fotografías —se acercó a una pantalla en la que proyectaban las fotos recién tomadas.

El joven asintió tímidamente.

—¿Puedo ayudarte con eso?

—¡Por favor! —de nuevo, su respuesta fue demasiado efusiva.

—Bien —le dedicó una linda sonrisa—. Muéstrame cómo estás tomando las fotografías.

El aludido obedeció y tomó un par de fotos al modelo. Xiao Zhan captó mejor el problema y se apresuró a corregirlo, posicionándose detrás del chico y tomando sus brazos para mejorar su posición sin tener idea del fuerte vuelco que dio su corazón al sentir el tacto de su ídolo.

—Si haces esto, obtendrás el ángulo correcto. No te tenses tanto al sujetar la cámara —le dijo con suavidad y sin dejar de mirar hacia el modelo—. Bien, ahora inclínate un poco y baja tus hombros —puso ambas manos sobre sus hombros—. Excelente —felicitó al ver que la imagen en la pantalla resultó mucho más nítida y con un ángulo más favorable.

—Gracias —tragó con fuerza, estaba demasiado nervioso todavía.

—No es nada, tu técnica ya es muy buena, sólo estás algo tenso —sonrió.

—Vaya, ya arreglaste el problema de la fotografía —su padre llegó a su lado y miró el buen resultado. También notó el estado emocional de su fotógrafo principal, pero se abstuvo de hacer comentario alguno—. Pero tenemos otro problema sin solucionar —suspiró y miró a su hijo—. ¿Ya lo notaste?

Xiao Zhan asintió de inmediato.

—El modelo es demasiado robusto para ese traje de vestir —respondió sin dudar.

—¡Exactamente! Y no se necesita ser un profesional para notarlo —suspiró, un poco frustrado.

—¿No pueden darle un traje de su talla? —inquirió Xiao Zhan con simpleza—. Un traje dos tallas mayores —soltó una pequeña risa al verlo a lo lejos y notar que le quedaba demasiado ajustado.

Su padre suspiró pesadamente y negó con la cabeza.

—Esta nueva línea de ropa es especialmente para hombres jóvenes de complexión muy delgada que necesitan trajes que les queden a la medida. La mayoría de los trajes de este tipo les quedan muy holgados a personas delgadas a pesar de que eligen la talla más pequeña.

—Holgados y bastante cortos —confirmó, recordando cómo le quedaban normalmente los trajes que no eran hechos a la medida. Siempre eran cortos de brazos y piernas, pero bastante flojos.

—La agencia no entendió nuestra solicitud y nos envió al modelo equivocado —suspiró una vez más—. Me temo que tendremos que posponer la sesión para otro día —se cruzó de brazos y meditó unos segundos tratando de encontrar otra solución, masajeándose la sien que comenzaba a doler.

Entonces miró a su hijo de pies a cabeza. ¡¿Por qué demonios no se le había ocurrido antes?!

—¡Zhan Zhan! —lo tomó de los brazos—. Ya que solucionaste el problema de la fotografía, ¿crees que puedas ser el modelo?

—¿Qué? —parpadeó, confundido.

—Tienes la complexión ideal para esto, y no te preocupes por tu agencia, hijo. Imagino que tu contrato no te permite hacer este tipo de cosas, pero no será necesario que salga tu rostro, sólo queremos fotografiar los trajes.

Parecía una excelente idea, su padre pensaba en todo rápidamente.

—Aunque… Sé que estás descansando del trabajo, si no quieres hacerlo no habrá ningún problema —fue interrumpido.

—Papá —puso una mano sobre su hombro y le sonrió—. Lo haré con mucho gusto.

Aliviado, el mayor le dedicó una sonrisa llena de agradecimiento.

—Aunque no sé si esa ropa me quede bien —rio—. Papá, no sé si lo has notado pero he engordado un poco últimamente.

—Y tu madre está muy feliz por ello, pero estoy seguro de que te quedarán bien —lo analizó de pies a cabeza. No era un experto, pero al llevar tantos años involucrado en ese ámbito le ayudó a crear un ojo crítico para ese tipo de cosas.

Hiu Lian, el fotógrafo, no podía estar más feliz e inspirado. Cuando tuvo a su gran ídolo frente a él, se esforzó al máximo para obtener las mejores fotografías de su figura con esa ropa tan elegante. Conocía los mejores ángulos de Xiao Zhan de memoria, así que no fue difícil captar excelentes imágenes de su cuerpo en esos trajes.

Muy pronto los problemas se fueron solucionando, la sesión terminó mucho antes de lo planeado y Xiao Zhan estaba feliz de poder ayudar a su padre. Todos en la sala se mantuvieron muy productivos, sin embargo, aún no podían creer que estaban llevando a cabo una sesión fotográfica a ese precioso modelo.

El señor Xiao estaba asombrado al ver a su hijo en acción, según el encargado, nunca habían tenido una sesión tan fácil de hacer como esa. Xiao Zhan demostró su profesionalidad y experiencia durante toda la mañana, dejando en claro que era mucho más que una cara bonita.

—Excelente, editen las fotografías y terminen el catálogo en línea —se detuvo junto al fotógrafo y miró las fotos en la pantalla—. Y envíenme esas a mi correo —señaló la pantalla.

—¿Para qué quieres que te las envíen? —Xiao Zhan llegó a su lado, aún abotonándose su camisa luego de haberse probado tantos trajes y camisas diferentes.

—Tu madre se va a emocionar al verlas —aseguró con una sonrisa traviesa.

Xiao Zhan se echó a reír.

—Disculpe, jefe.

—¿Qué ocurre?

—No podemos editar las fotografías. El programa que utilizamos comenzó a fallar y no habrá soporte técnico sino hasta mañana.

—Utilicen el programa de respaldo.

Los ahí presentes se miraron unos a otros.

—¿Ahora qué sucede? —se puso muy serio.

—No sabemos utilizarlo.

El jefe rodó los ojos y se exasperó. ¡Un problema más por resolver! ¿Cómo era eso posible?

Xiao Zhan puso una mano sobre el hombro de su padre, calmándolo.

—Quizás pueda ayudar un poco —le dijo a él y luego se dirigió a los demás—. Muéstrenme qué programa tienen de respaldo.

Inmediatamente lo llevaron al estudio de edición y le mostraron lo necesario. Xiao Zhan se echó a reír por las casualidades del destino. Él conocía a la perfección ese programa, había trabajado con él cuando se dedicaba a hacer sesiones fotográficas.

—Hijo, déjalo así. Ya hiciste suficiente con modelar, sería un abuso de mi parte ponerte a editar tus propias fotos. Vamos a casa y dejémoslo así.

—No hay ningún problema —se sentó en la cómoda silla giratoria frente al escritorio y comenzó a hacer su trabajo, incluso dejó que el equipo se sentara junto a él para así enseñarles cómo usar el programa.

El personal no podía estar más maravillado.

Cuando estuvo por terminar su trabajo en la edición, el diseñador llegó corriendo a la sala de ediciones luego de ver que había sido Xiao Zhan quien modeló sus diseños para el catálogo.

—Quiero que modeles una vez más, por favor —le pidió, verdaderamente esperanzado.

—Ya tenemos las fotos para mañana, no es necesario —intervino el jefe.

—Estas fotos sería para el mes que viene, para el catálogo en línea, el catálogo internacional físico y para la publicidad en todas las franquicias —explicó.

—¿Estás hablando de…? —se asombró el jefe, miró a su hijo y le pareció una excelente idea—. Zhan Zhan, tu agencia no te permiten esto, ¿verdad?

—No, pero puedo hablar con mi agente para que empiece a buscar el permiso.

—Entonces ¿estás de ánimo para modelar una vez más? Puedes decir que no con toda confianza.

El aludido no entendía qué estaba pasando ni por qué el diseñador se veía tan emocionado.

—Casualmente estamos por comenzar la sesión, todo está listo en el estudio de al lado —añadió el hombre.

—Pero… ¿qué es lo que modelaría? —en verdad quería saber.

—Esto —el diseñador le enseñó fotografías de las prendas.

—Oh… —se quedó impactado. ¿Sería prudente hacerlo? Miró a su padre y notó que él no tenía ningún problema con ello—. Bien, lo haré, pero no estoy arreglado para ello.

—No te preocupes, los estilistas te arreglarán.

—¿Y el modelo que iba a salir en las fotos inicialmente?

—Está maravillado por verte a ti modelando lo que se iba a poner —palmeó su hombro—. No te preocupes, le pagaremos sus honorarios de todas formas.

Con eso último Xiao Zhan terminó aceptando sin ningún problema. Los demás empleados que estaban con él ya habían terminado su trabajo, pero decidieron quedarse a ver la sesión.

Mientras lo preparaban para las fotos, uno de los empleados salió corriendo a un Starbucks a comprar bebidas y bocadillos para todos, pero en especial para el invitado de ese día, querían complacerlo en todo lo posible.

Cuando le entregaron a Zhan Zhan su bebida favorita de frambuesa con grosella no pudo evitar recordar a su amado novio y todas las veces que la compartieron durante el rodaje de The Untamed.

Eso lo llevó a pensar: ¿qué estaría haciendo su novio en ese momento? Ya lo extrañaba.

Aunque si le dijeran que estaba cocinando con su madre, no les creería. Pero esa era la verdad. Desde que se fueron, Wang Yibo le ayudó a lavar los trastes sucios del desayuno, y durante una conversación casual le pidió a su suegra que le enseñara a cocinar la comida preferida de su novio.

Obviamente ella no se negó, al contrario, comenzó a enseñarle con mucho gusto cómo preparar el estofado picante favorito de su hijo.

—¿Se lo quieres cocinar un día? —preguntó ella con curiosidad.

—Si logro aprender a hacerlo, sí —sonrió suavemente.

—Vaya… que bueno que viven en la misma ciudad y que se pueden cuidar mutuamente.

—Sí —su sonrisa se tornó nerviosa.

Mientras cocinaban, ella descubrió el pequeño desastre que era Yibo en la cocina, le faltaba mucho por aprender, pero cuando él le platicó que vivió fuera de casa desde los trece años, fue como ella pudo entender muchas cosas. Así que comenzó a enseñarle desde lo más básico, tal como: cómo encender la estufa sin hacer explotar la casa.

Después de un par de horas de enseñanza básica, comenzaron a ver buenos resultados.

—Lo estás haciendo muy bien —lo felicitó—. A este paso podrás prepararle lo que sea a Zhan Zhan.

Las mejillas de Yibo se tornaron ligeramente rosadas, no podía evitar sentirse algo tímido.

La verdad era que la señora Xiao tenía bastante paciencia y corregía sus errores en la cocina con mucho amor y sin hacerle bullying como Xiao Zhan tenía por costumbre. Aunque Yibo no podía culparlo, él le hacía lo mismo al intentar enseñarle a andar en motocicleta o patineta.

Mientras cocinaban el platillo favorito de Zhan Zhan, los dos charlaron sin parar. Yibo poco a poco fue tomando más confianza y admiración hacia esa mujer. Ella lo hizo sentir tan cómodo que, sin darse cuenta, él fue revelando más información de la que debía durante su charla.

La señora era muy lista y no tardó en comenzar a intuir ciertas cosas.

Yibo no se lo dijo directamente, pero ella logró entender que pasaban demasiado tiempo juntos, todo el que les era posible. Además, notó cierta expresión de fastidio en él cuando charlaron sobre Mei Mei. Además, insistía mucho en saber más sobre ella, y cuando la señora Xiao le explicó cómo había sido realmente la relación entre su hijo y esa chica, Yibo no pudo evitar relajarse bastante al asegurar con eso que no tenía nada de qué preocuparse.

Luego de terminar de cocinar la comida, se fueron a la sala a seguir charlando y quién sabe cómo, pero terminaron viendo los viejos álbumes de fotografías familiares. La señora Xiao era una madre orgullosa de su hijo, y Wang Yibo estaba disfrutando mucho al ver todas esas fotos de su amado.

Tuvo que contener sus ganas de arrancar la foto del álbum cuando vio a Xiao Zhan con sólo dos años de edad, presumiendo desde entonces esa preciosa sonrisa con la que nació.

—Es una foto muy linda —fue lo único que pudo decir, aunque por dentro estaba gritando, lleno de ternura.

—Siempre fue un niño muy sonriente, y bastante travieso —añadió.

—Me ha contado algunas cosas.

Ella soltó una pequeña risa.

—Hubo una temporada en la que fue tan travieso que su padre y yo nos estábamos volviendo locos. Nos llamaban del colegio al menos dos veces por semana y… —fue interrumpida.

—¿¡Qué!? ¿Xiao Zhan se portaba mal?

—Era un niño muy inquieto, con energía desbordante y una imaginación sin fin. Peligrosa combinación.

Yibo rio un poco, conteniendo sus ganas de reír abiertamente.

Tal parecía que los dos habían sido polos opuestos en su infancia.

—Oh, mira esta foto. Es de su primer festival de primavera en el jardín de niños.

Ahora sí, Wang Yibo quería robarse esa fotografía, iba a robársela.

¡Era Xiao Zhan a los tres años de edad con un disfraz de conejito! Lo mejor de todo era que seguía sonriendo como siempre, mostrando que incluso sus dientes infantiles lo hacían ver como un dulce conejito.

No pudo contenerse, se quedó largo rato admirando esa fotografía, tanto así que la señora Xiao se dio cuenta de ello.

—Iré por algo de té mientras esperamos a que lleguen a comer, ¿quieres un poco?

Yibo negó suavemente con la cabeza y una ligera sonrisa.

—Gracias —seguía mirando el álbum con gran fascinación.

—Oh… ¿esto es tuyo? —inquirió la señora luego de levantar un botón del suelo, cerca de la mesa de centro de la sala.

Al verlo, Yibo sintió cómo la sangre se le iba hasta los pies. Reconoció el botón de inmediato, fue el que Xiao Zhan le arrancó cuando le quitaba la ropa una noche antes.

—No —respondió después de tragar con dificultad.

Encogiéndose de hombros, la señora Xiao lo guardó por si acaso.

A final de cuentas las personas no lograron resistirse y terminaron pidiéndole autógrafos y fotos a Xiao Zhan. Lo habían amado aún más después de recibir toda la ayuda que les dio y de ver lo profesional que podía ser.

Agradecido por su discreción y respeto, Xiao Zhan accedió a darle gusto a cada uno de los empleados, lo hizo con un poco de vergüenza, agradeciéndoles humildemente el apoyo a su carrera artística.

El señor Xiao miraba todo eso de lejos y no podía estar más orgulloso del hijo que crio. Quién diría que aquel niño travieso que vivía llegando a casa con citatorios por sus travesuras terminaría siendo ese hombre hecho y derecho.

Cuando llegaron a casa lo primero que percibieron fue el delicioso aroma a estofado. Xiao Zhan lo reconoció sin dudar y se emocionó. Pero cuando entraron a la sala y vieron lo que hacían los otros dos…

—¡No! ¡Esas fotos no! —Xiao Zhan corrió y trató de arrebatarle el álbum a Yibo, pero éste no lo permitió.

—Muy tarde, Zhan Zhan, ya vi tus fotos de bebé y todas las vergonzosas también.

El aludido lo miró con los labios fruncidos en un tierno puchero y luego miró a su madre.

—¡Mamá! —se quejó.

—Pero hijo, son tus fotos de la infancia. Yibo es tu amigo de confianza, no pensé que te molestaría que las viera.

Suspirando con resignación, Xiao Zhan dijo:

—Sí, pero no esas —señaló justo las que estaban en la siguiente página. Eran fotos de él haciendo travesuras en la casa. En una de ellas estaba lleno de harina luego de haber alcanzado un pequeño costal de la alacena, echándoselo encima por accidente. Pero en lugar de haber llorado, se puso a jugar con la harina en el piso.

—¿Qué tienen de malo? Te veías adorable —le dijo Yibo con completa sinceridad.

Suspirando, Xiao Zhan se sentó junto a su novio y vio las fotografías con ellos. El señor Xiao no tardó en unirse también.

Había demasiadas fotografías. Los señores prácticamente habían documentado toda la vida de su único hijo desde el día en que nació. Las fotografías de su primer día de vida eran tremendamente lindas. Xiao Zhan era una cosita adorable, con mejillas regordetas y rosadas. Yibo tuvo que contener el impulso de girarse hacia su novio y apachurrarlo entre sus brazos.

Pero fue entonces que llegaron a otras fotografías que en verdad avergonzaron a Xiao Zhan.

—¡Mamá! ¡Esas no! —las cubrió con sus manos para impedir que su novio lo mirara desnudo mientras lo bañaban de pequeño, pero Yibo se las quitó y miró.

—Cosita —dijo entre risas.

Xiao Zhan lo golpeó en el brazo con más fuerza de la necesaria. Los colores habían subido a su rostro. ¿Le estaba diciendo "Cosita" a él o a su…?

—Vayamos a comer —les arrebató el álbum—. Mama, huele muy bien, ¿qué preparaste? —dejó el álbum en la parte más alta de un mueble de la sala, donde ni su novio ni su madre lo alanzarían.

Entre risas de todos, la señora respondió con una gran sonrisa.

—Tu comida preferida, cariño. Pero no la preparé yo, la hizo Yibo.

—¿Qué? —lo miró con asombro y luego rio, listo para molestarlo—. Eso debe de ser tóxico, mejor ordenemos pizza.

—¡Xiao Zhan! —su madre se ofendió mucho, mientras que su padre se echaba a reír con ganas y Yibo lo miraba con una sonrisa burlona, pensando: "te vas a tragar tus palabras", pues ya había probado su propia comida y sorpresivamente estaba deliciosa.

Y así fue, Xiao Zhan probó aquello y no pudo más que maravillarse.

—¡Esto está delicioso, felicidades!

—Gracias —respondió Yibo modestamente.

—No, le digo a mi madre. Ella logró enseñarte a cocinar.

Yibo frunció el ceño.

—Sí, cosa que tú no lograste —contraatacó.

—No, porque terminabas incendiando todo.

—Ya. ¿Está rico o no? —se fastidió.

—Delicioso.

—Bien —con eso se daba por bien servido.

—¿Cómo les fue en la oficina? —su madre cambió el tema.

Entonces fue el momento perfecto para que el señor Xiao presumiera a su adorado hijo. Xiao Zhan no sabía dónde meter el rostro por la vergüenza, pero eso se le pasó cuando vio la misma expresión en su madre y su novio. Ambos estaban maravillados escuchando cómo salvó el día en el trabajo.

Inmediatamente la señora Xiao le pidió a su esposo que le mostrara aquellas fotos, cosa que Yibo se había estado conteniendo de hacer.

—Hijo, te ves tan guapo con esos trajes —se maravilló.

—Pero estos son los mejores —el señor Xiao buscó en su galería—. El diseñador quedó tan fascinado con él que le pidió que modelara ropa del catálogo que lanzaremos el próximo mes.

—¿El catálogo de trajes de bodas? —inquirió ella con asombro.

Su esposo asintió y les enseñó las fotos.

—¡Oh por Dios! —se llevó ambas manos a la boca y sus ojos comenzaron a brillar en lágrimas al ver a su hijo en traje de bodas, de la mano de una hermosa modelo en vestido de novia. La producción del set era tan buena que realmente parecía que estaban a punto de casarse. Pues no sólo eran fotos para el catálogo, sino para la publicidad también.

Yibo tragó en seco al ver aquello. Su novio salía perfecto en la foto, ahora entendía porque traía un poco de maquillaje al llegar a casa, pero lo que le hizo sentir como si bebiera su propia bilis fue verlo de la mano con esa chica en una atmósfera de matrimonio que simplemente le dio náuseas.

—Si la agencia de Zhan Zhan le da el permiso, usaremos estas fotos en todas las franquicias del país —seguía mostrándoles con orgullo las fotografías y los distintos diseños de traje para novio, incluso se había probado un frac.

Se veía increíblemente elegante, parecía un ser de otro mundo.

La señora Xiao tenía un nudo en la garganta por ver a su hijo en ese tipo de escenario y con esa ropa.

—Se ve igual a cuando yo era joven, ¿verdad, querida? —preguntó el señor, bastante emocionado.

Su esposa rio y le palmeó el hombro. La verdad era que sí, se parecía demasiado a él cuando se casaron, pero no era eso lo que la conmovía, sino el hecho de presenciar una foto de ese tipo.

No dijo nada al respecto, pero se moría por ver a su hijo en una fotografía así, con la mujer que sería madre de sus hijos. Entonces el nudo en su garganta se hizo mayor, despegó la mirada de la foto y alzó la vista sólo para toparse con los ojos de su hijo, quien ya llevaba rato observándola en silencio.

Ajeno a todo eso, el señor Xiao ya estaba enfrascado en una conversación que para Yibo fue bastante interesante, pues se había estado preguntando cuál sería la empresa del papá de su novio, había tenido mucha curiosidad, pero no se había animado a preguntar directamente. Estaban tan sumergidos en la conversación que no se percataron de la conversación de miradas que tenían madre e hijo.

Xiao Zhan había notado desde el principio la conmoción de su madre, logrando que un sentimiento de culpa se apoderara de él, mirándola con una triste y amarga sonrisa.

Mantuvieron el contacto visual, diciéndose tanto con esa mirada que no fue necesario emitir alguna palabra. Muy dentro de sí, ella sabía que nunca obtendría una fotografía verdadera de su hijo en esas circunstancias, y Xiao Zhan acababa de confirmárselo con esa expresión que decía: "Lo siento, mamá".

La señora Xiao miró entonces a Yibo charlando con su esposo y un par de lágrimas se derramaron sobre sus mejillas, lágrimas que se apresuró a limpiar y así nadie más se dio cuenta, excepto Xiao Zhan, quien se sentía tremendamente culpable.

Esa noche, antes de dormir, los señores Xiao volvieron a tocar el tema de su hijo.

—¿Qué opinas de Wang Yibo? —preguntó con voz queda, interrumpiendo la lectura de su esposo. Éste dejó su libro sobre la mesita de noche y la miró por encima de sus anteojos para leer.

—¿A qué te refieres exactamente? Es un buen chico, me cae bien.

—Pero… ¿Qué opinas de su relación de amistad con nuestro hijo?

El señor lo pensó unos momentos antes de responder.

—Debo admitir que he logrado apreciarlo desde que lo conocimos en persona. Ver cómo cuida y se preocupa por nuestro hijo hizo que me agradara casi inmediatamente. Además, se ve que se llevan bastante bien, Zhan Zhan no tiene ese nivel de confianza con mucha gente. Es bueno que tenga a alguien así cerca de él.

Ella lo escuchó con serenidad y asintió en silencio. Su esposo no tardó en regresarle la pregunta.

Suspiró pesadamente antes de responder.

—Es imposible no quererlo —esbozó una pequeña sonrisa al final. Sí, lo quería mucho, era un chico cálido y adorable a pesar de su apariencia fría—. Y nuestro hijo parece quererlo mucho también —enfatizó la palabra "mucho".

El señor distinguió ese tono extraño.

—¿Qué intentas decir? —frunció el ceño.

—Sabes bien a lo que me refiero.

Él chasqueó la lengua y negó con la cabeza.

—Mujer, deja de pensar en esas cosas. Son muy buenos amigos, es normal que sean tan cercanos. Ninguno tiene hermanos, por eso son así el uno con el otro.

La conversación pareció terminar ahí, él continuó con su lectura, pero ella no dejó de pensar en ello.

—¿Recuerdas aquel día? Cuando se plantaron frente a la casa con pancartas diciendo que… —fue interrumpida.

—Sí.

No les gustaba hablar de ello, había sido un escándalo que los tomó por completo desprevenidos. En ese momento no creyeron nada de lo que decían esas pancartas. Sabían que los rumores eran falsos y que había muchos fans completamente locos. Pero ahora se ponían a pensar en ello y sentían un miedo muy grande al pensar en la posibilidad de que fuese cierto.

La señora Xiao iba a continuar con el tema, pero vio la tristeza que apareció en la expresión de su esposo y decidió dejar el tema zanjado al menos por esa noche.

A un par de habitaciones de la suya estaban los dos jóvenes sin poder dormir. Yibo notaba muy extraño a su novio desde la cena y no entendía qué podría estar sucediendo.

Xiao Zhan estaba acostumbrado a buscar el cuerpo de su amado, abrazarlo y así quedarse dormido, pero esta vez estaba acostado bocarriba, mirando el techo en completo silencio.

El menor se acostó sobre él y lo aplastó intencionalmente con su cuerpo para llamar su atención, pero no obtuvo la respuesta que esperaba, sólo lo abrazó con cariño, suavemente. No lo empujó ni le pegó como en otras ocasiones.

—¿En qué tanto piensas? —apoyó su mentón sobre el pecho de su novio. Éste negó con la cabeza y sonrió muy levemente, aún algo ausente—. Zhan Zhan —lo llamó con un tono suave—. ¿Mi comida te enfermó? ¿Tienes diarrea? —puso una mano sobre su estómago, acariciando ese vientre blandito con cariño.

Xiao Zhan rio un poco.

—No es eso. Tu comida estaba perfecta —lo miró y le acarició el cabello.

—Sé que algo te sucede y no me quieres decir.

El aludido negó con la cabeza, aún ausente. Yibo se preocupó.

—Conejito —se permitió ser cursi, con tal de lograr averiguar qué pasaba por esa mente en esos momentos.

Logró sacarle una ligera sonrisa y aguardó en silencio a que se animara a hablar.

—Hice llorar a mi madre durante la cena —dijo en apenas un murmullo.

Yibo se desconcertó, él no se había dado cuenta de ello.

—Ella lo sabe —miró a su novio a los ojos—. Me percaté de eso al ver el impacto que tuvieron las últimas fotos en ella. Se dio cuenta de que nunca le daré una foto real de ese tipo, se lo confirmé esta noche —sentía una leve opresión en su pecho.

Yibo no supo qué decir. ¿Entonces su suegra ya lo sabía?

—No sé desde cuándo ella habrá comenzado a sospechar, pero hoy lo confirmó. Es un hecho, ya lo sabe y no sé cómo sentirme al respecto. La tristeza que vi en sus ojos… —silenció cuando el nudo en su garganta lo superó. Se dio cuenta de que estaba llorando cuando sintió la mano de Yibo limpiando sus lágrimas con gentileza.

El menor en verdad no sabía qué hacer. No podía decirle que lo entendía a la perfección, pues su madre se había dado cuenta de todo incluso antes que él, y lo había aceptado así desde un principio. Pero la señora Xiao había vivido con la ilusión de experimentar la boda de su único hijo, la boda de él con una mujer.

—Lo siento —dijo Yibo, de pronto había comenzado a sentirse terriblemente culpable. ¿Y si la señora empezaba a odiarlo?

Xiao Zhan lo miró desconcertado ante su disculpa, frunció el ceño y no dijo nada, sólo tomó su mejilla y lo atrajo a un beso húmedo por las lágrimas.

—No te disculpes por eso, jamás —le dijo luego del beso, con su frente pegada a la de él—. Era algo que tenía que suceder tarde o temprano.

—¿Quieres que hablemos mañana con ella? —se ofreció de inmediato.

Xiao Zhan sonrió de lado y le acarició la mejilla con el dorso de sus dedos antes de negar con la cabeza.

—Yo hablaré con ella y le diré cómo están las cosas en realidad.

Se quedaron en silencio un rato, hasta que Yibo volvió a hablar.

—Dile que podemos darle una foto así, una foto nuestra —hablaba muy en serio—. Tiene que saber que lo nuestro no es algo pasajero —lo miró fijamente a los ojos—. Yo quiero casarme contigo, Xiao Zhan —tomó su mejilla con una mano y la acarició con el pulgar—. Lo sabes bien.

El mayor nunca antes había sentido tan reales esas palabras, llenándolo de una fortaleza y una felicidad agridulce que no supo cómo describir. Tomó la mano que acariciaba su mejilla y la besó con mucho amor.

—Lo haré, se lo diré, porque yo también quiero casarme contigo.

El corazón de Yibo dio un vuelco de felicidad tan grande que por un momento sintió como si se le fuera a salir por la garganta.

—¿Eso quiere decir que… ya no sólo somos novios? —inquirió con una sonrisa adorablemente titubeante.

Xiao Zhan se contagió, sonrió y sintió una lágrima más derramándose por su mejilla. Se giró sobre su costado y así ambos quedaron en la misma posición, uno frente al otro, rodeados de una atmósfera llena de amor mientras se sostenían de las manos, mirándose fijamente.

—Wang Yibo, ¿Te casarías conmigo? —su corazón también se le quería salir del pecho, jamás imaginó que terminaría proponiéndoselo de esa forma.

La respiración del menor se agitó, sentía cómo su corazón golpeteaba con fuerza y rapidez en su pecho.

—Sí, acepto, sí. Me casaré contigo, Xiao Zhan —no cabía en sí de la felicidad, ni siquiera sabía cómo reaccionar. ¡Eso había sido una propuesta en serio! Siempre lo habían hablado, pero nunca se lo habían propuesto de esa forma. No soportó más la emoción y lo tomó del rostro para besarlo lenta y profundamente, el beso poco a poco fue aumentando su intensidad, pero a diferencia de otras veces, este beso no era solamente "pasional", era un beso a sus almas, el sello de una promesa que anhelaban poder cumplir pronto.

Al separarse del beso, y aun entre lágrimas, Xiao Zhan se incorporó de la cama hasta quedar sentado.

—¿Qué haces? —inquirió Yibo al verlo buscando algo. Se sentó junto a él y tomó su mano—. Zhan Zhan.

El aludido se limpió las tontas lágrimas con el dorso de su brazo y miró ahora dentro de su cajón.

—Te acabo de pedir matrimonio y no tengo un anillo para darte.

Yibo se echó a reír con ganas.

—¡Eso no importa! —detuvo su búsqueda.

—Claro que sí —sacó algo de su cajón y tomó la mano de su novio—. Acepta esto mientras tanto —le puso un brazalete tejido a mano, muy bonito.

—¿Brazalete de compromiso? —preguntó entre risas.

—¡No te burles! —también terminó riendo—. Cuando regresemos a casa te daré algo decente.

Yibo se dio cuenta de que eran dos brazaletes cuando Xiao Zhan se puso uno igual en la muñeca izquierda.

—Espera, ¿de dónde los sacaste?

—Los compré cuando fuimos al parque a patinar. Había una pequeña feria artesanal, los vi y me gustaron mucho, pensaba dártelo pronto.

Eso era demasiado adorable.

—¿Muy cursi? —inquirió Xiao Zhan al ver que su novio (ahora prometido) no decía nada.

Yibo meneó la cabeza, no dejaba de mirar el lindo brazalete en su muñeca izquierda.

—Ni se te ocurra cambiar esto por anillos de compromiso —sin decir más, se echó sobre él y lo tomó del rostro para llenarlo de besos.

Esa noche se durmieron hasta muy tarde, no podían conciliar el sueño debido a la emoción. Charlaron hasta caer rendidos, pensando en todas las cosas buenas que les deparaba el futuro.

A la mañana siguiente Xiao Zhan se levantó muy temprano para acompañar a su padre una última vez a la oficina, sólo serían unas cuantas horas para terminar la edición de las fotos.

Una vez más, Yibo se quedó a solas con su suegra, pero ahora sí se sintió muy incómodo y hasta tuvo miedo de ser despreciado por ella, pero inmensa fue su sorpresa al ver que seguía siendo cariñosa con él como de costumbre.

Pero mientras estaban en la cocina, listos para una nueva clase de postres, la señora Xiao se paró de pronto frente a Yibo y lo miró fijamente a los ojos con una expresión que el menor no supo cómo interpretar.

Ella extendió una mano hacia arriba hasta alcanzar la mejilla de él, lo miró con un gran amor y un nudo en la garganta antes de tomar sus manos entre las suyas

—Cuida mucho de Zhan Zhan —le pidió con gruesas lágrimas desbordándose por sus mejillas.

Eso tomó tan desprevenido a Yibo que no supo cómo reaccionar.

—¿A qué se refiere? —se quedó congelado, quería limpiar sus lágrimas, sintiendo el mismo dolor como cuando veía llorar a su madre.

—Sabes bien a lo que me refiero —volvió a acariciar su mejilla—. Nunca había visto a mi hijo tan feliz como lo es contigo, jamás vi que protegiera a alguien tanto como a ti. Sé que él te ama, y tú has demostrado ser digno de ese amor, correspondiéndole con las mismas atenciones y cariño. Wang Yibo, no es fácil para mí decir esto —tragó con fuerza, sintiendo cómo el nudo en su garganta le impedía continuar—. Pero eres bienvenido a esta familia como compañero de vida de mi hijo. Si su amor es tan fuerte como lo han demostrado hasta hora, luchen por él sin importar qué dirán los demás, sin importar quién intervenga en él, incluso si mi esposo decide no apoyarlos, no se detengan —le costaba mucho trabajo decir todo aquello, pero ella mejor que nadie sabía lo que era amar intensamente a alguien, lo que era encontrar a tu alma gemela y desear con todas tus fuerzas nunca separarte de él. Lo había experimentado con su esposo y ahora veía que su hijo parecía atravesar lo mismo con ese joven, pues se veía a sí misma en Xiao Zhan cada vez que éste miraba a Yibo.

El menor se quedó en blanco. El silencio comenzó a sentirse incómodo hasta que de pronto dio un paso al frente y la rodeó con sus brazos. Era la primera vez que tenían un contacto tan familiar y cálido como ese. Ella correspondió al instante y Yibo dobló un poco sus rodillas para poder abrazarla mejor.

—¿Son verdaderamente felices? —preguntó dentro del abrazo.

—Lo somos —respondió con la voz amortiguada—. En verdad lo somos.

—Me alegra saber eso —sonrió al separarse del abrazo, pero se sorprendió al ver los ojos rojos y brillosos de su ahora yerno. Éste no se permitió soltar ni una lágrima.

—Gracias —apretó sus manos mientras la miraba con un sentimiento difícil de descifrar. Sus ojos brillaban y su expresión irradiaba una felicidad llena de asombro por lo que recién había ocurrido—. ¿Puedo preguntar algo?

—Claro que sí, cariño.

—¿Cómo lo supo?

La mujer se rio adorablemente y cubrió su boca con la punta de sus dedos.

—Hijo, son bastante obvios. Y tus celos son adorables.

Las mejillas de Yibo se tornaron intensamente rojas.

—No puedo decir lo mismo de los celos de Zhan Zhan —bromeó un poco, aligerando su propia tensión.

—¡Vaya que no! Es igual que yo en ese aspecto —rio abiertamente—. Lo descubrí cuando su padre le preguntó si tenías novia, se puso muy raro y actuó tal como lo hago yo cuando por alguna razón siento celos —no estaba muy orgullosa de admitirlo, pero era la verdad, su hijo y él eran muy parecidos en ese aspecto.

Yibo se asombró, así que incluso por algo así se ponía celoso. Vaya…

No pudo evitar reír al imaginárselo, pero su risa se vio interrumpida por un extraño gesto de molestia.

—¿Qué ocurre? —inquirió ella al ver que de pronto comenzó a ponerse muy pálido.

Ahora no, ahora no, ahora no —pensaba Yibo, muy abrumado por el malestar que iba en aumento—. Demonios —pensó.

—¿Yibo? —lo tomó por los hombros y con cuidado lo condujo al sillón más cercano. Se asustó cuando vio que se llevó una mano al pecho—. Oh por Dios, llamaré a emergencias.

—¡No! —logró articular palabra—. Estoy bien —jadeó un poco, sentía que le faltaba el oxígeno—. Sólo… sólo olvidé tomar un medicamento esta mañana.

—¿Dónde está?

Yibo le dijo dónde se encontraba y en menos tiempo del que imaginó ya estaba ella de vuelta con la medicina y un vaso con agua. Después de tomarla lo ayudó a recostarse en el sillón.

—Estoy bien, no es necesario —quería levantarse, pero su suegra se lo impidió.

—Por lo menos hasta que te sientas un poco mejor —estaba muy angustiada—. No te ves bien, deberíamos ir al hospital.

—No —dijo de inmediato, con un tono bastante vulnerable. Odiaba a pulso los hospitales—. Ya me estoy sintiendo mejor —aseguró.

Sin creerle del todo, la señora Xiao se quedó al pendiente de él hasta que se sintió lo suficientemente bien para subir las escaleras y acostarse en su cama. Se quedó con él un momento, incluso se tomó la confianza de sentarse en la orilla de la cama, a su lado, mirándolo con la preocupación característica de una madre hacia su hijo.

Tenía el frasco de píldoras entre sus manos, mirándolo pensativamente.

—No quiero ser indiscreta, y si no quieres responder no me molestaré, pero… ¿Desde cuándo padeces esto? ¿Mi hijo lo sabe? —preguntó con sumo tacto.

Yibo no se molestó ni se sintió incómodo.

—Desde que era un bebé. Y sí, lo supo hace poco.

Ella volvió a mirar el frasco con preocupación.

—El abuelo de Zhan Zhan… mi padre, comenzó a tomar este medicamento cuando era mucho más joven.

Yibo entendió entones porqué miraba el frasco con esa expresión.

—A lo largo de su vida ha tenido diferentes problemas de salud, a veces su corazón se inflama tanto que tiene que pasar una temporada en el hospital —miró a Yibo—. ¿Tu caso es similar? —lo miró con mucha tristeza.

—Un poco.

—Entiendo —sonrió de lado. Ella mejor que nadie sabía lo difícil que era—. ¿Cómo te sientes ahora? —puso una mano sobre su frente notando que su temperatura volvía a ser la misma, ya no estaba tan frío como hace unos momentos y el color había vuelto a su rostro.

—Mucho mejor —intentó levantarse, pero ella lo detuvo.

—Es mejor que descanses.

—Pero íbamos a cocinar.

Ella le dedicó una sonrisa muy similar a la de Xiao Zhan.

—No te preocupes por eso y mejor descansa —lo arropó como solía hacerlo con su hijo cuando era niño, si bien era pleno verano y el calor afuera era insoportable, el clima central de la casa estaba en la temperatura suficiente para que Yibo en su estado sintiera de repente escalofríos. Ella lo notó y se aseguró de arroparlo bien.

Para sorpresa de Yibo, la señora se inclinó sobre él y le dio un tierno y corto beso en la frente.

Así que iba muy en serio eso de ser parta de la familia ¿eh?

No pudo evitar sentirse muy emocionado ante esas muestras de cariño. De pronto deseó con todas sus fuerzas que su mamá estuviera ahí con él. La extrañaba mucho.

—Gracias —murmuró con los ojos entrecerrados. La verdad era que le había dado un sueño tremendo luego de haberse sentido tan extraño. Jamás pensó que olvidar tomar su medicamento le causaría aquello.

Cuando Xiao Zhan y su padre llegaron más tarde a casa, fueron recibidos por un delicioso aroma a comida casera.

—¡Hola, mamá! ¿Yibo cocinó de nuevo? —la saludó con un beso y abrazo, buscando a su novio por todas partes con la mirada.

—Cariño —lo miró con preocupación.

—¿Qué pasa? —tuvo un mal presentimiento—. ¿Dónde está Yibo?

—No se sintió muy bien a media mañana. Está descansando en su cuarto, fui a verlo hace unos momentos y sigue dormido.

Conforme hablaba, el corazón de Xiao Zhan se aceleraba más y más, su rostro palideció un poco y no lo pensó dos veces antes de subir las escaleras de par en par ante la mirada asombrada de su padre.

—¿Qué pasó? —inquirió al saludar a su esposa, ella procedió a explicarle solamente lo del malestar de Yibo.

Mientras tanto, Xiao Zhan ya estaba en la habitación de su novio, inspeccionándolo mientras dormía. Sí, estaba más pálido y parecía tener un sueño profundo, pero no entendía qué demonios había ocurrido. En la mañana se veía muy bien.

Su angustia se acumuló poco a poco en su pecho, hasta que vio cómo su amado abría los ojos lentamente.

—Zhan Zhan, llegaste —sonrió.

—Idiota, ¿qué te pasó?

El aludido soltó una pequeña risa.

—Ya estoy bien, sólo me sentí un poco mal.

—¿Qué pasó exactamente?

—Me dolía el pecho.

Xiao Zhan sintió que la sangre se le fue hasta los pies, tenía miedo, pero supo muy bien cómo ocultarlo. Se sentó en la cama y pasó una mano por el rostro y el cabello de su novio, examinando cada centímetro de su cara.

—Pero ya estoy bien, lo prometo. Tu mamá me ayudó e incluso me arropó —sonrió de lado.

—¿Por qué te habrás sentido así? ¿Tuviste un susto fuerte? ¿Te preocupa algo?

Yibo negó suavemente con la cabeza y luego esbozó una preciosa sonrisa.

—Hay algo que tengo que decirte.

El pobre se puso más nervioso, tomó su mano y le suplicó que se apurara en decirle.

—Tenías razón, Zhan Zhan, tu madre ya lo sabe.

Los ojos del mayor se abrieron un poco más de lo normal.

—Tuvimos una charla, ella… —sonrió con un brillo especial en sus ojos a pesar de su tono pálido de piel—…me dio la bienvenida a la familia como tu compañero de vida.

Xiao Zhan quedó literalmente con la boca abierta.

—Lo sé, yo me sentí igual —soltó una risa pequeña—. Dijo que no era fácil para ella aceptar algo así, pero está feliz por nosotros. Estoy seguro de que quería hablar contigo cuando llegaras.

—¿Fue por eso que te sentiste mal?

—No creo, o quizás los nervios por todo esto también tuvieron algo que ver, pero yo… —se mordió el labio.

—¿Qué?

—Olvidé tomar mi medicamento esta mañana.

—Yibo… —lo miró con bastante reproche.

—Y también ayer.

—¡Wang Yibo! —golpeó el colchón con su puño—. ¡¿Por qué no lo hiciste?!

—Simplemente lo olvidé por completo.

Xiao Zhan se molestó.

—Sé que te dije que no te agobiaría todo el tiempo con esto, pero recuerdo haberte dicho que no permitiría que fueras imprudente, y lo estás siendo ahora mismo.

—Lo sé, no tengo excusas. En verdad lo siento.

—Te estaré recordando tomar la medicina todos los días y no te vas a quejar por ello —advirtió.

—Está bien.

—E iremos a ver a tu médico al volver.

—Eso no es necesario, no falta mucho para mí consulta y ya estoy mejor. No dejaré de tomar el medicamento, lo prometo.

Y claro que no lo haría, se había asustado bastante horas atrás.

Xiao Zhan se quedó junto a su novio hasta que éste se volvió a dormir, no podía evitar sentir una gran preocupación por él. Sólo quería verlo sano.

Sin querer apartarse de su lado, tuvo que salir en busca de su madre. Habló con ella hasta que su padre regresó a la oficina luego de comer.

—¿Le dijiste algo a papá?

Ella negó con la cabeza. Ambos tenían rato charlando en la sala, uno sentado junto al otro.

—No le dije, pero él ya lo sabe. Hemos hablado sobre el tema directamente. Pero a pesar de que lo sabe, se niega a aceptarlo. Él cree que sólo son buenos amigos —rio—. Sinceramente yo no podía creer eso luego de notar cómo se miran y se protegen el uno al otro. Las atenciones que tienes hacia él son demasiado íntimas y cariñosas.

Xiao Zhan hizo una mueca extraña.

—Hijo, creo que no te das cuenta, pero eres muy afectuoso con él. No dejas de tocarlo en cada oportunidad que tienes.

—¡No es cierto! —se avergonzó.

—No te das cuenta porque parece ser algo común y cotidiano entre ustedes dos.

El aludido se mordió el labio inferior, avergonzado y algo nervioso.

—También descubrí un botón aquí —señaló la alfombra de la sala, bajo la mesa del centro. Miró a su hijo con sospecha.

Entonces Xiao Zhan recordó lo que le hizo al pantalón de Yibo y se sonrojó hasta las orejas, eso fue suficiente respuesta para su madre.

—Lo sabía —suspiró—. No quiero detalles, sólo quiero que me digas si se cuidan.

—Mamá…

—A lo que me refiero es que… bueno, no creo que sea el caso, pero tengo que asegurarme para estar tranquila. ¿Él es la única persona con la que estás?

Xiao Zhan entendió su preocupación.

—Lo es.

—¿Y tú…

—Yo soy el único.

—Bien —se sintió aliviada.

—Ya que estamos hablando de esto, creo que es momento de decirte que él y yo vivimos juntos desde hace algún tiempo.

La pobre se asombró mucho. ¡Su hijo ya había dado ese gran paso en su vida y ella no lo sabía!

Ahí fue cuando Zhan Zhan comenzó a pensar si sería buena idea decirle de una vez que incluso ya estaban comprometidos. Pero terminó haciéndolo de una vez por todas.

—Mamá, tendrás una foto de bodas. Lo prometo —dijo con una sonrisa traviesa.

—¿Qué?

—Yibo y yo nos casaremos.

Sí, era demasiada información nueva para una misma tarde. Por un momento se quedó sin habla, pero al siguiente ya estaba gritando de emoción.

—¿Qué está pasando? —se espantó al entrar a su hogar y escuchar tal grito de su esposa, ésta abrazaba a Xiao Zhan con una emoción que impresionó mucho a su esposo.

Xiao Zhan tragó en seco. ¿Ya era hora de decirle también a su padre?

No lo sabía, sólo estaba seguro de que ya estaba cansado de escondérselo al mundo, así que al menos se lo diría a las personas más importantes para él.

—Papá, tenemos que hablar.

El mayor dejó sus cosas en el recibidor y fue a sentarse a la sala, preocupado.

—¿Qué está pasando? —miró a su esposa llorando de felicidad y a su hijo con una determinación resplandeciendo en sus ojos.

—Papá, creo que ya lo sabes, pero de todas formas quiero que lo escuches directamente de mí —habló con rancho y serenidad. A pesar de su apariencia tranquila, el pobre temblaba ligeramente—. Yibo y yo som… —fue interrumpido.

—No —movió su mano frente a él, deteniendo sus palabras—. Basta, no. No quiero escuchar esto —no se atrevió a mirarlo a los ojos. Mira do hacia la alfombra, el señor de frotó las rodillas con ambas manos y comenzó a respirar un poco más pesado. Estaba enfrentando un momento que sabía llegaría pronto, pero que hubiese deseado jamás experimentar.

—Papá… —su corazón dolió.

—No. Sé lo que me vas a decir, lo sé muy bien, y no —con un suspiro pesado y sin mirar todavía a su hijo, se levantó del sillón y fue directamente al recibidor. Tomó sus llaves y se fue.

Xiao Zhan se quedó congelado en su lugar, con la mirada fija en el sillón que ocupó su padre hasta hace unos momentos.

Se sentía terriblemente mal, su pecho le pesaba y le costaba respirar. Había decepcionado a su padre.

—Cariño —lo rodeó con sus brazos, buscando consolarlo. Pero apenas sintió el calor de su mamá, se echó a llorar en silencio entre sus brazos.

La señora estaba muy asombrada, no veía llorar a su hijo de esa forma desde… ni siquiera lo recordaba. Estaba impactada.

—Tu padre lo va a entender pronto, cariño. Él ya lo sabía, pero le cuesta aceptarlo. Terminará haciéndolo, sólo dale tiempo.

El pobre sólo asintió dentro del abrazo, si hablaba se le quebraría la voz.

—¿Qué sucede?

Una tercera voz se les unió. Xiao Zhan se separó lentamente del abrazo de su madre y se apresuró a limpiar su rostro lloroso, a pesar de ello no se atrevió a mirar a su amado, quien venía bajando las escaleras.

—Zhan Zhan intentó hablar con su padre sobre… sobre ustedes —explicó ella al ver que su hijo aún no se reponía.

Yibo fue de inmediato hacia él y se sentó a su lado. Intentaba ver su rostro, pero sabía lo mucho que Zhan Zhan odiaba que lo viera llorar.

—Está bien —lo miró a los ojos con una ligera sonrisa quebrada. El corazón de Yibo se apachurró al verlo en ese estado. No se contuvo y lo rodeó con sus brazos—. Ya lo aceptará… —sollozó—. Ya lo hará.

Durante el resto de la tarde Xiao Zhan estuvo bastante nervioso y un tanto decaído. Su amado veía cómo luchaba por estar bien frente a él, pero lo conocía lo suficiente para saber el gran conflicto interno que estaba atravesando.

No soportaba verlo así. Cuando tuvieron un momento a solas, Yibo lo acorraló y habló seriamente con él. Sabía lo importante que era para él su relación con su padre.

—Xiao Zhan, ¿qué pasará si tu padre no acepta nuestra relación?

—No romperé contigo si es eso lo que estás pensando —se apresuró a aclarar, aún algo lloroso y con su nariz y ojos rojos.

Yibo negó con la cabeza.

—Sabes que estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por ti, ¿verdad?

Entonces Xiao Zhan entendió y se espantó.

—No.

Yibo tomó su mano la besó con cariño.

—Sí. Sé lo importante que es para ti no decepcionar a tu padre. La relación que ustedes tienen es envidiable, y no quiero ser yo quien la destruya.

—No.

—Sí.

—Ya dije que no —se enojó.

—Estoy dispuesto a hacerme a un lado porque no soporto verte sufrir así —acarició su mejilla. En verdad le partía el alma ver ese tipo de llanto en su novio.

—No te permitiría hacerte a un lado. Si te vas de mi vida sólo sería peor el sufrimiento, ¿qué no lo entiendes? Yo te amo.

—¡Lo sé! Y yo te amo a ti, pero no puedo destruir tu excelente relación con tus padres. No me lo perdonaría.

—No. No te vayas de mi vida —acortó la distancia entre ambos y lo rodeó por los hombros con sus brazos, escondiendo el rostro en su cuello y llorando en silencio.

Yibo no sabía qué hacer. Sólo sabía que no quería verlo llorar más.

Correspondió el abrazo y lo dejó desahogarse todo lo que necesitara.

Fue hasta horas más tarde, por la noche, cuando el señor Xiao volvió a su hogar con una expresión indescifrable y dispuesto a hablar con su familia.

—Ustedes dos —señaló a Yibo y Zhan Zhan—. Vayan a la sala, hablaré muy seriamente con ambos.

—Cariño —su esposa lo tomó del brazo, preocupada de que fuese a ser muy duro. Pero él sólo negó con la cabeza, pidiéndole que no hiciera nada esta vez.

Los dos jóvenes hicieron caso y fueron a la sala, sus corazones querían salirse de sus pechos. Por un momento Xiao Zhan temió que su amado pudiera sentirse mal, pero se tranquilizó al verlo bien.

Sentados los cuatro en la sala, un largo e incómodo silencio reinó el lugar.

Entonces el patriarca de esa familia comenzó a hablar.

—No voy a mentir. Ya lo sabía.

Los dos involucrados tragaron con fuerza, expectantes a lo que pudiera ocurrir a continuación.

—Lo he sospechado desde hace algún tiempo, pero me negaba a aceptarlo, incluso ahora me sigue costando mucho trabajo hacerlo —espetó, con la más seria de sus expresiones. Sin embargo, sus ojos estaban enrojecidos como si estuviese conteniendo muchas emociones dentro de sí mismo—. Nuestro sueño más grande era verte casado, con hijos y una vida realizada. Me desilusiona saber que eso jamás sucederá.

Xiao Zhan sintió como si hubiesen puesto un peso inmenso sobre sus hombros, un peso insoportable.

Cuando el señor vio la expresión desolada de su hijo, se apresuró a corregir sus palabras.

—No me estoy expresando bien. Lo que quiero decir en realidad es que… —suspiró—. Xiao Zhan, ese era nuestro sueño, y duele saber que no lo veremos hecho realidad, pero eso no quita el hecho de que te amamos tal y como eres, nada podría disminuir este amor que sentimos por ti, hijo.

La señora asintió y las lágrimas comenzaron a salir de los ojos de Xiao Zhan.

—De todas formas... —suspiró—… de todas formas Wang Yibo ya formaba parte de esta familia —miró al aludido y por primera vez desde que llegó esbozó una ligera sonrisa. Eso fue suficiente para que tanto Xiao Zhan como Wang Yibo sintieran un inmenso alivio.

—Papá… —iba a decir algo, pero su nido en la garganta no se lo permitió.

—Te amo y te acepto tal como eres, Zhan Zhan, sigues siendo un orgullo para esta familia.

Xiao Zhan no pudo soportarlo más. Se puso de pie y fue a abrazar a su padre. Éste correspondió con la misma intensidad, sintiendo por un momento que su hijo volvía a ser ese pequeño que siempre corría a los brazos de su padre.

—Gracias —murmuró en voz baja, sin soltarlo—. Gracias, papá.

El mayor palmeó fuertemente su espalda y terminó con el abrazo para limpiar el rostro de su hijo, notando por primera vez todo lo que debió implicar haber guardado ese secreto por tanto tiempo.

Un poco más aliviado. Xiao Zhan volvió al sillón junto a su novio y tomó su mano por primera vez frente a sus padres, entrelazando dulcemente los dedos con él y dedicándole una preciosa sonrisa.

Entonces Yibo correspondió ese gesto y jugueteó un poco con la pulsera de compromiso de su novio antes de apretar fuerte su mano, dándose el valor para hacer lo que tenía en mente.

—Que estemos juntos no quiere decir que perdieron la oportunidad de ver a su hijo casado —miró a sus suegros con mucha seguridad a pesar de que por dentro temblaba y sus manos sudaban, sólo Xiao Zhan supo cuánto le estaba costando hacer aquello.

—Oh… —con la boca abierta, el señor miró a los dos jóvenes ante él mientras su esposa sonreía de oreja a oreja con sus ojos cristalinos por las lágrimas de felicidad—. ¿Es en serio? —parpadeó, confundido.

—Papá —tomó la mano de Yibo con sus dos manos, la miró unos segundos y luego a su padre con una sonrisa en el rostro—. Cuando mamá gritó hace rato fue porque le dije que… —miró a su prometido, quien asintió casi imperceptiblemente—…nos vamos a casar.

Mentiría si dijera que no se esperaba todo aquello, las señales lo habían golpeado con fuerza en el rostro desde que empezó el año. Sin embargo, escuchar eso de boca de su hijo hacía que todas sus sospechas se convirtieran en hechos tangibles.

Boda.

Jamás imaginó que sería en esas circunstancias, ¡Pero habría una boda!

—Pero… pero no está permitido en este país.

—No importa, nos casaremos en otra parte —sonrió, algo conmocionado.

—Siempre y cuando ustedes estén de acuerdo —intervino Yibo, deteniendo la emoción de su amado.

—Yibo… —murmuró Xiao Zhan.

—Ni siquiera les preguntamos y ya nos queremos casar —lo regañó.

Sí, Yibo tenía razón.

—Señor —miró a su suegro—. ¿Me permite tomar a su hijo como esposo? —jamás en su vida imaginó que haría algo así. Nunca.

Impactados por esas palabras, ninguno dijo nada hasta que lograron procesarlas.

El señor miró a su hijo y al novio de éste simultáneamente durante unos momentos hasta que se decidió.

—Está bien —los miró fijamente.

Para sorpresa de todos, el señor Xiao se echó a reír luego de eso. Y es que jamás imaginó que alguien le pediría la mano de su HIJO. Aunque de algo sí estaba bien seguro, y no se molestó en decirlo:

—Si su amor no fuera como es, no permitiríamos siquiera que estuvieran juntos.

Un escalofrío recorrió el cuerpo de ambos al escucharlo decir aquello. Xiao Zhan recordó entonces lo intimidante que su padre podía llegar a ser.

—Si creyéramos que es una "etapa" o un capricho, no lo permitiríamos —continuó.

Xiao Zhan rio.

—¿Etapa? Papá, casi tengo treinta años.

—Lo que me recuerda… Yibo es mucho menor —miró al aludido con bastante seriedad—. ¿Estás seguro de esto? ¿Tus padres ya lo saben?

Yibo se tensó.

—Mi madre lo sabe y lo aprueba.

Xiao Zhan asintió con una sonrisa al recordar a su suegra.

—¿¡Ya se lo habían dicho a ella!? —exclamó la señora.

—Zhan Zhan quería decírselo a ustedes desde hace mucho. No lo culpe, mi mamá lo supo incluso antes que él —señaló a su novio, dispuesto a defenderlo de todo.

La señora sonrió.

—Está bien, entiendo.

—¿Y tu padre? —el señor no quitó el dedo del renglón.

—No lo sabe.

—¿Piensas decírselo? Si quieren casarse debería saber lo que su hijo está por hacer.

—Lo sabrá pronto —aseguró.

—Bien. Pero no respondiste una de mis preguntas. ¿Estás seguro de esto? A tu edad Xiao Zhan no sabía ni siquiera si ejercer su carrera o entrar a una profesión totalmente diferente —sus palabras eran filosas y pesadas.

—Papá —murmuró Xiao Zhan, preocupado, estaba presionando demasiado.

—Estoy muy seguro de esto —fue bastante certero, no dejó lugar a dudas, sin embargo, Xiao Zhan tuvo que proceder a explicar algo.

—Mamá, papá. Los dos estamos muy seguros de lo que queremos, pero si no fuera porque él dio el primer paso, ahora mismo no estaríamos aquí, seguiríamos siendo sólo amigos —confesó. Él estaba seguro del amor de Yibo, quería que sus padres sintieran lo mismo.

Un silencio largo reinó en el lugar.

—¿Es verdad eso? —preguntó Yibo con suavidad.

Yibo asintió solemnemente.

—No era totalmente porque tuviera miedo al rechazo, más bien temía que correspondieras porque eso significaba llegar a este tipo de charla con nuestros padres, enfrentar su decepción… —fue interrumpido.

—Alto ahí —intervino su padre—. Quiero dejar algo muy claro. Ni tu madre ni yo estamos decepcionados de ti. Por mi parte puedo decir que entristecí un poco cuando pensé que no te casarías y que mucho menos tendrías hijos. Pero en ningún momento he sentido decepción.

Xiao Zhan rio.

—Papá, siempre he dicho que quiero hijos.

—Por eso me tomó un poco por sorpresa esto.

—Habrá hijos —aseguró Yibo interviniendo de la nada, su nerviosismo no ayudaba mucho, aunque por fuera parecía la persona más tranquila en ese momento—. Yo también los quiero.

Los señores esbozaron una hermosa sonrisa llena de dicha. Sus ilusiones volvían a construirse ante sus ojos. ¡Sí serían abuelos!

—¿Cuándo se comprometieron?

Xiao Zhan rio y Yibo sólo tragó en seco.

—Anoche.

—¿Qué? —los miraron con completa incredulidad—. ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Y por qué así?

—Fue anoche, en mi habitación… ¿Y por qué no? —inquirió Xiao Zhan.

El señor rio.

—Hijo, ya sabes cómo le propuse matrimonio a tu madre —le recordó la historia que siempre le contaba. La verdad era que sus padres podían ser bastante cursis, cosa extraña viniendo del señor Xiao, quien siempre daba una impresión de ser malhumorado y serio.

—Lo sé, lo sé —rio y rodó los ojos.

—O quizás… —continuó el señor—… ¿Te lo pidió Yibo?

—No, yo lo hice.

—¿Y tenías que ser tan… frío? —se quejó su madre.

Xiao Zhan no supo en qué momento esa confesión de orientación sexual se convirtió en un regaño por ser tan poco atento con su novio.

—Cariño, dime que al menos te esforzaste en conseguir un lindo anillo —siguió su madre.

Yibo sonrió traviesamente, alzó en silencio su mano izquierda y tomó la de Xiao Zhan para hacer lo mismo.

—Mamá —avergonzado, se cubrió la mitad del rostro con su mano libre—. Las cosas no funcionan así, si le hubiese dado un anillo sería como asumir que él tiene el rol de mujer en la relación, y ninguno lo tiene, así que… —fue interrumpido.

—Pues dos anillos, hijo, hubieras comprado dos anillos, pero no puedes ser así de informal y frío.

El señor Xiao miraba todo eso en silencio, soltando pequeñas risas por lo bajo.

—En lugar de eso… ¿qué? ¿Le diste un pedazo de tela? —ella estaba comenzando a molestarse un poco.

Ahora sí, el señor rio abiertamente, contagiando un poco a Yibo por ver a su amado en ese apuro. Que bueno que no fue él quien le pidió matrimonio. Lo que la señora Xiao no entendía, era que ese "pedazo de tela" valía para él más que cualquier anillo costoso y ostentoso.

Madre e hijo no se dieron cuenta del momento en el que ambos se enfrascaron tanto en esa discusión que terminaron hablando con su dialecto natal, con ese acento tan brusco que lo caracterizaba.

—¿Ya cenaste? —le preguntó el señor a Yibo, ni su hijo ni su esposa lo escucharon por estar tan ocupados discutiendo.

Yibo negó con la cabeza.

—¿Entiendes algo de lo que dicen? —volvió a preguntar, y de nuevo Yibo negó con la cabeza, esta vez riendo al verlos hablar tan raro—. Ven, vamos a la cocina —se puso de pie. Yibo hizo lo mismo y caminó junto a su suegro mientras este le palmeaba la espalda. El menor sintió aquello como una bienvenida a la familia. Estaba muy feliz.

Mientras calentaba la cena, el señor Xiao le platicaba a Yibo lo común que era ver a Xiao Zhan y a su madre discutiendo de esa forma.

—¿Siempre pelean así? —se espantó.

—Parece que pelean, pero es su forma de hablar cuando algo los exaspera un poco, no quiere decir que estén enojados uno con el otro —sonrió—. Zhan Zhan puede ser muy tranquilo, pero su forma de explotar fácilmente fue heredada por completo de su madre.

Vaya… celos que daban miedo y un carácter fuerte —pensó Yibo con algo de asombro y diversión. Sí, así era su Zhan Zhan.

Luego de esa acalorada discusión, madre e hijo se unieron a la cena y convivieron por primera vez como una familia de verdad, los cuatro juntos. Wang Yibo no podía sentirse más feliz, su corazoncito no dejaba de dar vuelcos de felicidad al poder tomar la mano de su novio por encima de la mesa, a la vista de sus suegros sin que éstos se molestaran.

Su dicha era muy grande, pero había sido un día tan cargado de emociones que terminó agotado al igual que los demás. Se fueron temprano a la cama, para poder madrugar y hacer las maletas.

Pero luego de que Yibo se quedara dormido, Xiao Zhan bajó a la cocina por un vaso con agua y se encontró a sus padres charlando ahí, ya con sus pijamas puestos. Les sonrió, pero su padre lo detuvo con una pregunta que lo dejó congelado.

—Xiao Zhan, ¿Es verdad que ya viven juntos desde hace mucho? —inquirió su con bastante seriedad.

Se quedó quieto en su lugar. De pronto se sintió de nuevo como ese niño de nueve años, en pijama y listo para ser regañado por una de sus habituales travesuras.

Miró a su madre y esta asintió en respuesta a su muda pregunta. Sí, le había contado a su padre. Entre ellos dos no había ni un solo secreto, mucho menos si se trataba de su hijo.

—Sí, es verdad.

—¿Desde que estuviste en el hospital? —quería saber si desde entonces ya eran una pareja—. ¿Desde que vinieron con esos letreros? —recordó esos incómodos momentos.

—Oh no, no. Claro que no —sintió un amargo sabor al recordar todo eso—. Fue hace sólo unos cuantos meses.

—Entiendo —se quedó pensativo—. Sé que ya lo pregunté, pero me veo obligado a hacerlo de nuevo puesto que están por dar un paso muy importante en sus vidas, y además se van a enfrentar a toda una sociedad que está en contra de las relaciones de este tipo: ¿Están seguros de lo que están haciendo? ¿No quieren esperar más tiempo antes de casarse? —suspiró—. Hijo… él es muy joven aún.

—Lo sé, yo también he pensado eso en alguna ocasión. Pero estoy seguro de su amor y creo en su convicción.

—Corren mucho riesgo.

—También lo sé, por eso hemos tenido mucho cuidado.

—Tu madre me contó sobre Yibo, dijo que se sintió mal en la mañana. ¿Tiene algo parecido a lo del abuelo? —inquirió con verdadera preocupación por el muchacho.

—No tan grave, pero sí, es muy similar.

Sus padres se preocuparon mucho. Sabían que uno de los más afectados por la enfermedad del abuelo era Xiao Zhan.

—Pero está en tratamiento, y yo trato de cuidarlo lo mejor que puedo.

—Zhan Zhan —murmuró su madre con preocupación, no quería verlo igual de preocupado que por su abuelo.

—Y él también se cuida bastante, es muy responsable, sólo olvidó tomar su medicamento esta mañana.

—Zhan Zhan, si te casas con él… será tu responsabilidad.

—Mamá, no tiene que ser mi esposo para que lo sea. Los dos nos cuidamos mutuamente.

—Lo que tu madre quiere decir es que, si él está enfermo… —fue interrumpido.

—No, sé lo que quieren decir. Y no puedo creer que me estén cuestionando esto después de que tú te casaste con mamá aun sabiendo que…

—Está bien, lo entiendo. Tienes razón —lo detuvo su padre.

—Sólo queremos que estés consciente de la gran responsabilidad que esto conlleva.

—Lo estoy. Además, les sorprendería saber cuántas veces ha sido él quien se ha hecho cargo de mí. Ha dejado de dormir por cuidarme, reorganizó las prioridades de su vida para permanecer a mi lado a pesar de que se encontraba en un momento crítico de su carrera —explicó con bastante convicción y un poco de enojo—. Ha atravesado el país sólo para estar conmigo en momentos difíciles —suspiró—. Él es el amor de mi vida, y me ha demostrado con hechos que yo soy el suyo. Sé que las personas pueden subestimarlo por su edad, o por la personalidad que parece tener —sonrió ligeramente—. Pero no tienen idea de la gran madurez que hay en esa persona de sólo veintidós años, mucho menos de lo cálido y amoroso que puede llegar a ser. ¿Me creerían si les digo que él es el cursi en la relación?

Los señores negaron suavemente con la cabeza, sonriendo un poco.

—Esto no es un reclamo hacia ustedes, entiendo que se preocupen por mí y que no quieran que alguien me lastime, pero Yibo y yo estamos muy seguros de esto. Tampoco quiere decir que nos casaremos y tendremos hijos ya —rio con nerviosismo—. Pero comenzaremos a planearlo poco a poco. Es muy maduro para su edad, pero no quiero convertirlo en papá antes de los veinticinco —rio.

—Nosotros te tuvimos mucho más jóvenes que eso —le recordó su madre.

—Sí, pero yo tampoco quiero hijos por ahora —hizo una mueca chistosa de desagrado—. Eso vendrá en unos años.

—Hijo… ¿Y sus carreras? En algún momento tendrán que hacer pública su relación.

—Trataremos de aplazar eso todo lo posible, papá. Mientras sólo seamos él y yo todo será más fácil de ocultar. Cuando tengamos hijos no tendremos muchas opciones y habrá que hacerlo público. Pero no nos queremos preocupar por eso ahora.

—Zhan Zhan —le dijo su madre con una sonrisita traviesa—. Y los hijos… ¿Adoptarán?

El aludido se puso un poco nervioso ante ese tema, por un momento deseó que su amado estuviera ahí.

—No nos hemos sentado a hablar sobre ello con tanta claridad, pero sí, es una opción.

—¿Hay otra? —su padre alzó una ceja.

—Sí, hijos propios —sonrió de oreja a oreja de sólo imaginar a un pequeño Yibo entre sus brazos.

—¿Cómo? —inquirió su madre con espanto.

Xiao Zhan rio.

—Tranquila, mamá. La ciencia no ha llegado tan lejos como para embarazar hombres, y aunque se pudiera… que horror, no. La otra opción es alquilar un vientre.

—Oh… es muy buena idea.

—Aún no hemos investigado bien cómo es el proceso legal y médico, pero ya nos preocuparemos por eso más adelante. Por el momento queremos crecer en nuestras carreras —eso le trajo a la mente los proyectos de Yibo que se estaban viniendo abajo debido a su enfermedad. Sintió una punzada de tristeza en su corazón.

—Te vemos muy feliz —dijo de pronto su mamá.

—Lo estoy.

—Nunca te habíamos visto así —confesó su padre.

—Nunca me había sentido así —se encogió de hombros.

Algo abrumada por las emociones de todo el día, la señora Xiao abrazó a su hijo con fuerza. Para sorpresa de ambos, el señor se unió al abrazo.

—Cuentan con nosotros, siempre, ¿entendido? —dijo su padre antes de terminar el abrazo.

—Gracias, a ambos.

Pasado el clímax de emociones, Xiao Zhan recordó por qué había bajado a la cocina. Se sirvió un vaso con agua y se despidió de sus padres para irse a dormir. Era su última noche ahí y debían levantarse temprano para empacar e irse al aeropuerto al mediodía.

—Hijo, veo que sigues con la misma mala costumbre, ¡no quiero ver tu mesa de noche llena de vasos! —lo regañó mientras caminaba hacia las escaleras.

—Mañana lo devolveré a la cocina, lo prometo mamá —salió corriendo entre risitas traviesas, pero se detuvo abruptamente al pie de la escalera al reconocer a su prometido sentado en ellas, debido a la penumbra del lugar no había logrado percibirlo—. Yibo… —se espantó—. ¿Qué sucede? ¿Te sientes mal?

El aludido no dijo nada, se puso de pie y acortó la distancia entre ambos para fundirse en un fuerte abrazo.

—Amor… —correspondió, algo asustado—. ¿Qué sucede?

—Te amo —murmuró contra su cuello—. Sé que no lo digo muy seguido, pero te amo y estoy feliz de estar aquí, contigo.

—Pastelito… —frotó su espalda con cariño reconfortante—…yo también te amo mucho —suspiró, recargando su cabeza en el pecho de Yibo, aprovechando que éste se encontraba más alto por estar sobre el escalón. Xiao Zhan podía sentir y escuchar los potentes latidos de Yibo. Lo que no sabía era que había bajado tras él por un vaso con agua, pero se quedó en las escaleras al escuchar las voces de sus suegros.

Había escuchado toda la conversación.

Continuará…

No se esperaban que la propuesta de matrimonio fuera en este capítulo, verdad? Jajaja Sé que todas esperaban que fuera Yibo quien se lo pidiera, pues es bastante impulsivo y se deja llevar por ese amor tan intenso, pero siento que Xiao Zhan era el indicado para hacerlo, ya le tocaba ser un poquito impulsivo. Miren que incluso se lo pidió sin siquiera tener un anillo para hacerlo. Pero eso es lo que lo hace especial, se lo propuso porque le nació desde el corazón, porque sin importar todo lo que tenían en contra, él quería tomar el riesgo porque sin duda alguna sabía que valía la pena.

Siento que esto fue una prueba de amor inmensa para que Yibo se diera cuenta de que él no era el único realmente entregado en la relación. Él le había pedido que fuesen novios, pero Xiao Zhan le pidió que fuesen esposos. Sin embargo, si se fijaron bien, la propuesta se dio gracias al empujoncito de Yibo preguntándole si ahora eran algo más que novios, refiriéndose obviamente a ser prometidos. Yibo no necesitaba en realidad de una propuesta, conoce a su novio y sabe que no necesita escuchar esas palabras de sus labios para saber que ya lo amaba como esposo incluso.

En fin, este ha sido uno de mis capítulos preferidos, he disfrutado mucho al escribirlo porque es una miscelánea de cosas, desde la enfermedad de Yibo, el trabajo del papá de Xiao Zhan, la sesión de fotos, la revelación que esperábamos desde hace mucho y la reacción de los padres. Bueno, hasta propuesta de matrimonio hubo, con todo y promesa de tener hijos.

Las cosas van muy bien hasta ahora ¿verdad?

Ja ja ja ja.

29/06/2020

7:00 p.m.